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Artrosis y lesiones de rodilla

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ARTROSIS DE RODILLA

La artrosis de rodilla es un proceso degenerativo crónico, caracterizado por el desgaste del


cartílago articular de la rodilla, que puede ser generalizado o circunscrito al área interna o
externa de la rodilla.

Causas

La artrosis aparece por causas hereditarias, fracturas previas, sobrepeso, morfología de la rodilla
en varo o valgo, o enfermedades inflamatorias.

Síntomas

La artrosis de rodilla provoca:

 Dolor mecánico, generalmente al caminar, pero también podría ser en reposo - Impotencia
para la deambulación.
 Dificultad para subir y bajar escaleras, sentarse e incorporarse de una silla.
Deformidad progresiva.
Ruidos.
Ocasionalmente derrames.

En consulta

La exploración física al paciente nos permite evaluar la alineación de la rodilla, el estado de los
ligamentos laterales, el grado de impotencia y el rango de movilidad.

El estudio radiográfico confirma el diagnóstico, ya que nos permite apreciar la reducción del
espacio articular (el fémur y la tibia estarán en contacto) y la deformidad ósea.

Tratamiento conservador y quirúrgico

Se puede valorar el tratamiento conservador con el fin de reducir el dolor y la impotencia


funcional de la rodilla, aunque a largo plazo la única solución para controlar el dolor y devolver la
funcionalidad a la articulación será la colocación de una prótesis de rodilla.

Los meniscos son unas estructuras fibrocartilaginosas (cartílagos fibrosos) en el interior de la


rodilla, con función de amortiguación y congruencia de la articulación, ayudando también a
repartir las cargas de peso corporal del fémur a la tibia.

Hay dos meniscos, con forma de C: un menisco interno y un menisco externo.

Causas
La rotura de menisco puede tener su origen en un proceso degenerativo. Con el paso de los
años, los meniscos se van deshidratando y perdiendo elasticidad, y terminan por romperse en
algún gesto brusco que realicemos, o incluso con poco o ningún traumatismo.

Además, la rotura puede ser traumática, por aplastamiento (cuando el fémur y la tibia atrapan al
menisco y lo rompen), en movimientos como los siguientes:

-Al aterrizar en un salto sin flexionar las rodillas.


-En la hiperextensión o hiperflexión forzada de la rodilla.
-En un cambio brusco de dirección mientras caminamos o corremos.
-Incluso arrodillándose, poniéndose de cuclillas o levantándose de esta posición.

El riesgo es particularmente alto para atletas, especialmente los que participan en deportes de
contacto o que impliquen pivotar como el futbol, tenis, baloncesto, pádel o esquí.

Síntomas

Dolor, especialmente al girar la rodilla; hinchazón, rigidez, sensación de chasquidos en la rodilla


que pueden llegar a impedir el movimiento completo de extensión y/o sensación de algún
elemento suelto en la rodilla al moverla.

En consulta

La exploración física, con una serie de movimientos de la rodilla, nos permite sospechar que se
trata de una rotura de menisco.

Realizaremos estudio radiográfico. El menisco no aparecerá en las radiografías, debido a que


éste no está compuesto de calcio como los huesos. Sin embargo, las radiografías siempre nos
ayudan a descartar otro tipo de lesiones en la rodilla y a valorar el estado general de la
articulación.

Con la resonancia magnética confirmaremos el diagnóstico en la mayor parte de los casos.

No obstante, en caso de duda, el procedimiento de la artroscopia, al que recurriremos para


resolver la rotura, nos servirá en primera instancia para comprobar el estado de los meniscos y
resto de estructuras de la rodilla.

Tratamiento conservador y artroscopia de rodilla

Las roturas degenerativas, generalmente asociadas al desgaste de la articulación, mejoran con


el tiempo y el soporte de un adecuado tratamiento conservador, por lo que la cirugía
generalmente no está indicada.

Otro tipo de roturas, principalmente las horizontales, dejarán de doler en un tiempo prudencial,
por lo que tampoco requerirán cirugía. En aquellos casos en los que el paciente continúe
sintiendo dolor o bloqueos de rodilla, la lesión requerirá una reparación quirúrgica.

La artroscopia es un dispositivo que contiene una cámara muy pequeña, que se introduce en la
rodilla, a través de una pequeña incisión, y transmite una imagen ampliada del interior de la
rodilla y sus estructuras a un monitor. Por otra pequeña incisión, se introducen una serie de
precisos instrumentos quirúrgicos, destinados a reparar, suturar o recortar la porción dañada del
menisco.
En algunas ocasiones, es posible reparar la rotura de menisco mediante sutura de la misma.
Siempre que sea posible, especialmente en niños y adultos jóvenes, se prefiere la sutura
meniscal.

Sin embargo, cuando la rotura meniscal se produce en los dos tercios periféricos del menisco,
llamada zona blanca porque carece de vasos sanguíneos para cicatrizar, se recurre a recortar la
zona rota (meniscectomia parcial).

Desde hace años se desaconseja la extirpación completa del menisco (meniscectomia completa),
que se realizaba en el pasado, ya que favorece el desarrollo de artrosis de rodilla.
LESIÓN DEL LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR

Los cuatro ligamentos principales de la rodilla son el ligamento cruzado anterior, el ligamento
cruzado posterior, el ligamento colateral interno y el ligamento colateral externo. Unen el fémur
a la tibia y ayudan a proporcionar estabilidad a la rodilla.

