Tema 5
Tema 5
Desarrollo psicofísico
de 0 a 3 años
Índice
Esquema 3
Ideas clave 4
5.1. Introducción y objetivos 4
5.2. Desarrollo físico 7
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A fondo 43
Test 45
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3
Ideas clave
Los cambios que ocurren en dos años al ser adultos son casi imperceptibles, puede
que cambiemos de corte pelo, ganemos peso o adelgacemos. Sin embargo, los
cambios que ocurren en los seres humanos en los primeros años de vida culminan en
seres completamente diferentes desde las características físicas, los aprendizajes que
adquirimos, hasta las habilidades que progresivamente vamos perfeccionando y nos
permiten interactuar cada vez mejor con el entorno (Berger, 2018).
En este tema, nos centramos en las habilidades y competencias que adquirieren los
niños desde los 0 hasta los 3 años de edad y cómo estas les permiten participar y
aprender en las diferentes actividades y rutinas diarias. De manera específica nos
enfocamos en esas habilidades que facilitan la participación y funcionamiento de los
niños en las rutinas del aula.
Antes de comenzar con este tema, es importante entender cómo aprenden los niños.
El aprendizaje en los primeros años de vida se desarrolla cuando se repite y se
práctica una habilidad muchas veces, con espacios de tiempo entre estas
oportunidades que permiten la asimilación de los aprendizajes y con muchas
oportunidades para practicar las habilidades en diferentes entornos y favorecer la
generalización de los aprendizajes. Para el aprovechamiento de las oportunidades de
aprendizaje, es necesario que exista un ajuste entre las demandas de las actividades
y las habilidades y los intereses de los niños. Un adecuado ajuste entre estas facilita
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Por otra parte, si las demandas de la actividad están muy por debajo de las
habilidades del niño, puede que este se aburra y no participe de la actividad.
niños en las aulas de Educación Infantil. Por lo tanto, es fundamental que los y las
docentes de Educación Infantil comprendan el proceso de desarrollo de los niños y
las niñas en edades tempranas. A través de este tema presentamos los hitos del
desarrollo de los niños de 0 a 12 meses (hasta 1 año), de 13 a 24 meses (de 1 hasta 2
Comprender los hitos del desarrollo de los niños de 1, 2 y 3 años en las áreas
motora, cognitiva, de lenguaje y social-emocional.
Comprender las habilidades necesarias para la participación de los niños de 1, 2 y
3 años en las rutinas de educación infantil más comunes.
El crecimiento del bebé durante el primer año de vida es asombroso. A los cuatro
meses de vida el bebé duplica su peso de recién nacido y al cabo de los 12 meses lo
triplica. Así, un bebé que pese unos 3200 gramos al nacer puede pesar unos 6400
gramos a los 4 meses, y a los 12 meses unos 9600 gramos. Esta tasa de crecimiento
se vuelve más lenta después del año (Berger, 2016).
Aprender a controlar la parte superior del cuerpo es todo un reto motor para el bebé
en su primer año de vida (Berger, 2016). Esto se debe a que el tamaño de la cabeza
de un bebé representa un 25 % del tamaño de la cabeza de adulto, mientras que el
tamaño de su cuerpo tan solo representa un 5 % del tamaño del cuerpo adulto; por
lo tanto, el centro de gravedad de los bebés está más arriba que el de un niño mayor
o un adulto, lo que conlleva que controlar la parte superior del cuerpo sea todo un
reto.
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Durante su primer año de vida, el bebé pasará (1) de hacer un gran esfuerzo para
sostener su cabeza erguida y firme cuando le sujetan en brazos a (2) caminar solo
(Berk y Meyers, 2016). Estos hitos del desarrollo motor, dependen en gran parte de
las experiencias que tienen los niños en sus entornos naturales y de la cultura en la
El desarrollo motor está relacionado con el desarrollo del sistema nervioso central,
las capacidades de movimiento corporal del bebé, las metas que el bebé tenga en
mente (p. ej. mover un brazo para coger un muñeco o mover una pierna para tocar
un objeto), y el apoyo que reciba el infante por parte de su entorno para el
desarrollo de la habilidad (Berk y Meyers, 2016). Por lo tanto, el ofrecer
oportunidades para que los bebés adquieran y practiquen estas habilidades va a ser
fundamental para su desarrollo motor. Cuando un bebé esta aprendiendo a caminar,
muestra una gran persistencia: puede practicar hasta seis o más horas diarias si se le
presentan oportunidades para hacerlo. En el momento de aprendizaje el bebé puede
llegar a caerse unas 32 veces cada hora y volver a levantarse para volverlo a intentar
(Berk y Meyers, 2016).
