Cirugía del cáncer testicular: orquidectomía
Cirugía del cáncer testicular: orquidectomía
0 2003, Editions Scientifiques et Médicales Elsevier SAS, París. 7bdos los derechos reservados.
2
característico (nódulo bien delimitado, de pared gruesa y sión de las resecciones modificadas, sea cual fuere la técnica,
cuyo contenido está formado por una pasta blanco-amari- mediante vía a cielo abierto o cirugía laparoscópica, incluso
llenta) ; en los otros casos, también se extrae un margen de en las técnicas de preservación nerviosa. Estos límites acep-
parénquima sano alrededor del tumor en búsqueda de una tables permiten, en la mayoría de casos, asegurar la exéresis
displasia germinal intratubular. Tras desligar el cordón y de las adenopatías infracentimétricas exponiendo a un bajo
comprobar la hemostasia, se lleva a cabo el cierre de la albu- riesgo de recidiva retroperitoneal y limitando, al mismo
gínea con hilo no reabsorbible 3/0. A continuación, la glán- tiempo, los riesgos de aneyaculación. También se aplican a
dula se reintroduce en el escroto. las resecciones de masas residuales que se realizan tras qui-
mioterapia.
BIOPSIA TESTICULAR Esta red linfática se encuentra en estrecha relación con las
cadenas simpáticas lumbares y sus ganglios de la primera a
Algunos autores justifican de entrada su realización en el
la cuarta vértebras lumbares. De aquí salen los filetes ner-
testículo opuesto, en el caso de pacientes portadores de un
tumor testicular con riesgo elevado de tumor contralateral,
viosos postganglionares cuya convergencia forma una red
anastomótica: el plexo hipogástrico [101. Se sitúa por delante
especialmente aquellos con antecedentes de criptorquidia o de la aorta a la altura de su bifurcación rodeando el origen
que presentan un trastorno de la fertilidad. Otros equipos la
realizan de forma sistemática en el mismo acto operatorio 16]. de la arteria mesentérica inferior. La cadena simpática lum-
Se practica una corta incisión escrotal que atraviesa las cu- bar izquierda se sitúa en posición posterolateral con respec-
biertas hasta la albugínea y se sostiene la glándula con la to a la aorta; las ramas que salen rodean la cara lateral de la
aorta para dirigirse hacia el plexo; la cadena derecha está en
ayuda de una mano directamente bajo la pared escrotal. La
incisión de la albugínea permite, por la presión que se ejer- situación retrocava; las ramificaciones nerviosas postgan-
ce, la salida de pulpa testicular que se recoge mediante tije- glionares van inicialmente en posición retrocava y, después,
ras para evitar traumatizar los tubos seminíferos, hecho que por el espacio interaorticocavo hasta llegar, también, al plexo
haría más difícil el análisis histológico. (fig. 4). Existen variaciones en estos ganglios simpáticos, en
El cierre de la albugínea se realiza con hilo no reabsorbible particular frecuentes fusiones entre ellos, especialmente a la
4/0; el de la pared escrotal, con hilo de absorción rápida 2/0. derecha en el caso de los ganglios L2 y L3.
El conocimiento de estas estrechas relaciones entre los siste-
mas linfático y simpático, constituye la base de la evolución
de las técnicas de linfadenectomía. Las modificaciones apor-
Resección retroperitoneal1 tadas en relación con la extensa resección bilateral, han per-
mitido disminuir la frecuencia de los trastornos de la eyacu-
Las técnicas y la extensión de la resección difieren según se
lación, principal complicación de estas linfadenectomías.
tenga que practicar con la finalidad de establecer un estadio
ante un tumor germinal no seminomatoso localizado en la
glándula o bien para realizar exéresis de masas ganglionares VÍAS DE ACCESO
residuales retroperitoneales tras quimioterapia. La resección
laparoscópica, de práctica más reciente, se reserva para algu- Toracoabdominal
nas indicaciones y es objeto de una descripción aislada den-
Puede ser útil de realizar resección ganglionar
en caso
tro de las técnicas de resección con la finalidad de clasificar
en estadios. suprahiliar enpresencia de importantes masas residuales
que se extienden por encima del pedículo renal [91. En cam-
bio, no es útil en caso de las resecciones para clasificar en
RESEÑA ANATÓMICA DEL DRENAJE LINFÁTICO estadios cuyo límite superior se sitúa globalmente en el
TESTICULAR Y DE SU RELACIÓN CON LAS FIBRAS borde inferior del pedículo renal.
