Lacan, J.
(1960) Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente
freudiano.
Por la razón de que es el deseo por el que se origina, en el hecho de que por una simetría
singular, interviene lo incondicional de la demanda de amor, donde el sujeto permanece en
la sujeción del Otro, para llevarlo a la potencia de la condición absoluta, donde lo absoluto
quiere decir desasimiento.
El deseo se origina, por una simetría singular, donde en un principio interviene lo
incondicional de la demanda de amor, donde el sujeto permanece en la sujeción del Otro,
pero frente esto debe ocurrir un desasimiento, es decir, para llevarlo a la potencia de la
condición absoluta, donde aparece el sujeto como quien le pone condiciones al Otro y
donde este no aparece como garante y omnipotente, sino también en falta. De esta forma
se puede constituir el sujeto como deseante y en potencia de utilizar sus propios
significantes.
A esto responde la fórmula: El inconsciente es el discurso del Otro, en la que hay que
entender el “de”. El deseo del hombre es el deseo del Otro, donde el de da la determinación
llamada subjetiva, a saber la de que es cuanto Otro como desea.
La cuestión del Otro que regresa al sujeto desde el lugar de donde espera un oráculo, bajo
etiqueta de un (Che voui? ¿Qué quieres?) es la que conduce mejor el camino de su propio
deseo, si se pone a reanudar gracias a la habilidad de un compañero psicoanalista, aunque
fuese sin saberlo bien, en el sentido de un ¿Que me quieres?
En este piso sobreimpuesto de la estructura el que va a empujar a el grafo 3, hacia su forma
completada, por introducirse en ella en primer lugar como el dibujo de un punto de
interrogación plantado en el círculo de la A mayúscula del Otro, simbolizando con una
homografía desalentadora la pregunta qué significa.
La pregunta que el sujeto dirige al Otro: ¿Qué desea? dada la estructura de toda demanda
la retornará invertida. El sujeto demanda al Otro por su deseo, y cómo le vuelve invertida
desde el Otro esa pregunta, vuelve con otra pregunta: ¿qué quieres? Lacan dice que esta
pregunta que el sujeto recibe del Otro como respuesta lo encamina hacia su propio deseo.
Este circuito continúa en una tercera inversión.
El sujeto invierte la pregunta del Otro, (que fue la respuesta a la pregunta del sujeto), y
pregunta ahora: “ ¿qué quieres tú Otro de mí?”. Esta inversión es estructural dado que mi
deseo es el deseo del Otro y solo podré resolver esta encerrona si establezco la función del
objeto de deseo del Otro. Ahí el sujeto se ofrece a sí mismo y es capturado como objeto del
deseo del Otro.
Se lee:
1-¿Qué desea?, el sujeto le pregunta al Otro.
2-¿Qué quieres? El Otro le pregunta al sujeto.
3- ¿Qué me quiere? ¿Qué quieres tú Otro de mí? El sujeto le pregunta al Otro.
Aquí responde con la construcción fantasmática.
($ <> a) : Fantasma
d : deseo
s (A): Significado del otro
A: Otro
m: yo
i(a): yo ideal
I (A): ideal del yo
$: sujeto barrado
d: el deseo está más allá de la demanda más allá del A como tesoro de los significantes, el
deseo como forma de salir de la omnipotencia del Otro
De de A ->m: eje imaginario, donde se desarrolla el estadio del espejo
Lacan afirma que la estructura del fantasma liga a la condición de un objeto [el objeto a] “el
momento de un fading o eclipse del sujeto, estrechamente ligado a la Spaltung o escisión
que sufre por su subordinación al significante [ S/]
“Es lo que simboliza la sigla (S/ losange a) que hemos introducido a título de algoritmo...”
El sujeto barrado en su relación con este objeto a minúscula, está reunido, en esta fórmula
escrita en el pizarrón, por medio de algo que se presenta como un rombo {losange}, que es
un signo forjado muy expresamente para conjugar en él lo que puede aislarse en él, según
que ustedes lo separen con un trazo vertical o con un trazo horizontal.
Separado por un trazo vertical: representa una doble relación que puede leerse en un
primer abordaje como más grande (>) o más pequeño que a.
Lo que resultaría de dividir el poinçon por medio de un trazo horizontal: los signos de la
conjunción (∩) y de la disyunción (∪) del álgebra de relaciones, o los correlativos en el
álgebra de clases: la intersección y la reunión.
-Sujeto: Vimos ya que queda constituido como falta en ser, no puede encontrar una
identidad, se instituye como sujeto dividido, en falta, hay algo que se pierde: el objeto a. En
la primera frase citada dice que el sujeto está en fading es decir en desaparición,
desvanecido, capturado en el intervalo entre dos significantes; y eclipsado: ligado a la
spaltung o escisión que sufre que sufre por su subordinación al significante” [ S/]
-Objeto a “... pezón, escíbalo, falo( con objeto imaginario), flujo urinario. (Lista impensable
si no se le añade con nosotros el fonema, la mirada, la voz - el nada.)”
