Filosofía – Prof. Lic.
Sabrina Pizzi
“La filosofía occidental es una serie de notas a pie de página de la filosofía de
Platón”.
Alfred North Whitehead
Tal como expresa el filósofo inglés, se considera a Platón el Padre de la filosofía
occidental. Muchos creen que con él la filosofía griega alcanzó su madurez y sus
enseñanzas han influido en el pensamiento occidental posterior.
Platón, discípulo de Sócrates
Platón (427-347 a. de C.) era aún joven cuando Sócrates, su maestro, fue
condenado a muerte por el jurado de Atenas y siguió el proceso contra él muy de
cerca. El hecho de que Atenas fuera capaz de condenar a muerte a su ciudadano
más noble, le causó una hondísima impresión y lo llevó a vivir en otras ciudades
durante algunos años.
La Academia
En Atenas, nuevamente, funda una escuela filosófica situada en un terreno
consagrado al héroe Academo, de allí el nombre de Academia. La primera
academia de la historia contaba con biblioteca y habitaciones para los estudiantes
y se dedicó a los estudios superiores.
La Academia sirvió como modelo para otras escuelas posteriores, como el Liceo
de Aristóteles, quien había sido alumno y discípulo de Platón. En su frontispicio se
leía “Aquí no entra nadie que no sepa geometría”.
El método de estudio en la academia de Platón era la conversación. El dialogo
sería tan importante para él que escribiría de ese modo muchas de sus obras.
Entre las obras de Platón se encuentra “La apología de Sócrates” que relata la
defensa de Sócrates en el juicio en su contra. Además, la mayoría de los diálogos
filosóficos presentan a Sócrates como protagonista, entre ellos El banquete y La
república.
Los diálogos platónicos trataban diferentes temas como la moralidad, la política y
el amor. En esos diálogos filosóficos Platón expuso la Teoría de la reminiscencia
y la Teoría de las Ideas.
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Dualismo ontológico: mundo sensible y mundo inteligible. La teoría de las
Ideas. El idealismo
Platón retomó las preguntas de los filósofos presocráticos sobre la
naturaleza: ¿qué es lo que existe? ¿Cómo funciona el cosmos? Y llegó a la
conclusión de que el mundo que nos rodea es siempre cambiante: los árboles
crecen y se secan, las personas envejecen y desaparecen, el mar cambia
dependiendo del viento, etc. Por ese motivo nada de lo que podamos saber
acerca de nuestro entorno es universal, ya que depende del punto de vista de
cada persona. Un animal puede parecernos grande visto desde lejos pero si nos
acercamos podemos ver que en realidad es pequeño.
Sin embargo, a pesar del movimiento y cambio de las cosas que vemos parecen
existir ideas gracias a las cuales entendemos ese caos: cuando vemos un olivo
sabemos que eso es un árbol, y cuando vemos un pino, que es muy diferente,
también sabemos que es un árbol. Las ideas están en nuestra mente y nos
permiten pensar correctamente pese a la confusión que nos generan los sentidos.
Según Platón, existen dos mundos: el mundo sensible, el de las cosas físicas
que nos rodean, y el mundo inteligible, el de las ideas. Pongamos un ejemplo:
mientras en el mundo sensible existen sillas de diferentes materiales, colores y
medidas, en el mundo inteligible, “la idea de silla” nos permite reconocer bajo ese
concepto a todas las sillas, sin importar sus características físicas.
Detrás de cada elemento del mundo físico hay un modelo, la idea de cada cosa.
Las ideas son elementos perfectos, universales e inmutables. Y cada cosa del
mundo sensible es una copia imperfecta y cambiante de la idea correspondiente.
Por eso, la realidad que percibimos a través de los sentidos es para Platón un
engaño, un conjunto de malas copias de los elementos que componen el mundo
de las ideas. Según esta teoría, lo verdadero pertenece al mundo inteligible y
no al sensible; la verdad existe más allá de lo que puedan percibir nuestros
sentidos porque la única forma de acceder a ella es a través de la razón.
