Dietas para dermatitis atópica canina
Dietas para dermatitis atópica canina
Resumen ............................................................................................................. 3
Introducción....................................................................................................... 4
Justificación y objetivos...................................................................................... 5
Metodología ...................................................................................................... 5
Etiopatogenia..........................................................................................5-‐10
Diagnóstico ...........................................................................................10-‐18
Anamnesis................................................................................10-‐11
Tratamiento ..........................................................................................18-‐25
Conclusiones .................................................................................................... 30
Bibliografía.................................................................................................. 31-‐32
2
RESUMEN
La
dermatitis
atópica
canina
es
una
patología
alérgica
que
se
presenta
como
una
de
las
causas
más
frecuentes
de
prurito
en
la
especie
canina.
Es
una
enfermedad
de
carácter
multifactorial
donde
existe
una
interacción
entre
diversos
factores
tales
como
la
predisposición
genética,
la
hiperrespuesta
del
sistema
inmune
a
través
de
reacciones
de
hipersensibilidad
mediadas
por
IgE
y
las
alteraciones
en
la
barrera
epidérmica.
Puede
desencadenarse
tanto
por
alérgenos
ambientales
como
alimentarios,
siendo
idéntico
el
cuadro
clínico
que
presentan
los
animales
afectados,
independientemente
del
tipo
o
tipos
de
alérgenos
implicados.
Dada
la
complejidad
de
la
enfermedad,
es
necesario
un
protocolo
diagnóstico
metódico
y
ordenado
en
el
cual
se
realiza
una
detallada
anamnesis,
un
examen
clínico
general
y
dermatológico
y
diversas
pruebas
con
la
finalidad
de
descartar
otras
causas
de
prurito
(parásitos,
alergia
a
la
picadura
de
pulga
y
alergia
alimentaria).
En
dicho
protocolo,
es
fundamental
la
realización
de
ensayos
terapéuticos
con
alimentos
(dieta
de
eliminación)
para
lo
cual
es
necesario
conocer
las
distintas
dietas
que
se
pueden
utilizar.
Una
vez
llegado
al
diagnóstico,
se
debe
instaurar
un
tratamiento
adecuado.
En
este
tratamiento,
se
pueden
combinar
distintas
medidas:
evitar
siempre
que
sea
posible
la
exposición
a
los
alérgenos,
terapia
antiinflamatoria
y
antimicrobiana,
inmunoterapia
alérgeno-‐
específica
y
tratamiento
dietético.
ABSTRACT
Canine
atopic
dermatitis
is
an
allergic
pathology
and
one
of
the
most
frequent
causes
of
pruritus
in
the
canine
species.
It
is
a
multifactorial
disease
in
which
several
factors,
such
as
genetic
predisposition,
an
overactive
inmune
response
against
allergens
with
increased
production
of
allergen-‐specific
IgE
and
abnormalities
of
the
epidermal
barrier,
are
interacting.
It
can
be
triggered
by
environmental
and
food
allergens.
However,
regardless
of
the
type
or
types
of
the
allergens
involved,
the
clinical
signs
of
the
affected
animals
are
identical.
Due
to
the
complexity
of
the
disease,
it
is
necessary
a
methodical
and
organized
diagnostic
protocol
in
which
a
detailed
anamnesis,
a
general
and
dermatological
clinical
examination
and
several
test
to
rule
out
other
causes
of
pruritus
(parasites,
flea
allergy
dermatitis
and
food
allergy)
are
performed.
In
this
diagnosis,
it
is
essential
the
performance
of
effective
elimination
diet
trials
and
the
knowledge
of
the
different
diets
that
can
be
used.
Once
the
diagnosis
is
completed,
a
suitable
treatment
should
be
established.
In
this
treatment,
different
measures
can
be
3
combined:
avoid
whenever
possible
allergen
exposure,
anti-‐inflammatory
and
antimicrobial
therapy,
allergen-‐specific
immunotherapy
and
dietary
treatment.
INTRODUCCIÓN
Las
causas
de
prurito
en
perros
son
muy
variadas
y
es
necesario
un
buen
protocolo
diagnóstico
para
poder
diferenciarlas.
Estas
causas
son:
parásitos,
alergia
a
la
picadura
de
pulga,
alergias
alimentarias
y
dermatitis
atópica.
El
síndrome
de
la
dermatitis
atópica
canina
(DAC)
se
presenta
como
una
de
las
causas
más
frecuentes
de
prurito
en
la
especie
canina.
En
su
patogenia
intervienen
muchos
factores
entre
los
que
cabe
destacar
los
de
tipo
genético
(predisposición
racial),
anomalías
estructurales
de
la
epidermis
y
la
hiperrespuesta
del
sistema
inmune
a
través
de
reacciones
de
hipersensibilidad
mediadas
por
IgE.
La
DAC
es
una
patología
alérgica
que
puede
desencadenarse
tanto
por
alérgenos
ambientales
como
alimentarios,
de
tal
manera
que
el
cuadro
clínico
que
presenta
un
perro
es
idéntico,
independientemente
del
tipo
o
tipos
de
alérgenos
implicados.
Para
poder
llegar
al
diagnóstico
definitivo
de
una
DAC,
una
vez
descartadas
otras
causas
parasitarias
de
prurito,
es
preciso
establecer
ensayos
terapéuticos
con
alimentos
para
confirmar/descartar
si
la
dieta
que
ingiere
el
perro
tiene
importancia
en
el
desarrollo
de
la
patología
de
la
DAC.
De
igual
modo
que
en
el
diagnóstico,
la
alimentación
también
juega
un
papel
muy
importante
en
el
manejo
y
tratamiento
de
un
paciente
con
dermatitis
atópica.
Existen
diversas
sustancias
como,
por
ejemplo,
los
ácidos
grasos
esenciales
capaces
de
mejorar
el
estado
de
la
piel
de
los
pacientes
atópicos.
En
el
caso
de
que
la
atopia
se
deba
a
alérgenos
alimentarios,
es
fundamental
la
administración
de
una
dieta
exenta
de
tales
alérgenos.
Por
todo
ello,
es
de
suma
importancia
conocer
el
tipo
de
dietas
que
se
pueden
utilizar
tanto
para
el
diagnóstico
como
para
el
tratamiento
de
la
DAC.
4
JUSTIFICACIÓN
Y
OBJETIVOS
Dada
la
elevada
casuística
de
la
enfermedad
y
el
reto
que
supone
su
diagnóstico
y
tratamiento,
en
este
trabajo
se
realizará
una
revisión
bibliográfica
de
la
DAC
que
se
centrará
en
la
patogenia,
protocolo
diagnóstico
y
tratamiento
de
la
misma.
Además,
se
realizará
una
búsqueda
de
las
dietas
comerciales
que
existen
en
el
mercado
actualmente
para
el
diagnóstico
(dieta
de
eliminación)
y
el
tratamiento
de
la
dermatitis
atópica.
• Conocer
en
qué
consiste
la
enfermedad,
cuáles
son
sus
mecanismos
de
acción
y
cómo
se
manifiesta.
• Saber
establecer
un
adecuado
protocolo
diagnóstico
y
tratamiento
de
la
DAC.
• Recopilar
las
diferentes
dietas
existentes
para
el
diagnóstico
y
el
tratamiento.
METODOLOGÍA
Para
la
realización
de
este
trabajo,
se
han
consultado
diversas
fuentes
de
información.
Se
ha
realizado
la
búsqueda
de
artículos
en
la
base
de
datos
ALCORZE
y
en
el
servicio
de
información
veterinaria
IVIS.
Además,
se
han
consultado
publicaciones
de
las
revistas
científicas
Canis
et
felis,
Argos
y
Consulta
de
difusión
veterinaria,
así
como
diversos
libros
de
dermatología
veterinaria.
Por
último,
la
información
de
las
diferentes
dietas
hipoalergénicas
ha
sido
recopilada
de
diversas
páginas
web
de
casas
comerciales
de
piensos
(Royal
canin,
Affinity,
Hill’s
y
Acana).
REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
ETIOPATOGENIA
Pero,
actualmente,
se
reconoce
la
existencia
de
una
condición
dermatológica
que
posee
los
mismos
signos
clínicos
que
la
DA
(Dermatitis
Atópica)
en
la
que
no
puede
evidenciarse
según
los
métodos
habituales
(test
intradérmico
y
test
de
IgE
in
Vitro)
una
respuesta
de
hipersensibilidad
tipo
I
frente
a
alérgenos
ambientales
u
alimentarios
2.
