Ciudadanía
La ciudadanía es la expresión de pertenencia que una persona tiene hacia una
sociedad determinada en la que participa. En la tradición occidental, «el ciudadano es
un conjunto de atributos legales y a la vez un miembro de la comunidad política»
La ciudadanía siempre ha sido de vital importancia para el país y sus
decisiones de desarrollo en general. Cuando la ciudadanía no participa en la
toma de decisiones, la mayoría de las veces las acciones del Estado son
erróneas y llegan incluso a afectar drásticamente la ideología del país, sea
directa o indirectamente.
A través de los años, la influencia del derecho administrativo determinó el
concepto de ciudadanía. Sin embargo, junto con los cambios de las dinámicas
sociales sobrevino la reorientación del concepto de ciudadanía, remontándose
a modelos anteriores. Haber retomado modelos anteriores de la ciudadanía,
donde la definición se paseaba por un vínculo político, es entender al
ciudadano "por ser miembro de la comunidad política; el vínculo por la palabra
y por la acción arrancaba a los individuos del dominio de las tareas privadas.
La ciudadanía era, en este sentido, una actividad pública que tenía valor por sí
misma y se consideraba incluso como la vida buena por oposición a la
simplemente orientada a la satisfacción de necesidades".9
Ser ciudadano es tener desarrollado el sentido de identidad y pertenencia en el
lugar donde se interactúa socialmente en el hábitat donde se desenvuelven los
individuos con responsabilidad, derechos y obligaciones.10 En el Consejo
Europeo se es cada vez más consciente de que términos como «ciudadano» y
«ciudadanía» no son estables ni admiten una definición única. El término
«ciudadano» puede definirse de un modo general como «una persona que
coexiste en una sociedad». Esto no significa que la idea de ciudadano en
relación con el Estado-nación ya no sea pertinente o aplicable, sino que, como
el Estado-nación ha dejado de ser el único centro de autoridad, ha tenido que
darse una definición más general del concepto.
Esfera pública
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Un fenómeno conocido como la esfera pública, según el filósofo Jürgen
Habermas, es un espacio entre la autoridad y la vida privada, en el cual los
ciudadanos pueden reunirse informalmente, intercambiar opiniones sobre los
asuntos públicos, decisiones de gobierno y proponer reformas. Sirviendo como
contrapeso al gobierno. Según Schudson, la esfera pública es un «campo de
juego para la ciudadanía».12
Ciudadanos comunes y corrientes o ciudadanos de a pie
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Con estas expresiones se pretende expresar que se está haciendo referencia a
cualquier ciudadano o al conjunto total de ciudadanos de un país o de una
región, independientemente de su nivel de riqueza, o de su nivel educativo, o
de su posición social, o de su jerarquía profesional. Se señala así a ciudadanos
o a residentes que no necesariamente desempeñan tareas de responsabilidad,
y que no necesariamente tienen casa propia o vehículo propio; en definitiva, así
se referencia a cualquier persona con una determinada nacionalidad, o a
cualquier residente dentro de un país o grupo de países.
Ciudadanía activa
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La ciudadanía activa se refiere a una filosofía adoptada por organizaciones e
instituciones educativas que aboga porque los miembros de las empresas o el
Estado tengan ciertas funciones y responsabilidades para con la sociedad y
el medio ambiente, aunque los miembros pueden no tener funciones
específicas de gobierno.
La ciudadanía activa puede considerarse como una articulación del debate
sobre los derechos frente a las responsabilidades. Si un cuerpo da derechos a
las personas bajo su mandato, entonces esas mismas personas podrían tener
ciertas responsabilidades para defender. Esto sería que un ciudadano activo es
aquel que cumple con sus derechos y responsabilidades de una manera
equilibrada.
Formación ciudadana en la escuela
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Según el artículo "La formación ciudadana en la escuela: Problemas y desafíos
(Muñoz y Torres, Universidad de Chile, 2014)", el voto constituye un puente
entre la ciudadanía y la sociedad, pero no de su sociedad. Es un punto de
confluencia entre las opiniones individuales de los ciudadanos-electores y un
ideario etéreo de sociedad, de la que no se sienten partícipes. A tal punto que,
cuando se refieren a ella, lo hacen siempre como algo paradójicamente ajeno a
su cotidianidad y vivencia personal".13
A pesar de los esfuerzos ministeriales realizados durante las últimas décadas
en Chile, los grupos de estudiantes siguen vinculando la formación ciudadana
casi exclusivamente al ámbito político, lo que si bien es coherente con el
enfoque minimalista descrito en la bibliografía especializada, se contrapone al
enfoque maximalista que se promueve desde el currículo escolar, retrotrayendo
la situación al currículo promovido durante la dictadura.
La nueva República
Es tanta la descomposición de la fallida República Bolivariana de Venezuela, que se
ubica entre las primeras pero de último del Tercer Mundo. Por eso refundarla pasa por
repensarla. Bajo el ideario y dominación Castrocomunista con miles de agentes
destacados y control directo desde La Habana, se asegura la diaria expoliación de
Venezuela por los tiranos cubanos. De allí que a imagen y semejanza de Cuba,
Venezuela en su desgracia padece hoy inclusive peores calamidades. A efecto han
servido dos décadas de autoritarismo cívico-militar populista y corrupto, cuyo necesario
final requiere mucho más que el simple cambio electoral transparente al que
reiteradamente se niega.
Así la nueva República de Venezuela exige restituir plenamente la soberanía, libertad,
democracia y el Estado de Derecho, revisando al mismo tiempo las bases fundacionales,
y creando un nuevo proyecto nacional de cara al futuro, para que el país retome la
autopista al progreso y bienestar. En ese objetivo tres elementos fundamentales son el
orden, el respeto y el trabajo. Sobre el orden son de primera consideración las cuentas
de la nación. El nuevo y sucesivos gobiernos y gobernantes por venir no manejarán la
Hacienda Pública como cartera particular. La administración será ágil y austera, el gasto
ajustado a presupuesto sin alegres endeudamientos, la burocracia reducida al mínimo, se
acabarán las prebendas y el peculado, la contraloría será exhaustiva, la meritocracia
servirá de base. En fin, una pulcra, transparente y efectiva administración pública.
En cuanto al respeto, el de los derechos ciudadanos debe garantizarse con justicia y
equidad. Un país sin respeto es rehén de la anarquía y como la ley entra por casa,
ningún funcionario estará exento de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes
en su respeto. Al país de ciudadanos sin derechos con solo deberes en que nos convirtió
el autoritarismo, la nueva República se los devuelve.
Siendo el progreso y bienestar solo posibles trabajando, la promoción y dignificación
del estudio y del trabajo, la semana laboral de 44 horas, el trabajo a destajo y la
reducción de los días no laborables, aumentarán la producción y la productividad hoy
perdidas. Ciertamente orden, respeto y trabajo, definen la nueva República de
Venezuela que viene.