El milenio:
Apocalipsis (20 1-6)
El Reino Milenial es el reinado futuro de Jesucristo en la tierra cuando
se siente en el trono de David en Jerusalén. Todo aquel que entre en
ese reino será redimido por Dios y, por lo tanto, justo (ver Isaías 35:8-
10). Entre esos redimidos habrá dos grupos distintos de personas:
aquellos con cuerpos físicos glorificados y aquellos con cuerpos
naturales, terrenales.
Los que ocuparán el reino milenial con cuerpos glorificados pueden
dividirse en tres subgrupos: la iglesia, cuyos cuerpos resucitaron o
cambiaron en el rapto (1 Tesalonicenses 4:13-18; 1 Corintios 15:21-
23, 51-53); los mártires de la tribulación, que resucitarán después de
que Cristo regrese a la tierra (Apocalipsis 20:4-6); y los santos del
Antiguo Testamento, que suponemos que resucitarán al mismo
tiempo (ver Daniel 12:2). Los que ocupan el reino con cuerpos
terrenales han sobrevivido a la tribulación y pueden subdividirse en
dos grupos: gentiles creyentes y judíos creyentes
Satanás es atado por mil años
(Ap 20:1-3) "Vi a un ángel que descendía del cielo, con la
llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al
dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo
ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso
su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones,
hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto
debe ser desatado por un poco de tiempo."
En la Segunda Venida de Cristo descrita en el capítulo anterior, la
bestia y el falso profeta "fueron lanzados vivos dentro de un lago de
fuego que arde con azufre" (Ap 19:20). Sin embargo, el dragón que
les había dado autoridad a estos dos, había quedado libre. Pero ahora,
él mismo será apresado.
Es curioso que quien se ocupa de Satanás es un ángel que desciende
del cielo: "Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del
abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón". Nos
llama la atención lo fácil que le resulta a este ángel cumplir con la
tarea asignada. Desde la perspectiva celestial, no parece que Satanás
sea un ser tan poderoso.
Una vez más es imposible creer que en la actualidad Satanás esté
atado, tal como interpretan los amilenialistas, sobre todo cuando
seguimos viendo a nuestro alrededor tantas evidencias de su
engañosa y sanguinaria actividad. No hay duda de que el diablo sigue
engañando al mundo en nuestros días.
Los santos reinarán con Cristo
(Ap 20:4) "Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron
facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del
testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían
adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en
sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil
años."
Una vez que la bestia sea destruida, el reino será entregado al Hijo
del Hombre y a sus santos. Esto es lo que profetizó también Daniel:
(Dn 7:22) "Hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los
santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el
reino."
Aunque se dice que se sentaron sobre tronos, la labor que
realizarán tendrá que ver con juzgar: "recibieron facultad de
juzgar". Esto no es nuevo, puesto que a lo largo de todo Apocalipsis
hemos ido viendo una apasionada preocupación por la justicia.
Esta es la primera resurrección"
(Ap 20:5-6) "Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se
cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.
Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera
resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino
que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil
años."
Durante el milenio tendrá lugar la primera resurrección, ahora bien,
¿quiénes serán los que resuciten en este momento y quiénes los
“otros muertos que no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil
años”?
En primer lugar debemos decir algo que resulta obvio: no habrá una
resurrección general de todos los muertos. Es verdad que el Señor
Jesucristo habló de una resurrección para vida y otra para muerte,
pero no especificó que ambas iban a ocurrir en el mismo momento
(Jn 5:28-29). Aquí se especifica que habrá una primera y una
segunda resurrección. Ahora bien, en cuanto a esta primera
resurrección, tendrá lugar al comienzo del milenio y parece que
afectará a los creyentes que hayan sido muertos durante la gran
tribulación, muy probablemente de mayoría judía. Por el contrario,
la segunda resurrección no se producirá hasta después del milenio,
y tendrá que ver con los incrédulos, tal como vemos a continuación
en (Ap 20:11-13).