NERVIOSAS SIMPÁTICAS
Por lo general, la extensión linfática se realiza preferente- Abdominal pura
mente :
-
ala derecha en el espacio interaorticocavo precavo, inclu- Permite una visión muy amplia de la cavidad abdominal
so laterocavo, iniciándose en la región subhiliar para exten- cuando se extiende desde el apéndice xifoides hasta la sínfi-
derse hasta los vasos ilíacos primitivos homolaterales. La sis púbica y proporciona una vía media supra e infraumbili-
afección contralateral pre y después lateroaórtica correspon- cal. Es posible limitar su extensión en su porción subumbi-
de, salvo excepción, a la presencia de una difusión linfática lical dependiendo de la morfología del paciente y de la ex-
ya avanzada. Lo mismo ocurre con la invasión suprahiliar; tensión de la resección (fig. 5).
-
a la izquierda, lateroaórtica, después preaórtica, con el
mismo modo de extensión desde la región hiliar hasta los
COLOCACIÓN DEL PACIENTE
vasos ilíacos; la afección contralateral responde a los mismos
El paciente se coloca en posición de decúbito supino con un
principios que en el caso de la derecha.
Conviene distinguir los trabajos iniciales de Donohue 111 cinturón situado a la altura del ombligo. Se coloca un catéter
y de
Weissbach 1111, que no representan la topografía característica vesical y uno nasogástrico. Se forma un «campo amplio» se-
de las resecciones con finalidad clasificadora en estadios, de parando el apéndice xifoides.
los estudios de Fossa íli. Estas resecciones sólo se deberían
practicar en caso de adenopatías de menos de un centímetro EXPOSICIÓN
no identificables mediante tomografía computadorizada
(TC), cuyos resultados a menudo son falsos negativos. El tra- La abertura parietal realizada en la línea media, alcanza al
bajo más reciente de Fossa 141 precisa mejor la topografía ini- tejido celular subcutáneo, a la línea alba y al peritoneo, per-
cial de las invasiones ganglionares iniciales, investigando mitiendo tras colocación de dos separadores de Gosset o de
una serie de 118 pacientes con estudio de extensión negativo un separador autóstatico circular, la exposición de la cavidad
que han sido sometidos a resección para clasificar en esta- abdominal. El descubrimiento de la región retroperitoneal
dios. De este modo, con base en datos anatomopatológicos y necesita, para permitir una disección completa, una movili-
topográficos, se concreta la localización inicial de esta inva- zación de las asas del intestino delgado e incluso del colon
sión ganglionar. Sirve de referencia para justificar la exten- ascendente en caso de disección extensa.
3
4 Ramificaciones simpáticas destinadas al plexo hipogástrico.
6 Exposición del retroperitoneo (línea continua), incisión extensa en «V»
si es necesario (líneas discontinuas).
5 Vía de acceso medio xifopúbico.
5
Preservación nerviosa movilización demasiado importante de la vena cava, es posi-
Esta técnica, introducida por Jewett íll ble localizar las ramificaciones en el espacio interaorticoca-
y Donohue [2], requiere vo. Esta disección sólo es útil para asegurar la extracción de
un perfecto conocimiento de las cadenas simpáticas y de sus
relaciones con las estructuras vasculares retroperitoneales los ganglios situados en este espacio y de los cuales se puede
adyacentes. Si se tiene experiencia en esta técnica es posible garantizar la exéresis en bloque si las ramificaciones nervio-
sas se han liberado suficientemente para separarlas con la
evitar, en la mayoría de los pacientes, los trastornos de la
eyaculación que se han constatado en el 35 % de los pacien- ayuda de lazos vasculares. Si no es el caso, como a la izquier-
tes sometidos a resección modificada en bloque como la rea- da, esta disección se efectúa en pequeños paquetes entre los
lizada más clásicamente en cirugía abierta o en cirugía la- filetes nerviosos (fig. 12).
paroscópica. Debido a las particularidades anotadas ante- Esta modificación técnica que impone la preservación ner-
riormente sobre el trayecto anatómico de estas fibras simpá- viosa, prolonga, para un equipo entrenado como el de
ticas, la disección se lleva a cabo de diferente forma según el Donohue, el tiempo operatorio en 1 hora con respecto a la
lado afectado. resección modificada.
térica inferior respetando bien este límite para no correr el actuar sobre la rotación de la mesa, modificar la posición en
riesgo de lesionar el plexo hipogástrico. Para evitar una decúbito supino o lateral.
