La Sociología Relacional de Pierre Bourdieu
El método sociológico de Pierre Bourdieu se caracteriza por su oposición al teoricismo y al
metodologismo. Para Bourdieu, el método y el trabajo de campo son inseparables y deben ir
juntos. Su sociología busca explicar las acciones sociales desde un punto de vista sociológico,
reconociendo la influencia de las estructuras sociales en el individuo.
Para comprender la sociología de Bourdieu, es fundamental entender dos elementos clave:
● El campo: representa las estructuras sociales externas, las condiciones objetivas que
influyen en el individuo.
● El habitus: son las estructuras sociales internalizadas, incorporadas en el agente a
través de su experiencia.
La relación entre el campo y el habitus es dialéctica, lo que significa que se influyen
mutuamente. Bourdieu busca superar la dicotomía entre el objetivismo y el subjetivismo al
integrar ambos en su análisis sociológico.
Superando la Dicotomía Objetivismo-Subjetivismo
Bourdieu propone un constructivismo estructuralista o estructuralismo constructivista. Este
enfoque reconoce la existencia de estructuras objetivas en el mundo social que condicionan
las prácticas de los individuos. Al mismo tiempo, reconoce que los esquemas de percepción,
pensamiento y acción que constituyen el habitus se forman a través de una génesis social.
El concepto de habitus articula los dos momentos del análisis sociológico, el objetivista y el
subjetivista, en una relación dialéctica.
Continuidad y Ruptura con el Marxismo
Bourdieu retoma la lógica de análisis marxista en términos económicos, pero la extiende a
otros campos sociales. De esta manera, amplía los conceptos de capital e interés para
incorporar la dimensión simbólica, lo que permite explicar las prácticas sociales sin
reducirlas únicamente a causas económicas.
El Campo Social
Los campos sociales son espacios de juego históricamente constituidos con sus propias
instituciones y leyes de funcionamiento. Si bien cada campo, como el económico, político o
científico, tiene sus particularidades, existen leyes generales que se aplican a todos.
Características de los campos sociales:
1. Sistemas de posiciones y relaciones entre posiciones.
2. Definidos por lo que está en juego (enjeu) e intereses específicos irreductibles a otros
campos.
3. Su estructura se define por la distribución del capital específico del campo.
4. Estado de relaciones de fuerza entre agentes e instituciones.
5. Campo de luchas para conservar o transformar el campo, incluyendo la lucha por la
definición del juego.
6. Agentes con intereses fundamentales compartidos y complicidad básica sobre el
objeto de lucha.
7. Dimensión histórica y dinámica.
El Capital en el Campo Social
Los campos se distinguen por el tipo de capital en juego, que puede ser cualquier elemento de
acumulación que se produce, distribuye, consume, invierte y se pierde. No cualquier capital
constituye un campo; debe ser un bien apreciado y buscado.
Bourdieu menciona diferentes tipos de capital:
● Capital cultural: conocimiento, ciencia, arte. Es fundamental para entender la
desigualdad escolar. Se encuentra en tres formas:
○ Habitus: disposiciones duraderas en forma de ideas, valores y habilidades.
○ Objetivado: bienes culturales como cuadros y libros.
○ Institucionalizado: títulos, academias, universidades.
● Capital social: círculo de relaciones estables.
● Capital simbólico: prestigio, autoridad, reconocimiento. Se encuentra detrás de
prácticas supuestamente gratuitas.
Dentro de cada tipo de capital existen sub-capitales. Los capitales son las cartas que se usan
en el juego del campo social y definen la probabilidad de obtener un beneficio. Mientras más
específico sea el capital, más poder otorga. Los agentes luchan por aumentar y conservar su
capital, pero también pueden intentar cambiar las reglas del juego para modificar el valor de
sus cartas.
La Distribución Desigual del Capital
La distribución desigual del capital define las posiciones en un campo. La posición es el lugar
que ocupa un agente en un campo en relación con el capital específico en juego. Estas
posiciones son relativas y relacionales.
Criterios de distribución del capital:
● Posesión
● Posesión mayor o menor
● Carácter legítimo del capital
El Habitus: Lo Social Hecho Cuerpo
El habitus se define como "sistemas de disposiciones duraderas y transferibles, estructuras
estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras estructurantes". Es el producto de la
interiorización de la cultura y lleva a la perpetuación y reproducción de las condiciones
objetivas. El habitus es la historia hecha cuerpo, un conjunto de disposiciones para actuar,
percibir, valorar, sentir y pensar de una manera determinada.
El habitus tiene una doble dimensión:
● Es la objetivación de las condiciones objetivas.
● Es el principio desde el cual el agente define su acción en nuevas situaciones.
Reconocer el habitus implica entender que lo personal es social y que la historia colectiva se
deposita en los cuerpos.