Es
decir,
aunque
la
hipersensibilidad
tipo
I
interviene
en
el
componente
alérgico
de
la
DAC
en
algunos
individuos,
5
esta
enfermedad
puede
existir
clínicamente
en
ausencia
de
este
tipo
de
respuesta
3.
Estos
casos
reciben
el
nombre
de
“atopic-‐like
dermatitis”
y
pueden
suponer
un
porcentaje
superior
al
20%
en
los
individuos
con
DAC
2.
Se
trata
de
una
patología
con
una
patogenia
de
carácter
multifactorial
donde
existe
una
interacción
entre
una
serie
de
factores
extrínsecos
e
intrínsecos.
Los
factores
intrínsecos
son
los
propios
del
animal:
la
posible
predisposición
genética,
una
respuesta
inmune
característica
y
alteraciones
en
la
barrera
epidérmica.
Dentro
de
los
factores
extrínsecos
se
distinguen
los
relacionados
con
el
ambiente
que
rodea
al
animal
(como
aeroalérgenos,
alérgenos
alimentarios
y
pulgas)
y
el
ambiente
microbiano
cutáneo
(infecciones
por
Staphylococcus
intermedius
y
Malassezia
spp.).
Dichos
elementos
pueden
influir
en
la
función
de
la
barrera
cutánea
y
en
la
respuesta
inmunológica
2.
Se
establecen
dos
mecanismos
patogénicos
principales
en
la
DA:
la
hipersensibilidad
frente
a
alérgenos
ambientales/alimentarios
y
la
disfunción
de
la
barrera
cutánea
2.
La
DAC
tiene
lugar
con
mayor
frecuencia
en
ciertas
razas
y
líneas
familiares,
lo
que
ha
llevado
a
sospechar
una
predisposición
genética
de
dicha
enfermedad.
Existen
varios
estudios
realizados
en
distintas
razas
que
han
mostrado
esta
predisposición
a
padecer
la
enfermedad.
Las
razas
más
comúnmente
citadas
como
“predispuestas”
a
sufrir
DAC
en
América,
Europa
y
Japón
incluyen
el
Sharpei,
Foxterrier,
Jack
Russell
Terrier,
Labrador
Retriever,
Bulldog
francés,
West
Highland
White
Terrier,
Beagle,
Bóxer
y
Dálmata
2.
En
cuanto
a
la
respuesta
inmunológica,
el
paciente
atópico
manifiesta
una
hiperreactividad
IgE
frente
a
aeroalérgenos
ambientales
y
en
menor
proporción
frente
a
alérgenos
alimentarios
2.
Las
células
que
juegan
el
papel
más
importante
en
la
patogenia
de
la
DA
son
4:
• Las
células
de
Langerhans
y
las
células
dendríticas
dérmicas,
ambas
responsables
del
procesamiento
y
presentación
de
los
antígenos
a
los
linfocitos
T.
Cualquier
estrés
tisular
o
alteración
de
la
homeostasis
cutánea
provoca
la
activación
de
estas
células.
• Los
linfocitos
T
helper
alérgeno
específicos,
activados
por
las
células
presentadoras
de
antígenos
,
son
responsables
de
la
producción
de
citoquinas
IL-‐4,
IL-‐5
e
IL-‐13
que
llevarán
a
la
activación
de
las
células
B,
las
cuales
sintetizarán
anticuerpos,
y
otras
células
inflamatorias.
• Los
linfocitos
B,
responsables
de
la
producción
de
anticuerpos
(respuesta
humoral).
Sintetizan
esencialmente
IgEs
en
el
caso
de
la
dermatitis
atópica.
6
• Los
mastocitos,
que
producirán
los
mediadores
inflamatorios
(histamina,
prostaglandinas
o
leucotrienos)
que
provocan
la
inflamación.
Estas
células
están
cubiertas
por
receptores
IgE.
Los
animales
atópicos
responden
inicialmente
al
contacto
percutáneo
o
a
través
de
mucosas
con
los
alérgenos
mediante
una
respuesta
inmunitaria
humoral
que
comporta
la
producción
de
IgE
específicas.
Se
trata
de
lo
que
se
ha
definido
como
una
respuesta
de
tipo
Thelper-‐2,
en
la
que
los
linfocitos
T
específicos
(Th2)
producen
IL-‐4,
IL-‐5
e
IL-‐13
y
estimulan
la
síntesis
de
IgE
específicas
contra
los
alérgenos
implicados.
Las
IgE
se
fijan
mediante
receptores
específicos
a
la
superficie
de
los
mastocitos
cutáneos
y
un
nuevo
contacto
con
los
alérgenos
induce
la
degranulación
mastocítica
y
la
liberación
de
mediadores
inflamatorios
como
histamina,
prostaglandinas
o
leucotrienos.
Las
infecciones
secundarias
(bacterianas
o
por
Malassezia)
y
el
rascado
tienen
un
papel
fundamental
pues
ayudan
a
mantener
activa
la
respuesta
inflamatoria.
En
la
fase
crónica,
la
respuesta
inmunitaria
vira
hacia
un
patrón
Thelper-‐1,
con
más
producción
de
IFN-‐gamma
y
la
perpetuación
de
una
dermatitis
crónica
pruriginosa
5.
La
causa
primera
de
esta
respuesta
inmunitaria
anormal
se
desconoce.
Se
sabe
con
elevada
certeza
que
el
factor
principal
es
una
predisposición
genética
a
responder
con
IgEs.
De
hecho,
se
ha
identificado
un
gen
cuyos
portadores
tienden
a
responder
con
IgE
frente
a
los
alérgenos
con
los
que
contactan
(“High-‐IgE
responders”).
Sin
embargo,
se
piensa
que
son
múltiples
los
genes
implicados,
que
configuran
una
predisposición
a
desarrollar
respuestas
inmunitarias
humorales
con
un
componente
elevado
de
IgEs
5.
Es
admisible
pensar
que
la
DAC
puede
ser
considerada
más
un
síndrome
que
una
enfermedad
ya
que
existen
diferentes
mecanismos
por
los
que
un
paciente
puede
desarrollar
los
signos
clínicos.
Además,
la
etiopatogenia
puede
variar
en
los
diferentes
individuos.
Esto
podría
explicar
el
hecho
de
que
algunos
pacientes
no
tengan
IgE
específicas
demostrables,
pero
sí
presenten
signos
clínicos
indistinguibles
de
los
que
sufren
DA
con
IgE
específicas
demostrables2.
En
otras
palabras,
El
término
de
dermatitis
atópica
hace
referencia
a
un
síndrome
clínico
que
puede
tener
varios
mecanismos
patogénicos,
siendo
algunos
de
ellos
“IgE
independientes”.
En
algunos
animales
la
DA
tiene
un
componente
alérgico
mientras
que
en
otros
no
es
de
naturaleza
alérgica
(“atopic-‐like
dermatitis”)
3.
Asimismo,
como
ya
se
ha
mencionado
anteriormente,
no
todos
los
alérgenos
desencadenantes
de
DAC
son
ambientales
sino
que
algunos
son
de
origen
alimentario.
Por
ello,
la
alergia
alimentaria
no
es
una
entidad
totalmente
independiente
de
la
DAC.
Las
reacciones
adversas
a
los
alimentos
pueden
manifestarse
de
formas
muy
variadas
debido
a
los
múltiples
mecanismos
7
patogénicos
que
las
causan.
Pero,
una
parte
relevante
de
dichas
reacciones
adversas
se
manifiestan
como
DAC
2.
Estos
pacientes
son
clínicamente
indistinguibles
de
aquellos
en
los
que
la
DA
es
desencadenada
por
alérgenos
ambientales.
Por
eso,
los
alimentos
son
considerados
un
factor
desencadenante
potencial
de
la
DAC
en
algunos
individuos
3
.
En
los
pacientes
con
DAC
existe
una
alteración
de
la
barrera
cutánea.
La
epidermis
sana
constituye
una
barrera
aislante
eficaz
en
la
que
los
queratinocitos
quedan
sellados
por
las
uniones
intercelulares
y
por
un
cemento
extracelular
proteico
y
lipídico
compuesto
por
ceramidas,
ácidos
grasos
y
colesterol.
