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“Año del Bicentenario, de la consolidación de nuestra Independencia, y de la


conmemoración de las heroicas batallas de Junín y Ayacucho”
FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIA POLÍTICA
UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS
(DECANA DE AMÉRICA)

CURSO: Realidad Nacional


DOCENTE: Alejandro Salomón Choque Martínez
TRABAJO: Los Principales Conflictos Armados en el Mundo, el Peligro de una Tercera Guerra
Mundial y la Lucha por la Paz
INTEGRANTES:
Apac De la Cruz José Luis (24020229). E.P. Derecho.
Calderón Nicho Lía Nikol (24020025). E.P. Derecho.
Caso Yauri Willka Guillermomariano (24020195). E.P. Derecho.
Contreras Gonzales William Anthony (24020035). E.P. Derecho.
Huamani Huaman Luis Fernando (24020286). E.P. Derecho.
Salas Izquierdo Aracely (24020342). E.P. Derecho.

Lima, Perú 2024


2

Los Principales Conflictos Armados en el Mundo, el Peligro de una Tercera Guerra

Mundial y la Lucha por la Paz

Índice del contenido

1. Introducción………………………………………………………………………….4

2. Capítulo I: Contexto Histórico de los Conflictos Armados………………………..6

2.1. Evolución de los Conflictos en el Siglo XX …………………………………….6

2.2. Descolonización y Nuevas Luchas………………………………………………...7

3. Capítulo II: Conflictos Armados Actuales y sus Causas………………………..…9

3.1. Principales Conflictos en el Siglo XXI……………………………………………9

3.2. Factores que Alimentan los Conflictos Modernos……………………………….11

3.3. Impacto de los Conflictos en la Población Global……………………………….11

4. Capítulo III: El Riesgo de una Tercera Guerra Mundial………………………...13

4.1. Tensiones entre Superpotencias y su Impacto Global……………………………13

4.2. Factores que Podrían Desencadenar un Conflicto Mundial……………………...13

4.3. Posibles Consecuencias de una Guerra a Gran Escala...…………………………16

4.3.1. Tecnología militar y armas nucleares ….…………………………………16

4.3.2. Conflictos en territorios estratégicos………………………………………17

4.3.3. Riesgo de ciberataques…………………………………………………….18

4.4. Posibles Consecuencias de una Guerra a Gran Escala .…………………………19

4.4.1. Impacto Económico………………………………………………………..19

4.4.2. Impacto Ambiental………………………………………………………...20

4.4.3. Impacto Humanitario………………………………………………………21

5. Capítulo V: La Paz como Estrategia Global de Prevención…………….………..22

5.1. Rol de los Organismos Internacionales en la Mediación……….……………..…22

5.1.1. El Rol de la ONU…………………………………………………….……22


3

5.1.2. El Rol de la Unión Europea (UE)………………………………………… 23

5.1.3. Unión Africana (UA)………………………………………………………23

5.1.4. Unión Africana (UA)………………………………………………………24

5.1.5. Liga de los Estados Árabes (Liga Árabe)…………….……………………24

5.1.6. Organización de Cooperación Islámica (OCI) .…………………………..24

5.2. Iniciativas de Paz a Nivel Gubernamental y Civil……………………………….25

5.2.1. Iniciativas de Paz a Nivel Gubernamental y Civil………….……………..25

5.2.2. Nivel Civil…………………………………………………………………26

5.3. Importancia de la Educación y Cultura de Paz…………………….…………….27

6. Conclusiones…………………………………………………………….…………..28

7. Referencias……………………………………………….…………………………29
4

1. Introducción

Vivimos en un mundo cada vez más interconectados, los conflictos armados

representan un desafío crítico que afecta la estabilidad y el bienestar de millones de personas,

sabemos muy bien que la violencia y la guerra no solo causan un sufrimiento profundo, sino

que también crean crisis humanitarias y desestabilizan regiones enteras, resultando en

desplazamientos masivos y en un clima de incertidumbre global. En este contexto, el riesgo de

una Tercera Guerra Mundial se torna una preocupación cada vez más real, alimentada por

tensiones geopolíticas y rivalidades entre potencias emergentes y establecidas. Como señala la

ONU, "la principal motivación para la creación de las Naciones Unidas fue evitar las

generaciones venideras del flagelo de la guerra"

En el primer capítulo, se presenta un contexto histórico de los conflictos armados,

analizando su evolución en el siglo XX y el impacto de la descolonización. Este enfoque

permite entender cómo las guerras pasadas han moldeado las dinámicas actuales. El segundo

capítulo se dedica a los conflictos armados actuales, identificando sus causas, como la lucha

por recursos y las tensiones étnicas, y el impacto que tienen en la población global. En el tercer

capítulo, se abordan las tensiones entre superpotencias y el riesgo de una Tercera Guerra

Mundial, explorando factores que podrían desencadenar un conflicto global. Finalmente, el

cuarto capítulo destaca la necesidad de promover la paz, analizando el papel de organismos

internacionales y las iniciativas a nivel civil.

Elegimos este tema por su relevancia en el contexto actual, donde los conflictos

armados y las crisis humanitarias se han vuelto cada vez más visibles y preocupantes. La

investigación es crucial para sensibilizar a los lectores sobre la importancia de abordar las

causas de la violencia y fomentar una cultura de paz y reconciliación. Este trabajo tiene como

alcance ofrecer una visión comprensiva de los conflictos armados y su impacto, aunque se
5

limita a los casos más relevantes y recientes. Se basa en una revisión de literatura académica y

reportes de organismos internacionales, utilizando un enfoque analítico que permite entender

la complejidad de estos fenómenos. A través de este análisis, buscamos contribuir a un mayor

entendimiento de la realidad de los conflictos armados y la urgente necesidad de estrategias

efectivas para la prevención y promoción de la paz en el mundo.

