Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
Estudios regionales de Asia y Oceanía
PIA
Integrantes:
Sofía Esmeralda Esparza-Maciel 2052114
Valery Villarreal Zavala 2038523
Annya Darshan Basurto Rodríguez 1930361
Maestro: Rodrigo de la Garza Treviño
Grupo:507
Tsunami Japón 2011
Contexto histórico
El 11 de marzo de 2011 se registró el terremoto más fuerte de Japón desde que se tienen registros. El sismo,
conocido como el Gran Terremoto y Tsunami del Este de Japón, sacudió la costa noreste del país y tuvo una magnitud
de 9.1, de acuerdo con los Centros Nacionales de Información Medioambiental (NCEI, por sus siglas en inglés) de
Estados Unidos.
El evento se inició con un terremoto de gran intensidad frente a la costa noreste de Honshu, la isla principal de
Japón, y desató una sucesión de enormes olas de tsunami que causaron una gran destrucción en numerosas regiones
costeras del país, especialmente en la zona de Tohoku (noreste de Honshu), según la Enciclopedia Britannica.
El suministro de energía eléctrica y la refrigeración de tres reactores de Fukushima Daiichi fueron interrumpidos
por el tsunami, resultando en un grave accidente nuclear que fue clasificado como nivel 7 en la Escala Internacional de
Sucesos Nucleares y Radiológicos debido a las altas emisiones radiactivas detectadas, según el Servicio Nacional de
Satélites Ambientales, Datos e Información (Nesdis) de los Estados Unidos.
Impacto social
El terremoto de 9 grados azotó a Japón, y el balance provisorio señala más de 300 mil millones de dólares en
daños materiales, 13.000 víctimas fatales, 14.500 desaparecidos, y se espera que la recuperación del país sea un
proceso lento. Pero eso no es todo, ya que la crisis nuclear aún no está bajo control y los enfrentamientos políticos
amenazan con intensificarse mucho antes de que el país vuelva aun cierto grado de normalidad.
Los niños del tsunami perdieron a sus familias, sus hogares, sus escuelas y comunidades. Esta experiencia llevó
a algunos a trabajar para crear conciencia sobre desastres o para ayudar a niños como los que vivieron la tragedia.
La desigualdad aparece más agudamente en tiempos de adversidad. Durante cualquier desastre natural o
conflicto, las personas vulnerables son particularmente propensas a sufrir, y los tsunamis no son una excepción.
En Japón, después del terremoto de 2011, casi el 25 por ciento de las personas que murieron por enfermedades o
estrés sufrieron una discapacidad aunque solo el 7 por ciento de la población estaba discapacitada
Las personas mayores también eran vulnerables. Las autoridades señalaron que el 66,1 por ciento de las víctimas
del terremoto y el tsunami en las tres prefecturas más afectadas tenían más de 60 años, por encima de su cuota
demográfica. Su reducida movilidad y menor fuerza física pueden haber retrasado su evacuación.
En cuanto a las diferencias de género, en el caso de Japón, la encuesta de hogares mostró que los hombres
sufren una mortalidad mayor que las mujeres, especialmente entre las personas de mayor de edad. Esto puede deberse
a su trabajo (los bomberos voluntarios y los miembros de la protección civil que hacen sonar las alarmas, por ejemplo, a
menudo están expuestos a mayores riesgos) o a su comportamiento, como la participación en operaciones de rescate.
Impacto económico
El gobierno japonés ha admitido que el devastador terremoto y el tsunami han debilitado su economía. Se
observaron efectos negativos en las exportaciones, la producción industrial y el consumo privado, ya que el desastre y la
posterior crisis nuclear perturbaron las cadenas de suministro.
"La situación económica ya no es estable ni está estancada, sino que está en declive", afirmó Shigeru Sugihara.,
director de análisis macroeconómico de la Oficina del Gabinete.
