ILUSTRACIÓN
1. La Ilustración. Contexto
Nace en Francia a finales del siglo XVII a raíz de un conjunto de ideas que se relacionaban
con las dos corrientes filosóficas principales en ese momento: el Racionalismo y el
Empirismo. El Racionalismo defendía el acceso al conocimiento a través de la razón,
única fuente real y auténtica por la que se puede obtener este. Por el contrario, el
Empirismo enfatiza el papel de la experiencia y de los sentidos como medio para llegar a
este conocimiento. El movimiento tuvo su máximo desarrollo a lo largo del siglo XVIII
y llegó hasta principios del XIX, especialmente en países como Francia (donde se había
iniciado), Inglaterra y Alemania. La Ilustración inspiró profundos cambios culturales y
sociales, siendo la que impulsó la llamada Revolución Francesa, la cual terminó con el
Antiguo Régimen y expandió las ideas de libertad, igualdad y fraternidad.
Las ideas desarrolladas durante esta época nacen del racionalismo, ya antes mencionado.
Se proclama la soberanía de la razón (racionalismo) y los sentidos como fuente primaria
de aprendizaje (empirismo). Se defiende la igualdad, libertad, progreso, tolerancia y
fraternidad y, a su vez, se busca la separación entre Iglesia y Estado, la educación pública
y el acceso al conocimiento a través de otros medios que no fueran únicamente religiosos
(como la Biblia). En consecuencia, nace la primera
enciclopedia moderna, la Enciclopedia de Diderot y
D’Alembert. Otro aspecto fundamental que se desarrolla
con la Ilustración es la separación de poderes. Hasta
entonces, todo el poder había estado en manos de la misma
persona, el rey, conociéndose esto como monarquía
absoluta. Montesquieu, filósofo y jurista, rompió radicalmente con esto al decir que el
poder se tenería que dividirse en tres: poder ejecutivo, poder legislativo y poder judicial.
Los tres poderes se separarían en tres áreas diferentes, del modo que, el poder legislativo
lo tendría el Parlamento (que es elegido por el pueblo y elabora las leyes); el poder
ejecutivo lo tendría el Gobierno (elegido, a su vez, por el Parlamento); y el poder
ejecutivo, en manos de los jueces, quienes deberían administrar la justicia.
Todas estas ideas se expandieron fácilmente gracias a la literatura, pero también gracias
al gran desarrollo del periodismo y, en consecuencia, del periódico. Algunos de los
periódicos más importantes que difundieron ideas ilustradas fueron La Gaceta de Madrid,
El Diario de los literatos en España o El Mercurio. También
fueron esenciales los salones literarios donde se llevaban a
cabo tertulias en las que los hombres discutían sobre asuntos
políticos, económicos, sociales y artísticos. Estos salones
fueron importantísimos en la época y, aunque las mujeres no
participaban en los debates, eran las que permitían que se
realizaran al ser las anfitrionas de los espacios.
2. Literatura ilustrada
Como hemos visto en el punto anterior, la Ilustración está directamente influida por la
razón. En consecuencia, el arte ilustrado (arquitectura, escultura, pintura, literatura,
música) va a ser un arte más racional que sentimental. Sus características esenciales son:
Predominio de la razón frente a la sensibilidad, la imaginación y la emoción. Las
obras artísticas sirven para expresar conocimientos, no para demostrar emociones
o sentimientos. En consecuencia a este racionalismo, las obras se entienden como
un bien colectivo, no como un producto personal e individual.
La literatura ya no es diversión, entretenimiento, imaginación, sino que es un
simple medio para la transmisión de ideas. Debe ser útil, moral y didáctica (para
enseñar).
Se tiende a separar arte y religión. Se pone en cuestión la religión y las
instituciones religiosas, considerando que atentan contra la libertad.
Se vuelve a imitar a los clásicos, como ya se había hecho en el Renacimiento.
Se separan los tres géneros clásicos (narrativa, lírica y teatro), de modo que no se
permite mezclar la tragedia con la comedia o la prosa con el verso.
Se busca la claridad, el decoro, la moral y la verosimilitud (que las cosas parezcan
reales). Por ello, se destierra la violencia, la exageración y el retorcimiento.
Como uno de los objetivos principales de la Ilustración es el de acabar con el
régimen anterior y los valores de este, la crítica y denuncia están muy presentes
en las obras literarias del momento. De este modo, cobran importancia la parodia
e ironía.