6
N Vías de acceso
eje del cuerpo para facilitar el movimiento de los instrumen- extenderse hasta la cara anterior de la aorta y la vena renal
tos. El ayudante, situado al lado del cirujano, manipula la izquierda (fig. 15). La disección se realiza liberando la lámi-
cámara. La intervención empieza con incisión ilíaca interna na celulolinfática en su conjunto, respetando el esquema de
de 2 cm por fuera de los músculos rectos, que corresponde a resección modificada que se ha descrito anteriormente.
incisión de MacBumey. Los músculos anterolaterales del Se inicia, como en la cirugía abierta, por arriba y por dentro
abdomen se separan, a continuación, plano por plano, hasta bajo el pedículo renal en el espacio interaórtico. Una pinza
llegar al peritoneo el cual se aparta, con el dedo, de los mús- garantiza la tracción suave de esta lámina permitiendo las
culos parietales y del psoas. Este espacio de desprendimien- linfostasias y su liberación progresiva hasta el límite inferior.
to se considera satisfactorio porque permite tener detrás las El acceso del tejido linfático retrocavo no es necesario en esta
fibras del psoas; dentro, el relieve de la columna vertebral y técnica. Una hemostasia rigurosa permite evitar la molestia
hacia abajo la arteria ilíaca común homolateral. Con el con- visual que produce un eventual sangrado.
trol de este dedo, se coloca un trocar de 10 mm a medio
camino entre la cresta ilíaca y la 11 costilla. La óptica intro- Resección
ducida por este trocar permite controlar la introducción de laparoscópica izquierda
otro de 5 mm bajo el reborde costal y del último trocar de 10 Se realiza el mismo tipo de desprendimiento por vía trans-
mm en la incisión ilíaca. A continuación, la óptica se coloca peritoneal que en la derecha; se extiende desde el ángulo
en este trocar ilíaco y los otros dos sirven para los instru- cólico hasta el colon sigmoide garantizando, así, un abertura
mentos (fig. 14). completa sobre la cara anterior de la aorta.
La disección de la lámina celulolinfática se extiende lateral-
mente por fuera hasta el uréter. Por dentro, el límite está for-
t Resecciónlaparoscópica derecha mado por el borde interno de la aorta hasta la arteria ilíaca
Por vía transperitoneal, la exposición se realiza mediante primitiva respetando el origen de la arteria mesentérica infe-
desprendimiento cólico que requiere abertura de la fascia de rior como en las resecciones modificadas clásicas. Se reco-
Toldt, hecho que permite apartar el colon por medio del mienda iniciar esta disección en bloque por su límite inferior
separador endoscópico. Posteriormente, la disección conti- y subir hasta el hilio renal.
7
como Janetschek ~’~, proponen practicar estas resecciones con
cirugía laparoscópica según los mismos principios descritos
respetando los límites de la resección modificada. Debido a
que esta reciente actitud puede suscitar controversias, la téc-
nica no se desarrolla en este capítulo.
En presencia de estas pequeñas masas residuales es posible,
si se respetan los mismos principios que en las resecciones
de estadificación, garantizar una preservación nerviosa tal
como se ha descrito con anterioridad. Al contrario, algunas
de estas masas tumorales son lo suficientemente volumino-
sas como para que esta preservación nerviosa no sea posible,
debido a la imposibilidad para aislar las ramificaciones sim-
páticas. Aunque algunos autores recomiendan, para estos
tejidos residuales, limitar esta disección a las simples masas
tumorales, es clásico extender esta resección al conjunto de
la lámina linfoganglionar que corresponde a la zona habitual
de drenaje del testículo afectado, según los principios de la
resección modificada. La exploración peroperatoria a distan-
cia es necesaria para proceder a la ablación de eventuales
14 Posición de los trocares, vía retroperitoneal. adenopatías situadas en los límites de la zona clásica de
extensión linfática, excepcional salvo en los estadios N3 " ID="I218.47.9">(17].