El impacto en la industria automovilística japonesa, una de las mayores del mundo, ilustra los efectos negativos
del desastre en la economía japonesa. Toyota, el mayor fabricante de automóviles del mundo, será sustituido por
General Motors en 2011. Toyota anunció a finales de abril que su producción en Japón había caído un62,7% en marzo,
en comparación con el mismo mes del año anterior. Todo el sector está afectado. La producción de Nissan en Japón
cayó un 52,4% en marzo, la de Honda un 62,9%, la de Mitsubishi un 25,7% y la de Mazda un 53,6%. El accidente
nuclear de Fukushima tendrá en última instancia un impacto equivalente a entre el 3 y el 5% del producto interior bruto
de Japón. El FMI también anunció una caída en la previsión de crecimiento del país durante 2011, del 1,6 al 1,4%.
Impacto geopolítico
La respuesta mundial al devastador tsunami del Océano Índico ha sido extraordinaria, con más de 50 gobiernos y
organizaciones donando casi 5 mil millones de dólares y 1.5 mil millones de dólares adicionales donados por empresas
e individuos. Este tamaño ofrece oportunidades diplomáticas, incluso si sus efectos a largo plazo en la política
internacional son limitados. El principal impacto geopolítico es rejuvenecer a la debilitada ONU, dándole la oportunidad
de demostrar su importancia. Australia y Estados Unidos aprovecharon la oportunidad para llevar a cabo una operación
antiterrorista en Indonesia, crucial para la seguridad regional. Alemania, India y Japón lo ven como una puerta de
entrada para ganar un asiento permanente en un Consejo de Seguridad renovado de la ONU, pero es poco probable
que esto resuelva los complejos problemas políticos de los países beneficiarios. La ayuda humanitaria en casos de
desastre está vinculada a intereses nacionales y, aunque aparece en un contexto altruista, las decisiones se toman en
contextos políticos. La respuesta al tsunami demostró que el interés propio prevalece en la comunidad internacional,
convirtiéndose en una "carrera de la misericordia" entre gobiernos. Estados Unidos, tras una lenta respuesta inicial,
aumentó la ayuda para mejorar su imagen. Además, la rivalidad entre naciones fueevidente en los esfuerzos por
coordinar la ayuda. El canciller alemán, Gerhard Schroeder, ha propuesto congelar la deuda de los países afectados por
el tsunami, vinculando un paquete de ayuda de 650 millones de dólares al fin de las insurgencias en Indonesia y Sri
Lanka. El ministro de Asuntos Exteriores, Joschka Fischer, subrayó la importancia del "contexto político" de la catástrofe.
La generosidad alemana estuvo ligada a su deseo de obtener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la
ONU y a la necesidad de mejorar su popularidad. En el Reino Unido, Gordon Brown aprovechó la tragedia para
promover un "Plan Marshall" contra la pobreza en África, poniendo así de relieve sus diferencias con Tony Blair. Arabia
Saudita aumentó su ayuda de 10 millones de dólares a 30 millones de dólares, incluidos 67,4 millones de dólares en un
maratón televisado, mientras que Israel ofreció 100 toneladas de ayuda. La respuesta china ha mostrado sus límites;
primero prometió 2,6 millones, luego aumentó a 63 millones, superando a Taiwán. Por otro lado, Japón aumentó la
ayuda de 30 millones a 500 millones. La rápida respuesta de laIndia, enviando ayuda a Sri Lanka y rechazando la ayuda
exterior, refleja su crecimiento económico y sus aspiraciones geopolíticas.
Impacto de medio ambiente
Las recientes crisis medio ambientales en Japón, tras el terremoto del 11 de marzo, el tsunami y el accidente
nuclear de Fukushima, han generado diversos efectos que es necesario analizar. Durante el terremoto se observaron
accidentes como deslizamientos de tierra y erosión, afectando especies terrestres. El terremoto, el cambio de paisaje y
la fragmentación del hábitat también tuvieron un impacto negativo en la biodiversidad local. Además, las emisiones de
sustancias tóxicas de las zonas industriales han contaminado el agua y la atmósfera, con consecuencias más allá del
nivel local. Un incidente notable fue la explosión en la refinería de Chiba, que liberó una gran cantidad de gases
contaminantes, entre ellos metano y óxido nitroso, exacerbando el efecto invernadero. Puede distribuirse en pequeñas
dosis, la exposición intensa y prolongada tiene graves consecuencias sobre la salud de los seres vivos. La radiactividad
se bio acumula a lo largo de la cadena alimentaria afecta a quienes consumen plantas y animales contaminados. A largo
plazo, la contaminación se deposita en la tierra y el mar, afectando la dieta japonesa al incorporarla a la pesca, el
ganado y los cultivos. Según Eduard Rodríguez-Farré, radio biólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas,
este proceso podría tener un impacto potencial en la especie humana, que se encuentra en la cima de la cadena
alimentaria.