Al abordar este tema, es esencial reconocer que la lucha por la paz no es meramente un

esfuerzo diplomático, sino una responsabilidad colectiva que involucra tanto a gobiernos,

organizaciones internacionales y la sociedad civil. Necesitamos un enfoque multidimensional

que no solo aborde los síntomas de la violencia, sino que también ataque sus causas

estructurales.
6

2. Capítulo I: Contexto Histórico de los Conflictos Armados

2.1. Evolución de los Conflictos en el Siglo XX

El siglo XX fue testigo de dos guerras mundiales devastadoras que no solo causaron la

muerte de millones, sino que también transformaron el orden mundial y que transformaron

radicalmente el panorama geopolítico. La Primera Guerra Mundial (1914-1918) resultó en la

muerte de millones y la desintegración de imperios, como el Austrohúngaro y el Otomano. Este

conflicto dejó un legado de inestabilidad en Europa, que se agravó con la Gran Depresión de

1929, creando un caldo de cultivo para el surgimiento de regímenes totalitarios y la Segunda

Guerra Mundial (1939-1945). Esta última guerra fue aún más devastadora, con un saldo de

aproximadamente 70-85 millones de muertos, estas guerras establecieron un precedente de

destrucción a gran escala y llevaron a la creación de instituciones como la Organización de las

Naciones Unidas (ONU) en 1945, cuyo objetivo principal era prevenir futuros conflictos a gran

escala. La creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1945, tras la

devastación global de la Segunda Guerra Mundial, representó un hito crucial en los esfuerzos

internacionales por prevenir futuros conflictos bélicos. Su objetivo central de promover la paz

y la cooperación entre naciones se materializó a través de mecanismos como la diplomacia

preventiva y las misiones de mantenimiento de la paz, los cuales han desempeñado un papel

determinante en la gestión de disputas a nivel global. A lo largo de los años, estos mecanismos

han sido implementados con cierto éxito en regiones de alta tensión, evitando que pequeños

conflictos locales escalen a dimensiones globales. Sin embargo, el impacto y la eficacia de la

ONU siguen siendo objeto de debate, ya que, a pesar de sus esfuerzos, no ha logrado erradicar

las causas profundas de los conflictos ni siempre ha sido capaz de actuar con la contundencia

necesaria ante situaciones críticas. A pesar de sus limitaciones, la ONU ha representado un

esfuerzo colectivo sin precedentes para establecer una arquitectura de paz que continúa siendo

relevante, aunque en constante evolución, hasta la actualidad.


7

Además, el mundo se dividió en dos bloques: el occidental, liderado por Estados

Unidos, y el oriental, bajo la influencia de la Unión Soviética. Este periodo, conocido como la

Guerra Fría (1947-1991), se caracterizó por la competencia ideológica y militar, pero no por

un enfrentamiento directo entre las superpotencias. En cambio, se libraron numerosos

conflictos proxy en regiones como Asia, África y América Latina. Ejemplos notables incluyen

la Guerra de Corea (1950-1953) y la Guerra de Vietnam (1955-1975), donde las potencias

apoyaron a diferentes facciones en conflictos internos, exacerbando las tensiones y

prolongando la violencia

2.2. Descolonización y Nuevas Luchas

La descolonización fue un proceso histórico que se intensificó especialmente entre las

décadas de 1950 y 1970, cuando numerosos países de África y Asia lograron independizarse

de potencias coloniales europeas. Este fenómeno fue impulsado por una combinación de

factores, incluyendo el debilitamiento de las potencias coloniales tras la Segunda Guerra

Mundial, el auge de movimientos nacionalistas y la presión internacional por la

autodeterminación de los pueblos.

La Segunda Guerra Mundial dejó a muchas potencias coloniales en una situación

económica y política precaria. La necesidad de reconstrucción y el costo de mantener imperios

coloniales llevaron a una reevaluación de la viabilidad de estos. Además, el surgimiento de la

ONU en 1945 y su Carta, que promovía los derechos humanos y la autodeterminación, brindó

un apoyo moral a los movimientos de independencia. Líderes como Mahatma Gandhi en India

y Kwame Nkrumah en Ghana se convirtieron en figuras emblemáticas de la lucha por la

independencia, inspirando a otros a seguir sus pasos.

A pesar de la celebración de la independencia, muchos nuevos estados enfrentaron

graves desafíos internos. La descolonización no siempre significó una transición pacífica hacia
8

la soberanía. En muchos casos, las fronteras trazadas por las potencias coloniales no reflejaban

las realidades étnicas, culturales y sociales de las poblaciones locales, lo que llevó a tensiones

y conflictos. La descolonización del siglo XX fue un proceso histórico que marcó la

independencia de numerosos países, pero también trajo consigo una serie de desafíos

complejos. Los nuevos estados, al obtener su soberanía, se encontraron con economías frágiles,

fronteras impuestas artificialmente y sistemas políticos inestables, factores que desencadenaron

profundas divisiones internas. Las tensiones étnicas y religiosas se exacerbaron en muchas

regiones, ya que las fronteras coloniales no tomaron en cuenta la diversidad cultural y étnica

de las poblaciones locales, lo que generó conflictos persistentes. A nivel internacional, estos

países enfrentaron una transición particularmente difícil: la falta de una infraestructura

adecuada y de una base económica sólida obstaculizó su desarrollo. En muchos casos, esto

derivó en conflictos internos prolongados y, en algunos países, en la instauración de regímenes

autoritarios que intentaron controlar las crecientes fracturas sociales y políticas. Así, aunque la

descolonización prometió libertad, las dificultades estructurales y las tensiones heredadas

dejaron una huella profunda en el panorama político y social de los nuevos estados.

La descolonización no solo implicó la obtención de independencia política, sino que

también trajo desafíos significativos en la construcción de estados nacionales estables. Muchos

países enfrentaron problemas de gobernabilidad, corrupción y falta de infraestructura, lo que a

menudo resultó en regímenes autoritarios y nuevas formas de opresión.

En conclusión, la descolonización fue un proceso crucial en la historia moderna que,

aunque resultó en la independencia política de muchas naciones, también desató una serie de

desafíos internos y conflictos que han perdurado en el tiempo. La lucha por la paz y la

estabilidad en estas naciones continúa siendo un tema relevante en el contexto global actual.
9

3. Capítulo II: Conflictos Armados Actuales y sus Causas

3.1. Principales Conflictos en el Siglo XXI

Los conflictos armados del siglo XXI resultan de complejas interacciones entre factores

sociales, políticos, económicos y ambientales. Estos conflictos devastan las áreas donde

ocurren y tienen un impacto global profundo que afecta la economía mundial y la estabilidad

social en diversas regiones. Para entender su origen y repercusiones, es importante analizar

algunos de los conflictos más significativos, los factores que los alimentan y las consecuencias

que tienen sobre la población mundial.