Para demostrar esto recurrió a las matemáticas. Por ejemplo, las figuras
geométricas solo existen en las ideas, ya que no hay ningún elemento de la
naturaleza que las reproduzca fielmente: ni siquiera los cuerpos más o menos
esféricos, como las burbujas.
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El mito de la caverna
El mito de la caverna describe una situación ficticia que ayuda a entender la
relación entre el mundo sensible y el mundo de las ideas.
Platón empieza describiendo el interior de la caverna en la cual se encuentran
unos hombres que permanecen encadenados desde su nacimiento. De esta
manera, permanecen siempre mirando a una de las paredes de la caverna, con
las cadenas aferrándolos. Detrás de ellos, a una cierta distancia y colocada algo
por encima de sus cabezas, hay una hoguera que ilumina un poco la zona, y entre
ella y los encadenados hay un muro. Entre el muro y la hoguera hay otros
hombres que llevan objetos que sobresalen por encima del muro, de manera
que su sombra es proyectada sobre la pared que están contemplando los hombres
encadenados que solamente ven la silueta de árboles, animales, jarrones, etc.
Si uno de los hombres pudiera liberase de las cadenas y mirar hacia atrás, la
realidad lo confundiría, le molestaría la luz del fuego y las figuras borrosas que
pudiese ver le parecerían menos reales que las sombras que ha visto toda la vida.
Si continuase caminando hasta salir de la caverna, la luz del sol aún le molestaría
más, y querría volver a la zona oscura. Para poder captar la realidad en todos sus
detalles tendría que acostumbrarse a ello, dedicar tiempo y esfuerzo a ver las
cosas tal y como son. Sin embargo, si regresase a la caverna y se reuniese con
los hombres encadenados, permanecería ciego por la falta de luz solar y todo lo
que pudiese decir sobre el mundo real sería recibido con burlas y nadie le creería.
¿No lo entendiste? En el sig. enlace encontrarás un fragmento de “Merlí”
explicando el mito de la caverna: [Link]
Dualismo antropológico: cuerpo y alma
Pero, ¿cómo puede ser que, estando separados, el mundo de las ideas y el
mundo de lo sensible, nosotros tengamos contacto con ambos? Para responder a
esto, el filósofo planteó la idea de que nuestra persona es una combinación de
dos elementos: cuerpo y alma. Nuestra mente (y alma) pertenece al mundo de
las ideas; nuestro cuerpo, al mundo sensible.
En uno de sus diálogos Platón relata un mito en el cual explica que el alma, que se
encontraba libre en el mundo de las ideas, es condenada a encarnarse en un
cuerpo por algún tipo de falta cometida. Cuando la encarnación sucede, el alma
olvida todo lo que sabía, de forma que su tarea mientras se halla encarnada es el
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recuerdo de la verdad, de las ideas hasta llegara a la idea de Bien. Cuando el
cuerpo muere, el alma es juzgada; si ha conseguido purificarse, puede
permanecer para siempre en el mundo de las ideas. Si, por el contrario, no ha
obtenido la purificación, deberá encarnarse en sucesivos cuerpos hasta que la
consiga.
La teoría de la reminiscencia. La gnoseología
La "teoría de la reminiscencia" afirma que el conocimiento en el hombre es innato
porque el alma del ser humano conoce ya la verdad antes de encarnarse en el
cuerpo, y por eso la tarea del hombre en la vida es ir recordando todas las cosas
que su alma ya conocía y que, como consecuencia de la encarnación, habían sido
olvidadas. De esta forma, los conocimientos se encuentran en el interior de cada
uno y al “aprender” únicamente los sacamos a la luz. Platón afirma que “conocer
es recordar", hacer aparecer en nuestra consciencia las imágenes y conceptos
que tenemos en nosotros desde siempre.
La reminiscencia comienza con el conocimiento de las cosas del mundo físico
mediante los sentidos (doxa = opinión) y continúa con el recuerdo de las ideas,
pertenecientes al mundo inteligible, a través de la razón (episteme = ciencia). El
recuerdo es posible porque las ideas son innatas, el alma las conoce desde
siempre.