Sentido Práctico
El sentido práctico se produce en el encuentro entre el habitus y el campo social, es decir,
entre la historia objetivada y la historia incorporada. Tiene un sentido objetivo, producto de
las estructuras del juego, y un sentido subjetivo, producto de las experiencias del agente.
El sentido práctico opera con una lógica propia, una lógica sin reflexión ni control lógico.
Impulsa a actuar en relación a un espacio objetivamente constituido como estructura de
exigencias.
El Juego Social
El juego social es una actividad regulada que obedece a ciertas regularidades, aunque no
necesariamente sea producto de la obediencia a reglas. Los campos sociales son espacios
donde se desarrolla este juego reglado.
El concepto de estrategia en este contexto:
La noción de estrategia es el instrumento de una ruptura con el punto de vista objetivista y
con la acción sin agente que supone el estructuralismo (al recurrir por ejemplo a la noción de
inconsciente). Pero se puede rehusar ver en la estrategia el producto de un programa
inconsciente sin hacer de el el producto de un calculo consciente y racional. Ella es el
producto del sentido práctico como sentido del juego, de un juego social particular,
históricamente definido. (...) El buen jugador, que es en cierto modo el juego hecho hombre,
hace en cada instante lo que hay que hacer, lo que demanda y exige el juego. Esto supone una
invención permanente, indispensable para adaptarse a situaciones indefinidamente variadas,
nunca perfectamente idénticas. Lo que no asegura la obediencia mecánica a la regla explicita,
codificada (cuando existe). Describí por ejemplo las estrategias de doble juego consistentes
en ponerse en regla, en poner el derecho de su parte, en actuar conforme a intereses mientras
se aparenta obedecer a la regla" (Bourdieu, 1987f: 70).
En resumen, la sociología de Bourdieu busca comprender las prácticas sociales a través del
análisis de las relaciones entre el campo, el habitus y el capital. Su enfoque relacional permite
analizar cómo las estructuras sociales influyen en los individuos y cómo estos, a su vez,
actúan dentro de estas estructuras.
La Identidad Narrativa
El concepto de identidad está asociado a las preguntas ¿Qué? y ¿Quién?. La identidad está
vinculada a la temporalidad y se puede leer en clave narrativa. Para comprender la identidad
personal, es crucial distinguir entre dos conceptos: mismidad e ipseidad.
● La mismidad responde a la pregunta ¿Qué? y se relaciona con la permanencia en el
tiempo.
○ Se define como un concepto de relación y una relación de relaciones.
○ Existen dos tipos de mismidad:
■ Mismidad numérica: reconocer la misma cosa "como la misma" en
diferentes ocasiones.
■ Mismidad cualitativa: dos cosas tan parecidas que resulta indiferente
intercambiarlas.
● La ipseidad responde a la pregunta ¿Quién?.
El problema de la mismidad surge cuando se interpone una gran distancia de tiempo, lo que
nos lleva a preguntarnos si algo o alguien sigue siendo el mismo. Para abordar esto, se utiliza
el argumento de la "continuidad ininterrumpida". Sin embargo, esta permanencia en el tiempo
no garantiza la respuesta a la pregunta ¿Quién?.
Ricoeur propone dos modos de permanencia en el tiempo al hablar de nosotros mismos:
● Carácter: superpone lo ídem (mismidad) y lo ipse (ipseidad).
○ Designa la mismidad de la persona, los rasgos que la identifican como la
misma.
○ Incluye las identificaciones adquiridas: valores, normas, ideales, modelos y
héroes con los que la persona se identifica.
● Palabra dada: separa lo ídem y lo ipse.
○ Representa un modo de permanencia en el tiempo opuesto al del carácter.
○ El cumplimiento de una promesa desafía la temporalidad, ya que aunque
cambiemos, nos mantenemos fieles a lo prometido.
La identidad narrativa busca llenar el punto medio entre el carácter y la palabra dada,
vinculando ambos polos. Esta identidad se construye en el tiempo y se compara con la trama
literaria.
Al igual que una trama, la identidad narrativa une elementos heterogéneos:
● Acontecimientos e incidentes con la historia completa.
● Diversos incidentes, circunstancias, personajes, conflictos, etc..
● Diferentes tipos de tiempo: la sucesión de incidentes y la integración, culminación y
conclusión que dan forma a la historia.
De esta manera, la identidad narrativa permite sintetizar carácter y promesa, ídem e ipse. La
construcción de esta identidad se asemeja al proceso de configuración que realiza un lector al
dar sentido a un relato. El sentido del relato surge del entrecruzamiento del mundo del texto y
el mundo del lector, y tiene la capacidad de transfigurar el mundo del lector.
La vida, al igual que un relato, puede ser interpretada. La ficción juega un papel mediador en
esta interpretación, y la vida se entiende como una narración con fines, objetivos y símbolos.
El pasaje de la trama a la identidad personal se da en la transición de la acción al personaje.
