Sexualidad y Discapacidad Intelectual
Sexualidad y Discapacidad Intelectual
SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
Curso académico 2021/2022
Educación Primaria
por la Universidad de Valladolid.
Índice
Introducción _______________________________________ 3
Justificación ________________________________________ 5
Objetivos __________________________________________ 7
Discapacidad ___________________________________ 8
Sexualidad _____________________________________ 10
Metodología ________________________________________ 13
Conclusiones ________________________________________ 57
Bibliografía _________________________________________ 58
Anexos_____________________________________________ 60
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SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
INTRODUCCIÓN
En este trabajo de fin de grado se va a investigar sobre las opiniones de los familiares de
personas con discapacidad intelectual respecto a la sexualidad.
La educación sexual en pleno siglo XXI sigue siendo un tema tabú que origina controversia.
Bien sea por desconocimiento, por miedo o por pudor, se ha estado evitando durante muchos años.
Para las personas que no padecen discapacidad intelectual, ha supuesto un largo camino llegar
hasta donde estamos hoy en día ya que la educación sexual ha empezado a formar parte de nuestra
educación hace relativamente poco.
Por lo tanto, para las personas con discapacidad intelectual, que a lo largo de la historia siempre
han sufrido la exclusión por parte del resto de sociedad, este tema resulta casi impensable. Ellos sufren
una doble exclusión en este aspecto porque aparte de infantilizarlos y tratarlos como niños durante
toda su vida, se les priva del derecho a la sexualidad, a tener una buena educación, a que tomen sus
propias decisiones tal y como lo hace el resto de la población.
Hasta hace no mucho, a las personas con discapacidad intelectual, se las escondía y ocultaba
en sus casas, por suerte, en los últimos años esto ha cambiado bastante y se está luchando activamente
por sus derechos. Entre ellos, también está el derecho a la sexualidad en el que todavía queda un largo
camino por recorrer ya que hoy en día aún se piensa que por tener discapacidad intelectual o física no
es posible que estas personas puedan mantener relaciones sexuales o incluso que son personas
asexuadas que no tienen este tipo de necesidades. Pero la realidad es que tienen el mismo derecho a
ejercerla que cualquier otra persona siempre y cuando se les informe adecuadamente.
Debido a la alta sobreprotección que se ejerce no se les permite elegir ni en este aspecto, ni en
muchos otros que tienen menos condescendencia como la ropa que se van a poner o las actividades
que quieren hacer en su tiempo libre.
JUSTIFICACIÓN
He decidido tratar el tema de la sexualidad y la discapacidad porque considero que es de
vital importancia para la salud de estas personas y del que se les está privando.
Lo único que se ha conseguido, es una gran desinformación, y, por ello, hay que reeducar
a la sociedad. Aquí entra en juego la educación sexual de calidad, que debe estar destinada tanto
a los más pequeños como a padres, maestros, especialistas, familias… Es decir, debería llegar a
la mayor cantidad de población posible.
Cuando hablo de educación sexual de calidad me refiero a una educación de verdad, que
trate la sexualidad sin miedo y con naturalidad. No consiste en centrarse únicamente el coito y
en los riesgos que conlleva si se hace sin precaución. Consiste en dar visibilidad, en aportar
diversos modelos con los que se puedan sentir identificados, trabajar el afecto, la comunicación,
el respeto…
Por otro lado, la discapacidad intelectual ha sido un tema muy poco trabajado y mal visto
hasta aproximadamente el siglo XX. A partir de la primera Guerra Mundial se empezó a tratar a
las personas con discapacidad de manera asistencial ya que la guerra provocó muchas
discapacidades sobrevenidas. Afortunadamente, en las últimas décadas, la situación de las
personas con discapacidad ha mejorado porque se ha estado investigando y haciendo lo
necesario para comprenderlas e incluirlas en la sociedad. Hasta hace relativamente poco, estas
personas no tenían apenas derechos y se les encerraba en instituciones o se les escondía para que
nadie los viera. Aunque esto ya ha quedado atrás, todavía hay un largo camino que recorrer ya
que aún no se ha conseguido la igualdad.
Otro aspecto a resaltar es el referido a la exclusión que sufren las mujeres y niñas con
diversidad funcional. Esta exclusión es doble por el hecho de ser mujer y por su discapacidad.
En estos casos se las priva de su derecho a la sexualidad además de por el desconocimiento, por
el miedo al embarazo o por una falsa creencia de que tengan mayor vulnerabilidad.
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SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
En este trabajo, pretendo conocer cuál es la actitud de las familias de personas con
discapacidad ante la sexualidad para luego poder diseñar un tríptico que recoja la información
necesaria.
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SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
OBJETIVOS
Objetivos generales:
- Conocer la opinión de familiares de personas con discapacidad intelectual sobre la
sexualidad.
Objetivos específicos:
- Crear una encuesta para recopilar datos acerca de las opiniones de las familias sobre
la sexualidad de sus hijos con discapacidad.
- Analizar los resultados de la encuesta efectuada para los familiares de personas con
discapacidad.
- Proporcionar información para que puedan ofrecerles una educación sexual
adecuada teniendo en cuenta sus necesidades.
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SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA
A continuación, se procederá a desarrollar la terminología conceptual que abarca este
trabajo, así como la ideología de cada uno de los autores en los que he basado mi investigación.
Discapacidad intelectual, sexualidad y educación sexual son tres de las palabras clave que
se encuentran en este trabajo y que a continuación se va a proceder a definir.
La discapacidad
La discapacidad según la Clasificación Internacional del Funcionamiento de la
discapacidad y la salud (CIF, 2001) está definida como:
“El resultado de una compleja relación entre la condición de salud de una persona y sus
factores personales, y los factores externos que representan las circunstancias en las que vive esa
persona. A causa de esta relación, los distintos ambientes pueden tener efectos distintos en un
individuo con una condición de salud.” (Pag.18).
Cáceres (2004. pág.2) recoge en su revisión teórica sobre el concepto de discapacidad las
tres definiciones de la OMS.
Minusvalía: viene definida como toda situación desventajosa para una persona
concreta, producto de una deficiencia o de una discapacidad, que supone una limitación o un
impedimento en el desempeño de un determinado rol en función de su edad, sexo y factores
sociales y culturales.
Todos estos términos, tienen algo en común y es que se centran en el aspecto negativo
de la discapacidad. En lo que no pueden hacer, lo que les falta para llegar a lo que, en nuestra
sociedad, se considera normativo, en lo que tienen distinto al resto... Por ello el Foro de Vida
independiente en 2005 empezó a utilizar el término “diversidad funcional”. Según Romañach &
Lovato (2005:5) “Es la primera vez en la historia y en el mundo que se propone un cambio hacia
la terminología no negativa sobre la diversidad funcional, y que esa propuesta parte
exclusivamente de las mujeres y hombres con diversidad funcional.”
El significado de este concepto es que todos los seres humanos son diversos, no hay
ninguno que sea igual y por lo tanto cada uno de ellos tienen distintas formas de hacer las tareas
de su vida diaria. Es una forma de incluirse en la sociedad y dejar de estar siempre un paso por
debajo de lo socialmente aceptado.