Se conoce por esguince la distensión de cualquiera de estos ligamentos o más de uno


a la vez.

El ligamento cruzado anterior es el que más frecuentemente se lesiona. Su función es limitar la


capacidad de la tibia para seguir hacia delante y ayudar al control de la rotación y torsión en
valgo de la articulación. El ligamento cruzado anterior tiene 2 fascículos: antero-interno, más
débil, que evita el desplazamiento anterior de la tibia en flexión, y postero-externo, más fuerte,
que evita el desplazamiento anterior de la tibia en extensión.

Las roturas del ligamento cruzado anterior pueden ser parciales o completas, siendo estas
últimas las más frecuentes.

Causas

La lesión del ligamento cruzado anterior puede ocurrir por un traumatismo directo, cuando se
sufre un impacto en la cara lateral de la rodilla, mientras el pie está apoyado en el suelo, se
fuerza el valgo y la hiperextensión de la rodilla.

Sin embargo, hoy en día sabemos que la mayoría de las lesiones de este ligamento se
producen sin contacto, por una rotación de la rodilla mientras el pie está fijo en el
suelo.
La lesión se produce en movimientos como los siguientes:

 -Reducir la velocidad y cambiar de dirección de forma brusca y repentina.


 -Girar la rodilla con el pie firmemente asentado en el suelo.
 -Aterrizar de manera incorrecta después de un salto.
 -Detenerse de forma repentina.

Es más frecuente en deportes que implican frenar y cambiar de dirección de forma brusca, como
el fútbol, baloncesto, tenis, pádel y esquí.

En ocasiones la rotura del ligamento cruzado anterior puede ir asociada a lesiones en otras
estructuras de la rodilla como los meniscos, cartílagos u otros ligamentos.

Síntomas

El cuadro típico se caracteriza por sensación de crujido, hinchazón de rodilla, cojera y


dificultad para el apoyo.

Se puede realizar una punción evacuadora de la rodilla, para explorar la cantidad y


características del líquido. Si el líquido que se evacua es sangre roja, hay que sospechar rotura
del LCA.

En consulta

Una vez controlada la fase aguda, realizamos una serie de pruebas físicas (movimientos de la
rodilla) para detectar la rotura del ligamento cruzado anterior. Además, realizaremos resonancia
magnética, la prueba de imagen más fiable para detectar esta lesión.

Tratamiento con artroscopia de rodilla

El objetivo del tratamiento de la rotura del ligamento cruzado anterior es evitar la inestabilidad
articular. Ésta puede aparecer en actividades de la vida diaria o practicando deporte.

Si un paciente no presenta inestabilidad de rodilla, decimos que tolera la rotura del ligamento
cruzado anterior y en un tiempo prudencial puede volver a realizar sus actividades deportivas
habituales.

Si presenta inestabilidad articular, lo que ocurre en la mayoría de los pacientes con rotura del
ligamento cruzado anterior, se recomienda la reparación quirúrgica ya que, de no ser así, se
producirán más lesiones asociadas (roturas de meniscos y cartílagos) y una degeneración
temprana de la articulación con artrosis precoz.

Antes de la cirugía, hay que realizar unas semanas de tratamiento rehabilitador, con el objetivo
de reducir el dolor y la inflamación (enfriar la rodilla), fortalecer los músculos y recuperar el
rango de movilidad de la rodilla (someter una rodilla inflamada y rígida a cirugía puede provocar
que no se recupere el rango completo de movilidad).

La intervención mediante artroscopia de rodilla se realiza con anestesia raquídea y sedación, a


través de dos pequeñas incisiones, una para introducir el artroscopio y otra para el acceso de
distinto instrumental quirúrgico a la articulación.

Tras extirpar los restos del ligamento roto, se obtendrá un injerto de tendón o fragmento de
tendón autólogo (del propio paciente) de otra parte de la rodilla, generalmente de los llamados
'tendones de la pata de ganso'.

Una vez procesado este injerto, se coloca en el interior de la rodilla, a través de unos túneles
realizados de forma y localización precisa en el fémur y en la tibia.

Posteriormente, se asegura el injerto a los huesos con tornillos u otros dispositivos de fijación. El
injerto se transformará en el nuevo ligamento cruzado.

Recuperación

La intervención precisa un día de ingreso. Al día siguiente, el paciente se podrá ir a su casa con
ayuda de muletas para caminar y una férula para proteger el injerto.

En el postoperatorio inmediato es importante mantener la pierna elevada y aplicar hielo a la


rodilla. A las dos semanas se retiran los puntos y la férula de protección.

Es el momento de iniciar el tratamiento rehabilitador, de forma progresiva, para fortalecer los


músculos y recuperar el rango de movilidad de la rodilla.

Seguir una adecuada rehabilitación será fundamental para conseguir los mejores resultados
posibles.

CONDROMALACIA ROTULIANA

El cartílago es un tejido acolchado que cubre la superficie ósea de los huesos que articulan en la
rodilla (fémur, tibia y rótula), para amortiguar sus movimientos y disminuir el rozamiento.