Una
barrera
epidérmica
intacta
tiene
la
función
de
proteger
al
organismo
de
agresiones
externas,
retiene
el
agua,
mantiene
la
piel
hidratada
e
impide
la
penetración
de
alérgenos
y
patógenos
2.
En
base
a
los
estudios
que
se
han
realizado
en
el
perro,
se
puede
concluir
que
existen
una
serie
de
alteraciones
estructurales
y
funcionales
de
la
barrera
cutánea
2.
Estos
cambios
están
presentes
en
la
piel
no
lesionada
antes
de
la
exposición
a
los
alérgenos
y
podrían
ser
de
naturaleza
primaria
o
secundarios
ligados
a
una
inflamación
subclínica
3.
• Existen
diferencias
estructurales
en
la
piel
de
los
animales
con
DA
con
respecto
a
los
animales
sanos.
Se
aprecia
una
alteración
en
la
organización
de
los
lípidos
del
material
intercelular
del
estrato
córneo
más
basal
y
un
ensanchamiento
de
los
espacios
intercelulares
en
éste.
Con
microscopía
electrónica,
se
observa
una
extrusión
defectuosa
de
los
cuerpos
lamelares
y
anormalidades
en
su
morfología,
cuando
se
comparan
los
animales
atópicos
con
los
sanos.
Estos
cambios
son
primarios
y,
secundariamente,
se
produce
un
agravamiento
por
la
exposición
al
alérgeno
y
el
desarrollo
de
las
lesiones
2.
• Se
ha
demostrado
un
incremento
de
la
pérdida
de
agua
transepidérmica
y
alteraciones
en
la
composición
lipídica
del
estrato
córneo
de
la
piel:
disminución
en
la
cantidad
de
ceramidas
pero
niveles
normales
de
colesterol
y
ácidos
grasos.
La
pérdida
hídrica
transepidérmica
es
más
evidente
en
las
áreas
cutáneas
en
las
que
se
presentan
las
lesiones
asociadas
a
la
dermatitis
atópica
y
su
detección
es
mayor
en
los
animales
jóvenes.
Esto
sugiere
que
habrá
un
incremento
en
la
permeabilidad
y
por
tanto
una
mayor
penetración
de
los
alérgenos
y
sensibilización
en
animales
jóvenes
precisamente
en
las
áreas
corporales
con
piel
afectada
2.
• Se
han
observado
anormalidades
enzimáticas:
alteraciones
en
las
enzimas
de
la
síntesis
de
los
lípidos
complejos
del
estrato
córneo
(principalmente
esfingosina)
2
e
8
incremento
de
las
proteasas
que
provocan
una
disminución
del
grosor
de
la
epidermis3.
• Se
ha
detectado
una
disminución
de
la
expresión
de
la
filagrina,
proteína
encargada
de
agregar
los
filamentos
de
los
queratinocitos
y
su
acción
es
crucial
en
el
proceso
de
la
queratinización
para
mantener
una
unión
adecuada
entre
ellos
que
conserve
eficazmente
la
función
de
la
barrera
epidérmica.
Este
defecto
conlleva
una
mayor
exposición
a
los
alérgenos
y
por
tanto
una
predisposición
mayor
al
desarrollo
de
lesiones
cutáneas
2.
El
origen
de
estos
cambios
en
la
piel
todavía
se
está
investigando.
Pero,
hoy
en
día,
se
acepta
que
la
piel
en
muchos
de
los
animales
con
DAC
no
es
normal
y
es
más
vulnerable
a
los
alérgenos
y
patógenos
3.
Por
otro
lado,
es
importante
recordar
que
la
función
de
barrera
también
se
ve
comprometida
cuando
la
piel
está
expuesta
a
las
proteasas
producidas
por
las
bacterias
y
ácaros
del
polvo.
Estas
proteasas
pueden
dañar
la
estructura
epidérmica
y
por
ello
incrementar
la
permeabilidad
cutánea
por
si
mismas
2.
Estudios
han
puesto
de
manifiesto
que
en
la
piel
de
los
animales
atópicos
se
produce
una
mayor
adhesión
del
S.pseudointermedius
sobre
los
corneocitos
y
que
la
población
de
estos
microorganismos
está
aumentada
en
la
piel
de
los
perros
atópicos
sintomáticos.
Hay
evidencias
que
sugieren
que
la
piel
inflamada
permite
una
mayor
penetración
de
los
antígenos
de
los
estafilococos.
Asimismo,
existen
observaciones
que
demuestran
que
los
niveles
séricos
de
IgE
anti-‐estafilocócica
son
más
elevados
en
perros
con
pioderma
recurrente
secundaria
a
la
dermatitis
atópica
en
comparación
con
los
perros
no
atópicos.
Por
ello,
es
probable
que
se
produzca
una
reacción
de
hipersensibilidad
inmediata
frente
a
los
antígenos
estafilocócicos
que,
junto
con
las
toxinas
bacterianas
que
son
liberadas,
pueda
contribuir
al
proceso
9
inflamatorio.
Un
mecanismo
similar
se
produce
en
relación
con
las
levaduras
del
género
Malassezia
2.
Como
conclusión,
se
podría
decir
que
la
DAC,
probablemente,
es
un
patrón
clínico-‐patológico
al
cual
se
puede
llegar
por
diferentes
vías
patogénicas.
Es
posible
que
en
algunos
individuos
la
alteración
inicial
sea
una
respuesta
inmunitaria
anormal
mientras
que
en
otros
sea
la
alteración
de
la
barrera
epidérmica.
En
cualquier
caso,
en
la
fase
crónica
de
la
enfermedad,
en
la
mayoría
de
individuos
la
barrera
cutánea
está
alterada
(
en
parte
por
la
inflamación
y/o
las
infecciones
secundarias)
y
también
existe
una
reacción
de
tipo
alérgico
5.
DIAGNÓSTICO
Es
importante
resaltar
que
la
DAC
es
una
enfermedad
que
se
diagnostica
clínicamente
y,
sólo
después
de
haber
llegado
al
diagnóstico,
y
con
fines
de
establecer
un
tratamiento
(evicción,
reducción
de
la
carga
alergénica
o
inmunoterapia
alérgeno-‐específica),
se
realizarían
los
tests
intradérmicos
para
poner
de
manifiesto
reacciones
macroscópicas
de
hipersensibilidad
a
nivel
de
la
piel
y/o
las
pruebas
serológicas
IgE
alérgeno-‐específicas
6.
Por
tanto,
estas
“pruebas
de
alergia”
no
tienen
valor
diagnóstico
y
sólo
se
usan
una
vez
que
se
ha
realizado
el
diagnóstico
clínico
de
la
DAC
para
averiguar
cuáles
son
los
alérgenos
ambientales
responsables
del
cuadro
clínico
ya
que
se
ha
visto
que
para
los
alérgenos
alimentarios
estas
pruebas
tienen
un
valor
predictivo
pobre
3.
Hay
que
empezar
por
realizar
una
anamnesis
completa
y
detallada,
y
a
continuación,
un
examen
clínico
general
y
dermatológico
donde
observaremos
la
distribución
y
morfología
de
las
lesiones.
Además,
para
llegar
al
diagnóstico
definitivo
es
necesario
hacer
un
diagnóstico
diferencial
de
otras
dermatosis
pruríticas
6.
Así,
el
diagnóstico
clínico
de
DAC
se
establece
en
un
animal
con
historia
y
cuadro
clínico
compatibles
y
en
el
cual
se
han
descartado
otras
causas
comunes
de
prurito
5.
Se
trata,
por
tanto,
de
un
diagnóstico
clínico
por
exclusión.
Anamnesis 6
Es
necesario
saber
cuál
es
el
problema
principal,
qué
antigüedad
tiene,
cómo
ha
evolucionado,
si
es
estacional
o
no,
qué
tratamientos
ha
recibido
y
cuál
ha
sido
la
respuesta
a
estos
tratamientos
(responde
o
no
al
tratamiento
con
corticosteroides).
10
La
edad
de
presentación
es
fundamental:
un
75%
de
los
perros
con
DAC
empezaron
con
manifestaciones
antes
de
los
3
años,
y
es
raro
la
presentación
antes
de
los
6
meses
y
después
de
los
8
años.
