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Retiro Espiritual

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RETIRO ESPIRITUAL: ESCUCHA...

Hacia el encuentro por la Palabra (día de desierto)


(Revista Testimonio Nº 219)

INTRODUCCIÓN

Canto:

Oración: “Respira en Mi” (S. Agustín)

Respira en mi Oh Espíritu Santo


Para que mis pensamientos, puedan ser todos santos.
Actúa en mí Oh Espíritu Santo
Para que mi trabajo de este día pueda ser de tu agrado.
Atrae mi corazón Oh Espíritu Santo
Para que ame a Dios sobre todas las cosas.
Fortaléceme Oh Espíritu Santo
Para que pueda seguir las huellas de Jesús.
Guárdame pues Oh Espíritu Santo
Para que siempre pueda escuchar tus inspiraciones.

1.- DESPUÉS DE LA TORMENTA....., LA PAZ DEL ARCO IRIS


(MOTIVACIÓN)

Hay cosas, tocadas por el Espíritu, que se convierten en signos del amor de
Dios: agua, pan, vino, aceite. Hay tiempos, preñados de Palabra y Espíritu,
que hacen presente el amor de Dios. Hoy, día de desierto, puede dejar
huellas de la presencia de Dios en tu vida. Dependerá también de ti.

Retiro, día de encuentro.....entra en la “tienda del encuentro”, como Moisés


(Ex. 33,7). Ponte a la escucha de su Palabra y ábrete a la bendición del
Señor para que este día tengas experiencia de un encuentro fecundo, que
alimente encuentros fecundos en tu vida.

Estás ante el océano de Dios, como esponja reseca. Puedes sumergirte en


Él y quedar empapada. “Él te colma de gracia y de ternura” (Sal. 103,4).
Degusta esta Palabra.

Estás en la tierra mullida de Dios, es decir en su Palabra. Puedes hundir tus


raíces y extender tus ramas.
Celebra ahora en oración el hecho de sentirte acogido/a en el seno de
Dios.....

Cuidado con satisfacerte de ideas sobre Dios, sin escucharle y encontrarte


con Él. El agua está compuesta de H2O. Pero solo sabrás lo que es el agua
cuando sediento/a te acerques a una fuente y la bebas.

El encuentro con Dios a través de su Palabra, te dará vitalidad, creatividad,


gusto por la vida. Te convierte en discípulo y misionero. La experiencia del
Espíritu, te anima, te da vida, para que tú suscites vida en otras personas, en
tu comunidad.

Estás en la tienda del encuentro. Pasa el día en oración. Ábrete al misterio, te


invade la presencia de quien te ama. Contempla tu vida, agradece, ama...

Entra en ti mismo/a, en lo que sientes y deseas, tu intimidad, el misterio de


tu vida.....y escucha.

Entra en la vida de Dios que descubres en las personas.....y escucha.

Ponte en contacto con la Palabra, hecha vida en Jesucristo, el misterio de


Dios Palabra encarnada.....y escucha.

Silencia ruidos, distracciones, preocupaciones. Impiden oír la Palabra,


encontrarse con Dios. El silencio te ayuda a entrar en el misterio.

Estás en muchas partes. Tantas cosas te preocupan y te dividen. Vives


agitado/a, inquieto/a.....concéntrate. Céntrate en lo que quieres hacer hoy.

“Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo”(Ap.3,20)

2.- DESPUÉS DEL AYUNO.....EL BANQUETE DE LA PALABRA (Escuchar


la Palabra)

Acoge la Palabra de Dios en tu corazón. Escucha.....Te llevará a


transformarte.

“Escucha Israel: El Señor nuestro Dios, es un único Señor...(Ex.6,4-9)”. El


Shemah: escucha: es la profesión de fe del Antiguo Testamento. Los judíos
piadosos lo recitan varias veces al día. Jesús lo reafirma en Mc.12,29-30.

