0% encontró este documento útil (0 votos)
27 vistas7 páginas

Doble Grado de Jurisdicción en Casación

procesal civil

Cargado por

bpbokaditos
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
27 vistas7 páginas

Doble Grado de Jurisdicción en Casación

procesal civil

Cargado por

bpbokaditos
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

FACULTAD: FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS Y POLITICAS

ESCUELA: ESCUELA DE DERECHO


CARRERA: DERECHO

4to AÑO
PROGRAMA DE ESTUDIO
PROFESOR: DIANA C. LOAIZA
CODIGO: 810409
NOMBRE DE LA ASIGNATURA: DERECHO PROCESAL CIVIL III

TEMA I: El recurso de casación civil. Antecedentes de la casación. Breve noticia histórica


comparativa: Francia, Italia, España. La casación en Venezuela: Antecedentes históricos.

SIGNIFICADO DEL RECURSO DE CASACION SU ESTABLECIMIENTO EN


VENEZUELA

Dictada una sentencia, la parte vencida tiene ordinariamente el derecho de impugnarla. Los
medios de impugnar una sentencia se denominan "recursos". Los recursos se clasifican en
"ordinarios" y "extraordinarios". El recurso ordinario por excelencia es la apelación. El
recurso extraordinario por excelencia es el recurso de casación.

DIFERENCIA ENTRE LA APELACIÓN Y EL RECURSO DE CASACIÓN.

El Código de Procedimiento Civil Venezolano (artículo 288) dispone que "de toda
sentencia definitiva dictada en primera instancia se da apelación, salvo disposición especial
en contrario". El mismo Código ordena (artículo 289) que "de las sentencias interlocutorias
se admite apelación solamente cuando produzcan gravamen irreparable".

Existe en Venezuela, como en la mayoría de los países, un doble grado de jurisdicción, es


decir, un sistema de dos instancias. En virtud del sistema mencionado toda controversia
puede, mediante la apelación intentada por la parte vencida en primer grado, ser
reexaminada en toda amplitud (in jure et in facto), por el juez de segundo grado. Esto es lo
característico de la apelación: el juez de segunda instancia reexamina el problema en la
misma amplitud en que lo examinó el juez de primera instancia, e igualmente interpreta la
ley con igual amplitud, y de acuerdo con su propio criterio. El juez de segunda instancia,
generalmente denominado entre nosotros "Juez Superior", puede confirmar la sentencia
objeto de la apelación, o revocarla en su totalidad o en parte.
La ulterior impugnación, esto es, el recurso de casación, tiende a provocar, no un nuevo
examen completo de la controversia en tercer grado, sino solamente un examen parcial ( in
jure) de la sentencia de segundo grado, en los límites en que los errores de interpretación de
la ley que haya cometido el juez de segundo grado sean denunciados por el recurrente como
motivo de casación, y con base en bs infracciones de orden público y constitucionales, que
la Sala de Casación encontrare, aunque no se les haya denunciado.

Podríamos, pues, en síntesis, establecer en los términos siguientes la diferencia entre la


apelación y el recurso de casación: en tanto que, al conocer de la apelación, el tribunal de
segunda instancia vuelve a examinar la apreciación de los hechos y la interpretación de la
ley, en cambio, al conocer del recurso de casación, la Sala de Casación se limita a examinar
si ha sido o no correcta la interpretación de la ley dada por el juez, si la ley ha sido por éste
mal aplicada o dejada de aplicar.

Quien intenta la apelación e igualmente quien intenta el recurso de casación no están


movidos por el interés teórico y abstracto de la interpretación de la ley, sino por el interés
práctico y concreto de que se revoque o anule la sentencia que él considera contiene una
injusticia que le perjudica. Ahora bien, el recurso de casación ha sido organizado en forma
tal que se utilice la iniciativa privada, el interés del particular agraviado, en favor del interés
público. Así, esta reclamación intentada contra la injusticia de b sentencia que el recurrente
eleva ante la Corte se limita a la denuncia del error de derecho. Si existe realmente el error,
es decir, si el juez de segunda instancia ha aplicado mal la ley, o dejado de aplicarla, y la
Sala de Casación anula la sentencia impugnada, este acto de anulación favorece el interés
público, pues sirve para fijar ante todos los jueces de instancia del país la recta aplicación
de la ley.

Para satisfacer el interés individual que impulsa al recurrente, la Sala de Casación no se


limita a hacer la censura teórica de la forma como el juez de instancia ha dado aplicación a
la ley o dejado de aplicarla, sino que, fundada en esa censura, la Sala declara con lugar el
recurso de casación, lo que equivale a declarar nula la sentencia impugnada. Casar la
sentencia es lo mismo que anular el fallo de segunda instancia.