Pero aquí surge otra pregunta: ¿dónde debemos encuadrar la
resurrección que tendrá lugar en el momento del arrebatamiento de
la iglesia (1 Ts 4:16-17)? Es evidente que el arrebatamiento tendrá
lugar antes del milenio, y por lo tanto, también la resurrección de
los creyentes que hayan muerto hasta ese momento. Esto nos lleva
a pensar que cuando en Apocalipsis se habla de la "primera
resurrección", debamos entenderla como la resurrección de los
creyentes, aunque ésta puede ocurrir en diferentes etapas, una en
el arrebatamiento y otra en el milenio.
El propósito del milenio
Aquí llegamos a un punto realmente complejo. Vemos que los
santos que habían permanecido fieles durante la persecución de la
bestia, ahora son resucitados con cuerpos glorificados, pero tienen
que reinar en un mundo que todavía gime bajo la maldición del
pecado, y tienen que reinar sobre personas que todavía son
pecadoras y no han sido transformadas como ellos. De hecho, como
veremos más adelante, muchos de ellos ni siquiera habrán llegado
a convertirse.
Sin duda, esto generará cierta tensión en algunos momentos. Ahora
bien, debemos notar que se trata de una situación temporal, por mil
años. El verdadero problema sería si esto estuviera ocurriendo en el
cielo durante la eternidad.
Todo esto nos lleva a preguntarnos cuál será el propósito del
milenio. Hagamos un breve resumen de algunas de ellas:
Cumplir las numerosas profecías del Antiguo Testamento que
anunciaban un reino terrenal del Mesías con su pueblo Israel en
Jerusalén.
Si tal como dicen los amilenialistas, Cristo vendrá para destruir a
Satanás y establecer directamente su reino eterno, entonces la
humanidad no tendrá idea de lo que él es capaz de hacer por este
mundo pecador. Por eso, el milenio, aun con todas sus limitaciones,
es un botón de muestra de lo que Dios podrá hacer por la
humanidad pecadora si le aceptasen como su Rey.
Durante el milenio, la humanidad vivirá bajo unas condiciones
ideales. Como vimos en el capítulo anterior, el Señor Jesucristo
habrá venido a reinar en la tierra (Is 11), los rebeldes habrán sido
destruidos, incluidos la bestia y el falso profeta, y ahora, al
comenzar este capítulo, vemos que el mismo diablo, que engañaba
a las naciones, es atado y se le impide llevar a cabo sus malvadas
intenciones. A todo esto hay que añadir que la tierra será poblada
por muchas personas resucitadas y glorificadas, es decir, que ya
serán perfectas. Sin embargo, todavía quedarán algunas personas
que no habrán muerto en la gran batalla descrita en el capítulo
anterior. Estas vivirán en un entorno ideal. ¿Qué ocurrirá?
Con frecuencia, los seres humanos culpan de su pecaminosidad al
entorno o las circunstancias en las que viven. En otras muchas, se
quejan de sus gobernantes y de las leyes. Pero esto ya no será una
excusa durante el milenio. Dios creará un “Siglo de Oro” en el que
desaparecerá todo tipo de injusticia social y de corrupción política.
En ciertos sentidos, el hombre vivirá en condiciones muy parecidas
a lasque había en el paraíso inicial.
En otras ocasiones, en su afán de eludir cualquier responsabilidad
propia, el hombre culpa de la maldad en el mundo a Satanás. Pero
durante el milenio, él también será atado y no podrá actuar. El
hombre, y sólo el hombre, será responsable de lo que ocurra.
Es triste, pero al acabar el milenio vemos que los hombres se
rebelan nuevamente contra Dios y su gobierno de justicia. De este
modo, el milenio pondrá en evidencia que el problema del ser
humano es muy profundo. El pecado ha causado verdaderos
estragos en el hombre, y aun viviendo en las mejores condiciones
imaginables, permanece su depravación. El mal está dentro del
corazón humano y persiste aun sin la presencia de Satanás. La idea
de que la naturaleza humana es básicamente buena, es una
enorme mentira.
Esta es una de las razones por las que este reino tiene una duración
limitada en lugar de ser eterno