Texto del Evangelio (Mt 21,28-32):


“En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes: «¿Qué les parece? Un
hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: ‘Hijo, vete hoy a
trabajar en la viña’. Y él respondió: ‘No quiero’, pero después se arrepintió y
fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ‘Voy, Señor’, y
no fue. »¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero», le
dicen. Díceles Jesús: «En verdad les digo que los publicanos y las rameras
llegan antes que ustedes al Reino de Dios. Porque vino Juan a ustedes por
camino de justicia, y no creyeron en Él, mientras que los publicanos y las
rameras creyeron en Él. Y ustedes, ni viéndolo, se arrepienten después, para
creer en Él».
Silencio meditativo

Para que la Palabra de Dios pueda entrar en ti e iluminar tu vida.


Reflexión

Vivimos en un mundo en el que se muchas veces se pretende que lo


verdadero sea falso y que lo falso sea verdadero. Mucha gente no sabe
dónde termina el bien y dónde empieza el mal. La confusión está servida y,
por eso, más que nunca necesitamos el referente de la Palabra de Dios,
donde Dios nos muestra su voluntad. Hacer la voluntad de Dios debe ser el
norte de nuestra vida. El hombre por el pecado, está confundido, y necesita
ponerse a la escucha de Dios para recapacitar y volver al buen camino. Ya
en tiempos de Jesús, los profesionales de la verdad y de la moral, los que
tenían la misión de guiar al pueblo, los sumos sacerdotes y los ancianos
confundían al pueblo, poniendo el acento en lo que no tenía importancia y
distrayendo a la gente de la verdad y del bien. Jesús se dirige a ellos
proponiéndoles la parábola de los dos hijos, en donde uno le dice No a su
padre y después cumple; y el otro dice Sí, pero no cumple. . Jesús, nos llama
a la escucha responsable, a la conversión, al arrepentimiento. La
incoherencia y la hipocresía, propias de nuestro ser de pecadores, pueden
hacernos pensar que estamos en el buen camino, porque tenemos buena
voluntad o porque pensamos correctamente. Pero no basta la buena voluntad
ni las buenas intenciones. Es preciso contrastar nuestra vida con la Palabra
de Dios, con el querer de Dios, y examinar si hacemos o no lo que Dios
quiere. En este camino no hay peor cosa que pensar que ya somos buenos,
que ya nos lo sabemos todo. Con esa actitud nos hacemos incapaces de
arrepentimiento. Se nos adelantan las prostitutas y los publicanos en el reino
de Dios, porque ellos, siendo pecadores, pueden reconocerlo y arrepentirse
del mal que hacen. Pero los buenos, los que le dicen Sí a Dios y luego hacen
lo que les da la gana, ni siquiera podrán arrepentirse, porque piensan que
son buenos. La enseñanza de Jesús es una continua propuesta a escuchar
su Palabra, convertirse en su discípulo y hacer la voluntad de Dios, para lo
cual siempre estamos a tiempo.
Entonces, escucha..... y pon en práctica la Palabra. “guardaba todas estas
cosas meditándolas en su corazón”(Lc.2,19). “Mi madre y mis hermanos son
los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica” (Lc.11,28). María
escucha la Palabra, la acoge, la hace carne propia, la comunica, la entrega.

Es tu programa de vida.

La Palabra de Dios es “una voz como el rumor de un fuerte oleaje” (Ap 1,15),
contrasta con nuestras palabras vacías.

Hasta en la oración pasa lo mismo: “Dios mío, ven en mi auxilio”, y sigo


autosuficiente. “Santificado sea tu nombre”, y me importa el mío. “Señor yo
no soy digno”, y me creo importante ante otros. ¿Por qué decimos una cosa y
hacemos otra?

Escuchar la Palabra de Dios es entrar en la nube de la transfiguración. La


nube divina cae sobre ti, para sentir a Dios cerca, que te transfigura.

Al escuchar la Palabra estás en el Tabor. La nube del Espíritu te cubre. La


Palabra del Padre te resuena en el corazón. El Hijo amado te acompaña. Su
Espíritu es la savia que circula por tus venas para llevar a cumplimiento la
voluntad del Padre.