La finalidad de interés público del recurso de casación queda cumplida mediante la


exposición de los motivos o fundamentos del fallo de casación, concernientes a la recta
interpretación de la ley. La interpretación dada a una norma legal en un fallo de casación es
obligatoria para los jueces de instancia que habrán de dictar nueva sentencia en sustitución
de la que ha sido casada; pero no es vinculante en los demás casos. Sin embargo, la
doctrina de casación siempre ha tenido poderosa autoridad moral sobre todos los jueces de
instancia; y ésto ha sido consagrado en el artículo 321 Código de Procedimiento Civil que
dispone: "Los jueces de instancia procurarán acoger la doctrina establecida en casos
análogos, para defender la integridad de la legislación y la uniformidad de la
jurisprudencia".
Allí está el verdadero propósito del recurso de casación. Ese es su significado. En esto
reside el interés público de la institución. Aun cuando la doctrina de casación no sea
vinculante, los jueces deben procurar darle acogida. De no hacerlo, sus sentencias serán
probablemente anuladas. En esta forma se logrará la uniformidad de la jurisprudencia, que
ha sido el objetivo de la creación del recurso de casación.

ANTECEDENTES DE LA CASACIÓN. BREVE NOTICIA HISTÓRICA FRANCIA

El recurso de casación tiene su origen en la obra legislativa de la Revolución Francesa.


Conviene recordar la lucha que se desarrolló en Francia durante los siglos XVII y XVIII
entre la Monarquía y los Parlamentos, que eran tribunales de última instancia con se-de en
las principales ciudades de Francia. Surgió entonces, como un medio de paralizar las
intervenciones de los Parlamentos en el terreno de las prerrogativas reales, la costumbre de
los monarcas de casar, es decir, anular las sentencias dictadas por los Parlamentos cuando
fueren contrarias a las ordenanzas, edictos y declaraciones emanados de la Monarquía. De
este poder ejercido por el Rey, de casar por propia iniciativa y en defensa de las
prerrogativas regias, las sentencias dictadas por los Parlamentos, derivó posteriormente un
medio de impugnación concedido a la parte vencida en un juicio en último grado, para
denunciar ante el Rey, en solicitud de su anulación, las sentencias de los Parlamentos que el
denunciante considerase violatorios de las ordenanzas, que eran instrumentos jurídicos con
valor de ley. Tales recursos eran denominados demandas en casación. Conocía de estos
recursos una sección del consejo político del Rey, denominada "conseil des parties"
(consejo de las partes).

Este recurso fue en el antiguo régimen el antecedente del recurso de casación. La doctrina
jurídica de aquella época sustentaba la tesis de que la casación había sido introducida más
bien para el mantenimiento de las ordenanzas, es decir, de las leyes, que en interés de las
partes litigantes. Esta institución fue acogida por la Revolución Francesa convirtiéndola en
un medio para la defensa de la ley contra las violaciones de la misma, cometidas por los
jueces. En efecto,por ley sancionada el 19 de diciembre de 1790, la Asamblea Legislativa
creó el Tribunal de Casación, que debía ser, como lo expresó uno de los Diputados de la
Asamblea, "un centinela establecido para el mantenin1iento de las leyes". Dominaba en los
hombres de la Revolución una profunda desconfianza respecto de los jueces. Por eso, se
instituyó la Corte de Casación, a la cual se encomendó la misión de anular las sentencias
judiciales que adoleciesen de "una contravención expresa al texto de la ley". La Corte de
Casación no examinaba el mérito de las causas, es decir, no analizaba el fondo de los
asuntos, la prueba de los hechos, sino concentraba su labor en el control de la legalidad de
las sentencias impugnadas. Posteriormente se instituyó en numerosos países del viejo y
nuevo mundo el recurso de casación, limitado a resolver las cuestiones de derecho, sin
penetrar en el fondo de la controversia.
LA CASACIÓN EN VENEZUELA: ANTECEDENTES HISTÓRICOS.

En Venezuela se establece el recurso de casación en el año de 1876. La Constitución


dictada en 1864, a raíz del triunfo de la revolución federal, dispuso que los tribunales de
justicia en los estados son independientes; las causas en ellos iniciadas conforme a su
procedimiento especial terminarán en los mismos Estados, sin sujeción al examen de
ninguna autoridad extraña. Es decir, que la justicia nacía y moría dentro de los límites de
cada Estado. Estas disposiciones conservan su vigor en la reforma constitucional de 1874,
dictada bajo la inspiración del Presidente de la República General Antonio Guzmán Blanco.

Ninguna autoridad extraña a un Estado podría examinar las sentencias dictadas en él. Así,
los procesos iniciados en el Estado Táchira o en el Estado Cumaná terminaban dentro de
los límites de dichas Entidades, sin que pudieran ser revisado por un tribunal que tuviera su
sede en la capital de la República.