La condromalacia rotuliana se produce por reblandecimiento o erosión del cartílago. Es más


frecuente en la articulación entre el fémur y la rótula, aunque también puede darse en la
articulación femoro-tibial. Es una patología muy frecuente tanto en jóvenes como en adultos, y
en deportistas como no deportistas.

La rótula es el hueso que tenemos en la parte anterior de la rodilla, que parece estar flotando,
debido a su amplio rango de movimiento. Tiene una función muy importante, ya que forma parte
del aparato extensor de la rodilla: a ella se une el tendón cuadricipital por arriba y el tendón
rotuliano por abajo. Además, la rótula posee uno de los cartílagos más gruesos del cuerpo
humano.

El cartílago de las articulaciones no está vascularizado, su nutrición se produce a través del


intercambio de nutrientes y oxígeno, procedente de la matriz extracelular y, en definitiva, el
líquido articular.

Causas

Se produce por traumatismos repetitivos en la articulación entre fémur y rótula.

No hay correlación entre el grado de lesión y las manifestaciones clínicas. Puede haber
pacientes mayores con condromalacia rotuliana e incluso desgaste de la articulación femoro-
rotuliana con pocos síntomas y (más habitualmente) pacientes jóvenes con menor grado de
lesión y síntomas mucho más intensos.

La condromalacia rotuliana puede aparecer por factores mecánicos. Debido a la tensión que se
produce en la rodilla entre el tendón cuadricipital y rotuliano, favorecen que la rótula esté
desplazada hacía el lado externo de la rodilla, lo que se llama ángulo Q aumentado, lo que
produce desgaste del cartílago rotuliano.

La medición de unos ejes óseos en la extremidad inferior nos indica el alineamiento de las
rodillas. Existe diferencia de este ángulo entre hombres y mujeres, es más elevado en mujeres,
que tienden a sufrir más lesiones en esta zona.

También puede producirse por descompensaciones musculares. Cuando el vasto interno es más
débil que el vasto externo del cuádriceps, el movimiento de la rótula esté descentrado respecto
al fémur y se produce un roce del cartílago rotuliano, predominantemente en el lado externo.

Síntomas

El grado y tamaño de la lesión de condromalacia rotuliana no es proporcional a los síntomas que


se producen. Una lesión pequeña puede producir mucho dolor, una lesión grande puede no
provocar síntomas significativos.

La condromalacia rotuliana causa dolor en la zona anterior de la rodilla (rótula), ruidos o


chasquidos en la articulación de la rodilla, cierto derrame articular y limitación del movimiento.

El dolor es característico en la posición de flexión de la rodilla, al subir y bajar cuestas y


escaleras, en la posición de cuclillas o al estar largo rato sentado con la rodilla flexionada
('síndrome de la butaca', que se produce en el cine o conduciendo).

Diagnóstico
En la exploración se detecta una zona dolorosa en la parte externa de la rótula. Realizamos
pruebas de provocación del dolor al roce de la rótula con el fémur.

La radiografía nos permite valorar la alineación rotuliana y la resonancia magnética nos indica el
grado de la lesión (se clasifican del grado 1 al 4, dependiendo del nivel de pérdida de cartílago).

Tratamiento

El tratamiento conservador consiste en la prescripción de analgésicos y antiinflamatorios orales,


antiinflamatorios intra-articulares mediante infiltraciones, e infiltraciones intra-articulares con
ácido hialurónico.

En el caso de pacientes con alteración del ángulo, es imprescindible la rehabilitación para


fortalecer los músculos implicados.

En la gran mayoría de los casos, la condromalacia rotuliana se soluciona con el tratamiento


conservador. Si sigue habiendo dolor, puede ser necesario recurrir a la intervención quirúrgica.

OSTEOCONDRITIS DISECANTE

La osteocondritis disecante es una lesión de causa desconocida que se produce por una
interrumpción del flujo sanguíneo, que causa la necrosis del hueso y provoca el desprendimiento
del cartílago al que va adherido. Cuando se acompaña de un fragmento de hueso subcondral, se
denomina lesión osteocondral.

Es una lesión habitual en niños y adolescentes, y en adultos jóvenes.

Síntomas

La osteocondritis disecante causa dolor, limitación del movimiento, sensación de bloqueos o


chasquidos y ocasionalmente derrame articular con inflamación de la rodilla

Tratamiento con artroscopia

El tratamiento precoz de estas lesiones mejora los síntomas y evita su progresión, que puede
desembocar en artrosis precoz.

El tratamiento de este tipo de lesiones generalmente requiere cirugía mediante cirugía


artroscópica.

Dependiendo del alcance de la lesión, podemos emplear diferentes técnicas:

Microperforaciones

En lesiones de pequeño tamaño, se realizan unos pequeños orificios en el hueso para romper la
capa de hueso subcondral y permitir la llegada de sangre y con ella, células de reparación a la
zona de cartílago dañado. De esta forma se posibilita un cartílago de reparación (fibrocartílago).

Reparación con precursores del cartílago

Colocados en la zona dañada durante la cirugía, contribuyen a su reparación.

