0% encontró este documento útil (0 votos)
35 vistas14 páginas

Causas y Efectos del Imperialismo del Siglo XIX

Cargado por

Mar González
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
35 vistas14 páginas

Causas y Efectos del Imperialismo del Siglo XIX

Cargado por

Mar González
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

 TEMA 5. EL IMPERIALISMO DECIMONÓNICO.

1- CONSIDERACIONES GENERALES. LOS IMPERIOS EUROPEOS. LA CREACIÓN DE REGIMENES


DE ESPECIALIDAD
El imperialismo es un complejo fenómeno histórico cuyo rasgo distintivo es la generación
de relaciones de dominio por parte de las grandes potencias sobre las áreas del planeta menos
desarrolladas, así como su control territorial y político. La superficie del planeta considerada
subdesarrollada se distribuyó entre Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda, Bélgica, Italia, Estados
Unidos, Rusia, Japón y Portugal. El nuevo colonialismo fue aceptado a través de la conferencia de
Berlín de 1885 donde el canciller alemán Bismarck actuó como árbitro. Los estados aceptaron el
ideal colonial propuesto, que consistía en civilizar, expandir la cultura occidental, enriquecerse con
las materias primas y lograr el control político de territorios sin explotar. También querían combatir
la esclavitud y mejorar las condiciones de vida de los habitantes de esos territorios.
La presencia de europeos fuera de Europa comenzó en el s XV con colonias de poblamiento
(las americanas) y enclaves y dominios indirectos (en Asia y África), fue expansión comercial con
poca penetración y poca movilidad. En América si hubo una profunda transformación social pero en
el resto de los territorios no hubo intención de incorporarlos ni ocuparlos a los Estados europeos.
En 1914 había desaparecido la noción de terra incognita de los mapas y casi la totalidad del mundo
estaba bajo la influencia occidental (menos Etiopía, Tailandia, el interior de Brasil, zonas de China y
de la Península Arábiga). En el s XIX ocurre el llamado Segundo Imperialismo o Nuevo Imperialismo.
El término “imperialismo” es un concepto acuñado ya a fines del s XIX para definir el proceso de
conquistas coloniales por parte de las potencias occidentales.
Pero no solo los europeos sometieron a otros pueblos, EEUU y Japón también. Un
colonizado puede llegar a ser también colonizador. Un Imperio no se puede sostener solo en la
violencia sino también con negociación e integración. La construcción de los Estados nacionales
también tuvo mucha violencia, es como un colonialismo interno. El Imperialismo junto al comercio
a larga distancia fue uno de los grandes motores de la globalización.
 Causas del Imperialismo
1- Económicas (Hobson). Sería una consecuencia del desarrollo del capitalismo y su necesidad
de buscar nuevos espacios a los que exportar sus mercancías y en los que colocar sus
excedentes de capital. Esta exportación de capitales establece relaciones de dependencia
de unos países respecto de otros. Un centro productor de bienes industriales y consumidor
de materias primas y una periferia que actúa justamente al revés. El tráfico de mercancía
tuvo un enorme incremento por los progresos alcanzados por los medios de comunicación,
terrestres y marítimos, gracias al ferrocarril y al barco de vapor.
2- Políticas. El capital y el comercio no explican el proceso imperialista. Es preciso recurrir a
otras razones, tanto políticas e ideológicas como tecnológicas y ecológicas. La carrera por la
conquista de territorios nuevos formó una rivalidad entre las principales potencias, que
desplegaron su política imperialista como un mecanismo de poder y de medida preventiva
para evitar el crecimiento de los países rivales.
Las colonias influyeron en la política interna de los Estados. A los factores estratégicos hay
que añadir un imperialismo popular o de masas, la opinión pública comenzaba a influir en
los gobiernos. La difusión de un nacionalismo de carácter popular, acompañado de una
ideología racista derivada de imperialismo, de someter pueblos y culturas a pautas
europeas, consideradas las mejores, por ser superiores. El deber de “las razas superiores”,
es “civilizar las razas inferiores”. Aunque esta no sea una razón fundamental en la
explicación del imperialismo, es evidente que este patriotismo occidental benefició el
desarrollo colonial. (La carga del hombre blanco: llevan a los indígenas a la civilización).
El establecimiento de colonias de comerciantes y el propio poblamiento cada vez resultó
más difícil para estos colonos mantener su posición frente a las poblaciones y estados
indígenas. La consecuencia de esta debilidad seria la demanda de protección metropolitana
y la conversión de las colonias “informales” en imperios “formales” u oficiales.
Habría que añadir el papel que desempeñó el subimperialismo colonial, es decir, la presión
de las sociedades de colonos europeos para ampliar los territorios dominados y garantizar
así mejor su seguridad de fronteras y la relación estrecha con los gobiernos metropolitanos.
Con los colonos y comerciantes que se establecieron en las costas de África, en Australia y
en Nueva Zelanda, viajaron “malas hierbas”, animales domésticos que sustituyeron a los
autóctonos y sobre todo enfermedades que mudaron las formas de vida, animal y vegetal,
de amplios territorios. A este “imperialismo ecológico” se le sumó una superioridad
tecnológica occidental expresada en las armas de fuego (cañoneras, rifles de repetición) en
los medicamentos, en la potencia naval o en la rapidez de las comunicaciones que hicieron
posible el Imperialismo. Dicho en otras palabras: dejó de ser peligroso para el hombre
europeo entrar en combate con los pueblos coloniales y además su sometimiento pudo
hacerse a bajo coste.