La discapacidad intelectual
Deficiente, minusválido, trastornado o retrasado mental son algunos de los adjetivos con
los que se ha denominado a las personas con discapacidad intelectual a lo largo de la historia. Si
bien es cierto, en los últimos años se está luchando más por sus derechos y eso ha provocado
que esta forma de referirse a ellos con denotación despectiva se haya ido eliminando.
La sexualidad
El concepto de sexualidad es bastante amplio. No sólo se trata de mantener relaciones
sexuales, sino que existe un gran abanico de posibilidades.
Sexo: Cuando nos referimos a sexo, estamos hablando del sexo de una persona. Es decir,
si es hombre o es mujer y dependen de “multitud de niveles que cronológicamente se van
sucediendo unos a otros (genético, gonadal, genital interno y externo, hormonal, cerebral, de
asignación, crianza…)”.
Algo semejante ocurre con la creencia de que son personas asexuadas y que por lo tanto
no tienen la necesidad de desarrollar su sexualidad. Este error va de la mano con el anterior ya
que, al tratarlos como eternos niños, se sobreentiende que no tienen ninguna necesidad ligada al
aspecto sexual y tampoco se les ofrece la posibilidad de explorar este ámbito.
Por otro lado, el hecho de pensar que la sexualidad sólo se limita al coito hace que
muchas familias y tutores eviten este tema y lo traten como tabú por miedo al embarazo,
enfermedades de transmisión sexual o incluso violaciones.
Pero lo cierto es que la sexualidad es mucho más que la penetración y es importante que
quede claro que no sólo tiene que ver con los genitales sino con todo el cuerpo (las caricias, los
besos, las palabras…) también forman parte de todo este proceso.
La educación sexual.
Este término hace referencia al proceso de enseñanza que proporciona conocimientos
sobre la sexualidad. Hay que tener en cuenta que hay tantas sexualidades como personas en el
mundo, por lo tanto, todas deberían tener acceso a la educación sexual independientemente de
cuáles sean sus características.
METODOLOGÍA
Todo trabajo de investigación necesita exhaustiva recogida de información. Para ello me
he basado en la entrevista y la lectura bibliográfica. He utilizado no solo documentos escritos, si
no que he visualizado coloquios en páginas como YouTube y por otro lado he buscado artículos
en distintas páginas web y revistas.
Para la realización de este trabajo he decidido investigar sobre las opiniones que tienen
las familias de personas con discapacidad acerca de la sexualidad. Por eso he creado una encuesta
con la herramienta de formulario de Google, en la que se tratan aspectos ligados a la sexualidad,
la autonomía, la intimidad …
La encuesta realizada cuenta con los mismos ítems o apartados, pero está destinada a las
familias de personas con discapacidad intelectual. Los factores de los que trata la encuesta de
Plena Inclusión son los siguientes:
Intimidad.
Autonomía y autodeterminación.
Relaciones personales.
Perspectiva de género.
Para que el cuestionario fuera más ameno y cercano, se han incluido ítems relacionados
con la opinión de los familiares acerca de la sexualidad y algunos de los bloques anteriores se
han solapado para que la encuesta no resultara demasiado repetitiva.
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SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
Está orientado a conocer la importancia que le dan estas familias a la sexualidad de sus
hijos. Como se ha mencionado anteriormente, la sexualidad es un tema que a día de hoy sigue
siendo tabú, y para muchas personas no resulta cómodo hablar sobre ello. El miedo y el
desconocimiento hacen que las familias sean reacias a hablar sobre estos temas y consideran que
no es de vital importancia para la salud de sus hijos e hijas. Por ello se han incluido preguntas
para saber cuánto valor les dan a estos temas o si están dispuestos a que sus hijos experimenten
su sexualidad.
C. Cruz & N. Rubio en su artículo de cómo atender, educar y apoyar la sexualidad de las
personas con discapacidad (2014:7) afirman que “No hay ninguna razón para dejar todo lo sexual
rodeado de silencio. Sabernos que nada se despierta por hablar de sexualidad porque, dicho sea
de paso, nada estaba dormido.” Los autores con esta afirmación quieren dejar claro que es de
vital importancia hablar del tema antes de que suponga un problema. Nadie se va a hacer
promiscuo por hablar de su sexualidad.
Este apartado se refiere a la educación e información que tienen las familias de las
personas con discapacidad sobre la sexualidad de sus hijos o hijas. Con él se pretende descubrir
el alcance que tiene la educación sexual para las personas con discapacidad, en qué circunstancias
se les ofrece esta educación y si su familia está realmente interesada en proporcionarla.
Los ítems referidos a intimidad y consideración hacia el cuerpo de la persona son de vital
importancia ya que a menudo la privacidad de las personas con discapacidad se ve afectada. En
muchas ocasiones no se respeta su pudor y se hacen los cambios de pañal o de ropa delante de
personas que no tendrían por qué verlos desnudos.
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SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
Otro aspecto que, en mi opinión, es también bastante grave, es que en las instituciones
puedan acceder al cuerpo desnudo de estas personas, trabajadores que en ocasiones no conocen
de nada a la persona con discapacidad intelectual. Si viene un trabajador nuevo al colegio o
institución donde esté esta persona, primero deberían entablar una relación de confianza y
después proceder a realizar los cambios que sean convenientes. De la otra manera me parece
bastante violento que un completo desconocido tenga la posibilidad de acceder al cuerpo
desnudo de estas personas.
Por otra parte, en estos ítems también se han incluido cuestiones referidas a la
consideración hacia la intimidad de los demás, dado que es de vital importancia que se respete
también el espacio personal del resto.
Por último, se ha añadido un apartado para conocer si se trabaja con las personas con
discapacidad intelectual el hecho de que sepan que son dueños de sus propios cuerpos y si alguna
práctica no les está agradando que sean capaces de manifestarlo.
4. Autonomía y autodeterminación.
El hecho de permitir que las personas con discapacidad intelectual elijan aspectos básicos
de su día a día es muy necesario porque fomenta su autonomía. No se debe decidir todo por
ellos, al fin y al cabo, son los dueños de sus vidas y tienen derecho a escoger por sí mismos.
Este aspecto es muy importante porque cuando ellos deciden, se les está dando la
posibilidad de definir su identidad, sus gustos y preferencias. La sociedad tiende a sobreproteger
a estas personas y a decidir absolutamente todo por ellas. Esto ocurre, por la falsa creencia de
que son menos capaces que el resto y lo único que realmente pasa, es que la sociedad no está
acostumbrada ni preparada a que las cosas se hagan de manera distinta pero igual de válida.
Este apartado está destinado a descubrir el conocimiento que tienen las personas con
discapacidad intelectual y sus familias sobre el colectivo LGTBI y las distintas sexualidades que
puede haber. También está destinado a conocer la libertad que tienen para expresar su
orientación sexual ya que en estos casos tienen una doble posibilidad de ser discriminadas. Por
su sexualidad y por la diversidad funcional, tal como expresa González. A (2005:26)
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SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
6. Relaciones personales.
Este punto tiene como objetivo conocer cómo se ha trabajado las diferentes relaciones
con las personas con discapacidad y la diferencia de comportamientos entre unas y otras. Es
decir, los comportamientos que se puede tener en un entorno familiar, escolar, de trabajo…
Por otro lado, se realizan cuestiones acerca de la posibilidad de elegir con quién quiere
pasar sus ratos libres o con quién pretende tener una relación de amistad o afectiva.
