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República de Colombia: Procedimental Absoluto Por Indebida Notificación

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REPÚBLICA DE COLOMBIA

CORTE CONSTITUCIONAL
Sala Sexta de Revisión

SENTENCIA T-459 DE 2024

Referencia: Expediente T-10.095.405

Revisión del fallo proferido dentro del


proceso de tutela promovido por
Virgelina Aguiar Cifuentes contra el
Juzgado Sexto Penal del Circuito de
Ibagué, la Sala Penal del Tribunal
Superior de Ibagué, el Juzgado Tercero
de Ejecución de Penas y Medidas de
Seguridad de Ibagué, y la Fiscalía
General de la Nación.

Magistrado sustanciador:
ANTONIO JOSÉ LIZARAZO
OCAMPO

Síntesis de la decisión. La Sala Sexta de


revisión revocó las sentencias de tutela que declararon su improcedencia con el
argumento de que la solicitud no cumplía los requisitos de inmediatez y
subsidiariedad.

La Sala, por el contrario, no sólo constató que cumplía los requisitos de procedencia,
sino que encontró vulnerados los derechos fundamentales de la accionante de acceso
a la administración de justicia, debido proceso y a vivir una vida libre de violencia, lo
que resulta constitucionalmente inadmisible, discriminatorio y contrario a la
obligación reforzada de proteger a la mujer que ha sido víctima de violencia. La Sala
concluyó que la providencia cuestionada incurrió en cuatro defectos:

Primero, defecto procedimental absoluto por indebida notificación, pues no obstante


que el Tribunal resolvió la apelación 4 años después de la primera instancia, el
Tribunal no adelantó diligencias de citación eficientes para agotar la notificación
personal antes de fijar el edicto, desconociendo los principios de publicidad y debido
Expediente T-10.095.405

proceso, e impidiéndole interponer el recurso de casación.

Segundo, defecto fáctico por indebida valoración de las pruebas sobre la violencia
física y psicológica a que había sido sometida la accionante, su relación con el
homicidio objeto del proceso penal, y la posible configuración de los supuestos de
hecho de ira e intenso dolor y de legítima defensa.

Tercero, defecto sustantivo por descartar la aplicación de las normas que atenúan o
excluyen la responsabilidad penal en los supuestos de legítima defensa e ira e intenso
dolor y, en su lugar, aplicar el agravante por supuesta indefensión de la víctima, a
partir, todo ello, de un sesgo de género.

La Sala concluyó que los defectos en que incurrió la autoridad judicial accionada por
inadecuada valoración probatoria y desconocimiento de las normas aplicables,
constituyen una vulneración de los derechos de acceso a la administración de justicia,
debido proceso y a vivir una vida libre de violencia, en cuanto condujeron a la
imposición de una pena más gravosa con claro desconocimiento de la obligación de
las autoridades judiciales de valorar en su contexto las situaciones de violencia contra
la mujer, como la que evidentemente enfrentó la accionante.

Cuarto, un defecto por violación directa de la Constitución pues el Tribunal dejó de


aplicar el enfoque de género cuando claramente había lugar a ello, desconociendo los
artículos 13 y 43 superiores, así como los instrumentos internacionales que propugnan
por la erradicación de la violencia contra las mujeres.

En consecuencia, la Sala protegió los derechos fundamentales de la accionante de


acceso a la administración de justicia, debido proceso y a vivir una vida libre de
violencia, dejó sin efectos la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal
Superior del Distrito Judicial del Ibagué y ordenó proferir una sentencia de reemplazo
teniendo en cuenta esta providencia. Adicionalmente, como consecuencia de haber
dejado sin efectos la sentencia, ordenó al Tribunal Superior que disponga, de forma
inmediata, la libertad de la accionante.

Bogotá, D.C., treinta y uno (31) de octubre de dos mil veinticuatro (2024)

La Sala Sexta de Revisión1, en ejercicio de sus competencias


constitucionales y legales, decide sobre la revisión del fallo de tutela dictado
el 31 de enero de 2024, en segunda instancia, por la Sala de Casación Civil,
Agraria y Rural de la Corte Suprema de Justicia, en cuanto confirmó la
sentencia del 1 de noviembre de 2023 proferida por la Sala de Casación Penal
de la Corte Suprema de Justicia que declaró improcedente la tutela2.
1 Integrada por las magistradas Cristina Pardo Schlesinger, Paola Andrea Meneses Mosquera y el magistrado Antonio
José Lizarazo Ocampo, quien la preside.
2 La Sala de Selección de tutelas número Cuatro de la Corte Constitucional mediante auto del 30 de abril de 2024

seleccionó para su revisión el expediente T-10.095.405. En consecuencia, dispuso su reparto a la Sala Sexta de
Revisión.

2
Expediente T-10.095.405

I. ANTECEDENTES

1. El 18 de octubre de 2023, Virgelina Aguiar, quien actualmente se


encuentra privada de la libertad, solicitó la tutela de sus derechos
fundamentales al debido proceso y al derecho de defensa, que consideró
vulnerados por la sentencia proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior
del Ibagué el 23 de junio de 2005, en cuanto le impuso una pena de prisión
de 28 años y 9 meses por el delito de homicidio agravado por indefensión de
la víctima, modificando así la condena de 8 años y 4 meses de prisión que le
había impuesto el Juzgado Sexto Penal del Circuito de Ibagué como autora
de homicidio simple atenuado por la circunstancia de ira o intenso dolor.

1. Hechos narrados en la solicitud de tutela

2. En su solicitud de tutela, la accionante relató que es oriunda del


departamento del Tolima, madre de tres hijos, cuyo padre, –para el momento
de los hechos que originaron el proceso penal objeto de la tutela– se
encontraba privado de la libertad. Para poder sostener su hogar, la familia
del padre de sus hijos le ofreció trabajar en la carnicería “Fama” que tenían
en la ciudad de Ibagué, con José Virgilio Campos García. A cambio de su
trabajo en oficios varios, recibiría comida y vivienda para ella y sus hijos en
el mismo establecimiento, donde además, vivía José Virgilio. La accionante
aceptó la oferta y se trasladó a la ciudad de Ibagué.

3. En ese contexto, según la accionante, José Virgilio tuvo diversos


acercamientos de contenido sexual hacia ella3, pero siempre los rechazó,
llegando al punto de manifestarle a José Virgilio su intención de abandonar
el lugar pues no podía tolerar tales comportamientos. Ante la negativa, José
Virgilio amenazó a la accionante con decirle a la familia paterna de sus hijos
que ellos dos tenían una relación amorosa, aunque no fuera cierto.

4. El 20 de julio de 2000, José Virgilio y Willinton Alberto Vanegas, quien


era empleado de la carnicería, invitaron a Virgelina a salir con ellos y le
ofrecieron que la madre de Willinton, Luz Marina Parra, cuidaría a los hijos
de Virgelina esa noche para que ella pudiera salir. Los tres fueron a dejar a
los menores en la casa de Luz Marina y, dado que la accionante no era
oriunda de Ibagué, desconocía la ubicación de la vivienda.

3Tales comportamientos constaban de miradas lascivas, comentarios inapropiados y tocamientos no consentidos.


Expediente digital, “01 Demanda de tutela”, p. 1.

3
Expediente T-10.095.405

5. Posteriormente, la accionante, José Virgilio y Willinton Alberto, se


trasladaron a un bar de la ciudad en donde consumieron alcohol. Al salir,
tomaron un taxi, pero cuadras más adelante Willinton se bajó del taxi. La
accionante preguntó si no recogerían a los niños antes de regresar a la
carnicería, a lo que José Virgilio contestó que no eran sus hijos por lo que no
era su problema, y que los recogerían al día siguiente. José Virgilio ignoró
la insistencia de la accionante.

6. Al llegar a la carnicería, José Virgilio le dijo a la accionante que quería


estar con ella y empezó a tocarla sin su consentimiento, al punto de empujarla
hasta la cama de la habitación de José Virgilio, que quedaba justo al lado del
local del negocio. Mientras todo ello ocurría, José Virgilio manipuló y
amenazó a la accionante diciéndole que si no sostenía relaciones sexuales
con él, no le daría a conocer el paradero de sus hijos.

7. Según Virgelina, José Virgilio tomó un cuchillo que se encontraba


encima de uno de los congeladores de carne y con este en la mano, se
abalanzó sobre la accionante obligándola a sostener relaciones sexuales con
él.

8. Una vez consumado el acceso carnal, la accionante le exigió a José


Virgilio que le diera a conocer el paradero de sus hijos, pero este se negó e
insistió en que Virgelina debía sostener relaciones sexuales con él
nuevamente. Ante tal exigencia y amenaza, mientras José Virgilio se
encontraba acostado en la cama de medio lado, Virgelina se dirigió al
congelador contiguo a la cama, donde se encontraban los cuchillos de
carnicería, y consiguió tomar el cuchillo tipo hacha con el que le causó una
herida en el cuello que posteriormente lo llevaría a la muerte.

9. Tras lo sucedido, Virgelina salió hasta la esquina de la carnicería a tan


solo unos metros del lugar de los hechos, en donde permaneció hasta que
amaneció y vio pasar una patrulla de la Policía, a la que llamó para confesar
lo ocurrido.

10. El 17 de mayo de 2001, el Juzgado Sexto Penal del Circuito de Ibagué


en primera instancia, condenó a Virgelina como autora de homicidio simple
atenuado por la circunstancia de ira o intenso dolor y, en consecuencia, le
impuso una pena de 8 años y 4 meses de prisión. Esta sentencia fue apelada
por la Procuraduría y la Fiscalía.

11. El 6 de octubre de 2003, la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Ibagué, modificó la decisión de primera instancia para conceder
la libertad condicional con fundamento en el principio de favorabilidad tras

4
Expediente T-10.095.405

la entrada en vigencia de la Ley 599 del 2000 –actual Código Penal–. El día
siguiente, Virgelina suscribió acta de compromiso en la que consignó sus
datos de contacto.

12. El 23 de junio de 2005 –esto es, 4 años y 1 mes después de proferida la


sentencia de primera instancia–, la Sala Penal del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Ibagué profirió sentencia de segunda instancia, en la que
modificó la sentencia apelada, en el sentido de condenar a la accionante
como autora del punible de homicidio agravado por la situación de
indefensión de la víctima sin lugar a la circunstancia de culpabilidad
disminuida de ira o intenso dolor. En consecuencia, le impuso una pena de
28 años y 9 meses de prisión.

13. El 29 de junio de 2005, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de


Ibagué notificó la sentencia de segunda instancia mediante edicto. El 26 de
julio de 2005, se venció el término de 15 días hábiles para interponer el
recurso extraordinario de casación.

14. El 16 de enero de 2006, el Centro de Servicios Administrativos de los


Juzgados de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué dejó
constancia de haber intentado comunicarse telefónicamente con Virgelina a
la línea aportada por ella en el acta de compromiso.

15. La accionante señaló que, por vivir en una vereda apartada de la ciudad
y al no habérsele notificado la sentencia debidamente, no tuvo conocimiento
de la sentencia de la segunda instancia sino hasta el 3 de febrero de 2022,
cuando, en un retén de la policía, fue capturada.

16. El 5 de abril de 2022, la accionante solicitó al Juzgado Sexto Penal del


Circuito de Ibagué la copia de las decisiones de primera y segunda instancia
de su proceso y certificado del tiempo de redención física de la pena4. El 25
de mayo de 2022, el despacho respondió señalando que el proceso se archivó
en el paquete 481, el cual estaba extraviado. Este hecho fue conocido por el
Juzgado desde el 22 de septiembre de 2014.

17. El 3 de febrero de 20235, la accionante solicitó el expediente completo


al Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad y, sin
embargo, vencido el término legal no recibió respuesta a la petición. En

4 A su vez, de conformidad con la providencia del 6 de octubre de 2003, el 10 de mayo de 2022 la accionante solicitó
la redosificación de la pena, y mediante auto del 22 de mayo siguiente, se dispuso informarle a la peticionaria a través
de la Secretaría, que dicha solicitud sería resuelte al momento de proferirse sentencia de segunda instancia. Expediente
digital, “Anexo 3. Auto que concede libertad”, p. 2.
5 A través de la apoderada Daniela Villa Vargas, respecto de quien se solicitó al juzgado el reconocimiento de personería

para actuar.

5
Expediente T-10.095.405

consecuencia, el 28 de febrero del mismo año, reiteró la solicitud sin obtener


tampoco respuesta6.

18. El 16 de marzo de 2023 la accionante interpuso acción de tutela contra


el Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad por la
vulneración de los derechos fundamentales al debido proceso y a la
postulación para obtener la protección del derecho fundamental al derecho
de petición7. Esta tutela fue negada por haberse estructurado la carencia
actual de objeto por hecho superado, ya que el Juzgado Tercero reconoció
personería para actuar a la apoderada y remitió un enlace contentivo del
expediente digital8.

19. La accionante elevó tres peticiones a la Fiscalía con miras a obtener


información relativa a su proceso9. La entidad contestó que el proceso con
radicado 73001310400620000035200 no existía en su SPOA y no contaba
con el expediente solicitado. Sin embargo, remitió la petición al Juzgado
Sexto Penal del Circuito de Ibagué para que diera respuesta a la petición10.

20. Por lo anterior, la accionante formuló una segunda tutela que fue
decidida mediante sentencia del 8 de mayo de 2023 por la Sala de Decisión
Penal del Tribunal Superior del Distrito del Ibagué. En el trámite de tutela,
el Juzgado Sexto manifestó que le había dado respuesta a la accionante
señalándole la imposibilidad de remitirle el expediente porque se encontraba
extraviado11. En cambio, le remitió un enlace con la copia con la que contaba
el Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad. Con
fundamento en lo anterior, el Tribunal negó la petición tras argumentar que
esta fue parcialmente contestada cuando le enviaron el expediente con el que
contaba el Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y que, además, mediaba
una fuerza mayor que impedía la satisfacción de la solicitud.

21. El 10 de julio de 2023, la accionante solicitó nuevamente a la Fiscalía


la copia del expediente en cuestión y que, subsidiariamente, se reconstruyera
“con todos los elementos correspondientes a cada una de las etapas del
proceso penal que se llevaron a cabo, además de los escritos de apelación
presentados por las partes recurrentes, solicitando así la totalidad de los

6 Expediente digital, demanda de tutela, anexos 7, 8 y 9.


7 La tutela fue presentada mediante apoderada judicial cuyo poder fue otorgado el 11 de noviembre de 2022. Ibid.,
anexo 10.
8 Ibid., anexo 15.
9 La primera petición fue enviada el 24 de marzo y ampliada y reiterada el 27 de marzo y 19 de abril, todas de 2023
10 Ibid., anexo 12.
11 En su respuesta, el Juzgado explicó que el 22 de septiembre de 2014, había informado al juez titular del despacho de

la época que, de los 733 paquetes de expedientes que debían estar en el archivo, solamente existían 86. El jefe de
archivo de aquella época informó, por su parte, que ese material se había descartado como basura. Por último, informó
que el cuaderno de copias respectivo fue remitido a los Juzgados de Ejecución de Penas de Ibagué el 8 de septiembre
de 2005, sin que hubiera registro de que el expediente huera regresado al despacho.

6
Expediente T-10.095.405

folios, de los cuales tenemos conocimiento que originalmente ascendían a


más de 2138 folios”12. La accionante afirmó que a la fecha de la presentación
de la tutela no había recibido respuesta13.

22. Virgelina expuso que, durante el tiempo que estuvo en libertad tras
recibir el beneficio de libertad condicional, rehízo su vida junto con sus tres
hijos y su nueva pareja, con quien decidió formar un hogar desde 2004. Para
sostener su familia, trabajó recogiendo productos de pancoger y en la crianza
de pollos para vender. Indicó que siempre tuvo por prioridad la educación de
sus hijos, por lo que todos terminaron los estudios de educación secundaria,
dos de ellos ingresaron al SENA para certificarse como tecnólogos en
mantenimiento, y su hija estudió la licenciatura en matemáticas en la
Universidad del Tolima14.

23. Afirmó que tras el traslado de sus hijos a Bogotá, ella se quedó en el
Tolima donde fue acogida por su comunidad, que la consideraba como una
mujer honesta, responsable, trabajadora, entregada a sus hijos y que hasta la
fecha no había tenido problemas con ninguno de los integrantes de la
comunidad, por lo que afirmaron en un escrito aportado en sede de revisión
que no constituye un peligro para la sociedad15.

2. Solicitud de protección constitucional

24. Contra la sentencia de segunda instancia proferida por la Sala de


Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué,
Virgelina Aguiar interpuso tutela invocando la necesidad de protección de
su derecho fundamental al debido proceso. Estimó que la providencia
incurrió en cuatro defectos.

25. Primero, un defecto sustantivo por la indebida aplicación del artículo


57 del Código Penal en tanto que no se aplicó la atenuante de la ira o intenso
dolor habiendo lugar a ello. Específicamente, señaló que al momento de los
hechos, se encontraba bajo un estado de ira o intenso dolor tras ser víctima
12 Ibid., anexo 18, p. 2.
13 A la petición se le asignó el radicado ORFEO 20230140050835.
14 La demandante allegó al expediente los diplomas de grado de su hija como licenciada en matemáticas, de su hijo

como tecnólogo en mantenimiento mecatrónico de automotores; y una declaración judicial de su hijo quien manifiesta
que tiene como ocupación la de “inspector terminal de transporte”. En esta última declaración, además manifestó que
su madre ha sido una persona ejemplar y siempre ha estado presente en su vida, incluso durante el tiempo que estuvo
privada de la libertad. Que además, su madre siempre ha trabajado honradamente para sacar a sus hijos adelante. Agregó
que su padre biológico nunca estuvo presente en su vida. En cambio, con el señor Víctor Manuel Sosa, pareja de
Virgelina desde 2004, formaron un hogar donde nunca les faltó el amor y lo necesario para subsistir. Agregó que él es
una persona con discapacidad física y que le han practicado tres cirugías para mejorar las condiciones de sus manos,
pero con la ayuda de su madre culminó el bachillerato y se graduó en el SENA. Concluyó, con fundamento en lo
anterior, que la señora Virgelina no es un peligro para la sociedad. Ibid., “Anexo 18”.
15 Para soportar esta afirmación, la demandante allegó un documento suscrito por 55 personas que, según indican,

pertenecen al consejo comunal de la vereda peñones Altos y que dan fe de que Virgelina reside en su comunidad desde
el 2004 cuando llegó con sus hijos. Ibid.

7
Expediente T-10.095.405

de un acto grave e injusto de violencia física y psicológica. Explicó que


primero fue víctima de violencia física cuando José Virgilio utilizó un
cuchillo de carnicería para obligarla a sostener relaciones sexuales con él.
Además, fue víctima de violencia psicológica debido a los chantajes y
amenazas que involucraban a sus hijos. Adicionalmente, se encontraba en
estado de inferioridad respecto de José Virgilio de quien dependía
económicamente. De lo anterior, afirma, se puede concluir que su actuar fue
un impulso violento provocado por un acto grave e injusto que se materializó
por las amenazas constantes de José Virgilio. Señaló que así fue reconocido
por la primera instancia, con fundamento también en la declaración del perito
forense que concluyó que el delito estuvo motivado por un estado emocional.

26. Segundo, un defecto fáctico pues la sentencia objetada (i) adoptó


estereotipos de género contrarios a la sana crítica para valorar las pruebas
que obran en el expediente que demuestran que fue víctima de violencia
sexual por parte de José Virgilio. En concreto, el Tribunal erró al concluir
que la accionante no pudo haber levantado el hacha con una sola mano por
ser mujer16, y con ese fundamento estereotipado –y sin sustento empírico
alguno–, desestimó el testimonio de la accionante. (ii) La valoración
probatoria del testimonio de la accionante se concentró en identificar
incongruencias intrascendentes en sus declaraciones para concluir que no era
digna de credibilidad17. Y (iii) el Tribunal desconoció las reglas de la sana
crítica y omitió valorar las pruebas que demuestran que la accionante fue
víctima de violencia sexual por parte de José Virgilio18. En cambio, dio
16 Al respecto el Tribunal afirmó que “[d]ado el tamaño y peso del hacha, es prácticamente imposible para una mujer,
coger el hacha con una mano y dar un golpe similar al que ella dio en la humanidad de la víctima, es decir, al relatar
ella, que no recuerda si cogió el arma con la mano derecha o izquierda, ahonda más el grado de incertidumbre que
genera su versión de los hechos”. Ibid., “01. Acción de tutela”, p. 17.
17 En concreto, la demandante destacó puntualmente las siguientes afirmaciones que se encuentran en la sentencia de

segunda instancia del Tribunal “Señalan al unísono los recurrentes, que la procesada mintió a lo largo del devenir
procesal, habida cuenta de la imprecisiones e incoherencias en que incurrió al momento de exponer sobre lo sucedido
antes, durante y después de los hechos en que resultó muerto el señor José Virgilio Campos García. Este señalamiento
lo comparte plenamente la Sala, de conformidad con el análisis racional de la prueba, especialmente las exposiciones
que hiciera la encausada, que, repetimos, estudiadas bajo las reglas de la lógica y la experiencia, dejan entrever que
mentía sobre lo acaecido”.  “Las atestaciones que hiciera Willinton Vanegas Parra (…) dejan vislumbrar que éste
último es quien dice la verdad de lo acontecido antes de los fatídicos hechos conocidos en el plenario, lo que para la
Sala, pone en tela de juicio las exculpaciones de la incriminada”.  “La crítica del Ministerio Público resulta coherente
sobre este episodio, pues si la procesa Virgelina Aguiar construye su exculpación enderezada a demostrar un estado de
ira o defensa justa basado en la presión que sobre ella ejercía el hoy obitado Campos García para que accediera a
copular con él, amenazándola con no informarle el paradero de sus hijos, las anteriores versiones destruyen tal coartada,
alejando racionalmente la comisión del homicidio de tan inverosímil argumentación”.  “Tal relato luce coherente y
razonable, sin que ningún factor permita ingerir elemento alguno de sospecha que incida en la falta de credibilidad del
reseñado testigo”.  “La procesa permaneció sentada en la esquina (…) de dos horas y media a tres, como mínimo
después de haberle dado muerte a Campos García, es decir, tuvo el tiempo suficiente para ‘pensar’ como ella misma lo
manifestara, y así idear una coartada para tratar de buscar una justificación a su actuar, como lo era la supuesta agresión
sexual de que presuntamente fue objeto”. Ibid., p.p. 21 y 22.
18 En concreto, la demandante identificó las siguientes citas de la sentencia de segunda instancia que evidencian el

sesgo cuestionado: “Expone la procesada, en su intención de hacer ver a la víctima como una persona celosa y por allí
empezar a mostrar móviles para una posible agresión que pudo desencadenar el homicidio, que una vez se encontraban
departiendo en la discoteca Montelíbano, éste se ofuscó con ella en varias oportunidades. La coartada encaminada en
hacer parecer a la víctima como una persona celosa, de mal genio, y grosera con la procesada, es derrotada una vez más

8
Expediente T-10.095.405

completa veracidad al relato de Willinton en torno a la honorabilidad de José


Virgilio, restando credibilidad al informe del perito forense, bajo el
argumento de que éste había emitido un juicio de responsabilidad penal19. El
Tribunal consideró erróneamente que la accionante mintió en su versión de
los hechos afirmando que José Virgilio se encontraba en estado de
inferioridad por estar acostado de medio lado en la cama al momento de su
muerte, y no tuvo en cuenta que Willinton mantenía una relación laboral de
subordinación con José Virgilio y que, además, no contaba con respaldo
material ni probatorio alguno frente a sus afirmaciones. Asimismo, asumió
que la accionante dio su consentimiento para sostener relaciones sexuales
con su agresor cuando existía entre ellos una relación asimétrica a favor de
José Virgilio, y también existió coacción física y psicológica.

27. Agregó, de otro lado, que el Tribunal no tuvo en cuenta otra prueba que
reposaba en el expediente consistente en una valoración clínica practicada
sobre el área extragenital y paragenital de la víctima, y que, si bien concluía
que no había lesión reciente, la ausencia de señales físicas no implica que no
había acontecido dicha violencia20.

28. Tercero, un defecto procedimental por (i) la indebida notificación de la


sentencia de segunda instancia, así como por la vulneración del derecho de
defensa por ausencia de defensa técnica. Insistió la accionante en que el
Tribunal tenía la obligación de notificarla personalmente y, únicamente en
caso de no ser posible, podía procederse a la notificación por edicto, de
conformidad con los artículos 178 y 180 de la Ley 600 de 2000.
Especialmente, porque el Tribunal tenía sus datos de contacto pues fue la
autoridad que le concedió la libertad condicional, y porque la decisión fue
proferida 4 años después de la sentencia de primera instancia. Esta indebida
notificación le impidió interponer el recurso de casación. Y (ii) por la
con tal testimonio”.  “Las inanes exculpaciones dadas por la procesada (…) iban dirigidas a hacer ver a la víctima
como una persona agresiva, sin compasión, despreocupada por completo del bienestar de los hijos de aquellas, y así
darle credibilidad a lo expuesto por ella, relacionado con el presupuesto ataque sexual del que fue objeto en la casa de
la víctima”.  “Efectivamente tuvo que existir un móvil para que la procesada hubiera cegado la vida de Campos
García, diferente claro está, a la supuesta agresión sexual de que ella dijo fue víctima”.  “Otra de las circunstancias
que tuvo en cuenta el juzgador de instancia, para arribar a la conclusión de la supuesta agresión sexual de que fue objeto
la procesada (…) en ningún momento tiene el valor persuasivo para entrar a afirmar, con la certeza que requiere, que
el hecho de tener parte de la bragueta descocida, es elemento suficiente para suponer una agresión sexual, máxime si
se confronta con los demás elementos probatorios que sí llevan al convencimiento racional de que la procesada mintió
a lo largo del proceso”.  “La víctima no estaba ‘chantajeando’ ni ‘acosando’ sexualmente a la encausada, como lo
quiso ver ella, y por lo tanto no se percató en ningún momento del ataque, de lo cual se infiere el evidente estado de
indefensión en el cual se encontraba la víctima, y que aprovechó Virgelina para proceder a su actuar homicida”. Ibid.,
pp. 23 y 24.
19 El informe pericial no reposa en el expediente, sin embargo, la demandante fundamenta esta afirmación en la cita de

la sentencia de segunda instancia en la cual, el Tribunal Superior consideró que “la gravedad y la injusticia de la
provocación debe ser estudiada en cada situación, dadas las condiciones particulares de los protagonistas del conflicto
y de aquellas en las que se consumó el hecho, como por ejemplo, su situación psico-afectiva, la idiosincrasia, la
tolerancia, las circunstancias (tiempo, modo, lugar, oportunidad, todo, expresión corporal y oral, etc.), los sentimientos
(honor, dignidad y autoestima), la formación (moral, cultural), el grado de educación, el nivel social y económico”.
Ibid.
20 Expediente digital, “Demanda de tutela”, p. 29.