Impacto político
El gobierno japonés enfrenta muchos desafíos después del desastre natural más costoso de su historia, incluidas
fugas radiactivas aún incontroladas y una economía en crisis. Las preocupaciones incluyen la reconstrucción de la costa
este, el alojamiento de más de 150.000evacuados y el impacto del tsunami en la industria y el turismo. Sin embargo, un
gran desafío recae sobre el primer ministro Naoto Kan, que ha recibido fuertes críticas tanto de su entorno como de la
oposición, que piden su dimisión tras la última derrota del Partido Democrático de Japón (PDJ) en las elecciones locales.
El líder del Partido Liberal Democrático (PLD), Sadakazu Tanigaki, dijo que los resultados reflejaban la
desconfianza de los votantes en el "mal manejo" de la crisis por parte del gobierno, sugiriendo que Kan debería pensar
en su futuro. Natsuo Yamaguchi, presidente del Nuevo Partido Komeito, también se hizo eco de estos sentimientos y
consideró el resultado electoral como una "moción de censura de facto". Pese a las presiones, el portavoz del
Gobierno,Yukio Edano, descartó cualquier posibilidad de que Kan renunciara , asegurando que se centrará en sus
funciones. La derrota del PDJ, que perdió 70 escaños frente al PLD, es un claro indicio del deterioro del partido
gobernante, que llegó al poder hace sólo dos años.
Pandemia COVID-19
Contexto histórico:
En diciembre de 2019, la provincia de Hubei en China informó sobre varios pacientes hospitalizados con
neumonía e insuficiencia respiratoria causadas por un nuevo coronavirus (SARS-CoV-2). El 11 de febrero de 2020, la
Organización Mundial de la Salud nombró a este patógeno como COVID-19 (Coronavirus Disease, 2019).
Posteriormente, a pesar de amplias medidas de contención, la enfermedad continuó propagándose hasta afectar a otros
países de Asia, Oriente Medio y Europa. El 11 de marzo, el director general de la Organización Mundial de la Salud,
Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró al COVID-19 una pandemia en una conferencia de prensa mundial.
Impacto social:
El impacto del Covid-19 y la caída de los precios del petróleo en Medio Oriente, el Cáucaso y Asia Central es
severo y probablemente se intensificará. La pandemia de covid-19 se ha convertido en el mayor desafío a corto plazo de
la región, con tres cuartas partes de los países reportando al menos un caso confirmado de Covid-19 y algunos países
enfrentan brotes importantes. Los ciudadanos de estos países, como el resto del mundo, quedaron completamente
desconcertados por la pandemia.
El desafío es particularmente difícil para los países frágiles y asolados por conflictos de la región, como Irak,
Sudán y Yemen, cuyas dificultades para preparar sistemas de salud ya débiles para responder a un brote podrían verse
exacerbadas por perturbaciones en la economía global, que son difíciles de solucionar. comercio y podría provocar
escasez. suministros de suministros médicos y otros bienes y provocar aumentos significativos de precios. Además de
su impacto devastador en la salud humana, la pandemia ha causado estragos en las economías de la región,
experimentando turbulencias: menor demanda interna y externa, reducción del comercio, interrupción de la producción,
menor confianza de los consumidores y condiciones económicas más estrictas. Los exportadores de petróleo de la
región enfrentan un shock adicional por la caída de los precios del petróleo. Las restricciones de viaje impuestas al
comienzo de la crisis de salud pública han disminuido la demanda mundial de petróleo y la falta de nuevos acuerdos de
producción entre los miembros de la OPEP ha provocado un exceso. Como resultado, los precios del petróleo han caído
más del 50% desde el inicio de la crisis de salud pública.
