Dr.
Deivy uitzil Magaña
Anestesia
Dental
De la antigüedad hasta la
actualidad
Fatima Yanet Puch Ojeda
Entre los pioneros que buscaron el control del dolor físico se encuentran Hipócrates y
Galeno. El primer método consistió en usar esponjas soporíferas, que se sumergían en una
mezcla de opio, mandrágora y beleño; una vez mojadas, se aplicaban al paciente antes de la
cirugía y así se conseguía dormirlo.
Otro método que también se llegó a utilizar, pero con menor frecuencia, se basaba en
apretarle el cuello al paciente hasta que perdiera el sentido e iniciara la producción de
anestesia por hipoxia cerebral, que es cuando al cerebro no recibe una cantidad suficiente
de oxígeno para su funcionamiento normal. Asimismo, se usaba un método en el que se
golpeaba la cabeza del paciente con un pedazo de madera para causarle una contusión
cerebral.
Morton. Morton no fue el primero en suministrar una sustancia para aliviar o eliminar
completamente el dolor. Morton había tomado la idea de un colega de Hartford, Horace
Welles, que dos años antes ya había realizado la primera intervención indolora
registrada, extrayendo una muela a un paciente usando un gas anestésico.
El gas de la risa es una anestesia también utilizada y que todo había comenzado a finales de
diciembre de 1844, cuando Gardner Colton, un estudiante fracasado de medicina que se
hacía pasar por profesor, llegó a Hartford, una pequeña ciudad entre Boston y Nueva
York. Entre el público se encontraba Horace Wells, entonces un reputado dentista
local. Viendo que uno de los participantes, tras inhalar el gas, se había golpeado una
pierna, le preguntó si se había hecho daño. A la mañana siguiente, Wells convenció a Colton
para administrarle aquel gas mientras otro colega le extraía una muela del juicio que le
molestaba desde hacía tiempo. Tal y como había intuido, la cirugía no generó ningún tipo de
dolor.
Un sonado fracaso otra anestesia conocida tras familiarizarse con el uso del óxido
nitroso, Wells realizó con éxito varias extracciones indoloras en diversos pacientes. En enero
de 1845, exultante, comunicó sus progresos a un antiguo aprendiz, William Morton, que le
ayudó en sus investigaciones.
El dentista de Hartford comunicó sus éxitos a un colega de Boston, William Morton. La fallida
intervención de Horace Wells recreada en un grabado de la época. Wells y Morton no se
dieron por vencidos y acudieron entonces a la facultad de Medicina de Harvard. Allí, el doctor
John Warren les organizó una demostración en el anfiteatro del Hospital General de
Massachusetts, centro universitario del que era cirujano jefe. Pero los estudiantes allí
congregados abuchearon a Wells, al que acusaron de charlatán.
Inhalador de éter usado por Morton. Dos semanas más tarde había concertado una nueva
cita con el doctor Warren, que a la postre sería la definitiva. El escenario sería el mismo del
fiasco de Wells, el anfiteatro de la facultad de Medicina. Cuando Morton llegó, el joven
Gilbert Abott, que tenía un tumor congénito en el cuello, estaba maniatado y había una gran
expectación entre los asistentes.
Warren llevó a cabo la operación sin ningún sobresalto. Desde entonces, se recordaría ese
día como el de la invención de la anestesia, eclipsando el logro anterior de Horace Wells.
Un triste epílogo, Cuando vio que el Congreso no le concedía ninguna recompensa por su
descubrimiento, Morton intentó patentar un brebaje que, afirmaba era la fórmula de su
anestesia. Pero al ver que el único producto realmente anestésico de esa mezcla era el
éter, nadie pagó por él. Peor le fue a Wells. El dentista de Hartford sufrió una fuerte
depresión tras su fracaso en 1845.
Antes del éter y del óxido nitroso, el concepto de «odontología indolora» era una
contradicción: el único remedio para los dolores de muelas era extracción. Mientras que las
soluciones del manejo del dolor desarrollaron, esto cambió enteramente el campo de la
odontología, porque los dentistas eran finalmente capaces de centrarse más en la
restauración y la conservación de dientes.
En los últimos años, la odontología de sedación (en la que un paciente esencialmente duerme
a través de una visita dental) se ha vuelto cada vez más popular y se comercializa en gran
medida hacia las personas que tienen miedo del dentista y profesionales ocupados que
quieren conseguir un montón de trabajo hecho en una sesión. El diario de la Asociación
Dental Americana ha estimado que hasta 85 millones personas en los Estados Unidos evitan
al dentista por miedo al dolor. ¡ Son muchos dientes! Nuestra esperanza es que algunas de
estas personas se enteren de la sedación dental y decidan darle una oportunidad.
Conclusión
En conclusión, sobre este tema es muy interesante en la manera de cómo fue
desarrollando la evolución de esta, El conocimiento de los elementos básicos de la
anestesiología por parte del odontólogo, permitirá una mejor interacción entre los
miembros del equipo de salud que atienden al paciente odontológico bajo anestesia
general o sedación. También permitirá aclarar dudas y disipar temores que el paciente o
sus familiares puedan manifestar al odontólogo con respecto al procedimiento que se le
practicará. Por otra parte, es un digno tributo a ese célebre odontólogo y cirujano bucal,
quien pensó en la posibilidad de abolir el profundo dolor que representaba la práctica
odontológica, y dio un paso importante en la incesante lucha contra el sufrimiento
humano.
Referencias
https://www.anahuac.mx/mexico/noticias/Historia-de-la-anestesia
https://marylandsedationdentist.com/es/historia-de-la-odontologia-y-la-anestesia/
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/operar-sin-dolor-nace-anestesia_14722