Mosaicoplastia
Se realiza en lesiones de tamaño medio. Consiste en la extracción de cilindros óseos con
cartílago de otras zonas de la articulación donde no se produzca carga de peso, que se
transplantan a las zonas dañadas de mayor carga de peso.

Su nombre se debe a que suelen requerirse varios cilindros osteocartilaginosos, que se montan
en la zona dañada como si se tratara de un mosaico.

Esta técnica tiene buenos resultados a medio plazo.

Recuperación

El paciente debe permanecer tres semanas sin apoyar la pierna y caminando con muletas.
Posteriormente comenzamos con el proceso de rehabilitación.

El tiempo de recuperación variará en función del alcance de la lesión y la evolución del proceso
de rehabilitación.
ARTROSIS DE CADERA

La artrosis de cadera o coxartrosis es la patología articular más frecuente y una de las causas
principales de discapacidad en nuestro país.

Causas

La artrosis está relacionada con la edad. Afecta sobre todo a personas mayores de 50 años y a
menudo a personas con antecedentes familiares.
Además, la artrosis puede estar causada por anomalías en el proceso de crecimiento o por
una fractura de cadera.

Síntomas

El cartílago que cubre la articulación de la cadera se desgasta y los huesos rozan uno con otro,
provocando dolor y rigidez.
Es importante saber que la artrosis no causa dolor ‘en la zona de la cadera’, sino en la
ingle.
En ocasiones, baja hasta por la cara anterior del muslo e incluso puede llegar a doler la rodilla, lo
que puede hacer pensar al paciente que tiene un problema de rodilla.
Al principio, el dolor aparece al caminar y al subir y bajar escaleras. Con el tiempo se siente
también en reposo. De forma progresiva, aparecen dificultades para realizar acciones sencillas
como cruzar las piernas estando sentado, calzarse o ponerse unos calcetines. Puede llegar a
aparecer cojera al caminar.

En consulta

La artrosis se diagnostica mediante radiografía, que muestra el desgaste de la articulación.

Cuando las medidas conservadoras, fisioterapia y farmacología no consiguen atenuar el dolor y


la patología compromete de forma seria la calidad de vida de la persona, recomendaremos la
sustitución de la articulación dañada por una prótesis de cadera.

CHOQUE FEMORO - ACETABULAR - PINZAMIENTO DE CADERA

El choque femoroacetabular es una de las causas más frecuentes de dolor causado por la cadera
en adultos jóvenes.

Causas
Aparece en personas con una relación anatómica anormal entre la cabeza del fémur y el
acetábulo de la pelvis. La rotación y flexión repetidas causan un impacto continuado entre
ambas partes, provocando la degeneración precoz del labrum (fibrocartílago que sella la
articulación a modo de ventosa y permite una correcta distribución de las cargas en la
articulación) y del cartílago adyacente.

Es frecuente en adultos jóvenes, fundamentalmente deportistas o personas que desarrollen


actividades que impliquen movimientos continuos e intensos de cadera, como los bailarines.

Es habitual que estas personas refieran que no son 'muy elásticas'. Les cuesta atarse los
cordones, abrir las piernas... Sufren estando sentandos en sillas bajas e incluso en el coche.

El desconocimiento de esta patología lleva en muchas ocasiones a errar en el diagnóstico,


atribuyendo el problema a los tendones y prescribiendo fisioterapia sin resultados.

Sin el tratamiento adecuado, esta patología puede llegar a provocar artrosis. Un diagnóstico
temprano es esencial para favorecer una buena recuperación y evitar complicaciones.

Síntomas

El choque femoroacetabular provoca dolor y limitación. El dolor se siente fundamentalmente en


la ingle, pero también en el glúteo, en la cara interior del muslo e incluso en la rodilla.

Aparace especialmente tras la práctica deportiva pero también tras situaciones de flexión de la
articulación, tras un largo viaje en coche, por ejemplo.

En consulta

Es fundamental la entrevista con el paciente, recabar la información que nos permita suponer
que sufre esta patología. La exploración física y el estudio radiológico confirman el diagnóstico.

TROCANTERITIS

La trocanteritis es una patología muy dolorosa que afecta a personas de cualquier edad, aunque
más frecuentemente a mujeres de más de 40 años.

Causas

El trocánter mayor es una protuberancia ósea situada en la parte superior del fémur, donde se
insertan los tendones de músculos de la cadera. Alrededor del trocánter mayor existen cuatro
bursas, bolsas rellenas de líquido sinovial que evitan el roce entre huesos y tendones en las
articulaciones.
En ocasiones se produce un rozamiento, una fricción en la zona que va dañando los tendones y a
la larga provoca bursitis, es decir, la inflamación de la bursa. Sin una correcta amortiguación, el
movimiento de la cadera se vuelve progresivamente doloroso.

La trocanteritis es más habitual en mujeres por la forma anatómica de la cadera femenina. La


patología puede aparecer en uno de los costados o en los dos.

Síntomas

El dolor se siente en la cara lateral del muslo, a la altura de la cabeza del fémur. Al principio de
forma aguda y muy localizada. Posteriormente, el dolor puede extenderse por toda la cara lateral
del muslo hasta la rodilla (si el dolor llegara más abajo de la rodilla, hay que descartar que el
origen esté en la columna lumbar).