En
cuanto
a
la
raza,
ya
se
ha
mencionado
que
existen
algunas
razas
con
predisposición
a
padecer
esta
enfermedad.
Otros datos que también es necesario recopilar son los siguientes:
• Alimentación
actual
y
anterior:
Resulta
de
ayuda
para
elegir
los
ingredientes
en
el
caso
de
que
se
tenga
que
llevar
a
cabo
una
dieta
de
eliminación.
• Tipo
de
vivienda
y
entorno:
Cómo
es
el
exterior
y
el
interior,
las
camas,
por
dónde
pasea
el
animal,
cambios
de
vivienda
durante
el
año,
si
empeora
o
no
en
contacto
con
el
césped,
si
pasa
mucho
tiempo
en
zonas
donde
puede
haber
una
carga
importante
de
ácaros,
etc.
• Baños:
Frecuencia
y
tipo
de
champú
(baños
inadecuados
pueden
producir
xerosis).
• Enfermedades
concurrentes:
En
la
DAC
hay
ausencia
de
signos
de
enfermedad
sistémica.
• Medicamentos
administrados:
Tratamiento
frente
a
parásitos
intestinales,
tratamiento
preventivo
frente
a
parásitos
externos,
etc.
• Si
convive
o
no
con
otros
animales
y
si
dichos
animales
también
presentan
algún
tipo
de
signo
clínico
similar
(“contagio”).
• Si
las
personas
que
conviven
con
el
animal
presentan
lesiones
o
no.
• Familia
(parientes)
del
animal
enfermo:
Si
hay
antecedentes
o
no
de
DAC
en
la
familia.
Con
relativa
frecuencia
la
DAC
puede
ir
acompañada
de
otitis
externa
uni
o
bilateral
(pueden
presentarla
hasta
un
80%
de
los
animales
afectados).
Con
menor
frecuencia
también
podemos
observar
conjuntivitis
y
rinitis.
El
resto
de
la
exploración
es
normal.
11
Examen
clínico
dermatológico
Las lesiones que podemos encontrar en el animal con DAC son las siguientes 6:
• Alopecia/hipotricosis
autoinducida
• Eritema,
máculas
eritematosas,
micropápulas
eritematosas
• Seborrea,
excoriaciones
por
autotraumatismo,
xerosis,
hiperhidrosis
• Pelos
rotos
o
decolorados
por
la
saliva
• Lesiones
por
pioderma
superficial
secundaria
(pápulas,
pústulas,
costras,
collaretes
epidérmicos)
• Lesiones
secundarias
por
Malassezia
• En
casos
crónicos:
hiperpigmentación,
liquenificación,
hiperqueratosis
La
localización
típica
de
estas
lesiones
es
facial
(con
blefaritis
y
queilitis),
superficie
cóncava
de
pabellones
auriculares,
zona
ventral
del
cuello,
superficies
flexoras
de
extremidades,
zona
de
metacarpos
y
dedos
(espacios
interdigitales),
axilas,
ingles,
abdomen,
zona
perineal
y
cara
ventral
del
rabo
6.
Lógicamente,
no
en
todos
los
animales
aparecen
afectadas
todas
las
regiones
corporales
mencionadas
5.
Criterios clínicos
Existen dos características donde todos los autores parecen estar de acuerdo, y éstas son:
A
lo
largo
del
tiempo,
se
han
ido
desarrollando
distintos
criterios
clínicos
que
son
de
ayuda
para
el
diagnóstico
de
la
DAC.
Los
primeros
criterios
clínicos
que
aparecieron
fueron
los
de
T.
Willemse.
Más
tarde,
surgieron
los
de
P.
Prélaud
y
los
de
C.
Griffin.
Favrot,
en
el
año
2010,
publicó
los
criterios
más
recientes
6:
12
• Bordes
de
pabellones
auriculares
sin
lesiones
• Zona
dorso-‐lumbar
sin
lesiones
Se deben cumplir al menos 5 de estos 8 criterios para confirmar el diagnóstico de DAC 6.
Se
recomienda
ser
cauto
a
la
hora
de
usar
los
criterios
clínicos
propuestos
por
los
diferentes
autores,
ya
que
existen
otras
enfermedades
pruríticas
que
podrían
cumplir
estos
criterios.
Por
otra
parte,
en
el
supuesto
de
que
un
animal
no
cumpla
los
criterios
clínicos
de
DAC,
no
significa
que
podamos
excluir
el
diagnóstico
de
DAC
de
la
lista
de
diagnósticos
posibles
6.
Para
llegar
al
diagnóstico
definitivo
de
DAC,
es
necesario
descartar
otras
enfermedades
con
signos
clínicos
que
puedan
parecerse
o
superponerse
a
los
de
la
dermatitis
atópica
7.
La
evaluación
de
un
perro
con
prurito
es
un
proceso
en
el
que
hay
que
ir
paso
a
paso.
El
descarte
de
los
distintos
diagnósticos
diferenciales
y
factores
complicantes
se
realiza
usando
la
información
obtenida
en
la
anamnesis,
el
examen
clínico
general
y
dermatológico,
las
pruebas
diagnósticas
y
la
respuesta
a
los
tratamientos.
Los
métodos
básicos
de
muestreo
y
diagnóstico
que
suelen
requerirse
son:
peinado,
raspado
cutáneo,
tricograma
y
citología
de
muestras
de
la
piel
y
del
pabellón
auricular
7.
13
(incluso
cuando
no
se
detecten
pulgas
o
heces
de
pulgas)
un
programa
de
control
riguroso
de
la
parasitación
5.
Si
el
animal
convive
con
otros
perros
y
gatos,
éstos
también
deben
someterse
a
un
control
efectivo
de
las
pulgas
7.
2. Considerar
la
posibilidad
de
otros
ectoparásitos
7:
A
parte
de
las
pulgas,
existen
otros
ectoparásitos
que
pueden
ser
causantes
de
prurito
(sarna
sarcóptica,
cheyletiellosis,
pediculosis,
trombiculiasis,
otocariosis)
o
encontrarse
como
enfermedad
concurrente
(demodicosis).
Existen
varios
métodos
como
el
raspado
cutáneo,
peinado,
tricograma,
frotis
del
pabellón
auricular
e
improntas
de
cinta
de
acetato
que
pueden
usarse
para
recolectar
especimenes
de
estos
parásitos.
Para
la
identificación
de
los
mismos,
es
necesario
observar
las
muestras
tomadas
en
el
microscopio.
Sarcoptes
scabiei
var.
canis
puede
hallarse
mediante
el
examen
microscópico
de
raspados
cutáneos
superficiales.
Demodex
spp.
se
puede
encontrar
con
raspados
cutáneos
profundos
y
con
improntas
de
cinta
de
acetato.
Normalmente
los
ácaros
de
Demodex
son
fáciles
de
encontrar
si
se
toman
muestras
de
varias
áreas
afectadas
del
cuerpo.
Sin
embargo,
tomar
muestras
de
la
parte
más
distal
de
las
extremidades
o
en
razas
con
una
piel
gruesa
(como
los
shar
peis)
por
medio
de
los
métodos
anteriores
no
siempre
es
efectivo
y
pueden
requerirse,
en
ocasiones,
biopsias
cutáneas.
Cheyletiella
spp.,
Trombicula
spp.
y
los
piojos
se
pueden
hallar
por
medio
de
peinado,
improntas
de
cinta
de
acetato
y
raspado
cutáneo
superficial.
Los
huevos
de
Cheyletiella
spp.
y
de
piojos
se
pueden
identificar
con
un
tricograma.
Finalmente,
Otodectes
cynotis
se
identifica
mediante
el
examen
microscópico
de
la
secreción
auricular
la
cual
suele
ser
de
un
color
marrón
oscuro
o
negra.
Los
ácaros
de
Otodectes
cynotis
son
blancos
y
muy
móviles.
Sarcoptes
scabiei
var.
canis
y
Cheyletiella
spp.
pueden
ser
difíciles
de
encontrar.
Por
esta
razón,
a
veces
es
necesario
aplicar
un
tratamiento
antiparasitario
y
ver
si
es
efectivo
o
no
para
poder
descartar
estos
parásitos
como
causa
de
prurito.
3. Considerar
la
posibilidad
de
infecciones
bacterianas
y
de
sobrecrecimiento
por
Malassezia
7:
En
cuanto
a
las
piodermas,
las
infecciones
bacterianas
causadas
por
Staphylococcus
pseudintermedius
son
comunes
en
perros
con
DAC.
