0% encontró este documento útil (0 votos)
15 vistas5 páginas

Problemática del IGV en Perú: Análisis y Propuestas

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
15 vistas5 páginas

Problemática del IGV en Perú: Análisis y Propuestas

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

“Año Del Bicentenario, De La Consolidación De Nuestra Independencia, Y De La

Conmemoración De Las Heroicas Batallas De Junín Y Ayacucho”

TEMA
Ensayo: Problemática del IGV

CURSO
Tributación Municipal y Regional

ESTUDIANTES
 Cubas alvarez,Giampiere
 Gallardo Ramos, Blanca Noemi
 García Martinez, Andrea
 Martínez Díaz, Karina Azucena

DOCENTE
Dra. Marylin Alarcon Agreda

2024

CHICLAYO
EL IMPUESTO GENERAL A LA VENTAS

El impuesto general a las ventas, que también grava los servicios, es un impuesto nacional, cuya
alícuota se le conoce de manera común como el 18%, que está conformada por el 16% de
concepto de venta de bienes o servicio, y un 2% de impuesto de promoción municipal (IPM), que
va dirigido al fondo de compensación municipal (FONCOMUN). Su estructura se basa en el
principio de "valor añadido", y se aplica en cada etapa de la cadena de producción y
comercialización, pero su carga final recae sobre el consumidor final. Siempre se comenta que la
alícuota del IGV es demasiado alta, problema que acoge principalmente a las personas jurídicas y
naturales prestadoras de servicios, razón por la cual, estas de manera constante buscan alguna
forma de burlar la ley, lo cual lleva a preguntarse, si el margen del IGV es muy amplio, pues en el
lado de los servicios, resulta muy alta la tasa, pero quizá no sea excesiva el imponerse sobre
comercialización de bienes. Entonces, ¿realmente es demasiado elevado el porcentaje de
contribución establecido del IGV o es muy amplio su margen de recaudación? Resulta muy
complejo de responder de manera contundente, pero nosotros, consideramos que la alícuota del
IGV no es demasiado alta, debido a que es un tipo de impuesto que recae sobre los consumidores
finales, pero si es muy amplio su margen de recaudación, a continuación, nuestras razones.

La alícuota del IGV no es demasiado elevada, pues esta es idónea partiendo de que el IGV lo pagan
los consumidores finales, y que ello incrementa la recaudación fiscal que tiene como fin el
financiamiento del estado, como la administración pública, servicios públicos, obras públicas, ETC.

Ahora, si el IGV recae sobre los consumidores finales ¿cuál es la razón por la que las empresas
quejan el elevado porcentaje de dicha imposición?, la principal razón para este problema es que,
como se hizo mención párrafos anteriores, este tributo también grava los servicios, de modo que
las empresas y personas naturales prestadoras de servicios, recaudan directamente este tributo,
por lo que están obligados a incluir el 18% en la valorización de sus servicios, y pagar con
posterioridad, así aumenta el valor total del servicio, y, considerando que el margen de ganancia
promedio en este tipo de actividades económicas corresponde a un 20% - 30% aproximadamente
(ya incluido el descuento por IGV), y en casos con porcentajes menores, deduciendo, nos damos
cuenta que el IGV puede gravar más de la mitad de las utilidades generadas por la actividad
económica, en algunos casos, siendo algo injusto para las empresas y servidores, que por
imposición se llegue a contribuir en ocasiones mas de lo que se ha ganado.

Viéndolo de este modo, cambia el punto de vista sobre la alícuota del impuesto motivo del
presente, pues para los prestadores de servicios resultaría perjudicial, llegando a reducir sus
utilidades en mas del 50%. Este es un punto muy importante a tomar en cuenta, pues además del
IGV, los mencionados contribuyentes también tienen que pagar el impuesto a la RENTA, que
reduce aun mas sus utilidades, y como consecuencia ocasiona las famosas evasiones fiscales, con
una estimada evasión del 31.4% de los ingresos de este tributo.

El IGV tiene su impacto directamente en los productos, afectando su precio final para el consumo,
lo que a la larga puede afectar de manera positiva o negativa, dependiendo de la alícuota de este,
ahora, ¿cómo afecta en el precio de los productos?, pues si bien este impuesto lo pagan los
consumidores finales, puede entenderse que no es muy afecto a las utilidades de las empresas
dedicadas a la venta de productos, pero de manera indirecta también tiene efectos en ellas, pues
este tributo aumenta el valor de los productos en su precio de venta final, lo que causa reducción
en el consumo por parte de los ciudadanos, que termina por reducir los ingresos corporativos.
También, un sistema tributario que sea excesivamente gravoso, puede generar efectos negativos,
como la reducción del ahorro y la inversión, afectando directamente a la economía a largo plazo.