9
Expediente T-10.095.405

vulneración al derecho de defensa por ausencia de defensa técnica


concretada en que el defensor no estuvo atento a la segunda instancia.
Reiteró que el defensor de oficio que le fue asignado por la Defensoría del
Pueblo, Guillermo Rincón Pérez, nunca se presentó a la audiencia de lectura
de decisión de la sentencia de segunda instancia, ni justificó su inasistencia
a pesar de tener conocimiento de que la sentencia había sido impugnada por
la Fiscalía y por el Ministerio Público. Además, tampoco desplegó actos
positivos de gestión defensiva, pues no interpuso el recurso extraordinario
de casación, pese a la gravedad de la sentencia de segunda instancia que
modificó la pena de 8 años a más de 20. Insistió que la actitud pasiva también
se reflejó en el Tribunal Superior, al que le correspondía velar porque se
materializaran las garantías del derecho de defensa y defensa técnica de la
procesada.

29. Cuarto, un defecto por violación directa de la Constitución por la


flagrante vulneración de los artículos 13 y 43 de la Carta Política, así como
por el desconocimiento de la Convención Interamericana para Prevenir,
Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belém do Pará) y el
bloque de constitucionalidad21. El Tribunal consideró que la accionante
mentía en su testimonio pues, por el hecho de ser mujer, le sería imposible
levantar con una mano un cuchillo tipo hacha de carnicería, y con la otra
mano, quitarle el cuchillo a José Virgilio. Además, desconoció la relación de
poder desigual existente entre José Virgilio y la accionante, a favor del
primero, con fundamento en que la accionante estaba en una posición de
subordinación, que es de origen campesino y, que al momento de los hechos
tenía 20 años y tres hijos menores de edad a su cargo.

30. Por último, cuestionó la finalidad y la necesidad de la pena en su caso,


pues si bien ella fue condenada en mayo de 2001 a una pena privativa de la
libertad de 8 años y 4 meses, estuvo en libertad desde el 2003 cuando se le
otorgó la libertad condicional hasta el 2022 cuando fue nuevamente
capturada en un retén. De modo que vivió en libertad por 19 años sin saber
que era requerida, y durante este tiempo ejerció su rol como madre cabeza
de hogar con honestidad y sin reproche alguno. En esa medida, la imposición
de una pena no cumple con la finalidad resocializadora, y en cambio,
impactaría injustificadamente su núcleo familiar y social.

21La demandante cuestionó en concreto las siguientes afirmaciones de la sentencia de segunda instancia del Tribunal
Superior: “las exposiciones que hiciera la encausada, que, repetimos, estudiadas bajo las reglas de la lógica y la
experiencia, dejan entrever que mentía sobre lo acaecido”.  “Eso sí, ello lo que reafirma es lo fantasioso e irrisorio
de su historia”.  “Efectivamente tuvo que existir un móvil para que la procesada hubiese sesgado la vida de Campos
García, diferente claro esta a la supuesta agresión sexual (…)”.  “Dado el tamaño y el peso del hacha, es
prácticamente imposible para una mujer, coger el hacha con una mano y dar un golpe similar al que ella dio en la
humanidad de la víctima, es decir al relatar ella, que no recuerda si cogió el arma con la mano derecho o izquierda,
ahonda más el grado de incertidumbre que genera su versión de los hechos” Ibid., p. 32.

10
Expediente T-10.095.405

31. En consecuencia, formuló como pretensión principal que se deje sin


efectos la sentencia del 23 de junio de 2005 proferida por la Sala Penal del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué; y que, en consecuencia, se
ordene a la Sala Penal del Tribunal que profiera una nueva providencia que
corrija los defectos expuestos. Además, solicitó se ordene a la Fiscalía
General de la Nación, al Juzgado Sexto Penal del Circuito con Funciones de
Conocimiento de Ibagué y al Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y
Medidas de Seguridad de Ibagué que inicien el trámite de reconstrucción del
expediente del proceso penal ordinario. Como pretensión subsidiaria,
solicitó que se declare la nulidad del acto de notificación y se reactiven los
términos para que la accionante tenga la oportunidad de interponer el recurso
extraordinario de casación

3. Trámite procesal y decisiones judiciales objeto de revisión

32. Mediante auto del 18 de octubre de 2023, la Sala de Casación Penal de


la Corte Suprema de Justicia asumió el conocimiento de la tutela promovida
contra la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito de Ibagué,
admitió la tutela, y además, dispuso (i) vincular a todas las partes e
intervinientes dentro del proceso penal ordinario y el proceso de tutela con
radicado 73001220400020220057 para que se pronuncien sobre los hechos
de la tutela y alleguen las piezas procesales relevantes dentro de la causa
penal, (ii) y requerir al Consejo Seccional de la Judicatura del Tolima, la
Dirección Seccional de Administración Judicial, a los Juzgados Tercero de
Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad y al Sexto Penal del Circuito,
ambos de Ibagué, para que se pronuncien sobre la pérdida del expediente del
proceso penal ordinario.

33. El Complejo Carcelario y Penitenciario de Alta y Mediana Seguridad


Coiba -Picaleña elevó escrito mediante el que formuló como pretensiones (i)
se declarara la improcedencia de la tutela por inexistencia de vulneración de
un derecho fundamental de la accionante; (ii) se decrete la falta de
legitimación en la causa por pasiva; y (iii) se le desvincule del proceso22.

34. El INPEC señaló la falta de legitimación en la causa por pasiva con


fundamento en la Ley 65 de 1993 por lo que solicitó su desvinculación. A su
vez, solicitó que se negara la tutela aduciendo que no se advertía conducta
alguna de la entidad que pudiera afectar o amenazar los derechos
fundamentales de la demandante23.

22 Mediante escrito del 17 de octubre de 2023. A su respuesta anexó la cartilla biográfica de la demandante en la que
consta como fecha de ingreso el 10 de febrero de 2022, con una pena de 28 años y 9 meses cuya vigilancia está a cargo
del Juzgado 008 de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué. Calificada en 2022 con buena conducta y
en 2023 como ejemplar. Expediente digital, “02. Contestación Inpec”, p. 7 y ss.
23 Mediante escrito del 20 de octubre de 2023.

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Expediente T-10.095.405

35. El Centro de servicios administrativos de los juzgados de ejecución de


penas y medidas de seguridad de Manizales informó que, verificado el
sistema Justicia XXI y la página de la rama judicial de dicha ciudad, no
encontró que su dependencia administrativa hubiera tenido conocimiento
sobre causas relacionadas con la accionante. Por ello solicitó su
desvinculación del proceso de tutela.

36. La Dirección Seccional de Administración Judicial de Ibagué- Oficina


Judicial señaló que no existe la presunta novedad de la pérdida de
expedientes del archivo por parte de su dependencia, pues el Centro de
Servicios Administrativos de los Juzgados de Ejecución de Penas y Medidas
de Seguridad realizó “transferencia documental al Archivo Central de la
Dirección Seccional de Administración Judicial de Ibagué el 27 de mayo de
2022”24. Con fundamento en lo anterior solicitó se negara la tutela por
inexistencia de afectación de los derechos fundamentales.

37. La Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial
de Ibagué solicitó declarar improcedente la tutela por falta de inmediatez,
toda vez que la sentencia que cuestiona es de 2005 y que los argumentos que
plantea ya fueron considerados en las instancias. Por otro lado, señaló que
no se avista una acción u omisión que trasgreda los derechos constitucionales
invocados y que sea atribuible a la Sala de Decisión. Adicionalmente, allegó
con su respuesta dos carpetas comprimidas25 y un oficio mediante el cual
aclaró que, atendiendo a la antigüedad del proceso, fue necesario consultar
la base de datos de la Rama Judicial para contestar la tutela y obtener los
anexos, sin que pudiera brindar más información que la contenida en dichos
documentos26.

38. El Juzgado Sexto Penal del Circuito de Conocimiento de Ibagué


circunscribió su respuesta a lo que compete a dicho juzgado, esto es, la
inconformidad con la pérdida del expediente del proceso penal ordinario. Al
respecto, indicó que la solicitud de remisión del expediente digital del
proceso fue contestada en el sentido de informar sobre la pérdida del
expediente de referencia. Además, precisó que el cuaderno de copias del
proceso se envió a los juzgados de ejecución de penas de Ibagué el 8 de
septiembre de 2005, y no consta en el registro que se hubiera devuelto el
expediente. Además, indicó que tan pronto terminó el proceso, remitió las
copias que reposaban en el archivo a la dependencia correspondiente para su

24 Expediente digital, “10. Contestación”, p. 6. Allí señala que según el inventario documental correspondiente al
Juzgado 03 de EPMS se evidencia que en la Caja 78, carpeta 3 se envía para custodia el expediente de la referencia
conformado por 78 folios.
25 Ambas carpetas fueron enviados mediante correo del 23 de octubre de 2023.
26 Respuesta enviada mediante correo electrónico el 24 de octubre de 2023.

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Expediente T-10.095.405

archivo –sin precisar cuál era dicha dependencia–, por lo que la pérdida del
expediente no le es imputable a ese Juzgado. Por último, afirmó que en dicho
despacho no reposa solicitud alguna de reconstrucción del expediente por
parte de la accionante, sino únicamente solicitud de remisión.

39. La ONG Temblores allegó respuesta para aclarar que el poder


inicialmente otorgado por la accionante a la abogada de la organización,
Daniela Villa Vargas fue sustituido a la abogada Daniela Rojas Molina,
también abogada de la ONG27.

40. El Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de


Ibagué solicitó su desvinculación de la tutela puesto que ya no es el Juzgado
que vigila el proceso de la accionante. Precisó que el 19 de julio de 2023
remitió el expediente al Juzgado Octavo de Ejecución de Penas y Medidas
de Seguridad de Ibagué por reasignación.

41. El Consejo Seccional de la Judicatura del Tolima allegó respuesta


dirigida a demostrar la improcedencia de la tutela “en primer lugar, por falta
de legitimación por pasiva, y, en segundo lugar, por considerar que no se han
vulnerado los derechos fundamentales invocados por la accionante”28, y
seguidamente, solicitó se niegue el amparo invocado. En concreto, señaló
que no se le puede atribuir la vulneración de los derechos fundamentales
derivada por la pérdida de un expediente o su reconstrucción. Citó el
Acuerdo PSAA14-10137 del 22 de abril de 2014 en el que se dispone sobre
el ciclo vital y edad de los documentos, y afirmó que es responsabilidad de
la Dirección Seccional de Administración Judicial de Ibagué, la custodia y
administración de los expedientes y documentos judiciales y administrativos
durante la fase de traslado al archivo29.

42. El Centro de servicios administrativos de los juzgados de ejecución de


penas y medidas de seguridad de Ibagué, Tolima, solicitó se declare
improcedente la tutela argumentando que no vulneró ningún derecho
fundamental reclamado. Aclaró que el Juzgado 8º de Ejecución de Penas y
Medidas de Seguridad de Ibagué tiene a su cargo la vigilancia de la pena de
la accionante, y no se evidencia en esta etapa procesal ningún vicio que
pudiera afectar el trámite de vigilancia de la pena. Además, le ha concedido
acceso a las piezas procesales que tiene en su poder, sin que sean todas las
que ha pedido la accionante. En todo caso, señaló que es el Juzgado de
27 Expediente digital, “08. Contestación”.
28 A su respuesta allegó intercambio de comunicaciones entre el Consejo Seccional de la Judicatura del Tolima y el
Juzgado Sexto Penal del Circuito de Ibagué en el que se puso de presente la pérdida de un total de 646 paquetes de
procesos que se encontraban en el archivo.
29 A su respuesta allegó intercambio de comunicaciones entre el Consejo Seccional de la Judicatura del Tolima y el
Juzgado Sexto Penal del Circuito de Ibagué en el que se puso de presente la pérdida de un total de 646 paquetes de
procesos que se encontraban en el archivo.

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Expediente T-10.095.405

conocimiento el que está llamado a dar cuenta de esas piezas procesales.

43. Primera instancia. Mediante sentencia del 1º de noviembre de 2023, la


Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia declaró
improcedente la tutela por no encontrar satisfechos los requisitos de
subsidiariedad –dado que la accionante no interpuso el recurso
extraordinario de casación– e inmediatez –toda vez que la sentencia
cuestionada fue proferida el 23 de junio de 2005, esto es, 18 años antes de
haberse interpuesto la tutela–. Frente a la posible nulidad por indebida
notificación de la sentencia de segunda instancia, la Sala señaló que bajo el
estatuto procesal de 2000, que rigió el proceso penal seguido en contra de la
señora Virgelina, “sólo es obligatorio notificar personalmente la sentencia al
condenado privado de la libertad, al fiscal y al ministerio público, y por
edicto a los demás sujetos procesales que no se han presentado dentro de los
tres días siguientes al proferimiento de la sentencia”30.

44. En este caso, además, encontró acreditado que la Secretaría de la Sala


Penal del Tribunal “al no lograr la comparecencia de la procesada quien se
encontraba en libertad”31 procedió a fijar el edicto con sujeción a lo dispuesto
en el artículo 188 de la Ley 600 de 2000. Para la Sala fue claro que “fue la
desidia de la accionante la que generó en últimas que perdiera la oportunidad
de ejercitar los medios de defensa judicial que tenía a su alcance para
controvertir la sentencia de condena emitida en su contra. De manera que
ahora mal puede acudir a la tutela para purgar la desatención que entonces
mostró frente a los destinos de la actuación, pues ello no se compadece con
las finalidades para las cuales fue instituida” 32.

45. En cuanto a la reconstrucción del expediente penal con radicado 2000-


000352 por posible pérdida, concluyó la falta de subsidiariedad derivada del
hecho de que la accionante no ha agotado todas las herramientas ordinarias
y extraordinarias de protección judicial, en concreto, porque no elevó
solicitud de reconstrucción ante el Juzgado Sexto Penal del Circuito con
Funciones de Conocimiento de conformidad con el artículo 126 del Código
General del Proceso.

46. Impugnación. En escrito del 24 de noviembre de 2023, la accionante


cuestionó en primer término que la Sala de Casación Penal hubiera afirmado
que no era obligatoria la notificación personal cuando el artículo 178 de la
Ley 600 de 2000 establece que “las notificaciones al sindicado que no
estuviere detenido y, a los demás sujetos procesales se harán personalmente”,
y únicamente en los casos en que sea imposible hacer comparecer al
30 Expediente digital, “14. Fallo primera instancia”, p. 16.
31 Ibid., p. 17.
32 Ibid., p,

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Expediente T-10.095.405

sindicado dentro de los 3 días siguientes a la fecha de la providencia, esta se


hará por edicto, y cuestionó que en su caso el edicto se hizo antes de la
notificación personal. Precisó que, fue únicamente hasta el 26 de enero de
2006 –esto es, 7 meses después de haberse proferido la sentencia– que el
Centro de Servicios Administrativos de los Juzgados de Ejecución de Penas
y Medidas de Seguridad de Ibagué dejó constancia de haber intentado
contactar a la accionante telefónicamente. Resaltó que la sentencia de
segunda instancia fue proferida cuatro años después de haberse proferido la
de primera instancia, por lo que era aplicable la jurisprudencia de la Corte
Suprema de Justicia que para el momento de los hechos desarrolló una carga
adicional en la notificación de las partes cuando el fallo de instancia
sobrepasara el término de 15 días de que trata el artículo 410 de la Ley 600
de 200033.

47. Por otra parte, cuestionó que la Corte Suprema le hubiera reprochado
no haber interpuesto el recurso extraordinario de casación que sería el
mecanismo jurídico procedente, desconociendo las razones por las que le fue
imposible acudir a este recurso. Enfatizó que no se trató de un desinterés
suyo sino que, en efecto, la condena en su contra no le fue notificada
debidamente.

48. Sobre el procedimiento de reconstrucción del expediente indicó que,


haber acudido al trámite del que trata el artículo 126 del CGP sería inocuo
porque (i) promover un nuevo trámite es desproporcionado teniendo en
cuenta “las acciones que se llevan a cabo en la audiencia donde se
reconstruye el expediente” y las respuestas que ha obtenido sobre los
documentos faltantes de su proceso34; (ii) el trámite de reconstrucción del
expediente no está sometido a un término legal, lo que resulta gravoso dado
que la accionante se encuentra privada de la libertad; (iii) el trámite de
reconstrucción no es la única finalidad de la tutela, sino el medio para
obtener la protección de sus garantías fundamentales; y (iv) el trámite de
reconstrucción tiene sentido en la dinámica del proceso civil pero no en el
proceso penal en donde es el Estado quien tiene la carga de la prueba35.

49. Por otra parte, señaló que el requisito de inmediatez debe valorarse a
la luz de la jurisprudencia constitucional según la cual, se puede dar por
33 Específicamente citó la Sentencia del 31 de marzo de 2004 con radicado N.º 20594, en la que la Sala de Casación
Penal señaló que “[el juez] debió intentar por el medio más eficaz la comparecencia de los sujetos procesales para
agotar, de ser posible, la notificación personal” y que “si bien es deber de las partes estar atentas al desarrollo del
proceso, es de manera correlativa carga de los funcionarios judiciales proveer las decisiones que de ellos se esperan
dentro de los plazos fijados en la ley”. Expediente digital, “15. Escrito de impugnación”, p., 3.
34 Ibid., p. 5.
35 Al respecto indica la demandante que de acuerdo con el artículo 126 del CGP, en el trámite de reconstrucción del

expediente se cita a las partes para que aporten las grabaciones y documentos que poseen para su reconstrucción. En su
caso, no es claro cómo puede hacerse tal cosa cuando se tiene conocimiento de que los folios restantes se botaron como
basura y solo existen los soportes que le entregaron. Ibid.

15
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satisfecho el requisito, cuando existe un motivo válido para la inactividad


del accionante36. En este caso, se justifica su inactividad debido a que (i)
tuvo conocimiento de la sentencia de segunda instancia solo hasta el año
2022; y (ii) desde ese momento ha tenido múltiples trabas para acceder a las
copias del expediente.

50. Con fundamento en todo lo anterior, solicitó se revocara el fallo de


segunda instancia, y en su lugar, se dejara sin efectos la sentencia del 23 de
junio de 2005 proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior de Ibagué.
Además, se le ordenara proferir una nueva providencia que corrija los
defectos alegados, que aplique el enfoque de género, analice la finalidad y la
necesidad de la pena, y aplique el atenuante de ira o intenso dolor.
Subsidiariamente, solicitó se declare la nulidad del acto de notificación para
reactivar los términos para interponer el recurso extraordinario de casación.
Y por último, solicitó a la Fiscalía, al Juzgado Sexto Penal del Circuito con
Funciones de Conocimiento y al Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas
de Seguridad, ambos de Ibagué, que inicien el trámite de reconstrucción del
expediente del proceso penal con radicado n.º 73001310400620000035200.

51. El Centro de Derechos Reproductivos allegó un escrito en el que


solicitó ser reconocida como coadyuvante en el trámite de tutela. Describió
los estándares internacionales sobre la garantía de las mujeres de tener un
juicio justo, y que consideran deben ser adoptados en el análisis del caso
concreto37.

52. La Corporación Humanas allegó un escrito de intervención en calidad


de amicus curiae en el que expuso (i) las obligaciones del Estado colombiano
para la erradicación de la violencia y la discriminación contra las mujeres;
(ii) la prohibición de incurrir en estereotipos de género y violencia
institucional38; (iii) la violencia institucional como violencia contra las
mujeres; (iv) la finalidad de la pena en casos de delitos que se cometen por
mujeres víctimas de violencia basada en género; y (v) los impactos en las
mujeres privadas de la libertad. En consecuencia, solicitó se amparen los

36 En concreto, la accionante citó la Sentencia T-293 de 2017.


37 Con fecha del 11 de diciembre de 2023, y suscrita por Lucía Hernández, asesora legal para Latinoamérica y el Caribe,
y Johanna González, becaria legal para Latinoamérica y el Caribe. Expediente digital, “16. Contestación”.
38 En este apartado, la intervención desarrolló un apartado en el que concluyó que “la procesada no pudo ser víctima de

violencias y su relato es una forma de evadir la consecuencia de su conducta” y señaló que es incorrecto descartar que
por el hecho de que la demandante fuera responsable del homicidio, no podía ser víctima de violencia por parte del
occiso. En este caso, Virgelina Aguiar se encontraba en situación de vulnerabilidad porque (i) era madre cabeza de
familia, responde por sus 3 hijos, sin otro apoyo económico en una ciudad que no conocía bien: (ii) se encontraba
subordinada en una relación de poder en cabeza de José Virgilio Campos; (iii) fue víctima de violencia física,
psicológica y sexual por parte de José Virgilio Campos desde antes de los hechos que originaron el proceso penal; (iv)
no contaba con herramientas para pedir ayuda ante la situación y para exigir del Estado la protección. Expediente
digital, “18. Contestación”, p. 4. Además, expusieron que los agresores sexuales pueden ser estereotipados como
“monstruos”, por lo que es posible desestimar sus actos de agresión cuando se retratan como “buenos hombres”, entre
otros argumentos.

16
Expediente T-10.095.405

derechos de la accionante, especialmente el derecho a una vida libre de


violencias, a la defensa técnica y al debido proceso, y se concedan las
pretensiones de la tutela.

53. La Red Jurídica Feminista allegó escrito con el fin de “coadyuvar la


impugnación”39. Manifestó que su interés legítimo en la causa radica en que,
en virtud de su misión conocieron el caso de Virgelina. Además,
argumentaron que, por su experiencia en la defensa de los derechos humanos
de las mujeres y su trabajo en materia de justicia, les asiste un interés en
intervenir y participar dentro del presente asunto. En virtud de lo anterior,
señalaron que en este caso la tutela es procedente y solicitaron se concedieran
las pretensiones de la accionante.

54. Segunda instancia. Mediante sentencia del 31 de enero de 2024, la Sala


de Casación Civil, Agraria y Rural de la Corte Suprema de Justicia confirmó
la decisión de la primera instancia. Señaló que, de conformidad con el relato
fáctico expuesto, no evidenció por parte de la autoridad judicial alguna
discriminación por razón de género que le hubiera impedido agotar los
mecanismos de defensa que tenía a su alcance en el proceso penal.

55. No encontró configurado el requisito de subsidiariedad respecto de la


tutela contra providencia judicial porque, a su juicio, el Tribunal notificó la
sentencia de conformidad con lo dispuesto en el artículo 180 de la Ley 600
de 2000, mediante edicto fijado el 29 de junio de 2005 por tres días hábiles,
esto es, hasta el 1º de julio del mismo año, y el término para formular recurso
de casación venció el 26 de julio siguiente. Así pues, era deber de la
accionante estar atenta al desarrollo del proceso especialmente cuando se
trata de un asunto penal que exige un “apersonamiento riguroso y vigilancia
por parte del procesado sobre el mismo, carga que le corresponde asumir
sin que sea admisible excusarse en la gestión de sus defensores”40, aunado a
que la accionante se encontraba en libertad condicional y que tenía
conocimiento de que estaba pendiente de resolverse la apelación.

56. Tampoco encontró satisfecho el requisito de inmediatez porque entre el


momento en que fue proferida la sentencia de segunda instancia –esto es, el
23 de junio de 2005– y la presentación de la tutela –esto es, el 18 de octubre
de 2023– transcurrieron más de 18 años, lo que supera el término de 6 meses
establecido por la jurisprudencia como suficiente para reclamar la protección
constitucional. Sin embargo, aclaró que aún en gracia de discusión, si se
contara el término desde el momento en que tuvo conocimiento de la
sentencia de segunda instancia –esto es, el 3 de febrero de 2022–, tampoco

39 Expediente digital, “19. Contestación”.


40 Expediente digital, “23. Fallo de segunda instancia”, p. 22.

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Expediente T-10.095.405

se cumpliría la inmediatez pues transcurrió 1 año y 8 meses desde ese


momento; o si se contara desde el momento en que el expediente le fue
remitido –es decir el 21 de marzo de 2023–, el tiempo que le tomó interponer
la tutela fue de 7 meses. En conclusión, aun atendiendo el estado de
vulnerabilidad alegado por la accionante, no se cumplió el requisito de
inmediatez.

57. Frente a la solicitud de reconstrucción del expediente expuesta en la


tutela, precisó que la accionante no formuló dicha pretensión ante el Juzgado
Sexto Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de Ibagué, que es
el mecanismo que debe agotarse para poder acudir a la tutela. En
consecuencia, no encontró satisfecho el requisito de subsidiariedad.