En el contexto de los conflictos armados del siglo XXI, la guerra en Siria es un ejemplo

emblemático de cómo una situación interna puede transformarse en una crisis global. Este

conflicto comenzó en 2011 con protestas pacíficas en el contexto de la Primavera Árabe,

cuando ciudadanos sirios exigieron reformas democráticas y mayores libertades. La represión

violenta del gobierno de Bashar al-Ásad convirtió estas demandas en una guerra civil en la que

se involucraron diversos grupos rebeldes. A medida que el conflicto se intensificaba, potencias

extranjeras como Estados Unidos y Rusia comenzaron a intervenir, apoyando a bandos

opuestos y complicando la resolución de la guerra. La aparición de ISIS, que aprovechó la

inestabilidad para expandir su control en Siria e Irak, añadió otra dimensión al conflicto,

convirtiéndolo en una de las peores crisis humanitarias de la última década. El resultado ha

sido devastador: cientos de miles de personas han muerto, más de 12 millones se han visto

desplazadas y la infraestructura básica ha sido destruida, dejando a millones en condiciones de

extrema vulnerabilidad.

Otro conflicto importante es el enfrentamiento entre Rusia y Ucrania. Comenzó en 2014

cuando Rusia anexó Crimea y hubo enfrentamientos en el este de Ucrania. Pero en 2022, la

situación empeoró cuando Rusia invadió Ucrania. Esto ha aumentado las tensiones e-ntre Rusia

y Occidente. Esta guerra afecta a los ucranianos, quienes enfrentan ataques y desplazamientos.
10

Además, ha provocado sanciones económicas contra Rusia, afectando al comercio mundial. La

crisis está impactando a Europa con refugiados, precios altos de alimentos y combustibles, y

generando preocupación por una posible e-scalada. La guerra en Yemen, que empezó en 2014,

es otro caso significativo en el siglo XXI. Enfrenta a los rebeldes hutíes, apoyados por Irán,

contra el gobierno yeme-ní, respaldado por Arabia Saudita. Los hutíes tomaron la capital, Saná,

lo que llevó a la intervención militar de Arabia Saudita. Buscan restablecer el gobierno yemení.

La guerra ha causado un bloqueo que impide el acceso a alimentos y medicinas, creando una

grave crisis humanitaria. Muchas personas enfrentan inseguridad alimentaria y sanitaria.

Yemen es ejemplo de cómo la rivalidad y la intervención extranjera complican los conflictos

internos.

A estos conflictos se suma la prolongada disputa entre Israel y Palestina, una de las más

complejas del siglo pasado que se extiende hasta la actualidad. Aunque sus raíces se remontan

a 1948, cuando se estableció el Estado de Israel, esta lucha ha continuado con episodios de

violencia periódicos, especialmente en la Franja de Gaza y Cisjordania. A lo largo de los años,

el conflicto ha provocado desplazamientos, restricciones de movimiento, violencia y

polarización internacional. La falta de consenso político y las diferencias ideológicas

complican los esfuerzos de paz, afectando tanto a israelíes como a palestinos, quienes siguen

enfrentando condiciones de vida muy difíciles.

En África subsahariana, los conflictos también son una realidad constante y, en muchos

casos, están impulsados por disputas por recursos y tensiones étnicas. En la República

Democrática del Congo, diversos grupos armados luchan por el control de recursos minerales

como el coltán, lo que ha resultado en una guerra prolongada que afecta a miles de civiles.

Nigeria enfrenta la amenaza de Boko Haram, un grupo terrorista que utiliza tácticas de guerrilla

y comete actos violentos, incluidos atentados y secuestros. Asimismo, la región del Sahel, que

incluye a países como Mali, Níger y Burkina Faso, vive una crisis de seguridad agravada por
11

la expansión de grupos extremistas y la desertificación, que intensifican las tensiones entre

comunidades y debilitan la estabilidad de la región.

3.2. Factores que Alimentan los Conflictos Modernos

Los conflictos actuales están impulsados por varios factores interrelacionados. Un

elemento clave es la lucha por el control de recursos naturales como petróleo, gas, minerales y

agua, que se han convertido en causas frecuentes de conflicto en regiones donde el acceso a

ellos es limitado. En Oriente Medio, la riqueza petrolera ha atraído tanto intereses locales como

intervenciones extranjeras, mientras que en África el control de recursos minerales ha

incentivado la creación de grupos armados que generan violencia en áreas ricas en recursos. A

estos problemas se suman las diferencias re-ligiosas y étnicas, que a menudo son explotadas

por líderes políticos o grupos extremistas para obtener apoyo popular o justificar sus acciones.

Estas divisiones son evidentes en conflictos como el de Irak, donde la rivalidad entre sunitas y

chiitas ha llevado a episodios de violencia sectaria. En Myanmar, la persecución de los

rohinyás, una minoría musulmana, muestra cómo estas divisiones étnicas y religiosas se

convierten en causas de enfrentamiento cuando las autoridades o grupos dominantes buscan

consolidar su poder mediante el control o expulsión de grupos minoritarios.

3.3. Impacto de los Conflictos en la Población Global

La rivalidad entre grandes potencias también contribuye a los conflictos armados

actuales, especialmente cuando estas potencias apoyan a diferentes bandos en conflictos

regionales para aumentar su influencia geopolítica. En Siria, la intervención de Estados Unidos

y Rusia ha aumentado la magnitud del conflicto, mientras que, en Asia, la competencia entre

China y Estados Unidos ha generado tensiones en áreas como el Mar de China Meridional y

Taiwán. Esta competencia internacional prolonga los conflictos locales, haciendo más difícil

su solución pacífica. La presencia de grupos extremistas y terroristas, como ISIS, Boko Haram
12

y Al Qaeda, es otro factor importante. Estos grupos se aprovechan del vacío de poder en

regiones con gobiernos débiles, y sus tácticas violentas generan una atmósfera de terror e

inestabilidad que afecta tanto a la población local como a la pe-rcepción de seguridad e-n todo

el mundo.