En este último apartado, las cuestiones están dirigidas a conocer cómo actúan las familias
ante la necesidad que puedan tener sus hijos de masturbarse y por otro lado se hacen preguntas
referidas a aquellas familias cuya hija sea una mujer para conocer si se ha trabajado la violencia
machista o los abusos.
ENCUESTA Y RESPUESTAS
En este apartado, a parte de mostrar cada una de las preguntas que conforman la
encuesta, se va a proceder a analizar los datos que han proporcionado un total de 19 personas
con hijos/as o hermanos/as con discapacidad intelectual de las provincias de Valladolid y León.
Han contestado familias con hijos con sindrome de Down, parálisis cerebral, hipoplasia
pontocerebelosa, autismo y sindrome RETT. Por lo tanto, se debe tener en cuenta que cada
familia que ha participado en la encuesta tiene unas realidades muy distintas.
Algunas de las personas que han participado, comentaban que la sexualidad para su hijo
era un tema que veían bastante lejano por su gran discapacidad. Aun así, como se puede ver en
la figura 1, la mayor parte de los encuestados dejaban claro que sí que les importa realmente la
sexualidad de sus hijos.
El 36,8% han respondido que les importa bastante ya que los resultados de las columnas
4 y 5 son los más elevados y un total de 14 encuestados (73,6%) han respondido en esos dos
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rangos. Tres personas han marcado la columna del medio (15,8%) y dos de los encuestados, la
columna número 2 (10,5%) que está más próxima a la respuesta de “Muy poca importancia”.
En este gráfico se puede observar que, por lo general, la sexualidad de las personas con
discapacidad si es un tema que les preocupe a las familias.
En este caso las opiniones se encuentran bastante repartidas. Un 21,1%, es decir cuatro
personas, han marcado que tienen muy poco miedo a que sus hijos/as mantengan relaciones
sexuales. Cinco personas (26,3%) han marcado la columna del medio y seis personas, es decir
un 31,6% han marcado la columna número 5 que es la más cercana a la respuesta de “mucho
respeto/miedo”. El resto de participantes han optado o bien por la segunda columna, con tres
participantes (15,8%) o bien por la cuarta, un participante (5,3%).
La siguiente cuestión que se realiza en la encuesta, se pregunta que por qué sienten miedo
o rechazo y las 10 respuestas que se han obtenido giran en torno a tres aspectos:
- Abusos sexuales
- Falta de información
- Grado de discapacidad
En cuanto a los abusos sexuales sienten temor porque no sea algo consentido y si lo
fuera, que no supieran llegar hasta el punto de decir no.
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SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
Otros encuestados consideran que pueden tener dificultades para gestionarlo por sí
mismos y no creen que sepan controlar sus impulsos o llegar a mantener una relación de ese
tipo.
En este gráfico se puede observar que el 10,5%, es decir dos personas, hablan con sus
hijos/as sobre este tema, pero les resulta incómodo. Otras 10 personas (52,7 %) hablan con
naturalidad con sus hijos y por último 7 personas (36,8%) no hablan de sexualidad con sus hijos.
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Es fundamental que los padres, que son el mayor referente sobre todo en la infancia,
hablen de la sexualidad como algo natural y perteneciente a cada ser humano. En este gráfico se
puede observar que tan solo algo más de la mitad de los encuestados charlan sobre sexualidad
de manera natural con sus hijos.
En esta ocasión el número de personas que está totalmente de acuerdo con la afirmación
de si su hijo/a será o no capaz de relacionarse con su sexualidad es 0. Tres personas (15,8%) han
señalado la casilla 4, que en este caso es la más cercana a que sus hijos sí que sean capaces de
relacionarse. La mayoría de los encuestados han decidido apostar por la columna número 3 que
sería justo la mitad entre totalmente de acuerdo y totalmente desacuerdo. Otros cinco
encuestados (26,3%), han optado por la columna número dos y tres de los encuestados (15.8%)
han votado que sus hijos no serían capaces de relacionarse con su sexualidad.
Es evidente que no es fácil que una persona con discapacidad se relacione de manera
sana y natural si no se le ha dado la oportunidad de experimentar y no se le ha informado lo
suficiente sobre el tema para que pueda saber en que consiste y cómo debe actuar. Además todo
el mundo nace con sexualidad por lo que tiene que ser también capaz de relacionarse con ella.
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Figura 5: Gráfico sobre el conocimiento de lugares donde se pueda acudir para recibir
información.
Como se puede ver en el gráfico, el 78,8% de los encuestados contestó que no conocían
ninguna entidad o asociación que les pudiera proporcionar información suficiente acerca del
tema. Este porcentaje corresponde a 15 personas, mientras que cuatro personas (21.1%)
Contestaron que sí que saben dónde acudir para obtener información.
En este caso considero que algunas asociaciones como Dialogasex, pueden ofrecer
mucha información a los familiares de las personas con discapacidad y darles una visión mucho
más normalizada sobre la sexualidad y la discapacidad. Esta asociación ofrece gran cantidad de
jornadas tanto para menores, como para padres, en las que se tratan distintos temas relacionados
con la discapacidad y la sexualidad, el autoconocimiento y la orientación sexual.
Figura 6: Grafico sobre la asistencia a charlas donde hayan ofrecido información sobre
la sexualidad.
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En el gráfico se puede ver que prácticamente la mitad de los encuestados no han asistido
a charlas donde hayan podido recibir información. Nueve personas (47,4%) han marcado la
opción de “No”, mientras que 10 personas (52,6%) han afirmado que sí han ido a charlas donde
les hayan proporcionado información acerca del tema.
Considero que, desde los centros, se debería hacer bastante hincapié en organizar talleres
o charlas informativas para padres y madres. Para sus hijos son su principal ejemplo y apoyo y
en muchas ocasiones, cuando se sientan perdidos, van a acudir a ellos. No pasa nada si los padres
y madres no saben algo y no les pueden contestar, el caso es que se sientan arropados.
Con talleres, charlas y coloquios pueden entender cómo funciona la sexualidad de sus
hijos y que de esta manera les resulte mucho más fácil acompañarles durante el proceso.
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SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
En este caso, se puede observar que han respondido 12 personas, mientras que en la
pregunta anterior solo habían contestado 10 de ellas que sí han asistido a charlas y coloquios.
Posiblemente este error haya sido por mala lectura o por falta de explicación.
Pese a esto, en este grafico ningún encuestado de los que ha participado ha escogido la
opción de máxima puntuación. Cinco personas (41,7%) han elegido la columna número 4 por
lo que consideran que sí que les ha parecido de gran utilidad. Tres personas (25%) han escogido
la columna número 3 que se encuentra justo en el medio de “mucha utilidad” y “poca utilidad”.
Por último, dos personas han escogido la columna número 2 y la columna número 1
respectivamente (Un 16,7% en cada una de ellas). Por lo que se puede observar en este gráfico
la mayoría de encuestados opina que la educación sexual que se les proporciona no es de gran
utilidad.
Estos datos, hacen reflexionar porque de 19 encuestados, casi la mitad afirman que no
se les ha ofrecido educación sexual para sus hijos/as y de los que han dicho que si han tenido
educación sexual, a la gran mayoría no les ha parecido de utilidad. Estos datos, muestran la
importancia de ofrecer a las familias información y que se sientan arropados e informados sobre
las necesidades que tienen sus hijos.