4. Actuaciones en sede de revisión

58. Mediante auto del 24 de junio de 2024 y con el ánimo de recabar


pruebas para verificar los supuestos de hecho que sirvieron de fundamento
para promover la tutela, el despacho ordenó al Centro de Servicios de
Juzgados de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, al Juzgado Sexto
Penal del Circuito y al Archivo Central de la Dirección Seccional de
Administración Judicial, todas de la ciudad de Ibagué, que enviaran el
expediente completo del proceso penal de primera instancia con radicado
2000-00352-01. Además, ordenó al defensor público Guillermo Rincón
Pérez que informara (i) ¿cuáles fueron las actuaciones que desplegó en
ejercicio de la defensa técnica de la señora Virgelina Aguiar Cifuentes en el
proceso de la referencia?; (ii) si tuvo conocimiento y cuándo, del edicto
mediante el cual se notificó la sentencia de segunda instancia por parte de la
Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué; y (iii) ¿hasta
qué fecha tuvo a su cargo dicha defensa técnica?

59. El Centro de Gestión Documental respondió indicando que el


expediente con radicado 2000-00352-01 fue requerido en préstamo al Centro
de Gestión de gestión documental –Archivo Central–, mediante correo
electrónico del 23 de octubre de 2023, y fue entregado el 24 de octubre
siguiente, sin que a la fecha hubiera reingresado a la entidad. Por lo anterior,
señaló que no es posible atender la solicitud del auto de pruebas41.

60. El Centro de Servicios Administrativos Juzgados de Ejecución de


Penas y Medidas de Seguridad del Ibagué allegó un enlace con algunas

41Junto con su respuesta envió dos imágenes que muestran la solicitud del expediente que elevó el Juzgado 3 de
Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué, que precisa que el proceso con radicado
73001310400620000035200 se encuentra en Archivo Caja 78 del Juzgado. Expediente digital, “Respuesta”, p. 1.

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piezas procesales que ya había remitido a la accionante42.

61. Por su parte, la Defensoría del Pueblo de la Regional Tolima allegó un


informe en el que señaló que la defensa técnica de Virgelina Aguiar
correspondió al abogado Guillermo Rincón Pérez, adscrito a dicha regional,
quien falleció hace varios años, por lo que es imposible constatar y
reconstruir el expediente respecto de las actuaciones jurídicas adelantadas.
Además precisó que la Regional hizo todas las gestiones administrativas para
encontrar evidencia relacionada con las actuaciones jurídicas llevadas a
cabo, sin que fuera posible obtener resultados. Por último, señaló que para
los años 2002 a 2005, fechas en las que transcurrió el proceso, toda la
documentación relacionada con la Defensoría Pública era remitida al nivel
central, pues no contaba con el sistema de información que tiene
actualmente43.

62. Temblores ONG allegó al expediente un archivo pormenorizado que da


cuenta de las múltiples solicitudes que ha elevado para obtener el expediente
completo del proceso penal seguido contra Virgelina Aguiar.

63. El Centro de Derechos Reproductivos presentó una intervención en la


que expuso los estándares internacionales desarrollados para garantizar a las
mujeres un juicio justo sin estereotipos de género. Señaló que el caso de
Virgelina refleja una oportunidad para incorporar los estándares
interamericanos que obligan a las autoridades judiciales a evitar los
estereotipos de género.

64. Por su parte, El Veinte allegó escrito de amicus curiae en respaldo de la


accionante en el que concluyó la existencia del defecto procedimental por la
42 Las piezas procesales allegadas fueron: el expediente digitalizado –contentivo de la sentencia de primera instancia,
el auto que resuelve la solicitud de libertad provisional, el acta de compromiso, la sentencia de segunda instancia, el
edicto mediante el cual se notifica la sentencia de la segunda instancia, la ficha técnica para la radicación de procesos
de los Juzgados de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, el acta individual de reparto, el auto por el cual el
Juzgado Tercero de Ejecución de Penas avoca competencia, la boleta de citación 469, constancia secretarial del 16 de
enero de 2006 del Centro de Servicios Administrativos de los Juzgado de Ejecución de Penas de Ibagué, providencia
del 18 de enero de 2006 del Juzgado Tercero de Ejecución de Penas, orden de captura, acta mediante la cual la Policía
Nacional deja a disposición a la capturada por orden judicial, acta de derechos de la capturada, auto de sustanciación
en la que se legaliza la captura–, solicitud de la accionada para la redosificación de la pena, solicitud de copias de la
sentencia, derecho de petición de copias de la primera y segunda instancia elevado por el accionante, tutela presentada
el 2 de mayo de 202 para obtener el amparo del derecho de petición, sentencia de tutela que resuelve la solicitud de
amparo del derecho de petición con fecha del 24 de mayo de 2022, auto interlocutorio del 24 de mayo de 2022 que
niega la redosificación de la pena proferido por el Juzgado Tercero de Ejecución de Penas, sentencia del 6 de junio de
2022 de la Sala de Decisión Penal del TSD de Ibagué que resolvió la tutela interpuesta por Virgelina para obtener
protección de su derecho de petición, solicitud del 21 de junio de 2022 dirigida al Centro Carcelario y Penitenciario de
Picaleña para obtener el conteo del tiempo y la redención y calificación de conducta y su contestación, auto del 27 de
septiembre de 2022 que reconoce a Virgelina 19 días y 12 horas de redención de pena y se niega el subrogado de la
libertad condicional, el arraigo social y económico de Virgelina Aguiar, solicitud de reconocimiento de personería a
favor de Daniela Villa como representante de Virgelina Aguiar, sentencia de tutela de 28 de marzo de 2023 que negó
el amparo de los derechos fundamentales de la demandante, auto de sustanciación del Juzgado Tercero de Ejecución
en la cual señaló que el Consejo Seccional de la Judicatura de Ibagué le solicitó la remisión de 1376 procesos, entre los
que se encuentra el de la demandante
43 Expediente digital, “Informe Tolima”.

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Expediente T-10.095.405

indebida notificación de la sentencia de segunda instancia en el proceso


penal tras ofrecer las siguientes razones: (i) el Tribunal Superior del Distrito
tenía, en vigencia de la Ley 600 de 2000, la obligación de notificar
personalmente la sentencia a la procesada beneficiaria del subrogado de
libertad condicional44. (ii) En el caso concreto, el Tribunal no satisfizo la
carga jurisdiccional para la notificación, pues a juicio del interviniente el 24
de junio de 2005 fue el día en que debió citarse a diligencia de notificación
personal, y transcurridos los tres días hábiles siguientes (27, 28 y 29 de
junio), debió proferirse el edicto. Sin embargo, esta etapa no fue surtida y en
cambio, el 29 de junio, sin que hubiera vencido el término para la
notificación personal, la Secretaría del Tribunal publicó el edicto. (iii) El
Tribunal omitió efectuar la notificación personal, por lo que se incurrió en el
defecto procedimental absoluto. Y (iv) se consolidó “la imposibilidad
absoluta de agotar el recurso extraordinario de casación, por lo que la acción
de tutela cumple con el requisito de subsidiariedad”45.

65. El Grupo de prisiones de la Universidad de los Andes presentó escrito


para exponer el enfoque de género en los procesos penales, el cual es
aplicable aún en los casos en los que la mujer no sea el sujeto pasivo del
delito. Además, puso de presente que no hay parámetros claros frente a las
obligaciones del Estado con una persona que se encuentra en libertad
condicional; aunque resaltó que mientras no haya sentencia en firme, la
restricción de la libertad debe ser vigilada por el juzgado de conocimiento
quien tiene, además, el deber de notificarle al individuo cualquier cambio en
relación con su pena46.

66. El Programa por la Acción para la Igualdad y la Integración Social


(PAIIS) y el Consultorio jurídico, ambos de la Universidad de los Andes,
allegaron un escrito de intervención en el que expusieron que en el caso
concreto se configuró un defecto procedimental absoluto por la indebida
notificación de la sentencia de segunda instancia y la pérdida de su
expediente judicial. Además, señalaron que la accionante ha sido
desprotegida por los operadores judiciales, lo que ha dado lugar a una forma
de violencia institucional47.

44 Puntualmente se refirió a los artículos 142.1, 143.10, 176 y 178 de la Ley 600 de 2000, a partir de los cuales se
pueden extraer las siguientes reglas procesales: (i) las notificaciones al sindicado privado de la libertad deben hacerse
de forma personal; y (ii) para el sindicado que no estuviere detenido, la notificación debe seguir dos etapas (a) la primera
etapa comprende los tres días siguientes a la emisión de la providencia que deba notificarse conforme al artículo 176
del CPP; y (b) pasado los tres días para notificarse personalmente, la sentencia se notificará por edicto, si no fuere
posible su notificación personal. Expediente digital, “Amicus curiae”, p. 4.
45 Expediente digital, “Amicus curiae El Veinte”, p. 1.
46 Esta afirmación fue sustentada en la Sentencia 2511-2022 del 24 de febrero de 2022 de la Sala de Casación Penal de

la Corte Suprema de Justicia. Expediente digital “Intervención del Grupo Prisiones en Expediente de revisión ante la
Corte Constitucional”, p. 7.
47 Expediente digital, “intervención ciudadana PAIIS_expediente T-10.095.405”.

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Expediente T-10.095.405

67. La Universidad del Rosario48 presentó una intervención mediante la


cual solicitó que se deje sin efectos la sentencia de segunda instancia del
proceso ordinario y se le ordene proferir una nueva sentencia aplicando el
enfoque de género, considerando la necesidad de la pena y aplicando la
atenuante de ira o intenso dolor. Subsidiariamente, que se declare la nulidad
del acto de notificación y se reactiven los términos para interponer el recurso
de casación y se ordene la reconstrucción del expediente. Expuso con
detenimiento las razones por las cuales en este caso se viola la Convención
Belém do Pará, entendida esta como una obligación internacional y parte del
bloque de constitucionalidad.

68. La Fundación Jacarandas49 intervino en calidad de amicus curiae en


favor del amparo de los derechos fundamentales de la accionante. Señaló que
en el proceso penal seguido en contra de Virgelina se le condenó sin
considerar que el acto que se le imputa se trata de una legítima defensa a
favor no solo de sus propios derechos sino de los de sus hijos también.
Dividió su intervención en los siguientes tres apartados (i) el resumen de los
hechos, (ii) el fundamento jurídico para la tutela efectiva, en la que expuso
la legítima defensa en el contexto de violencia de género, la falta de
notificación efectiva a Virgelina y, la obligación de los jueces de aplicar la
perspectiva de género en la administración de justicia. Y (iii) las pretensiones
en las que solicita que se ordene a la Sala Penal del Tribunal Superior de
Ibagué la correcta notificación de la sentencia; la protección de los derechos
fundamentales de la accionante; la nulidad de la sentencia por medio de la
cual se privó a Virgelina de su libertad, y en consecuencia, se ordene la
libertad inmediata, y se ordene una reparación a su favor50.

II. CONSIDERACIONES DE LA CORTE


CONSTITUCIONAL

69. Competencia. Esta Sala es competente para revisar los fallos de tutela,
de conformidad con lo previsto en los artículos 86 y 241.9 de la Constitución
Política, y 31 a 36 del Decreto 2591 de 1991.

1. Problema jurídico y estructura de la decisión

70. De acuerdo con la pretensión y los fundamentos fácticos y jurídicos


48 Mediante intervención suscrita por María Camila Correa Flórez, profesora del área de Derecho Penal y directora del
Semillero de Investigación en Derecho Penal, y Karol Martínez Muñoz, directora de la Clínica Jurídica contra la
Violencia Intrafamiliar y de Género, junto las estudiantes Alejandra Milena Oviedo Soto y María Camila De la Peña
Calderón de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario. Expediente digital, “Intervención en el caso
de Virgelina Aguiar”.
49 Mediante intervención suscrita por las ciudadanas Viviana Bohórquez Monsalve y Laura Camila Bernate Ramos.
50 Expediente digital, “2. Intervención Jacarandas”.

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Expediente T-10.095.405

expuestos, la Sala de Revisión deberá resolver si la Sala de Casación Civil,


Agraria y Rural falló adecuadamente al confirmar la sentencia de la Sala de
Casación Penal, ambas de la Corte Suprema de Justicia, en cuanto declaró la
improcedencia de la tutela; o si, por el contrario, el Tribunal Superior del
Distrito de Ibagué incurrió en los defectos sustantivo, fáctico, procedimental
y violación directa de la Constitución, y por esta vía vulneró los derechos
fundamentales al debido proceso y a la defensa de Virgelina Aguiar, al
proferir la sentencia de segunda instancia del 23 de junio de 2005 mediante
la cual modificó la sentencia de primera instancia para condenar por el delito
de homicidio agravado y eliminar el atenuante de responsabilidad penal de
ira o intenso dolor.

71. Para dar respuesta al problema jurídico, la Sala deberá inicialmente


pronunciarse sobre el cumplimiento de los requisitos generales y específicos
de procedibilidad teniendo en cuenta que la tutela se dirige contra una
providencia judicial (2 y 3). En caso de que estos se encuentren satisfechos,
la Sala analizará el régimen de notificaciones bajo la Ley 600 de 2000 (4);
reiterará la jurisprudencia sobre la obligación de las autoridades judiciales
de adoptar un enfoque de género (5); abordará la circunstancia de
culpabilidad disminuida de la ira o intenso dolor y la legítima defensa en
escenarios de violencia contra la mujer (6 y 7); analizará el régimen de
privación de la libertad en el proceso penal (8); y, por último, resolverá el
caso concreto (9).

2. Análisis de los requisitos generales de procedencia de la


tutela

72. Legitimación por activa. De conformidad con el artículo 86 de la


Constitución Política, toda persona puede acudir a la acción de tutela para
reclamar ante los jueces, por sí misma o por quien actúe a su nombre, la
protección preferente e inmediata de sus derechos fundamentales, cuando
quiera que estos resulten vulnerados o amenazados. En este caso, la tutela es
suscrita por Virgelina Aguiar Cifuentes quien es la titular de los derechos
fundamentales cuya protección se pretende. En tal sentido, se encuentra
acreditada la legitimación en la causa por activa.

73. Legitimación por pasiva. La legitimación en la causa por pasiva hace


referencia a la aptitud legal de la autoridad o el particular contra quien se
dirige el amparo, para ser llamado a responder por la alegada vulneración o
amenaza del derecho fundamental. El precitado artículo 86, en concordancia
con los artículos 1º y 13 del Decreto 2591 de 1991, establece que la tutela
procede contra la acción u omisión de cualquier autoridad, incluyendo las
judiciales. En el caso bajo estudio, la tutela se dirigió contra la Sala Penal del

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Expediente T-10.095.405

Tribunal Superior del Distrito de Ibagué, que profirió la sentencia de segunda


instancia que se cuestiona y además, quien surtió el trámite de notificación
que se estima nulo. De ahí que se encuentra acreditado el requisito de
legitimación por pasiva.

74. Por su parte, la accionante también formuló como pretensión “ordenar


a la Fiscalía General de la Nación, al Juzgado Sexto Penal del Circuito con
Funciones de Conocimiento de Ibagué y al Juzgado Tercero de Ejecución de
Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué para que inicien el trámite de
reconstrucción del expediente del proceso penal”. Frente al Juzgado Sexto
Penal del Circuito de Ibagué se encuentra satisfecha la legitimación en la
causa por pasiva, pues se trata del Juzgado que adelantó el trámite en primera
instancia y ante el que se practicaron las pruebas y se formularon las
apelaciones que se pretenden reconstruir51. Sin embargo, no ocurre lo mismo
respecto del Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad
de Ibagué y la Fiscalía General de la Nación, frente a los cuales la Sala no
encontró pruebas que pudieran dar por acreditada alguna acción u omisión
en la alegada vulneración de los derechos fundamentales de Virgelina
Aguiar, ni se trata tampoco de terceros con interés legítimo. En concreto, al
Juzgado Tercero de EPMS le corresponde conocer y decidir lo relativo a la
ejecución de la pena una vez esta se encuentra en firme pero no conoce ni
decide sobre el trámite de instancia que precede a la sentencia52; y la Fiscalía
General de la Nación, es el ente acusador y parte en el proceso quien, aunque
está llamada a participar en el trámite de reconstrucción del expediente no es
la autoridad que puede satisfacer la pretensión de la demandante53. En
consecuencia, no habrá consideraciones ni órdenes dirigidas a estas
entidades en esta sentencia.

75. Relevancia constitucional. Dado que la tutela contra providencia


judicial no es un juicio de corrección sino uno de validez, para su
procedencia es indispensable que el asunto trascienda la esfera legal y revista
relevancia constitucional54. Para dar por acreditada esta exigencia, debe
justificarse razonablemente una restricción al derecho fundamental que
resulte, prima facie, desproporcionada55. La relevancia constitucional tiene
tres finalidades: (i) preservar la competencia e independencia de los jueces de
las diferentes jurisdicciones y evitar que la tutela se convierta en un escenario

51 Tanto el Juzgado Tercero de EPMS como el Sexto con Funciones de Conocimiento, ambos de Ibagué, fueron
vinculados al presente trámite mediante auto del 18 de octubre de 2023 por la Sala de Casación Penal de la Corte
Suprema de Justicia.
52 De conformidad con el artículo 38 de la Ley 906 de 2004.
53 Artículo 126 del Código General del Proceso, “(…) 2. El juez fijará fecha para audiencia con el objeto de comprobar

la actuación surtida y el estado en que se hallaba el proceso, para lo cual ordenará a las partes que aporten las
grabaciones y documentos que posean. En la misma audiencia resolverá sobre la reconstrucción.”
54 Corte Constitucional, sentencias SU-033 de 2018, SU-128 de 2021, SU-103 de 2022, SU-387 de 2022, entre otras.
55 Corte Constitucional, sentencias SU-573 de 2019, SU-103 de 2022, SU-067 de 2023, entre otras.

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Expediente T-10.095.405

para discutir asuntos de rango legal; (ii) restringir la tutela a cuestiones que
afecten los derechos fundamentales; y finalmente (iii) impedir que la tutela
se convierta en una instancia adicional para controvertir las decisiones de los
jueces56.

76. Con fundamento en lo anterior, la Corte ha construido tres criterios de


análisis para establecer si una tutela reviste relevancia constitucional, los
cuales, en este caso en concreto se estiman satisfechos, así: (i) La
controversia versa sobre asuntos constitucionales y no meramente
económicos o legales57. En este caso la controversia no tiene un contenido
económico ni se circunscribe a un asunto meramente legal, pues la
accionante plantea un problema frente a la aplicación de normas de rango
constitucional como el debido proceso, el derecho a la defensa y la dignidad
humana, que afectan directamente la libertad de la accionante que se
encuentra actualmente recluida. Además, la accionante explica cómo la
sentencia que cuestiona trasciende un debate sobre la aplicación del estatuto
penal y procesal penal, argumentando que el Tribunal desconoció los
mandatos constitucionales que prohíben la discriminación de la mujer y
ordenan a las autoridades judiciales adoptar un enfoque de género en los
asuntos a su cargo.

77. (ii) El caso involucra un debate jurídico sobre el contenido, alcance y


goce de derechos fundamentales. Por regla general las tutelas contra
providencia judicial plantean una tensión respecto del derecho fundamental
al debido proceso contenido en el artículo 29 de la Constitución Política, sin
perjuicio de que la vulneración de este derecho conlleve a su vez el impacto
de otros derechos fundamentales como el derecho a la defensa. En efecto, en
este caso, se desprende del escrito de tutela una vulneración prima facie del
derecho fundamental al debido proceso entendido este en términos generales
como el conjunto de garantías que protegen al ciudadano en las actuaciones
judiciales y administrativas. En concreto, este derecho se ve comprometido
con la posible indebida notificación de la sentencia de segunda instancia, lo
que habría impedido que pudiera ejercer el recurso extraordinario de
casación, afectando así su derecho a acceder a la justicia. Además, la
accionante señala que el origen de la controversia radica en un abierto
desconocimiento de los mandatos constitucionales que prohíben a las
autoridades judiciales fundamentar sus razonamientos en estereotipos de
género y perpetuar la violencia contra las mujeres. Lo anterior, señala la

56Corte Constitucional, Sentencia SU-573 de 2019.


57Este requisito debe descartarse cuando la controversia (i) se limita a la mera determinación de aspectos legales de un
derecho, como la correcta interpretación de una norma procesal, a menos que de allí se desprendan claramente
violaciones de derechos fundamentales; o (ii) que sea evidente que la controversia tiene un contenido económico por
plantearse en términos estrictamente monetarios, con connotaciones particulares o privadas que no representen en
interés general. Cfr. Sentencia SU-128 de 2021.

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Expediente T-10.095.405

demandante, se materializó tanto en la valoración probatoria, como en la


aplicación de la normativa penal.

78. (iii) La tutela no es empleada como un recurso adicional para reabrir


el debate. En el caso bajo estudio, la accionante, lejos de reabrir el debate
surtido en el proceso penal ordinario, alega una actuación ostensiblemente
arbitraria e ilegítima de la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito de
Ibagué, que se habría concretado en la posible configuración de los defectos
sustantivo, fáctico, procedimental y la violación directa de la Constitución
en el que incurriera la autoridad judicial. Y (iv) la tutela no tiene su origen
en hechos adversos que fueron ocasionados por la misma accionante58, toda
vez que los defectos que se alegan son atribuibles a la autoridad judicial, y
no corresponden a una omisión o negligencia de ella. En este caso, la defensa
de la accionante alegó en sede ordinaria la configuración de la legítima
defensa o de la atenuante de ira o intenso dolor y, sin embargo, se cuestiona
que el Tribunal, con argumentos basados en estereotipos, hubiera dejado de
aplicar las normas que contienen bien una u otra figura, y hubiese dado a las
pruebas un alcance suasorio revictimizante. De otro lado, la accionante
cuestiona que correspondía al Tribunal la notificación personal, y que no
haberlo hecho le impidió conocer el contenido de la providencia y, en
consecuencia, adelantar el recurso extraordinario de casación. Frente a este
particular, la Sala constata que la presunta indebida notificación viola el
debido proceso y constituye un defecto procedimental absoluto cuando es
consecuencia de la conducta omisiva de la autoridad59, y por tanto, no le es
atribuible a la parte procesal que lo alega a su favor.

79. Por todo lo anterior, se estima satisfecha la relevancia constitucional y


se continúa con el análisis de procedencia.

80. Inmediatez. El presupuesto de inmediatez se refiere a que la tutela haya


sido interpuesta en un término razonable desde la afectación del derecho
fundamental invocado. Este requisito temporal “pretende combatir la
negligencia, el descuido o la incuria de quien la ha presentado, pues es deber
del accionante evitar que pase un tiempo excesivo, irrazonable o
injustificado desde que se presentó la actuación u omisión que causa la
amenaza o vulneración de las garantías constitucionales hasta la presentación
del recurso de amparo” 60. Cuando la tutela recae sobre providencias
judiciales, la verificación de la inmediatez debe ser exigente en la medida en
que el paso del tiempo reafirma la legitimidad de las decisiones judiciales y
concreta los principios de cosa juzgada y seguridad jurídica61.
58 Sentencias SU-128 de 2021, SU-103 de 2022 y SU-067 de 2023.
59 Sentencias T-181 de 2019, T-276 de 2020, T-298 de 2023, entre otras.
60 Sentencia T-205 de 2015, reiterada en la T-612 de 2016.
61 Sentencias T-189 de 2009, T-491 de 2009, T-181 de 2019, SU-184 de 2019, entre otras.

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81. Sin embargo, esta corporación ha reconocido que “existen situaciones


en las cuales el juez constitucional debe establecer la razonabilidad del
tiempo transcurrido entre el hecho generador de la violación y el reclamo
presentado” 62, y en consecuencia ha identificado que no existe una tardanza
injustificada o irrazonable cuando se presenta alguna de estas circunstancias:
(i) que exista un motivo válido para la inactividad de los accionantes; (ii) que
la inactividad injustificada no vulnere el núcleo esencial de derechos de
terceros afectados con la decisión; (iii) que exista un nexo causal entre el
ejercicio tardío de la acción y la vulneración de los derechos fundamentales
del interesado; y (iv) que el fundamento de la acción de tutela surja después
de acaecida la actuación violatoria de los derechos fundamentales, de
cualquier forma, en un plazo no muy alejado de la fecha de interposición63.

82. En este caso, la Sala de Casación Penal en la providencia de primera


instancia desestimó el cumplimiento del requisito de inmediatez por
considerar que desde la fecha de promulgación de la sentencia cuestionada y
la interposición de la tutela transcurrieron 18 años. A su vez, la Sala de
Casación Civil al desatar la impugnación confirmó la falta de inmediatez no
solo por el término transcurrido desde el momento en que fue proferida la
sentencia cuestionada, sino también porque entre el momento de la captura
y la tutela transcurrieron 1 años y 8 meses, y desde que se le remitió el
expediente transcurrieron 7 meses.

83. Contrario a lo expuesto en instancia, el término que debe tenerse en


cuenta para conocer la diligencia de la accionante no puede empezarse a
contar desde que fue proferida la sentencia –23 de junio de 2005–, pues la
irregularidad procesal que se cuestiona fue justamente el acto de notificación
de dicha providencia. Como lo alega la accionante, no tuvo conocimiento de
que se hubiera modificado su situación jurídica, especialmente porque se
encontraba en libertad condicional y vivía en una vereda apartada de Ibagué,
y no recibió citación para la notificación personal. Además, la orden de
captura fue emitida el 20 de enero de 2006 y solo se hizo efectivo hasta el 3
de febrero de 2022. Así pues, la alegada afectación al debido proceso que se
originó con la sentencia del Tribunal Superior se concretó en una afectación
al derecho a la libertad de la accionante 19 años después –desde que se le
concedió la libertad condicional– y se ha mantenido en el tiempo hasta la
actualidad.