El cambio climático y la falta de recursos empeoran los conflictos donde ya hay pocos

medios de subsistencia. En el Sahel africano, la desertificación y la sequía han aumentado la

competencia por agua y tierras, aume-ntando la violencia y los grupos armados. Los conflictos

armados tienen un impacto devastador en la población global. Uno de los efectos más graves

es el desplazamiento forzado de millones de personas, que huyen de la violencia buscando

refugio en otros países. Según el ACNUR, los conflictos en Siria, Ucrania y Afganistán han

aumentado el número de refugiados, generando crisis humanitarias para los países receptores.

Los refugiados enfrentan muchas barreras para acceder a derechos básicos como educación y

trabajo, lo que afecta su integración y crea desafíos para los gobiernos que los acogen.

Además de los problemas sociales, los conflictos afectan la economía global, alterando

el comercio y la producción de bienes esenciales. La guerra en Ucrania, por ejemplo, ha

interrumpido el suministro de trigo y fertilizantes, subiendo los precios de alimentos en muchos

países. También, los conflictos en zonas productoras de pe-tróleo y gas causan fluctuaciones

de precios, afectando consumidores y empresas.

Finalmente, los conflictos destruyen la salud y la infraestructura, afectando hospitales

y sistemas de agua. En Yemen, la destrucción de infraestructuras básicas ha causado brotes de

enfermedades como el cólera, empeorando la situación sanitaria de una población ya

necesitada. También, la destrucción de sitios históricos y daños ecológicos son consecuencias

de los conflictos, afectando el patrimonio cultural y medio ambiente.


13

4. Capítulo III: El Riesgo de una Tercera Guerra Mundial

4.1. Definición de superpotencia

Por superpotencia entendemos: aquel Estado con capacidad y voluntad de ejercer una

hegemonía, absoluta en el marco de una sociedad mundial mediante la disponibilidad de un

poderío militar de naturaleza nuclear susceptible de provocar una guerra de destrucción masiva

y simultánea, capaz de poner en peligro la existencia de toda la Humanidad, así como de una

potencialidad económica y técnica que permita mantener e incrementar dicho poderío militar

nuclear al objeto de garantizar su capacidad disuasoria. Tanto las superpotencias como las

grandes-potencias, aunque pueden participar en un conflicto bélico con ciertas posibilidades

de éxito, su protagonismo internacional está basado más en la disuasión que en la guerra, más

en. la amenaza militar que en la efectiva utilización de esta.

4.2. Tensiones entre superpotencias y su impacto global

Las dos superpotencias más importantes del mundo, EE. UU. y China, se encuentran

en una creciente tensión que ha aumentado a lo largo del siglo XXI, debido a que ambas buscan

la hegemonía económica, política y militar a nivel global. Mediante estrategias contundentes,

ambos titanes intentan imponerse uno sobre el otro. En este contexto, están inmersos en una

intensa batalla comercial, una carrera tecnológica, una creciente tensión militar y, sobre todo,

en una disputa por Taiwán.

Después de la incorporación de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC)

en 2001, el país experimentó uno de los crecimientos económicos más rápidos y sostenidos de

la historia moderna. La adhesión a la OMC marcó el comienzo de una nueva era para China,

que pasó a integrarse completamente en la economía global. Este proceso de integración

permitió a China aprovechar nuevas oportunidades comerciales, aumentar su competitividad

en mercados internacionales y convertirse en una potencia manufacturera global. Gracias a su


14

capacidad de producir a bajos costos, los productos chinos han ganado un fuerte terreno en el

mercado global. Según el Foro Económico Mundial, 1 de cada 5 productos fabricados y

exportados en el mundo es de origen chino. Esto ha dejado atrás a la industria estadounidense,

que se ha visto obligada a competir con la eficiencia y precios reducidos de la producción china.

La llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos marcó un cambio significativo

en la política comercial del país, especialmente en relación con China. A diferencia de sus

predecesores, Trump adoptó un enfoque más agresivo para enfrentar el desequilibrio comercial

entre ambas naciones. En julio de 2018, Estados Unidos implementó por primera vez tarifas

aduaneras sobre bienes provenientes de China, lo que dio inicio a una guerra comercial. La

tensión entre las dos potencias se intensificó a medida que ambos países respondían con nuevas

rondas de aranceles adicionales. Después de meses de negociaciones, en diciembre de 2019, se

alcanzó un acuerdo preliminar que buscaba mitigar las diferencias comerciales. Aunque

actualmente parece haber una tregua temporal, esta guerra comercial ha puesto de manifiesto

el desacoplamiento económico entre Estados Unidos y China, un fenómeno que, según

numerosos analistas, ya está en marcha y podría continuar en el futuro próximo (Politi, 2020).

Este distanciamiento se ha visto reflejado en la significativa disminución de la inversión china

en Estados Unidos, que pasó de 45 mil millones de dólares en 2016 a solo 5 mil millones en

2019 (Kynge, Manson, & Politi, 2020).

En cuanto a la carrera tecnológica, la superioridad en este ámbito se presenta como un

prerrequisito esencial del poder en el mundo actual, incluido el dominio militar. La llegada de

China a los escalones superiores de áreas como la inteligencia artificial (IA) o la biotecnología,

donde la preeminencia estadounidense era antes incontestable, ha activado señales de alarma

en Occidente (Ortega, A. 2020). Estados Unidos optó por prohibir ciertas tecnologías y

componentes avanzados, como la última generación de semiconductores (indispensables para


15

el desarrollo tecnológico) pues EE. UU. es plenamente consciente de la dependencia china de

la investigación y la tecnología avanzada estadounidense, mientras que China prioriza dejar

esta dependencia y volverse autosuficientes.

Otra fuente de tensión entre estos dos gigantes radica en el riesgo de un conflicto

indirecto: si uno de ellos ataca directamente a un aliado estratégico del otro, es probable que la

respuesta sea inmediata y contundente. Esta dinámica de compromisos mutuos de defensa y

alianzas militares podría desencadenar una escalada rápida, aumentando el riesgo de

confrontación directa.