En los tumores germinales no seminomatosos, se realiza de
6 a 8 semanas después de terminar el tratamiento. En los
seminomas, este intervalo es más largo, en función de la
regresión de la masa tumoral en la TC. Tras el tratamiento de
las metástasis ganglionares de un seminoma testicular,
puede que no exista un verdadero plano de separación;
aumentan los riesgos de lesiones vasculares. Para limitar los
riesgos de esta disección, en general se recomienda limitar la
resección a una simple biopsia de la masa residual.
z Vía de acceso
8
18 Masa residual retroperitoneal: vista operatoria.
a Complicaciones
Pueden ser comunes a los diferentes tipos de resecciones,
salvo las complicaciones propias de la cirugía laparoscópica
que no se desarrollan en este capítulo o las específicas de la
exéresis de las voluminosas masas residuales que se consta-
tan en el peroperatorio y cuyo acceso a veces resulta difícil.
patías que engloban el pedículo renal, en particular cuando se
trata de masas residuales de seminomas, la disección puede La disección, cuando se presenta difícil, puede ser responsa-
ser imposible. En este caso, es aconsejable realizar ligadura de ble de una herida aórtica que requiere colocación de un par-
esta vena cuando la red venosa extrarrenal puede garantizar che vascular. Esta liberación de los grandes ejes vasculares
la suplencia. El contacto con la aorta es menos peligroso debi- puede ser imposible, hecho que obliga, en algunos casos
do a la posibilidad de realizar esta disección en el plano de la excepcionales, a substitución aórtica por prótesis más o
subadventicia. En general, el acceso empieza por el límite menos extensa, eventualmente aortoilíaca.
inferior de la masa residual y progresa hacia arriba. Esta acti- En ocasiones, también es necesaria resección de la vena cava.
tud permite una mejor exposición de los diferentes obstáculos Se justifica por adherencia indisecable del tumor residual a
encontrados durante esta disección. Se trata, en particular, de la pared o invasión por el tejido tumoral.
las arterias lumbares las cuales conviene ligar, a veces, en caso Puede recomendarse la asociación con una nefrectomía, la
de prolongación retroaórtica de este tumor. Merece una aten-
ción muy particular la arteria de Adamkiewicz. Aunque mayoría de las veces a la izquierda. Está justificada cuando
el recubrimiento del uréter por el tumor comporta, de entra-
excepcional, debe considerarse el riesgo de isquemia espinal da, destrucción del riñón, pero también cuando el tumor se
asociada a su lesión en caso de resección extensa suprahiliar y
sitúa inicialmente en la región hiliar, situación que hace indi-
retrocrural. El estudio preoperatorio de estas masas residuales
secable la masa residual. Con frecuencia se trata de tumores
voluminosas de prolongación retroaórtica comprende arterio-
inicialmente voluminosos.
grafía, incluso más recientemente angiografía por resonancia Las heridas del uréter, cuando se observan, precisan repara-
magnética (RM), técnica de diagnóstico por imagen que per- ción inmediata, protegida mediante colocación de catéter
mite apreciar mejor las relaciones de estas lesiones con los ele-
mentos vasculares adyacentes. doble «J».
Cuando es necesaria resección suprahiliar, la ligadura de la Los linfoceles son excepcionales y en general se previenen
vena mesentérica inferior a la altura de su unión con la vena mediante linfostasia rigurosa. Casi siempre asintomáticos y
de reabsorción espontánea, puede ser necesario utilizar vía
esplénica facilita su realización.
laparoscópica para permitir su marsupialización.
También conviene hacer énfasis en las complicaciones deri-
a Resección de masas residuales de la derecha vadas de cualquier cirugía abdominal como oclusión del
Las principales dificultades que se encuentran pueden intestino delgado, hematoma retroperitoneal o infecciones
deberse a la estrecha relación de esta masa residual con el de la pared.
