resulta generalmente suficiente para enfriar por debajo de la temperatura de reignición del
combustible.
Cuando exista la posibilidad de que algunas superficies u objetos metálicos puedan
sobrecalentarse fuertemente o que brasas incandescentes de materiales carbonosos estén
presentes, puede ser necesario en período más largo de enfriamiento para impedir la
reignición.
En cambio no es útil para fuegos clase B de combustibles gaseosos, pudiendo estar
contraindicado por el efecto de producir cargas estáticas.
Tiene pocas contraindicaciones. Por ejemplo: no tiene efecto para extinguir el fuego de metales
alcalinos (magnesio, sodio, potasio, titanio, zirconio, etc.). Tampoco se puede utilizar para
atacar incendios en compuestos químicos que son capaces de liberar su propio oxígeno para
mantener la combustión, por ejemplo: plásticos de piroxilina, nitrato de celulosa y otros
(combustión autónoma).
Los metales y los hidruros descomponen el CO2
Relación de llenado
El CO2 se encuentra dentro de los matafuegos o tubos de mayor capacidad para instalaciones,
bajo la forma líquida. Pero no están llenos totalmente. Este concepto es importante.
La Norma IRAM exige una "relación de llenado de 68 %. ¿Qué quiere decir esto?
68 % es un porcentaje que se calcula en base al cociente del peso del gas del cilindro y el peso
del agua que el mismo podría alojar.
Lo anterior es fundamental porque una propiedad del CO2 es que su presión aumenta o
disminuye a igual temperatura siempre en función además de la “relación de llenado”.
Polvos Quimicos
Introduccion
Tuvo importancia fundamental, la enunciación en abril de 1960 por el Dr. Arthur Ghise, de la
existencia de un cuarto factor de singular importancia que intervenía en forma decisiva en toda
combustión, nos referimos a la "reacción química en cadena", complementando los tres
factores clásicos: combustible, oxígeno y calor.
Antecedentes
Sabemos que existen combustiones sin y con llamas. Considerando estas últimas, podemos
clasificarlas en tres grupos:
a) Llamas de difusión: En las que el oxígeno es un agente externo, lo más común.
b) Llamas premezcladas: Son aquellas en las que el combustible fluye con un adicional de
aire (u oxígeno). Un ejemplo clásico, es la llama de un soplete oxiacetilénico.
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c) Llamas autónomas: En las que la descomposición de las moléculas del combustible
suministran el oxígeno necesario para mantener de por sí la combustión. Citaremos,
como ejemplo, la combustión de la nitrocelulosa.
Debemos considerar que una acción extintora del tipo bloqueo" o “sofocación”, esencialmente
física, como en el caso del anhídrido carbónico o las diversas espumas, controlarán
seguramente una llama de difusión, pero no podrán en cambio actuar sobre las premezcladas
o autónomas, en la mayoría de los casos.
No obstante esta clase de llamas, es extinguida con determinados agentes: los polvos
químicos y los compuestos halogenados (halons) aprobados o de 3ra. Generación.
La explicación de este hecho, surge evidentemente del mencionado cuarto factor, la "reacción
química en cadena.
Así, la usual representación gráfica del triángulo del fuego reemplazada por la actual, el
tetraedro (figura geométrica piramidal con cuatro caras triangulares simultáneamente en
contacto). Se da así cabida al nuevo concepto. El triángulo no ha perdido validez; sólo se ha
ampliado.
1) Acción física: la clásica, es cuando el efecto extintor. Incide sobre los factores: combustibles,
aire (u oxígeno) y el calor.
2) Acción química: El agente extintor actúa, de alguna manera, sobre la reacción química
propia de toda combustión.
Analicemos, aun más, estos interesantes fenómenos que ocurren detrás del "frente de llama".
Sabemos que cuando un combustible líquido está en llamas, no es el líquido propiamente dicho
el que arde, sino los gases o vapores que de él se desprenden. Luego, hay una zona
Imprecisa, en la cual no hay combustible líquido, ni llamas.
Precisamente en esa especie de “zona de nadie”, es donde se producen los fenómenos
químicos sumamente complejos, que se traducen en una “reacción en cadena”, cuya mayor o
menor velocidad, dará la pauta de la magnitud del proceso, con la consiguiente liberación de
energía. Ver figura "A".
Dicha reacción en cadena, consiste en la formación de unas partículas denominadas "especies
activas" o radicales libres, que transitan desde el combustible, hacia el frente de la llama.
Entonces, todo producto o elemento que interfiera en esa zona, anulando total o parcialmente
el tránsito de dichas especies activas será considerado como un "supresor" y su forma de
actuación será por supuesto, química.
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Llegamos entonces a un concepto de fundamental Importancia disminuyendo el traslado de
especies activas, entre el combustible y el frente de llama, se logrará atenuar o suprimir la
combustión.
Esta consecuencia trajo aparejada la paulatina comprensión del hasta entonces, extraño
mecanismo que lograba una elevada eficacia extintora de agentes, tales como: Sales metálicas
(polvos químicos y secos) y compuestos químicos (halons).
Análisis comparativo
En la “guerra” contra el fuego, el arsenal de armas con que contamos, es cada vez más vasto.
El agua que es el agente extintor más antiguo y abundante, luego de una aparente pérdida de
prestigio, lo ha recuperado, al conocerse más a fondo su Increíblemente versátil mecanismo de
extinción. Efectivamente, puede comprobarse que, si bien es cierto, su acción fundamental la
ejerce sobre el factor calor por absorber fácilmente calorías, en función de la superficie que
logra ofrecer al fuego, también Incide sobre los restantes factores: aire (oxígeno), combustible y
la reacción química inclusive.