La tensión más fuerte radica en la disputa sobre Taiwán, un conflicto que tiene sus

raíces en el final de la Guerra Civil China en 1949. Desde entonces, Taiwán ha sido gobernado

de manera independiente, aunque China lo considera una provincia rebelde que debe unificarse

con el continente, incluso recurriendo a la fuerza si fuera necesario. Por su parte, Estados

Unidos ha mantenido un compromiso con la defensa de Taiwán, aunque, en términos

diplomáticos, no reconoce oficialmente a la isla como una república independiente.

La importancia estratégica de Taiwán radica en su ubicación cerca de dos puntos clave:

el Estrecho de Miyako, al norte, cerca de Japón, y el Canal de Bashi, al sur, entre Taiwán y

Filipinas. Estas dos rutas son vitales para el acceso de China al océano Pacífico, lo que otorga

a Taiwán un valor geopolítico crucial en el equilibrio de poder en la región. Además, Estados

Unidos mantiene bases militares en Taiwán, Japón, Filipinas y Corea del Sur, formando una

cadena de alianzas militares que limita la capacidad de China para realizar un ataque militar

directo contra Taiwán.

Otro factor de gran importancia es el papel central de Taiwán en la producción de

semiconductores, que abarca alrededor del 90% de la fabricación mundial de estos

componentes. Los semiconductores son esenciales para una amplia gama de tecnologías, desde
16

la inteligencia artificial (IA) hasta la industria automotriz, la aviación militar y los dispositivos

electrónicos avanzados. Esta dependencia global de Taiwán en la fabricación de

semiconductores añade una dimensión económica crítica a su relevancia estratégica.

4.3. Factores que Podrían Desencadenar un Conflicto Mundial

A medida que las relaciones internacionales se vuelven más complejas, ciertos factores

específicos están elevando el riesgo de una guerra a escala mundial. El fortalecimiento de las

capacidades militares y nucleares, las tensiones en territorios clave y el aumento de los

ciberataques son algunos de los elementos que, en un escenario de alta confrontación, podrían

escalar rápidamente hacia un conflicto global. Estos factores, alimentados por la rivalidad entre

superpotencias, han generado un entorno inestable que amenaza la paz internacional y plantea

serias implicaciones para el futuro de la seguridad global.

4.3.1. Tecnología militar y armas nucleares.

La tecnología militar ha evolucionado significativamente en las últimas décadas,

ampliando el alcance y el poder destructivo de las armas disponibles para los estados. Este

desarrollo, especialmente en el ámbito de las armas nucleares, representa una amenaza latente

para la paz y la estabilidad global. Desde mediados del siglo XX, la proliferación de armas

nucleares ha sido un tema central en las relaciones internacionales, dado que el incremento en

el número y poder de estas armas aumenta la posibilidad de un conflicto de escalada

catastrófica. De acuerdo con Mabire (1986), el esfuerzo internacional por controlar y reducir

la proliferación de estas armas ha sido una tarea compleja y llena de desafíos, pues muchos

estados consideran necesario mantener capacidades nucleares como medida de defensa y

disuasión.
17

Mientras que las relaciones entre grandes potencias se tornan tensas, el riesgo de una

carrera armamentista se ha intensificado. De Mesa (2023) menciona que, en el contexto de una

posible “nueva Guerra Fría”, Estados Unidos, Rusia y China han incrementado

considerablemente sus inversiones en tecnología militar avanzada. Estas innovaciones, como

los misiles hipersónicos y drones autónomos, no solo fortalecen el poderío de cada nación, sino

que también crean un escenario de incertidumbre en el que un error de cálculo podría

desencadenar un conflicto nuclear.

4.3.2. Conflictos en territorios estratégicos.

Las disputas territoriales en regiones estratégicas representan un factor importante en

el aumento de tensiones globales. Estas zonas, por su ubicación geográfica y recursos naturales,

tienen un valor crucial tanto para el control militar como para la economía global. Un ejemplo

claro es el Mar de China Meridional, una región de interés prioritario para China debido a su

valor estratégico ya los recursos energéticos que alberga. Según Vidal Pérez (2024), la postura

de China en esta región responde a un enfoque geopolítico que busca afianzar su presencia

militar y económica en el Indo-Pacífico, lo que provoca enfrentamientos con otros países

asiáticos y con Estados Unidos, que también defiende su influencia en la zona.

Por otro lado, Europa del Este se ha convertido en un foco de inestabilidad con la

expansión de la OTAN hacia territorios próximos a Rusia. La situación en Ucrania es

particularmente significativa, ya que desde el 2014 se ha intensificado el conflicto armado en

el este de este país y ha generado una disputa entre Rusia y Occidente. Méndez Gutiérrez del

Valle (2011) resalta que este tipo de conflictos en regiones limítrofes de grandes potencias

pueden escalar rápidamente debido a la intervención de alianzas internacionales, aumentando

el riesgo de un conflicto global.


18

Estas tensiones en territorios estratégicos son un reflejo de la competencia por la

supremacía geopolítica y la defensa de esferas de influencia, donde las superpotencias no solo

protegen intereses nacionales, sino que también buscan evitar que sus rivales amplíen su

influencia en regiones clave.

4.3.3. Riesgo de ciberataques.

En el contexto actual de seguridad global, las ciber amenazas se han convertido en un

factor cada vez más relevante que podría desencadenar un conflicto a gran escala. Los

ciberataques, que impactan en infraestructuras críticas como redes de energía, sistemas

financieros y redes de comunicación, representan una vulnerabilidad significativa para los

estados. Según Bartolomé (2019), las ciber amenazas tienen el potencial de desestabilizar

países enteros, generando un ambiente de desconfianza y rivalidad entre las principales

potencias mundiales.

La ciberguerra, además de ser una herramienta de espionaje, puede provocar represalias

militares si los ataques alcanzan objetivos de alto valor. González (2020) menciona que, en una

situación de tensión, un ciberataque significativo puede ser interpretado como un acto hostil,

escalando las tensiones hacia un enfrentamiento físico. El conflicto en Ucrania es un ejemplo

reciente, en el cual las acciones en el ciberespacio han servido como una extensión de las

tácticas de guerra convencionales, demostrando que las capacidades cibernéticas pueden actuar

como un desencadenante de conflictos internacionales en escenarios de alta tensión (CIDOB,

2023).