Impacto económico:
En abril de 2020, varios organismos internacionales pronosticaron caídas del PIB tanto para Asia, como para el
resto del mundo. La expansión de la COVID-19 y sus efectos devastadores, obligaron a reajustar las previsiones para el
cierre del año. La pandemia incidió profundamente tanto en la economía como en los indicadores sociales, entre ellos el
empleo, la desigualdad y la pobreza. Por primera vez en la historia económica reciente de la región, se prevé que el
crecimiento de Asia se contraiga un 1,6 % (Chang Yong, 2020).
El impacto sobre China, la segunda mayor economía global y primera en la región, ha sido severo. Algunos
organismos como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) (2020) pronosticaron caídas
considerables del PIB chino, al punto de que su crecimiento no rebasará el 1,5 % al cierre de 2020.
En el primer trimestre, la economía china se contrajo un 6,8 % del PIB, aunque la situación en el resto de 2020
puede mejorar en caso de un progreso de la situación mundial (Fondo Monetario Internacional, 2020). No obstante,
existen tres elementos preocupantes que pueden incidir sobre Beijing: la posibilidad de un rebrote interno de COVID-19
a partir de las aperturas de fronteras, la fuerte incidencia de la pandemia en países suministradores de materias primas
y el peligro del desarrollo de una nueva cepa de la fiebre porcina capaz de infectar humanos.
Impacto geopolítico:
Uno de los conceptos que se repiten en geopolítica es la hegemonía, concepto que nos permite entender la
influencia de un actor sobre otro en el control de estructuras dentro de un orden en el sistema internacional. La
hegemonía es un instrumento conceptual útil para comprender las interacciones dinámicas y dialécticas de los actores
internacionales. La pandemia originada por el COVID-19 puso en evidencia las relaciones hegemónicas, cambiantes y
dialécticas en un sistema internacional globalizado. En la etapa inicial de la emergencia, Kissinger (2020, 3 de abril)
pronosticaba que la crisis sanitaria traería consigo el debilitamiento de las instituciones internacionales y de los poderes
hegemónicos.
Es así que los modelos geopolíticos en disputa, que ya desde inicios del siglo XXI marcaban nuevas dinámicas de
poder en la esfera global, encuentran en la crisis del 2020 un espacio de profundización de las tensiones hegemónicas
(Barrios y Refoyo Acevedo, 2020). China y Rusia, ubicadas en una especie de antípoda hacia la hegemonía
estadounidense, aparecen en el escenario internacional para plantear el poder más allá del poder hegemónico
tradicional.
De acuerdo con los antecedentes expuestos, el presente ensayo tiene como objetivo analizar en qué medida el
manejo de la crisis pandémica en China y Rusia, tanto en su esfera doméstica como internacional, plantea un nuevo
juego de poder en la geopolítica mundial. Se plantea la geopolítica desde la problemática de diversas capacidades
estatales para conseguir un objetivo determinado.
Impacto en el medio ambiente:
Diferentes medios periodísticos replicaron fotografías de cielos despejados en China, canales limpios en Venecia
y hasta animales salvajes ingresando a ciudades vacías, expresando la positivo que estaba resultando para la
naturaleza la cuarentena adoptada por los diferentes países a causa del COVID-19. Lamentablemente, los primeros
pasos adoptados por China, luego de que comunicara tener el brote del COVID-19 bajo control, no son nada
alentadores.
El informe de la Organización Meteorológica Mundial expone los efectos visibles del calentamiento del planeta,
desde la aceleración en el aumento del nivel del mar al deshielo de los glaciares, pasando por modificaciones
registradas en los ecosistemas terrestres y marinos. Llega a estas conclusiones luego de analizar los indicadores
climáticos mundiales que describen el clima cambiante, proporcionando una imagen amplia del cambio climático a nivel
global que va más allá de la temperatura y los riesgos e impactos relacionados con el clima que dependen de
interacciones complejas entre los peligros relacionados con el clima y la vulnerabilidad, exposición y capacidad de
adaptación de los sistemas humanos y naturales.