Las
lesiones
típicas
de
pioderma
superficial,
como
pápulas,
pústulas
y
collaretes
epidérmicos,
son
a
menudo
suficientes
para
hacer
un
diagnóstico
presuntivo.
Sin
embargo,
dicho
diagnóstico
debería
ser
confirmado
examinando
muestras
citológicas,
teñidas
con
Diff-‐Quik,
obtenidas
de
la
piel
lesionada.
14
La
pioderma
por
Staphylococcus
es
en
la
mayoría
de
los
casos
un
problema
secundario
que
causa
frecuentemente
un
cambio
en
el
grado
o
en
el
patrón
de
distribución
del
prurito.
En
estos
casos,
eliminar
la
pioderma
permitirá
determinar
si
la
enfermedad
primaria
subyacente
es
prurítica
por
si
misma
o
no
y
cuál
es
la
severidad
y
el
patrón
de
distribución
de
dicha
enfermedad.
En
referencia
a
la
dermatitis
por
Malassezia,
la
prueba
diagnóstica
más
efectiva
para
la
identificación
de
estas
levaduras
es
la
citología
cutánea
de
muestras
de
áreas
afectadas
como
pliegues
cutáneos
y
áreas
con
liquenificación
y
seborrea
húmeda
(grasa).
En
general,
los
signos
clínicos
asociados
con
la
presencia
citológica
de
levaduras
reflejan
un
sobrecrecimiento
de
las
mismas
o
infección.
Por
lo
tanto,
el
diagnóstico
de
dermatitis
por
Malassezia
debería
estar
basado
en
los
hallazgos
clínicos
y
citológicos
y
confirmado
mediante
la
respuesta
al
tratamiento
antifúngico.
Al
igual
que
las
piodermas,
esto
suele
ser
un
problema
secundario
a
la
DAC.
Una
vez
solucionado
se
puede
saber
su
grado
de
participación
en
el
prurito
del
animal.
4. Considerar
la
posibilidad
de
alergia
alimentaria:
Una
vez
descartadas
las
anteriores
causas
de
prurito,
es
necesario
considerar
una
posible
alergia
alimentaria
5.
Como
ya
se
ha
mencionado
anteriormente,
las
reacciones
adversas
a
los
alimentos
pueden
presentarse
clínicamente
como
DAC.
Además
de
las
lesiones
cutáneas,
también
pueden
aparecer,
en
algunos
casos,
signos
gastrointestinales
(diarreas,
vómitos,
tenesmo,
etc.).
Los
signos
clínicos
suelen
estar
presentes
durante
todo
el
año,
es
decir,
no
hay
un
patrón
estacional
7.
Para
descartar
los
alérgenos
alimentarios
como
causa
de
DAC,
es
necesario
llevar
a
cabo
una
dieta
de
eliminación
estricta.
Los
trofoalérgenos
más
comunes
en
los
perros
son:
ternera,
productos
lácteos,
pollo,
trigo
y,
en
menor
grado,
cerdo
y
maíz
7.
Todos
los
alimentos
pueden
ser
potencialmente
alergizantes,
aunque
en
la
práctica
la
causa
más
frecuente
son
las
proteínas.
Las
sustancias
alergizantes
varían
en
función
de
los
alimentos
habituales
de
cada
región.
Tanto
es
así,
que
las
sensibilizaciones
son
muy
diferentes
en
Europa,
en
Norteamérica
y
en
Asia
8.
El
principio
de
la
dieta
de
eliminación
es
simple:
consiste
en
evitar
proporcionar
al
animal
sospechoso
de
padecer
una
alergia
alimentaria
todos
los
trofoalérgenos
potencialmente
responsables
de
los
problemas
cutáneos.
Esta
evitación
permite
obtener,
progresivamente,
una
desaparición
de
los
síntomas
8.
En
una
segunda
fase,
los
alimentos
que
se
le
administraban
antes
de
iniciar
la
prueba
se
van
reintroduciendo,
uno
a
uno
(reintroducciones
seriadas),
o
globalmente
(antigua
ración
in
toto),
para
confirmar/desestimar
su
papel
8.
15
Antes
de
iniciar
esta
prueba,
es
necesario
seleccionar
una
dieta.
Existen
varias
opciones:
• Utilización
de
alimentos
nuevos
para
el
animal.
Se
debe
utilizar
una
fuente
de
proteína
que
no
se
consumía
anteriormente
con
regularidad
(e.g,
caballo,
pescados,
caza,
canguro,
avestruz,
pato,
etc.).
Lo
mismo
ocurre
con
las
legumbres
y
verduras
(patatas,
tomates,
lentejas,
remolacha,
etc.).
Se
puede
usar
una
dieta
casera
o
una
dieta
industrial
8.
Las
dietas
caseras
son
consideradas
como
las
que
más
limitan
los
ingredientes
siempre
que
se
realicen
correctamente
7.
Se
ha
demostrado
que
un
pequeño
número
de
perros
alérgicos
no
tolera
las
dietas
industriales
8.
En
estos
casos,
se
deberá
emplear
necesariamente
una
dieta
casera
7.
• Utilización
de
dietas
hipoalergénicas.
La
utilización
de
proteínas
hidrolizadas
(proteínas
que
se
han
sometido
a
un
proceso
enzimático
para
escindirlas
en
fragmentos
de
muy
pequeño
tamaño,
teóricamente
no
alergizantes)
es
una
opción
muy
interesante
8.
Una
vez
seleccionada
la
dieta,
se
procede
a
su
instauración.
La
dieta
debe
ser
estricta:
no
estará
permitida
ninguna
desviación.
Para
aumentar
las
probabilidades
de
éxito,
es
indispensable
contar
con
una
excelente
comunicación
entre
el
veterinario
y
el
propietario.
Todo
el
entorno
del
animal
debe
estar
implicado.
Hay
que
evitar
las
“chucherías”,
los
juguetes
de
plástico,
los
medicamentos
y
los
suplementos
alimenticios.
La
duración
de
la
dieta
de
evicción
debe
ser
como
mínimo
de
6
a
8
semanas
antes
de
evaluar
el
posible
efecto
de
la
dieta
8.
Si
después
de
ese
tiempo
no
se
nota
mejoría,
se
puede
descartar
que
el
principal
problema
del
paciente
sea
una
alergia
alimentaria.
Si,
por
el
contrario,
el
paciente
ha
mostrado
una
mejoría
notable
(reducción
del
prurito
superior
al
50%),
se
debe
realizar
un
test
de
provocación
para
confirmar
que
la
mejoría
es
consecuencia
de
la
dieta
5.
16
La
mejoría
de
los
signos
clínicos
después
de
la
dieta
de
eliminación
puede
ser
debida
al
azar,
a
una
fase
de
remisión
estacional
de
la
dermatitis
atópica
o
a
un
reequilibrio
de
la
antigua
ración
alimenticia.
Más
del
50%
de
los
animales
que
mejoran
con
una
dieta
de
evicción
no
presentan
recaídas
al
reintroducir
los
alimentos.
Estos
animales
no
padecen
alergia
alimentaria
y
no
tiene
sentido
alimentarlos
con
estas
dietas
específicas
8.
Por
tanto,
si
al
administrar
de
nuevo
la
dieta
inicial
la
dermatitis
pruriginosa
reaparece,
se
confirma
el
diagnóstico
de
DAC
inducida
por
alérgenos
alimentarios.
Por
el
contrario,
si
al
recibir
la
dieta
original
los
signos
clínicos
no
reaparecen,
hay
que
pensar
que
la
mejoría
no
es
debida
al
cambio
de
dieta
y,
por
tanto,
descartar
una
alergia
alimentaria
como
causa
de
la
dermatitis
del
perro
5.
5. Considerar
alérgenos
ambientales:
Llegados
a
este
punto,
tras
haber
descartado
todas
las
causas
anteriores,
puede
establecerse
el
diagnóstico
de
dermatitis
atópica
inducida
por
alérgenos
ambientales
5.
Para
saber
exactamente
a
qué
alérgenos
ambientales
es
sensible
el
animal,
se
pueden
hacer
dos
pruebas
de
identificación
de
alérgenos
específicos:
test
intradérmico
(IDT)
y/o
pruebas
serológicas
IgE
alérgeno-‐específicas
(ASIS).