9
Indicaciones de la resección recomienda cuando el tumor testicular se compone única-
mente de teratoma, debido a la necesidad de un segui-
No pueden tratarse ampliamente en este capítulo. Sin embar- miento muy prolongado.
go, conviene conocer claramente las indicaciones de estas Después del tratamiento de las formas metastásicas retrope-
resecciones en los estadios 1 y después de la quimioterapia. ritoneales, las indicaciones se basan en la naturaleza del
tumor testicular inicial, teniendo en cuenta esencialmente la
En el estadio inicial de esta afección, se aprecia disminu-
ción de las indicaciones, que pueden limitarse a pacientes
presencia de una masa tumoral teratomatosa y la regresión
de las masas ganglionares evaluada mediante TC. No se ha
que no desean o que no pueden someterse simplemente a evaluado aún el resultado de la simple exéresis del tejido
un seguimiento, cuando éste está indicado. También se residual.
Cualquier referencia a este artículo debe incluir la mención del artículo original: Houlgatte A et Foumier R. Chirurgie du cancer du testicule. Encycl Méd Chir (Editions Scientifiques et Médicales Elsevier
SAS, Paris,tous droits réservés), Techniques chirurgicales - Urologie, 41-420, 2002, 10 p.
Bibliografía
[1] Colleselli K, Poisel S, Schachtner W, Bartsch G. Nerve- [7] Janetschek G, Peschel R, Bartsch G. Laparoscopicretroperi- [13] 3] Richie ¡P. Clinical stage I testicularcancer: the role 01 madi-
preserving bilateral retroperitoneal lymphadenectomy: toneal lymph node dissection. Urol Clin North Am 2000 ; 8 : fied RPLND. Uroll990; 144 : 1160-1163
anatomical study and operative approach. 1 Urol 1990 71-90
144:293-298 [14] Skinner EC, Skinner DG. Surgery of testicular neoplasms.
[8] Jewett MA, Kang YS, Golberg SD, Sturgeon JF, Thomas In : Walsh PC, Retik AB, Stamey TA, Darracott-Vaughan E
[2] Donohue JP, Foster RS, Rowland RC, Birhle R, Ceier G. GM, Alison RE etal. Retroperitoneal lymphadenectomyfor
eds. Campbell’s urology. Philadelphia : WB Saunders,
Nerve-sparing retroperitoneal lymphadenectomy with testicular tumor with nerve-sparing for ejaculation. 1 Urol
1996:3090-31133
preservation of ejacu!ation. Uro11990; 144:287-292 1988;139:1220-1224
[3] Donohue JP, Zachary 1M, Maynard BR. Distribution of [9J Kesler KA, Donohue ]P. Combined urologic and thoracic [15] Steele GS, Richie ]P. Current role of retroperitoneal lymph
nodal metastases in nonseminomatous testis cancer. / Urol approchesforadvanced or disseminated testis cancer. UroJ node dissection in testícular cancer. Oncology 1997 ; 11 :
1982;128:315-320 Clin NorthAm 1999 ; 7 : 79-94 717-723
[4] Fossa SD, Ous S, Stenwig AE, Lien HH, Aass N, Kaalhus O. [10] Klein EA. Open technique for nerve-sparing retroperito-
Distribution of retroperitoneal lymph node metastases in neal lymphadenectomy. Urology2000; 55 : 132-135 [16] Wei5sbachL,[Link]-
patientswith non seminomatous testicular cancer in clini- [11] ] RassweÍ)erJ), FredeT, Lenz E, Seemann O, Alken P. Laparo- tiple metastases in stage11 nonseminomatous testis tumor
as basis for a modified staging lymph node dissection in
cal stage 1. Eur Urol 1990; 17 : 107-1122 scopic radical retroperitoneal lymph node dissection for
[5] Gerber GS, Rukstalis DB. Laparoscopic approach to retro- stage I. Uro119B7; 138: 77-82
low-stage testis cancer. UrolclinNorthAm 1999; 7 : 65-77
peritoneal lymph node dissection. Semin Surg Oncoll 1996; [12] Rassweiler Fredo T, Lenz E, Seemann O, Alken P. Long- [7 7] Wood DP, Herr HW, Heller G, Vlamis V, Sogani PC, Motzer
12:121-125 term experience with laparoscopic retroperitoneal lymph RJ et al. Distribution of retroperitoneal metastases after
[6] Houlgatte A. Carcinome in situ et dépistage du cancer du node dissection in the management of low stage testis chemotherapy in patients with seminomatous germ cell
testicule. Prog Urol 1998; 8 (suppl 3) : 67-71 cancer. EurUrol2000; 37:251-260 tumors. / Uro11992; 148: 1812-1818
10