A nivel de motricidad fina, el agarre de objetos y la habilidad para ser más precisos
en el agarre mejora notablemente durante la segunda mitad del primer año de vida.
A los 4 o 5 meses los bebés pueden pasar un objeto de una mano a la otra, y a los 9
meses pueden coger objetos pequeños, como una pieza de cereal, coordinando el
dedo índice y pulgar (agarre de pinza). La coordinación óculo-manual y la capacidad
para controlar los movimientos de los dedos y las manos continuará
perfeccionándose durante la primera infancia.
La tabla 1 presenta los hitos más importantes a nivel motor durante el primer año de
vida. Se incluyen la edad media en la que se alcanza este hito y el rango de edad en
el que el 90 % de los niños llegan a alcanzar estos hitos (Berk y Meyers, 2016, p. 182).
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Cuando se le sujeta en
brazos, sostiene la 6 semanas Entre las 3 semanas y los 4 meses
cabeza erguida y firme
Se voltea desde la
4 ½ meses Entre los 2 y 7 meses
espalda hacia el lado
Se impulsa para
8 meses Entre los 5 y 12 meses
levantarse
Tabla 1. Hitos del desarrollo motor durante el primer año de vida. Fuente: Berk y Meyers, 2016,
p.182.
En este segundo año de vida el crecimiento continúa, aunque los bebés pueden
perder un poco de peso debido al aumento en la movilidad. La capacidad de realizar
movimientos motores finos y gruesos va aumentando y los bebés pueden explorar,
controlar y moverse mejor por el entorno. En este segundo año, los bebés
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La tabla 2 presenta los hitos del desarrollo de la motricidad gruesa y fina durante el
segundo año de vida. Asimismo, se incorpora la edad media en la que se alcanzan
estos hitos y el rango de edad en el que el 90 % de los bebés llegan a alcanzar estos
hitos motores.
23 meses y 2
Salta en un mismo sitio Entre los 17 y los 30 meses
semanas
Tabla 2. Hitos del Desarrollo motor durante el segundo año de vida. Fuente: Berk y Meyers, 2016,
p.182.
Conforme el cuerpo de los niños y las niñas crece, les es más fácil controlar la parte
superior del mismo, ya que el centro de gravedad cambia hacia el tronco (Berk y
Meyers, 2016).
La tabla 3 presenta las habilidades de motricidad gruesa y fina que son características
del tercer año de vida.
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Tabla 3. Hitos del desarrollo motor durante el tercer año de vida. Fuente: Berk y Meyers, 2016,
p.302.
Según Piaget, los bebés entre los 0 y los 12 meses se encuentran en la fase
sensoriomotora. Durante esta fase el pensamiento de los bebés se relaciona con las
experiencias perceptivas, la información que proviene de sus sentidos (vista, olfato,
oído, gusto y tacto). Los estímulos ambientales estimulan el desarrollo cognitivo de
los bebés (Berk y Meyers, 2016).
Durante los primeros 12 meses, los bebés pasarán por cuatro subestadios de la fase
sensoriomotora. Estos estadios incluyen las reacciones reflejas, con las que los bebés
durante su primer mes de vida responden a los estímulos del entorno de manera
refleja o automatizada.
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Los reflejos son reacciones innatas que permiten al recién nacido la supervivencia.
Conforme se establecen más conexiones neuronales y el cerebro del recién nacido
madura, estas reacciones innatas ya no son tan necesarias para la supervivencia,
Del primer hasta cuarto mes de nacido el bebé entra en las reacciones circulares
primarias. Durante estos meses, el bebé se centra en los movimientos motores de su
cuerpo. El bebé repite esos movimientos que realiza al azar para satisfacer sus
necesidades básicas. Entre las reacciones circulares primarias más comunes están la
succión del puño o de los pulgares, o los cambios en la manera de abrir sus bocas
cuando se acercan al pezón de la madre o a una cuchara. Durante estos meses, los
bebés comienzan a anticipar eventos. Por ejemplo, el bebé es capaz de anticipar que
la madre lo va a alimentar y deja de llorar cuando la madre se acerca. Aun así, los
bebés todavía no son expertos en la anticipación de eventos, por lo que durante los
siguientes meses el aprendizaje continúa.