Además, Carlini (2016) destaca que la falta de regulación internacional en

ciberseguridad agrava la situación, ya que no existen acuerdos efectivos que limiten el uso de

ciberataques en tiempos de paz. Esto genera una atmósfera de incertidumbre, donde los países
19

se ven obligados a fortalecer sus defensas cibernéticas, incrementando las probabilidades de

una respuesta bélica frente a un ataque de origen desconocido

4.4. Posibles Consecuencias de una Guerra a Gran Escala

Las consecuencias de una guerra a gran escala abarcan múltiples dimensiones y afectan

tanto a nivel local como global. Estos conflictos no solo generan destrucción inmediata, sino

que dejan efectos duraderos que afectan profundamente a las sociedades y al planeta. Los

impactos económicos suelen incluir la destrucción de infraestructura, el colapso del comercio

y la inversión, y la desestabilización financiera, lo cual retrasa el desarrollo en las zonas

afectadas. A nivel ambiental, los conflictos dejan cicatrices difíciles de reparar en los

ecosistemas y agravan problemas globales, como la contaminación y el cambio climático. En

cuanto al aspecto humanitario, la guerra provoca una crisis de desplazamiento, aumenta las

vulnerabilidades de la población civil y genera un deterioro en la calidad de vida que afecta a

las generaciones futuras. Estos impactos conjuntos subrayan la magnitud y complejidad de los

daños que una guerra puede causar, así como los desafíos para lograr una paz sostenible.

4.4.1. Impacto Económico.

Un conflicto armado de gran escala puede tener efectos devastadores en la economía

global, afectando tanto a los países involucrados directamente como a la comunidad

internacional. La destrucción de infraestructura esencial, la interrupción de la producción y el

comercio, así como la inestabilidad en los mercados financieros, son algunas de las

consecuencias económicas más inmediatas. Según García y Pulgar (2010), las guerras de gran

escala han demostrado históricamente su capacidad para desestabilizar las economías globales,

al provocar la destrucción de redes comerciales y la pérdida de inversiones, generando así un

impacto profundo en la economía mundial.


20

En el contexto de la globalización, los efectos económicos de un conflicto armado a

gran escala son aún más pronunciados, dado que las economías están interconectadas. Esto

significa que una interrupción en un área puede desencadenar efectos en cadena en diversas

regiones del mundo. Tal y como señalan García y Pulgar (2010), los conflictos prolongados

impiden el desarrollo económico al limitar el comercio y la inversión en áreas de conflicto y

en sus alrededores. Además, la necesidad de reconstrucción tras el fin de un conflicto implica

costos significativos, donde los recursos que podrían ser destinados al desarrollo social y

económico se desvían hacia la recuperación de infraestructuras y servicios básicos.

4.4.2. Impacto Ambiental.

Los conflictos armados a gran escala también traen consigo una serie de efectos

devastadores sobre el medio ambiente. La actividad militar, que incluye el uso de armas

pesadas y explosivas, produce contaminación del suelo, agua y aire, y destruye ecosistemas

enteros. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (2023) advierte que, en

zonas de alta biodiversidad, los conflictos generan un impacto duradero, ya que los ecosistemas

degradados tardan décadas en recuperarse y, en muchos casos, la pérdida de especies es

irreversible.

Además, los conflictos bélicos intensifican los efectos del cambio climático, no solo

por las emisiones de gases contaminantes durante las operaciones militares, sino también por

la destrucción de áreas forestales que cumplen un rol clave en la captura de carbono. De

acuerdo con EFEverde (2023), la guerra en zonas de alta sensibilidad ambiental, como el Medio

Oriente, ha resultado en la liberación de cantidades significativas de toxinas en el medio

ambiente, afectando la salud de las poblaciones locales y deteriorando la calidad de los recursos

naturales. En este sentido, los efectos ambientales de los conflictos no solo amenazan la
21

biodiversidad, sino que también incrementan los riesgos de crisis de recursos, al dañar el suelo

y reducir el acceso al agua limpia y tierras cultivables.

4.4.3. Impacto Humanitario.

Las guerras a gran escala afectan profundamente a la población civil, generando

desplazamientos masivos, violaciones de derechos humanos y crisis sanitarias. Los conflictos

armados obligan a millones de personas a abandonar sus hogares en busca de seguridad, lo cual

crea situaciones de desplazamiento interno e internacional. Según Acevedo Suárez y Rojas

Castillo (2016), las consecuencias humanitarias de los conflictos incluyen la destrucción de

hogares y comunidades, el colapso de los servicios de salud y educación, y el incremento de la

pobreza en las zonas afectadas.

Además, el impacto humanitario no se limita solo a la pérdida de vidas; También se

refleja en el deterioro de la salud física y mental de los sobrevivientes, quienes quedan

expuestos a condiciones de vida precarias, falta de atención médica y riesgos de epidemias en

los campos de refugiados. Hernández Villalobos y Manasía Fernández (2005) destacan que la

ruptura de estructuras familiares y comunitarias provoca un deterioro social y cultural duradero,

que se prolonga mucho después de finalizado el conflicto, dejando secuelas en generaciones

futuras y obstaculizando el proceso de reconstrucción y reconciliación.

En suma, las repercusiones de una guerra a gran escala se extienden más allá del campo

de batalla, afectando profundamente las economías, el medio ambiente y la vida de millones

de personas. Estos impactos reflejan no solo las pérdidas inmediatas, sino también los desafíos

de largo plazo para la recuperación y el restablecimiento de la estabilidad. Abordar estos

efectos y prevenir futuros conflictos exige una respuesta internacional coordinada y un

compromiso firme hacia la paz y el desarrollo sostenible.


22

5. Capítulo V: La Paz como Estrategia Global de Prevención

En este capítulo, se explorarán las iniciativas y roles de estos actores en la construcción

y mantenimiento de la paz, abordando cómo las políticas de mediación, las iniciativas civiles

y la educación en valores pacíficos son herramientas fundamentales para alcanzar un orden

internacional más seguro y estable.