“Un rasgo común a estos objetos en nuestra elaboración: no tienen imagen especular, dicho
de otra manera, de alteridad”.
“Es a ese objeto inasible en el espejo al que la imagen especular de su vestimenta”. [i(a)]
-El fantasma es la relación del sujeto barrado y el objeto
-Funciona como una respuesta que el sujeto se da ante el deseo del Otro
-Se pregunta por el deseo del Otro y se responde
-Se responde una pregunta enigmática, el sujeto y el Otro no conocen el deseo del Otro.
-El fantasma funciona como sostén del deseo
La fórmula del fantasma indica la relación de lo simbólico y lo real determinando la
configuración imaginaria.
El fantasma: ($ <> a)
-tiene una dimensión imaginaria y está determinado por las funciones propias de los
simbólico y lo real
-sostiene al sujeto en lo simbólico.
“En la p. 85 Lacan compara el fantasma con algún cuadro que viene a situarse en el marco
de la ventana El fantasma está enmarcado. Usa el siguiente ejemplo: imaginen una ventana
como toda ventana está enmarcada, en esa ventana encaja exactamente un cuadro.
Entonces nosotros creemos que estamos viendo a través de la ventana pero lo que
estamos viendo es un cuadro, o sea una escena imaginaria. Esas escenas tienen un marco,
están enmarcadas, o sea tienen un marco simbólico. Lo que el cuadro no nos deja ver,
porque está perfectamente encajado en el marco, es lo que está más allá de eso, o sea, lo
real. Si el cuadro se mueve, se corre un poco, entonces ahí si hay algo de lo real que
aparece para el sujeto”
-El fantasma está enmarcado, es el marco simbólico en donde se desenvuelve una escena
imaginaria que cubre lo real. Cubre la posibilidad de que aparezca algo del orden de lo real.
Cuando el sujeto se angustia, momento de vacilación fantasmática, es el momento en que
aparece algo de lo real
-Es inconsciente sobre todo la función que la frase fantasmática cumple para el sujeto.
Cuando en el análisis incidimos sobre el fantasma una parte resulta conocida para el sujeto
y otra desconocida.
-Limita y ordena la realidad. El marco del fantasma hace marco a la realidad. Lo real, el
objeto a, es lo que en la realidad no se ve. El fantasma es marco de la realidad pero
también función de velo o pantalla, vela lo real.
-Constituye el nombre de un nudo de lo simbólico, de lo imaginario y de lo real. Es una
conexión de lo simbólico y de lo real, del significante y del goce.
-Organiza las relaciones con los objetos de amor, con los semejantes. Condiciona la
sexualidad del sujeto.
-Le aporta un ser al sujeto, una manera de ser.
Fantasma en relación al deseo/ al deseo del Otro
“El grafo inscribe que el deseo se regula sobre el fantasma así establecido, homólogo a lo
que sucede con el yo con respecto a la imagen del cuerpo...” Hay un desconocimiento de la
función de sostén del deseo realizada por el fantasma y un desconocimiento del yo del
sostén de la imagen del otro.
El fantasma:
-Es el apoyo, soporte del deseo, una versión en la que el deseo del Otro es imaginado,
fantaseado.
- Tiene la función del sostén del deseo. Por eso en el grafo del deseo sale una flecha desde
d que va hacia el fantasma.
-Es la posición del sujeto respecto al deseo.
-Es una construcción subjetiva que se produce ante la evidencia del deseo del Otro.
-Es un marco donde el sujeto encuentra referencias imaginarias, puntos identificatorios, que
le permiten significantizar el deseo del Otro, y ubicarse él en tanto objeto.
-Es una respuesta al enigma del deseo del Otro.
-Es donde la pregunta por el deseo del Otro halla una respuesta y se obtura la pregunta.
-Cubre la angustia suscitada por el deseo del Otro.
Si nuestra gráfica completa nos permite situar a la pulsión como tesoro de los
significantes, su notación como ($ <> D) mantiene su estructura ligando a la
diacronía. Es lo que adviene a la demanda cuando el sujeto se desvanece en ella.
Articulación de fantasma y síntoma
El síntoma es un mensaje a descifrar. Es una metáfora, es decir una sustitución de un
significante (reprimido) x otro significante, y es metáfora porque esta sustitución crea un
sentido que el síntoma porta. El síntoma tiene un núcleo de goce (la satisfacción del
síntoma). Entendemos que síntoma junto al fantasma, evitan dar cuenta de la falta en
el Otro, nos taponan, velan la falta.
El síntoma está representado en el grafo del deseo por el matema s(A) en el primer piso del
lado izquierdo, se lee como significado del Otro.]
Los significantes del Otro están representados en el grafo del deseo por la letra A en el
primer piso a la derecha.
A s(A/) llegan dos flechas una que designa que la significación es del Otro, que el sujeto
recibe siempre del Otro la significación de su propio mensaje. La otra flecha que llega es
desde el fantasma.
