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Asunción

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EL DOGMA de la ASUNCIÓN de la VIRGEN

En el año 1950 el Papa de entonces, Pío XII definió como dogma de fe la


Asunción de la Santísima Virgen María con cuerpo y alma al cielo. Un dogma es una
verdad que Dios revela y la Iglesia proclama.

Todos los misterios de la vida de la Virgen nos llevan a amar más a Cristo,
están en estrecha relación con Cristo. Así como ellos en la vida nunca estuvieron
separados; en el nacimiento, en Belén, en Caná de Galilea, en el primer milagro que hace el
Señor, también en el Calvario, están también unidos ahora en el cielo. A María no la
alcanzó la corrupción del sepulcro y fue llevada al cielo en cuerpo y alma.
Nadie puede elegir a su propia madre; pero Dios si lo hizo. Eligió una madre
para venir al mundo; y tenía que ser ciertamente una madre santa, llena de gracia. Por
eso María fue concebida sin pecado original; porque aquella que iba a ser Madre de Dios
no podía tener la más minima sombra de pecado.
María acompañó a su hijo, en muchos misterios de su vida publica. Cristo hizo
su primer milagro por pedido expreso de la Virgen, en las bodas de Caná.
También su participación en la redención del mundo, su presencia al pié de la
cruz. (María es por eso Corredentora); ella, durante la Pasión, sufría en su alma lo que su
Hijo sufría en su carne.
Su Maternidad espiritual (desde la Cruz, Cristo la proclamó Madre de todos los
hombres; “Mujer, he ahí a tu hijo”, señalando al discípulo amado, Juan)
Su presencia en Pentecostés, allí nace la Iglesia, en el Cenáculo, y allí está
presente la Virgen.
Su coronación en el cielo, como Reina y Señora de toda la creación.
Y el misterio que hoy celebramos: La Asunción al cielo, (CIC, 974). «La
Santísima Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue llevada en cuerpo y
alma a la gloria del cielo, en donde ella participa ya en la gloria de la resurrección de su
Hijo, anticipando la resurrección de todos los miembros de su Cuerpo»
Como estuvo unida a su Hijo en la tierra también compartió con Él este misterio; su
subida al cielo en cuerpo y alma. Cristo Ascendió por su propio poder, María fue
asunta al cielo, y así comprobamos como todos los misterios de la vida de la Virgen están
estrecha e inseparablemente unidos a los misterios de la vida de Cristo, su Hijo.
Y así como Cristo es unico Salvador y mediador, entre Dios y los hombres: 1
Tim.2, 5 Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres,
Cristo Jesús, la Santísima Virgen también es mediadora, abogada, entre Cristo y nosotros.
(como hizo en Caná, intercedió)
Como rezamos en la Salve: …eha pues Señora abogada nuestra, vuelve a
nosotros ésos tus ojos misericordiosos y muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, oh
clementísma, oh piadosa, oh ducle Virgen María, ruega por nosotros para que seamos
dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo, Amén.

Recemos especialmente a la Virgen por todas las vocaciones religiosas y


sacerdotales, especialmente por aquellos que han surgido en esta parroquia. Decía JP II en
un discurso a los religiosos: “¡Que todos los religiosos y religiosas sepan ofrecerse
juntamente con Cristo, como una llama que se consume en el amor! ¡Que vivan de él, en la
iglesia y para la iglesia! Y que María santísima los lleve a esta cada vez mayor intimidad
con su Hijo, precediéndolos en el camino de la oblación y de la donación. ¡Sea siempre
María vuestro ejemplo, vuestro modelo, vuestra fuerza!”

Que María Santísima nos conceda a todos ésta gracia.

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