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SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
Como se puede ver en el gráfico, el porcentaje de educación sexual que reciben las
personas con discapacidad, es mayor que el que reciben las familias.
Trece de las diecinueve personas entrevistadas, afirman que sus hijos sí que reciben
educación sexual en los colegios o centros. En cambio 6 personas afirman que no reciben
información de este tipo.
Aunque en este caso, el porcentaje es mayor, sigue siendo preocupante que en ciertos
centros no se de este tipo de educación. Uno de los encuestados me comentaba que su hija tenía
una gran discapacidad y que no necesitaba recibir información de ese tipo. Según defienden C.
de la Cruz & N. Rubio “Todas las personas necesitan recibir educación sexual y que se les
faciliten condiciones para que puedan vivir de manera satisfactoria su sexualidad” (2014:4)
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SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
En este gráfico se muestra la información que tienen en casa las personas con
discapacidad. Cinco personas (26,3%) han confirmado que no ofrecen ningún tipo de educación
sexual a sus hijos/as con discapacidad en su casa. Otras cinco personas han marcado la columna
2, que también está bastante próxima a la opción de recibir muy poca o ninguna información.
Cuatro de los encuestados (21,1%), han optado por la columna 3 que es la que está justo en el
medio entre ninguna información y bastante información. Otros cuatro encuestados (21,1%)
han marcado la columna número 4 que está bastante próxima a la opción de “bastante
información”. Por último, una persona (5,3%) ha marcado la columna número 5 que equivale a
que las personas con discapacidad, reciben información sobre la educación sexual en su casa.
El siguiente gráfico está muy relacionado ya que se pregunta acerca de la naturalidad con
la que hablan con sus hijos e hijas sobre sexualidad.
En este gráfico se puede ver la gran variedad de respuestas que han proporcionado los
encuestados. En primer lugar, la columna número 5 ha tenido cinco votos (26,3%). Esto quiere
decir que hablan con sus hijos e hijas de sexualidad sin que les parezca un tema tabú. En segundo
lugar, la columna número 4, la han marcado tres personas (15,8%) por lo que suelen hablar con
sus hijos sin que suponga un tema tabú. La columna número 3 también ha tenido cinco votos
(26,3%) lo que quiere decir que hablan con ellos de sexualidad, pero lo mínimo posible. Las
columnas número 1 y 2 han tenido 3 votos cada una (15,8%). Esto quiere decir que seis de los
encuestados hablan poco o nada sobre la sexualidad con sus hijos/as.
Hablar de sexualidad con ellos es esencial para que comprendan cómo funciona su
cuerpo y resolver las dudas que puedan tener. Si se normaliza la sexualidad y se habla de ella sin
que suponga un tema tabú, será mucho más fácil abordar ciertas situaciones que puedan resultar
incómodas.
Muchas veces, en nuestra sociedad, tendemos a tratar ciertos temas como tabú, aunque
se trate de algo totalmente natural. Es por eso que, en ocasiones, no estamos correctamente
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SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
informados y supone un problema al no saber cómo actuar o que hacer ante ciertas
circunstancias.
Esta gráfica muestra que, según la gran mayoría de los encuestados, sus hijos no muestran
interés por su cuerpo y su sexualidad. La columna número 5 que, equivale a que “sí” muestra
interés, sólo la han elegido dos personas (10,5%). La columna número 4, la han elegido cuatro
personas (21,1%) y la número 3 la han escogido 3 personas (15,8%).
Por otro lado, la columna número 2 la han escogido seis personas (31,6%) lo que quiere
decir que sus hijos/as nunca o casi nunca han mostrado interés por su cuerpo y su sexualidad.
Por último, la columna número 1, la han marcado un total de cuatro personas (21,1%) lo que
quiere decir que nunca han mostrado interés por su cuerpo y su sexualidad.
En cuanto a esta gráfica, supongo que la mayoría de personas que han contestado que
sus hijos o hijas no han mostrado nunca interés en su propio cuerpo y en concreto en su
sexualidad, es porque deben tener un alto grado de discapacidad o porque quizás no hayan sabido
interpretarlo. En cualquier caso, por lo general todas las personas desde que somos pequeños
vamos descubriendo nuestro cuerpo y esto, por supuesto, también les ocurre a las personas con
discapacidad.
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Figura 12: Gráfico sobre la posibilidad de hablar abiertamente con su familia y resolver
posibles dudas.
En este gráfico podemos ver que tan solo cuatro de los encuestados (21,1%) han elegido
la opción número 5 que equivale a que sus hijos/as pueden hablar abiertamente sobre su
sexualidad y preguntar las dudas que les surjan. Tres personas (15,8%) han elegido la opción
número 4 que significa que casi siempre pueden preguntar y expresarse con total libertad. Dos
encuestados (10,5%) han elegido la opción número 3 que está justo entre medias entre que nunca
pueden preguntar sus dudas y que sí pueden hacerlo. Por otro lado, cuatro personas (21,1%) han
elegido la opción número 2 que equivale a que prácticamente nunca tienen la libertad de hablar
abiertamente su sexualidad. Seis personas (31,6%) Han elegido la columna número 1, lo que
significa que no expresan sus dudas ni hablan abiertamente sobre su sexualidad.
El perfil de personas que han estado dispuestas a contestar la encuesta, han sido, en
algunos casos, familias con hijos con gran discapacidad y en la mayoría de ellos se comunican
mediante sistemas aumentativos o alternativos de la comunicación. Por esta razón supongo que
en ocasiones no es sencillo que estas personas expresen sus dudas sobre este tema.
Aun así, el porcentaje de personas que han respondido, que no pueden expresar sus
dudas y hablar abiertamente sobre su sexualidad, es demasiado amplio ya que la mayoría de ellos
si son capaces de comunicarse y deberían tener la confianza de poder hablar de cualquier tema
con sus familiares.
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SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
En este caso la mayoría de los encuestados afirma que sí que se ofrecen apoyos para que
conozcan su cuerpo. Como se puede observar, en la columna número 5 hay cuatro personas
(21,1%) que suelen ofrecer a sus hijos/as apoyos para que se conozcan y sepan como son. En la
columna número 4 han marcado cinco personas (26,3%), lo que quiere decir que sí suelen
ofrecerles apoyos. Por otro lado, en la columna número 3, siete de los encuestados (36,8%) han
marcado la opción que está justo entre medias. Esto significa que a veces les dan esos apoyos.
Hay dos personas que han marcado la columna número 2 (10,5%) y en la columna número 1 ha
marcado solamente una persona (5,3%). Esto quiere decir que 3 personas prácticamente no les
ofrecen apoyos para que conozcan su cuerpo.
En este caso hay bastantes encuestados que han afirmado que sí que les ofrecen apoyos
a sus hijos e hijas para que conozcan su cuerpo.
Figura 14: Grafico sobre los riesgos de mantener relaciones sexuales sin protección e
información adecuadas.
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Diez personas han respondido que sus hijos no conocen los riesgos de mantener
relaciones sexuales sin la protección e información adecuadas. Tres de los encuestados han
contestado que tal vez sí que los conozcan y por último seis de los encuestados han respondido
que sus hijos si conocen los riesgos de mantener relaciones sexuales sin protección.