En comparación con otros países, lo equivalente al IGV, en Sudamérica, específicamente en


Uruguay y Argentina se registra un 22% y 21% respetivamente, siendo las tasas más altas, lo que
demuestra que en nuestro país no es una tasa muy excesiva, a pesar de que los mencionados
países no sean las mejores referencias económicas posibles. En Europa, centrándose en el Reino
Unido con 20% de impuesto al valor agregado o IVA (equivalente al IGV en Perú), y España con un
IVA variable en 4 tasas, siendo la mas alta de 21%, seguida por el 10%, 5% y la alícuota mas baja de
4%; Estos porcentajes, viniendo de países ya desarrollados, notamos que son más altas, aunque en
el caso de España es muy variable, pero, también es un indicador de que la alícuota en nuestro país
no es muy excesiva, sino más bien, es una razonable, pero también se tiene el caso de Japón que
tiene una tasa estándar del 10%, siendo un país con mucha actividad económica, por lo que tiene
un amplio margen de recaudación, a diferencia de nuestro país que en comparación con el país
asiático es mucho menos productivo, por lo que necesita tener una alícuota más elevada para
poder tener una ideal recaudación.
Entonces comparando con otros países notamos que no es una alícuota exagerada, puesto que
tanto países desarrollados como subdesarrollados tienen una alícuota mayor y también menor que
la nuestra, que lo vemos como una tasa razonable, en aplicación a las actividades gravables, pero
en cuanto a los servicios, consideramos una tasa excesiva, pues, considerado lo analizando
párrafos anteriores, dicha imposición puede reducir hasta mas del 50% de las utilidades de las
empresas, además que estas mismas tienen que tributar también con el impuesto a la renta, a
sabiendas de que la inversión privada es fundamental para la sostenibilidad de nuestra economía,
reducir las ganancias de las empresas, perjudica directamente en nuestra economía, pues reduce
la inversión privada, ralentizando el crecimiento de las corporaciones y el flujo de dinero en el país,
causando menor producción y por lo tanto un desarrollo más lento, pues una alta presión fiscal
puede también generar una mayor dependencia de los ciudadanos hacia el Estado, limitando su
autonomía y capacidad para tomar decisiones financieras que favorezcan su bienestar.

Ahora, el IGV esta conformado por el 16% de imposición a las ventas y el 2% de IPM, pero
conforme a lo analizado párrafos anteriores, nuestra postura es que el IGV puede considerarse
ligeramente un poco alto, entonces ¿Podría considerarse retirar el IPM con el fin de reducir la tasa
total?, teniendo en cuenta que el IPM va dirigido al fondo de compensación municipal
(FONCOMUN), destinado a las municipalidades para sus gestiones administrativas, a sabiendas de
que el IPM representa más del 90% recaudado en el FONCOMUN, no es razonable retirar esta tasa
destinada al impulso de las municipalidades. Ya con los ingresos actuales, no puede resultar
suficiente para las gestiones municipales, al contrario, podría considerarse un aumento de esta
pequeña tasa, para reforzar las gestiones municipales, y así brindar facilidades para la realización
de más actividades económicas, lo que generaría mayor margen de recaudación. Entonces la
propuesta es rebajar ese 16% de IGV bruto, pero ¿Qué impacto tendría?

Analicemos algunos aspectos interesantes a tomar en cuenta, cuando se plantea la reducción de


los impuestos en el Perú, sobre todo el IGV.

Si se redujera el porcentaje del Impuesto General a las Ventas (IGV), es probable que, en principio,
los consumidores experimentaran una mayor disponibilidad de dinero en sus bolsillos. Al reducir el
porcentaje del impuesto, el costo final de los productos disminuiría, teniendo precios más bajos
para los consumidores. En este escenario, las familias y los individuos podrían ver un incremento
en su capacidad de compra y en una mayor demanda de bienes y servicios, estimulando así la
actividad económica en el mercado.
Sin embargo (siempre hay un, PERO), hay varios factores que deben considerarse para evaluar los
efectos a largo plazo de una reducción del IGV:

Impacto en las finanzas del Estado: Una reducción del porcentaje del impuesto podría generar una
caída en la recaudación fiscal, lo que obligaría al Estado a reducir el gasto público o aumentar otros
impuestos para compensar la pérdida de ingresos. Pero, hablando de una reducción de 1% o 2%.
No seria un impacto tan abismal en la recaudación, pero si en el flujo de dinero en el sector
privado, que recordemos es donde se aplica los impuestos.

¿Los empresarios bajarían sus precios?: Si bien los consumidores podrían ver precios más bajos
debido a la reducción del IGV, no está garantizado que los productores y empresarios disminuyan
sus precios en la misma medida. En algunos casos, las empresas podrían aprovechar la reducción
del impuesto para aumentar sus márgenes de ganancia, en lugar de transferir la totalidad del
beneficio al consumidor. Esa informalidad en el pensamiento de los empresarios o llamada
coloquialmente “criollada”, no permitiría que los productos bajaran realmente de precio, pero a
pesar de ello, es considerable que, aumentando sus ingresos, las empresas crecen mas rápido, a su
vez generando mayor numero de contribución, pues resultaría conveniente recaudar un 16% de
150,000.00 soles, que un 18% de 100,000.00 soles, se recauda más, y se deja ganar más a las
corporaciones.

Otra propuesta es limitar las actividades gravables del IGV, refiero por supuesto a las actividades de
servicios, implementando un nuevo impuesto que grave los servicios con una alícuota menor o en
todo caso variable para fomentar las inversiones privadas, para así generar más productividad
económica.

En conclusión, estamos a favor de que de la tasa del IGV se mantenga, por considerarla idónea,
pero, consideramos que es muy amplio su margen de recaudación, por lo que también se tiene en
consideración la propuesta de limitar este margen recaudador, y crear un nuevo impuesto que
grava los servicios, y dejar el IGV como imposición a la venta de bienes.

También podría gustarte