84. Ahora pues, tampoco puede evidenciarse una inactividad de la


accionante posterior a la captura, pues tal como se expuso, Virgelina
presentó sendas peticiones ante el Juzgado Sexto Penal del Circuito –5 de

62 Sentencia T-612 de 2016.


63 Sentencias T-491 de 2009, T-189 de 2009, T-612 de 2016 y SU-184 de 2019.

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abril de 2022–, el Juzgado Tercero de EPMS –3 y 28 de febrero de 2023– y


la Fiscalía General de la Nación –24 y 27 de marzo, y 19 de abril todas de
2023–, así como dos tutelas –16 de marzo y 19 de abril de 2023–, mediante
las cuales solicitó su expediente ordinario completo con miras a valorar las
posibles acciones jurídicas a emprender. Las respuestas fueron recibidas del
3 de febrero, 1 y 16 de marzo, 8 de mayo hasta el 29 de agosto, todas de
2023. La obtención del expediente no es una diligencia caprichosa, pues
constituye el fundamento probatorio principal para obtener la protección de
sus derechos. Lo cierto es que pese a los múltiples intentos, la accionante no
logró satisfacer su pretensión, y de hecho, las instancias de tutela revelaron
la falta de claridad frente al paradero de su expediente64. En esa medida, tras
acudir a las mencionadas autoridades en varias oportunidades, y no lograr
satisfacer su petición de manera completa, la accionante elevó tutela dos
meses después de haber recibido la última respuesta, esto es, la asignación
del ORFEO a la petición elevada ante la Fiscalía General de la Nación.

85. Subsidiariedad. Al ser la tutela un mecanismo de protección de


derechos de carácter residual y subsidiario únicamente será procedente (i)
cuando no exista otro medio de defensa judicial o, cuando existiendo dicho
medio, (ii) sea necesario como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio
irremediable. Por último, procede excepcionalmente (iii) cuando el medio
ordinario judicial no sea idóneo ni eficaz para la protección de los derechos
fundamentales, teniendo en cuenta las circunstancias en que se encuentren
los accionantes.

86. En este caso, las sentencias de instancia desestimaron el cumplimiento


del requisito de subsidiariedad debido a que la accionante no agotó el recurso
extraordinario de casación de conformidad con el artículo 205 de la Ley 600
de 2000, que era el estatuto procesal bajo el cual se adelantó el proceso. En
concreto, la Sala de Casación Penal afirmó que “la causa penal seguida
contra Virgelina Aguiar Cifuentes únicamente surtió la primera y segunda
instancia y, en ambos escenarios procesales, las autoridades judiciales
concluyeron la responsabilidad penal de la acusada en relación con la
comisión del delito de homicidio, en calidad de autora, pues la sentenciada
no interpuso el recurso extraordinario de casación”65. Por su parte, la Sala de
Casación Civil señaló que “el término para presentar el recurso de casación
venció el 26 de julio de 2005, sin haber logrado acudir al mismo”66.

64 La Sala de Casación Penal afirmó que “como se ha podido observar, no existe la presunta novedad de la pérdida de
expedientes del archivo por parte de la Dirección Seccional de Administración Judicial de Ibagué, exactamente en el
proceso con radicado 730013104006200000352”
65 Expediente digital, “14. Fallo primera instancia”, p. 12.
66 Expediente digital, “23. Fallo de segunda instancia”, p. 2.

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Expediente T-10.095.405

87. De conformidad con el artículo 205 de la Ley 600 de 200067, el recurso


extraordinario de casación “procede contra las sentencias proferidas en
segunda instancia por los Tribunales Superiores de Distrito Judicial y el
Tribunal Penal Militar, en los procesos que se hubieren adelantado por los
delitos que tengan señalada pena privativa de la libertad cuyo máximo
exceda de ocho años, aun cuando la sanción impuesta haya sido una medida
de seguridad.”. Seguidamente, el artículo 207 fija como causales para la
procedencia del recurso, a saber: (i) cuando la sentencia sea violatoria de una
norma de derecho sustancial (si la violación de la norma sustancial proviene
de error de hecho o de derecho en la apreciación de determinada prueba, es
necesario que así lo alegue el demandante); (ii) cuando la sentencia no esté
en consonancia con los cargos formulados en la resolución de acusación; y
(iii) cuando la sentencia se haya dictado en un juicio viciado de nulidad68.
Para su ejercicio, el legislador previó que este recurso debe ser interpuesto
ante el Tribunal Superior “dentro de los quince (15) días siguientes a la
última notificación y en un término posterior común de treinta (30) días se
presentará la demanda” 69.

88. De un lado, si bien en principio el recurso extraordinario de casación


era el mecanismo previsto por el ordenamiento jurídico para cuestionar la
decisión del Tribunal Superior del Ibagué, la razón por la que no se agotó
dicho recurso es justamente una de las que se alega como vulneradora del
debido proceso de la accionante, esto es, la indebida notificación de la
sentencia de segunda instancia. Como se expuso previamente, la accionante
cuestiona que la última notificación no fue efectuada en debida forma y que
por lo tanto no tuvo conocimiento de la condena proferida por el Tribunal
sino hasta que fue capturada 19 años después.

89. En consecuencia, encuentra la Sala que el cuestionamiento sobre la


debida notificación de la sentencia no podía tramitarse a través del
recurso extraordinario de casación pues, justamente, el asunto que se discute
-el de la notificación- era la condición previa para poder acudir a dicho
recurso. En esa medida la casación no es un recurso idóneo para cuestionar
la pérdida de oportunidad en la presentación del recurso extraordinario de
casación. Así es claro para la Sala que la valoración que hicieron los jueces de
instancia sobre el requisito de subsidiariedad omitió esta cuestión preliminar,
la presunta configuración de una vulneración del debido proceso de la
accionante por falta de notificación, para la que mal podría exigírsele haber
agotado el recurso extraordinario de casación, ni ningún otro dado que al
momento en que constató la falta de notificación, estaban vencidos los
67 El recurso extraordinario de casación está contemplado en la Ley 906 de 2004 en los artículos 180 a 191.
68 Las causales de procedencia fueron ampliadas en la Ley 906 de 2004, tal y como lo dispone el artículo 181.
69 Artículo 183 de la Ley 600 de 2000. El término inicial fue reducido por la Ley 906 de 2004 a cinco (5) días, de

conformidad con el artículo 183.

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términos para interponer los recursos a que hubiera lugar. Por tanto, tampoco
es procedente reprochar su negligencia por haber dejado vencer el término
de casación en silencio.

90. De otro lado, el legislador dispuso la acción de revisión como un


mecanismo para impugnar sentencias condenatorias en firme “cuando quiera
que aparezca evidente que en ellas se cometieron errores o ilicitudes que
hacen de la providencia un pronunciamiento contrario a derecho”70. Sin
embargo, el legislador previó que la procedencia de la acción de revisión está
sujeta a la configuración de al menos una de las causales contempladas en el
artículo 220 de la Ley 600 de 200071. En este caso en concreto, no se
vislumbra que los reproches que efectuó la accionante en su tutela puedan
subsumirse en alguna de las causales previstas por el legislador. En
consecuencia, este mecanismo no es idóneo para obtener la protección de los
derechos reclamados por la accionante.

91. Ahora bien, en cuanto a la solicitud del expediente, cabe recordar que
este procedimiento se encuentra contemplado en el artículo 126 del Código
General del Proceso72 y es el mecanismo judicial idóneo frente a la pérdida
total o parcial de un expediente, y puede ser adelantado no solo por solicitud
de parte sino también de oficio, de ahí que la procedencia de la tutela es
excepcional para tal efecto. Solo cuando se demuestre en el caso concreto
que el mecanismo no es idóneo o eficaz para evitar un perjuicio irremediable,
es procedente acudir de manera directa a la tutela73.

92. En el asunto sometido a revisión, encuentra la Sala que el


70 Corte Constitucional, sentencias T-649 de 2011 y SU-214 de 2023.
71 El artículo 220 dispone las siguientes causales de procedencia para la acción de revisión: “1. Cuando se haya
condenado o impuesto medida de seguridad a dos o más personas por una misma conducta punible que no hubiese
podido ser cometida sino por una o por un número menor de las sentenciadas. 2. Cuando se hubiere dictado sentencia
condenatoria o que imponga medida de seguridad, en proceso que no podía iniciarse o proseguirse por prescripción de
la acción, por falta de querella o petición válidamente formulada, o por cualquier otra causal de extinción de la acción
penal. 3. Cuando después de la sentencia condenatoria aparezcan hechos nuevos o surjan pruebas, no conocidas al
tiempo de los debates, que establezcan la inocencia del condenado, o su inimputabilidad. 4. Cuando con posterioridad
a la sentencia se demuestre, mediante decisión en firme, que el fallo fue determinado por una conducta típica del juez
o de un tercero. 5. Cuando se demuestre, en sentencia en firme, que el fallo objeto de pedimento de revisión se
fundamentó en prueba falsa. 6. Cuando mediante pronunciamiento judicial, la Corte haya cambiado favorablemente el
criterio jurídico que sirvió para sustentar la sentencia condenatoria. Lo dispuesto en los numerales 4 y 5 se aplicará
también en los casos de preclusión de la investigación, cesación de procedimiento y sentencia absolutoria”. Estas
causales fueron recogidas casi con exactitud por el artículo 192 de la Ley 906 de 2004.
72 Artículo 26 del CGP: “En caso de pérdida total o parcial de un expediente se procederá así: 1. El apoderado de la

parte interesada formulará su solicitud de reconstrucción y expresará el estado en que se encontraba el proceso y la
actuación surtida en él. La reconstrucción también procederá de oficio. 2. El juez fijará fecha para audiencia con el
objeto de comprobar la actuación surtida y el estado en que se hallaba el proceso, para lo cual ordenará a las partes que
aporten las grabaciones y documentos que posean. En la misma audiencia resolverá sobre la reconstrucción. 3. Si solo
concurriere a la audiencia una de las partes o su apoderado, se declarará reconstruido el expediente con base en la
exposición jurada y las demás pruebas que se aduzcan en ella. 4. Cuando se trate de pérdida total del expediente y las
partes no concurran a la audiencia o la reconstrucción no fuere posible, o de pérdida parcial que impida la continuación
del proceso, el juez declarará terminado el proceso, quedando a salvo el derecho que tenga el demandante a promoverlo
de nuevo. 5. Reconstruido totalmente el expediente, o de manera parcial que no impida la continuación del proceso,
este se adelantará, incluso, con prescindencia de lo perdido o destruido.”
73 Corte Constitucional, Sentencia T-328 de 2020.

29
Expediente T-10.095.405

procedimiento previsto por el artículo 126 del CGP no es un mecanismo


idóneo para garantizar la protección al debido proceso de la accionante. Lo
anterior debido a que el proceso ordinario que se pretende reconstruir se
adelantó en 2001, sólo hasta 2022 la accionante tuvo conocimiento de que el
expediente completo se encontraba posiblemente extraviado, y a partir de
entonces interpuso 8 solicitudes (entre peticiones y tutelas) para obtener el
expediente completo y, adicionalmente, en la petición del 10 de julio de 2023
elevada a la Fiscalía General de la Nación, solicitó de forma subsidiaria la
reconstrucción del expediente sin que a la fecha se hubiera obtenido
respuesta. Aunado a lo anterior, el Juzgado Sexto Penal del Circuito de
Ibagué señaló que el 22 de septiembre de 2014, el juez titular del despacho
de la época informó que de los 733 paquetes de expedientes que debían estar
en el archivo, solamente se encontraron 86, y además, el jefe de archivo de
la época informó que ese material había sido descartado como basura.

93. En este caso resulta desproporcionado exigir a la accionante que agote


la solicitud de reconstrucción del expediente por las siguientes razones: (i)
la naturaleza del delito impide la reconstrucción de pruebas como el
dictamen sexológico y la prueba pericial sobre el estado emocional de la
accionante; (ii) someter a la accionante a la nueva obtención del material
probatorio sería una decisión revictimizante74; (iii) el paso del tiempo
disminuye la calidad probatoria, pues se trata de hechos ocurridos hace 23
años aproximadamente; y (iv) el artículos 126 del CGP no fija un término
para resolver la solicitud de reconstrucción del expediente. Por todo lo
anterior, la tutela es el único medio judicial eficaz e idóneo para obtener la
protección de sus derechos fundamentales, máxime teniendo en cuenta que
la accionante se encuentra privada de su libertad con ocasión al proceso que
se pretende reconstruir.

94. Identificación razonable de los hechos que generaron la vulneración


y de los derechos vulnerados. En virtud de este requisito, la parte actora en
su intervención debe presentar de forma clara los fundamentos de la
afectación de derechos que se le atribuye a la decisión judicial. Esto no
significa que la tutela tenga exigencias de forma excesivas, sino que busca
garantizar una comprensión del objeto de la censura. De ahí que el
demandante deba cumplir con unas “cargas explicativas mínimas” frente a
las tutelas presentadas contra providencia judicial75.

95. En este caso, el escrito de tutela cumplió con las cargas argumentativas
mínimas necesarias para poder adelantar un estudio de fondo, ya que: (i)
74 De conformidad con el inciso 4 del artículo 17 de la Ley 1719 de 2014, dispone que “[l]as actuaciones adelantadas
por los funcionarios judiciales deberán respetar en todo momento la dignidad de las víctimas de violencia sexual y
atender sus necesidades de tal manera que no constituyan actos de revictimización” (énfasis añadido).
75 Corte Constitucional, sentencias C-590 de 2005, SU-494 de 2017 y T-468 de 2022.

30
Expediente T-10.095.405

identificó los derechos fundamentales afectados, pues la accionante invocó


la necesidad de protección de sus derechos fundamentales al debido proceso
y derecho de defensa; (ii) expuso los hechos que generan la vulneración, esto
es, la accionante delimitó los hechos a aquéllos atribuibles a la Sala Penal
del Tribunal Superior del Distrito de Ibagué y se corrobora que no pretende
que esta Sala revise íntegramente el proceso judicial de instancia o se reabran
debates legales allí adelantados ; y (iii) señaló mínimamente de qué forma la
providencia es contraria al orden jurídico, pues explicó las razones por las
que, a su juicio, la sentencia cuestionada violó el derecho fundamental al
debido proceso, y expuso las razones por las que a su juicio la providencia
incurrió en los defectos sustantivo, fáctico, procedimental, y violación
directa a la Constitución.

96. Que no se cuestione una sentencia de tutela ni de control abstracto de


constitucionalidad o una sentencia del Consejo de Estado de nulidad por
inconstitucionalidad. Por último, la tutela no se presenta contra otra
sentencia de tutela, ni se trata de una sentencia de control abstracto de
constitucionalidad de esta corporación o del Consejo de Estado, sino que
versa sobre la providencia proferida por la Sala de Decisión Penal del
Tribunal Superior del Distrito de Ibagué.

3. Análisis de los requisitos específicos de procedencia de la


tutela contra providencia judicial

97. La procedencia de la tutela como mecanismo de protección


constitucional resulta excepcional cuando se interpone contra providencias
judiciales, pues pueden verse comprometidos los principios de autonomía
judicial y seguridad jurídica. Por ello, el análisis de procedencia implica
verificar que se cumpla al menos uno de los siguientes requisitos de carácter
específico76: (i) defecto orgánico, que se presenta cuando la providencia
impugnada fue proferida por un funcionario judicial que carecía de
competencia para adoptarla77; (ii) defecto procedimental, que se origina
cuando la decisión judicial cuestionada se adoptó con desconocimiento del
procedimiento establecido, y que constituye un defecto procedimental
absoluto que conlleva la nulidad del proceso, cuando se trata de una indebida
notificación judicial78; (iii) defecto fáctico, que se configura cuando el juez
carece de apoyo probatorio para la aplicación del supuesto legal en que se
sustenta la decisión cuestionada, o cuando la valoración de la prueba fue

76 Desde la sentencia C-590 de 2005, esta Corporación abandonó el concepto de vía de hecho para acuñar las causales
de procedibilidad de la tutela contra decisiones judiciales.
77 Al respecto se pueden consultar las sentencias SU-566 de 2019, reiterada en las sentencias SU-574 de 2019, SU-455

de 2020 y SU-228 de 2021.


78 Corte Constitucional, sentencias T-781 de 2011, SU-424 de 2012, T-276 de 2020, SU-215 de 2016, SU-454 de 2016,

SU-573 de 2017, T-401 de 2019, SU-216 de 2022, SU-347 de 2022, SU-387 de 2022.

31
Expediente T-10.095.405

absolutamente equivocada79; (iv) defecto material o sustantivo, que ocurre


cuando se decide con base en normas inexistentes, inconstitucionales o
claramente inaplicables al caso concreto; cuando se presenta una evidente y
grosera contradicción entre los fundamentos y la decisión; o cuando se
otorga a la norma jurídica un sentido y alcance que no tiene, entre otros
supuestos80; (v) error inducido, que sucede cuando la decisión que vulnera
los derechos fundamentales del accionante es producto de un engaño por
parte de terceros81; y (vi) falta de motivación, que implica el incumplimiento
del deber de dar cuenta de los fundamentos fácticos y jurídicos de la
decisión82.

98. En concreto, la accionante indicó que la decisión adoptada incurrió en


los defectos (i) sustantivo, por la indebida aplicación del artículo 57 del
Código Penal, debido a un interpretación basada en estereotipos de género
erróneos; (ii) fáctico, por emplear estereotipos de género equivocados que
llevaron a la indebida valoración de su testimonio, al desconocimiento de su
calidad de víctima, y a la falta de valoración del dictamen sexológico; (iii)
procedimental, por la indebida notificación de la sentencia de segunda
instancia, y por la falta de defensa técnica; y (iv) violación directa de la
Constitución, específicamente de los artículos 13 y 43 así como de la
Convención de Belém do Pará, al no cumplir con las obligaciones de
erradicar todas las formas de violencia de género. Además, cuestionó la
finalidad de la ejecución de la pena en su caso.

99. En conclusión, la accionante cumplió con la carga argumentativa


específica exigida en el caso de tutelas contra providencia judicial y, por
tanto, la Sala encuentra procedente la presente acción de tutela y continuará
con el estudio de fondo de los defectos planteados en el escrito de tutela,
previa consideración de los aspectos normativos y dogmáticos necesarios
para hacer el análisis del caso concreto.

4. Principio de publicidad y régimen de notificaciones en la


Ley 600 de 2000

100. La notificación es el acto mediante el cual se pone en conocimiento de


los sujetos procesales el contenido de las actuaciones que se surtan dentro
del proceso y, así, garantizar los derechos de defensa, contradicción y debido

79 Corte Constitucional sentencias SU-632 de 2017, SU-195 de 2012, SU-222 de 2016, SU-632 de 2017, SU-072 de
2018, SU-116 de 2018, T-211 de 2022, entre otras.
80 Corte Constitucional sentencias SU-159 de 2002, SU-566 de 2019, SU-574 de 2019, T-309 de 2022, T-210 de 2022,

SU-103 de 2022, SU-074 de 2022, SU-048 de 2022, T-225 de 2022 y T-152 de 2022.
81 Corte Constitucional, sentencias SU-014 de 2001, C-590 de 2005, T-269 de 2018, SU-261 de 2021 y T-432 de 2021.
82 Corte Constitucional, sentencias T-114 de 2002, SU-424 de 2012, T-008 de 2022, T-172 de 2022, SU-207 de 2022

y SU-349 de 2022.

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Expediente T-10.095.405

proceso83. Así, “la notificación también determina el momento exacto en el


cual la persona interesada ha conocido la providencia, y el correlativo inicio
del término preclusivo dentro del cual puede llevar a cabo los actos
procesales a su cargo”84. En esa medida, la notificación cumple una doble
función pues, por un lado, permite garantizar el debido proceso, y por el otro,
asegura los principios de celeridad y eficacia de la función judicial al
determinar el momento a partir del cual empiezan a correr los términos
procesales.

101. Frente a esta última función, la jurisprudencia constitucional ha


destacado que el principio de publicidad en las actuaciones judiciales es uno
de los ejes axiales de la administración pública de conformidad con el
artículo 228 constitucional, y que por tanto no puede verse como una simple
formalidad procesal, sino como el medio para garantizar la eficacia de la
función judicial85. Adicionalmente, ha señalado que el principio de
publicidad “tendrá que cumplirse con especial rigorismo en los casos en que
el conocimiento completo y oportuno de las decisiones, además del derecho
de defensa, compromete la presunción de inocencia y el derecho a la libertad
personal”86.

102. En línea con lo anterior, el principio de publicidad en torno a la


administración de justicia se concreta en dos escenarios. De un lado, como
una garantía del debido proceso, esto es, que es deber de los jueces
asegurarse de que tanto las partes como los sujetos procesales conocerán las
actuaciones que se surtan dentro del proceso. De otro lado, como una
garantía del derecho al acceso a la información pública, que se traduce en el
derecho de los ciudadanos de conocer las decisiones judiciales87.

103. El artículo 176 de la Ley 600 de 2000 señala las providencias que
deben notificarse, entre las que se incluyen las sentencias, las providencias
interlocutorias, de sustanciación, entre otras. Seguidamente, el artículo 177
señala que las notificaciones pueden ser de distintos tipos: personal, por
estado, por edicto, por conducta concluyente y en estrados. A su vez, el
artículo 178 dispone que “las notificaciones al sindicado que se encuentre
privado de la libertad, al Fiscal General de la Nación o su delegado cuando
actúen como sujetos procesales y al Ministerio Público se harán de forma
personal. Las notificaciones al sindicado que no estuviere detenido y a
los demás sujetos procesales se harán personalmente si se presentaren en la
83 Sentencia C-648 de 2001, reiterada en las sentencias T-970 de 2006, T-105 de 2010, T-939 de 2011 y T-812 de 2012.
84 Sentencia C-648 de 2001, reiterada en las sentencias T-970 de 2006.
85 Cfr. Sentencias T-049 de 2009, C-429 de 2020
86 Cfr. Sentencia T-970 de 2006,
87 Cfr. Sentencia SU-355 de 2022. En todo caso, en esta oportunidad la Corte resaltó que este derecho no es absoluto,

pues el legislado puede fijar las reglas conforme a las cuales se dé a conocer la información entre las partes y sujetos
procesales y se limite el acceso a la información a terceros sin interés legítimo.

33
Expediente T-10.095.405

secretaría dentro de los tres (3) días siguientes al de la fecha de la


providencia, pasado ese término se notificará por estado a los sujetos
procesales que no fueron enterados en forma personal”. Por su parte, los
artículos 179 y 180 prevén respectivamente la notificación de los autos y de
las sentencias. Estas últimas, se notifican por edicto “si no fuere posible su
notificación personal dentro de los tres (3) días siguientes a su expedición”
88
.

104. De lo anterior se deriva que el legislador diferenció la forma de


notificación según los sujetos procesales. Así pues, el sindicado que se
encuentre privado de la libertad, el Fiscal General de Nación o su delegado
–cuando actúen como sujetos procesales–, y el representante del Ministerio
Público, se notificarán personalmente89. En cambio, los demás sujetos
procesales, incluyendo el sindicado no privado de la libertad, se notificarán
personalmente sólo si se presentan en la secretaría en los 3 días siguientes a
la fecha de la providencia, para lo cual, deberán librarse las citaciones
correspondientes. Vencido este término, la notificación se hará a través de
los medios supletorios90.

105. En concordancia con el artículo 187, el 180 señala que “la sentencia
se notificará por edicto, si no fuere posible su notificación personal dentro
de los tres (3) días siguientes a su expedición (…). La notificación se
entenderá surtida al vencimiento del término de fijación del edicto” (énfasis
añadido). Sin embargo, la ley procesal no previó una única forma para dar
cumplimiento a la notificación personal, por lo que puede efectuarse bien por
la comparecencia de la parte a la secretaría del despacho, o a través de una
comunicación, “pero siempre observando que la parte tenga a su disposición
el contenido total de la decisión judicial cuya publicidad se requiere y se deje

88 Conviene en este punto diferenciar la notificación personal de la citación que se surte para lograr dicha notificación.
Como se expuso anteriormente, la primera es el mecanismo por el cual se cumple el cometido de enterar del contenido
de una decisión judicial a las partes. En cambio, las citaciones se refieren a las diligencias efectuadas por los servidores
judiciales para que los sujetos procesales acudan a notificarse personalmente de la decisión judicial. De conformidad
con el artículo 151 de la Ley 600 de 2000 “las citaciones podrán hacerse por los medios y en la forma que el servidor
judicial considere eficaces, indicando la fecha y hora en que se deba concurrir. En forma sucinta se consignarán las
razones o motivos de la citación con la advertencia de las sanciones previstas en caso de desobediencia y dejando
expresa constancia en el expediente”.
89 Al respecto, la Sala de Casación Penal ha considerado que “Se hace necesario destacar que el artículo 178 ejusdem

al regular lo concerniente a la notificación personal consagra de manera expresa que las decisiones judiciales se
notificarán de esa forma al sindicado que se encuentre privado de la libertad, al Fiscal General de la Nación o su
delegado cuando actúen como sujetos procesales y al Ministerio Público. Establecido que la notificación personal al
Fiscal General de la Nación o a su delegado, cuando actúan como sujetos procesales, no es un acto generoso o altruista
y mucho menos un acto garantista facultativo del juez (singular o colegiado), sino una obligación del funcionario
judicial a la cual debe allanarse sin oponer limitación alguna, buscando siempre el mecanismo idóneo para su obtención,
de acuerdo con las circunstancias propias en cada caso y la situación de los sujetos procesales.” Cfr. Sentencia CSJ AP
del 30 de noviembre de 2006. Radicado 25962, en concordancia con las sentencias de radicado 24128; CSJ AP5734-
25, 30 de septiembre de 2015 y radicado 45048.
90 En palabras de la Sala de Casación Penal explica que “una vez notificados personalmente el sindicado privado de la

libertad, el Fiscal cuando interviene como sujeto procesal y el Ministerio Público, y superados los tres (3) días para que
se presenten los demás sujetos procesales el secretario verificará si hay lugar o no a la notificación supletoria, como lo
indican los artículos 179 y 180 de la Ley 600 de 2000”, sentencia AP 1563-2016, radicado n.º 46628.

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constancia de su enteramiento personal”91. Solo una lectura de esta norma,


que indique que procede agotar la notificación personal antes de fijar el
edicto, es compatible con el derecho fundamental al debido proceso y con el
principio de publicidad que rige las actuaciones judiciales.