Los
resultados
de
estas
pruebas
se
pueden
usar
para
realizar
una
inmunoterapia
alérgeno-‐específica
(ASIT)
7.
Es
muy
importante
interpretar
correctamente
los
resultados
de
las
pruebas,
teniendo
en
cuenta
si
el
perro
puede
estar
realmente
expuesto
o
no
a
los
alérgenos
a
los
que
ha
resultado
ser
sensible
7.
En
el
test
intradérmico,
se
inyecta
vía
intradérmica
una
cantidad
de
extracto
alergénico
diluido
y
se
compara
la
reacción
inflamatoria
en
la
piel
del
animal
con
un
control
positivo
de
histamina
y
uno
negativo
de
suero
fisiológico.
A
los
15
minutos
se
realiza
la
lectura
mediante
medición
de
la
pápula
y
observación
de
la
intensidad
del
edema
y
eritematosis
de
la
misma.
Se
cataloga
en
negativo
y
diversas
intensidades
de
positividad
valorada
de
una
a
tres
cruces
(o
de
cero
a
cuatro).
Esta
forma
de
medición
subjetiva
requiere
un
amplio
entrenamiento
para
una
correcta
interpretación
de
los
resultados.
Esta
prueba
presenta
el
inconveniente
de
poder
testarse
un
número
muy
limitado
de
alérgenos
por
problemas
de
espacio,
especialmente
en
razas
pequeñas
10.
Por
otro
lado,
las
técnicas
serológicas
miden
los
niveles
de
IgE
específica
frente
a
un
panel
de
alérgenos
e
identifican
aquellos
que
presentan
niveles
altos
y
por
tanto
nos
dicen
que
el
animal
está
sensibilizado
a
ese
alérgeno.
La
técnica
inmunológica
utilizada
es
el
ELISA
10.
17
Hay
que
tener
en
cuenta
que
también
existen
casos
de
animales
diagnosticados
clínicamente
de
DAC
que
no
presentan
niveles
elevados
de
IgE
específica
frente
a
ningún
alérgeno.
En
este
tipo
de
animales,
hay
también
una
falta
de
reacción
en
las
pruebas
intradérmicas.
Son
casos
de
lo
que
se
conoce
como
“atopic-‐like
dermatitis”
10.
Las
pruebas
serológicas
representan
la
alternativa
a
las
pruebas
cutáneas
(intradermorreacción),
en
las
que
se
determina
la
presencia
de
IgE
específica
ligada
previamente
a
los
receptores
presentes
en
la
membrana
de
mastocitos
en
vez
de
IgE
circulante.
Por
tanto,
ambos
tipos
de
métodos
miden
diferentes
partes
de
un
mismo
fenómeno,
de
ahí
que
sus
resultados
se
han
de
tomar
como
complementarios
y
no
como
excluyentes
entre
ellos
10.
TRATAMIENTO
En
la
actualidad,
aún
cuando
no
existe
tratamiento
curativo
para
la
dermatitis
atópica
canina,
sí
se
dispone
de
diversas
medidas
terapéuticas
que
permiten
atenuar
los
síntomas
de
la
enfermedad
con
la
finalidad
de
que
el
paciente
tenga
una
buena
calidad
de
vida
11.
El
manejo
del
paciente
atópico
canino
requiere
de
la
combinación
de
medidas
de
evicción
del
alérgeno,
fármacos
antiinflamatorios
y
antipruriginosos
e
inmunoterapia
alérgeno
específica.
Además,
también
es
necesario
el
control
de
la
infección
secundaria
junto
con
el
control
exhaustivo
de
pulgas,
tanto
en
el
paciente
como
en
su
entorno,
y
el
empleo
de
una
alimentación
controlada.
Los
fármacos
empleados
en
el
manejo
de
DAC
son
muy
numerosos
y
variados
12.
A
la
hora
de
hablar
de
la
“curación”
de
un
paciente
canino
con
dermatitis
atópica,
realmente
se
refiere
a
un
concepto
muy
remoto
que
se
debería
reservar
a
aquellos
pacientes
en
los
cuales
la
inmunoterapia
es
efectiva
totalmente.
La
posibilidad
de
evitar
la
exposición
a
alérgenos
es
otra
vía
que,
a
pesar
de
ser
muy
difícil
de
realizar,
puede
solucionar
prácticamente
el
problema
sintomatológico,
aunque
no
evitar
la
tendencia
a
tener
reacciones
exageradas
del
paciente
ante
los
alérgenos
que
pueden
ir
surgiendo
con
el
tiempo
y
obligarnos
a
replantear
toda
la
estrategia
terapéutica
12.
Actualmente,
como
ya
se
ha
mencionado,
se
dispone
de
una
serie
de
medidas
de
manejo
que
ayudan
a
atenuar
la
enfermedad
y
permiten
a
los
pacientes
tener
una
buena
calidad
de
vida.
La
estrategia
a
seguir
ante
un
paciente
atópico
se
podría
basar
en
cuatro
pilares
12:
18
1. Evitar
la
exposición
a
los
alérgenos.
2. Tratamiento
sintomático
antiinflamatorio
y
antimicrobiano.
3. Inmunoterapia
alérgeno-‐específica
(hiposensibilización).
4. Tratamiento
dietético.
Uno
de
los
primeros
pasos
en
el
tratamiento
de
la
dermatitis
atópica
debe
ser
la
eliminación
de
los
alérgenos
o
evitar
al
máximo
el
contacto
con
ellos.
Para
ello,
es
necesario
haber
identificado
dichos
alérgenos
previamente.
• Antes
de
iniciar
la
hiposensibilización
o
en
fases
iniciales
de
ésta.
• A
largo
plazo,
en
caso
de
fracaso
parcial
o
total
de
ésta.
• En
aquellas
situaciones
cuando
la
inmunoterapia
no
se
realiza.
Existen
diversas
opciones
terapéuticas
utilizadas
actualmente
para
el
control
del
prurito,
las
lesiones
cutáneas
o
ambos
12.
La
utilización
precoz
de
los
glucocorticoides
sistémicos
da
muy
buenos
resultados,
aunque
con
el
paso
del
tiempo
su
eficacia
tiende
a
disminuir,
necesitando
mayores
dosis
para
el
mismo
efecto
terapéutico
(taquifilaxia)
y
suelen
aparecer
efectos
secundarios
como
polifagia,
polidipsia,
poliuria,
obesidad,
úlcera
gastrointestinal,
infección
urinaria,
etc.
Durante
su
19
utilización
es
fundamental,
en
enfermos
crónicos,
realizar
chequeos
periódicos
semestrales
con
el
fin
de
identificar
infecciones
subclínicas
de
tracto
urinario.
• Ciclosporina
oral:
5mg/kg/1
vez
al
día.
Sus
efectos
secundarios
son
ligeros
y
se
caracterizan
por
trastornos
gastrointestinales,
anorexia,
hiperplasia
gingival,
lesiones
papilomatosas
en
piel,
cambios
en
el
pelaje
(hipertricosis,
estimula
el
crecimiento
del
pelo),
enrojecimiento
e
hinchazón
del
pabellón
auricular
y
debilidad
o
calambres
musculares.
• Tacrolimus:
Al
0,1
%
tópico,
una
aplicación
diaria.
Para
la
terapia
de
mantenimiento
se
puede
emplear
la
concentración
de
0,03%.
El
pimecrolimus
es
otro
inhibidor
de
calcineurina
de
actividad
similar.
Están
principalmente
indicados
para
su
aplicación
tópica
en
zonas
glabras
donde
el
prurito
sea
intenso
como
en
la
región
interdigital,
anal,
pabellón
auricular.
Los
efectos
secundarios
son
ligeros,
ya
que
en
algunos
casos
se
han
descrito
episodios
de
disconfort
tras
su
aplicación.
Según
estudios,
puede
ser
una
opción
interesante
en
el
control
a
largo
plazo
de
la
dermatitis
atópica
debido
a
su
capacidad
de
inmunomodulación.
Se
basa
en
la
aplicación
de
10
inyecciones
durante
6
meses
y
una
inyección
mensual
de
mantenimiento.
Es
difícil
asegurar
que
los
antihistamínicos
sean
eficaces.