Impacto político:
Los países asiáticos están llevando a cabo una reapertura, y las políticas deben dirigirse a respaldar la
recuperación incipiente sin empeorar las vulnerabilidades. Debe hacerse un uso inteligente del estímulo fiscal y
complementar este estímulo con reformas económicas. Entre las prioridades figuran:
La coordinación estrecha entre la política monetaria y fiscal. La política monetaria debe contribuir a asegurar el
flujo de crédito a los hogares y las empresas. Los países con mayores limitaciones fiscales también podrían hacer un
uso más flexible del balance del banco central y apoyar con firmeza y de manera transparente la concesión de
préstamos bancarios a las empresas más pequeñas. Frente a las grandes salidas de capitales, los descalces de los
balances y el limitado margen de maniobra de la política macroeconómica, podrían ser necesarias medidas temporales
relativas a las salidas de capitales.
Crecimiento económico de China
Contexto histórico
China ha tenido un desempeño económico estelar en las últimas tres décadas, con un notable y duradero
crecimiento vigoroso gracias al cual la economía pasó de la categoría de ingreso bajo a la de ingreso mediano alto.
China ha logrado esto pese a no tener muchos de los atributos que los economistas consideran esenciales para el
crecimiento, como un sistema financiero en buen funcionamiento, un marco institucional sólido, una economía de
mercado y un sistema de gobierno abierto y democrático. Antes de que la pandemia de COVID-19 le asestará un
fatídico golpe, la economía china supo salir al parecer ilesa de períodos de turbulencia interna y mundial.
Pero hay quienes han sostenido desde hace tiempo que el derrumbe económico de China era inminente, al tiempo
que señalaban numerosas fragilidades. El crecimiento del país ha estado impulsado por la inversión en capital físico,
sobre todo en el sector inmobiliario, financiada por un sistema bancario ineficiente. Con la deuda interna en niveles altos
y en aumento, el mercado inmobiliario en picada y la fuerza de trabajo cada vez más reducida, algunos analistas dicen
que ha llegado el día del ajuste de cuentas.
Impacto social
La producción económica por persona, en un país que ahora cuenta con 1.400 millones de habitantes, aumentó
cerca de un 3.000% en las últimas décadas. Recientemente ha sido bautizado como "líder mundial de facto" en
tecnología nuclear. Ha construido más líneas ferroviarias de alta velocidad que el resto del mundo junto. Es el primer
exportador mundial de automóviles, y puede crear grandes fortunas y remodelar la producción agrícola en otras partes
del mundo
China seguirá contribuyendo de forma crucial al crecimiento económico mundial. Aunque el débil aumento de la
productividad y el envejecimiento de la población lastran el crecimiento, existen también enormes oportunidades. China
está por enfrentarse a una disyuntiva: apoyarse en políticas que dieron resultado en el pasado o modernizarlas para
alcanzar una nueva era de crecimiento de calidad.
Para experimentar un crecimiento de calidad, será necesario entre otros factores críticos apoyarse más en el
consumo interno, lo cual requiere a su vez realzar el poder de gasto de particulares y familias. El sistema de seguridad
social de China abarca a más gente que cualquier otro en el mundo entero. Pero aún hay margen para ampliar su
alcance e incrementar las prestaciones, como por ejemplo reforzando el sistema de pensiones de manera responsable
desde el punto de vista fiscal.
Impacto económico
La economía china lleva años superando todas las previsiones de crecimiento, desde que a partir de 1978 iniciara
una andadura de reforma y desarrollo que le ha llevado a 2007 con un crecimiento del PIB del 11,4%. Este crecimiento
es el quinto consecutivo por encima del 10 por ciento y el mayor en los últimos catorce años. El PIB, que en los últimos
28 años ha crecido a una media del 9,7 por ciento, ascendió a 3,41 billones de dólares, situándose en el cuarto puesto
mundial, por detrás de EEUU, Japón y Alemania.
Desde 1950 a 1978, el crecimiento económico de China fue similar a la media mundial, desde entonces hasta
nuestros días no ha hecho más que superar todos los pronósticos, de forma que el PIB a precios corrientes en 2007 se
había multiplicado por 75 respecto al de 1978. Según estimaciones del FMI China lleva siete años siendo el país que
más contribuye al crecimiento económico mundial. En 2007, aportó el 17 por ciento del crecimiento mundial,
distinguiéndose de forma cada vez más clara su papel como locomotora mundial.
