La educación, desde épocas ancestrales, se ha visto cuestionada a través del tiempo, por lo que son
múltiples los postulados filosóficos que se han puesto en el tapete, tratando de incorporar a la misma
las realidades socioculturales de una determinada región, país o continente, con el objeto de adecuarla
lo más convenientemente para optimizarla.
En torno a lo dicho, hoy se hará referencia a lo que exponen dos grandes teóricos en sus postulados: en
primer lugar, se hace referencia a Paulo Freire. Él cuestionó los fundamentos y prácticas de la educación
tradicional. Sus críticas se centraron en lo que denominó la pedagogía bancaria, la cual, para él, se
limitaba a depositar la información en los estudiantes como si fueran recipientes vacíos. El docente, en
este modelo, era el único poseedor del conocimiento y su papel se reducía a transmitirlo de manera
unidireccional. Freire cuestionó la "visión bancaria del conocimiento". Según él, la educación tradicional
concebía el conocimiento como algo estático y acabado que debía ser transmitido de una generación a
otra sin cuestionarlo. Por consiguiente, esto creaba lo que denominó "pasividad del estudiante"; los
estudiantes eran vistos como sujetos pasivos que debían absorber la información sin participación activa
en el proceso de aprendizaje. Además, señaló la "desconexión con la realidad"; la educación tradicional
a menudo se hallaba desconectada de la realidad, lo que dificultaba su aplicación en la cotidianidad.
Ahora bien, propuso un modelo educativo con un enfoque centrado en la transformación social y la
liberación de los oprimidos a través del conocimiento, llamado "pedagogía de la liberación". Además,
introdujo el concepto de "concientización" como un proceso de acción y reflexión que lleva a las
personas a comprender su situación y controlar su destino. A su vez, mediante el diálogo y la conciencia
crítica, que fue el eje central de su pedagogía, expresó que a través del diálogo los docentes y
estudiantes co-construyen el conocimiento y desarrollan una conciencia crítica de su realidad social. Por
último, aborda el tema de la alfabetización como un proceso de educación cultural más allá de la simple
enseñanza de la lecto-escritura.
En segundo término, se citará a Armando Rojas, quien al igual que Freire, cuestionó la desconexión de la
educación tradicional con la realidad social, cultural y política de los estudiantes. Asimismo, consideraba
que esta transmitía conocimientos de forma abstracta y descontextualizada, sin fomentar la reflexión
crítica. También cuestionaba el enfoque enciclopédico de la educación que priorizaba la acumulación de
conocimientos teóricos por encima del desarrollo de habilidades y competencias. Creía que el sistema
educativo tradicional tendía a homogeneizar las culturas, imponiendo un modelo único y universal que
desvalorizaba la diversidad cultural y las identidades locales. Además, señalaba que la educación
contribuía a reproducir las desigualdades sociales al limitar las oportunidades de los sectores más
vulnerables. Por último, criticaba la falta de vinculación con el proyecto nacional, especialmente en el
contexto de la Revolución Bolivariana, y consideraba que la educación debe ser un instrumento para la
construcción de una sociedad más justa y equitativa.
En el mismo orden de ideas, contribuyó significativamente a la educación en América Latina. Nos habla
de la educación en valores, enfatizando la importancia de inculcar valores éticos y morales en los
estudiantes, promoviendo una educación integral. También, a través de la innovación pedagógica,
propone métodos educativos que se adapten a las necesidades cambiantes de la sociedad, fomentando
la creatividad y el pensamiento crítico. Finalmente, Rojas aboga por una educación que respete y valore
la diversidad cultural, promoviendo el entendimiento y la convivencia pacífica.
En consecuencia, existe una clara conexión entre la propuesta de Rojas y la pedagogía de Freire. Ambos
autores comparten una visión crítica de la educación tradicional y abogan por una educación que
promueva la justicia social la igualdad y la autonomía.