Hay
que
buscar
el
indicado
para
cada
paciente,
alternando
fármacos
diferentes
cada
7-‐10
días
hasta
ver
cuál
funciona.
Puede
ser
interesante
su
utilización
para
bajar
las
dosis
de
corticoides,
empleados
en
combinaciones
terapéuticas.
20
Antihistamínicos
de
2ª
generación
12:
• Oxatomida oral: 1-‐1,5 mg/kg/12 horas. No produce efectos secundarios reseñables.
Otros
antihistamínicos
de
2ª
generación
pueden
tener
un
efecto
variable
como
levocetirizina,
desloratadina
y
la
fexofenadina.
Se
puede
humectar
la
piel,
disminuir
la
carga
bacteriana
y
atenuar
el
prurito
con
diferentes
medios:
• Champú
de
coloide
de
avena.
Tiene
un
efecto
duradero
sobre
el
prurito,
24-‐48
horas.
• Anestésicos
tópicos
como
la
Pramoxima.
• Cal-‐Azufre:
Efecto
antipruriginoso
marcado.
• Concentrado
de
fitoesfingosinas
y
hinokitiol
y
aceite
de
frambuesa:
Alivio
del
picor
por
reestructuración
de
la
barrera
lipídica.
• Concentrado
de
emulsión
submicrónica
a
base
de
aceites
esenciales
y
melaleuca.
• Champú
con
fitoesfingosinas.
• Champú
a
base
de
aceites
esenciales.
• La
aplicación
de
aerosoles
tópicos
de
corticoides,
como
la
triamcinolona
o
la
fluocinolona
puede
ser
útil.
La
dosis
se
va
determinando
según
necesidad.
• Aceponato
de
hidrocortisona:
Dermoesteroide
que
se
aplica
sobre
la
piel
con
la
ventaja
de
no
penetrar
la
membrana
basal,
evitando
la
alteración
del
eje
hipotálamo-‐
hipofisario.
Además,
es
interesante
su
uso
porque
la
atrofia
cutánea
producida
es
mínima.
Oclacitinib (apoquel):
Es
un
fármaco
inhibidor
de
la
Janus
Quinasa
(JAK)
útil
para
el
control
del
prurito
y
la
inflamación.
Permite
mejorar
las
lesiones
de
la
piel
en
perros
con
dermatitis
atópica.
Se
comienza
el
tratamiento
con
una
dosis
inicial
de
0,4-‐0,6
mg/kg/
2
veces
al
día
por
vía
oral
durante
14
días
para
luego
pasar
a
una
dosis
de
mantenimiento,
la
misma
que
la
anterior,
pero
21
administrada
una
sola
vez
al
día.
La
duración
del
tratamiento
debe
adaptarse
de
acuerdo
a
la
severidad
del
caso
13.
En
cuanto
a
los
efectos
secundarios,
los
pacientes
pueden
presentar
en
ocasiones
infecciones
del
tracto
urinario/cistitis,
vómitos
y
diarreas
14.
La
inmunoterapia
subcutánea
clásica
se
aplica
siguiendo
el
protocolo
de
inicio
semanal
(hasta
completar
cuatro
semanas),
seguido
de
aplicación
cada
2
semanas
y
cada
3
semanas
que
puede
durar
entre
tres
y
seis
meses
(según
el
protocolo
de
cada
laboratorio).
El
tratamiento
de
seguimiento
se
desarrolla
con
aplicaciones
mensuales.
Este
tipo
de
terapia
requiere,
en
algunos
casos,
de
un
tiempo
excesivamente
largo
para
ver
resultados
y,
por
otra
parte,
no
favorece
el
adecuado
cumplimiento
por
parte
del
propietario
que,
a
veces,
aplica
mal
el
producto,
se
equivoca
en
la
dosis,
se
olvida
de
administrar
la
dosis
en
el
momento
oportuno,
etc.
Por
ello,
se
han
desarrollado
otros
protocolos
que
permiten
acortar
el
periodo
de
inicio
a
dos
semanas
de
manera
que
los
propietarios
pueden
apreciar
más
rápido
el
efecto
terapéutico
incrementando
su
grado
de
satisfacción
15.
22
Terapia
antimicrobiana
12
La
terapia
sistémica
requiere
el
uso
de
antibióticos
(ej.:
betalactámicos
o
cefalosporinas)
para
casos
de
pioderma
o
de
antifúngicos
(azoles
vía
oral)
para
las
infecciones
por
Malassezia.
Además
del
control
de
bacterias
y
levaduras,
hay
que
recordar
que
también
es
muy
importante
un
control
exhaustivo
de
las
pulgas
en
estos
pacientes
atópicos.
Tratamiento dietético
Varios
estudios
han
sugerido
que
diferentes
sustancias
pueden
reforzar
la
barrea
cutánea
de
la
piel
5.
El
gel
de
Aloe
es
un
líquido
que
se
extrae
de
la
parte
central
de
las
hojas
carnosas
del
Aloe
y
que
se
usa
para
el
tratamiento
de
trastornos
digestivos,
enfermedades
de
la
piel
y
para
la
cicatrización
de
las
heridas.
Este
gel
está
formado
por
agua
y
por
una
pequeña
parte
de
sólidos,
consistentes
básicamente
en
polisacáridos
y
otros
compuestos
como
vitaminas,
minerales,
compuestos
fenólicos
y
ácidos
orgánicos.
Cuando
el
gel
de
Aloe
es
ingerido,
los
polisacáridos
son
convertidos
en
sustancias
de
menor
peso
molecular
por
las
bacterias
intestinales,
y
pueden
ser
parcialmente
absorbidos.
Los
responsables
de
la
actividad
biológica
del
Aloe
son
polisacáridos
de
peso
molecular
entre
50.000
y
100.000
Daltons.
Esta
sustancia
ha
manifestado
una
marcada
actividad
de
promoción
de
la
barrera
cutánea
aumentando
la
23
composición
total
de
los
principales
lípidos
de
la
epidermis
y
dermis
canina
(ácidos
grasos
libres,
colesterol
y
lípidos
polares)
5.
La
suplementación
de
la
dieta
de
los
perros
con
ácidos
grasos
esenciales
(AGE)
omega-‐6
y
omega-‐3
asegura
la
cohesión
de
la
epidermis,
ayuda
a
mantener
la
hidratación
de
la
barrera
cutánea
y
aporta
precursores
de
los
eicosanoides
y
otros
componentes
y
mediadores
de
la
función
celular.
En
la
piel
normal,
las
ceramidas
conteniendo
ácido
linoleico
(omega-‐6)
son
secretadas
por
los
queratinocitos
de
la
epidermis
al
espacio
intercelular
para
asegurar
la
cohesión
celular
y
la
eficacia
de
la
barrera
cutánea
5.
Hay
estudios
que
demuestran
que
los
animales
con
DAC
tienen
unos
niveles
reducidos
de
los
metabolitos
del
ácido
linoleico
(omega-‐
6)
y
alfa-‐linoleico
(omega-‐3)
en
el
estrato
córneo.
La
administración
de
estos
AGE
vía
oral
ha
demostrado
ayudar
a
reforzar
la
barrera
cutánea.
Existen
disponibles
en
el
mercado
diversos
suplementos
dietéticos
y
dietas
enriquecidas
con
estas
sustancias
15.
Se
estima
que
aproximadamente
un
20%
de
perros
con
prurito
alérgico
puede
ser
controlado
con
la
suplementación
de
ácidos
grasos
esenciales.
También,
se
ha
podido
demostrar
que
el
efecto
de
la
suplementación
con
AGE
(ácido
linoleico,
ácido
alfa-‐linoleico,
ácido
eicosapentanoico,
ácido
docosahexanoico)
permite
la
disminución
de
la
dosis
de
glucocorticoides
en
un
tratamiento
a
largo
plazo,
aunque
es
necesario
cierto
tiempo
(30-‐40
días)
para
que
el
efecto
sea
visible.
Se
ha
podido
comprobar
que
el
extracto
de
hoja
de
olivo
es
muy
rico
en
compuestos
con
un
amplio
abanico
de
actividades.
Estos
compuestos
son
principalmente
oleuropeósidos
y
flaconas,
los
cuales
se
ha
visto
que
tienen
actividad
antimicrobiana,
antioxidante
y
de
reducción
de
la
inflamación.