La trocanteritis puede llegar a ser muy limitante, ya que dificultad incluso el caminar y
movimientos como subir y bajar escaleras. Duele al sentarse y al dormir sobre el lado lesionado.

En consulta

La entrevista con el paciente y la exploración física, con maniobras específicas, junto con un
estudio radiográfico y por resonancia magnética, nos permiten diagnosticar esta patología.

Como tratamiento conservador, pueden pautarse fisioterapia, ondas de choque y/o infiltraciones.
Si no dan resultado, recomendaremos la artroscopia para eliminar de forma definitiva la fricción
de la zona.
ARTROSIS DE HOMBRO

La artrosis de hombro se produce por desgaste del cartílago que cubre la cabeza del hueso de la
articulación y que facilita que el movimiento se produzca sin fricción. Al desgastarse esta
almohadilla, aparece la fricción, las limitaciones y el dolor.

Causas

Es una lesión frecuente en mayores de 55 años, por el desgaste propio de la edad, y en personas
que, por el desarrollo de su actividad profesional, se han visto obligadas a tener los brazos por
encima del hombro durante periodos prolongados de tiempo.

También existen casos de desgaste precoz provocados por una patología llamada necrosis
aséptica. La cabeza del hueso se queda sin riego sanguíneo y se va desestructurando, perdiendo
su forma curva y achatándose.

Síntomas
La artrosis de hombro provoca dolor, más o menos intenso, y pérdida de movilidad que afecta al
día a día. Se vuelven dolorosos movimientos como el de peinarse, atarse el sujetador o levantar
el brazo por encima del hombro.

Las lesiones de hombro no son tan limitantes como las de cadera y rodilla, ambas necesarias
para estar de pie y andar. En muchas ocasiones, una persona afectada de artrosis de hombro
posterga la visita al médico y se autolimita en sus movimientos, hasta que el dolor se vuelve
más intenso.

A la izquierda, hombro sano. A la derecha, hombro con artrosis.

En consulta

Realizamos una exploración y valoración del caso. Si no hay dolor, se


recomendará fisioterapia para no perder movilidad.

Si el dolor es moderado, se puede tratar con infiltraciones y ácido hialuró[Link] el dolor es


intenso y afecta gravemente a la calidad de vida de la persona, recomendaremos la intervención
quirúrgica para la colocación de una prótesis.

El síndrome subacromial es el causante de una gran parte de


los casos de dolor en el hombro que vemos en consulta. Suele ser causa de rigidez y
provoca dolor, especialmente nocturno, por lo que suele afectar de forma significativa a la
calidad de vida de quien lo sufre.

Causas
El síndrome subacromial está provocado por un rozamiento entre la parte inferior del hueso
acromion, los tendones y la bursa (pequeño saco de líquido que reduce la fricción en las
articulaciones).

Su causa puede ser genética (hay personas que tienen un acromion 'picudo' por naturaleza) y es
más habitual en personas mayores (se pueden ir formando 'espolones' o picos en el hueso). Pero
puede aparecer a cualquier edad: también lo sufren deportistas y personas que trabajan mucho
tiempo con los brazos en alto.

Síntomas

Comienza con dolor e inflamación y, si no se trata, puede provocar una gran rigidez del hombro.
Es muy importante diagnosticarlo a tiempo. Cuando el hombro sufre ya rigidez, debemos actuar
con sumo cuidado, ya que podríamos reactivar la inflamación y empeorar el problema.

En consulta

Exploramos al paciente para observar el grado de inflamación, dolor y/o rigidez que sufre.
Realizamos un estudio radiográfico y por resonancia magnética para observar el estado de la
articulación, la bursa y los tendones.

Es fundamental descartar otras posibles fuentes de dolor, referidas a la región del


hombro. En particular, lesiones que provengan de la columna cervical, de donde
parten nervios que se encargan de la sensibilidad del hombro.

Una vez confirmado el síndrome subacromial, valoramos el tratamiento a seguir.

Tratamiento

Si el paciente refiere dolor moderado y problemas de movilidad, el tratamiento


será conservador: recomendaremos fisioterapia y tratar el dolor con infiltraciones.

Si presenta rigidez, pautaremos fisioterapia bajo supervisión estricta del cirujano.

Si el dolor persiste más allá de los seis meses, propondremos solucionar el problema por vía
quirúrgica.

LESIÓN DEL MANGUITO ROTADOR


El manguito rotador es el conjunto de cuatro tendones que dan estabilidad al hombro y permiten
su movilidad. Son el supraespinoso, el infraespinoso, el redondo menor y el subescapular. La
rotura o desgarro de cualquiera de estos tendones compromete el correcto funcionamiento del
hombro.

La lesión más frecuente es la del supraespinoso, en la parte superior de la


articulación y justo sobre la cabeza del hueso húmero.

El tendón supraespinoso es el responsable de iniciar el movimiento de ascenso del brazo y es,


por tanto, muy utilizado. Además, al estar situado entre dos huesos (el acromión y el húmero),
se ve directamente afectado por el estrechamiento de dicho espacio (picos en el acromión) al
elevar el brazo, especialmente al subir la mano por encima de la altura del hombro (movimiento
habitual en muchos puestos de trabajo).