En este gráfico se puede apreciar que más de la mitad de los encuestados no conocen las
consecuencias de mantener relaciones sexuales sin protección, por lo que de esta manera no se
pueden evitar ciertas situaciones que puedan conllevar riesgo para las personas con discapacidad
intelectual.
En esta ocasión podemos observar que la columna número 5 es la más elegida por los
encuestados. Un total de seis personas (31,6%) han afirmado que sí se ponen límites a las
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muestras de cariño que hacen sus hijos/as. Cinco personas (26,3%) han elegido la opción
número 4. La columna número 3 la han elegido cuatro personas (21,1%) y las opciones 1 y 2 las
han elegido dos personas (10,5%) respectivamente.
Esto significa que por lo general casi todas las familias limitan las muestras de cariño de
sus hijos/as para que comprendan como actuar en determinadas ocasiones y que puedan
diferenciar las relaciones entre personas cercanas y desconocidos o entre familiares y amigos.
Como se puede observar en este gráfico circular, once de los encuestados han
respondido que si han trabajado para que sus hijos hagan respetar su propio espacio personal.
En cambio, ocho de los participantes ha aclarado que no han trabajado este aspecto con sus
hijos/as.
En este resumen se recogen las tres ideas que han ofrecido las familias al respecto.
Considero que la primera, que tiene que ver con la comunicación, es esencial ya que sin ninguna
explicación no van a saber identificar cuando una persona está sobrepasando su propio espacio
personal.
También aquí se hace una pregunta abierta. Si las familias han trabajado con sus hijos el
respeto hacia el espacio personal de qué manera lo han hecho. Ocho personas han respondido
a esta pregunta.
La mayoría de las respuestas han sido muy similares a las anteriores, es decir hablando y
explicándoles que deben respetar el espacio de los demás. También han repetido la idea de
realizar talleres y trabajar con la empatía.
Una de las familias explicaba que hacen una dinámica con su hijo que consiste en
imaginar que todos nosotros estamos metidos dentro de una gran burbuja y ese es un espacio
que no deberían sobrepasar.
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En este caso podemos ver que la mayoría de encuestados han elegido las opciones cuatro
y cinco que corresponden a que sí que se suele respetar siempre o casi siempre la privacidad de
sus hijos. En la columna número 5 han respondido cinco personas (26,3%), en la columna
número 4 hay un total de siete personas (36,8%) lo que significa que suelen proteger la privacidad
de sus hijos a la hora de hacer cambios de pañal, ropa, duchas… En la columna número 3 hay
un encuestado (5,3%) lo que indica que a veces si protege la privacidad de su hijo/a y otras no.
Cuatro personas (21,1%) han elegido la columna número 2 y por último dos personas han elegido
la columna número uno (10,5%).
circunstancia hay que hacerlo y proporcionar una dignidad a la persona con discapacidad sin
mostrar su cuerpo desnudo al resto de personas que haya en la sala.
Es bastante positivo que la mayoría de las familias opinen que, por lo general, se respeta
la privacidad en los centros ya que es casi más importante que la privacidad de sus propias casas.
Esto implica hacer los cambios en sus habitaciones o baños, no cambiarles el pañal en público,
ni si quiera delante de sus compañeros. Asearles de manera correcta y sin tener que anunciar a
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el resto de personal en voz alta que necesita un cambio de pañal por el motivo que sea. Y por
supuesto, que siempre se encargue de asear una persona con la que tengan la suficiente confianza.
En definitiva, forma parte de la intimidad de cada persona y es esencial que tanto en casa
como en los centros o colegios se respete.
Este gráfico muestra la libertad de las personas con discapacidad para pasar un rato a
solas si es que les apetece. En esta ocasión hay una gran variedad de opiniones. En primer lugar,
la columna número 1 la han elegido tres personas (15,8%). Esta columna representa, que no
tienen ninguna posibilidad de estar solos si lo necesitan. La columna número 2 la ha elegido una
persona (5,3%) y significa que casi nunca tiene privacidad. La columna número 3 la han elegido
cuatro personas (21,1%) y significa que a veces si se les permite estar solo/a si ellos lo desean.
La columna número 4 es la más elegida con seis personas (31,6%) y la número 5 con cinco
personas (26,3%).
La mayoría de las familias encuestadas permiten a sus hijos tener ratos a solas cuando lo
necesitan. Dejarles espacio e intimidad es esencial para su desarrollo. Las familias que han votado
que nunca se lo permiten es porque sus hijos/as son grandes dependientes y sería peligroso
dejarles completamente solos.
En este caso hay una columna predominante, que indica que esas familias, por lo general,
han intentado trabajar este aspecto. Se trata de la columna número 4 que tiene un total de ocho
personas (42,1%) que la han elegido. La columna número 5 la han elegido dos personas (10,5%)
y el resto de columnas (1,2 y 3) las han elegido tres personas respectivamente (15,8% cada una).
Con referencia a este gráfico, se puede observar que la columna 5 ha sido, con diferencia,
la más votada con ocho participantes (42,1%), lo que quiere decir que siempre respetan la
privacidad de sus hijos en cuanto a las funciones vitales se refieren. Otras dos personas (10,5%)
han votado que casi siempre tienen en cuenta la privacidad y el resto de votantes han elegido las
columnas 1, 2 y 3 con tres participantes en cada una de ellas (15,8%).
La mayoría de las familias que han participado, respetan siempre o casi siempre la
privacidad de sus hijos en cuanto a estas funciones. Considero que, aunque una persona use
pañal, siempre se debería procurar mantener su integridad y no hacer los cambios delante de
quien no sea estrictamente necesario.
Figura 23: Gráfico sobre permiso antes de tocar el cuerpo de la persona con
discapacidad.
Seis personas (31,6%) de las encuestadas, piden siempre permiso antes de tocar el cuerpo
desnudo de sus hijos/as para ofrecerles un apoyo. Cinco personas (26,3%) han elegido la
columna 4 que equivale a que no siempre piden permiso, pero si la mayoría de las veces. Cuatro
personas (21,1%) escogieron la columna número 3 lo que supone que a veces piden permiso y
otras no. En la columna número 2 nadie ha votado y la columna número 1 la han elegido cuatro
personas (21,1%). Estas cuatro personas, según sus respuestas, nunca piden permiso antes de
tocar el cuerpo de sus hijos/as para duchar, cambiar el pañal…
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El cuerpo de cada persona es suyo y de nadie más y aunque seas su familia y solamente
quieras ayudar y ofrecer un apoyo, es necesario que antes preguntes o al menos informes de lo
que vas a hacer.
Este es uno de los gráficos de todo el cuestionario, en el que más de acuerdo han estado
los entrevistados. Como se puede ver la columna 5 la han elegido un total de 9 personas (47,4%)
que han trabajado con sus hijos la no exposición de su cuerpo, la columna número 4 la han
elegido tres personas (15,8%). La columna número 3 la han escogido cuatro personas (21,1%),
lo que significa que han trabajado de vez en cuando la no exposición del cuerpo de sus hijos.
Por último, en la columna número dos hay una persona (5,3%) que no ha trabajado
prácticamente nada este concepto y en la columna número 1 hay dos personas (10,5%) que
nunca lo han trabajado.
Dentro de las familias a las que he entrevistado, hay dos cuyos hijos/as y hermanos/as
tienen parálisis cerebral y apenas pueden mover la parte superior del tronco. Por esta razón,
seguramente, nunca hayan tenido que trabajar este concepto con sus hijos e hijas. El resto es
evidente que alguna vez haya tenido que trabajar este concepto y explicar las normas que hay en
la sociedad como no bajarse los pantalones en público o levantarse la camiseta.