3.- DESPUÉS DE LA SOLEDAD.....EL ENCUENTRO

Trae a la oración alguna situación de la vida, algún encuentro con tus


hermanos/as. Escucha a Dios en esa situación. (Lo que vives,... tus
relaciones con los demás). El encuentro con las personas es signo y realidad
del encuentro con Dios. No solo de pan vive el hombre; también de la
palabra, de la escucha, del cumplimiento de la voluntad de Dios, de
encuentros que alimentan la comunión con Cristo y los hermanos.

Quizá te refugies en la fiebre del hacer. Haces muchas cosas; ¿pero, dices
mucho en tu mucho hacer?. Se reflejan en tus actitudes y acciones el
encuentro con Jesucristo, la comunión, el discipulado y la misión? ¿Buscas
llevar a la práctica la Palabra escuchada y rumiada?. Es que se nos pega a la
piel la prisa y la superficialidad.

Los consagrados/as estamos llamados a ser ministros del encuentro, de la


escucha, de la respuesta positiva a la Palabra recibida. Hoy aumentan los
contactos, pero disminuyen la profundidad de los encuentros. ¿Tienes
capacidad de escucha para los seres que se te acercan?. ¿Tu palabra, es
reflejo de la Palabra escuchada, o corre el riesgo de ser reducida solo a
palabras vacías, sin vida verdadera?
Necesitamos el milagro de Jesús, el encuentro con Él, que nos haga sus
discípulos, devolviéndonos la capacidad de comunicarnos, de convivir con
nuestros semejantes, de anunciarles la Palabra, la voluntad de Dios para
ellos, la vida plena.

El Señor te dio la palabra y la escucha, la comunicación y el diálogo, la


dinámica del encuentro; pero eso necesita siempre ser evangelizado, ser
redimido, pulido en el encuentro con Dios, en el encuentro con su Palabra, en
el discipulado, en el cumplimiento de su querer. Pon ante Dios tu palabra, tu
escucha, el diálogo con tus hermanos, el encuentro, la misión...para que Él
los redima en tu vida.

Es propio del discípulo estar a los pies del Maestro, encontrarse con Él, para
luego estar con los hermanos.

Puedes elegir un núcleo problemático del plan pasar, y traer aquí, en la


presencia de Dios, para analizarlo, para discernir cuál puede ser tu aporte, lo
que Dios te pide, el milagro, el cambio que ayude a convertirlo en núcleo de
vida para ti y tu comunidad.

El diálogo contigo mismo, con Dios, con tus hermanos/as, te dilata el


corazón, te da humildad, aleja la arrogancia, transforma tu vida, te hace
posible una conversión más profunda, te da la capacidad de obedecer a lo
que Dios quiere de ti, te acompañan el gozo y la paz.

Acoge en tu vida la Palabra de Dios escuchada hoy.....

Jesús escuchó y obedeció la voluntad de su Padre y se dio a sí mismo como


alimento en su Palabra y en su Eucaristía y nos pide que nos hagamos
discípulos obedientes alimentando la vida de otros.

Es fácil rezar, meditar, ir a Misa si se reduce a contemplar cómo Jesús se


entrega, obedece. Pero Él te invita a comer su carne, a escuchar su Palabra,
a obedecer, para hacerte también alimento de los demás, para ser evangelio
viviente, discípulo misionero. El Señor te pide que pases de una
preocupación por ti mismo/a a la entrega a Dios y a los demás.

No vivas centrado en ti mismo/a o en tu comunidad. Tu vida religiosa no está


en función de ti, sino en función de un llamado para hacer la voluntad de
Dios. Solo si te enamoras de Jesús, si te encuentras con Él, si escuchas su
Palabra, lograrás alimentar también a los demás haciéndote discípulo y
misionero.
4.- DESPUÉS DE LA PRUEBA.....LA ALEGRÍA DEL CRECIMIENTO

El Espíritu, fuerza de Dios está en ti. Te lleva a escuchar, dialogar, pronunciar


tu palabra.....Te lleva al encuentro con otros.

Sientes que debes transformarte por lo que Dios te ha dicho. Es el fermento


que está haciendo crecer la masa de tu vida como discípulo/a y misionero/a.

Con la fuerza del Espíritu en ti, sigue estos itinerarios de éxodos:

Encuentro con Jesucristo a través de su Palabra, descubrimiento de su


voluntad.