El imperialismo fue motivado por causas económicas además de expandirse buscando


prestigio o materias primas así como por causas demográficas y políticas. En Europa entre 1850 y
1914 se había producido un espectacular aumento de la población gracias a la disminución de la
mortalidad o las innovaciones científicas y 40 millones de europeos tuvieron que salir de su país
para instalarse en colonias o en otros estados. Debido a la llegada de colonos blancos, la población
autóctona sufrió una drástica reducción como consecuencia de enfrentamientos militares y de la
introducción de enfermedades desconocidas en esas regiones. Las colonias se convirtieron en
abastecedoras de lo necesario para el funcionamiento de las industrias metropolitanas.
Las compañías comerciales, primeras interesadas en la explotación de los nuevos
territorios, iniciaban el proceso colonial hasta que sus gobiernos enviaban fuerzas militares y
administrativas suficientes para someter, organizar y administrar la región.
El colonialismo es el sistema social y económico por el cual un Estado extranjero domina y
explota una colonia Por lo general se utiliza la fuerza militar ante la que el país invadido no puede
oponerse y el colonizador, invasor o conquistador impone el control militar, político, económico y
social, normalmente mediante la designación de personas originarias del país conquistador.
La colonización supone la usurpación y apropiación de la tierra, y con ella, de su riqueza y recursos;
el sometimiento de la población, que puede considerarse esclava o sin los derechos de la metrópoli,
la imposición de los intereses de la metrópoli sobre los del país colonizado en materias de cultura,
religión, estrategia militar, estrategia económica, derechos civiles, políticos o sociales. El
colonialismo también es la doctrina que legitima la dominación política y económica de un
territorio o de una nación por el gobierno de un estado extranjero.
El colonialismo tradicional ejerce un control directo mediante la fuerza militar, la ocupación
del país, la imposición de gobernantes procedentes de la metrópolis invasora en el territorio sujeto
a la dominación, y la instauración de políticas económicas, sociales y culturales al servicio del país
colonizador. Los principales países colonialistas en el último tercio del siglo XIX y primera mitad del
s XX fueron Bélgica, Francia, Reino Unido, España, Portugal, Alemania, Italia, Rusia y Países Bajos.
Las causas de este colonialismo fueron, principalmente, tecnológicas y económicas,
secundariamente influyeron también factores políticos y culturales.
Los europeos usaron sus prejuicios eurocéntricos y la excusa de la evangelización de
pueblos no cristianos casi continuamente desde el descubrimiento de América hasta la colonización
de Indochina. El proselitismo religioso presente desde siempre en la cosmovisión europea ayudó a
justificar y amparar el uso de la ventaja tecnológica militar que Europa consiguió por su acceso a
recursos y la historia de guerras intestinas en el continente.
Además, por su estrecho contacto con Eurasia y África los europeos se volvieron resistentes
a ciertas pandemias, contra las que otros pueblos más aislados no eran tan resistentes. Además
el tráfico de esclavos a gran escala que los europeos, norteafricanos y musulmanes habían
practicado desde hacía siglos fue un parte del modo de producción colonial.
Los partidarios del colonialismo, en algunos casos, se justificaron creando una ideología
basada en el racismo. Una de sus bases era creer que el colonialismo tenía una misión civilizadora,
considerando que los únicos civilizados eran los «países grandes», el resto era considerado
incivilizado y salvaje. Esta ideología racista generó en Europa un sentimiento de superioridad. Pero
también hubo una dura crítica al imperialismo, los socialistas y los miembros de los sindicatos
obreros fueron los que más duramente lo criticaron. Una tercera vía, con los más moderados de los
partidarios, lo justificaba diciendo que era una solución a la crisis capitalista europea.
 FÓRMULAS DE RELACION IMPERIAL: de menor a mayor relación imperial.
1- Esfera de influencia. Vinculación informal, imperialismo sin colonias, sin ocupación militar
permanente y muchas veces sin tratado, a través de la inversión de empresas dedicadas a la
extracción de materias primas, a la consecución de ventajas comerciales o a la propia compra de
deuda. (Persia fue dividida entre Rusia y Reino Unido en 1907. América Latina es otro ejemplo de
esfera de influencia durante el XIX)
2- Suzeranía Un estado que es formalmente dependiente pero se le deja funcionar
internamente como independiente (típica del Imperio Otomano, por ejemplo con Túnez; tratados
de EEUU con los indios). Muchas veces el Estado imperial quería controlar el funcionamiento
interno de la Suzeranía.
3- Protectorado Un Estado antes independiente se subordina al Imperio (de maneras
diversas). A través de tratados, el Estado que en teoría es independiente pero en la práctica es
dependiente (al revés que la Suzeranía)
4- Incorporación directa En forma de colonias con un estatus constitucional diferenciado.
 Colonias de explotación: donde la población es indígena, el gobierno es el de la
metrópoli, pero a través de un cargo residente, un gobernador. Así la colonia está
sometida a la metrópoli; Hay varios tipos de explotación: agrícola (plantaciones),
minera, de fuentes de energía, de materias primas, de la obra de mano indígena
La economía colonial se basa en impedir el desarrollo industrial de las colonias, de esta forma la
metrópoli vende productos manufacturados caros (industriales, totalmente elaborados) mientras
compra baratos, a la colonia, las materias primas (minerales, productos agrícolas, ganado, etc.) y
fuentes de energía. Esto beneficia a la metrópoli y perjudica a la colonia. Otra forma de perjudicar a
las colonias es mediante un comercio injusto, en algunos casos la colonia solo puede comerciar con
su metrópoli, con precios impuestos por la metrópoli, que suelen tender a beneficiarla.
 Colonias de poblamiento: la población la componen colonos y el gobierno es propio.
Toma sus decisiones de forma autónoma respecto a la metrópoli; Es una sociedad dual,
por un lado colonizadores y por otro indígenas o población autóctona, sin convivencia
estrecha entre ambas partes aunque comparten el territorio, pero sin mezclarse. Cada
una de esas dos partes de la sociedad tiene su propia organización. Esta ausencia de
interrelación profunda puede interpretarse como una sociedad racista, y que mantiene
a los colonizadores con una vida acomodada desde la que manejan el poder político y
económico. Dentro de la sociedad indígena se pueden distinguir dos grupos:
o Dirigentes políticos de las tribus: son los que pactaron con la metrópoli. Van a
mantener su estatus social y económico;
o Trabajadores: son la gran mayoría y están empleados en cualquier actividad que
sean necesarios.
Regímenes de especialidad. Es una forma de explicar o justificar porque los Estados europeos
que en el s XIX son en su mayoría estados liberales que predican la igualdad de sus ciudadanos,
tienen colonias e indígenas casi semiesclavos. Consistían en mantener el territorio políticamente,
formalmente el territorio era espacio del estado metropolitano, pero en términos administrativos y
de derechos se dejaba en suspensión la Constitución del país colonizador y se gobernaba la colonia
por leyes especiales, gestionadas por autoridades militares y no civiles. Por eso hay fechas distintas
de abolición de la esclavitud dentro y fuera de Europa y lo mismo pasa con el sufragio universal. Se
separa la diferencia entre ser nacional y ser ciudadano. Esto es la lucha por la democratización. En
la obra de Fradera hay estudios de varios casos de “Regímenes de Especialidad”.
En el caso de Francia por ejemplo (ya en Haití hubo este problema) y Francia acabó en el s
XIX desarrollando una fórmula: el indigenat que es la forma de referirse a un corpus jurídico