106. Ahora bien, la jurisprudencia de la Sala de Casación Penal ha


precisado que los términos descritos para surtir las notificaciones se aplican
siempre que la decisión haya sido proferida dentro del marco temporal
previsto por la ley, de modo que “si la resolución, auto o sentencia, es
proferida dentro del marco temporal legal, no es menester oficiar a los
sujetos procesales, salvo cuando la misma normatividad compele a ello. Y
lo contrario: si la determinación judicial es posterior a la frontera máxima
de tiempo establecida en la ley, nace el deber judicial de comunicar a las
‘partes', para que se acerquen a la notificación, así la ley, en el caso
concreto, no lo exija”92 (énfasis añadido). Esta obligación de notificar
personalmente a todos los sujetos procesales de aquellas decisiones
proferidas por fuera del término de ley encuentra fundamento en la necesidad
de materializar la garantía de publicidad de conformidad con el artículo 228
constitucional, que exige a los funcionarios judiciales desplegar todos los
actos necesarios para dar a conocer sus decisiones, y de este modo, garantizar
el derecho fundamental al debido proceso.

107. En particular, en cuanto al término para dictar sentencia en segunda


instancia en materia penal, el artículo 201 de la Ley 600 de 2000, que se
encuentra en el capítulo VIII titulado “segunda instancia” del título V sobre
la “actuación procesal” señala que “cuando se hubiese concedido el recurso
de apelación, efectuado el reparto en segunda instancia, el proceso se pondrá
a disposición del funcionario respectivo, quien deberá resolverlo dentro de
los quince (15) días siguientes” (énfasis añadido).

108. También la jurisprudencia ha reconocido que existe el deber de las


partes y sus apoderados de estar atentos al curso de sus procesos pues el juez
puede, en cualquier momento del término legal, proferir una decisión. Sin
embargo, este deber encuentra sus límites en la correlativa obligación de los
funcionarios judiciales de observar los plazos fijados por la ley. En palabras
de la Corte Suprema de Justicia “el deber de la ‘parte’ es correlativo al deber
judicial. Por ello le compete estar cerca del despacho judicial, porque este,

91Cfr. CJS AP 1563-2016, radicación n.º 46628.


92Cfr. CSJ SP del 31 de marzo de 2004, radicado 20594. En esta oportunidad, la Sala de Casación Penal conoció una
demanda extraordinaria de casación en la que consideró que en el caso concreto, se trató de una “sentencia que fue
dictada después del fenecimiento de los lapsos legales –15 días–, concretamente 29 días con posterioridad a la
culminación de la audiencia, el juzgado debía enterar a los sujetos procesales de la existencia de su sentencia, para que,
en igualdad de condiciones, equitativamente, se dirigieran al despacho para obtener la notificación”. Reiterado en la
sentencia con radicado 23.213 del 29 de noviembre de 2006.

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Expediente T-10.095.405

por ejemplo, puede proferir su sentencia dentro de los 15 días siguientes a la


terminación de la audiencia, como dice el artículo 410.2 del Código de
Procedimiento Penal. Mas [sic] si el fallo no es dictado dentro de esos días,
el deber compulsivo para las ‘partes’ pierde peso”93.

109. Al respecto es importante recordar que el artículo 16 de la Ley 600 de


2000 “en la actuación procesal los funcionarios judiciales harán prevalecer
el derecho sustancial y buscarán su efectividad” y que, a su vez, el artículo
142.1 del CPP señala como deber de los servidores judiciales el de “resolver
los asuntos sometidos a su consideración dentro de los términos previstos en
la ley y con sujeción a los principios y garantías que orientan el ejercicio de
la función jurisdiccional”. Adicionalmente, el artículo 153.7 de la Ley 270
de 199694 contempla como deber de los funcionarios, el de observar
estrictamente los términos fijados para atender los distintos asuntos y
diligencias, y en el cumplimiento de funciones debe obrar con lealtad e
imparcialidad (art. 153.2); la inobservancia de los términos procesales es
considerada como falta por el legislador penal (art. 143.10).

110. A partir de estas consideraciones, concluye la Sala que si bien la Ley


600 de 2000 dispuso que la notificación de la sentencia al sindicado no
detenido debe surtirse de forma personal cuando se presente en la secretaría
dentro de los 3 días siguientes a la fecha de la providencia, esta condición
requiere ser matizada al menos en dos sentidos: (i) para ello deberá
adelantarse la correspondiente citación por los medios que se consideren
eficaces; y (ii) cuando la providencia es obtenida por fuera del término legal,

5. La obligación de las autoridades judiciales de adoptar un


enfoque de género. Reiteración de jurisprudencia

111. El artículo 13 de la Constitución consagra la igualdad de todas las


personas y reconoce que “nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la
misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos
derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones
de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o
filosófica”. Por su parte, el artículo 43 de la Carta, dispone expresamente que
las mujeres no podrán ser discriminadas y señala que “[l]a mujer y el hombre
tienen iguales derechos y oportunidades. La mujer no podrá ser sometida a
ninguna clase de discriminación”. A partir de estos postulados, la Corte
Constitucional ha afirmado el mandato del Constituyente de garantizar los
93 Ibid. Por su parte, el artículo 410.2 de la Ley 600 de 2000 se refiere a la decisión de primera instancia y señala que
“[F]inalizada la práctica de pruebas y la intervención de los sujetos procesales en la audiencia, el juez decidirá dentro
de los quince (15) días siguientes”.
94 Ley Estatutaria de la Administración de Justicia.

36
Expediente T-10.095.405

derechos de las mujeres en clave de igualdad95.

112. En ese marco, y en armonía con diversos instrumentos internacionales


suscritos por Colombia, la Corte ha reconocido que corresponde al Estado
asumir deberes específicos para prevenir, erradicar y sancionar la violencia
contra la mujer. Esta obligación vincula más vigorosamente a los operadores
judiciales en tanto que la administración de justicia es un escenario para la
defensa y protección de los derechos y libertades fundamentales.

113. Entre otros, el artículo 7 de la Convención Interamericana para


Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de
Belém do Pará) establece como obligación del Estado la de “a. abstenerse de
cualquier acción o práctica de violencia contra la mujer y velar por que las
autoridades, sus funcionarios, personal y agentes e instituciones se
comporten de conformidad con esta obligación; b. actuar con la debida
diligencia para prevenir, investigar y sancionar la violencia contra la mujer”.
Seguidamente, el artículo 8 establece que los Estados parte convienen en
adoptar, en forma progresiva, medidas específicas para “fomentar la
educación y capacitación del personal en la administración de justicia,
policial y demás funcionarios encargados de la aplicación de la ley, así como
del personal a cuyo cargo esté la aplicación de las políticas de prevención,
sanción y eliminación de la violencia contra la mujer”.

114. En esta misma línea, la Convención sobre la Eliminación de todas las


formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas
eninglés) recoge las principales obligaciones que los Estados miembros de
la ONU deben cumplir, “evitando la reproducción de distintos tipos de
discriminación en contra de la mujer”. Este instrumento exige a los Estados
reforzar los estándares de protección jurídica de la mujer en todos los
ámbitos.

115. Esta corporación ha reconocido que la metodología del enfoque de


género es un deber de los funcionarios del Estado de garantizar el derecho
fundamental a una vida libre de violencia, y en especial, de los funcionarios
judiciales a la hora de administrar justicia. En estos casos, la Corte ha
entendido que los jueces que conocen de fenómenos de violencia contra la
mujer, no solo se limitan a la labor del reconocimiento de derechos –cuando
hay lugar a ello–, sino que además, pueden contribuir a erradicar patrones de
desigualdad y discriminación. En la Sentencia T-093 de 2019, la Sala señaló
que “el derecho fundamental a una vida libre de violencia implica, desde su
dimensión positiva, el deber judicial de aplicar el enfoque diferencial con
perspectiva de género en todos aquellos casos en los cuales se tenga sospecha
95 Cfr. Sentencias C-408 de 1996, T-344 de 2020 y T-064 de 2023

37
Expediente T-10.095.405

de una posible situación de violencia de género. Esta obligación a su vez,


vincula a todas las jurisdicciones y en todos los procesos”.

116. El deber de incorporar la perspectiva o enfoque de género en la


administración de justicia se traduce en hacer efectivo el derecho a la
igualdad de las mujeres, como respuesta a la obligación constitucional, legal
e internacional de combatir la discriminación y, en cada caso concreto,
remediar las situaciones asimétricas de poder que perjudican a las mujeres.
De acuerdo con la jurisprudencia de la Corte Constitucional, el empleo de la
perspectiva de género (i) no implica una actuación parcializada del juez, sino
que reclama independencia e imparcialidad por su parte; (ii) pone de presente
la necesidad de que la autoridad judicial no perpetúe estereotipos de género
discriminatorios; y (iii) impone al juez, al analizar supuestos de violencia
contra la mujer, un abordaje multinivel para considerar tanto fuentes
normativas de diferente orden, como el contexto sociológico de los hechos96.

117. En el marco de la tutela contra providencia judicial, la Corte ha


reconocido que la ausencia del enfoque de género, según como se presente,
puede configurar un defecto que habilite su procedencia excepcional97.
Esta es una obligación de los jueces en su función de administrar justicia, que
busca evitar la revictimización98 y no incurrir en violencia institucional,
entendida como aquella que se presenta “con las actuaciones de los distintos
operadores judiciales, quienes toman decisiones con fundamento en
actitudes sociales discriminatorias que perpetúan la impunidad para los actos
de violencia contra la mujer”99. Por lo anterior, las autoridades deben ser
diligentes en la visibilización de la violencia contra la mujer y su
erradicación100.

118. Con fundamento en lo anterior, la Corporación ha construido una


serie de parámetros o deberes que corresponde a los jueces atender para
garantizar una adecuada aplicación del enfoque de género: (i) desplegar toda

96 Cfr. Sentencias T-012 de 2016, T-590 de 2017, SU-080 de 2020, SU-349 de 2022, T-028 de 2023, T-224 de 2023,
T-230 de 2024, entre otras.
97 Así, a manera de ejemplo, en la Sentencia SU-349 de 2022 la Corte concluyó que la providencia revisada incurrió en

defecto de violación directa de la Constitución al crear un escenario de violencia institucional, en el defecto específico
de ausencia de motivación al prescindir del enfoque de género y en el defecto fáctico por indebida valoración probatoria
por haberle restado importancia a la declaración de la víctima. En la Sentencia T-230 de 2024 la Sala constató que la
ausencia del enfoque de género constituyó un defecto de violación directa de la Constitución como un desconocimiento
del precedente constitucional. En la SU-167 de 2024, la Corte encontró acreditado el defecto fáctico en su dimensión
negativa por haber desconocido el enfoque de género en la actividad probatoria, y en la T-010 de 2024 por la valoración
errónea de una de las pruebas recaudadas. En la T-130 de 2024, la Sala encontró configurado el defecto sustantivo
debido a la indebida aplicación de normas que regulan los procesos de violencia intrafamiliar omitiendo la aplicación
de la perspectiva de género.
98 Que a su vez puede ocurrir por dos vías. Una primera, por la “naturalización” de la violencia contra la mujer cuando

se solucione un caso concreto, y una segunda, por la reproducción de estereotipos. Cfr. Sentencias T-012 de 2016, T-
028 de 2023, T-064 de 2023, T-230 de 2024.
99 Cfr. Sentencias SU-349 de 2022.
100 Cfr. Sentencias SU-349 de 2022 y T-064 de 2023.

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Expediente T-10.095.405

la actividad judicial –en el marco de sus competencias– para garantizar los


derechos en disputa y la dignidad de las mujeres; (ii) analizar los hechos, las
pruebas y las normas con base en interpretaciones sistemáticas de la realidad,
de manera que en ese ejercicio hermenéutico se reconozca que las mujeres
han sido un grupo tradicionalmente discriminado y como tal, se justifica un
trato diferencial101; (iii) no tomar decisiones con base en estereotipos de
género; (iv) evitar la revictimización de la mujer; (v) reconocer las
diferencias entre hombres y mujeres; (vi) ajustar la carga probatoria en casos
de violencia o discriminación, privilegiando los indicios sobre las pruebas
directas, cuando estas últimas resulten insuficientes; (vii) considerar el rol
transformador o perpetuador de las decisiones judiciales; y (viii) efectuar un
análisis rígido sobre las actuaciones de quien presuntamente comete la
violencia102.

119. En concreto, cuando la providencia judicial que se analiza involucra


la investigación y juzgamiento de violencia sexual, la jurisprudencia ha
insistido en que las autoridades judiciales –incluidos no solo los jueces sino
también los fiscales– tienen la obligación de adelantar las respectivas
indagaciones en cumplimiento del deber de la debida diligencia. Para la
Corte, esta se traduce en los deberes concretos de (i) investigar
oportunamente y dentro de un plazo razonable; (ii) no tomar decisiones
discriminatorias basadas en estereotipos de género; (iii) brindar a las
víctimas oportunidades para ser oídas y participar dentro del proceso, así
como tomar en cuenta sus opiniones y reclamos, y adoptar mecanismos para
facilitar la declaración y para proteger su intimidad; (iv) dictar mandatos
judiciales de amparo para evitar nuevas agresiones, y garantizar la seguridad
de la víctima y su familia durante y después del proceso; (v) dar aviso a las
víctimas de la liberación de los agresores; (vi) brindar información a las
víctimas sobre sus derechos y la forma cómo puede participar en el proceso,
así como brindar orientación psicológica; (vii) permitir a las víctimas
solicitar el control de legalidad de las decisiones que afectan sus derechos; y
(viii) guardar la debida reserva de la identidad de la víctima103.

6. La circunstancia de culpabilidad disminuida de ira o intenso


dolor en escenarios de violencia contra la mujer

101 En la Sentencia SP451 de 2023, radicado n.º 64028 del 1 de noviembre de 2023, la Sala de Casación Penal conoció
la impugnación especial en contra de una sentencia que en primer grado absolvió al agresor de su cónyuge tras
considerar que la declaración de la víctima por sí sola era insuficiente, y en cambio, era necesaria su corroboración
mediante prueba médica o psicológica, copia de la historia clínica o certificación de la atención médica. En segunda
instancia, el Tribunal Superior de Antioquia revocó la decisión para condenar al sindicado, considerando que el delito
de acceso carnal violento puede ser acreditado con cualquier medio demostrativo válido, máxime porque se comete en
un ámbito privado, de ahí que es conocido como un “delito de puerta cerrada”, por lo que frecuentemente se cuenta
únicamente con la prueba derivada del testimonio de la víctima.
102 Cfr. Sentencias T-012 de 2016, , SU-080 de 2020, T-028 de 2023, T-230 de 2024, entre otras.
103 Cfr. Sentencia T-843 de 2011, T-595 de 2013, T-126 de 2018 y T-236 de 2021.

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Expediente T-10.095.405

120. El principio de culpabilidad constituye una garantía constitucional104.


De conformidad con la jurisprudencia de esta Corporación, este principio
encuentra su arraigo constitucional, tanto en el debido proceso contenido en
el artículo 29 superior, como en el principio de presunción de inocencia,
según el cual “toda persona se presume inocente mientras no se la haya
declarado judicialmente culpable”. Además, de estas disposiciones se
desprenden ciertos mandatos para el derecho penal: (i) el derecho penal es
uno de acto -y no de autor-, esto es, el objeto de la sanción debe ser una
exterioridad del sujeto y no un aspecto interior de la personalidad del agente
o los meros pensamientos; (ii) la prohibición de la responsabilidad objetiva,
según la cual solo puede imponerse una pena a quien ha actuado
culpablemente, es decir, con dolo o con culpa; y (iii) la proporcionalidad de
la pena según la exigibilidad de la conducta conforme a derecho105.

121. En línea con lo anterior, el principio de culpabilidad que se desprende


de la Constitución de 1991 supone que para que una persona sea sancionada
penalmente, deben coexistir en su conducta, al menos tres elementos, que
son la tipicidad, la antijuridicidad y la culpabilidad, y esta última podrá
graduarse según los móviles de la conducta, siempre que el legislador los
hubiere considerado relevantes, y podrá resultar un factor determinante para
atenuar, agravar o eximir la pena106.

122. De conformidad con la Constitución, el Código Penal colombiano


prevé un sistema de responsabilidad penal subjetivo en el que el principio de
culpabilidad se manifiesta al menos en dos sentidos. En primer lugar, la
culpabilidad se contrapone al concepto de responsabilidad objetiva, esto es,
sólo el dolo o la culpa son modalidades de realización de la adecuación típica
o, dicho de otro modo, la conexión subjetiva entre el sujeto y su conducta
resulta exigencia sine qua non de la responsabilidad penal102.

123. En segundo lugar, el principio de culpabilidad hace referencia al juicio


de reproche que se formula al autor de una conducta típica y antijurídica, por
haber tenido la capacidad de comprender la ilicitud de su conducta, y no
haber adecuado su conducta conforme a ello, pudiendo hacerlo. Por lo
anterior, se han reconocido circunstancias de exclusión de culpabilidad, en
las que no es exigible otra conducta, como (i) la inimputabilidad; (ii) el actuar
bajo un error de prohibición; y (iii) la no exigibilidad de otra conducta107. El
ordenamiento también contempla circunstancias de culpabilidad disminuida,

104 Cfr. Sentencia C-093 de 2021.


105 Cfr. Sentencia C-181 de 2016.
106 Cfr. Sentencias C-239 de 1997 y T-970 de 2014.
107 Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Sentencia SP055-2023, radicado n.º 62542 del 22 de febrero

de 2023.

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Expediente T-10.095.405

como la ira o intenso dolor108.

124. Esta última fue prevista en el Código Penal colombiano como


circunstancia de culpabilidad disminuida, en estos términos: “el que realice
la conducta punible en estado de ira o de intenso dolor, causados por
comportamiento ajeno grave e injustificado, incurrirá en pena no menor de
la sexta parte del mínimo ni mayor de la mitad del máximo de la señalada en
la respectiva disposición” 109.

125. Para que se configure esta atenuante, es necesario que concurran tres
elementos. Primero, un acto grave e injusto realizado por la víctima que
provoca una alteración emocional en quien luego realiza la conducta
delictiva. Este acto desencadenante debe ser ajeno a la conducta del sujeto
activo del delito y debe tener la entidad suficiente para provocar un estado
de alteración emocional110. Segundo, el impulso violento ocasionado en un
estado de ira o intenso dolor, que se refiere al factor interno que impulsa al
sujeto activo a reaccionar violentamente ante la provocación111. Y, tercero,
la relación causal entre la provocación y la reacción que da lugar a una
responsabilidad penal atenuada112.

126. La Sala de Casación Penal ha reconocido que no considerar la ira o


intenso dolor constituye un defecto que incluso puede habilitar la casación

108 Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Sentencia SO117-2022, radicado n.º 54979 del 26 de enero
de 2022.
109 En particular, la jurisprudencia de la Corte Suprema ha definido la ira como un evento de disminución de la

capacidad volitiva e intelectiva provocada por una ofensa grave e injustificada de la víctima que determina la respuesta
violenta. Por su parte, el intenso dolor se refiere a un sentimiento de pena y congoja; angustia y aflicción del ánimo,
siempre que este sea intenso o vehemente. Además, ha aclarado que no se trata de una valoración sobre el temperamento
del autor sino a una reacción provocada por la misma víctima. En palabras de la Sala de Casación Penal “no se trata de
hacer sustentable la aminorante a partir de personalísimos sentimientos o de favorecer temperamentos impulsivos,
iracundos, irascibles, irritables, coléricos, ni de propiciar extensiones genéricas a otros estados anímicos o con
procedencia en otros orígenes, sino de reconocer la presencia de situaciones humanas que implican una disminución de
la capacidad intelectiva y volitiva del agraviado provocada por una ofensa, sin que ello implique desde luego una
pérdida absoluta de dichas facultades, que como se sabe corresponden a estados de inimputabilidad”. Corte Suprema
de Justicia, Sala de Casación Penal, radicado n.º 48-587 del 13 de febrero de 2019 y Sentencia con radicado 19.867 del
9 de mayo de 2007.
110 En todo caso, ha destacado la Sala de Casación Penal que “la gravedad y la injusticia de la provocación debe ser

estudiada en cada situación, dadas las condiciones particulares de los protagonistas del conflicto y de aquellas en las
que se consumó el hecho, como por ejemplo, su situación psicoafectiva, la idiosincrasia, la tolerancia, las circunstancias,
los sentimientos, el grado de educación y el nivel socioeconómico”. Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación
Penal, sentencia con radicado n.º 29.338, del 8 de octubre de 2008.
111 Al respecto, ha aclarado la Sala de Casación Penal que la ira y el intenso dolor no surgen de cualquier agresión que,

simplemente, anteceda al comportamiento típico, sino que es necesario valorar el estado interno en que se comete la
conducta. De ahí que es necesario valorar dos facetas, una externa, referida a la provocación, y una interna, referida al
estado anímico del provocado. Sin embargo, también ha resaltado que, “así como no toda conducta que causa encono
puede ser calificada de agresiva, tampoco toda provocación es necesariamente grave e injusta, ni mucho menos su
existencia supone el desencadenamiento del estado de ira, ni todo estado irascible o de dolor por sí solo da lugar a la
aplicación de esta específica atenuante”. Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia SP346-2019
con radicado n.º 48.587 del 13 de febrero de 2019.
112 Este requisito no implica una simultaneidad o concomitancia entre el acto grave e injusto y el impulso violento, pero

sí que se logre evidenciar que el sujeto activo actuó bajo los efectos de un raptus emotivo generado por la conducta del
tercero. Ibid.

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Expediente T-10.095.405

oficiosa de la sentencia113, por considerar que una valoración de esa


naturaleza puede constituir una violación al principio de estricta legalidad
como a la prohibición de exceso, o principio de proporcionalidad, límites
materiales del derecho penal que encuentran arraigo constitucional en los
artículos 1, 2, 29 de la Carta Política114. En este sentido, es especialmente
relevante para el caso bajo estudio, la Sentencia con radicado n.º 27595 del
7 de abril de 2010, en la que la Sala de Casación Penal casó de oficio la
sentencia del Tribunal Superior de Barranquilla –que modificó la
calificación jurídica de homicidio atenuado por una de homicidio simple–,
tras considerar que el Tribunal desconoció el estado de ira o intenso dolor
reconocido por la primera instancia, afirmando que la conducta punible de
homicidio ejecutada por la procesada “obedeció a los celos y no al maltrato
vivido por la mujer”115. En esta sentencia, la Sala evidenció que el Tribunal,
además de haber adelantado una interpretación parcializada del acervo
probatorio, incurrió “en una valoración discriminatoria en contra de la mujer,
no sólo al ignorar o minimizar todos los aspectos fácticos narrados por [la
procesada], sino también al estimar que el solo acto de ser encerrada en un
inmueble sin alimentos carecía de las connotaciones de gravedad necesarias
para producir consecuencias jurídicas en la imposición de la pena o en la
determinación del grado de reproche, e incluso al sugerir que podía tratarse
de un acto tolerado por esta persona”. En consecuencia, confirmó la
sentencia de primera instancia que reconoció que la víctima actuó motivada
por ira o intenso dolor.

127. De ahí que, desconocer una circunstancia de menor punibilidad no


solo vulnera el principio de culpabilidad, sino que configura una verdadera
vulneración al debido proceso consagrado en el artículo 29 de la
Constitución Política y, en casos de violencia contra la mujer, desconoce que
ésta constituye una agresión grave e injusta que puede determinar el
comportamiento de la mujer agredida.

7. La legítima defensa en escenarios de violencia contra la


mujer

128. Por su parte, el artículo 32-6 del Código Penal contempla la figura de
la legítima defensa en estos términos, “no habrá lugar a la responsabilidad
penal cuando: (…) Se obre por la necesidad de defender un derecho propio
o ajeno contra injusta agresión actual o inminente, siempre que la defensa

113 Tal como lo expuso la Sala de Casación Penal, en cumplimiento del artículo 2 de la Constitución Política, solo es
posible decretar la casación de oficio cada vez que advierta que la decisión es contraria a la Constitución y la ley. Ibid.
114 Cfr. Sentencias C-070 de 1996, C-468 de 2009, C-742 de 2012, C-108 de 2017, C-093 de 2021, entre otras.
115 Los hechos que dieron lugar a la casación se relacionan con el homicidio provocado por la mujer en el marco de una

discusión de la pareja. En el proceso se acreditó que días antes del suceso, el fallecido había encerrado a la mujer bajo
llave sin suministrarle comida.

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Expediente T-10.095.405

sea proporcionada a la agresión”.

129. La legítima defensa es figura permisiva, según la cual, una conducta


que esté prevista como delito deja de serlo debido a las circunstancias que la
rodean, y de esta manera, excluye la sanción. Se trata de una colisión de
bienes jurídicos en la que el legislador dio prelación a los bienes de quien es
agredido por encima de los del agresor116. Esta figura está prevista para
defender y proteger los bienes jurídicos cuando estos son injustamente
agredidos, y encuentra su fundamentación en la necesidad de que el
ordenamiento jurídico proteja los bienes jurídicos de los particulares, no solo
a través de los órganos del Estado, sino, permitiendo a los individuos su
directa protección, de ahí que es posible que el ánimo de defenderse concurra
con otras motivaciones117.

