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Leccion 11

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Serie fundamentada en el Libro de Proverbios.

- Undécima Lección –

Revisa las actitudes que te llevan al fracaso


1.- Base Bíblica: Proverbios 6:1-19
2.- Objetivos
2.1.- Que los asistentes a la Célula comprendan la importancia de ser
cuidadosos con lo que decimos, evitando comprometernos para mal.
2.2.- Que los concurrentes a la Célula entiendan y asuman que actitudes
como la pereza y la negligencia están estrechamente ligadas con el fracaso y
una concatenación de derrotas que nos impiden avanzar.
2.3.- Que al término de la reunión, los asistentes a la Célula asuman en sus
vidas la decisión de permitir que el Señor Jesucristo corrija sus inclinaciones a
la maldad.
3.- Enseñanza Bíblica:
Hay actitudes que terminan trayendo problemas al cristiano. Por ese motivo
la mejor recomendación es tomarnos cada día un tiempo para evaluarnos.
Determinar cuál ha sido nuestro avance en el crecimiento personal y espiritual,
pero también, identificar en qué estamos fallando. Cuestión de actitudes.
Cuando nos autoevaluamos, tomamos conciencia de los errores y resulta
mucho más fácil aplicar correctivos.
3.1.- Responder por las acciones de otras personas: una imprudencia
(vv.1-3).- Una de las inclinaciones perjudiciales en los seres humanos, se
orienta a hablar más de la cuenta y como consecuencia de esa manera ligera
de actuar, acarrearnos problemas. ¿Un ejemplo? Salir fiador por alguien. Tal
vez por un compromiso moral, familiar o simplemente, debido a un lazo de
amistad, terminamos dando la cara por los compromisos que aquella persona
asume (versículos 1.2)
¡Tremendo error¡ Nadie debe responder por las acciones de otra persona.
Piense por un instante que si con frecuencia incurrimos en errores, cuánto más
quien nos rodea puede caer en la misma situación. Es imperativo que usted y
yo velemos por nuestra credibilidad, que no podemos permitir quede por el
suelo si alguien—por quien salimos de fiador—termina incumpliendo la
responsabilidad que asumió. Lo aconsejable entonces es ser muy prudentes.
No dejarnos arrastrar por las emociones y ser cuidadosamente con cada
palabra que brota de nuestros labios.
Ahora, ¿qué ocurre si ya estamos en el problema? La Palabra de Dios
(versículo 3), advierte que debemos aplicar correctivos y no incurrir de nuevo
en el mismo error. Aplicar cambios es sabiduría, caer en lo mismo es necedad.
3.2.- La pureza lleva a la ruina, la diligencia a la prosperidad (vv.4-11).-
Alguien decía que "Hay quienes nacieron con estrella, mientras que otros
nacen estrellados". Se refería a los factores que inciden en que algunos sean
triunfadores y otros fracasados y veladamente, da a entender que influye el
elemento suerte. ¡Tremendo error! Dios nos creó con la condición de ser
vencedores y brinda oportunidades a todos. Sin embargo, por no medir lo que
hacen, muchas personas terminan desperdiciando sus vidas.
Un ejemplo típico es la pereza. Constituye un factor crítico que lleva a la
derrota, al fracaso (versículos 4, 5). ¿Cuándo evidenciamos esta situación?
Cuando se asume una de las siguientes condiciones:
a.- Esperamos que las dificultades se resuelvan por sí solas.

b.- Esperamos que otros hagan el trabajo por nosotros.

c.- Eludimos responsabilidades.

Esa realidad nos debe llevar a examinarnos y pensar que tal vez no hemos
logrado mucho, ni hemos avanzado, porque nos dejamos gobernar por la
pereza, que mata los sueños, metas y proyectos. Tomando conciencia de este
hecho, coincidimos en algo: es necesario un cambio de actitud (versículo 6).
Recuerde que siempre, absolutamente siempre, debemos pensar en el
futuro. El mañana cuenta y con lo que hacemos hoy, sentamos las bases para
que ese mañana sea de victoria o de fracaso (versículos 7, 8)
No olvide que nadie hará por nosotros lo que sólo a usted y a mi nos
corresponde hacer. A esto, sume otro hecho: la pobreza y la escasez
acompañan la vida de quien se deja gobernar por la pereza.
3.3.- Quien obra maldad, maldad recibe (vv.12-19).- La destrucción y la
ruina acompañan al malvado. Es algo inherente a su comportamiento. Tal
como decimos en Latinoamérica "Siembra vientos, y cosecharás
tempestades". O también: "El que mal obra, mal le va" (versículos 12-15).
Pero algo más: la Biblia es clara en enumerar, en los versículos del 16 al 19,
siete comportamientos del ser humano que no solo desagradan sino que
ofenden a Dios:
a.- Altivez

b.- La mentira

c.- Provocar mal al inocente

d.- Planear la perversidad


e.- Correr presurosos hacia la maldad

f.- Testificar mentiras

g.- Provocar disensiones

Le invito para que se tome el trabajo de revisar lo que acabamos de decir.


Podrá comprobar que no solo estos comportamientos afectan nuestra vida
personal y espiritual, sino que además inciden negativamente en nuestro
crecimiento personal y espiritual. ¡Hoy es el día de comenzar el cambio!
4.- Preguntas para reflexionar
a.- ¿Por qué es importante medir cuidadosamente lo que decimos y con

qué nos comprometemos?

b.- ¿Por qué nos recomienda la Palabra de Dios no responder por las

acciones de otra persona?

c.- ¿Ha pensado cuál es la importancia de conservar nuestra credibilidad?

Explique las razones.

d.- ¿Explique por qué razón la pereza mata nuestros sueños, metas y

esperanzas?

e.- ¿Qué relación hay entre el fracaso y la pereza?

f.- ¿A quiénes acompañan la destrucción y la ruina?

g.- ¿Por qué rechaza Dios acciones como la altivez y la mentira en una

persona?

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