China ostenta el segundo lugar, sólo por detrás de EEUU y por delante de países como Japón y Alemania. Como
consecuencia de este rápido crecimiento, el peso de China en el PIB mundial en PPA, que era sólo del 3,4 por ciento en
1980 habría alcanzado el 15,4 por ciento en 2005 (un porcentaje cinco veces mayor que el del Reino Unido), mientras
que el de EEUU no habría variado (en torno al 21%) y el de la Unión Europea habría descendido (del 29 al 21%)
Por tanto, no cabe hablar de China más que como una potencia económica que ha sabido renacer de sus propias
cenizas haciendo gala, una vez más, de su genio e inteligencia que le auparon como Imperio del Centro desde tiempos
inmemoriales.
El Banco Mundial, asimismo, ha rebajado sus previsiones para China en 2009 del 9,2% al 7,5%, el menor nivel
desde 1990.
El tercer trimestre del año 2008 cerró con un crecimiento del 9%, mostrando una ralentización provocada por el
menor dinamismo de dos de las principales bases del crecimiento económico chino, la inversión y las exportaciones. La
fuerte dependencia de la demanda exterior unido a la crisis por la que atraviesan las principales economías del país han
hecho que la desaceleración económica haya llegado también a China. Éste es el principal motivo por el que la inflación,
que era la gran preocupación de las autoridades hasta hace muy pocos meses, haya dejado de aparecer como un
problema.
Desde la segunda mitad de los años 90, China ha contado con una gran estabilidad de precios e, incluso, con
años en los que se ha registrado un descenso de los mismos. Sin embargo, durante un largo período de casi veinte
años, desde que China inició en 1978 su transición de una economía dirigida a una economía de mercado, la inflación
se disparó en repetidas ocasiones, sin que se pudiera contener de modo duradero hasta el año 1997.
Impacto ambiental
El crecimiento económico de China no se ha alcanzado sin consecuencias negativas para el medio ambiente y el
clima. Al cierre de la década de 1970, la economía de China comenzó a expandirse y la misma se aceleró en las
siguientes décadas, durante las cuales también aumentaron los problemas de contaminación ambiental. Para lograr un
equilibrio entre el auge económico y la carga ambiental, el país se ha esforzado por alejar su economía del desarrollo
excesivo que daña el medio ambiente y avanzar en la conservación ambiental coordinada.
En la década de 1980, China consagró la protección del medio ambiente como una política nacional fundamental.
La estrategia de desarrollo sostenible fue formulada y puesta en práctica en la década de 1990. Desde 2012, el
desarrollo de una civilización ecológica ha ganado un mayor impulso. Ahora el país sigue una máxima ilustrada en el
eslogan: Las aguas lúcidas y las montañas exuberantes son bienes invaluables.
Impacto político
La situación política en China ha sido estable, con el Partido Comunista Chino (PCCh) firmemente en el poder. El
actual líder de China, Xi Jinping, ostenta el triple título de secretario general del PCCh, presidente de la Comisión Militar
Central y presidente del Estado. Tras asumir estas funciones en 2012-13, fue reelegido para ellas en 2017-18 y de
nuevo en 2022.
En el ámbito político, 2023 se caracterizó por la celebración de la Asamblea Popular Nacional en marzo, durante
la cual se produjo la largamente esperada retirada de Li Keqiang como primer ministro, sucedido por Li Qiang. Li Qiang,
ex secretario del partido en Shanghái y antiguo colaborador del presidente Xi Jinping, asumió el cargo de primer
ministro, ayudando a Xi a consolidar su poder e influencia.
A lo largo de 2023, las relaciones internacionales de China se vieron condicionadas por varios acontecimientos
clave, como el actual conflicto de Rusia con Ucrania, el aumento de las tensiones con Estados Unidos, los atentados
terroristas de Hamás contra Israel y la posterior respuesta de Israel. Aunque China mantuvo su apoyo retórico a Rusia,
se abstuvo de implicarse directamente, optando en su lugar por emitir una propuesta de paz relativamente suave.
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