La identidad del personaje se comprende al trasladar la trama de la acción sobre él. La
estructura narrativa permite unir trama, acción y personaje.
La respuesta a la pregunta ¿Quién? se encuentra en la narración misma de la historia. El
personaje no es independiente de sus acciones, pasiones y experiencias; la historia es lo que
define su identidad.
Podemos interpretar nuestra vida a partir de la narración de ficción. Sin embargo, esto plantea
algunas problemáticas:
● ¿Dónde nos ubicamos en el relato de nuestra vida? ¿Como autor, narrador o
personaje?.
● El comienzo y el fin de la vida no tienen el mismo valor narrativo que el de un relato,
que tiene un principio y un final marcados por la primera y última página.
La identidad narrativa se sitúa entre los dos extremos del carácter y la palabra dada:
● Al narrativizar el carácter, el relato le devuelve su movimiento, que se había perdido
en las disposiciones adquiridas y las identificaciones sedimentadas.
● Al narrativizar el objetivo de la vida, le otorga los rasgos reconocibles de personajes
amados o respetados.
En definitiva, la identidad narrativa mantiene unidos la permanencia en el tiempo del carácter
y el mantenimiento del sí mismo.
La Transformación de la Escuela: De la Modernidad a la Posmodernidad
Las fuentes describen cómo la escuela, tal como la conocemos, surge en la modernidad con el
objetivo de construir al ciudadano. El estado-nación, como meta-institución, se apoya en
instituciones como la familia, el hospital, la prisión y la escuela, consideradas instituciones
disciplinarias que comparten un lenguaje común. Estas instituciones reproducen la
subjetividad del ciudadano, basado en la igualdad ante la ley y la representación a través de la
delegación del poder. Para delegar el poder, el ciudadano debe ser formado con una
conciencia nacional, construida a partir de la historia simbólica, que incluye signos, museos y
próceres.
En la modernidad, las sociedades de vigilancia se caracterizan por la distribución de espacios
de encierro, como la prisión, donde se normaliza a una población homogénea. La escuela, en
este contexto, genera hábitos de disciplinamiento y normalización para crear seres útiles para
la sociedad, empleando dispositivos de control como el examen y las planificaciones.
Con la llegada de la posmodernidad, el estado-nación se diluye y el mercado toma su lugar
como meta-institución. Esta transformación lleva a la pérdida de sentido de las instituciones
que dependían del estado-nación, las cuales se segmentan y sufren la falta de una normativa
compartida. La escuela, en este nuevo contexto, se convierte en una organización que presta
un servicio, asemejándose a un galpón donde los cuerpos coinciden materialmente en un
espacio físico. La velocidad del mercado, en contraste con la estabilidad del estado-nación,
dificulta la adaptación de las instituciones, lo que contribuye a su transformación en
galpones. Se pierde la relación analógica entre familia, escuela y universidad, dando paso a
rupturas y a una subjetividad massmediática.
En la escuela como galpón, la ley universal y trascendente es reemplazada por normas
compartidas, que son reglas de juego que permiten la participación. Estas reglas constituyen
el juego, mientras que la ley ya no puede producir el ordenamiento simbólico.
La Modernidad y su Crisis
Las propuestas educativas siempre se ven influenciadas por el pensamiento de su época. La
modernidad, por ejemplo, se basa en la idea de un sujeto matemático-racional que ocupa el
centro de la escena. Este pensamiento moderno se caracteriza por:
● La matematización del mundo.
● La comprensión de la historia como progreso o decadencia.
● El principio de razón suficiente, donde todo tiene una causa explicable racionalmente.
● El pensamiento binario.
● La creencia en una razón universal.
La modernidad confiaba en que la razón llevaría a un progreso indefinido de la sociedad. Sin
embargo, eventos como las guerras del siglo XIX y las dos guerras mundiales del siglo XX
plantean la pregunta de si la modernidad, con su confianza en la razón, realmente logró este
progreso.
Ante esta crisis de la modernidad, algunos autores defienden la modernidad y sugieren que
solo se necesitan algunos ajustes. Otros, sin embargo, argumentan que la crisis es una
consecuencia directa de los postulados de la modernidad.
La posmodernidad surge como una crítica a la modernidad, representando una etapa de
transición. Algunos de los principios de la posmodernidad incluyen:
● Rechazo de la verdad absoluta: la posmodernidad sostiene que solo existen
convenciones locales.
● Multiplicidad de historias: no hay una sola historia, sino muchas, y estas no
necesariamente tienden al progreso.
● Apertura a otros saberes: se rompe el paradigma racional para dar cabida a otros tipos
de conocimiento.
● Crítica al eurocentrismo: se da espacio a otros paradigmas culturales.
● Caída de los valores absolutos: se cuestionan y desmantelan ideas tradicionales sobre
Dios, el hombre, el arte, etc.