EL LOBO Y LOS CABRITOS
Habia un pueblito que habitaba en el valle, nadie sabia de donde provenían pero
sus antepasados ya vivian m,ucho tiempo antras.
El de más edad entre ellos era llamado, con sumo respeto, El Anciano, y se
encargaba de solucionar, con su autoridad, los problemas de convivencia que
aparecían de vez en cuando, recordaba las costumbres, y defendía la alegría.
Como cada semana El Anciano subió a la cumbre más elevada para meditar, pero
esta vez no pudo conseguirlo. Desde su altura percibió y olió el peligro: alguien
siniestro se dirigía hacia donde moraban los suyos. Conocía al siniestro sin nunca
haberle visto. En su ya larga vida nunca había tenido que enfrentársele. Pero no
en vano la sabiduría y el conocimiento se transmitían de padres a hijos, y seres
tenebrosos como el que ahora se acercaba ya habían aparecido por allí en
tiempos remotos dejando tras su paso la desdicha. El Anciano sabía que de nada
servirían sus advertencias. Su gente tendría que luchar desde lo más profundo de
su corazón, empleando todas sus fuerzas y con toda su inteligencia.
Poco después de amanecer le vieron llegar. Vestía ropas extrañas y portaba
armas, pero como todavía no sabían quien podía ser y eran hospitalarios, le dieron
la bienvenida y le ofrecieron comida. Fue entonces cuando a aquel que ya había
sospechado en su momento, comprendió con espanto que se encontraban
dominados por El que usa a los hombres. Agarró con fuerza la piedra del tiempo y
se encaminó a la montaña para buscar a El Anciano. La rabia les dio fuerzas para
que sus agotados músculos pudieran destrozar la caja de las imágenes y de las
voces. Señalaron por última vez a aquel miserable extranjero el camino de vuelta,
y ya no volvió más.
"El traje nuevo del emperador"
la historia de un emperador vanidoso que se preocupa mucho por su apariencia y
por tener la mejor ropa. Dos estafadores se aprovechan de su vanidad y le ofrecen
un traje supuestamente hecho con un tejido invisible que solo puede ser visto por
las personas inteligentes y capacitadas.
El emperador, temiendo ser descubierto como incompetente, acepta el trato y los
estafadores comienzan a "tejer" el traje invisible. Los cortesanos y los ciudadanos,
influenciados por la vanidad del emperador, elogian la belleza del traje sin
atreverse a admitir que no ven nada.
Finalmente, llega el día en que el emperador viste el traje y sale a desfilar por la
ciudad. Todos los ciudadanos, temiendo ser considerados estúpidos o
incompetentes, alaban el traje invisible hasta que un niño inocente grita que el
emperador está desnudo.
La verdad es revelada y el emperador se enfrenta a su propia vanidad y a la
realidad de haber sido engañado. Aunque avergonzado, aprende una lección
importante sobre la importancia de la honestidad y de no dejarse llevar por la
opinión de los demás.
EL REY SAPO
En un pequeño pueblo vivian dos familias . Cuando murieron los padres quedaron
cinco hermanos ricos y también habían diez hermanos pobres, nadies sabían
porque unos eran pobres y otros ricos. Los hermanoa ricos habían heredado una
vieja mina Los hermanos ricos sabían que en el fondo de aquella mina había oro,
pero no se sentían con capacidad ni con voluntad para llegar hasta allí. Así que un
día convocaron a los hermanos pobres, y el mayor de los ricos les dijo: - Sabemos
que hay oro ahí abajo y vosotros podéis sacarlo. Buscarlo para nosotros y os
daremos una onza de oro para cada uno por vuestro trabajo. Los diez hermanos
pobres sabían que les necesitaban, y también conocían que lo que les ofrecían
por su trabajo podía ser mucho o poco en relación con lo que con su sudor
obtendrían. Así que el hermano mayor de los diez pobres les dijo a los ricos: -
Bajaremos al pozo a por vuestro oro, pero a cambio queremos comer como
vosotros, dormir como vosotros, vivir como vosotros. - Así se hará - dijo el mayor
de los cinco hermanos ricos.
Los diez hermanos pobres bajaron a la mina y fueron arrancando con su esfuerzo
el oro a la tierra profunda. Al cabo del año obtuvieron veinte onzas de oro.