En el grafo del deseo desde el fantasma salen dos flechas:
-hacia abajo: el fantasma está localizado en una posición que incide directamente sobre el
síntoma (s(A/). El fantasma viene a interferir la significación que le viene del Otro. El
fantasma es la matriz de la construcción neurótica, dado un síntoma es posible identificar el
fantasma que lo determina. El síntoma está determinado por el fantasma, hay una
implicación del fantasma en el síntoma.
Esa flecha sigue hacia abajo, hacia la m (moi).El circuito yoico, imaginario [m-i(a)] está
determinado por el fantasma. Los avatares del yo están determinados por la dialéctica del
fantasma y el deseo. La dialéctica del deseo y del fantasma determina al yo y a la imagen
del otro.
- hacia arriba: hacia el significante de la falta en el Otro.
El fantasma funciona como tapón a la falta del significante en el Otro.
El analista no debe responder a la demanda sino llevar al sujeto a la Spaltung última por
medio de la interpretación indicando, alusivamente, la función del significante impar ( El falo
simbólico, que le falta al Otro también)
Esa flecha hacia arriba está articulada a la dirección de la cura, es hacia donde apuntan las
intervenciones, el fin del análisis. El S(A/) viene a indicar el exit, la salida “ hacia el horizonte
deshabitado del ser” ( el fin de análisis apunta a la falta en ser, al de-ser , no al llegar al ser!)
Más allá del fantasma el sujeto se enfrenta a una dimensión estructural, al S(A/), clave de la
salida de un análisis.
Grafo del deseo
S (A̶): Significado de la falta del Otro
($ ♦︎ D): Matemá de la pulsión
($ ♦︎ a): Fantasma
d: Deseo
s (A): Significado del Otro
A: Otro
m: moi - yo
i (a): Imagen especular
I (A): Ideal del yo
$: Sujeto barrado
S (A̶): Significado de la falta del Otro
El Otro (A) es el lugar del lenguaje, el gran tesoro de los significantes, pero también es el
lugar del deseo. A̶ sugiere que el Otro no es completo, hay una falta en él. Esta falta es
constitutiva, es decir, el Otro no tiene la última palabra sobre el sujeto ni sobre el sentido;
hay un "vacío" que no puede ser llenado completamente.
($ ♦︎ D): $ Lasange matemá de la pulsión
Se articula cómo el sujeto barrado se enfrenta a las demandas que siempre se encuentran
entre lo que se quiere y lo que se pide, dejando un resto no articulado: el deseo.
($ ♦︎ a): Fantasma
El fantasma es una estructura fundamental del inconsciente que media entre el sujeto y el
Otro y sirve como pantalla para proteger al sujeto de su propia falta, organizando así su
deseo. ($ ♦︎ a) muestra cómo el sujeto se enfrenta a este vacío a través de la relación con el
objeto a.
d: Deseo
El deseo en Lacan está ligado a la falta. El deseo nunca puede satisfacerse completamente
porque está estructurado por el lenguaje y por la falta en el Otro. El deseo es aquello que
siempre queda insatisfecho, algo que apunta más allá de lo que se demanda.
s (A): Significado del Otro
El significante del Otro es lo que en el lenguaje opera para determinar al sujeto. Es el lugar
desde donde se estructura la subjetividad del sujeto en relación con el gran Otro.
A: Otro
El Otro (A) es el lugar del lenguaje y de la ley. Es la instancia simbólica en la cual el sujeto
se ve inscrito. El Otro es más que una persona; es el lugar del sistema de significantes que
estructura el discurso, las reglas sociales, y las relaciones simbólicas
m: moi - yo
m es el yo (moi), que es la representación imaginaria del sujeto, su imagen de sí mismo, lo
que él cree ser.
i (a): Imagen especular
i (a) es la imagen especular, es decir, la imagen que el sujeto percibe de sí mismo en el
espejo. Es una imagen imaginaria, que crea una ilusión de unidad y completitud en el
sujeto.
I (A): Ideal del yo
I (A) representa el ideal del yo, que es la imagen ideal a la que el sujeto aspira, una
construcción que el sujeto toma del Otro.
$: Sujeto barrado
El $ es el sujeto barrado, el sujeto dividido por la entrada en el lenguaje y por la relación con
el Otro. Este barrado indica que el sujeto está marcado por una falta constitutiva, la cual se
debe a su relación con el significante y a su imposibilidad de acceder plenamente al objeto
de su deseo.
Con este grafo Lacan articula cómo el sujeto se constituye a través del lenguaje y cómo su
deseo está estructurado por su relación con el Otro y con el objeto a. A lo largo del grafo, se
ve cómo el sujeto es barrado ($), siempre marcado por una falta, y cómo su deseo (d) es
algo que siempre queda insatisfecho. El fantasma ($ ♦︎ a) organiza su relación con el objeto
a, mientras que el significante del Otro (S (A̶) marca el lugar de la falta en el Otro.