Finalmente, durante los últimos 4 meses del primer año de vida, de los 8 a los 12
meses, el bebé aprende a coordinar las reacciones circulares secundarias, por lo que
puede actuar de manera intencionada sobre el entorno y dirigir su comportamiento.
Sin embargo, a estas edades los bebés todavía no son capaces de buscar un objeto si
el sitio en el que se esconde es distinto a donde lo había encontrado anteriormente.
Un ejemplo del uso de este método son las investigaciones de Baillargeon y DeVos
(1991). Estas investigadoras mostraban a los bebés dos eventos: unas zanahorias
pequeñas pasando por detrás de un panel y unas zanahorias más grandes pasando
por detrás del panel (imágenes A y B, figura 2). Las zanahorias pequeñas y grandes
avanzaban desapareciendo detrás del panel y reapareciendo al otro lado del panel.
Una vez los bebés se habituaban a estos eventos, las investigadoras cambiaban el
panel que cubría a las zanahorias al moverse. Estos paneles tenían una ventana que
permitía ver la parte posterior o por dónde pasarían las zanahorias. La altura a la que
se situaba la ventana era superior al tamaño de las zanahorias pequeñas (imagen C,
figura 2), por lo que se esperaría que estas no se pudieran ver al pasar por detrás del
panel (evento esperado). Por otra parte, la altura a la que estaba la ventana era
inferior a la altura de las zanahorias grandes, por lo que se esperaría que las
zanahorias grandes se pudieran ver al pasar por detrás del panel. Para valorar la
reacción de los bebés ante eventos inesperados, las investigadoras manipulaban la
pantalla que cubría a las zanahorias grandes, tapándola con una imagen igual al fondo
que debía verse a través de la ventana. De este modo, cuando pasaran las zanahorias
grandes por detrás del panel, estas nos se visualizarán y parecería como que habían
desaparecido (evento inesperado: imagen D, figura 2).
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La tabla 4 resume algunos de los hitos cognitivos que alcanzan los bebés durante su
primer año de vida, según los hallazgos de investigaciones recientes.
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Edad Hito
8 a 12 meses
Habilidad para resolver problemas sencillos aplicando estrategias que se han
utilizado en problemas similares
18 a 24 meses
Tabla 4. Hitos del desarrollo cognitivo durante el primer año de vida. Fuente: Berk y Meyers, 2016,
p.211.
Por ejemplo, cuando Mia alcanzara los 18 meses y su padre volviese a esconder
la pelota bajo la alfombra varias veces mientras ella mira, para luego cambiar
el lugar donde esconde la pelota a debajo del cojín, también mientras Mia mira,
la niña iría a buscar la pelota debajo del cojín, y no debajo de la alfombra, por
lo que podría inhibir el impulso de buscarla donde la ha encontrado
anteriormente para buscarla en el nuevo sitio donde se ha escondido.
A partir de los 18 meses y hasta los 24 meses, los niños entran en el sexto subestadio,
según Piaget. La capacidad de solución de problemas sencillos de los niños aumenta.
Son capaces de encontrar objetos que se han escondido mientras no miraban y se
observan los inicios del juego simbólico. Las representaciones mentales de objetos,
personas y lugares a través de imágenes mentales, y de conceptos a través del
establecimiento de categorías o grupos de objetos o eventos similares, emerge. Los
infantes son capaces de encontrar soluciones a problemas a través del ensayo y error.
Asimismo, recuerdan e imitan el comportamiento de modelos que no están
presentes. Por ejemplo, puede que el niño juegue a ser maestro, como la maestra del
colegio, e imite sus comportamientos. Se observa, también, el inicio del juego
imaginario y la representación de escenarios.
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La tabla 5 resume los hitos cognitivos más importantes durante el segundo año de
vida.
Edad Hito
Tabla 5. Hitos del desarrollo cognitivo durante el segundo año de vida. Fuente: Berk y Meyers,
2016, p.211.
Otra característica de los niños de estas edades es que piensan que el resto de las
personas perciben y sienten el mundo igual que ellos: no son capaces de pensar
desde la perspectiva de los demás.