130. Para que se configure esta causal es necesario que concurran los
siguientes elementos: (i) que haya una agresión injusta, es decir, una acción
antijurídica e intencional que ponga en peligro algún bien jurídico en
principio individual; (ii) que la agresión sea actual o inminente, esto es, que
al momento de la defensa todavía sea posible proteger el bien jurídico; (iii)
que la defensa sea necesaria, esto es, que resulte idónea para proteger el bien
jurídico de la injusta agresión; (iv) que la defensa sea proporcional respecto
de la respuesta y los medios empleados para repeler el ataque, esto es, que el
medio empleado para defenderse sea el menos lesivo de los disponibles
siempre que este permita eliminar definitivamente el peligro118; y (v) que la
agresión no sea provocada por quien se defiende119. En todo caso, el análisis
116 Esta diferencia encuentra sentido en las categorías dogmáticas de “antijuridicidad” y “injusto”. Mientras el primero
es una propiedad de la acción típica que denota la contradicción de la acción con el ordenamiento jurídico, la segunda
se refiere a la conjunción de las tres categorías dogmáticas del delito: la acción típica, antijurídica y culpable. Cfr.
ROXIN, Claus: Derecho penal, Parte general I, Madrid, Civitas, 1997.
117 En la Sentencia C-899 de 2003, la Corte señaló que “la legítima defensa es una institución de inveterada raigambre

en el derecho penal que justifica la agresión de quien recibe una agresión injusta. La licitud de quien causa un daño en
contra de quien lo provoca se deriva del derecho que tiene todo individuo de defender sus propios intereses, de la
superposición de los derechos del agredido frente a los derechos del agresor y de la transposición de la defensa particular
frente a la imposibilidad coyuntural de recurrir a la defensa del Estado”. Esta consideración fue reiterada en la Sentencia
C-430 de 2019, que además agregó que “así las cosas, aunque el hecho ha generado una afectación al derecho a la vida,
la legítima defensa protege al agresor eximiéndolo de responsabilidad penal, pues se entiende que es una excepción no
deseada pero aceptada a la garantía del derecho fundamental a la vida, como inviolable”. En esta línea, la Sala de
Casación Penal ha señalado que “la legítima defensa es el derecho que la ley confiere de obrar en orden a proteger un
bien jurídicamente tutelado, propio o ajeno, ante el riesgo en que ha sido puesto por causa de una agresión antijurídica,
actual o inminente, de otro, no conjurable racionalmente por vía distinta, siempre que el medio empleado sea
proporcionada a la agresión, Cfr. Sala de Casación Penal, Corte Suprema de Justicia, sentencias SP-2912018, radicado
n.º 48609 del 21 de 2018; STC15303 del 8 de noviembre de 2019; SP132-2023, radicado n.º 53156 del 13 de abril de
2023.
118 La proporcionalidad es un juicio que debe adelantarse sobre los medios empleados más no sobre los bienes jurídicos

en conflicto, toda vez que el fundamento de la legítima defensa se encuentra en hacer prevalecer el bien jurídico de
quien es injustamente agredido sobre el del agresor, aun cuando el bien comprometido sea uno de gran entidad como
la vida y el bien salvaguardado sea por ejemplo, la integridad sexual.
119 Sobre este punto, la jurisprudencia de la Sala de Casación Penal ha sido uniforme en señalar que las riñas

mutuamente aceptadas o la agresión originada en quien luego emprende una acción defensiva, no se encuentran
amparadas en esta causal de justificación. Cfr. Autos AP1018-2014, AP1863 de 2017, AP979-2018, AP688 de 2020,
y sentencias SP32598 de 2012, SP2192 de 2015, SP291 de 2018 radicado n.º 48609, SP289-2023, radicado n.º 63567
del 26 de julio de 2023, entre otros.

43
Expediente T-10.095.405

de estos requisitos debe enmarcarse en el caso concreto y en atención a las


circunstancias en la que se encuentran los sujetos.

131. La legítima defensa ha sido tradicionalmente aplicada a los


escenarios de enfrentamiento directo entre el agresor y quien se defiende,
pues son estos eventos los que mejor ilustran la necesidad de defensa. Sin
embargo, esta figura también tiene lugar en aquellos casos en que la
violencia se prolonga en el tiempo y se ejerce a través de un amplio espectro
de acciones de control hacia la víctima. Es el caso de la legítima defensa en el
marco de la violencia contra la mujer en el que debe considerarse el enfoque
de género para valorar tanto la agresión injusta, como la acción defensiva120.
Así pues, en materia penal, el enfoque de género no es una herramienta
hermenéutica circunscrita a aquellos eventos en los que las mujeres son los
sujetos pasivos o víctimas de la violencia121. También resulta aplicable
cuando son sujetos activos de conductas típicas122.

132. Aplicar el enfoque de género en la valoración de la legítima defensa


trae, en concreto, dos implicaciones. En primer lugar, el análisis de la
valoración de la agresión injusta, actual e inminente debe considerar el
contexto amplio en el que ocurre la violencia contra la mujer, entendida esta
como “aquella violencia ejercida contra las mujeres por el hecho de ser
mujeres. Pero no por el hecho de ser mujeres desde una concepción
biológica, sino de los roles y la posición que se asigna a las mujeres desde
una concepción social y cultural”123. De ahí que la injusta agresión, además
de manifestarse en ataques físicos que atenten contra la vida o la integridad
personal, también se manifiesta en actos contra la libertad e integridad
sexual, o aquellos que constituyan violencia psicológica, incluyendo la
violencia vicaria. La violencia contra la mujer es definida por la ley como

120 El concepto de violencia contra la mujer no es equiparable a la violencia doméstica contra la mujer, aunque puedan
concurrir. Al respecto, la jurisprudencia constitucional ha precisado que la violencia contra la mujer implica la
concurrencia de tres elementos “a) el sexo de quien sufre la violencia y de quien la ejerce: la ejercen los hombres sobre
las mujeres. b) La causa de esta violencia: se basa en la desigualdad histórica y universal, que ha situado en una posición
de subordinación a las mujeres respecto a los hombres. c) La generalidad de los ámbitos en que se ejerce: todos los
ámbitos de la vida, ya que la desigualdad se cristaliza en la pareja, familia, trabajo, economía, cultura política, religión,
etc”. Por su parte, la violencia doméstica contra la mujer es aquella ejercida contra las mujeres por un integrante del
grupo familiar, con independencia del lugar donde se materialice. Cfr. Sentencia SU-080 de 2020.
121 Al respecto, la Corte Suprema de Justicia ha señalado que la perspectiva de género puede ser una herramienta útil

“para que los jueces efectúen interpretaciones más justas de categorías del delito distintas de la culpabilidad,
verbigracia, para consolidar un entendimiento más flexible del requisito de proporcionalidad exigido para la
configuración de la legitima defensa” y de esta manera “reconceptualizar la noción de ‘inminencia’ de la agresión que
justifica la defensa– de modo que ‘también el peligro continuado... puede ser considerado como un peligro actual,
siempre que este pueda traducirse, en cualquier momento, en una lesión’-, ora como un criterio reforzador de la
presunción de inocencia”. Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Sentencia SP 2649-2022, radicado
n.º 54044, del 7 de julio de 2022.
122 Frente a este punto conviene traer las palabras de la Sala de Casación Penal cuando indicó que “el enfoque de género

en casos seguidos contra mujeres no sólo es vinculante para el juez cuando se ocupa de delitos cometidos en contextos
de violencia sexista que puedan tener relación con el ilícito (…), sino también cuando aquéllas son procesadas por
conductas punibles cuya estructura misma ha sido tradicionalmente comprendida de manera sesgada, prejuiciosa o
estereotipada”.
123 Cfr. Sentencia SU-080 de 2020.

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Expediente T-10.095.405

“cualquier acción u omisión, que le cause muerte, daño o sufrimiento físico,


sexual, psicológico, económico o patrimonial, por su condición de mujer, así
como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la
libertad, bien sea que se presente en el ámbito público o en el privado”124.

133. Adicionalmente, la jurisprudencia constitucional ha reconocido la


violencia vicaria como una forma de violencia de género y la ha definido
como aquella que “tiene por objeto dañar a la mujer a través de sus seres
queridos y especialmente de sus hijas e hijos”125. Dado que involucra a los
niños y niñas, también es una forma de violencia contra ellos126. Además,
valorar la actualidad de la agresión a través del enfoque de género, supone
tener en cuenta que la violencia contra la mujer es un fenómeno estructural
que puede trascender un acto violento concreto.

134. En segundo lugar, el enfoque de género tiene incidencia en la


valoración de la necesidad y proporcionalidad del acto defensivo. Según
estos parámetros la defensa debe ser la más benigna de todas aquellas que
están disponibles para quien se defiende y que cause el menor daño posible
al agresor. Como se explicó previamente, la proporcionalidad no se refiere a
la igualdad de bienes jurídicos en pugna, pues si ese fuera el caso, la defensa
por la integridad y libertad sexuales no podría llevarse a cabo cuando tuviera
que comprometer la vida del agresor. En cambio, la proporcionalidad exige
pues, que cuando quien se defiende puede hacerlo por un medio menos lesivo
para el agresor, debe hacerlo. Así, al valorar la proporcionalidad de los
medios empleados, debe tenerse en cuenta que el uso de las armas compensa
la diferencia de la fuerza física entre el agresor y quien se defiende cuando
se trata de un acto de violencia contra la mujer127.

135. En suma, la aplicación de causales de atenuación de la culpabilidad


como la ira o intenso dolor, o de justificación como la legítima defensa, no
sólo comprometen directamente el derecho al debido proceso contenido en
el artículo 29 de la Constitución Política, sino que, en supuestos de violencia
contra la mujer, deben ser, necesariamente, interpretadas y aplicadas a la luz
de un enfoque de género orientado a erradicar toda forma de violencia de
esta índole.

124 Artículo 2 de la Ley 1257 de 2008.


125 Cfr. Sentencia T-245A de 2022.
126 En este contexto los niños y niñas también han sido considerados víctimas de violencia de género “pues es a costa

de la vulneración de sus derechos y de su instrumentalización que se causa el efecto deseado de agredir a la mujer”.
Ibid.
127 Las diferencias fundamentales entre los géneros frente a los métodos empleados para matar pueden consultarse en

“Descent into murder: Provocation’s structure. Prognosis for women who kill man who abused them”, Edwards, S. En:
The Journal of Criminal Law n.º 71.2006-2007. Allí, la autora demostró que los hombres que matan a las mujeres
emplean mayormente la fuerza corporal (incluyendo los golpes, las patadas, la estrangulación y el ahogamiento), y las
mujeres emplearon (en el 83.1% de la muestra) armas

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Expediente T-10.095.405

8. La libertad personal como derecho fundamental en la


Constitución de 1991

136. El artículo 28 de la Constitución Política consagra la cláusula general


de libertad, según la cual “toda persona es libre. Nadie puede ser molestado
en su persona o familia, ni reducido a prisión o arresto, ni detenido, ni su
domicilio registrado, sino en virtud de mandamiento escrito de autoridad
judicial competente, con las formalidades legales y por motivo previamente
definido en la ley” (énfasis añadido). Adicionalmente, el artículo 2º de la
Carta determina que “las autoridades de la República están instituidas para
proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra,
bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el
cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares”. La
jurisprudencia constitucional ha definido la cláusula general de libertad
personal como “la ausencia de aprehensión, retención, captura, detención o
cualquier otra forma de limitación de la autonomía personal”128, y por ello,
como garantía para preservar la libertad, la propia Constitución previó
además, otras cláusulas concretas contenidas en los artículos 29129 y 30130.

137. El derecho a la libertad no es absoluto y puede ser restringido


principalmente en el escenario penal, básicamente a través de las medidas de
aseguramiento, y las medidas de cumplimiento de la sentencia penal
condenatoria. Dado su carácter excepcional, la Constitución prevé requisitos
muy exigentes para reducir a arresto o prisión a una persona, que son: (i) la
existencia de un mandamiento escrito de autoridad judicial competente131;
128 Cfr. Sentencias C-024 de 1994, C-879 de 2011, T-594 de 2016, C-042 de 2018, C-276 de 2019 y C-303 de 2019.
La Corte también ha fundamentado el derecho a la libertad y la necesidad de protección en el artículo 9 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos y 7 de la Convención Americana de Derechos Humanos.
129 Artículo 29 de la Constitución Política, “El debido proceso se aplicará a toda clase de actuaciones judiciales y

administrativas. Nadie podrá ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al acto que se le imputa, ante juez o
tribunal competente y con observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio.En materia penal, la ley
permisiva o favorable, aun cuando sea posterior, se aplicará de preferencia a la restrictiva o desfavorable. Toda
persona se presume inocente mientras no se la haya declarado judicialmente culpable. Quien sea sindicado tiene derecho
a la defensa y a la asistencia de un abogado escogido por él, o de oficio, durante la investigación y el juzgamiento; a un
debido proceso público sin dilaciones injustificadas; a presentar pruebas y a controvertir las que se alleguen en su
contra; a impugnar la sentencia condenatoria, y a no ser juzgado dos veces por el mismo hecho. Es nula, de pleno
derecho, la prueba obtenida con violación del debido proceso”.
130 Artículo 30 de la Constitución Política, “Quien estuviere privado de su libertad, y creyere estarlo ilegalmente, tiene

derecho a invocar ante cualquier autoridad judicial, en todo tiempo, por sí o por interpuesta persona, el Habeas Corpus,
el cual debe resolverse en el término de treinta y seis horas”.
131 En la Sentencia C-176 de 2007, la Corte resaltó la reserva jurisdiccional de la privación de la libertad en los

siguientes términos “la atribución del control de legalidad y de los motivos y finalidades de la privación de la libertad
únicamente a las autoridades judiciales es una clara manifestación de la concepción actual de democracia y del objetivo
del derecho penal en el Estado Social de Derecho, pues se parte de la base de que el juez tiene a su cargo la tarea de
vivenciar al derecho punitivo no sólo como un instrumento de defensa y garantía de los derechos de la sociedad
mayoritaria, incluyendo el interés de la víctima a la reparación integral del daño, sino también los derechos del
delincuente que expresa los intereses de una minoría frente al poder del Estado”. A esta garantía también se le conoce
como “reserva de la primera palabra”, pues “compete al juez no sólo la última y decisiva palabra sino también la primera
palabra referente a la definición del derecho aplicable a las relaciones jurídicas. Es decir, que hay ciertos asuntos sobre

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(ii) el respeto a las formalidades legales; y (iii) la existencia de un motivo


previamente definido en la ley, de acuerdo con esto, la privación de la
libertad debe practicarse por motivos previamente fijados en la ley y no
según el criterio del funcionario132.

138. Así pues, el orden lógico que debe seguir la privación del derecho a la
libertad para que sea legítima es, primero, que la conducta esté prevista como
delito por el legislador (nulla poena sine lege), segundo, que el juez analice
en el caso concreto si el acto bajo estudio cumple todos los requisitos para
concluir la responsabilidad penal y, tercero, solo en caso de verlos
satisfechos, imponerle la pena correspondiente conforme a las previsiones y
con los requisitos señalados por la ley (nulla poena sine judicio legali)133. A
través de esta pena, el Estado impone a un ciudadano la carga de soportar
una disminución en sus bienes jurídicos –incluyendo la libertad–, en todo
caso, con las limitaciones fijadas por la Constitución y la ley, y el respeto
por la dignidad humana. De modo que “sólo con el cumplimiento a plenitud
de las garantías constitucionales al debido proceso puede llegarse a la
imposición de una pena, pues, conforme al artículo 29 de la Constitución a
nadie puede juzgarse sino conforme a las leyes preexistentes al acto que se le
imputa, ante juez o tribunal competente y con observancia plena de las
formalidades legales”134.

139. Por su parte, el artículo 3 de la Ley 600 de 2000 reprodujo casi


idénticamente lo dispuesto por el artículo 28 constitucional en estos términos
“[t]oda persona tiene derecho a que se respete su libertad. Nadie puede ser
molestado en su persona o familia, ni privado de su libertad, ni su domicilio
registrado, sino en virtud de mandamiento escrito de autoridad judicial
competente, emitido con las formalidades legales y por motivos previamente
definidos en la ley”135. Además, la imposición de la pena debe estar
precedida de un juicio llevado a cabo con el cumplimiento de los requisitos

los cuales sólo se pueden pronunciar los tribunales, lo que resulta decisivo respecto del tipo de decisiones que toman
los jueces al ejercer el derecho punitivo, pues en tales casos, como bien lo ha dicho la Corte Constitucional, el juez no
sólo debe operar como instrumento de defensa y garantía de los derechos de la víctima del delito y de la sociedad
mayoritaria, sino también de los derechos del delincuente”, sentencia C-342 de 2017.
132 Cfr. sentencias C-879 de 2011 y C-342 de 2017.
133 Sobre este principio consultar la Sentencia C-647 de 2001.
134 Cfr. Sentencia C-647 de 2001.
135 El principio de libertad fue posteriormente recogido por el artículo 2 de la Ley 906 de 2004,, actual Código de

procedimiento penal, en estos términos “Toda persona tiene derecho a que se respete su libertad. Nadie podrá ser
molestado en su persona ni privado de su libertad sino en virtud de mandamiento escrito de autoridad judicial
competente, emitido con las formalidades legales y por motivos previamente definidos en la ley.  El juez de control
de garantías, previa solicitud de la Fiscalía General de la Nación, ordenará la restricción de la libertad del imputado
cuando resulte necesaria para garantizar su comparecencia o la preservación de la prueba o la protección de la
comunidad, en especial, de las víctimas. Igualmente, por petición de cualquiera de las partes, en los términos señalados
en este código, dispondrá la modificación o revocación de la medida restrictiva si las circunstancias hubieren variado
y la convirtieren en irrazonable o desproporcionada. En todos los casos se solicitará el control de legalidad de la
captura al juez de garantías, en el menor tiempo posible, sin superar las treinta y seis (36) horas siguientes.”

47
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legales, y la decisión que contenga la restricción a la libertad, debe estar


debidamente motivada y notificada136.

140. En conclusión, en desarrollo del mandato Constitucional derivado del


derecho fundamental la libertad personal, el ordenamiento jurídico
colombiano dispuso que su restricción solo puede obedecer a la estricta
observancia del debido proceso, so pena de carecer de fundamento y resultar
contraria a la Constitución y la ley. Contrario sensu, ante la ausencia de una
orden judicial proferida con el lleno de los requisitos legales que ordene la
restricción de la libertad de una persona, deberá salvaguardarse su libertad.

9. Análisis del caso concreto

141. El presente asunto versa sobre la tutela presentada por Virgelina


Aguiar contra la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal
Superior de Ibagué, mediante la cual se revocó la sentencia de primera
instancia que la condenó en calidad de autora de homicidio simple atenuado
por la ira o intenso dolor, y en su lugar, la condenó a la pena de 28 años y 9
meses por el delito de homicidio agravado por la indefensión de la víctima.

142. La accionante adujo que dicha providencia incurrió en los defectos


(i) sustantivo, por la indebida aplicación del artículo 57 del Código Penal,
debido a una interpretación basada en estereotipos de género erróneos; (ii)
fáctico, por emplear estereotipos de género, equivocados que llevaron a la
indebida valoración de su testimonio, al desconocimiento de su calidad de
víctima, y a la falta de valoración del dictamen sexológico; (iii)
procedimental, por la indebida notificación de la sentencia de segunda
instancia, y por la falta de defensa técnica; y (iv) violación directa de la
Constitución específicamente de los artículos 13 y 43. Además, cuestionó la
finalidad de la ejecución de la pena en su caso.

143. La providencia atacada incurrió en el defecto procedimental


absoluto por indebida notificación. A juicio de la accionante, la sentencia

136Mediante sentencia C-641 de 2002, la Corte declaró exequible la expresión en cursiva “siempre y cuando se entienda
que los efectos jurídicos se surten a partir de la notificación de las providencias”. Sobre la notificación, el artículo 188
de la Ley 600 de 2000, dispone que “las providencias relativas a la libertad y detención, y las que ordenan medidas
preventivas, se cumplirán de inmediato. Además, si se niega la suspensión condicional de la ejecución de la pena, la
captura sólo podrá ordenarse cuando se encuentre en firme la sentencia, salvo que durante la actuación procesal se
hubiere proferido medida de aseguramiento de detención preventiva”. Por su parte, el artículo 187 señala que “las
providencias quedan ejecutoriadas tres (3) días después de notificadas si no se han interpuesto los recursos legalmente
procedentes. La que decide los recursos de apelación o de queja contra las providencias interlocutorias, la consulta, la
casación, salvo cuando se sustituya la sentencia materia de la misma y la acción de revisión quedan ejecutoriadas el día
en que sean suscritas por el funcionario correspondiente” (énfasis añadido). Es, a partir de la notificación que surge
para los sujetos procesales la obligación procesal de adecuar, bien de forma voluntaria o coercitiva, sus actos a lo
ordenado por la autoridad juridicial.

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Expediente T-10.095.405

de segunda instancia incurrió en una indebida notificación pues se realizó


por edicto cuando debía ser notificada de forma personal. Por su parte, la Sala
de Casación Penal en la decisión de primera instancia de tutela, señaló que
de conformidad con el estatuto procesal fijado por la Ley 600 de 2000 –que
fue el estatuto bajo el cual se rigió el proceso penal ordinario–, “sólo es
obligatorio notificar personalmente la sentencia al condenado privado de la
libertad, al fiscal y al ministerio público, y por edicto a los demás sujetos
procesales que no se han presentado dentro de los tres días siguientes al
proferimiento de la sentencia”137. Además, indicó que no se requería agotar
el trámite de citación a los sujetos procesales que no deban ser notificados
personalmente.

144. Como se precisó anteriormente (supra 4) la Ley 600 de 2000,


estableció la notificación personal para el sindicado privado de la libertad,
Fiscal General de la Nación o su delegado cuando actúen como sujetos
procesales y al Ministerio Público. En cambio, las notificaciones al sindicado
que no está privado de la libertad y demás sujetos procesales “se harán
personalmente si se presentaren en la secretaría dentro de los tres (3) días
siguientes al de la fecha de la providencia, pasado ese término se notificará
por estado a los sujetos procesales que no fueron enterados en forma
personal”.

145. Sea lo primero aclarar que el artículo 180 de la Ley 600 de 2000 es
claro en señalar que la sentencia se notificará por edicto, si no fuere posible
su notificación personal dentro de los tres (3) días siguientes a su
expedición. Aunado a lo anterior, el artículo 178 dispone que, las
notificaciones al sindicado que no estuviere privado de la libertad se harán
“personalmente si se presentaren en la secretaría dentro de los tres (3) días
siguientes a la fecha de la providencia, pasado ese término se notificará por
estado a los sujetos procesales que no fueron enterados en forma personal”.

146. De lo anterior se desprenden dos conclusiones. En primer lugar, que


la notificación principal es la personal, y cuando ello no es posible, procede
la notificación supletoria. En segundo lugar, que el edicto no puede ser fijado
inmediatamente después de haber sido proferida la sentencia, pues deberá
transcurrir previamente el lapso de tres (3) días para que proceda su fijación,
la cual deberá extenderse por tres (3) días más en un lugar visible de
conformidad con el artículo 180 del estatuto procesal penal. Se trata pues de
un acto procesal necesario que la ley fija para que pueda procederse con la
forma supletoria de la notificación, que para el caso de las sentencias es el
edicto. Esta regulación busca garantizar el mandato constitucional de
publicidad consagrado en el artículo 228 de la Constitución Política, como
137 Expediente digital, “14. Fallo de primera instancia”, p. 16.

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elemento básico del debido proceso, contenido en el artículo 29 también de


la Carta Política.

147. En este caso, Virgelina no se encontraba privada de la libertad pues


desde el 6 de octubre de 2003 le fue concedido el beneficio de libertad
condicional. Tal como se expuso anteriormente (supra 4), el término de la
notificación por edicto procede cuando no ha sido posible enterar
personalmente a las partes del contenido de la sentencia y “cuando esta es
proferida dentro del marco temporal legal”138. En palabras de la Sala de
Casación Penal “si la resolución, auto o sentencia, es proferida dentro del
marco temporal legal, no es menester oficiar a los sujetos procesales, salvo
cuando la misma normatividad compele a ello. Y lo contrario: si la
determinación judicial es posterior a la frontera máxima de tiempo
establecida en la ley, nace el deber judicial de comunicar a las ‘partes’, para
que se acerquen a la notificación, así la ley, en el caso concreto, no lo exija”
139
.

148. Así pues, los artículos 200 y 201 de la Ley 600 de 2000 disponen el
término para proferir las providencias en segunda instancia. El primero de
ellos, se refiere al término para proferir las providencias interlocutorias
paralo que se dispone un término de diez (10) días. Mientras que el artículo
201 fija el término de 15 días para resolver el recurso de apelación.

149. En el caso concreto, se tiene que la sentencia de primera instancia fue


proferida el 17 de mayo de 2001. Encontrándose pendiente de resolver el
recurso de apelación, esto es, el 10 de mayo de 2002, la accionante solicitó
la redosificación de su pena, y mediante la Secretaría del Tribunal Superior
se le informó que tal pedimento sería resuelto al momento de proferirse la
sentencia de alzada “como quiera que la causa adelantada en su contra se
encontraba en turno para fallo de segunda instancia”140, dicha petición fue
resuelta el 6 de octubre de 2003 (esto es, 2 años y 5 meses después de
proferida la primera instancia), en la que se resolvió redimir un total de 250
días por trabajo y estudio, además, se verificó que a la fecha la accionante
había descontado de la pena impuesta 3 años, 2 meses y 11 días de privación
física de la libertad141. Sumada la detención física y el tiempo de la redención
de la pena, se tiene que la accionante había purgado 3 años, 10 meses y 21
días de pena. Con fundamento en lo anterior, mediante providencia del 6 de
octubre de 2003 la Sala Penal del Tribunal Superior concedió el beneficio de
la libertad condicional de que trata el artículo 64 del Código Penal. En esta
providencia, la Sala constató que, a la fecha, “la accionante se encuentra
138 Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, radicado n.º 23213 del 29 de noviembre de 2006.
139 Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, radicado n.º 20592 del 31 de marzo de 2004.
140 Expediente digital, “Anexo 11_Expediente”, p. 61.
141 Ibid., p. 56.

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Expediente T-10.095.405

privada de su libertad y puesta a disposición del presente proceso desde el


21 de julio de 2000, superando el tiempo de pena de prisión que le
corresponde, conforme a la sentencia de primera instancia, habrá de
concederse su libertad provisional, sin que para el efecto se le exija el pago
de caución prendaria, según se encuentra ampliamente demostrado en el
proceso”142. Esta decisión fue notificada personalmente dado que se trataba
de una sindicada privada de la libertad.