Discipulado aprendiendo a los pies del Maestro, respuesta afirmativa a su


Palabra.

Comunión con Dios, con tu Iglesia, con tus hermanos y hermanas.

Misión pasando de la quietud al movimiento, al hacer lo que Dios quiere, al


anuncio, al salir fuera de ti para llevar a otros a la experiencia del encuentro
con Dios.

El encuentro con Dios te hace hombre o mujer de Dios. Alguien que siente,
oye, ve, se comunica desde el Otro, con otra mirada, otro oído, otra voz.
Serás religioso/a si no logras hablar de otra cosa que de un Dios que te ha
salido al encuentro, y a su vez te encomienda una misión saliendo al
encuentro de tus hermanos/as.

El encuentro es tarea, ministerio del discípulo misionero. Pero, hasta somos


capaces de vivir “religiosamente” eludiendo una relación profunda con los
hermanos y hermanas, eludiendo el verdadero querer de Dios y al mismo
tiempo refugiándonos en una relación evasiva con Él.

Lo importante no es la comunidad sino la comunión, la experiencia del


encuentro, la experiencia del nosotros. Parafraseando a Pablo podemos
decir: aunque fuera a Misa todos los días y rezara la liturgia de las horas,
aunque estuviera en todos los actos de la comunidad y me mortificara con
grandes ayunos, aunque dedicara muchas horas a la oración y a la
contemplación, aunque cumpliera con rigor todas las normas y reglas.....si no
vivo el encuentro, si no hago lo que Dios espera de mí, soy un pobre
encarcelado en la jaula de la ley.

5.- DESPUÉS DE LA SEQUÍA.....EL GOZO DE LA PAZ (Celebración)


Cantar: lo que se desee, a elección.

Reflexionar en silencio:

La experiencia de Dios produce alegría. Duda siempre de lo que te produzca


ansiedad o tristeza, de todo lo que no te produzca gozo y paz.

Celebra en la oración lo que Dios está haciendo en ti. Alaba, agradece,


suplica. En la presencia del Señor examina tus sentimientos, tu corazón, tu
mente, y reconoce lo que el Espíritu hoy te ha hecho ver, te ha inspirado, te
ha regalado. Alégrate, llénate de gozo porque la Palabra ha acampado en ti y
ha producido sus frutos. Celébralo con un corazón agradecido, y pide al
Padre la fuerza de su Espíritu, el eco de su Palabra en la tuya.

Pero, cuidado con el peligro de orar y seguir siendo lo que somos, seguir
haciendo lo que queremos, y quedar tranquilos/as porque hemos hablado
con el Señor. Cuidado con hablar solo nosotros/as, sin escucharlo a Él y
hacer lo que nos manda.

No te fijes en el vaso de barro que llevas y que llevan tus hermanos/as. Fíjate
en la vida que brota de dentro, el Espíritu en ti y en tus hermanos/as.

Compartir: Comparte con tu comunidad algo de la experiencia de hoy, de tu


propia vida desde Dios.

Gesto: Cada uno de los participantes puede depositar en el altar de la


Palabra, la frase bíblica que más le iluminó en este día.

Oración:

Tu Palabra...mi palabra

Gracias Señor por tu Palabra


Te pido que siempre sea capaz de escucharla y llevarla a la práctica
Que ella ilumine mi vida en todo tiempo, que alimente mi espíritu,
Para yo alimentar a mis hermanos/as
Jesús Verbo Encarnado, Palabra del Padre,
Pronuncia sobre mí, cada día tu enriquecedora Palabra.
Te pido el buen uso de mi palabra
Que sea auténtica, creativa, curativa y liberadora
Que con mis palabras pueda iluminar, consolar, encender alegría
Que mi palabra sea alimento de vida, como la tuya.
No permitas que mi palabra sea engañosa, vacía, ofensiva.
Que no la utilice para la mentira, la discordia, el interés propio.
Que no despoje al hermano/a del valioso vestido de su fama.
Que no mate a la palabra, vaciándola de sentido
Haz Señor, que mi palabra introduzca siempre la Tuya. Amén

Canto: de acción de gracias.

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