La
inflamación
aguda
o
crónica
genera
una
gran
cantidad
de
radicales
libres
que
aceleran
el
proceso
inflamatorio
al
oxidar
las
proteínas
y
lípidos
de
los
tejidos.
La
gran
capacidad
antioxidante
del
extracto
de
hoja
de
olivo
frena
la
propagación
del
ciclo
oxidativo
y
del
proceso
inflamatorio.
El
colágeno
es
el
principal
constituyente
de
la
matriz
extracelular
del
tejido
conjuntivo.
Es
una
proteína
que
se
caracteriza
por
ser
muy
rica
en
determinados
aminoácidos:
prolina,
hidroxiprolina
y
glicina.
Algunos
autores
han
demostrado
que
concentraciones
milimolares
de
péptidos
de
colágeno
ejercen
una
acción
de
atracción
y
proliferación
de
los
fibroblastos
que
pueden
influir
en
una
mejor
cicatrización
y
menor
inflamación.
24
Restricción
de
los
alérgenos
de
la
dieta:
Ante
la
evidencia
de
que
los
alérgenos
de
la
dieta
también
pueden
desencadenar
episodios
de
DAC
5,
en
el
caso
de
que
se
esté
ante
una
situación
de
dermatitis
atópica
inducida
por
alérgenos
alimentarios,
será
necesario
alimentar
a
los
perros
con
una
dieta
específica
que
no
contenga
los
alérgenos
desencadenantes
(previamente
identificados
con
la
dieta
de
eliminación).
Dicha
dieta
puede
ser
casera
o
comercial
(fuentes
de
proteína
alternativas
o
proteínas
hidrolizadas).
Se
ha
observado
que
el
95%
de
los
perros
puede
ser
controlado
con
éxito
mediante
dietas
con
proteínas
hidrolizadas
9.
Los
signos
cutáneos
pueden
tardar
entre
8
y
12
semanas
en
recuperarse
totalmente
tras
la
administración
de
la
dieta
hipoalergénica
efectiva.
Sin
embargo,
el
grado
de
picor
y
las
lesiones
cutáneas
muestran
una
evidente
mejoría
clínica
en
torno
a
las
dos
semanas
de
haberse
instaurado
la
dieta
hipoalergénica
9.
Hay
que
tener
en
cuenta
que
los
alérgenos
de
vacuno
pueden
dar
reacciones
cruzadas
con
proteínas
de
otros
rumiantes
como,
por
ejemplo,
ovino,
cabra
o
venado.
Existe
evidencia
también
de
alérgenos
comunes
entre
carnes
de
aves
como
pollo,
pato
y
pavo
que
no
deberían
administrarse
a
un
paciente
que
es
alérgico
al
pollo
9.
Por
tanto,
lo
fundamental
es
suministrar
una
dieta
exenta
de
las
sustancias
a
las
que
ha
desarrollado
hipersensibilidad
el
paciente,
que
generalmente
son
proteínas
de
origen
animal
9.
En
la
tabla
1,
se
muestra
una
leyenda
donde
se
indican
los
distintos
colores
utilizados
para
señalar
las
fuentes
de
proteína
que
incluyen
las
dietas,
las
fuentes
de
EPA/DHA
y
si
contienen
hoja
de
olivo,
Aloe
vera
y
ácidos
grasos
esenciales
omega-‐3
y
omega-‐6.
En
el
resto
de
tablas
(de
la
2
a
la
14),
se
muestran
tres
ejemplos
de
dietas
caseras
y
diversas
dietas
comerciales
existentes
en
el
mercado
español
para
el
manejo
de
pacientes
con
dermatitis
atópica
canina.
25
Tabla
1:
Identificación
por
colores
del
origen
de
los
componentes
proteicos
y
grasos
de
las
dietas
analizadas.
Tabla 2: Dietas Hypoallergenic moderate calorie e Hypoallergenic small dog 16
Tabla
4:
Dietas
Sensitivity
control
con
pollo
húmedo
y
Sensitivity
control
con
pato
húmedo
16
26
Tabla
5:
Dietas
Hypoallergenic
canine
húmedo
y
Anallergenic
16
Tabla
7:
Dietas
Skin
care
adult
small
dog
y
Skin
care
junior
small
dog
16
27
Tabla
8:
Dietas
Intolerance
care
e
Hypoallergenic
17
Tabla
10:
Dietas
Derm
defense
canine
con
pollo
y
Canine
d/d
Duck
&
Rice
18
28
Tabla
11:
Dietas
z/d
Canine
mini
original
y
Canine
d/d
Salmon
&
Rice
18
Tabla
12:
Dieta
Canine
z/d
18
29
CONCLUSIONES
• La
etiopatogenia
de
la
dermatitis
atópica
canina
está
en
constante
investigación.
Todos
los
aspectos
que
se
conocen
y
los
nuevos
datos
que
se
irán
aportando,
tienen
repercusión
tanto
en
el
diagnóstico
como
en
el
tratamiento
de
la
enfermedad.
• El
diagnóstico
y
el
tratamiento
de
la
DAC
suponen
un
reto
para
los
clínicos
veterinarios.
• Es
muy
importante
que
el
diagnóstico
sea
ordenado
y
metódico.
Se
debe
recopilar
toda
la
información
posible
sobre
el
paciente
y
hacer
un
buen
diagnóstico
diferencial
de
las
otras
causas
de
prurito
en
los
perros.
• Las
pruebas
de
identificación
de
alérgenos
específicos
(IDT
y
ASIS)
no
tienen
valor
diagnóstico,
sino
que
se
usan
una
vez
diagnosticada
la
enfermedad
para
conocer
cuáles
son
los
alérgenos
ambientales
implicados
y
poder
instaurar
una
inmunoterapia
alérgeno-‐
específica.
• Existen
diversas
opciones
para
el
tratamiento
de
la
DAC.
No
todos
los
pacientes
son
iguales,
así
que
hay
que
adaptar
el
tratamiento
a
cada
uno
de
ellos.
No
se
trata
de
la
aplicación
de
una
única
medida
sino
de
la
combinación
de
varias
medidas
para
poder
conseguir
que
el
paciente
tenga
una
buena
calidad
de
vida.
• La
alimentación
tiene
un
papel
muy
importante
tanto
en
el
diagnóstico
como
en
el
tratamiento
de
la
enfermedad;
existiendo
diversas
dietas
hipoalergénicas
que
se
pueden
utilizar.
CONCLUSIONS
• The
etiopathogenesis
of
canine
atopic
dermatitis
is
under
constant
research.
All
of
the
knowned
aspects
and
the
new
ones
that
will
be
discovered,
have
repercussion
in
the
diagnosis
and
treatment
of
the
disease.
• Diagnosis
and
treatment
of
CAD
are
a
challenge
for
veterinary
clinicians.
• It
is
very
important
to
perform
a
methodical
and
organized
diagnosis.
All
possible
information
about
the
patient
should
be
collected
and
a
good
differential
diagnosis
of
the
other
causes
of
pruritus
in
dogs
should
be
done.
• Specific-‐allergen
identification
tests
(IDT
and
ASIS)
have
non-‐diagnostic
value;
they
are
used,
once
the
disease
has
been
diagnosed,
to
know
which
environmental
allergens
are
involved.
Afterwards,
an
allergen-‐specific
immunotherapy
can
be
established.
• There
are
several
options
for
CAD
treatment.
Not
all
the
patients
are
alike.
Therefore,
the
treatment
must
be
adapted
to
each
one
of
them.
To
guarantee
a
good
quality
life,
several
treatment
measures
should
be
combined.
30
• Food
plays
a
very
important
role
in
the
diagnosis
and
treatment
of
the
disease.
There
are
different
hypoallergenic
diets
that
can
be
used.
VALORACIÓN PERSONAL
Durante
la
realización
de
mis
prácticas
externas,
pude
ver
muchos
casos
de
perros
que
padecían
dermatitis
atópica.
Desde
un
primer
momento,
me
pareció
una
patología
muy
interesante
y
quería
ampliar
mis
conocimientos
sobre
ella.
Además,
este
trabajo
también
me
ha
servido
para
aprender
a
utilizar
correctamente
las
bases
de
datos
y
para
descubrir
distintas
fuentes
de
información
donde
poder
acudir.
En
definitiva,
ha
sido
muy
enriquecedor
y
creo
que
he
conseguido
el
objetivo
que
me
había
propuesto.
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