fraccionado y múltiple que variaba según sus colonias. No hay un único código del indigenato. Su
origen está en el derecho de conquista de Argelia. El indigenato estuvo vigente para todos los
territorios franceses hasta 1946, pero en algunos países de África y Asia estuvo vigente hasta su
independencia en los años 60 o 70 del siglo XX. Consistía en la legalización de una serie de prácticas
discriminatorias que serian intolerables en la metrópoli, como por ejemplo castigos colectivos (en
colisión absoluta con el derecho penal liberal, es anticonstitucional e inaceptable), deportaciones
masivas de gente de un lado a otro lado, sanciones ejecutivas sin posibilidad de defensa ni
apelación y era posible el gobierno militar sin tribunales de justicia ni ninguna fórmula de
supervisión civil, y había muchos castigos de tortura, brutales, la pena de muerte, ejecución, etc.
También se establecían penas distintas a los indígenas que a los franceses por el mismo
delito. El indigenato fue violento y opresor y es un ejemplo de lo que otros imperios europeos
aplicaron a los pueblos indígenas de África y de Asia, aunque hubo regímenes de especialidad que
evolucionaron a maneras menos violentas y más consensuadas como por ejemplo las colonias
“blancas” del imperio británico que constituyeron sus instituciones propias, aunque fue con los
colonos blancos no con los indígenas.
Colaboración local. El dominio europeo, salvo unos pocos casos, se realizaba por un
conjunto modesto de funcionarios y requería de inmensos apoyos locales para funcionar. Por
ejemplo en 1890 la India británica tenía 250 millones de habitantes y para gestionarlos había 6000
británicos en la administración de la India y una enorme cantidad de población local que estaba
colaborando con ellos. Los europeos además instrumentalizaron los conflictos, y las deficiencias
locales desde el primer momento, lo que les permitió tejer esas redes de colaboración local. El
control europeo era menos directo de lo que parecía, más extensivo que intensivo. Cuando toda
esa estructura empiece a fallar tanto por los locales que van a volverse contra el colonizador, como
por parte de los europeos que van a tener menos capacidad a partir de la 1ª Guerra Mundial de
controlar las colonias, todos estos estados coloniales se derrumbarán rápidamente en el s XX.
Resistencias al colonialismo. La ocupación de los diversos territorios coloniales, pese a la
superioridad tecnológica y bélica de las potencias ocupantes, no estuvo exenta de una gran
variedad de resistencias locales y además de motivos de conflicto. Las resistencias al imperialismo
comenzaban en la propia metrópoli con sectores de la población y partidos políticos contrarios a la
carrera imperialista. En general, la izquierda europea mantuvo una posición de crítica o lucha
directa contra los gobiernos metropolitanos y el militarismo. Joseph Conrand y su obra anticolonial
“El corazón de las tinieblas”.
También hubo resistencias desarrolladas en el seno de las colonias. Las formas de oposición
al dominio colonial de las potencias extranjeras eran muy variadas. En general, las resistencias
venían dadas por la defensa de valores de carácter cultural o religioso que la presencia europea
ponía en peligro. Adquirieron gran desarrollo las sociedades secretas. Pero la oposición violenta,
mediante enfrentamiento bélico, al avance de los europeos es lo más frecuente en todos los casos:
lucha de los colonos blancos americanos contra las tribus indias, el caso de los zulúes en el África
austral o los maoríes en Nueva Zelanda. La resistencia zulú fue una de las que más conmovió la
opinión pública occidental, dada la derrota infligida en 1879 al ejército británico, en el que murió el
propio hijo de Napoleón III.
En el continente africano, los enfrentamientos bélicos fueron frecuentes; en Marruecos,
tanto el ejército francés como el español vivieron en un clima de conflicto hasta 1926, en que tiene
lugar la operación conjunta hispano-francesa del desembarco de Alhucemas, que pone fin a la
resistencia de las tribus rifeñas dirigidas.
En el continente asiático, la oposición a la ocupación extranjera toma formas de revueltas
internas y de apelación a los valores tradicionales como signo distintivo frente a los intentos de
aculturación de las administraciones coloniales. Es el caso de la revuelta de los cipayos en India o la
guerra de los bóxers en el Imperio chino.
Además de la oposición bélica, comenzó a forjarse una oposición política en el seno de las
colonias. Las minorías dirigentes de la población no europea de las colonias, a pesar de su
formación en universidades occidentales, comenzaron a desarrollar una conciencia nacional, que
permitió la creación de movimientos y partidos políticos defensores de la independencia política de
las colonias. El ejemplo más precoz de esta oposición política al dominio colonial es el de India,
donde se funda ya en 1885 el primer partido político autóctono: el Partido del Congreso Nacional
Indio. Las líneas maestras de la descolonización se están forjando en este periodo.
También los conflictos coloniales entre las potencias imperialistas fueron abundantes. En
África, el episodio de Fashoda (1898) de rivalidad anglo-francesa por el control del alto Nilo; en el
continente asiático, el expansionismo ruso en Siberia y el japonés en el mar de la China provocó
sendas guerras, ganadas por Japón; en el Caribe y el Pacífico, como fruto de la nueva política
imperialista de Estados Unidos, tuvo lugar la guerra con España y la redistribución de sus colonias
entre nuevas potencias. En el África austral, las expediciones de los portugueses por el Zambeze
provocaron una fulminante reacción británica en 1890. Los conflictos imperialistas abundan y están
en la base del estallido de la I Guerra Mundial (casos de los Balcanes y Marruecos).
Pero hay un tipo de enfrentamiento más singular, que es el desarrollado en territorio
colonial, entre poblaciones de origen europeo. El mejor ejemplo son los continuos conflictos entre
los colonos holandeses —bóers— e ingleses en las posesiones de África del Sur. Los bóers,
asentados en las repúblicas de Orange y Transvaal, veían con recelo la inmigración de británicos
(uitlanders) hacia sus repúblicas, atraídos por la fiebre del oro. Los colonos, holandeses calvinistas
conocidos como los bóers, esto es, “campesinos”, se dedicaban a la agricultura y ganadería y eran
grandes defensores del esclavismo. La entrada de la colonia surafricana bajo dominio británico
causó constantes problemas a los bóers. Con la abolición del esclavismo en 1833, buena parte de
los bóers abandonan El Cabo y emprenden sucesivos “viajes” o desplazamientos de más de quince
mil personas desde su primitivo asentamiento hacia los territorios de Natal, Orange y Transvaal. Las
disputas con los británicos, que controlaban las salidas al mar y que comenzaban a mostrar interés
por los yacimientos de diamantes y oro descubiertos desde 1867, ocasionaron varios
enfrentamientos, conocidos como las guerras bóers. La explotación de las ricas tierras del Transvaal
y Orange, donde se descubrieron minas de oro y diamantes, así como las resistencias de los bóers a
reconocer plenos derechos políticos a los uitlanders están en la base del conflicto que tuvo lugar
entre 1899 y 1902. A ello también había contribuido la política anexionista del empresario británico
Cecil Rhodes, quien financió algunas acciones militares contra los bóers.
Todo ello conduce a la guerra de los bóers, que acabaron por ser derrotados aunque
obtuvieron triunfos bélicos muy resonantes (disponían de un moderno armamento) lo que les
proporcionó una gran simpatía internacional, por el propio sentimiento antiimperialista europeo y
la rivalidad anglo-alemana. En 1902, la guerra terminó con la derrota de los bóers, pero tras unos
años de anexión de los territorios derrotados, en 1909 el Parlamento británico vota la South Africa