5.1. Rol de los Organismos Internacionales en la Mediación

5.1.1. El Rol de la ONU.

Desde su fundación hace 75 años, tras los estratos de la Segunda Guerra Mundial, la

Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha liderado los esfuerzos globales para mantener

la paz y prevenir conflictos. A través de mecanismos establecidos en la Carta de las Naciones

Unidas, como la diplomacia preventiva y la mediación, la ONU ha intervenido en numerosos

escenarios para evitar la escalada de tensiones y fomentar la resolución pacífica de disputas.

La diplomacia preventiva de la ONU se centra en identificar y abordar tensiones antes

de que se conviertan en conflictos armados. Este enfoque incluye la negociación, la

investigación y el arbitraje, según lo dispuesto en el artículo 33 de la Carta de las Naciones

Unidas. La prevención de conflictos también se apoya en la acción coordinada entre diversos

actores, desde gobiernos hasta organizaciones regionales, asegurando que las raíces

estructurales de las tensiones sean tratadas (ONU, 2020). Asimismo, el Departamento de

Asuntos Políticos y de Construcción de la Paz (DAPCP) desempeña un papel crucial en este

ámbito, ofreciendo análisis de riesgos, estrategias de planificación y apoyo a enviados

diplomáticos. Al respecto, la DAPCP (2024) menciona que supervisa más de 35 misiones

políticas alrededor del mundo, como las oficinas en África Central y Asia Central, que trabajan

directamente con líderes regionales para gestionar las fuentes de tensión de manera pacífica.
23

Por otra parte, la mediación, como herramienta clave de la ONU, se basa en la

imparcialidad y en la colaboración con todas las partes involucradas en un conflicto. Este

proceso, liderado por el secretario general y sus enviados especiales, busca alcanzar acuerdos

que promuevan una paz sostenible (ONU, 2020). Un ejemplo paradigmático es el caso de

Colombia, donde la ONU verificó el alto el fuego y la implementación del Acuerdo de Paz

firmado entre el gobierno y las FARC-EP. Esta misión, que enfatizó la participación de mujeres

y actores locales, continúa ofreciendo lecciones valiosas sobre la construcción de una paz

inclusiva. Además, la ONU ha desarrollado herramientas como el Equipo de Reserva de

Expertos en Mediación y el sistema United Nations Peacemaker, que brindan asesoramiento y

apoyo logístico a los mediadores sobre el terreno. Estas iniciativas permiten una respuesta

rápida y eficaz ante crisis emergentes.

5.1.2. El Rol de la Unión Europea (UE).

La UE trabaja activamente en la resolución de conflictos a través de su Servicio

Europeo de Acción Exterior (SEAE). Es así, que la UE (2023) menciona que también brinda

apoyo financiero y logístico a procesos de paz mediante misiones diplomáticas y asociaciones

estratégicas. En dicho año, la UE lideró los esfuerzos de mediación en el conflicto entre

Armenia y Azerbaiyán tras las tensiones en Nagorno-Karabaj. Facilitó reuniones entre líderes

de ambos países y promovió acuerdos preliminares para reducir las hostilidades.

5.1.3. Unión Africana (UA).

La UA se enfoca en la resolución de conflictos dentro del continente africano mediante

su Consejo de Paz y Seguridad. Ofrece mediación, despacho de misiones de paz y coordinación

de esfuerzos diplomáticos. En 2022, la UA jugó un papel fundamental en las negociaciones

para el cese de hostilidades en Etiopía, entre el gobierno y las fuerzas rebeldes del Tigray. Esta

mediación permitió la entrega de ayuda humanitaria y la disminución de la violencia en la


24

región. Sin embargo, Gebreselassie Kahsay (2024), profesora de la Universidad de Mekele

Kahsay considera que el acuerdo no ha sido implementado del todo, y que más bien "es un

fracaso" porque no restauró los territorios de Tigray. Debido a esto, los habitantes o

desplazados internos del oeste de Tigray no regresan a sus hogares. Los civiles no están a salvo,

asegura.

5.1.4. Organización de Estados Americanos (OEA).

La OEA facilita la resolución de conflictos en las Américas mediante el diálogo político,

la mediación y el envío de misiones de observación electoral para prevenir tensiones políticas.

En Bolivia, tras la crisis política de 2019, la OEA participó en procesos de mediación que

contribuyeron a garantizar elecciones transparentes y pacíficas en 2020.

5.1.5. Liga de los Estados Árabes (Liga Árabe).

La Liga Árabe interviene en conflictos dentro del mundo árabe, promoviendo el diálogo

entre Estados miembros y apoyando iniciativas de paz en la región. En el conflicto sirio, la

Liga Árabe intentó mediar en las primeras etapas de la crisis, proponiendo planes para el cese

de hostilidades y la transición política, aunque con resultados limitados debido a las tensiones

internas entre sus miembros.

5.1.6. Organización de Cooperación Islámica (OCI)

La OCI trabaja para resolver conflictos entre países musulmanes, promoviendo la

cooperación y la paz en el marco de los valores islámicos. La OCI recomendó un papel en la

mediación del conflicto entre Pakistán e India sobre Cachemira, apoyando el diálogo y las

iniciativas multilaterales para reducir las tensiones.


25

5.2. Iniciativas de Paz a Nivel Gubernamental y Civil

5.2.1. Nivel Gubernamental

Los acuerdos de paz entre gobiernos y actores en conflicto son herramientas

fundamentales para resolver tensiones prolongadas. A lo largo de los años, varios procesos han

destacado por su impacto positivo y su capacidad para inspirar a otros. A continuación, se

destacarán los más relevantes encontrados en esta investigación

El acuerdo de paz entre el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas

Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP), firmado en 2016, es uno de

los ejemplos más recientes de un acuerdo integral. Este proceso incluyó la desmovilización de

combatientes, la reintegración a la sociedad, la restitución de tierras y la promoción de una

participación política más inclusiva. Además, el enfoque de género del acuerdo, que priorizó

la participación de las mujeres en la implementación del pacto, es considerado un modelo

internacional

En Sudán del Sur, el conflicto armado interno ha devastado el país desde su

independencia. Sin embargo, el Acuerdo Revitalizado de 2018 marcó un paso significativo

hacia la paz, reuniendo a las partes enfrentadas en un esfuerzo por formar un gobierno de

unidad nacional y reducir la violencia. Aunque los desafíos persisten, este acuerdo ha sido un

ejemplo de la importancia de la mediación internacional, liderada por organismos como la

Unión Africana.