3. Géneros literarios y autores ilustrados en España
3.1. Poesía
Es el género menor de este siglo. Al principio del siglo XVIII, los poetas son muy
racionales pero a finales del mismo ya tienden hacia el Romanticismo, por lo que
abren sus emociones a la naturaleza y a los sentidos. El poeta más importante de este
estilo es José Cadalso.
José Cadalso
Nació en Cádiz y fue uno de los mejores autores españoles del siglo
XVIII. No sólo fue poeta sino que también escribió prosa y teatro.
Aparte de ser escritor, también fue militar y murió en combate al ser
alcanzado por una granada inglesa.
Su obra poética más importante es Noches lúgubres. Mantuvo el
manuscrito guardado a causa del tema tan escabroso que trataba. La
obra presenta a su protagonista acudiendo, durante tres noches, al cementerio donde
está enterrada su mujer. En estas noches, intenta exhumar el cadáver de su amada para
llevárselo con él a su casa y después suicidarse incendiando el lugar. Es una obra que
recibe las influencias del Romanticismo.
3.2. Prosa
El gran género por excelencia de la Ilustración al permitir desarrollar y extender las
ideas ilustradas con gran facilidad. Se trata de una prosa clara, sencilla y con un
lenguaje culto y cuidado. Los autores más importantes de este género son Benito
Jerónimo Feijoo y Cadalso.
Benito Jerónimo Feijoo
Encarna el ideal de hombre ilustrado. Poseía gran cultura y deseaba
mejorar el país mediante las nuevas ideas y cambiar la mentalidad de la
población. Sus obras esenciales son Teatro Crítico y Cartas eruditas y
curiosas. En ellas expone su pensamiento ilustrado y defiende una
religión basada en la razón.
José Cadalso
El mayor prosista del siglo XVIII. Su obra más importante es Cartas marruecas donde
se reúnen un conjunto de cartas que narran la historia de Gazel, un joven marroquí
que vive en España después de haber estado viajando por Europa. Gazel le escribe a
su mentor, un anciano sabio que vive en Marruecos llamado Ben-Beley, y también a
un amigo español, Nuño Núñez, un caballero. En estas cartas se pueden ver tres
visiones diferentes sobre España que le sirven a su autor para criticar el atraso de la
misma y animar al cambio.
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Al principio, el teatro ilustrado estaba muy influenciado por el último teatro barroco
de Calderón y Tirso. Poco a poco se fue separando de este y se creará un teatro al que
no se iba para divertirse (como ocurría en el Barroco) sino al que se acudía para recibir
una lección moral. El dramaturgo más importante de la época es Leandro Fernández
de Moratín.
Leandro Fernández de Moratín
Intentó renovar el teatro pero sufrió el acoso de la Inquisición por
ello. Tuvo una personalidad muy atractiva; fue un hombre culto y
liberal que defendía los derechos y la igualdad entre personas. Su
obra más importante es El sí de las niñas, en la que un anciano
llamado don Diego renuncia a casarse con la joven Paquita y facilita
que sea su sobrino Carlos el que se una en matrimonio con ella. En
la obra se debate la relación entre liberad y autoridad y entre las viejas y nuevas
costumbres.
3.4. Dos géneros al alza: el ensayo y la fábula
El ensayo es un texto escrito en prosa, de carácter didáctico en el que el autor aborda,
desde un punto de vista subjetivo, temas diversos. Sus características son:
- Brevedad: no se abordan los temas desde todos los puntos de vista posibles ni de
forma exhaustiva, sino que se hace una reflexión libre, más o menos sintética,
sobre algún aspecto del tema escogido.
- Subjetividad: el autor expone sus opiniones con libertad, sin embargo, intenta
ofrecer al escrito una aparente objetividad.
- Organización libre del texto: aunque predominan ciertas estructuras (deductivas o
circulares), la estructura dependerá del autor.
- Voluntad de estilo: los textos se presentan con un lenguaje culto y elaborado
aunque, del mismo modo, ameno y que mantenga el interés del lector. Aparecen
recursos literarios, citas, refranes, datos, humor, ironía, etc.
- Temas: cualquier tema puede aparecer en un ensayo. Filosóficos, morales,
científicos, literarios, artísticos, políticos, económicos, sociales…
La fábula es un relato ficticio que puede escribirse en prosa o en verso. Su intención es
didáctica, es decir, pretende enseñar algo a través de la historia. Normalmente, los
protagonistas son animales, pero también pueden aparecer personas u otros seres.
Terminan, frecuentemente, con una moraleja final, donde se resume la enseñanza. Fue un
relato comenzado en Grecia, siendo Esopo el autor más importante de fábulas. En el siglo
XVIII se vuelve a retomar con la labor de Félix María de Samaniego.