El tendón subescapular es, junto con otros músculos, el responsable del movimiento de atarse el
sujetador en las mujeres. Detectar dificultad en este movimiento puede ser síntoma de lesión.

Causas

La lesión del manguito rotador aparece, sobre todo, en personas mayores de 50 años, por un
progresivo deterioro de los tendones hasta producirse una rotura. Es habitual que el paciente
sufra molestias y dolor durante meses, e incluso años, antes de producirse la rotura.

La lesión del manguito puede aparecer, además, por traumatismo directo y/o luxación de
hombro en pacientes de cualquier edad. Y en ocasiones, pueden ocurrir ambas cosas: un hombro
con tendones en mal estado que sufre un traumatismo directo.

Hay personas que, por genética, tienen un espacio subacromial estrecho o un hueso acromion
‘picudo’ y, por tanto, propensión a sufrir este problema.
Quienes, por su trabajo o actividad deportiva, realizan movimientos de brazo muy repetitivos
también pueden sufrir este tipo de lesión.

El tabaquismo y la diabetes son factores de riesgo asociados a lesiones de tendones en las


articulaciones.

Síntomas

Una rotura en el manguito rotador provoca dolor y pérdida de fuerza, que afectan a la movilidad
del brazo.

En consulta

Es fundamental actuar a tiempo. La rotura de los tendones subescapular o infraespinoso puede


provocar una atrofia grasa del músculo al que están conectados, lo que obligaría a colocar una
prótesis de hombro.

En consulta realizamos un examen radiológico completo y una resonancia magnética. De esta


forma descartamos otras lesiones y observamos el estado del hueso acromion y si existen
calcificaciones en los tendones.

PATOLOGÍA ACROMIOCLAVICULAR
La articulación acromioclavicular une el acromion (parte de la escápula u omóplato) con la punta
de la clavícula, y participa en un 10% en la movilidad del hombro.

La patología acromioclavicular se presenta por dos causas:

-Por el desgaste de los ligamentos causado por la edad.

-Por luxación tras traumatismo o caída, que provoca una rotura de los ligamentos y el
desplazamiento de la clavícula.

Es habitual en deportistas por caída (ciclistas, motoristas, esquiadores, snowboarders…) y, más


específicamente, entre quienes practican halterofilia y levantamiento de pesas.

Síntomas

Aparecen molestias al levantar el brazo por encima del hombro y al cruzar un brazo sobre otro.
Según avanza aumenta el dolor, de leve a moderado y frecuentemente nocturno, por lo que
puede llegar a afectar a la calidad de vida.

En consulta

Tras la exploración al paciente, realizaremos radiografías y resonancia magnética, que nos


permitirán descartar otras posibles lesiones (manguito rotador, edema óseo…) y confirmar el
diagnóstico.

En función de la gravedad y síntomas, se recomendará tratamiento conservador,


rehabilitación y, en los casos más graves, la intervención quirúrgica mediante artroscopia.

Tratamiento conservador
Si los síntomas son leves, probaremos con un tratamiento analgésico/antiinflamatorio y, si no es
suficiente, pautaremos rehabilitación supervisada.

Si el dolor persiste, es limitante y afecta al sueño y a la calidad de vida, recomendaremos la


intervención quirúrgica.

Lesión acromioclavicular por luxación tras traumatismo o caída

En la luxación acromioclavicular se produce una rotura más o menos severa de los ligamentos
que unen la clavícula y el hueso apófisis coracoides (parte de la escápula), causando el
desplazamiento de la clavícula.

Medimos la gravedad de esta lesión en cinco grados, del más leve (I) al más grave (V):

Grado I: Esguince sencillo de ligamentos.

Grado II: Esguince sencillo de ligamentos + esguince coracoclavicular.

Grado III: Desgarro de ligamentos coracoclaviculares. Se palpa un bulto. La escápula se desplaza


hacia abajo y la clavícula sube.

Grado IV: En su desplazamiento, la clavícula queda encarcelada en el músculo trapecio.

Grado V: Un grado III más grave, la clavícula asciende y se produce el desgarro de la fascia
deltoidetrapezoidea.

Síntomas

El paciente sufre dolor y limitación de la funcionalidad del hombro.

En consulta

Tras la exploración al paciente, realizamos radiografías y resonancia magnética para verificar el


alcance de la lesión.

Grados I a III: tratamiento conservador

En estos casos pautaremos antiinflamatorios locales y analgésicos, junto con fisioterapia para
calmar la contractura de la zona.

En deportistas profesionales, el grado III se resolverá por vía quirúrgica.

Grados IV y V: intervención quirúrgica


El procedimiento variará en función de si la lesión está en fase aguda (han transcurrido un
máximo de 10 días desde que se produjo) o crónica.

Fase aguda: devolvemos la clavícula a su posición original y la estabilizamos, mediante un


sistema de tracción con sutura de alta resistencia apoyada sobre un botón de titanio.

El tiempo de ingreso en clínica es de una noche.

Fase crónica: Será necesario, además, añadir un injerto tendinoso, de la clavícula al acromion, al
tiempo que limaremos el extremo de la clavícula para evitar una futura artrosis.

Recuperación

El paciente llevará cabestrillo durante 6 semanas para asegurar una cicatrización correcta.