El régimen federal, que para la mayoría pobladora tuvo una significación social, esto es, lo
sintió como organización tendiente a la consagración de la igualdad, a la nivelación social,
en cambio, para los caudillos regionales, los políticos y los abogados, significó
principalmente el establecimiento de la autoridad provincial con amplia independencia del
poder central.

Así, en lo judicial, como correspondía a los tribunales de cada Estado interpretar por sí
solos los códigos y leyes nacionales, cada uno de los Estados formaría su propia
jurisprudencia. Por eso, en el año de 1876, el Ministro de Relaciones Interiores, doctor
Mateo Guerra Marcano, en comunicación dirigida al Congreso, manifestó el peligro de que
se llegare en definitiva a tener en Venezuela, de hecho, "tantos Códigos o jurisprudencias,
como estados integrantes de la República, con lo cual desaparecería por completo la unidad
que se quiso establecer al dar a la Legislatura Nacional, por ser ello de la incumbencia de
los Poderes de la Unión, la facultad de dictar la legislación sustantiva". Tales fueron los
motivos expuestos por el representante del Poder Ejecutivo ante el cuerpo legislativo, en la
oportunidad de introducir el proyecto de Ley de Casación Nacional, creadorá del recurso de
casación, sancionada por las Cámaras Legislativas el 22 de mayo de 1876, y mandada a
cumplir por el Ejecutivo el 13 de junio de ese mismo año.

Dicha ley confirió atribuciones a la Alta Corte Federal para conocer del recurso de
casación. Hasta entonces, la mencionada Corte sólo había ejercido atribuciones en asuntos
relacionados con la alta política y en juicios en que fuera parte la Nación, como persona
jurídica. Es interesante observar que la ley no atribuyó a la Alta Corte Federal, la facultad
de dictar sentencias que pudieran confirmar, revocar o modificar los fallos impugnados,
sino sólo la de conocer las denuncias de infracción del derecho, en caso de ser declaradas
con lugar, la de anular los fallos impugnados y devolver los expedientes respectivos al
tribunal de origen, para que dictara nueva sentencia con arreglo a la doctrina de casación.
De este modo se creyó mantener incólume el principio federalista según el cual la justicia
nace y muere dentro de los límites de cada Estado. Sin embargo, a mi modo de ver, la ley
dictada en el año de 1876, creadora del recurso de casación, no guarda conformidad con el
artículo 91 de la Constitución de 1874, entonces vigente. En efecto, dicho artículo expresa:
"Los tribunales de justicia en los Estados son independientes; las causas en ellos iniciadas
conforme a su procedimiento especial y en asuntos de su exclusiva competencia terminarán
en los mismos Estados, sin sujeción al examen de ninguna autoridad extraña". Ahora bien,
el control de casación que la ley de 1876 confirió a la Alta Corte Federal sometió las
sentencias dictadas en los Estados al examen de una autoridad extraña.

Esta circunstancia irregular vino a ser corregida en la reforma constitucional de 1881.En


efecto, la Constitución dictada en 1881 creó la Corte de Casación, a la cual se confirió la
atribución de conocer y decidir en el Recurso de Casación. En esa reforma constitucional
expresó el artículo 89: "Los tribunales de justicia en los Estados son independientes. Las
causas en ellos iniciadas terminarán en los mismos Estados, sin más examen que el de la
Corte de Casación, en los casos en que la ley lo permita". A partir del año de 1881
empezaron a funcionar dos altos tribunales de igual jerarquía: La Alta Corte Federal,
encargada de conocer de controversias concernientes a asuntos de alta política o en que
estuviere interesada la Nación, como persona jurídica, y la Corte de Casación, encargada
principalmente de conocer del Recurso de Casación.

Sin embargo, durante muchos años la ley no hacía obligatoria la doctrina de casación. Los
jueces de reenvío, es decir, los llamados a dictar nueva sentencia, después de casado un
fallo, no estaban legalmente obligados a acoger la doctrina de casación. Los jueces de
reenvío eran frecuentemente los mismos autores de la sentencia casada, pues la ley no
ordenaba, como lo hace en la actualidad, la convocatoria de los suplentes, por lo cual, el
amor propio incitaba a los jueces a insistir en su doctrina anterior. Fue en el año de 1897, al
ser reformados el Código de Procedimiento Civil y el Código de Enjuiciamiento Criminal
cuando se estableció la obligatoriedad para los jueces de reenvío, de acoger la doctrina de
casación, y se creó el re- curso de nulidad contra los fallos que desobedecieran dicha
doctrina.