Las tablas 6 y 7 muestran los hitos cognitivos que alcanzan los niños entre los 25 y 36
meses. Siguiendo la clasificación del Currículo Carolina para niños y niñas en edades
comprendidas entre los 0 y 24 meses de edad (Jonhson-Martín et al., 1986). El
Currículo Carolina es un programa con 26 secuencias lógicas que abarcan 5 áreas
principales: cognición, comunicación, adaptación social, motricidad fina y motricidad
gruesa. Cada una de estas secuencias lógicas contiene una serie de ítems curriculares,
los cuales están relacionados con una escala de evaluación que permite determinar
si existe algún desfase en el desarrollo. A nivel cognitivo, la escala de evaluación
divide las habilidades cognitivas por categorías: percepción visual (bloques y
rompecabezas), percepción visual (emparejamientos y separar por características),
uso funcional de los objetos y juego simbólico, razonamiento y resolución de
problemas, y conceptos numéricos.
y cuadradas en un rompecabezas
Imita el construir con bloques
Imita un tren con bloques
Imita construir un puente con
bloques
Percepción visual: emparejamientos
y separar por características
Tabla 6. Hitos del desarrollo cognitivo durante el tercer año de vida. Fuente: Johnson-Martin et al.,
2004.
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Responde correctamente
cuando se le pregunta por la
Conceptos numéricos
Tabla 7. Hitos del desarrollo cognitivo durante el tercer año de vida. Fuente: Johnson-Martin et al.,
2004.
El desarrollo lingüístico de los niños está vinculado al desarrollo cognitivo, por lo que
la maduración del área cognitiva tiene un impacto en la maduración del área
Un recién nacido presta atención a las expresiones faciales y a las conversaciones que
mantienen los adultos, pero no es hasta los 4 meses cuando podemos observar
claramente este comportamiento. Los bebés van adquiriendo la habilidad de
detectar si una persona está hablando su lengua materna con solo observar el
movimiento de los labios, esta habilidad puede ser observada alrededor de los 6
meses de edad.
Los bebes comienzan a balbucear entre los 6 y 9 meses de edad. El balbuceo consiste
en repetir ciertas sílabas como «ba-ba-ba» o «ma-ma-ma». Todos los bebés, incluso
los que tienen sordera, pueden balbucear. El que el balbuceo se mantenga o no, va a
depender de las respuestas que reciba el bebé de su entorno. Un bebé cuyos
cuidadores principales responden al balbuceo y lo estimulan continuarán
balbuceando, mientras que los bebés que no reciban tanto estímulo balbucearán
menos o dejarán de hacerlo. En el caso de los bebés que padecen sordera, dado que
no pueden escuchar los estímulos del adulto como respuesta al balbuceo, dejan de
balbucear.
los tonos relacionados con la emoción. Esta habla es una respuesta innata que
tenemos los adultos al comunicarnos con los bebés para promover su desarrollo del
lenguaje.
Por lo tanto, incorporar el uso de señas para bebés en su crianza podría facilitar la
comunicación con los mismos hasta que estos hayan alcanzado una madurez motora
que les permita el control de las estructuras relacionadas con el habla (labios,
mandíbula). En la figura 3, un ejemplo de señas para bebés común.
Otro gesto que utiliza el bebé para comunicarse es el de señalar. Los bebés primero
señalan con toda la mano y conforme pueden controlar mejor sus movimientos
motores señalan apuntando hacia el objeto o persona con el dedo índice (Cañadas
Cuadrado, 2015).
Al acercarse a los 12 meses, los bebés utilizan sus primeras palabras como «mamá»,
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«papá», «más» o «no». Puede que también utilicen otras palabras que solo sus
cuidadores principales entiendan. Berger (2018), pone como ejemplo una bebé que
utilizaba las palabras: «ba», «be», «tam», «ieta» y «ieia». El padre y la madre de esta
niña indicaban que estas palabras significaban: ‘abajo’, ‘leche’, ‘panza’, ‘galleta’ y
La tabla 8 muestra los hitos del desarrollo lingüístico durante el primer año de vida.
Las edades a las que se presentan estos hitos son las más comunes en niños y niñas
con inteligencia y desarrollo dentro del promedio; sin embargo, puede que algunos
alcancen estos hitos antes o después de las edades que se presentan en la tabla.
Edad Hito
Tabla 8. Hitos del desarrollo lingüístico durante el primer año de vida. Fuente: Berger, 2018, p. 177.
Entre los 12 y 18 meses, los y las infantes perfeccionan las palabras que utilizan para
nombrar a sus cuidadores y hermanos o hermanas (p. ej.: «mama», «dada», «nana»,
«tata», «teta», «tete»). También pueden utilizar otras palabras para representar
comidas favoritas (p. ej.: «nana» para banana) o indicar la necesidad de evacuar
(«pipi», «popo», «caca») o que se han hecho daño («bubu»). Estas palabras
tempranas se caracterizan por tener dos sílabas idénticas una después de la otra
(Berger, 2018), por lo que los niños utilizan este vocabulario simple para
comunicarse.