Act, mediante la cual se produce la reunificación de ambas colonias, bajo la denominación de Unión
Surafricana. Sin embargo, la tradición de segregación racial de los bóers acabaría por imponerse a
través de la creación de diversos partidos afrikaners, que se prolongó en la práctica del apartheid
hasta fines del siglo XX. La guerra de los bóers, aun desarrollándose en un escenario muy alejado,
cautivó la atención de la opinión pública de Europa y acentuó el debate sobre la jerarquía de las
razas y las naciones.
Los sucesivos conflictos que tenían lugar en la región de los Balcanes, la rivalidad anglo-
alemana o el revanchismo francés respecto de la derrota de Sedán, también familiarizaron a las
potencias europeas con la idea de que, en un futuro no muy lejano, habría de recurrirse a la guerra
como medio último de ejercer la política. La intuición de que una época se acababa y otra
comenzaba era muy común en la Europa de finales del XIX que, precisamente, acuñó la expresión
fin de siècle. La Europa de principios del siglo XX intuía que se avecinaba un tiempo de grandes
conflictos, incluso de naturaleza diferente a las guerras tradicionales, de carácter limitado. Las
guerras modernas serían cada vez más “totales”.
Consecuencias: El colonialismo ha tenido consecuencias históricas muy importantes tanto
desde los puntos de vista económico, demográfico, lingüístico, cultural, religioso y político. En el
plano económico, la Revolución Industrial europea requirió las materias primas procedentes de sus
colonias y la fuerza de trabajo, así como algunas materias primas básicas. En África las
consecuencias demográficas fueron menores. En Asia, salvo por las hambrunas de India de finales
del siglo XIX, provocadas por el sistema de producción impuesto con los británicos las
consecuencias tuvieron sólo un impacto transitorio. Desde el punto de vista lingüístico, el
colonialismo preparó el terreno para el uso de lenguas europeas como lenguas diplomáticas y
comerciales. El número de hablantes de inglés, francés, español, portugués y neerlandés debe
mucho a los efectos demográficos del colonialismo.
Entre las consecuencias más negativas se pueden mencionar: la destrucción de la sociedad
indígena; la explotación económica total; cambio de los valores propios de los indígenas, cultura
exterior, de la metrópoli; y el intento de creación del Imperio Continuo, uniendo territorios dispares
y además generando conflictos para conseguirlo, incluso teniendo que evitar a otras metrópolis.
2. EL EJEMPLO BRITÁNICO. LA INDIA Y LAS COLONIAS “BLANCAS”
El Imperio Británico fue el más poderoso de todo este periodo. No solo es el Estado el que
participa en la empresa colonial sino también corporaciones privadas o incluso religiosas como la
Iglesia protestante, tuvieron un papel determinante en la expansión, estructuración, reproducción,
y mantenimiento del Imperio. Hay ejemplos de colonias (India) y de otros tipos de relaciones
mucho más consensuadas (Colonias blancas en Nueva Zelanda, Australia y Canadá).
La India fue sin duda el dominio más importante británico. Se trataba de una colonia de
explotación administrada desde s XVIII por la Compañía de las Indias Orientales. Se convirtió en la
principal suministradora de materias primas (algodón, yute, té, etc.). Constituida en el eje del
imperio, la construcción del canal del Suez agilizó las relaciones con la metrópoli. Para mantenerla
protegida de los territorios coloniales de otras potencias Gran Bretaña creó en torno a ella una
serie de estados tapón, como Beluchistán (en el actual Pakistán) o Afganistán.
India Británica. Colonia más importante por los beneficios que reportaba. Presenta una
combinación de distintas formas de gobierno colonial. El origen de la presencia británica en la India
no está en las actividades del estado sino en las de una Compañía privada comercial: La Compañía
Inglesa de las Indias Orientales (East India Company) que comenzó a comerciar con la India mogol
en el s XVIII, construir una poderosa flota, un ejército y su propio sistema administrativo
acercándose a un Estado dentro del Estado. El gobierno británico fue interviniendo cada vez más en
la Compañía por intereses políticos y también económicos por los beneficios que reportaba. Tras la
guerra de los Siete Años contra los franceses, la Compañía lucho contra los franceses en la India. El
gobierno británico aprobó unas leyes en 1773 que controlaban a la Compañía aumentando el
intervencionismo del Estado.
En 1857 se produjo una rebelión masiva en la India que casi destruyó la Compañía, la
rebelión de los cipayos. En 1858 se nacionalizó completamente la Compañía y Reino Unido
incorpora todos los territorios y pasan a ser controlados por el Gran Raj: estado colonial dentro del
Imperio británico y la reina Victoria fue coronada emperatriz de la India como un título más de la
Corona británica y se envió un virrey a la India para controlar los territorios.
Con la muerte en 1862 del último emperador mogol y la derrota del Imperio maratha, el
otro estado poderoso de la India, al sur, la India quedó fragmentada en muchos estados con
distintas lenguas, religiones y etnias (la India que no estaba controlada por la Compañía Inglesa).
Los líderes locales eran mantenidos en sus tronos (por la Compañía en algunos casos) y se firmaba
un tratado por el que se establecían grados distintos de subordinación. El grado mínimo era colocar
a un residente en la corte del reyezuelo local pero conservar toda la estructura indígena
(protectorado). La India queda controlada en muchas zonas por el Gran Raj y en otras grandes
zonas ricas controladas por maharajás (Estados Principescos) que acabaron siendo protectorado del
Gran Raj. Si se destituía al maharajá se convertía el territorio en una provincia británica de gobierno
directo, pero nunca se convertía en una colonia de poblamiento (la India nunca fue una colonia de
poblamiento). La cúpula del ejército y de la administración en las zonas del Gran Raj era británica
pero el resto era local (soldados, recaudadores, funcionarios…) La soberanía de más de 175 estados
principescos, los cuales son de los más grandes y más importantes, fue ejercida (en nombre de la
Corona británica) por el gobierno central de la India británica bajo el virrey; los estados restantes,
aproximadamente 500, eran dependientes de los gobiernos provinciales de la India británica.
Colonias “blancas” Esta modalidad se da sobre todo en colonias inglesas en zonas donde
hay un fuerte asentamiento de población blanca. El territorio se organiza con un gobierno de los
colonos blancos que tiene una amplia autonomía en cuestiones internas pero que debe someterse
a las directrices de la metrópoli en cuestiones de política exterior. Era frecuente crear parlamentos
autónomos dentro de la colonia, en ellos, lógicamente sólo estaban representados los blancos y se
ignoraban los derechos de la población de origen.
Los británicos desarrollaron colonias de poblamiento con la apropiación de tierra, la
expulsión o el exterminio de los indígenas y la creación de sociedades replica de la británica con
instituciones representativas como es el caso de Australia o Nueva Zelanda con Parlamento,
derechos civiles, etc. Pero también con algunos rasgos de frontera como el predominio de las
granjas, la costumbre de llevar armas, la forma de vivir rural, etc. Otra colonia es Canadá que se
creó en 1867 como un dominio federal, incluyendo las provincias francófonas y anglófonas. Estas
son las colonias blancas (la población indígena sufrió igual o más que en otros sitios). Llegaron a ser
sociedades más avanzadas en la democratización que la metrópoli y hubo más consenso, con
procesos de autonomía y confederación con Reino Unido. En Nueva Zelanda el sufragio universal
masculino es de 1879 y el femenino en 1893, algo inaudito en Europa y en 1894 tiene la primera ley
de salario mínimo. Pero en esos procesos de democratización no entraban los aborígenes de
Australia, ni los maoríes de Nueva Zelanda ni los inuit de Canadá.