Posteriormente, realizará ejercicios pasivos (con ayuda de otra persona) y rehabilitación. La


vuelta a la normalidad suele producirse en unos cuatro meses.

TENDINITIS BICIPITAL (PORCIÓN LARGA DEL BÍCEPS)

La tendinitis bicipital es la inflamación e hinchazón del tendón de la porción larga del bíceps,
tendón de la cara anterior del brazo que conecta el músculo bíceps con el omóplato y que se
sitúa en íntima relación con el tendón supraespinoso y subescapular. La tendinitis bicipital
aparece, en la mayoría de ocasiones, asociada al desgaste del propio manguito rotador.

Causas

Puede aparecer, ligado al deterioro por edad del manguito rotador, en personas a partir de 50
años.

Realizar tareas repetitivas, tanto por motivos laborales como por actividad deportiva, contribuye
a la lesión del manguito rotador y, al mismo tiempo, del tendón de la porción larga del bíceps.

Es una lesión frecuente entre deportistas jóvenes y profesionales.

Síntomas
La tendinitis bicipital provoca dolor en la zona anterior del hombro, que puede extenderse al
brazo, especialmente al usar la articulación.

El tendón puede llegar a romperse, lo que causa dolor súbito e intenso. El músculo bíceps cae
parcialmente hacia abajo, dando lugar a la deformidad conocida como ‘bola de Popeye’. La
fuerza no suele verse afectada, ya que la porción corta del bíceps está intacta.

En consulta

Tras la exploración, la resonancia magnética nos permite observar el estado del tendón, si está
fuera de su lugar y si presenta o no acúmulo líquido.

Tratamiento

En primer lugar, para aliviar el dolor causado por la tendinitis, recurriremos al tratamiento
conservador, con infiltraciones y fisioterapia. Si el dolor no cede, será necesario ir a quirófano.

Tenotomía o tenodesis
Durante la intervención, se repara la lesión del manguito rotador y se realiza una tenotomía, que
consiste en cortar y desinsertar el tendón de la porción larga del bíceps de su lugar natural. Se
realiza por artroscopia y es muy rápida y eficaz. Alivia el dolor sin pérdida de fuerza en el codo.

Sin embargo, la tenotomía puede provocar que el músculo acabe cayendo parcialmente,
causando el efecto ‘bola de Popeye’. Por ello, en pacientes jóvenes y muy activos puede ser
recomendable la tenodesis, técnica mediante la cual el tendón vuelve a reinsertarse en una
posición más inferior del hueso.

Realizar una u otra técnica será decisión del paciente, debidamente informado por el cirujano. El
resultado de ambas a nivel funcional es similar, aunque el tiempo de recuperación varía.

INESTABILIDAD GLENOHUMERAL - LUXACIONES

El hombro es una articulación tremendamente móvil y, por ello, muy vulnerable. Cualquier
cambio en su complejo equilibrio puede comprometer su movilidad y causar limitaciones y dolor.

La inestabilidad glenohumeral es una patología que afecta, sobre todo, a deportistas y se


manifiesta a través de la inestabilidad o luxaciones repetidas de hombro.

Causas

La luxación de hombro se produce cuando la cabeza del hueso húmero se sale de su lugar, la
cavidad glenoidea. Suele suceder a raíz de una caída: se daña el labrum (tejido fibrocartilaginoso
que rodea el borde de la cavidad glenoidea) y la cabeza del húmero se desplaza hacia afuera.

También se produce en personas que, por genética, presentan una mayor distensibilidad de los
ligamentos y las cápsulas articulares. Decimos de ellas que son ‘hiperlaxas’ por naturaleza.

Hablamos de inestabilidad glenohumeral cuando las luxaciones se repiten, ya sea por la propia
condición natural o por las consecuencias de una primera luxación que altera y vuelve inestable
la estructura del hombro.

Síntomas

En personas que sufren luxaciones repetidas por hiperlaxitud, los episodios no suelen ser muy
dolorosos ya que no se rompe ninguna estructura.
La inestabilidad tiene más gravedad y causa dolor agudo en el hombro sano que sufre una
luxación, normalmente traumática, muchas veces ligada a la práctica deportiva y con el
resultado de una rotura de ligamentos.

A la izquierda, hombro sano. A la derecha, hombro luxado.

En consulta

Tras la exploración al paciente, realizamos radiografías, resonancia magnética para valorar el


estado del labrum y el manguito rotador, y escáner para evaluar la glena.

Tratamiento conservador

Las luxaciones en personas hiperlaxas suelen responder bien a la fisioterapia y no suelen


requerir cirugía, salvo si se vuelven muy habituales y dolorosas.

Cuanto más joven es la persona, mayores son las probabilidades de que la luxación se repita. Es
habitual que la persona desarrolle aprensión y evite hacer ciertos movimientos por temor a que
se produzca la luxación, lo que afecta a su calidad de vida y/o a la práctica deportiva.

En estos casos recomendaremos resolver la inestabilidad en quirófano.

CAPSULITIS RETRÁCTIL - HOMBRO CONGELADO


La cápsula articular es una fina capa que rodea la articulación del hombro, proporcionándole
estabilidad.

La capsulitis retráctil, también conocida como ‘hombro congelado’, provoca la disminución


progresiva del movimiento del hombro por inflamación y retracción de la cápsula articular, que
pierde su tono, se engrosa y endurece.