A los 21 meses los niños tienen el doble del vocabulario que tenían a los 18 meses,
ya que, una vez que pueden expresar 50 palabras, la adquisición de vocabulario es
más sencilla y rápida. Los infantes pueden aprender entre 10 y 50 palabras nuevas al
mes. A este rápido incremento en el número de palabras que conforman en
vocabulario de los niños, se le conoce como irrupción verbal (Berger, 2018).
de manera más rápida. Cuando un niño escucha una nueva palabra, la ubica en una
de las categorías de su mapa mental de palabras; la manera rápida en la que ocurre
esta asociación de palabras es lo que se conoce como esquematización rápida. El niño
no se preocupa por estar seguro del significado correcto de la palabra que escucha,
sino que directamente agrupa la palabra con esas otras que considera similares. Por
La figura 4 ejemplifica cómo los niños van adquiriendo el lenguaje a través de sus
experiencias diarias y clasifican las nuevas palabras en categorías.
Entre los 18 y los 24 meses, los y las infantes comienzan a utilizar frases de dos
palabras, con lo que se inicia en el uso de la gramática. Pueden utilizar
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Edad Hito
Tabla 9. Hitos del desarrollo lingüístico durante el segundo año de vida. Fuente: Berger, 2018, pp.
177, 270.
La tabla 10 muestra las características del desarrollo lingüístico durante el tercer año
de vida.
Tabla 10. Características del desarrollo lingüístico durante el tercer año de vida. Fuente: Berger,
2018, p. 270.
24 a 30 meses 30 a 36 meses
vocalización y gestos
Sostiene una conversación con
Hace preguntas de sí/no con la
múltiples turnos de palabra
entonación adecuada
Imita que lee libros o a otras personas
Pide ayuda
utilizando enunciados con varias
palabras
Usa combinaciones de palabras y
señas para describir eventos
Responde de manera adecuada a
preguntas como ¿por qué? y ¿dónde?
Tabla 11. Hitos del desarrollo lingüístico durante el tercer año de vida. Fuente: Johnson-Martin et
al., 2004.
Social
Para entender el desarrollo social del bebé entre los 0 y los 12 meses, es necesario
entender el concepto de sincronía.
Desde los primeros 3 meses podemos observar estos intercambios entre el bebé y el
cuidador, y a medida que el bebé va madurando cognitivamente estos intercambios
se vuelven más complejos y aumenta su frecuencia.
Los padres juegan con sus hijos una media de una hora diaria, pero hay grandes
variaciones: hay padres que pueden estar varias horas jugando con ellos y otros que
no lo hacen en ningún momento. El juego cara a cara con los bebés es fundamental
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Los resultados de estas investigaciones también revelan que los bebés son sensibles
a los cambios de expresión en los cuidadores: cuando un adulto deja de mostrar una
cara expresiva (pone «una cara en blanco»), los bebés responden, y esta respuesta
puede variar según la edad del niño. Entre los 2 y 6 meses de edad, los bebés babean,
lloran, miran hacia otro lado, fruncen el ceño, se agitan o patean. A los 5 meses,
comienzan a balbucear intentado llamar la atención del adulto (Berger, 2018).
Dentro del desarrollo social, encontramos el apego. Este se define como ese lazo
afectivo permanente entre personas. Los bebés, desde el nacimiento hasta las 6
semanas, se encuentran en la etapa de preapego. Durante esta fase el bebé
comunica sus necesidades a través del llanto o de movimientos corporales y, cuando
el cuidador responde a las necesidades del bebé, se siente consolado. El bebé
aprende que cuando llora para expresar una necesidad, el adulto responde, por lo
que esta interacción se repite (Berger, 2018).
de la sonrisa, la risa y el balbuceo. Cuando los bebés reciben respuesta por parte de
sus cuidadores a través de gestos, tacto y expresiones, tienden a repetir estas
acciones y se desarrolla la confianza en el cuidador (Berger, 2018).
Emocional
Entre los 3 y 4 meses, la risa se relaciona con la curiosidad (Berger, 2018). Los bebés
se ríen al descubrir cosas nuevas: por ejemplo, cuando el papá o un hermano pone
una cara que resulta graciosa, el bebé comienza a reír sin parar. La sonrisa comienza
a ser una reacción ante las acciones de otras personas.