3. EL REPARTO DE ÁFRICA
África suministró materias primas, los europeos comerciaban en la costa o construían factorías
para comprar esclavos. Salvo los bóers en Sudáfrica desde el s XVII y los franceses en Argelia desde
1830, no había colonias de poblamiento. Esto cambió en la segunda mitad del s XIX cuando los
europeos comenzaron a poder penetrar en el interior de África gracias a la quinina contra la malaria
y el uso del revólver y ametralladora y crear estructuras coloniales con un grado diverso de
innovación y aprovechamiento. La tensión entre los estados europeos aumentó y fueron frecuentes
los choques entre potencias y ambiciones coloniales, pero nunca un conflicto colonial amenazó con
una guerra europea. Siempre se llegó a una solución diplomática.
Egipto, hay un caso de penetración colonial singular, diferente al resto. Hacia 1850 Egipto
funcionaba de facto como un estado independiente, era una provincia del Imperio Otomano pero
con un alto grado de independencia y autonomía y estaba desarrollando un cierto grado de
industrialización. Se pone en marcha una política de desarrollo de obras públicas que se financian
con préstamos extranjeros.
Siempre interesaron las vías de comunicación de las metrópolis con sus colonias. Con África
era relativamente fácil, pero con Asia no. Para solucionar este problema, los franceses, por medio
del arquitecto Lesseps se embarcan en la construcción, con autorización egipcia, del canal de Suez.
Los ingleses se dan cuenta de la importancia económica del canal y negocian con el sultán de Egipto
la compra de sus acciones. Se realizó esta operación y el canal pasó a ser franco-británico.
En 1856 construcción del canal de Suez por una empresa franco-británica para conseguir
grandes ingresos por todo el comercio que vaya hacia la India o que venga de Asia a parte de la
localización estratégica. El gobierno otomano de Egipto se endeuda y se vio forzado a vender las
acciones que tenía de la compañía del canal de Suez, que tenía por haber cedido el espacio para la
construcción del canal. Esa deuda es comprada en 1875 por los británicos. A finales del s XIX Egipto
está totalmente controlado por los británicos que gracias a la deuda crean un protectorado hasta
después de la 1ª Guerra Mundial.
Se reparten África excepto Liberia que había sido un estado fundado en 1847 por
afroamericanos procedentes de EEUU y del Caribe y Etiopía que había derrotado a los italianos en
la batalla de Adua en 1898 y consiguieron mantener su independencia.
Todos los estados europeos tuvieron problemas y resistencias a la ocupación efectiva de los
territorios. Incluyendo el imperio británico que tuvieron problemas con los zulúes que los
derrotaron en la batalla de Isandlwana 1879. También con los bóers o afrikáners que eran
campesinos protestantes de origen holandés que mantuvieron una guerra de guerrillas y una gran
represión por parte de los británicos con campos de concentración (hubo dos guerras con los bóers
en Sudáfrica). También en Sudán con fundamentalistas islámicos en torno a un descendiente de
Mahoma, Madhi.
Los alemanes trataron con peor rudeza a los rebeldes herero namaqua, de la actual Namibia,
con la expulsión al desierto para que murieran de hambre, envenenando los pozos, mataron al 50
% de la población indígena, se conoce como el primer genocidio del siglo XX.
Los franceses no acabaron de someter del todo a los tuaregs. Ni los españoles a los bereberes
del norte de Marruecos. También había extensas zonas de África no controladas, bien por las
resistencias o porque la presencia de los europeos era bastante superficial (poner la bandera y poco
más). Además entre los hijos de las élites locales, muchos de ellos educados en Europa, apareció el
sentimiento anticolonial. La población de África y su renta per capita creció durante el gobierno
colonial, pero a costa de la brutalidad y la subordinación.
El Congo belga que era una propiedad personal del rey Leopoldo II de Bélgica que explotaba a
través de una empresa llamada Asociación Internacional del Congo. Ahí hubo enorme brutalidad
contra la población indígena. Es lo que inspira a Conrad su libro “El corazón de las Tinieblas”
La colonización de África fue rápida (en 20 años) pero superficial en muchos casos. Los
africanos además consiguieron armas modernas y aprendieron tácticas occidentales que
alimentaron las resistencias.
a) La presencia europea en África antes de 1885. Los europeos no conocían de África nada más
que sus costas, el interior, salvo alguna excepción, seguía siendo una gran mancha blanca en el
mapa. La explotación de las costas de África se daba desde el siglo XV, los portugueses se asentaron
allí estableciendo factorías para comerciar con el interior y obtener, entre otras cosas, esclavos
negros. La dominación del litoral africano se basaba en un interés estratégico, así ese dominio
costero se acentuaba en las desembocaduras de los grandes ríos considerados como vías naturales
de penetración hacia el interior. Los portugueses estaban asentados en la costa de Angola y
Mozambique desde el siglo XV. La emigración francesa se dirigió a la costa mediterránea africana
(Argelia) ya desde el año 1830, la conquista de ese territorio fue en 1880; además de Argelia los
franceses se habían asentado en Túnez, Senegal y Gabón. Los ingleses tenían factorías a lo largo de
casi toda la costa africana, para el abastecimiento de los barcos en la ruta hacia la India, entre ellas
Gambia, Sierra Leona, El Cabo en el sur del continente y desde 1878 habían apartado a los
franceses de Egipto donde controlaban el Canal de Suez, punto clave para la ruta hacia la India.
b) La Conferencia de Berlín y el reparto de África. A partir de 1880 se empieza a notar el tono
expansivo de algunas naciones en el territorio africano, siendo esto causa de fricciones entre las
distintas potencias europeas. Bismarck convocó la Conferencia en Berlín para regular cómo sería el
reparto del continente africano. Participaron 12 naciones europeas más Estados Unidos y Turquía.
Resoluciones de la Conferencia: 1º. Se reconoce al rey de Bélgica la soberanía sobre el río Congo. El
objetivo era que este territorio se convirtiese en un estado-tapón entre los territorios ingleses,
franceses, alemanes y portugueses, esta era la zona de máxima disputa. 2º. Se reconocía la libre
navegación y el libre comercio por los grandes ríos africanos. 3º El sólo dominio de la costa daba
una cierta preferencia al país situado en el litoral, esto motivó una carrera por la ocupación desde
el litoral a las zonas interiores. 4º. Establece la clausula de “ocupación efectiva”. No basta con
declarar la soberanía sobre un territorio, hay que ocuparlo de manera efectiva, si no sucede eso se
pierden los derechos. Esto estimula la expansión. La conclusión de la Conferencia de Berlín es que
se produjo una fuerte aceleración de la ocupación de África, una auténtica fiebre de colonización
sacudió a toda Europa y el prestigio de los países estaba en juego.
c) El Imperio Inglés. Desde la costa los ingleses penetraron rápidamente hacia el interior.
Los objetivos de la expansión británica eran claros, querían unir El Cairo en Egipto con El Cabo en el
sur del continente, y así formar un eje norte-sur de dominios ingleses. En el sur estaban
fuertemente asentados en torno a El Cabo y desde allí se expandieron hacia el norte chocando con
los bóers, granjeros holandeses asentados allí desde el XVII, la aparición de diamantes y otras
riqueza motivó la guerra y los territorios bóers fueron incorporados al Imperio Británico. En el norte
el dominio sobre Egipto, oficialmente bajo soberanía turca, fue la plataforma para la ocupación del
Sudán, donde chocarían con los franceses en Fashoda en 1898, cerrando el paso de los franceses
hacia el Índico. En su objetivo de unir El Cairo con El Cabo sólo se interponía el África Oriental
Alemana (actual Tanzania) pero tras la I Guerra Mundial se harán con este territorio.
d) El Imperio Francés, objetivos a cumplir, unir Argelia con el Senegal y con Gabón, la unión
con Senegal no reviste problemas y Francia queda dueña de casi todo el Sahara, pero para la unión
de Argelia con el Gabón tendrá que esperar a la derrota de Alemania en la I Guerra Mundial. El otro
gran objetivo será unir el Atlántico con el Índico a través del Sahara, creando así un cinturón francés
de costa a costa de África, esto chocaría con la idea inglesa de unir El Cairo con El Cabo, y el choque
armado aparece, los franceses son rechazados en Fashoda y son expulsados por los ingleses del
Sudán. Alemania tiene pretensiones sobre Marruecos. Con todo, Francia queda dueña de un gran
imperio que incluía a Argelia, la mayor parte de Marruecos (que compartía con España), el África
Occidental Francesa incluyendo del Sahara hasta la costa de Mauritania, Senegal y Costa de Marfil,
el África Ecuatorial Francesa, el Gabón, el Congo francés y la isla de Madagascar.
e) El Imperio Alemán. El objetivo de los alemanes era crear también un cinturón de
territorios que uniera el Atlántico con el Índico, como los franceses, pero tras su derrota en la I
