UNIVERSIDAD PANAMERICANA
(Ciencias Jurídicas y Justicia)
(Licenciatura en Ciencias Jurídicas)
(Teoría General del Proceso I)
Tarea Nro. 5
(Josue David Aguilar Cruz, 000144535)
Guatemala, noviembre 2024
Tarea Nro. 5
(Josue David Aguilar Cruz, 000144535)
Guatemala, noviembre 2024
Rol, atribuciones o papel que juegan cada una de las partes procesales en el
proceso.
En el derecho procesal civil, cada parte procesal tiene un papel específico que
contribuye al desarrollo y resolución de los conflictos presentados ante un tribunal.
Las partes principales en un proceso civil incluyen:
El Demandante: Es la persona que inicia el proceso judicial al presentar una
demanda, con el fin de obtener la protección de un derecho que considera
vulnerado. Su papel es fundamental, ya que debe aportar las pruebas necesarias
para respaldar su reclamación y convencer al juez de su posición.
El Demandado: Es la persona contra quien se dirige la demanda, quien debe
responder a las pretensiones del demandante. El demandado tiene derecho a
defenderse, presentar pruebas, formular excepciones y alegatos para refutar los
argumentos del demandante y proteger sus intereses.
Los Abogados: Son los representantes legales de las partes, responsables de
asesorarlas y actuar en su nombre durante el proceso. Los abogados presentan
escritos, pruebas y argumentan en favor de sus clientes. Su papel es vital para
garantizar que las partes comprendan y ejerzan correctamente sus derechos
procesales.
El Juez: Es la figura imparcial que dirige el proceso y garantiza su desarrollo
conforme a la ley. Tiene la atribución de tomar decisiones durante el procedimiento
y, finalmente, dictar una sentencia que resuelva el conflicto. El juez asegura que el
proceso sea justo y que se respeten los derechos de ambas partes.
Es importante resaltar que dentro del proceso existen también clases de partes,
los sujetos del proceso revisten la condición de activo y pasivo, según como
actúen ya sea como demandado o demandante. El sujeto activo en un proceso
puede ser una persona o un grupo, lo que permite referirse a ellos como parte
única al momento de ser una sola persona, y por otro lado también existe la parte
conocida como litisconsorcio activo la cual surgen cuando es un conjunto de
individuos. Lo mismo ocurre con el sujeto pasivo: puede ser individual o plural. En
caso de pluralidad, además del litisconsorcio, también pueden intervenir terceros
en el proceso como partes, ya sea mediante intervención adhesiva simple o
intervención obligada.
La existencia de un interés común entre varias personas puede llevarlas a actuar
juntas en el proceso, formando lo que se conoce como litisconsorcio activo
(cuando ocupan el rol de demandantes) o litisconsorcio pasivo (cuando ocupan el
rol de demandados). La legitimación procesal de estas personas depende del
vínculo que las une. Sin embargo, determinar el interés procesal de cada
participante es complejo, ya que el hecho de estar en una misma posición no
implica necesariamente que compartan las mismas intenciones o aspiren al mismo
resultado. Las distintas categorías de litisconsorcio reflejan variaciones en la forma
en que se legitiman los involucrados, ya que cada una de estas categorías
adquiere un significado particular según cómo y en qué contexto se aplican.
Existen tres tipos de litisconsorcio: 1) voluntario, 2) necesario y 3) cuasinecesario,
cada uno con características particulares en cuanto a los intereses en juego.
Litisconsorcio voluntario permite la acumulación de pretensiones cuando los
derechos invocados, aunque distintos, son compatibles y pueden ser
reclamados juntos en el mismo proceso, sin excluirse entre sí y dentro de la
jurisdicción competente. Estas pretensiones pueden surgir de un mismo
título o de una causa común, y el litisconsorcio se basa en la voluntad de
demandar a múltiples sujetos o en la decisión compartida de quienes
desean ejercer conjuntamente sus derechos.
Litisconsorcio necesario exige la participación de todos los interesados cuya
situación pueda verse afectada por la sentencia. Este tipo de litisconsorcio
se fundamenta en que la acción concierne a todos los involucrados como
un solo grupo, y sin la inclusión de todos los implicados, la sentencia
carecería de validez o eficacia, pues no abarcaría a todas las personas con
interés legítimo.
Litisconsorcio cuasinecesario es un modelo intermedio en el cual, aunque
cada persona podría actuar de forma independiente, la ley establece que se
debe llevar a cabo un tratamiento procesal conjunto. La resolución
impactará a todos los interesados, hayan participado activamente en el
proceso o no.
La participación de los terceros:
La legitimación de un tercero para participar en un proceso judicial depende del
interés que demuestre y, en consecuencia, de su posibilidad de reclamar como
parte. En términos técnicos, un individuo se considera tercero mientras no
adquiere la calidad de parte; al hacerlo, su posición se asemeja a la de un
litisconsorcio. Esto se debe a que el proceso judicial está diseñado para resolver
un conflicto entre dos partes opuestas, por lo que los intereses deben alinearse
con uno de estos bandos, sin espacio para una posición intermedia.
Un tercero que se incorpora al proceso lo hace bajo circunstancias distintas a las
de las dos partes en conflicto. Si no tiene un interés concreto en el juicio,
permanece fuera de los efectos directos del mismo, aunque la sentencia pueda
afectarle indirectamente. Esto significa que solo las partes son titulares de
derechos y obligaciones vinculadas al juicio.
La intervención del tercero puede ser de manera voluntaria o forzada,
dependiendo del tipo de interés que tenga fuera del proceso. Estos intereses
pueden clasificarse en:
a) Un tercero que se ve afectado por la sentencia entre las partes, que, aunque no
lo compromete directamente por ley, puede perjudicarlo de manera indirecta por
ejemplo, cuando una condena económica afecta la solvencia de un deudor del
tercero.
b) Un tercero que tiene un interés similar al de una de las partes en el conflicto, lo
que puede hacer que la sentencia lo alcance a través de la cosa juzgada (como
ocurre en una intervención adhesiva o en un litisconsorcio).
c) El interés de un tercero que afirma tener derechos sobre la misma relación
jurídica que se debate en el juicio, lo que hace que la sentencia inevitablemente lo
incluya de forma que como en el caso se dé una intervención forzosa o provocada.
d) Un tercero con intereses opuestos a los de las partes en conflicto, que reclama
un derecho propio e independiente al discutido en el proceso, pero con suficiente
relevancia para integrarse en él como, por ejemplo, una intervención excluyente.
De estas situaciones, es relevante analizar la intervención voluntaria, ya que en
esta el interés que justifica la legitimación para participar es independiente del
interés que ya demuestran las partes en el proceso.