En la reforma constitucional de 1904 las dos Cortes pasaron a formar una sola, que se
denominó Corte Federal y de Casación. En la Constitución dictada en 1947, aquella pasa a
ser denominada Corte Suprema de Justicia. La Constitución dictada el 11 de abril de 1953
vuelve a partir el alto tribunal en dos cortes: La Corte Federal y la Corte de Casación.
Finalmente la Constitución sancionada el 23 de enero de 1961, regresa al sistema de la
corte única: La Corte Suprema de Justicia. En nuestra Constitución actual del año en 1999,
artículo 253 y 254 le toman el nombre del Tribunal Supremo de Justicia, es el más alto
Tribunal de la República, y con contra sus decisiones no se oirá ni admitirá recurso alguno.
Esto en concordancia con lo establecido en la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de
Justicia de fecha 19 de enero del 2022, artículo 3 con lo cual el tribunal funcionará en las
salas cuya integración y competencia están determinados por la ley. Esta ley dispone que el
tribunal ejercerá sus funciones en pleno, en sala constitucional, sala político administrativa,
sala electoral, sala de casación social, sala de casación civil y ensalada de casación penal;
cuándo será el recurso de casación en los juicios civiles mercantiles del trabajo y en
cualesquiera otros que se consagre dicho recurso por ley especial coma y en sala de
casación penal conocerá de los recursos de revisión casación y cualquiera otro cuyo
conocimiento es la tribuna en las leyes en materia penal.

Hemos afirmado reiteradamente que el Recurso de Casación se circunscribe a resolver


problemas de derecho, sin entrar a considerar los hechos que hayan dado lugar a la
controversia. El Código de Procedimiento Civil en su artículo 320 dispone que en la
sentencia del recurso de casación la Corte Suprema de Justicia decidirá sobre las
infracciones denunciadas, sin extenderse al fondo de la controversia, ni al establecimiento
ni apreciación de los hechos que hayan efectuado los tribunales de instancia, salvo que en el
escrito de formalización se haya denunciado la infracción de una norma jurídica expresa
que regule el establecimiento o valoración de los hechos o de las pruebas, o que la parte
dispositiva del fallo sea consecuencia de una suposición falsa por parte del juez que
atribuyó a instrumentos o actas del expediente menciones que no contenían, o que dio por
demostrado un hecho con pruebas que no aparecían en los autos o cuya inexactitud
resultada de actas o instrumentos del expediente mismo.

Al leer la salvedad anterior podría suponerse que ella autoriza en determinados casos a la
Casación a extenderse al fondo de la controversia y a establecer los hechos en forma
diferente a como lo había efectuado el Juzgado de Segunda Instancia. En realidad, no es así.
La salvedad expresada sola autoriza a la Sala para analizar las denuncias de infracción de
reglas legales para valorar el mérito de la prueba, lo que en definitiva consiste en conocer
de las denuncias de infracción de ley; también se autoriza a la Sala para conocer del falso
supuesto, es decir, de una suposición falsa que haya influido en lo decidido, lo cual ocurre
cuando el juez atribuye a un documento o acta, menciones que no contienen. Tampoco en
este caso la casación está autorizada para hacer apreciaciones de los hechos distintas de las
formuladas por el juez superior, sino pura y simplemente para constatar que no aparecen en
los documentos o actas de los expedientes las menciones indicadas en la sentencia.
Finalmente, puede la casación dejar sentado que no existen en el expediente, pruebas que
en la sentencia se mencionan como fundamentales de la decisión, o bien que algunas
pruebas también fundamentales resultan inexactas, al ser comparadas con documentos o
actas del expediente.

Por otra parte, conviene advertir que aun cuando el Código de Procedimiento Civil y toda la
doctrina distinguen entre la casación de forma y la casación de fondo, una y otra se fundan
en infracción de normas legales. La casación de forma es aquella que se funda en infracción
de formalidades o trámites sustanciales, ya en el curso del proceso o en la sentencia. Esos
trámites o formalidades son establecidas por las normas legales. La casación de fondo es
aquella que se funda en un error de interpretación acerca del contenido y alcance de una
disposición expresa de la ley, o en falsa aplicación de una norma, o cuando se aplica una
norma que no esté vigente, o se le niegue aplicación a una norma en vigor. En uno y otro
caso la casación está fundada en un error de derecho, es decir, en una violación de la ley.

Hemos dicho que el objetivo de la casación ha sido en todos los países, mantener la
integridad de la legislación y la uniformidad de la jurisprudencia. Es decir que, en virtud de
las decisiones de las Salas de Casación, la Legislación Nacional sea interpretada y aplicada
de manera uniforme en todo el territorio de la República. Este criterio fue durante algún
tiempo tema de discusión en Italia, donde hubo durante muchos años, varias Cortes de
Casación. Desde el año de 1923, existe una sola Corte de Casación en Italia. En Venezuela
siempre ha habido una sola.

En principio, la sentencia de la Sala de Casación recae sobre el escrito de formalización que


presenta el recurrente. El escrito debe contener las denuncias, en las cuales se deberán citar
los artículos de ley que se pretenden infringidos, y los fundamentos de las denuncias.

También podría gustarte