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Figura 25: Grafico sobre el trabajo para enseñar que cada persona es dueña de su cuerpo.
Las personas con discapacidad en ocasiones pueden sufrir abusos por su vulnerabilidad
en ciertas situaciones. Por ello, en este gráfico se pretende estudiar cuánto se ha trabajado con
ellas y ellos para que sepan que su cuerpo les pertenece e identifiquen un abuso y sepan
defenderse.
La siguiente pregunta que se realiza, es una pregunta abierta que pueden responder los
encuestados para explicar cómo trabajan este tema con sus hijos e hijas. A esta pregunta abierta
han respondido seis personas cuyas respuestas fueron las siguientes:
Todas las formas de trabajar que han proporcionado las familias son de gran utilidad
porque es necesario que comprendan cuándo se puede convertir en abuso o que simplemente se
puedan expresar cuando no les guste cómo están tratando su cuerpo.
Autonomía y autodeterminación.
En este caso se trata de una gráfica ascendente en la que un total de seis personas (31,6%)
se han situado en la columna número 5. Han escogido esta opción, por lo que opinan que sus
hijos tienen total libertad para mostrar sus gustos y preferencias en el ámbito sexual. Cinco
personas (26,3%) han elegido la columna número 4, por lo que opinan que casi siempre permiten
a sus hijos expresarse con libertad sobre sus gustos. En la columna número 3 han marcado cuatro
personas (21,1%) y esto significa que en algunas ocasiones les dejan libertad para mostrar sus
preferencias, pero no ocurre siempre. Tres personas han marcado la columna número 2, lo que
implica que casi nunca les dejan expresar sus gustos y preferencias. Por último, en la columna
número 1 sólo ha habido una persona (5,3%) que ha elegido esa opción lo que significa que
nunca le dejan expresar sus gustos.
La libertad de expresión es un derecho que tienen todos los seres humanos y a las
personas con discapacidad por lo general no se las deja opinar tanto como se debería. Esta
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pregunta hace referencia a la libertad que deben tener para expresar lo que les gusta y lo que no
en cuanto a orientación sexual o actividades que les hagan sentir bien. Básicamente, se trata de
que ellos puedan elegir por sí mismos lo que les gusta y lo que no.
En este gráfico se puede ver que prácticamente todos los encuestados se sitúan hacia la
derecha. Solo una persona (5,3%) afirma que no deja elegir ropa a su hijo o hija nunca. El resto
se localiza entre las opciones 3, 4 y 5. En la columna 5 hay seis encuestados (31,6%) que siempre
dejan decidir la ropa a sus hijos. En la columna número 4 hay (21,1%) de encuestados que casi
siempre les dejan elegir y en último lugar, en la columna número 3 hay ocho encuestados (42,1%)
que en ciertas ocasiones sí que dejan elegir la ropa a sus hijos/as.
Darles la libertad para que vistan como quieran y se identifiquen con un estilo
determinado es un paso muy positivo para fomentar su autonomía. Casi todas las familias les
dejan elegir que ropa ponerse, aunque no sea todos los días, pueden definir también su
personalidad y sus gustos.
Figura 28: Gráfico sobre la posibilidad de elegir actividades que puedan hacer en su
tiempo libre.
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En este gráfico la mayoría de encuestados han marcado la opción 5. En total han sido
diez personas (52,6%) las que han escogido esta opción y dos personas (10,5%) las que han
elegido la opción 4. Quiere decir que sí que les dan libertad para elegir las actividades que ellos
prefieren hacer y con las que más cómodos se sienten. Cuatro personas (21,1%) han elegido la
opción 3, por lo que a veces les dejan decidir qué pueden hacer con su tiempo libre. Por otro
lado, la opción 2 la han elegido dos personas (10,5%) y la opción 1 la ha elegido una persona
(5,3%) lo que significa que nunca o casi nunca les dejan libertad para elegir que pueden hacer
con su tiempo.
Figura 29: Gráfico sobre posibilidad de elegir con quien pasan su tiempo libre.
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Las personas de las que nos rodeamos son muy importantes para nosotros y es
estupendo tener la posibilidad de elegir con quien estar y a quien juntarnos. Este gráfico muestra
si las familias entrevistadas dejan a sus hijos/as elegir con que personas quieren pasar su tiempo
libre.
Como se puede observar, la columna más alta está en la opción 3 con un total de ocho
(42,1%) personas que de vez en cuando, dejan elegir a sus hijos con quien pasar su tiempo libre
(amigos, familiares, compañeros…). Seis personas (31,6%) han escogido la columna número 5,
que representa que estas seis familias siempre le dan la libertad a su hijo/a para decidir con quien
quiere estar en sus ratos libres. Por otro lado, la columna número 4 con tres encuestados (15,8%),
representa que casi siempre les permiten elegir con quien estar y por último las columnas 1 y 2
con un participante (5,3%) cada una. Estas dos opciones corresponden a que nunca o casi nunca
dejan elegir a sus hijos/as con quien pueden estar en sus tiempos libres.
En el gráfico podemos observar como las familias sí que dejan decidir a sus hijos e hijas
con quien estar en sus ratos libres, aunque no sea muy a menudo, pero al menos, se ve cómo
confían en ellos y les dan la oportunidad de socializar.
En este gráfico, se muestra si los padres y madres que han realizado la encuesta, les
ofrecen a sus hijos modelos en los que puedan fijarse para saber que les gusta y que no. La
columna número 5 es la que más puntuación tiene con un total de siete participantes (36,8%).
Esto indica que las familias que han elegido esta opción siempre intentan ofrecer a sus hijos/as
herramientas para que puedan tener diferentes modelos. La columna número 4 tiene cinco
participantes (26,3%) por lo que también procuran ofrecerles distintos modelos de identidad de
género y orientación sexual a sus hijos e hijas siempre que pueden. La tercera columna tiene una
participación de tres personas (15,8%) que solamente en algunas ocasiones, ponen al alcance
modelos de identidad de género a sus hijos. La columna número 2 tan solo tiene un participante
(5,3%) y por último la columna número 1 ha sido votada tres veces (15,8%), lo que implica que
estos participantes no proporcionan este tipo de información a sus hijos.
Muchas de las familias que han participado, defienden que sí que se les da modelos en
los que puedan fijarse para encontrar su propia orientación sexual. Pero, si bien es cierto, sobre
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todo las mujeres con discapacidad tienen más complicaciones a la hora de declararse
homosexuales por una triple discriminación: Ser mujer, tener discapacidad y ser homosexual.
Por esto quizás haya familias que eviten poner en riesgo a sus hijas e intenten por todos los
medios no ofrecerlas un modelo con el que puedan sentirse identificadas.
Figura 31: Gráfico sobre el trabajo que se ha realizado en cuanto a su orientación sexual.
En este caso, la mayoría de las personas encuestadas han elegido la columna número 1.