Guerra Mundial sus territorios serán repartidos entre Francia y Gran Bretaña, llevándose esta
última la mayor parte.
f) Leopoldo II rey del Congo. En la Conferencia de Berlín uno de los objetivos era clarificar la
situación del río Congo, territorio donde confluían los intereses ingleses, franceses, portugueses y
alemanes. El rey Leopoldo II de Bélgica, a título particular, había impulsado la conquista y
explotación del territorio asociado al explorador Stanley, y desde 1878 habían creado la Asociación
Internacional del Congo. Se le reconoce la soberanía personal. Las deudas del rey con el Estado
belga hace que a la muerte del rey Bélgica herede este territorio y pase a llamarse Congo Belga.
g) Portugueses, italianos y españoles. Estos países recibieron las migajas del reparto. A
menudo las grandes potencias, en la Conferencia de Berlín, preferían que un territorio en disputa
fuese a parar a una pequeña potencia que a un rival. Portugal estaba asentado desde tiempos
inmemoriales en la costa de Angola (Atlántico) y de Mozambique (Índico), va a iniciar la expansión
hacia el interior, con la intención de unir los dos territorios, objetivo este difícil de cumplir ya que
chocaba con el objetivo de Gran Bretaña de unir El Cairo con El Cabo, Conflicto cor-de-rosa 1890.
Italia se incorpora tarde al proceso colonizador y cuando llega ya sólo queda libre Etiopía. La
conquista de Etiopía se hace imposible y 20.000 italianos son derrotados por los etíopes, Italia
renunciará a la conquista. Mussolini intentará en los años treinta la conquista de Etiopía pero será
un efímero dominio. España recibe en África el norte de Marruecos, que conquistará en el siglo XX,
el territorio de Ifni en la costa sur de Marruecos, el Sahara español y Guinea Ecuatorial. En 1914
sólo quedaban en África dos países independientes: Etiopía y Liberia. El primero por la
imposibilidad de su conquista, y el segundo porque era un país poblado por antiguos esclavos
negros americanos que estaban allí asentados y protegidos por Estados Unidos.
4. SOMETIMIENTO DEL IMPERIO CHINO: Guerras del Opio 1839 y 1856. Rebelión Taiping
Con unos 300 millones de habitantes hacia 1800 y 400 en 1900. Desde el s XVII había estado
dominado por la dinastía Qing, de origen manchú, con un sistema burocrático muy asentado y una
antigua cultura imperial de superioridad universal de los chinos (China = Reino del centro) y que el
emperador es el hijo del cielo. Todos los demás pueblos eran bárbaros, incluidos los europeos (que
habían estado penetrando como misioneros y comerciantes más o menos controlados desde el s
XVI). China no tiene una burocracia innovadora ni emprendedora y tuvo crisis internas.
Hacia el s XIV, China superaba tecnológicamente al viejo continente, la fragmentación de
Europa en pequeños estados que combatían entre sí durante de la Edad Moderna, llevó a un
perfeccionamiento de la tecnología militar. Si bien los cañones y la pólvora eran conocidas en
China, las necesidades guerreras de los europeos llevaron a perfeccionar la tecnología militar. Por el
contrario China era un imperio enorme unificado sin apenas luchas internas y rodeado de enemigos
mucho menos poderosos militarmente. Además Europa tenía ciertos recursos importantes como el
carbón, que durante el XVIII sería muy importante. Eso permitió superar a los europeos las técnicas
de fabricación de acero, ya que tradicionalmente China había sido superior en este aspecto
tecnológico. Finalmente, China y Asia conjuntamente tenían una producción superior a Europa, y al
encontrarse los europeos con una ventaja tecnológica militar algunos países decidieron incursionar
militarmente en Asia con el fin de apoderarse del potencial económico de China e India. Oriente
Medio, India y China concentraban cerca del 80 % de la producción mundial poco antes de 1800.
Durante el XVIII, los textiles de India se exportaban a Francia e Inglaterra. Y gran cantidad de
productos industriales chinos estaban presentes tanto en la América colonial desde el XVII como en
Europa. Se estima que un 75% de la plata extraída por los españoles en América acabó en China a
cambio de la compra de productos manufacturados en China.
La revolución industrial europea alteró este equilibrio, y mediante conquista militar gran
parte de Asia pasó a estar controlada por potencias europeas. Estaba dominada por unos monarcas
de origen distinto que la población, por lo que eran considerados extranjeros por los europeos.
China era una potencia económica, un país muy poblado y un mercado ideal para las grandes
potencias. Los productos chinos se exportaban a Europa y el balance comercial era favorable a
China. Los europeos en particular los británicos buscaron otras mercancías además de la plata para
intercambiarla por productos chinos. Los traficantes británicos de opio, trataron de vender opio y
promover el consumo para poder vender opio a cambio de otras mercancías chinas. Sin embargo, el
opio estaba prohibido en China, aunque un porcentaje creciente de la población era adicta.
Las guerras del opio (1838-1860) tuvieron como objetivo obligar a China a comprar productos
europeos, e impusieron los llamados Tratados Desiguales. China era obligada a comprarles
productos a las potencias, y el tráfico de opio llevado a cabo desde Hong Kong debió ser consentido
por la amenaza militar británica. Los europeos instalaron otras plazas permanentes con el objetivo
de dominar todo el comercio exterior de China y hasta sus ferrocarriles. Esto provocó revueltas
contra los monarcas extranjeros, pero los ejércitos de las metrópolis las repelieron. Sin embargo,
culturalmente China fue altamente independiente y el impacto cultural europeo fue limitado, a
pesar de la supeditación de muchas de sus políticas a los intereses europeos.
Las guerras del Opio o las guerras anglo-chinas fueron pues dos conflictos bélicos que
ocurrieron en el XIX entre los imperios chino y británico. Sus causas fueron los intereses
comerciales que crearon el contrabando británico de opio en la India y en China y los esfuerzos del
gobierno chino por imponer sus leyes a ese comercio. La derrota china en las dos guerras (1ª 1839-
42, y la 2º 1856-60) forzó al gobierno a tolerar el comercio de opio. Los británicos coaccionaron a
los chinos para firmar los Tratados Desiguales, abriendo varios puertos al comercio exterior y
anexionándose Hong Kong. Portugal siguió a los británicos, forzando términos de intercambio
desiguales a China y la ampliación de Macao, bajo dominio portugués. Lo anterior contribuyó a
la Rebelión Taiping a mediados del siglo XIX, la Rebelión de los Bóxers a principios del XX, y la caída
de la Dinastía Qing en 1912. También acabó con el relativo aislamiento chino respecto a Occidente.
La Rebelión Taiping fue una guerra civil con grandes connotaciones religiosas y sociales,
que ocurrió en China entre los años de 1850 y 1864, en la que se enfrentaron las fuerzas imperiales
de la dinastía Qing y el Reino Celestial de la Gran Paz, que ocupó durante el conflicto zonas
importantes del sur de China.
Hong Xiukuan lideró esta rebelión, era un candidato a los exámenes imperiales muy
difíciles, que había suspendido repetidamente, entonces se hace cristiano y dice que es el hermano
de Jesucristo y pone en marcha un estado teocrático y cristiano que porhibe el consumo de drogas,
el juego y abole la propiedad privada. El “estado Taiping” que llama “El Reino Celestial de la Gran
Paz” fue un estado revolucionario teocrático gobernado por un místico cristiano converso que se
proclamó rey de la nación y como el nuevo Mesías, declarándose hermano menor de Jesucristo y
enviado de Dios para erradicar el culto al demonio.
Este estado se expande y no va a ser reprimido hasta 1864 con 20 millones de personas
muertas llegando a considerarse este conflicto como la guerra más sangrienta previa a la Segunda
Guerra Mundial. Sólo la intervención de las potencias occidentales a favor del Imperio Qing, el
repentino suicidio del místico y la incapacidad de su sucesor, fueron las razones que menguaron la
rebelión; sin embargo, dejaba evidencia de la volatilidad social y económica que sufría China
durante la segunda mitad del siglo XIX, que desencadenaría posteriores rebeliones y derrocaría el
gobierno Imperial en 1911 con la Revolución de Xinhai.
Se debilitó el prestigio de la monarquía que va a estar marcada en el s XIX por una serie de
emperadores débiles que no se podrán imponer a una figura imperial que es la emperatriz viuda Ci
Xi. Se destruye el control de la burocracia y esto lleva a funcionarios e intelectuales a un
movimiento de autofortalecimiento con una doctrina esencia-funcion (ti yòng) de pensamiento
tradicional chino: todas las cosas tienen una parte esencial o fija y otra funcional o accidental que
debe mudar según convenga. Los pueblos asiáticos tenían que aprender las tecnologías,
armamentos y formas occidentales para mantener la esencia. El programa modernizador acabó
fracasando (en Japón sí triunfó). Cuando Japón quiso invadir Corea (estado vasallo de China), China
es derrotada y tuvo que firmar un Tratado Desigual con Japón en 1885 y Corea pasó a ser un área
de influencia japonesa, y también Taiwan.