Los hermanos pobres se volvieron a reunir, y el mayor de los pobres dijo a los
ricos: - Os respetamos porque dijisteis que nos pagaríais una onza de oro por
nuestro trabajo y lo habéis hecho. Pero después de esforzarnos nosotros tenemos
una onza cada uno, mientras que cada uno de vosotros tiene dos. Y también, no lo
olvidéis, acordamos que seríamos como vosotros comiendo, durmiendo y
viviendo. Por ello tendréis, en el próximo año, para poder cumplir vuestra
promesa, que darnos dos onzas de oro a cada uno de nosotros. - Una promesa es
una promesa - dijo el mayor de los cinco hermanos ricos -así que trabajaréis para
nosotros a cambio de dos onzas de oro para cada uno de los diez.
PULGARCITO
Estaba solo y se sentía perdido. Cogió un cigarrillo y estaba a punto de
encenderlo cuando de pronto se encontró enganchado a él.
Era de noche y había una hermosa luna. Tocó unas tablas y de repente se
encendió una luz y vio a alguien.
Una persona que talaba árboles y tarareaba canciones. Ahora estaba en una
pequeña habitación, que estaba
Un hombre se sentaba al piano, encendía velas y componía música. En esta
fábrica de velas, a veces le resultaba difícil respirar.
El olor a sebo y sudor. Dijo que uno de sus empleados se estaba limpiando la
frente con un pañuelo cuando de repente
Nos mudamos a los campos de algodón. Encontré a un perro bebiendo agua de
un recipiente de barro y el olor me abrumó.
arcilla húmeda. Allí, una persona de edad desconocida estaba ocupada haciendo
un modelo de un contenedor en un torno.
Pero ya no era la misma persona y ya no trabajaba con arcilla. Ahora era el
fabricante de la rueca quien la tenía.
antes. La puerta se abrió y una mujer mayor entró en la habitación con una cesta
llena de comida. Pero se fue inmediatamente.
Pude ver a una niña corriendo descalza por el prado para cazar gaviotas.
No sabía nada y era el olor del mar y el sonido de las velas ondeando al viento.
Conoció a las personas que estaban allí.
Coser las velas colocadas en la puerta de la casa y los albañiles que construyeron
Cuando terminó de hacer las maletas, vio a la abuela del joven ya estudiando por
la noche en un libro enorme. eso
Fue a la imprenta donde se hacían y descubrió el aire acariciando los árboles que
luego se convirtieron en papel. papel
Era el mismo que usaba para el cigarrillo que estaba encendiendo en ese
momento. Ya no estaba solo y había encontrado el camino de regreso.
GATO CON BOTAS
Habia un hermoso país y tenia un bonito vmercado que el amo del gato quería
poseerlo pero le resultaba difícil ya que la gente era sencilla y feliz , viendo a su
amo tan deseoso de reinar absolutamente en nuestro país le dijo un día: - No os
preocupéis mi señor, que las tierras y gentes que ambicionáis serán pronto
vuestras. Dadme permiso para actuar y pronto caerán en vuestras manos como
fruta madura. Conseguido el permiso el esbirro se puso inmediatamente a actuar.
Así al levantarse por la mañana todos los habitantes del país ambicionado se
encontraron junto a su cama con un pequeño obsequio y una nota que decía:
"Regalo de mi señor el Mercado. Acudid a la Plaza Mayor y tendréis más
información sobre mi augusto señor" Y muchos acudieron. Cuando ya se había
reunido suficiente gente, el enviado del Señor Mercado se dirigió a ellos.
Después fueron invitados a un viaje y todos los invitados al viaje coincidieron en
que esa seguridad de las vidas, esa paz de las gentes y esas ciudades tan
agradables no se encontraban en su pequeño país. De vuelta a casa contaron al
resto de sus compatriotas todas las maravillas que habían visto y una gran
mayoría pensó en la conveniencia de que el mercado rigiera sus vidas.
Pero uno de los miembros de la delegación tenía la mosca detrás de la oreja. Así
que invitó a su casa a un grupo de amigos y conocidos y les dijo: - Todo lo que os
hemos contado es cierto pues eso es lo que vimos, pero yo no estoy del todo
seguro que esas maravillas sean consecuencia del acatamiento del mercado. Bien
es verdad que algunas veces preguntamos a los habitantes de aquel país por algo
que nos parecía muy bueno y nos contestaron que al mercado se debía todo.
El enviado del Mercado veía con suspicacia cualquier tipo de organización, pero
esta particularmente le preocupaba seriamente. Así que un día se presentó en una
asamblea de REFLEXIÓN y les dijo: - Ya sé que sois poderosos porque estáis
organizados, pero no creo que pertenezcáis libremente a esa asociación, sino que
alguien os fuerza a hacerlo.