El Acuerdo de Viernes Santo de 1998 puso fin a décadas de violencia sectaria en Irlanda

del Norte, conocida como The Troubles . Este acuerdo, alcanzado con el apoyo de figuras

políticas locales y mediadores internacionales, inclusión el desarme de grupos paramilitares y

la creación de un gobierno compartido. Este modelo de reconciliación ha sido emblemático en

la resolución de conflictos.
26

5.2.2. Nivel Civil

La participación de la sociedad civil en la construcción de la paz es fundamental para

garantizar que los acuerdos y esfuerzos institucionales sean sostenibles. Las organizaciones de

derechos humanos, los movimientos sociales y los líderes civiles desempeñan un papel crucial

en este ámbito. En los siguientes parráfos, se destacarán los más relevantes encontrados en esta

investigación

Grupos como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han sido actores clave en

la defensa de los derechos humanos en contextos de conflicto. Estas organizaciones

documentan abusos, promueven la rendición de cuentas y fomentan el diálogo entre las partes

en conflicto. Por ejemplo, en Siria, sus informes han servido para visibilizar las violaciones de

derechos humanos y presionar por soluciones negociadas.

Todas las partes en el prolongado conflicto y sus aliados siguieron llevando a cabo

ataques ilícitos, matando a civiles y destruyendo infraestructura vital. Grupos armados

respaldados por Turquía mataron ilícitamente a cuatro civiles. El gobierno y los grupos

armados negaron a los civiles el acceso a la ayuda humanitaria. El gobierno siguió sometiendo

a decenas de miles de personas a desaparición forzada; la Asamblea General de las Naciones

Unidas estableció una institución internacional para esclarecer la suerte de las personas

desaparecidas y proporcionar reparación a las familias de las víctimas. El gobierno y las fuerzas

armadas detuvieron arbitrariamente a personas por expresar sus opiniones. Los refugiados

siguieron corriendo el riesgo de ser detenidos a su regreso a Siria. El gobierno siguió

impidiendo a los residentes y a los desplazados internos del noroeste de Siria acceder a

servicios esenciales, violando sus derechos económicos y sociales. El gobierno violó el derecho

a la vivienda de los residentes de la ciudad de Alepo, cuyas casas se vieron afectadas por fuertes

terremotos el 6 de febrero. El ejército israelí reprimió violentamente las protestas contra la


27

instalación de turbinas en los Altos del Golán, una zona siria ocupada por Israel durante 56

años. (Amnisitia Interancaional, párr. 1)

En Liberia, el movimiento Women of Liberia Mass Action for Peace, liderado por

mujeres, fue determinante para poner fin a la guerra civil en 2003. Estos líderes lograron unir

a comunidades divididas, promoviendo el cese al fuego y la participación activa de las mujeres

en las negociaciones de paz (Kuwonu, párr. 2)

5.3. Importancia de la Educación y Cultura de Paz

La educación desempeña un papel clave en la transmisión de valores de paz, tolerancia

y respeto a la diversidad. A través de programas educativos, se fomenta a las nuevas

generaciones la capacidad de analizar conflictos, comprender sus causas y buscar soluciones

pacíficas.

La UNESCO lidera iniciativas globales para promover la educación en valores de paz.

Su programa Educación para la Ciudadanía Mundial integra temas como los derechos

humanos, la resolución de conflictos y la sostenibilidad en los currículos escolares. Estos

programas ayudan a que los estudiantes no solo comprendan la importancia de la paz, sino que

también desarrollen habilidades para aplicarla en sus comunidades. En Sierra Leona, después

de la guerra civil, se implementaron programas educativos que incluyeron temas de

reconciliación y derechos humanos. Estas iniciativas ayudarán a reconstruir el tejido social y

reducir las tensiones entre comunidades (UNESCO,2023). En Colombia, tras el acuerdo de paz

de 2016, las escuelas rurales han incorporado contenidos sobre convivencia y derechos

humanos para promover la reconciliación entre las generaciones más jóvenes.

Por otro lado, la cultura de paz va más allá de la educación formal y abarca valores,

actitudes y comportamientos que promueven el entendimiento y la cooperación en todos los


28

niveles de la sociedad. Construir una cultura de paz implica fomentar la igualdad de género, el

respeto por la diversidad cultural y la participación ciudadana activa.

El Movimiento de Mujeres Constructoras de Paz en Liberia es un ejemplo inspirador

de cómo las comunidades pueden liderar el cambio social. Estas mujeres promovieron el

diálogo y lograron el cese al fuego durante la guerra civil.

Programas de Mediación Escolar: En varios países, se han implementado programas

donde los estudiantes actúan como mediadores en conflictos escolares. Esto no solo reduce la

violencia en las aulas, sino que también enseña habilidades transferibles a otros contextos.

Por último, la educación y la cultura de paz están estrechamente relacionadas con los

Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular el ODS 4 (educación de calidad) y el

ODS 16 (paz, justicia e instituciones sólidas). Sin paz, las sociedades enfrentan obstáculos

significativos para el desarrollo. De manera recíproca, la falta de oportunidades educativas

puede generar desigualdades que incrementan las tensiones sociales.

6. Conclusiones

En síntesis, la monografía analiza los conflictos armados a nivel global, empezando con un

contexto histórico que revela su evolución, destacando la descolonización y sus desafíos

internos. En el siglo XXI, los conflictos actuales se alimentan de factores complejos como la

lucha por recursos, tensiones geopolíticas y rivalidades entre superpotencias, lo que aumenta

el riesgo de una posible Tercera Guerra Mundial. Además, se subraya el impacto de estos

conflictos en la población global, la economía y el medio ambiente. Finalmente, se destaca la

importancia de la paz como estrategia global, enfatizando la necesidad de un enfoque

multidimensional para abordar tanto los síntomas como las causas estructurales de la violencia,

promoviendo así una cultura de paz y reconciliación.


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