El levantamiento de los bóxers 1899-1901 cuando las embajadas de Pekín fueron atacadas
por decenas de miles de miembros de una sociedad secreta que cultivaba las artes marciales,
antioccidentales y habían matado a misioneros y comerciantes. Sus objetivos eran la expulsión de
los extranjeros y el término de la política de concesiones hechas en los diferentes “tratados
desiguales”. Su orientación xenófoba revela que amplios sectores sociales del Imperio chino
(incluida la emperatriz Ci Xi) eran contrarios a la apertura de China al exterior y demandaban una
política más nacionalista, tras la humillante derrota del ejército chino a manos de Japón en la
guerra de 1895. Los bóxers pretendían asaltar las legaciones extranjeras asentadas en Pekín, que
fueron sitiadas durante casi dos meses, pero este objetivo fue impedido tanto por la pasividad del
ejército imperial como por la llegada de refuerzos internacionales. Matan a europeos y hay una
expedición militar de 8 países, internacional, con 20 mil soldados (ingleses, franceses, rusos, EEUU,
Austria, alemanes, japoneses e italianos). Las potencias occidentales intervienen militarmente para
evitar la revuelta xenófoba de expulsión de los extranjeros. La doctrina occidental del
librecambismo se impuso definitivamente. Derrotan a los bóxers y obliga al gobierno de Ci Xi a
firmar el protocolo bóxers y a pagar en 30 años una cantidad equivalente a todos los ingresos del
Estado. Pekín fue saqueado y se estableció una guarnición permanente. En 1911 se produjo un
levantamiento republicano en Xinhai. En 1912 Puyi el “último emperador”, fue depuesto y acabó
con 4000 años de monarquía.
5. MODERNIZACIÓN TARDÍA DE JAPÓN E IMPERIALISMO ASIÁTICO. GUERRA DE BOSHIN
Contexto político en la 1ª mitad s XIX. Japón vivía en un sistema feudal, “El shogunato
Tokugawa”, desde 1603. Paz y aislamiento. El Emperador tenía su corte en Kioto pero era tan solo
un líder religioso. El shogun en Edo. La sociedad dividida en: samurái, campesinos, artesanos y
comerciantes. La Revolución Industrial impulsó a las potencias occidentales a buscar materias
primas y vender sus productos en Japón. Ola de xenofobia y malas cosechas llevaron al shogunato a
la crisis. En 1853 una flota de EEUU comandada por Perry entró en el puerto de Uraga (actual
puerto de Yokosuka) en la bahía de Tokio y amenazó con disparar si el shogun no abría los puertos.
En 1854 el shogun se vio forzado a firmar el Tratado de Kanagawa que establecía una apertura
comercial y en los años siguientes también firmó tratados con rusos, franceses y británicos. Esto
genera una reacción de los japoneses contra el shogun al que acusaban de someterse a los
bárbaros extranjeros. Varios clanes samuráis se sublevaron y reclamaron el restablecimiento del
poder tradicional del emperador y se inicia la guerra civil Boshin.
En 1867 el Emperador Meiji Mutsuhito sube al trono y ataca Edo para acabar con el shogunato.
El shogun Tokugawa Yoshinobu ataca la corte del emperador en Kioto. Esto lleva a una Guerra Civil
en 1868, La Guerra de Boshin (Guerra del Año del Dragón). Ambos bandos reciben ayuda militar
extranjera. En 1868 rendición del shogunato.
120.000 hombres participaron en esta guerra y murieron 3500. El Emperador mostró clemencia
con los antiguos líderes del shogunato y les otorgó puestos en el nuevo gobierno. Japón quedó
unificado bajo el poder único del Emperador y evolucionó hacia una política de modernización y
negociación con las potencias extranjeras. El poder político y militar de los feudos fue suprimido
progresivamente. La clase samurái fue abolida. Con el paso del tiempo la guerra fue idealizada.
Los sublevados ganan la guerra y acaban entrando en contacto con los occidentales (y eso que
antes eran antioccidentales) y ponen en marcha un intenso proceso de modernización.
ERA MEIJI. La revolución industrial (el único país donde tuvo lugar no por la burguesía sino por la
nobleza) apareció por primera vez en la industria textil, incluido la del algodón y la seda, que se
basó en los talleres de casas en zonas rurales. En 1890, los textiles japoneses dominaron los
mercados nacionales y compitieron con éxito contra los productos británicos en China e India.
Comerciantes japoneses compiten con los europeos para llevar estos productos a Asia y Europa. Las
fábricas textiles emplearon a las mujeres. Japón superó en gran medida la fuerza del agua y se
trasladó a molinos por vapor, que eran más productivos, y que creó una demanda de carbón. En la
era Meiji, el gobierno construyó fábricas y astilleros . El gobierno surgió como principal promotor
de las empresas privadas. El desarrollo de la banca y la dependencia de la financiación bancaria han
sido el centro del desarrollo económico japonés desde la era Meiji.
Con una población más educada, el sector industrial de Japón creció significativamente. La
implementación del ideal occidental del capitalismo en el desarrollo de la tecnología y su aplicación
a sus militares ayudaron a hacer de Japón una potencia militarista y económica a principios del XX.
El gobierno también construyó ferrocarriles, caminos mejorados, e inauguró un programa
de reforma agraria para preparar al país para un mayor desarrollo. Siendo el sector más importante
de la economía, la agricultura fue la clave de su crecimiento económico. A pesar de que gran parte
de la población rural se trasladó a las zonas urbanas y se convirtió en consumidores a medida que la
economía se desarrolla, el rápido crecimiento de la producción podría satisfacer la demanda.
Especialmente la introducción de las nuevas variedades de arroz ayudó al aumento. Además, una
gran cantidad de importaciones de arroz de Corea y Taiwán ayudó al suministro. Sin embargo, la
tasa de crecimiento de la agricultura no fue tan rápida como la de la industria. Además, la mayoría
de los beneficios fueron hechos a los terratenientes, haciendo a los campesinos vivir en una
condición más pobre y moverse a las ciudades y formar la clase social baja.
Se estableció un régimen constitucional entre el liberalismo y la monarquía absoluta
inspirado en el modelo británico y también en el Reich alemán.
Según la Constitución de 1890 el gobierno no era elegido por el Parlamento sino por el
emperador que retenía muchos poderes ejecutivos como la declaración de guerra, o la disolución
de la Cámara Baja de la Dieta. El sufragio era masculino censitario.
Los japoneses enviaron misiones técnicas (para copiar) a Europa y EEUU. Se abolió el
régimen de los samuráis (nobleza guerrera que asistía a los daimyo, que eran los grandes señores
territoriales). Se ponen las bases para una economía capitalista. Algunas familias samuráis fundan
empresas que llegan a ser grandes compañías por ejemplo Iwasaki Yataro funda Mitsubishi que se
convirtió en un gran conglomerado industrial (zaibaitsu). Estos conglomerados después de la 2ª
Guerra Mundial se convierten en keiretsu compañías con negocios cruzados y acciones compartidas
Japón entró en términos de industrialización en la 2ª revolución industrial y es uno de esos
casos de “los últimos serán los primeros”. En vez de un modelo de individualismo el suyo fue el
sacrificio y el apoyo intracomunitario. Japón es la primera potencia no europea que va a crear su
propio imperio colonial, con su fuerte nacionalismo y una desarrollada industria militar. En 1895
incorpora Corea y culmina en 1905 con la derrota a los rusos en Port Arthur y la expansión de Japón
hacia Manchuria. La era Meiji terminó en 1912.