El enojo aparece entre los 4 y 8 meses: el bebé muestra enfado cuando se le impide
hacer algo que desea hacer y se frustra. Desde los 9 meses, se comienza a presentar
el miedo ante personas desconocidas o ante la separación de los cuidadores
principales.
La tabla 12 resume los meses cuando aparecen las emociones en los primeros meses
de vida.
Edad Emoción
Tabla 12. Edad en que aparecen las emociones durante el primer año de vida. Fuente: Berger,
2018, p. 192.
Social
Durante el segundo año de vida, el infante continúa desarrollando los lazos afectivos
con las personas que le cuidan. Las interacciones con cuidadores sensibles a las
necesidades afectivas de los niños contribuyen al desarrollo del apego seguro clásico.
Los niños continúan buscando la cercanía con sus cuidadores, el contacto visual y el
contacto físico. Cuando los cuidadores reaccionan a estas necesidades del niño
proveyendo a este con cuidados cariñosos y entornos seguros, el niño desarrolla
vínculos afectivos saludables con el cuidador.
Cuando un niño tiene un apego seguro, este se muestra feliz cuando juega en un
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Durante el segundo año de vida, los infantes comienzan a tener consciencia sobre sí
mismos, lo que influye en la manera en la que perciben y expresan emociones. Las
emociones que surgen en estas edades son más sociales. Entre las emociones que
aparecen entre los 13 y 24 meses encontramos la culpa, la vergüenza, la lástima y
el orgullo.
Social
El juego con iguales es fundamental para el desarrollo social de los niños y las niñas
en estas edades. Durante el tercer año de vida, los niños sienten curiosidad por sus
iguales, pero aún no son muy hábiles al jugar con los demás. Comienzan a integrarse
en el juego con los demás, aprender a hacer amigos y a negociar turnos o roles en
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Según Duna y Hughes (2001, p.491), el juego sociodramático permite a los niños y
niñas:
Emocional
Desde los 25 meses, los niños comienzan a controlar y manejar sus emociones de
manera rudimentaria. Esto se relaciona con la madurez del sistema nervioso central,
específicamente de las conexiones cerebrales que se establecen entre sistema
límbico y la corteza prefrontal. Esta capacidad de manejar el modo y el momento en
que se expresan las emociones se conoce como regulación emocional. Sin embargo,
en estas edades nos enfocamos en habilidades precursoras a este control y manejo
de las emociones como lo son la inhibición y la flexibilidad cognitiva, las cuales se
relacionan con habilidades ejecutivas que permitirán al niño ir adquiriendo esas
competencias que le facilitarán una regulación adecuada de sus emociones en el
futuro. Tal y como indica Berger (2018), las competencias que va adquiriendo el niño
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En estas edades es aún más evidente el sentimiento de culpa al fracasar en una tarea,
por lo que el apoyo del cuidador, que orienta al niño a enfocarse en el esfuerzo y no
en el resultado al realizar la tarea, ayudará al niño a no perder la motivación para
persistir ante el fracaso y buscar una solución ante las dificultades que se presentan
al realizar una tarea.
Para este propósito, tal y como indica López Cassà (2005), los educadores deben
potenciar la conciencia emocional, la regulación emocional, la autoestima, las
habilidades socioemocionales y las habilidades para la vida. Todas estas constituyen
competencias emocionales que pueden enseñarse mediante las interacciones
docente-dicente.
Conciencia emocional
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Autoestima
Habilidades socio-emocionales
Habilidades de vida
Berger, K. S. (2018). Psicología del desarrollo: Infancia y Adolescencia (9ª ed.) Editorial
Médica Panamericana.
Rescorla, L. (1989). The language development survey: A screening tool for delayed
language in toddlers. Journal Speech Language Disability, 54, 587-599.
Este manual de comunicación con signos para bebés y niños muestra cómo podemos
realizar algunos de los signos más comunes para comunicarnos con los bebés cuando
aún no pueden controlar los labios o las mandíbulas para generar sonidos. Además,
puede ser un recurso útil en el caso de tener en el aula niños con trastornos del
lenguaje, ya que su lectura puede ayudarnos a favorecer la comunicación con ellos.
10. Entre los 24 y 36 meses, los niños pueden usar frases con un tamaño de entre:
A. 2 y 6 palabras.
B. 5 y 8 palabras.
C. 9 palabras.
D. Ninguna de las anteriores.