150. Es decir, la accionante alcanzó a purgar casi 4 años antes de que le


fuera concedido el beneficio de libertad condicional sin que su sentencia
condenatoria estuviera en firme, toda vez que ni la solicitud de redosificación
de la condena, ni de redención de pena o de libertad condicional suspenden
los términos procesales. Solo hasta el 23 de junio de 2005, es decir, 4 años y
1 mes después de haber sido proferida la sentencia de primera instancia, la
Sala desató la apelación. Este término supera a todas luces los quince (15)
días de que trata el artículo 201 de la Ley 600 de 2000. Sumado a lo anterior,
debe tenerse en consideración que la accionante tenía asignado un defensor
público a través del cual participó en el proceso, y cuyo encargo queda sujeto
a la vinculación del profesional con la Defensoría del Pueblo. Aunque no se
tiene certeza de la fecha de defunción del profesional Guillermo Rincón
Pérez, la notificación personal del defensor público implicaba la salvaguarda
del derecho a la defensa, y en esta medida, del debido proceso. En cambio,
el Tribunal se limitó a fijar el edicto sin haber desplegado ningún acto
conducente a agotar la notificación previa en los 3 días siguientes a la
expedición de la sentencia.

151. Contrario a lo dispuesto por los jueces de instancia en el trámite de


tutela, la pérdida de oportunidad para interponer el recurso de casación no se
debió a la desidia de la accionante, sino a la omisión por parte del Tribunal
Superior de Ibagué de la notificación personal de la sentencia que, por otra
parte, no profirió en un término razonable. Si bien es cierto que las partes
procesales tienen deberes y cargas dentro del proceso, “los deberes de las
partes encuentran límites en el correlativo deber de las autoridades judiciales
de proferir las decisiones dentro de los plazos fijados por la ley “mas, si el
fallo no es dictado dentro de esos días, el deber compulsivo para las ‘partes’
pierde peso”143, y especialmente, en el principio de publicidad contenido en
el artículo 228 constitucional que rige las actuaciones judiciales, que exige a
los jueces desplegar las actividades efectivas para poner en conocimiento sus
actos. Máxime, cuando la decisión que debió darse a conocer modificaba,
sin duda alguna, la situación jurídica de la accionante, pues implicaba el
aumento de la pena de prisión en 20 años.

142 Ibid., p. 64.


143 Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, radicado n.º 20592 del 31 de marzo de 2004.

51
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152. La sentencia de primera instancia de tutela afirmó que la Sala de


Casación Penal reconoció en su jurisprudencia que el trámite de fijación de
edicto no requiere agotar previamente la citación a los sujetos procesales que
no debían ser notificados personalmente. En concreto, fundamentó tal
afirmación en la sentencia con radicado 15226 del 11 de diciembre de 2003.
Sin embargo, esta jurisprudencia se enmarca dentro de las exigencias a los
servidores públicos de adecuar sus actuaciones a los términos legales, por lo
que afirma que la notificación por edicto, de que tratan los artículos 178 y
180 de la Ley 600 de 2000 garantiza el principio de publicidad al permitir
que el Estado cumpla con su deber de enterar a los sujetos procesales de las
decisiones que los afectan, siempre que la sentencia sea proferida dentro del
marco procesal legal. De ahí que, cuando esto no ocurre, nace el deber
judicial de adelantar la citación para agotar la notificación personal “así la
ley, en el caso concreto, no lo exija”144. En efecto, la ausencia de cualquier
acto desplegado por el Tribunal para efectuar la citación para agotar la
diligencia de notificación personal no solo a la accionante, sino también a su
defensor. En cambio, el Tribunal se limitó a fijar el edicto, observando –esta
vez sí– en estricto sentido el término de los tres días previsto por el artículo
178 de la Ley 600 de 2000.

153. Para la Sala es claro que en el caso concreto el Tribunal debió agotar
la notificación personal de conformidad con el principio de publicidad de las
actuaciones judiciales; que además, tenía la información de notificaciones de
Virgelina, no solo porque fue la autoridad que concedió la libertad
condicional y ante quien suscribió el acta de compromiso, sino porque el 10
de octubre se puso a disposición informando sus datos de contacto145; y que
estaba siendo representada por un defensor público, sin que el Tribunal se
hubiera cerciorado de que, con el desproporcionado lapso de 4 años y 1 mes,
la accionante no se encontrara sin defensa. Por lo anterior, el Tribunal
incurrió en un defecto procedimental absoluto a la vez que vulneró el
principio de publicidad de las actuaciones judiciales, la debida notificación,
y con ello, el debido proceso de la accionante.

154. Ahora bien, conviene aclarar que en la sentencia de tutela de primera


instancia se señaló que el Tribunal fijó el edicto “al no lograr la
comparecencia de la procesada quien se encontraba en libertad”146, y en esta
misma línea la accionante en su impugnación reconoció que el Centro de
Servicios Administrativos de los Juzgados de Ejecución de Penas y Medidas
de Seguridad de Ibagué intentaron contactarla a la línea telefónica dispuesta
en el acta de libertad condicional. Sin embargo, lo cierto es que estas

144 Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, radicado 23213 del 9 de noviembre de 2006.
145 Expediente digital, “Información notificaciones”.
146 Ibid., p. 17.

52
Expediente T-10.095.405

llamadas fueron efectuadas, no por el Tribunal, sino por el Centro de


Servicios Administrativos de los Juzgados de Ejecución de Penas, una vez el
Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad hubiese
asumido el conocimiento que tuvo lugar el 15 de noviembre de 2005147. Así
pues, el 16 de enero de 2006 se intentó contactar a la accionante para que
compareciera a purgar la pena, y no para efectos de notificar la sentencia de
segunda instancia, término que el Tribunal entendió erróneamente
concluido. Por lo anterior, la citación efectuada por el Centro de Servicios
en nada modifica la indebida notificación de la sentencia de segunda
instancia, ni tampoco subsana el defecto procedimental absoluto derivado de
la omisión en la que incurrió el Tribunal pues el Juzgado Tercero de Ejecución
de Penas no era la autoridad competente para notificar la sentencia, y además,
porque aun cuando hubiere puesto en conocimiento tal situación a la
accionante, no podría reiniciar los términos para interponer el recurso de
casación.

155. En conclusión, para a Sala es claro que el Tribunal tenía el deber de


interpretar los artículos 178 y 180 de la Ley 600 de 2000 a la luz de los
principios constitucionales que rigen la función judicial, pues solo esta
interpretación, y no otra, es armónica con el principio de publicidad, el
derecho fundamental al debido proceso y el acceso a la administración de
justicia.

156. Finalmente, la accionante también alegó que el defecto procedimental


se configuró por la falta de defensa técnica en su proceso “en tanto que el
defensor de oficio que [le] fue asignado por la Defensoría del Pueblo nunca
se presentó a la audiencia de lectura de decisión de la sentencia de segunda
instancia, como tampoco justificó su inasistencia”148. Sin embargo, tal como
se expuso previamente, el Tribunal omitió realizar la citación al defensor y
a la accionante para llevar a cabo la notificación personal, lo que constituye
un defecto procedimental absoluto por indebida notificación.

157. La providencia atacada incurrió en defecto fáctico por omitir una


valoración integral de la prueba, valorar indebidamente el testimonio de
Virgelina Aguiar y omitir la aplicación del enfoque de género en el análisis
fáctico. Sobre el defecto fáctico, la Corte ha señalado de forma reiterada que
se estructura a partir de una dimensión negativa y otra positiva:

“La primera surge de las omisiones o descuido de los funcionarios judiciales


en las etapas probatorias, por ejemplo, cuando (i) sin justificación alguna no
valoran los medios de convicción existentes en el proceso, los cuales
determinan la solución del caso objeto de análisis; (ii) resuelven el caso sin
147 Expediente digital, “Anexo 11_Expediente”, p. 126.
148 Expediente digital, “Acción de tutela”, p. 28.

53
Expediente T-10.095.405

tener las pruebas suficientes que sustentan la decisión; y (iii) no ejercen la


actividad probatoria de oficio cuando ello es procedente, es decir, no ordenan
oficiosamente la práctica de pruebas requeridas.

La segunda dimensión atiende a las actuaciones positivas del juez, por lo tanto,
se incurre en un defecto fáctico cuando (i) se evalúa y resuelve el caso con
fundamento en pruebas ilícitas, siempre que estas sean el fundamento de la
providencia; y (ii) se decide con pruebas que por disposición de la ley no son
demostrativas del hecho objeto de la decisión.

En cuanto al defecto fáctico por no valoración probatoria, la Corte ha sostenido


que se configura cuando el juez, a pesar de tener a su alcance elementos fácticos,
omite valorarlos o los ignora sin justificación alguna en su decisión. El defecto
se materializa cuando el funcionario, a pesar de que existan dichos elementos,
omite considerarlos, no los advierte o simplemente no los tiene en cuenta para
efectos de fundamentar su decisión y, en el caso particular, resulte evidente que,
de haberse realizado su análisis y valoración, la solución del asunto jurídico
variaría sustancialmente.

La ocurrencia de este defecto fáctico en la valoración probatoria es excepcional


considerando que el error en el juicio valorativo, en los términos de la
jurisprudencia constitucional, debe ser “ostensible, flagrante y manifiesto”. El
juez de tutela no es una instancia de evaluación de los jueces que ordinariamente
conocen del asunto y tampoco puede desconocer las facultades del juez natural.
Al analizar las particularidades de cada caso concreto también debe respetar la
autonomía, la presunción de buena fe y la imparcialidad. En tal sentido, la
intervención del juez constitucional debe limitarse a comprobar (i) que se haya
producido una omisión en la valoración de un elemento fáctico; (ii)que haya una
apreciación caprichosa del mismo; (iii) que exista la suposición de alguna
evidencia; o (iv) que se le haya otorgado un alcance que no tiene. El juez
constitucional no puede realizar un nuevo examen como si se tratara de una
instancia adicional, porque su función se ciñe a verificar que la solución de los
procesos judiciales sea coherente con la valoración ponderada de los elementos
fácticos presentes en la actuación149”.

158. Pese al extravío del expediente que incluía las pruebas practicadas en
la primera instancia, corresponde a esta Sala determinar si concurre un
defecto fáctico en la providencia reprochada, a partir de la información sobre
las pruebas practicadas que quedó consignada en las dos sentencias, así como
a partir del análisis probatorio que adelantaron los jueces ordinarios sobre
estas y el mérito que concedieron a dichas pruebas.

159. El juzgado penal de instancia fundamentó la condena por el homicidio


atenuado, entre otras, en las siguientes pruebas periciales: (i) examen médico
sexológico que encontró el área genital externa normal; (ii) el protocolo de

149 Sentencia T-225 de 2022.

54
Expediente T-10.095.405

necropsia practicado al cadáver de José Virgilio150; (iii) examen de la ropa


interior de la accionante en la que se concluyó que “sí se encontraron
espermatozoides humanos en las muestras enviadas al laboratorio”151; (iv)
examen metabólico que arrojó resultado negativo para cocaína y
cannabinoides en el cuerpo del fallecido y positivo para etanol; (v) examen
suscrito por la bacterióloga forense que arrojó que “la sangre humana
encontrada en el haca puede pertenecer al occiso”152; (v) examen psiquiátrico
practicado a Virgelina Aguiar que arrojó que se trató de un delito de
características emocionales. Este dictamen concluyó que “al momento de
los hechos la examinada no sufría de trastorno mental ni inmadurez
psicológica, que impidiera comprender la ilicitud de sus actos y/o
determinarse de acuerdo con esa comprensión”153. Este dictamen no fue
controvertido.

160. El Tribunal acogió los argumentos expuestos por los recurrentes que
señalaron que la procesada mintió a lo largo del proceso –omitiendo
considerar las apremiantes circunstancias en las que se encontraba–, y en
consecuencia, desestimó por completo su relato, atribuyendo, en cambio,
todo el crédito a Willinton Vanegas, empleado de José Virgilio, pese a que
este no fue un testigo directo de los hechos y que se limitó a declarar sobre
las calidades personales de su empleador, así como de los hechos
circunstanciales relacionados con el encuentro en la discoteca Montelíbano
y el regreso en taxi.

161. Como consecuencia de lo anterior, el Tribunal desestimó la violencia


sexual ocurrida contra Virgelina, afirmando que “es falso que [Virgelina]
haya sido objeto de acceso carnal violento por parte del fenecido porque si
dice que sostuvo una primera relación sexual con José Virgilio Campos
García, hecho cierto probado pericialmente, claro está que ella dice que bajo
amenazas y presiones, pero que lo curioso es que no hizo nada en defensa
suya, sino que permitió que José Virgilio hiciera el acto sin sentir nada ella
por lo que se concluye fue una relación sexual consentida nacida de su
propia voluntad” (énfasis añadido)154. Esta desafortunada lectura de los
hechos que hace el Tribunal desconoció el relato de la víctima cuando
explicó en reiteradas oportunidades que José Virgilio la había amenazado
coaccionándola con un cuchillo y luego empujándola, tras lo que le forzó el
pantalón, lo que explicaba que tuviera descocido el cierre. Además de insistir
150 Suscrito por el médico patólogo forense que consigna lo siguiente “hombre joven que fallece en choque
hipovolémico (anemia aguda) secundario a herida de vena yugular externa derecho ocasionada con elemento corto-
contundente. Las lesiones vasculares observadas permiten estimar que el occiso sí pudo desplazarse (sic)
aproximadamente 10 metros después de la lesión inicial”. Expediente digital, “Anexo 2, sentencia ordinaria de primera
instancia”, p.p., 16-17.
151 Ibid., p, 17.
152 Ibid., p, 19.
153 Ibid., p, 19.
154 Expediente digital, “Anexo 5. Sentencia ordinaria segunda instancia”, p, 6.

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Expediente T-10.095.405

en que la amenazaba con que si quería volver a ver a sus hijos debía acceder
a sus pretensiones sexuales155.

162. Así, observa la Sala que el hecho de que José Virgilio hubiera
doblegado la voluntad de la accionante a través de la violencia, física y
psicológica, en ningún caso puede interpretarse como que se trató de un acto
sexual consentido, como equivocadamente lo valoró el Tribunal. Más aún,
el Tribunal cuestiona que la accionante no hubiera repelido la primera
agresión sexual a la vez que le reprocha que hubiera evitado una segunda
agresión mediante el uso de la violencia. Esta lectura de las pruebas, y en
concreto, la conclusión sobre el consentimiento de Virgelina frente a la
relación sexual desconoce el enfoque de género que vincula a los jueces a la
hora de interpretar los hechos y redunda en la vulneración del derecho de las
mujeres a vivir una vida libre de violencia. En efecto, la violencia sexual
como una forma de violencia contra las mujeres implica la utilización de
coacción, no solo física, sino también psicológica que buscan que la víctima
doblegue su voluntad, sin que esto pueda equipararse en ningún caso al
consentimiento.

163. De otro lado, el Tribunal desestimó que la ubicación de los hijos de


Virgelina pudiera ser utilizada para coaccionar a la mujer para acceder a las
pretensiones sexuales de José Virgilio. Para llegar a esta conclusión, el
Tribunal partió del hecho de que Virgelina accedió a dejar a sus hijos al
cuidado de Luz Marina Parra, madre de Willinton Vanegas, quien declaró
que “como a las ocho de la noche llegaron todos tres y los tres niños, la
misma muchacha entró a la casa y acostó [a] los niños en la pieza de la niña
mía de 10 años”156. Con fundamento en lo anterior, el Tribunal estimó
inverosímil la posibilidad de que José Virgilio pudiera utilizar a los hijos de
Virgelina para ejercer presión sobre ella pues esta conoció el lugar en el que
se encontraban los menores cuando fueron a llevarlos y además fue quien los
acostó. Así pues, según el Tribunal, Virgelina en ningún momento se
encontraba en peligro de perder a sus hijos o que a estos les pudiera pasar
algo.

164. En tal sentido, el Tribunal señaló, que tal como lo declaró Willinton
155 En concreto, la demandante señaló en su testimonio que “[José Virgilio] me dijo usted quiere saber dónde están sus
hijos tiene que estar conmigo, cuando eso me senté en la cama y él se levantó cogió el cuchillo que estaba encima del
congelador y me dijo tiene que estar conmigo, sino está conmigo no respondo por su vida ni por la de sus hijos, entonces
fue donde yo me asusté, entonces él me dijo va a estar conmigo o no va a estar conmigo, entonces él se me fue encima
con el cuchillo, entonces me cogió ahí a la fuerza, entonces yo le dije conste que voy a estar con usted pero con tal que
me diga dónde están mis hijos y así fue como estuvimos juntos, ahí le dije ahora sí dígame dónde están mis hijos,
lléveme a traerlos, él me dijo no, sabe que si usted está otra vez conmigo le digo dónde están sus hijos, entonces ahí
fue donde yo le dije espere me levanto tantico, le dije sabe que si yo con usted voy a estar hasta la muerte y en ese
momento como encima del congelador dejaban los cuchillos y estaba el hacha y yo al levantarme y al ver que él me
había amenazado no me quería decir dónde estaban mis hijos cogí el hacha y perdí el control, no sé qué hice [sic]”.
Expediente digital, “Anexo 2. Sentencia ordinaria primera instancia”, p. 12.
156 Expediente digital, “Anexo 5. Sentencia ordinaria segunda instancia”, p. 16.

56
Expediente T-10.095.405

Vanegas Parra “desde el momento en que José Virgilio Campos García


decidió irse en compañía de Virgelina Aguiar y Willinton Vanegas el 20 de
julio del año 2000 a compartir una noche de esparcimiento, hasta el instante
en que regresaron de tal actividad, reinó la concordia entre los tres, y
Virgelina, por su parte, pudo departir sin preocupación alguna pues sus
menores hijos habían quedado bajo el cuidado de la madre de Willinton”157.
Sin embargo, para esta Sala, tal argumento no es de recibo, primero, porque
no da cuenta del momento de los hechos que tuvieron lugar en la carnicería
cuando ya no estaba presente Willinton, quien no pudo ser un testigo directo
de los hechos. En efecto, los delitos sexuales son “de puerta cerrada” pues
por lo general ocurren en espacios privados alejados de la presencia de
testigos directos, de ahí que la declaración de la víctima resulta fundamental.
Por lo anterior, corresponde a las autoridades judiciales brindarles el espacio
de ser oídas y participar en el proceso, y además, tomar en cuenta su
declaración sin perjuicio de la presunción de inocencia158. Y segundo, porque
quedó acreditado que el consentimiento que dio Virgelina a dejar a sus hijos
en casa de Luz Marina estaba circunscrito a un período corto y no indefinido
como se tornó posteriormente por la negativa de José Virgilio de recogerlos
como había sido acordado.

165. En efecto, el Tribunal no consideró el hecho de que, como señaló el


mismo testimonio de Luz Marina, fue José Virgilio quien se comprometió a
recoger en la madrugada de ese mismo día a los menores159. Lo anterior
explica, como adecuadamente lo hizo el Juzgado de primera instancia, que
Virgelina se encontraba bajo el convencimiento de que esa misma noche
recogerían a los menores, que además, Virgelina –oriunda de Venadillo–no
podía recordar la dirección de Luz Marina y por tanto no podría dirigirse por
sí sola a la residencia, y que sus hijos se encontraban al cuidado de la madre
del empleado de José Virgilio. De ahí que es posible concluir
razonablemente que José Virgilio instrumentalizara a los hijos de Virgelina
para obtener de ella un beneficio de carácter sexual. El temor por el bienestar
de los menores encuentra pleno fundamento en el hecho de que Virgelina
hubiera sido agredida por quien había coordinado el cuidado de sus hijos esa
noche. Por ello, este tipo de violencia no se descarta por el hecho de que
157 Expediente digital, “Anexo 5. Sentencia ordinaria segunda instancia”, p. 15.
158 La jurisprudencia constitucional ha reconocido que el enfoque de género en las actuaciones judiciales, implica el
despliegue de una debida diligencia por parte de las autoridades, lo que se traduce, entre otras cosas, los deberes de (i)
investigar oportunamente y dentro de un plazo razonable; (ii) no tomar decisiones discriminatorias basadas en
estereotipos de género; (iii) brindar a las víctimas oportunidades para ser oídas y participar dentro del proceso, así como
tomar en cuenta sus opiniones y reclamos, y adoptar mecanismos para facilitar la declaración y para proteger su
intimidad; (iv) dictar mandatos judiciales de amparo para evitar nuevas agresiones, y garantizar la seguridad de la
víctima y su familia durante y después del proceso; (v) dar aviso a las víctimas de la liberación de los agresores; (vi)
brindar información a las víctimas sobre sus derechos y la forma cómo puede participar en el proceso, así como brindar
orientación psicológica; (vii) permitir a las víctimas solicitar el control de legalidad de las decisiones que afectan sus
derechos; y (viii) guardar la debida reserva de la identidad de la víctima. Cfr. Sentencia T-843 de 2011, T-595 de 2013,
T-126 de 2018 y T-236 de 2021.
159 Expediente digital, “Anexo 2. Sentencia ordinaria de primera instancia”, p. 14.

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Expediente T-10.095.405

Virgelina, en compañía de José Virgilio y Willinton, hubiera llevado a sus


hijos a la casa de Luz Marina, pues lo cierto es que José Virgilio
instrumentalizó a los hijos de Virgelina para obtener un provecho sexual. Tal
como lo consideró el juez de primera instancia, ello configuró una coacción
moral que no fue desvirtuada, y que no puede ser puesta en duda con el
argumento de que José Virgilio era una persona pacífica y tímida160.

166. El Tribunal, en cambio, consideró, equivocadamente, que la coacción


solo puede ejercerse por un medio, cuando no es incompatible que para
doblegar a la víctima se acuda no solo a la violencia física, sino también la
psicológica, como se desprende del testimonio de Virgelina. Del hecho de
que la accionante hubiera declarado que le manifestó a José Virgilio que
“conste que voy a estar con usted pero con tal que me diga dónde están mis
hijos”161, confirma que la accionante no dispuso libremente de su integridad
sexual sino que se encontraba coaccionada.

167. De otro lado, la accionante explicó en su testimonio que tras haber


sido violentada tomó un cuchillo que estaba encima del congelador donde
los dejaban –recuérdese que el lugar de los hechos era una carnicería–, y que
tras haber sido agredida una primera vez y “al ver que [José Virgilio la] había
amenazado y no me quería decir donde estaban mis hijos cogí el hacha y
perdí el control, no sé qué hice”162. La presencia de los cuchillos sobre el
congelador además quedó demostrada con el registro fotográfico referido por
el Juzgado de la primera instancia163.

168. Sin embargo, el Tribunal desestimó esta versión de los hechos puesto
que la accionante declaró lo siguiente, “no sé si tomé el hacha con la mano
izquierda o derecha, el hacha estaba encima del congelador, yo creo que en
el momento que le mandé el hacha le rapé el cuchillo que lo tenía sobre la
cama, de ahí no sé porque salí volada”164. Además, porque de las fotografías
se podía ver que los cuchillos estaban en orden encima del congelador. En
cambio, sin mayor fundamento probatorio concluyó que “dado el tamaño y
peso del hacha, es prácticamente imposible para una mujer, coger el hacha
con una mano y dar un golpe similar al que ella dio en la humanidad de la
víctima, es decir, al relatar ella, que no recuerda si cogió el arma con la mano
derecha o izquierda, ahonda más el grado de incertidumbre que genera su
versión de los hechos”165, lo que configura un estereotipo de una mujer débil
que solo se empleó para tachar la credibilidad de la víctima, pues lo cierto es

160 Ibid.
161 Ibid., p. 36.
162 Expediente digital, “Anexo 2. Sentencia ordinaria primera instancia”, p. 5.
163 Ibid.
164 Ibid., p. 28.
165 Expediente digital, “Anexo 5. Sentencia ordinaria segunda instancia”, p. 30.

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Expediente T-10.095.405

que en ningún momento del proceso estuvo en duda ni la causa de muerte de


José Virgilio, ni que Virgelina fue quien asestó el golpe. De ahí que la falta
de certeza sobre la mano con la que tomó el hacha puede explicarse por el
mismo estado de alteración de la accionante, que se pudo observar además
con la valoración del médico forense que el Tribunal excluyó de plano por
considerar que fue de índole jurídico, sin tomar en consideración su concepto
frente a la condición emocional en la que se encontraba la accionante166.

169. Constata la Sala que esta omisión del Tribunal es el resultado de un


franco desconocimiento del enfoque de género, así como de una vulneración
de los derechos al debido proceso y a vivir una vida libre de violencia pues,
sin ningún sustento probatorio adicional, descartó que Virgelina pudiera
tomar el hacha solo por ser mujer y, desconoció el contexto apremiante de
violencia en el que se desarrolló el hecho enjuiciado. Esto se enmarcan un
prejuicio a partir de la idea de la mujer débil. Más aún, tal prejuicio llevó al
Tribunal a concluir ligeramente que Virgelina debía estar mintiendo y, en
consecuencia, desestimó su testimonio pese a que fue consistente en torno a
la violencia que sufrió por parte de José Virgilio.

170. Por otra parte, el Tribunal no le da credibilidad a la versión de la


accionante a tal punto que termina por aceptar un homicidio doloso sin
motivación, en concreto, precisó que si bien la Fiscalía introdujo una
hipótesis de que el homicidio hubiera sido cometido con fines de hurto,
concluyó que esto “pudo ser cierto o no, pero tal afirmación queda en el plano
de las conjeturas; eso sí, ello lo que reafirma es lo fantasioso e irrisorio de su
historia, a fin de justificar de alguna manera su proceder, pero no tiene la
entidad persuasiva suficiente para afirmar que el móvil era el de apoderarse
del dinero de propiedad del occiso”. Y, seguidamente reconoció que
“efectivamente tuvo que existir un móvil para que la procesada hubiese
segado la vida de Campos García, diferente claro está, a la supuesta agresión
sexual de que ella dijo fue víctima, pero arribar a conclusiones tales como
que la procesada buscaba apoderar del dinero del fallecido, repetimos, sería
navegar dentro de conjeturas propias del mundo de las probabilidades, so
pena de confundir ello con la certeza”167.