Esto indica que seis de las personas (31,6%) que han realizado la entrevista nunca han procurado
tratar el tema de la orientación sexual de su hijo/a. La columna número dos la han elegido cuatro
personas (21,1%), lo que implica que prácticamente nunca han hablado o trabajado con sus
hijos/as sobre su orientación sexual. En la columna número 3 han contestado dos personas
(10,5%), lo que significa que estos dos encuestados alguna vez han tratado el tema de la
orientación sexual con sus hijos/as. Por otro lado, en la columna número 4 han respondido
cuatro personas (21,1%) para referirse a que a menudo hablan de este tema con sus hijos/as. Por
último, en la columna número 5, han participado tres personas (15,8%) para referirse a que es
un tema que si que suelen sacar con sus hijos e hijas.
No cabe ningún tipo de duda, que ante la libertad de expresión la mayoría de las familias
están totalmente a favor con que sus hijos se expresen y se posicionen donde ellos consideren
que van a ser felices.
El gráfico es la prueba de ello ya que diez de los encuestados (52,6%) han elegido la
opción número 5, lo que significa que sus hijos pueden expresarse con total libertad con ellos.
Tres encuestados (15,8%) han escogido la columna número 4 que equivale a que la mayor parte
de las veces pueden expresar su orientación sexual. La columna número 3, es la correspondiente
a poder expresar su sexualidad en algunas ocasiones y la han escogido dos personas (10,5%). La
número 2 sólo la ha elegido una persona (5,3%) y equivale a que casi nunca tienen libertad para
expresar su orientación sexual. Por último, en la columna número 1 hay tres encuestados (15,8%)
que han elegido esta opción y cuyo significado es que nunca tienen libertad de expresión sobre
su orientación.
Aunque realmente no se haya trabajado con ellos acerca de las diferentes orientaciones
sexuales, al menos las familias si que son capaces, en su mayoría, de permitir que sus hijos
expresen su orientación sexual con total libertad. Es posible que las familias que han escogido
las opciones 1 y 2 lo hayan hecho porque sus hijos tengan una discapacidad grave y por lo tanto
no puedan expresarse con facilidad.
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Figura 33: Gráfico sobre actividades relacionadas con la educación sexual con contenido
LGTBI en el colegio o centro.
Como se puede estar viendo, en este caso se trata de un gráfico circular en el que la
mayor parte la ocupa la respuesta de “No sé”. Esta opción la escogieron un total de once
personas. Una persona escogió la opción de “No” y siete encuestados eligieron la de “Sí”.
Por lo que parece, la mayoría de las personas que han sido encuestadas no saben si
realmente se han trabajado o se están trabajando temas relacionados con la sexualidad y el
colectivo LGTBI en los colegios o centros donde están sus hijos/as. Se desconoce si esto ha
ocurrido por desinformación por parte de los centros, porque la pregunta está centrada en un
tema demasiado específico o porque realmente no han realizado ninguna actividad de este estilo.
Pero desde luego, es un porcentaje bastante alto y es preocupante el hecho de que las familias
no sepan nada al respecto.
La siguiente, es una pregunta abierta y está destinada a conocer que tipos de actividades
se han realizado en relación con la educación sexual y en las que incluyan contenidos relacionados
con el colectivo LGTBI. Las personas que han contestado a esta pregunta han sido únicamente
tres y las respuestas han sido las siguientes:
Relaciones personales.
Figura 34: Gráfico sobre la diferencia de comportamientos dependiendo del tipo de
relación.
Como se puede ver en la columna 5 han contestado un total de siete personas (36,8%),
por lo que han trabajado mucho sobre esta diferencia de comportamientos. En la columna
número 4 hay seis personas (31,6%) que han trabajado a menudo sobre la diferencia de
comportamientos.
Respecto a la columna número 3, han contestado dos personas (10,5%). Esto quiere
decir que en algunas ocasiones si han trabajado con la diferencia de comportamientos. La
columna número 2 es la que menos participación ha tenido con tan solo una persona que la ha
elegido (5,3%) y que por lo tanto casi nunca trabaja esto con su hijo/a. Por último, la columna
número 1, en la que han participado tres personas (15,8%) y cuyo trabajo sobre la diferencia de
comportamientos ha sido nulo.
Saber identificar los tipos de relación que pueden existir es un paso esencial para la
correcta socialización con las personas. Se debe trabajar con los diferentes ambientes y las
distintas relaciones para que en todo momento sepan como actuar y cómo dirigirse a cada
persona. No es lo mismo la muestra de cariño que se le pueda dar a una madre que a una
profesora o a un desconocido, por ejemplo.
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Figura 35: Gráfico sobre el respeto a sus decisiones acerca de quienes son sus amigos.
Casi todos los encuestados están en este caso de acuerdo en respetar las decisiones de su
hijo acerca de quienes son sus amigos. Se ve claramente en la columna número 5 porque nueve
(47,4%) de los encuestados han elegido esta opción. Cuatro (21,1%) han escogido la columna
número 3 y 4 respectivamente y por último en las columnas número 1 y 2 ha habido un
encuestado (5,3%) en cada una de ellas.
Las decisiones sobre quienes son las personas a las que sus hijos consideran amigos se
respetan bastante por lo que se ve en el gráfico. Únicamente hay dos casos en los que o bien no
se respeta la decisión de elegir quienes son los amigos que ellos han elegido, o bien los padres
consideran que por tener una discapacidad grave no van a ser capaces de crear un vínculo de
amistad con alguien.
Diez de los encuestados afirman que sus hijos si que tienen acceso a las redes sociales.
Otros cinco marcan que no las usan y por último cuatro de ellos confirman que de vez en cuando
si que hacen uso de las redes sociales.
El uso de las RRSS puede servir para que descubran modelos y diversidad de
orientaciones, para que se relacionen con su entorno, para que busquen cosas en internet que les
guste hacer y con las que se identifiquen (Ver videos en YouTube, hacer TikToks, escuchar
música, leer…) Siempre y cuando estén supervisados y se tenga la certeza de que son
responsables al usarlas.
En esta ocasión, la columna número 5 está compuesta por seis personas (31,6%) las
cuales permiten que sus hijos/as tengan relaciones afectivas (no implica que sean sexuales) con
compañeros de su entorno. En la columna número 4 y 3 han participado cinco personas (26,3%)
respectivamente que permiten que casi siempre o en ocasiones sus hijos/as tengan relaciones
afectivas con sus compañeros. En la columna número 2 hay dos personas (10,5%), que casi
nunca lo permiten y en la columna número 1, hay una persona (5,3%) que nunca lo permite.
Las familias por lo general están dispuestas a que tengan relaciones de amistad o incluso
de noviazgo con gente que convive en el mismo espacio que ellos. Es natural que el ser humano
se relacione y explore su sexualidad mediante la comunicación y la relación con el resto de
personas. Prohibir a alguien que no tenga una relación de amistad, o al menos simplemente una
relación cordial, con alguien con el que además convive durante varias horas a lo largo del día es
totalmente absurdo. Además, todo el mundo se comunica continuamente incluso cuando no se
pone intención por lo que intentar frustrar una relación entre compañeros es inútil.
Respecto a esta gráfica hay dos opiniones muy marcadas. Por un lado, la columna
número 5 que tiene un total de nueve votaciones (47,4%) y que significa que todas estas personas,
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siempre darían a sus hijos los apoyos que necesitaran para masturbarse como por ejemplo
explicaciones, consejos, espacio… Por otro lado, la columna número 3 tiene seis personas
(31,6%) que han decidido votarla. Esta opción significa que les dejarán, pero no demasiadas
veces o bien que se lo permitirían, aunque tengan algunas dudas al respecto.