6. EE UU COMO POTENCIA COLONIAL


Estados Unidos y Canadá, protagonizan una singular conquista del oeste, hasta enlazar con
las colonias establecidas a lo largo de la costa del Pacífico y unificar así todo el subcontinente de
América del Norte. Es el ejemplo más acabado de la potencia colonizadora de la población europea
inmigrante en los territorios de las “nuevas Europas”. La expansión hacia el oeste comienza poco
después de la independencia de las trece colonias, con la adquisición de la Luisiana a Francia (1803)
y la Florida a España (1820), que rápidamente se fueron poblando con nuevos colonos procedentes
del este y que consideraban que su destino era ocupar todo el subcontinente norte.
EEUU es un pueblo elegido por Dios para expandirse de una costa a otra del continente:
idea del “destino manifiesto”.
En 1840, gracias a la debilidad de México, la petición de entrada en la Unión del estado
independiente de Texas, y la influencia de la “fiebre del oro” de California (1848), se configuró casi
definitivamente el territorio actual de Estados Unidos, que en 1867 se completó con la adquisición
de Alaska y de las islas Hawai, hasta formar los 50 estados actuales. El procedimiento seguido para
la colonización del espacio fue muy simple. Dado que las tierras se consideraban propiedad del
gobierno federal, cuando éstas se hallaban suficientemente pobladas, sus habitantes podían
solicitar el ingreso como un nuevo estado en la Unión. La colonización efectiva con la puesta en
cultivo de estos inmensos territorios fue acometida durante la segunda mitad del XIX, tras la Guerra
Civil, que bloqueó la escisión de los estados esclavistas del sur, y aceleró la integración en la Unión
de los territorios del medio oeste. La construcción del ferrocarril, con la unión en 1869 de las líneas
de San Francisco y Chicago, desempeñó un papel fundamental en la apertura de los mercados del
este a la producción agrícola y ganadera de las Grandes Praderas, y el camino por el que muchos
inmigrantes europeos llegan a los inmensos espacios del Medio y Lejano Oeste, habitados por
tribus indias.
Como se sabe bien por el cine o la literatura, la ocupación de estos territorios no fue
pacífica, sino que fue obra de pequeñas escaramuzas y batallas dirigidas por veteranos de la Guerra
Civil, como el general Custer y su Séptimo de Caballería, cuya fama posterior no hace justicia a su
muerte, en 1874 a manos de indios sioux y cheyennes acaudillados por Caballo Loco.
Las grandes guerras sioux de los años 70 con el famoso desastre militar de Little Big Horn en
el que el general Custer y su unidad fueron masacrados. Los líderes indígenas fueron Caballo Loco y
Toro Sentado. La lucha contra los indios continuó cada vez con mayor intensidad. Hacia 1890 se
declaró oficialmente por parte del gobierno federal el final de la frontera y también el de la
resistencia de los indios americanos al avance de pioneros, colonos y ganaderos, después de la
masacre de Wounded Knee y el asesinato de Tatanka Iyotake (Toro Sentado), viejo jefe de los
sioux, o del envío a una reserva de Oklahoma de Chief Joseph, el líder de los pacíficos nez percé.
Había terminado la conquista del oeste. Toro Sentado, fue el líder de la nación sioux que se
enfrentó a la expansión del hombre blanco por las llanuras de Dakota. Después de frecuentes
enfrentamientos con las tropas americanas, logró firmar el tratado de Fort Laramie (1868), por el
que EE UU reconocía a la nación sioux un extenso territorio como reserva. Pero el descubrimiento
de yacimientos de oro en las Colinas Negras hizo que el gobierno de EE UU entrase de nuevo en
guerra con las tribus indias, compuestas, además de los sioux, por cheyennes y arapahoes. Los
indios vencieron en algunas batallas, pero no podían ganar la guerra. Su supervivencia dependía de
la cabaña de búfalos, que fueron aniquilados por los colonos blancos. Rendidos por el hambre
dejaron de luchar a partir de 1880. Durante algún tiempo, Toro Sentado formó parte del show de
Buffalo Bill y ante el peligro de que volviese a encabezar una revuelta sioux fue detenido y
asesinado en 1890, cuando sus seguidores intentaban liberarlo. En 1893, Frederic Turner escribía
(aunque no se publicó hasta 1920) su conocida obra The Frontier in American History, en la que se
consideraba la frontera como el factor decisivo en la configuración de la historia de Estados Unidos
y de la cultura de sus habitantes: sentido individualista, emprendedor, igualitario y pragmático, lo
que le permitiría calificar a Estados Unidos como la “tierra de las oportunidades”, al menos para los
blancos. Mientras tanto, los “indios americanos” supervivientes (alrededor de millón y medio),
recluidos en reservas, comenzaron a su vez a elaborar la explicación poética de su derrota: los
dioses les habían vuelto la espalda y se habían hecho blancos.
Los EEUU empezaron a portarse como una potencia colonial principalmente hacia
Latinoamérica, movidos por motivos económicos y los intereses geoestratégicos. La doctrina
Monroe de 1823 decía que “América para los americanos” que los EEUU no querían ninguna
recolonización europea. El corolario Roosevelt (1904) dice que los estados europeos no podían
intervenir en América si había algún problema en algún país americano seria EEUU el que
intervendría con fuerzas militares. Evitaban otro protectorado francés en México. Pero a la vez se
generaliza su propia expansión. En 1867 compra Alaska al imperio ruso. Alaska tenia pieles y
madera y también petróleo y oro (se descubre después de la venta). Y en 1898 consigue Puerto
Rico y Filipinas tras la guerra con España y gobierna en régimen de especialidad a través de la
fórmula del territorio. Y un protectorado sobre una Cuba independiente.
Tras varias décadas de intervencionismo en la monarquía hawaiana por interés por el
cultivo del azúcar, EEUU apoya un golpe de estado republicano y anexiona Hawai como territorio
entre 1898 y 1900. Alaska y Hawai son territorios hasta 1950 que se convirtieron en estados.
EEUU utiliza la fórmula del territorio, el espacio es incorporado como parte del territorio
federal pero sin estar articulado el Estado, los habitantes de ese territorio no tenían los
representantes políticos, etc.
EEUU había comenzado el periodo con un espíritu anticolonial, el desarrollo de su proceso de
construcción nacional, el despliegue de su nacionalismo y el cumplimiento de sus intereses
geopolíticos van a llevarlo a comportarse como una verdadera potencia colonial a partir de finales
de siglo.

También podría gustarte