Los gases inertes, anhídrido carbónico (CO2) y nitrógeno, diluyen el oxígeno ambiente,
reduciéndolo a porcentajes en lo que es muy difícil o directamente imposible que se mantenga
una combustión; además ejercen un muy pequeño efecto refrigerante y cierta acción dinámica
de “barrido”. Hoy día son una de las alternativas más firmes para el reemplazo de los halons,
por ejemplo INERGEN, compuesto de nitrógeno y argón.
Mencionaremos, por último, las espumas: de alta y baja expansión, proteínicas y sintéticas, que
efectivizan su acción al interponerse entre el combustible y el oxígeno del ambiente. También
actúan como refrigerantes por ser básicamente agua. Espumas, CO2 y agua son agentes
extintores físicos.
En cambio, los Polvos Químicos, Halons y Polvos Especiales son agentes extintores químicos
o supresores, teniendo en cuenta su forma de actuar.
Mencionaremos dos casos singularmente importantes:
1) Efecto especifico de los componentes metálicos alcalinos (por ejemplo: el potasio es
superior al sodio en una relación 2:1).
2) Hay una acción evidente del componente ácido: sea bicarbonato, cloruro, etc. Este aspecto
es algo que no ha podido ser completamente dilucidado al día de hoy.
Hemos llegado a un punto en el que se impone una capitulación sobre todo lo expuesto:
1) Aceptamos la acción "supresora" de algunos agentes extintores sobre la emisión de
"especies activas", elementos esenciales en el proceso químico de toda combustión.
2) Algunas sustancias han demostrado poseer alta eficiencia de extinción, entre ellas los
compuestos halogenados y las sales metálicas.
3) Entre los metales alcalinos algunos son más eficaces que otros: así por ejemplo: el
potasio es dos veces superior al sodio en igualdad de base y peso.
4) Es muy difícil seguir avanzando en el aspecto aumento de rendimiento por modificación
de granulometría o agregado de aditivos para lograr la fluidez e higroscopicidad
técnicamente más correctas.
Quedaría por asomarnos al complejo problema de lo que ocurre internamente en el "frente de
llama" y cuál es, esencialmente, el proceso de irrupción de los agentes químicos en la reacción
en cadena.
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Debemos coincidir con la siguiente teoría: las partículas sólidas de un agente extintor químico
poseen potencialmente habilidad para interferir en la reacción química por un proceso de
absorción de energía.
La capacidad de absorción de energía será, lógicamente función de la composición química del
agente extintor. La efectividad es resultado de la interacción resultante entre partículas
atómicas cargadas eléctricamente. No es necesario que el agente extintor se descomponga ya
que casi toda la energía puede ser absorbida directamente antes que la descomposición
molecular ocurra. El porcentaje de polvo que realmente se descompone es muy bajo (3 %
aproximadamente). Los metales alcalinos tienen electrones solitarios en su órbita externa y ello
los convierte en agentes extintores. Sabemos que eléctricamente el potasio es dos veces
superior al sodio. Ahora bien, y éste es el punto clave de la teoría, precisamente para una
misma base -digamos bicarbonato- el potasio tiene doble potencia extintora que el sodio.
Estamos considerando el hecho de que el proceso de extinción se deba a la acción de iones
metálicos. Dado que el ión potasio es más grande que el ión sodio y más alejado, su carga
será menos concentrada y por consiguiente también los electrones estarán menos firmes;
entonces por consecuencia, mayor será la probabilidad de vibración interna y de absorción de
energía de los mismos. Pensamos, igual que en el caso del agua, que la acción extintora de los
Polvos Químicos no es única sino una sumatoria de efectos que sinergizan su actividad.
También surgen los Polvos Químicos ABC, o sea, aptos para dichas clases de fuego. Con
respecto a estos Polvos Químicos ABC cada vez más difundidos tener en cuenta que no deben
extinguirse Fuegos Clase C superiores a 1.000 Volts.
Polvos
Éstos aprovechan el concepto de que se puede obtener una alta eficacia de extinción cuando
se logra una mayor dispersión de las partículas del agente extintor. Algo de esto habíamos
dicho cuando mencionamos la singular actividad del oxalato de potasio.
La idea básica fue preparar bicarbonato de potasio disperso finamente en una matriz sólida,
técnicamente inestable y con características no tóxicas.
Quiere decir que dicha matriz (o recubrimiento) ejercerá dos efectos de especial importancia:
1) Por ser más denso mejorará las condiciones de proyectado y penetración.
2) Cuando se produce el choque térmico con el fuego la matriz colapsa rápidamente y libera el
compuesto potásico finamente dividido.
El primer material elegido para las experimentaciones fue el úrea; sucesivos desarrollos
llevaron a un compuesto del tipo órgano- metálico, conocido como Monnex. Sólido, blanco, no
tóxico formulado para darle excepcional fluidez. Además del mencionado estallido hay una
volatilización de pequeñas partículas, químicamente reactivas que forman una masa gaseosa
con notables propiedades inhibidoras o “supresoras”. La relación de potencia extintora entre el
Polvo Químico tipo órgano-metálico y otro de base sódica está en el orden de 16: 1
Halons. Compuestos Hidrocarburos
Halogenados
Antecedentes
Los hidrocarburos halogenados con propiedades extintoras se desarrollaron durante la
Segunda Guerra Mundial. Productos como el tetracloruro de carbono, el bromuro de metilo, el
cloro-bromo-metano y otros, irrumpieron en el mercado imponiendo sus características de
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