Las columnas 2 y 4 tienen un voto cada una (5,3%) y la columna 1 tiene dos votos
(10,5%).
Es entendible que esta situación pueda sorprender a algunos padres y que en ocasiones
no sepan cómo reaccionar. Los genitales del ser humano están diseñados para que tengamos
placer con ellos y es un proceso de autodescubrimiento por el que todos pasamos en algún
momento. Cuando esto ocurre, hay que dejar espacio suficiente, puesto que obviamente es un
momento íntimo, pero también es necesario supervisar que no se esté haciendo daño.
Hay familias que han votado que no les darían los apoyos a sus hijos. Supongo que habrá
sido por su grave discapacidad, pero incluso teniendo parálisis cerebral, se pueden estimular otras
zonas del cuerpo por si mismos y también es posible que les produzca placer.
Figura 39: Gráfica sobre elección de conductas sexuales siempre y cuando no afecten ni
a su salud ni a la del resto.
En la columna numero 5 hay un total de seis participantes (31,6%) que defienden que
siempre y cuando no se haga daño a sí mismo/a o al resto, su hijo/a tiene total libertad para
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elegir sus conductas sexuales. La columna 3 y 4 tienen ambas un total de cinco personas (26,3%).
Los que han votado en la número 4 opinan que Por lo general siempre y cuando no se hagan
daño a si mismos/as o al resto. Los que han votado la número 3 quieren decir que no siempre
tienen total libertad y por último los tres (15,8%) que han votado la columna número 1 que no
tienen ninguna libertad para elegir sus conductas sexuales.
Las respuestas han sido bastante unánimes, ya que al hacer la aclaración de que no se
harían daño ni a si mismos/as ni al resto, prácticamente todas las familias han sido muy
permisivas.
En este caso sólo tenían que responder las familias que tuvieran una hija y por ello
solamente me contestaron 10 personas.
Este grafico trata de averiguar si las familias trabajan con ellas para que sean capaces de
identificar la violencia machista. La columna número 5 indica que cinco encuestadas (50%) sí
que trabaja con sus hijas para que puedan identificar abusos. La columna número 3 ha sido
contestada por tres personas (30%). Esto significa que lo han trabajado en alguna ocasión. Por
último, la columna número 1 ha sido respondida por dos personas (20%) que nunca han
trabajado con sus hijas la identificación de violencia machista y abusos sexuales.
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En general para las personas con discapacidad y en concreto para las mujeres, hay
demasiados obstáculos y demasiada discriminación lo que hace que tengan que luchar el doble
para conseguir sus objetivos y que además tengan el peligro de recibir violencia machista.
Por ello hay que enseñar a las mujeres con discapacidad a defenderse y si no puede ser
así, al menos a identificar un abuso y comunicárselo a una persona de confianza. En la gráfica se
refleja que al menos la mitad de las familias de mujeres con discapacidad que se han entrevistado,
trabajan duro para evitar abusos y violencia machista.
El último gráfico de la encuesta nos revela que más del 50% de los encuestados, educan
a sus hijos e hijas desde la igualdad de genero en el que nadie sea superior ni inferior. En la
columna 5 hay once personas (57,9%), en la columna número 4 han votado tres (15,8%), en la
columna número 3, han votado cuatro personas (21,1%) y por último en la columna número 1,
ha votado una persona (5,3%).
La última pregunta que se ha realizado es para que se haga de manera abierta y tiene la
finalidad de saber si hay algo que puedo mejorar, que no he preguntado o que debería haber
omitido en la encuesta. Estos son los resultados.
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- El primero es que las escalas del 1 al 5 a veces son demasiado ambiguas y puede
resultar complicado elegir cual de las opciones es la que más se asemeja a la
verdadera respuesta que quieres dar. Para el encuestador también es complicado
interpretar alguno de los resultados porque las opciones son muy escuetas y
relativas. “Siempre”, “nunca”, “a veces” …
- Por otro lado, la inexperiencia y la falta de contactos, ha hecho que la encuesta
estuviese formada por un abanico demasiado amplio de discapacidades y de edades.
Por ello los familiares de personas que tienen una discapacidad grave, me
comentaban que había preguntas que ellos no podían responder o no se sentían
cómodos haciéndolo.
- Por último, me hubiera gustado también poder contactar con más personas y hacer
una encuesta con una muestra mayor, pero por lo general, los familiares de
personas con discapacidad se han mostrado bastante reticentes a responder.
- Como se ha podido comprobar, la desinformación sobre la discapacidad es
evidente y por ello, he pensado en ofrecer a las familias que han realizado la
encuesta, el contacto de la asociación de Dialogasex y las redes sociales de Natalia
Rubio, donde pueden encontrar muchísima información sobre las necesidades que
tienen sus hijos. También organizan multitud de actividades destinadas tanto para
padres, como para niños, adolescentes y adultos con diversidad funcional.1,2
CONCLUSIONES
En primer lugar, me gustaría comenzar agradeciendo a mi tutor de prácticas D. Mariano
Rubia Avi, por guiarme en todo este proceso y también a todas aquellas personas y familias que
han gastado un rato de su tiempo para contestar la encuesta que con tanto cariño realicé.
Cuando comencé a realizar este TFG, la verdad es que me sentí bastante perdida ya que
es un tema de lo más complejo y que mucha gente procura esquivar. Pese a esto seguí con mi
empeño y salí de mi zona de confort creando una encuesta para los familiares de personas con
discapacidad. Tras finalizar la encuesta y analizar todos los datos, me he cerciorado de que la
sexualidad y la discapacidad intelectual tienen todavía mucho que avanzar en nuestra sociedad.
Por ello estoy orgullosa de haber realizado este trabajo y aportar mi granito de arena para que
cada vez se normalice más que todas las personas tienen derecho a la sexualidad.
Decidí hacer una encuesta porque quería llegar a las familias y poder conocer de primera
mano cuales eran sus opiniones al respecto. Con los resultados obtenidos se puede planificar
una pequeña fase de intervención en la que se les proporcione información totalmente diseñada
para ellos, en base a las respuestas que han proporcionado en las encuestas.
Si tuviera que mejorar algo de mi trabajo, seria un poco mas selectiva con respecto a las
personas a las que envié la encuesta ya que tenía perfiles con discapacidades muy diferentes y fue
complejo recoger en una misma reflexión las opiniones de familias con realidades tan distintas.
Otra complicación con la que me he encontrado es que la mayoría de las personas a las
que las pasaba la encuesta se echaban para atrás al comprobar que trata sobre sexualidad. Muchas
de ellas no se interesaron por contestarla porque consideran que “no es para su hijo” o que ese
tema no va de la mano con la discapacidad. Es por eso que tan solo conseguí 19 personas que
estuvieran dispuestas a contestar la encuesta.
Como ideas principales de este trabajo me quedo sobre todo con la importancia de
ofrecer una adecuada educación sexual para todas las personas en general y en concreto para las
personas con discapacidad y por supuesto para sus familias y entorno más cercano ya que son
su ejemplo a seguir. Se tiene que continuar trabajando en esta línea y por su puesto seguir
luchando junto a las personas con discapacidad por sus derechos.
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ANEXOS
Anexo 1: Imagen “jornadas sexo y discapacidad”