171. En consecuencia, no había lugar a que el Tribunal descartara, alegando


contradicciones menores en el testimonio de Virgelina, que ella se
encontraba en el momento de los hechos en una situación apremiante de
166 A juicio del Tribunal, “el médico legista, desbordó las atribuciones que tenía al formular tal dictamen psiquiátrico,
por cuanto emitió un juicio de responsabilidad penal, contrariando la prohibición del artículo 251 del CPP”, en cambio,
el concepto de ira o intenso dolor implican una cualificación jurídica que reclama estricta verificación en el recaudo
probatorio. El Tribunal descartó la atenuante tras “afirmar la ausencia [de] un comportamiento grave e injusto por parte
de la víctima, y por ello, innecesario el impulso violento de la procesada”. Expediente digital, “Anexo 5. Sentencia
ordinaria segunda instancia”, p. 33.
167 Ibid., p. 21.

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Expediente T-10.095.405

violencia que determinó su actuar –situación, esta sí, que fue siempre
consistente en sus declaraciones sin que el Tribunal valorara tal situación–,
y que pese a que fue alegada por su defensa, tanto en la modalidad de ira e
intenso dolor, como en la posibilidad de configurar una legítima defensa,
ambas hipótesis fueron descartadas por el Tribunal. Dado que la carga de la
prueba recae en el ente acusador, y que era obligatorio para los funcionarios
judiciales –incluyendo a la delegada de la Fiscalía– emplear el enfoque de
género en la valoración de la prueba, puede concluirse que el hurto nunca
fue demostrado y que, en consecuencia, sólo había lugar a dar por acreditada
la hipótesis defensiva frente a la existencia de la agresión.

172. En cambio, la legítima defensa que alegó el defensor fue ignorada por
el Tribunal, por cuanto, a su juicio, el hecho de que la víctima del homicidio
estuviera acostado en la cama de medio lado, descartaba cualquier actitud de
ataque. Dado que el Tribunal desechó erróneamente la existencia de la
agresión sexual contra Virgelina, valoró de forma fragmentada el ataque
contra la vida de José Virgilio, pues solo así pudo ver configurada la
agravante de la indefensión en la que se encontraba. En concreto,
fundamentó la agravante en que al momento en que Virgelina propinó el
golpe “José Virgilio se encontraba acostado en la cama de medio lado
apoyando su cabeza en el brazo izquierdo, cuando él recibe la herida mortal
con el hacha, entonces, ante esta posición del occiso cómo era que la iba a
violar, y en qué momento iba ella a coger el hacha, lo que hace concluir que
la víctima estaba desprevenida, cansada, dormida, en razón de sus tragos y
por la actividad sexual que acababa de sostener, y es ahí donde aprovecha
Virgelina”168. En lugar de considerar la existencia de la agresión que
antecedió al homicidio, el Tribunal solo consideró el golpe que asestó
Virgelina contra José Virgilio como si fuera un hecho aislado cuya
motivación no pudo explicar.

173. Contrario al deber que tienen los funcionarios judiciales de adelantar


una valoración probatoria libre de sesgos y que además no perpetúe
estereotipos de género, el Tribunal consideró que “las inanes exculpaciones
dadas por la procesada, inventándose lo presuntamente sucedido en el
transcurso del día 20 de julio de 2000, y en la discoteca ‘Monteblanco’, iban
dirigidas a hacer ver a la víctima como una persona agresiva, sin compasión,
despreocupada por completo del bienestar de los hijos de aquella, y así darle
credibilidad a lo expuesto por ella, relacionado con el presunto ataque sexual
de que fue objeto en la casa de la víctima”169, pues a su juicio, la procesada
tenía la intención de hacer ver a José Virgilio como una persona celosa “y
por allí empezar a mostrar móviles para una posible agresión que pudo
168 Ibid., p, 6.
169 Ibid., p. 20.

60
Expediente T-10.095.405

desencadenar el homicidio”170. A esta conclusión llegó con fundamento en


la declaración de Willinton Vanegas, quien no fue testigo de los hechos, y se
limitó a señalar que el señor José Virgilio era una persona pacífica, tímida.
Con ello, adicionalmente ignoró que la responsabilidad penal en el
ordenamiento jurídico colombiano es de acto y no de autor, y que se juzgan
las acciones u omisiones de las personas y no su temperamento o forma de
ser.

174. La sesgada valoración probatoria que efectuó el Tribunal no solo


ignoró el enfoque de género, sino que desconoció el derecho de Virgelina a
vivir una vida libre de violencia, afectando el debido proceso y
contribuyendo a la configuración del defecto sustantivo, tal como se explica
a continuación.

175. La providencia atacada incurrió en defecto sustantivo al inaplicar,


por un sesgo de género, la eximente de responsabilidad penal de legítima
defensa o la circunstancia de culpabilidad disminuida de ira o intenso
dolor y, en su lugar, aplicar el agravante de la indefensión. La Sala Penal
del Tribunal Superior de Ibagué modificó la responsabilidad penal de la
accionante eliminando el atenuante de ira o intenso dolor y, en su lugar,
condenó por homicidio agravado por la indefensión de la víctima, al efectuar
una aplicación restrictiva y limitada de la eximente o en su defecto de la
atenuante de responsabilidad penal, cuando había lugar a ello.

176. Tal y como quedó consignado en la sentencia de primera instancia, la


accionante alegó en su favor o bien la configuración de una atenuante por ira
o intenso dolor, o una legítima defensa de su vida o de su integridad y
dignidad sexual, que el Tribunal descartó por cuanto la víctima estaba
acostado en la cama de medio lado, lo que a su juicio, descartaba cualquier
actitud de ataque171. Aunque la primera instancia reconoció la atenuante,
ninguna de las instancias ordinarias valoró la posibilidad de la configuración
de una legítima defensa, pese a que tal hipótesis fue planteada por la defensa
y a que se trata de una figura relevante en los casos de la violencia contra la
mujer.

177. En efecto, es posible que, a diferencia de otras formas de violencia,


esta se produzca de forma ininterrumpida en el tiempo y se manifieste de
múltiples formas, incluyendo la violencia física, sexual, psicológica o
inclusive la vicaria172. En este caso concurrieron, al momento de los hechos,
el uso del arma blanca como medio de presión, así como la amenaza de no

170 Expediente digital, “Anexo 5. Sentencia ordinaria segunda instancia”, p. 17.


171 Expediente digital, “Anexo 2, sentencia ordinaria de primera instancia”, p. 9.
172 Ver al respecto supra 5.

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Expediente T-10.095.405

dejarle ver a sus hijos; y ello debe sumarse a las presiones indebidas que José
Virgilio habría ejercido desde la llegada de Virgelina para que accediera a
sostener contactos sexuales. Todo eso constituye, sin lugar a duda, violencia
contra la mujer -así como contra los menores- y era suficiente para dar por
acreditada la coacción a la que estaba sometida.

178. El juez de primera instancia encontró que la accionante actuó bajo la


circunstancia de culpabilidad disminuida de ira o intenso dolor provocada
por “un comportamiento ajeno, grave e injusto que se evidencia con hechos
probados como son en primer lugar el acceso carnal violento mediante
agresión física y moral, y en segundo lugar, el chantaje de José Virgilio hacia
Virgelina cuando cínicamente le dice que si quiere que la lleve a donde están
sus hijos tiene que estar por segunda vez con él” de ahí que “es un delito de
características emocionales y los motivos que expone en sus versiones
procesales, la hicieron reaccionar emocionalmente con ‘ira’ o fuerte estado
emocional, criterio científico que ésta instancia comparte” 173, y señaló que
“cuando menos debe aceptarse como evidencia que ella fue accedida
carnalmente por el extinto Campos García sometiéndola a insuperable
coacción si es que como ella lo ha sostenido también la amenazó
síquicamente con un arma blanca para que accediera a tener esa relación” 174.

179. Además, con fundamento en el testimonio de Luz Marina Parra,


concluyó que fue José Virgilio quien se comprometió con ella a recoger los
niños después de que terminaran de divertirse, de modo que cuando aquel le
manifestó a Virgelina que solo irían por los niños hasta el día siguiente y
para ello tenía que acceder a su pretensión, la estaba forzando moralmente.
Hecho que no puede ser desvirtuado por el argumento de que José Virgilio
era una persona pacífica y tímida.

180. Aunado a lo anterior, el juzgado citó el dictamen de evaluación


psiquiátrica aportado al proceso y practicado por el médico forense el cual
determinó que “el delito cometido por Virgelina en la humanidad de José
Virgilio es un delito de características emocionales” y concluyó que al
momento de los hechos la accionante no sufría de trastorno mental ni
inmadurez psicológica, que impidiera comprender la ilicitud de sus actos o
de determinarse de acuerdo con esa comprensión. Este dictamen no fue
controvertido por las partes.

181. El Tribunal, en cambio, descartó la configuración del atenuante, pues


a su juicio, no era coherente que la accionante quisiera demostrar un estado
de ira derivado de la coacción ejercida por José Virgilio para sostener
173 Expediente digital, “Anexo 2, sentencia ordinaria de primera instancia”, p. 42.
174 Expediente digital, “Anexo 2, sentencia ordinaria de primera instancia”, p. 14.

62
Expediente T-10.095.405

relaciones sexuales con ella a cambio de informarle sobre el paradero de sus


hijos, pues la accionante conoció el lugar donde se encontraban sus hijos. De
otro lado, el Tribunal concluyó que no había razón para señalar que José
Virgilio no era una persona respetuosa, amable y callada, por lo que no dio
crédito en “las inanes exculpaciones dadas por la procesada, inventándose lo
presuntamente sucedido en el transcurso del día 20 de julio de 2000, y en la
discoteca ‘Monteblanco’, iban dirigidas a hacer ver a la víctima como una
persona agresiva, sin compasión, despreocupada por completo del bienestar
de los hijos de aquella, y así darle credibilidad a lo expuesto por ella,
relacionado con el presunto ataque sexual de que fue objeto en la casa de la
víctima”175.

182. Pese a que el Tribunal no dio crédito a que la muerte de José Virgilio
se diera como respuesta al acto injusto de violencia contra Virgelina, lo cierto
es que reconoció la duda sobre el móvil del homicidio lo que implicó una
valoración sesgada que desconoció el factor determinante de la violencia de
género que antecedió a los hechos. De esta forma, concluyó, que se
configuraba la indefensión176 con fundamento en la declaración de Virgelina
en la que señaló que “[José Virgilio] estaba acostado en la cama de medio
lado sobre el costado izquierdo apoyada la cabeza sobre el miembro superior
izquierdo formando un triángulo que se apoya sobre el brazo, antebrazo y
mano” 177 y de ahí concluyó que “la víctima no estaba ‘chantajeando’ ni
‘acosando’ sexualmente a la encausada (…) y por lo tanto no se percató en
ningún momento del ataque, de lo cual se infiere el evidente estado de
indefensión en el cual se encontraba la víctima, y que aprovechó Virgelina
para proceder a su actuar homicida” 178.

183. La aplicación de esta agravante es incompatible cuando se trata de


una agresión que es consecuencia de una violencia contra la mujer que
provoca, injustamente, una reacción lesiva. Pese a lo anterior, el Tribunal
descartó la exclusión o la disminución de la responsabilidad de la víctima y
en su lugar optó por el agravante de la indefensión, puesto que, basado en un
sesgo de género, sólo tomó en consideración que, al momento de la acción
homicida, la víctima se encontraba acostado de lado, pero ignoró aspectos
más importantes, relativos a la violencia contra Virgelina, que además
explicaban su ánimo. El Tribunal reconoció que existió duda sobre el móvil
del homicidio y, sin embargo, ante esta duda omitió injustificadamente dar
aplicación a las causales de exclusión o disminución de la responsabilidad

175 Expediente digital, “Anexo 5, sentencia ordinaria de segunda instancia”, p. 21.


176 La condición de indefensión o inferioridad contenida en el numeral 7 del artículo 104 del Código Penal agrava la
pena puesto que las circunstancias en las que se encuentra la víctima agravan el homicidio dado que disminuyen las
posibilidades de defensa y dejan más desprotegidos los bienes jurídicos del titular.
177 Ibid., p. 25.
178 Ibid.

63
Expediente T-10.095.405

que alegó en su favor la accionante y que razonablemente encuentran


fundamento en los hechos y las pruebas analizadas, y en cambio, encontró
acreditada la agravante.

184. Lo cierto es que de conformidad con el artículo 29 de la Constitución


Política “nadie podrá ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al acto
que se le imputa”, lo que incluye que el juez, en este caso penal, deba
sujetarse estrictamente a lo dispuesto en la ley cuando se trata de imponer
una sanción penal. Sumado a lo anterior, el artículo 28 Superior prohíbe la
limitación de la libertad salvo cuando se trata de mandamiento escrito de
autoridad judicial competente, con las formalidades legales y por motivo
previamente definido en la ley. En este marco, el juez está obligado, no sólo
a considerar las causales que excluyen la responsabilidad y aquellas
atenuantes de la culpabilidad, sino que, en casos de violencia contra la mujer,
debe adoptar un enfoque de género que garantice la aplicación de estas
causales de acuerdo con las especificidades de estos contextos de violencia
y que atiendan al mandato de propender por la erradicación de la misma, así
como por garantizar el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de
violencia.

185. La providencia atacada incurrió en defecto de violación directa de


la Constitución al desconocer los artículos 13 y 43 superiores. Como se
indicó anteriormente, este defecto se configura, entre otros eventos cuando
el juez desconoce o aplica de manera indebida los mandatos
constitucionales, por lo que se trata de un defecto autónomo y específico.
Sin embargo, tal y como se acaba de exponer, en este caso en concreto los
defectos sustantivo y fáctico se configuraron en gran medida porque el
Tribunal adelantó un análisis fáctico y jurídico carente de enfoque de género
y revictimizante. Es decir, las particularidades de este caso evidencian una
relación inescindible entre los defectos de violación directa de la
Constitución con los defectos sustantivo y fáctico. Sin embargo, es claro que
el defecto por violación directa de la Constitución no se deriva
necesariamente de la constatación de otros defectos.

186. Ahora bien, la Sala corrobora que el Tribunal en su providencia


incurrió en una violación directa de la Constitución al desconocer lo

64
Expediente T-10.095.405

dispuesto en los artículos 13179 y 43180 superiores. En el mismo sentido, la


decisión tampoco consultó criterios interpretativos relevantes de dichas
disposiciones, como son los instrumentos internacionales que propugnan por
la eliminación de cualquier tipo de discriminación contra la mujer181.

187. Así, el artículo 13 de la Constitución consagra el derecho a la


igualdad como un elemento necesario del modelo del Estado Social de
Derecho182, que proscribe toda forma de discriminación, y que propende
porque la igualdad no sea apenas un postulado teórico. En desarrollo de este
postulado, el artículo 43 propende por erradicar la discriminación a la que
está sometida la mujer. La jurisprudencia constitucional ha reiterado que
“cualquier acto que pretenda ‘anular, dominar o ignorar a una persona o
grupo de personas, con frecuencia apelando a preconcepciones o prejuicios
sociales o personales’, como puede serlo el sexo, es un acto discriminatorio
proscrito por la Constitución” 183. Estos dos artículos han sido interpretados
conjuntamente por la Corte, para afirmar un mandato de igualdad entre los
sexos en las relaciones sociales en general, y en la aplicación de la ley. Así
pues, dese la Sentencia C-588 de 1992, esta corporación se pronunció al
respecto señalando que “[h]ombre y mujer gozan de los mismos derechos y
prerrogativas y están obligados por sus deberes en igual forma a la luz de la
Constitución, pues ninguno de los dos sexos puede ser calificado de débil o
subalterno para el ejercicio de los primeros ni para el cumplimiento de los
segundos, ni implica "per se" una posición de desventaja frente al otro. La
pertenencia al sexo masculino o al femenino tampoco debe implicar, por sí
misma, una razón para obtener beneficios de la ley o para hallarse ante sus
normas en inferioridad de condiciones” 184.

188. Así, la Constitución y la ley, en armonía con diversos instrumentos


internacionales suscritos por Colombia, imponen al Estado asumir deberes
específicos para prevenir, erradicar y sancionar la violencia contra la mujer.

179 El artículo 13 de la Constitución Política dispone que “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán
la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna
discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica. 
El Estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas en favor de grupos
discriminados o marginados.  El Estado protegerá especialmente a aquellas personas que por su condición
económica, física o mental, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o maltratos
que contra ellas se cometan.”
180 El artículo 43 de la Constitución Política señala que “La mujer y el hombre tienen iguales derechos y oportunidades.

La mujer no podrá ser sometida a ninguna clase de discriminación. Durante el embarazo y después del parto gozará de
especial asistencia y protección del Estado, y recibirá de éste subsidio alimentario si entonces estuviere desempleada o
desamparada.  El Estado apoyará de manera especial a la mujer cabeza de familia.”
181 En la Sentencia SU-201 de 2021, esta Corporación corroboró la existencia de una violación directa de la Constitución

deriva de la inaplicación de los artículos 13 y 43 superiores relacionados con el derecho a la igualdad y no


discriminación contra la mujer.
182 Cfr. Sentencia T-230 de 2024.
183 Cfr. Sentencias C-082 de 1999, C-667 de 2006, T-462 de 2018, T-212 de 2021, entre otras.
184 Cfr. Sentencia C-588 de 1992.

65
Expediente T-10.095.405

Esta obligación vincula más vigorosamente a los operadores judiciales en


tanto que la administración de justicia es un escenario para la defensa y
protección de los derechos y libertades fundamentales.

189. En efecto, el artículo 7 de la Convención Interamericana para


Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de
Belém do Pará) establece como obligación del Estado la de “a. abstenerse de
cualquier acción o práctica de violencia contra la mujer y velar por que las
autoridades, sus funcionarios, personal y agentes e instituciones se
comporten de conformidad con esta obligación; b. actuar con la debida
diligencia para prevenir, investigar y sancionar la violencia contra la mujer”.
Seguidamente, el artículo 8 establece que los Estados parte convienen en
adoptar, en forma progresiva, medidas específicas para “fomentar la
educación y capacitación del personal en la administración de justicia,
policial y demás funcionarios encargados de la aplicación de la ley, así como
del personal a cuyo cargo esté la aplicación de las políticas de prevención,
sanción y eliminación de la violencia contra la mujer”185.

190. Por su parte, la Convención sobre la Eliminación de todas las formas


de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) recoge
las principales obligaciones que los Estados miembros de la ONU deben
cumplir, “evitando la reproducción de distintos tipos de discriminación en
contra de la mujer”186. Este instrumento exige a los Estados reforzar los
estándares de protección jurídica de la mujer en todos los ámbitos.

191. Según la CIDH, las medidas provisionales tienen un carácter “no solo
cautelar, en el sentido de que preservan una situación jurídica, sino
fundamentalmente tutelar, por cuanto protegen derechos humanos, en tanto
que buscan evitar daños irreparables a las personas”. La posibilidad de que
se configurara un daño irreversible no fue siquiera considerada por los jueces
accionados. Ello desconoció los estándares internacionales de derechos
humanos que velan por la garantía efectiva de los derechos de las víctimas.

192. De lo anterior se deriva el deber de incorporar la perspectiva o enfoque


de género en la administración de justicia, que se traduce en hacer efectivo
el derecho a la igualdad de las mujeres, como respuesta a la obligación
constitucional, legal e internacional de combatir la discriminación, y en un
caso concreto, remediar las situaciones asimétricas de poder que perjudican

185 Esta Convención fue suscrita el 9 de junio de 1994, y aprobada mediante la Ley 248 del 29 de diciembre de 1995.
El control automático de constitucionalidad fue adelantado por esta corporación mediante Sentencia C-408 de 1996
mediante la cual se declaró su exequibilidad.
186 El Protocolo Facultativo de la Convención fue aprobada el 18 de diciembre de 1979 por la Asamblea General de las

Naciones Unidas y aprobado mediante la Ley 984 de 2005 cuyo control de constitucionalidad se surtió en la Sentencia
C-322 de 2006, mediante la cual se declaró su exequibilidad.

66
Expediente T-10.095.405

a las mujeres.

193. Esta corporación ha precisado que el empleo de la perspectiva de


género (i) no implica una actuación parcializada del juez, sino que reclama
independencia e imparcialidad por su parte; (ii) exige que la autoridad
judicial no perpetúe estereotipos de género discriminatorios; y (iii) que la
actuación del juez, al analizar supuestos de violencia contra la mujer, debe
emprender un abordaje multinivel para considerar fuentes normativas de
diferente orden187.

194. El Tribunal adelantó una errada lectura del contexto de violencia


sexual contra la mujer, en el que se transgredieron los artículos 13 y 43 de la
Constitución Política, cuya interpretación debe hacerse a la luz de
instrumentos internacionales como la Convención de Belém do Pará y la
CEDAW, los cuales se encontraban vigentes al momento en que fue
proferida la sentencia de segunda instancia. La falta de inclusión del enfoque
de género en el análisis del caso bajo estudio que adelantó el Tribunal
constituyó una valoración discriminatoria en contra de la accionante que
conllevó un acto de revictimización, contraviniendo el mandato
constitucional que prohíbe la discriminación de la mujer.

195. En concreto, el Tribunal ignoró los episodios de violencia narrados


por Virgelina Aguiar, que sin duda constituían violencia contra la mujer, y
redujo injustificadamente el escenario de los hechos jurídicamente relevantes
al momento en que Virgelina asestó el golpe contra José Virgilio, sin
considerar el contexto de violencia en el que se enmarcó ese episodio. Tal
sesgo llevó al Tribunal a concluir que el acto sexual fue consentido por
Virgelina puesto que ella “no hizo nada en defensa suya, sino que permitió
que José Virgilio hiciera el acto sin sentir nada por ella”188. Lo anterior
condujo a que, sesgadamente, se excluyera la aplicación de las normas que
disminuyen o excluyen la responsabilidad y, en cambio, se aplicara un
agravante por una supuesta indefensión que hubiera descartado si se hubiera
considerado el contexto de la muerte de José Virgilio.

196. Al abstenerse de aplicar la perspectiva de género en sus decisiones, en


particular en un asunto como el que ahora analiza la Corte -en el que se
plantean hechos constitutivos de violencia sexual contra la mujer-, la Sala
Penal del Tribunal Superior de Ibagué transgredió los artículos 13 y 43 de la
Constitución Política y varios instrumentos internacionales que imponen
obligaciones al Estado colombiano en relación con la erradicación de todas

187 Cfr. Sentencias T-012 de 2016, T-590 de 2017, SU-080 de 2020, SU-349 de 2022, T-028 de 2023, T-224 de 2023,
T-230 de 2024, entre otras.
188 Expediente digital, “Anexo 5. Sentencia ordinaria segunda instancia”, p, 6.

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las formas de violencia contra la mujer.

197. En consecuencia, deberá proferir una sentencia de reemplazo que


garantice este enfoque, tanto en la valoración de las pruebas que quedaron
consignadas en las sentencias de instancia, como en la interpretación y
aplicación de las causales de exclusión de responsabilidad por tratarse de una
defensa legítima, y de atenuación de la culpabilidad por ira o intenso dolor,
en el contexto específico de violencia contra la mujer.

198. Finalmente, debe señalarse que la accionante está privada de la


libertad en virtud de la sentencia de la Sala Penal del Tribunal Superior del
Distrito de Ibagué, de modo que, al quedar ésta sin efectos, la privación de
la libertad de la accionante queda sin fundamento jurídico. Por lo anterior, y
por mandato de los artículos 28 y 29 de la Constitución Política189, se
ordenará al Tribunal que, dentro de las cuarenta y ocho (48) horas siguientes
a la notificación de esta providencia, disponga, la libertad de la señora
Virgelina Aguiar Cifuentes, de manera inmediata.

RESUELVE:

PRIMERO. REVOCAR la sentencia de tutela de 31 de enero de 2024 de


la Sala de Casación Civil, Agraria y Rural de la Corte Suprema de Justicia,
mediante la cual confirmó la sentencia del 1º de noviembre de 2023, de la
Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia que declaró
improcedente la tutela. En su lugar, AMPARAR los derechos fundamentales
de acceso a la administración de justicia, debido proceso y a vivir una vida
libre de violencia de la accionante.

SEGUNDO. DEJAR SIN EFECTOS la sentencia de segunda instancia


proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué del 23 de
junio de 2005, dentro del proceso penal ordinario seguido contra Virgelina
Aguiar Cifuentes, de conformidad con lo expuesto en las consideraciones de
esta providencia. En consecuencia, ORDENAR al Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Ibagué que dentro de las cuarenta y ocho (48) horas
siguientes a la notificación de esta providencia, disponga la libertad de la
señora Virgelina Aguiar Cifuentes, de manera inmediata.

TERCERO. ORDENAR al Tribunal Superior del Distrito de Ibagué que,


dentro de los sesenta (60) días siguientes a la notificación de esta sentencia,
profiera una sentencia de reemplazo, teniendo en cuenta las consideraciones

189 En concordancia con lo expuesto en el apartado 8 de esta providencia.

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de la parte motiva de esta sentencia.

CUARTO. LIBRAR, por la Secretaría General de la Corte Constitucional,


la comunicación de que trata el artículo 36 del Decreto ley 2591 de 1991,
para los efectos allí contemplados.

Comuníquese y cúmplase.

ANTONIO JOSÉ LIZARAZO OCAMPO


Magistrado

PAOLA ANDREA MENESES MOSQUERA


Magistrada
Con aclaración de voto

CRISTINA PARDO SCHLESINGER


Magistrada

ANDREA LILIANA ROMERO LOPEZ


Secretaria General

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