Causas

Puede producirse por traumatismo aunque, en la mayoría de ocasiones, la causa es desconocida


y aparece de forma espontánea.

Afecta en mayor medida a mujeres de entre 40 y 60 años y personas con diabetes.

La capsulitis retráctil puede aparecer, además, asociada a lesiones del manguito rotador o
al síndrome subacromial cronificado.

Síntomas

En una primera fase, se siente un dolor más o menos intenso que, al no tener causa traumática
llamativa, no se suele consultar.

Si no se actúa, con el paso de los meses la cápsula articular se va engrosando. Disminuye el


dolor pero aparece la rigidez, el hombro se queda ‘congelado’, con la consiguiente limitación
progresiva de movimientos.

Acciones como atarse el sujetador, o vestirse, se vuelven cada vez más complicadas. Se trata de
una lesión que puede llegar a afectar seriamente a la calidad de vida de la persona.

Es fundamental consultar con un especialista ante la aparición de cualquier dolor en el


hombro. En el caso de esta lesión, con la aplicación de ejercicios en la primera fase podemos
evitar que se produzca la rigidez posterior y conseguir que la patología remita por sí sola.

En consulta

Tras explorar al paciente, realizamos radiografías para descartar otras posibles lesiones, como
la tendinitis calcificante. Además, hacemos una resonancia magnética para descartar problemas
tendinosos asociados o lesiones óseas, que pueden pasar desapercibidas en la radiografía.

Tratamiento

En la primera fase de dolor, combinaremos rehabilitación y tratamiento del dolor con


inflitraciones.

Si no es suficiente, trabajaremos en colaboración con especialistas de unidad del dolor,


aplicando tratamientos avanzados como el bloqueo del nervio supraescapular mediante
anestesia de larga duración, radiofrecuencia…

El tratamiento del dolor debe ir acompañado de la realización de ejercicios supervisados por el


cirujano, para evitar alcanzar la fase de rigidez del hombro.

En la segunda fase, disminuye el dolor pero aparece la rigidez. Intentaremos la recuperación a


través de la autorrehabilitación y rehabilitación asistida por fisioterapeuta.
Si pasados unos meses no remiten los síntomas, recomendaremos la intervención quirúrgica.

TENDINITIS CALCIFICANTE

La tendinitis calcificante se produce por una inflamación de los tendones del hombro, que
provoca microsangrados tendinosos que posteriormente se calcifican (se forma una piedrita). Es
más frecuente en el tendón supraespinoso (en la parte superior del hombro).

Causas

Aparece en personas de cualquier edad y condición, proclives por naturaleza a generar dicha
calcificación o con un hueso acromion picudo, que es el que daña el tendón.

La lesión va produciéndose con el tiempo, hasta que un día, de repente, provoca una explosión
de dolor intensísimo, que lleva al paciente al médico.

Síntomas

Dolor muy intenso, no mecánico sino inflamatorio, especialmente nocturno. Puede suceder que
remita el dolor por sí solo, aunque la calcificación continúe ahí.

Si no se trata debidamente, la tendinitis calcificante puede acabar provocando capsulitis retráctil


(‘hombro congelado’).

En consulta

Dado su carácter muy doloroso, lo primero es tranquilizar al paciente e informarle bien de las
diferentes opciones terapéuticas.

Para el diagnóstico, realizaremos un estudio radiográfico. Si se opta por la artroscopia,


realizaremos además una resonancia magnética.

Tratamientos no quirúrgicos

En Artrosasun colaboramos con especialistas en tratamientos innovadores, a los que derivamos


a nuestros pacientes si por su lesión no necesitan intervención quirúrgica.
Salvo excepciones, la tendinitis calcificante se resuelve bien mediante tratamientos no
quirúrgicos, siempre bajo la supervisión estricta del cirujano.

Recomendamos el drenaje de la calcificación bajo ecografía. Se extra el calcio acumulado y se


introduce en su lugar un antiinflamatorio para evitar que se reproduzca. Este procedimiento se
realiza con anestesia local, con excelentes resultados.

También da buen resultado el tratamiento con ondas de choque, que consiste en la aplicación
indolora de ondas acústicas en la zona en la que se encuentra la calcificación, con el objetivo de
ir eliminándola.

Si estas opciones terapéuticas no dan resultado (ocurre en casos muy aislados), recurriremos a
la intervención quirúrgica.

Drenaje mediante artroscopia

Durante la intervención realizaremos el drenaje de la calcificación mediante artroscopia, o bien


el limado del pico del hueso acromion si es ésta la causa de la tendinitis. La intervención
requiere una noche de ingreso en clínica.

Más información sobre la artroscopia de hombro

Recuperación

Con la desaparición de la calcificación, desaparece radicalmente el problema. El paciente que


refería no poder dormir en toda la noche, pasa a dormir de un tirón.

Si ha sido necesaria la artroscopia, la recuperación lleva unos dos meses. Durante los primeros
días, el paciente lleva cabestrillo por encima de la ropa, pero desde el primer día se le insta a
hacer ejercicios, bajo la supervisión del cirujano, hasta ir recuperando progresivamente la
funcionalidad del hombro.

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