Modos de escritura en la ¿Cuáles podrían ser las
consecuencias
era digital: lo bueno, de que la escritura con teclados
termine por marginalizar, cuando no lo malo y lo
desconocidopor sustituir, la escritura a mano?
Modos de escritura en la era digital
Anne Mangenl
Anne Mangen es docente universitaria del Centro de Lectura de la Universidad de
Stavanger (Noruega).
Introducción
Habilidades adecuadas de lectura y escritura son componentes cruciales
de la alfabetización, ambas indispensables para una participación plena
en las sociedades tecnológicamente avanzadas de hoy. Dado que un
gran número de nuestras tareas diarias se realiza a través de un teléfono
inteligente, una tableta o un computador, es imprescindible ser capaz de
leer y escribir en entornos completamente digitalizados. Hoy leemos,
escribimos y nos comunicamos con una amplia gama de artefactos o
dispositivos, cada uno con una interfaz y un conjunto de características
técnicas y materiales que, de manera sutil y no tan sutil, dan forma a
nuestra interacción y vinculación con el dispositivo, con los demás y con
el mundo. Es de gran importancia entender las formas en las que las
características del medio pueden afectar los procesos implicados en la
lectura y la escritura. ¿De qué manera transforma la digitalización las
formas en que leemos y escribimos? ¿Cuáles pueden ser las
implicaciones, a corto y largo plazo, positivas y no tan favorables, de
tales cambios? ¿Qué es lo bueno, lo malo y lo desconocido del uso de las
tecnologías digitales para la lectura y escritura?
Si nos enfocamos en la digitalización de la lectura de texto corrido, lineal
y verbal, las investigaciones empíricas de las últimas dos décadas han
demostrado que la tecnología o el soporte en el que leemos, es decir, las
pantallas o el papel, hace la diferencia. Específicamente, metaanálisis
recientes (Singer y Alexander, 2017; Delgado et al., 2018; véase también
Kovač y Van der Weel en este dosier) CITA LARGA INDIRECTA han
evidenciado una inferioridad de la pantalla de los computadores en
cuanto a la comprensión de lectura de textos lineales extensos. Es más,
esta diferencia entre la lectura en papel y la lectura en pantalla de
computador ha aumentado en los últimos diez a quince años (Delgado et
al., 2018). Además, la investigación empírica muestra que existe una
preferencia persistente por el formato impreso, especialmente cuando se
trata de textos más extensos, como los libros de texto y las lecturas con
fines académicos (N. S. Baron et al., 2017; Mizrachi et al., 2018). CITA
CORTA INDIRECTA
Estos hallazgos son contrarios a las afirmaciones que se oyen a me-
nudo sobre los nativos digitales (por ejemplo, Palfrey y Gasser, 2008;
Prensky, 2010), quienes supuestamente prefieren los formatos digitales
para la lectura y presuntamente se desempeñan mejor con pantallas que
1
con papel . Por lo tanto, parece razonable afirmar que para ciertos tipos
de lectura el medio sigue siendo importante. Un interrogante
estrechamente relacionado, y el tema de este artículo, es cómo la
digitalización puede afectar nuestros modos y hábitos de escritura. Con
los teléfonos inteligentes, las tabletas y los computadores podemos
2
escribir presionando teclas en teclados mecánicos o virtuales . ¿Cuáles
son las características más destacadas de la escritura a mano y de la
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Modos de escritura en la era digital
escritura con teclado? ¿Cuáles pueden ser las implicaciones de la
continua marginación o incluso del abandono de la escritura a mano, en
una perspectiva a corto y largo plazo?
Este artículo examina más de cerca algunas de las diferencias en-
tre la escritura manuscrita convencional (en papel) y los modos de
escritura que permiten las tecnologías digitales. En lugar de tratar de
presentar ideas radicalmente nuevas sobre el futuro de la escritura,
resumiré algunas de las investigaciones empíricas que comparan varios
aspectos de la escritura a mano con la escritura con teclado, con el
objetivo de destacar algunos aspectos muy significativos, pero que con
mucha frecuencia se pasan por alto, de la transición de la pluma y el
papel a los teclados y las pantallas.
¿Es importante la escritura manuscrita?
Hemos ido marginando la escritura a mano de nuestras vidas cotidianas
desde hace mucho tiempo, y las noticias sobre las escuelas que
abandonan este tipo de escritura siguen apareciendo, normalmente
acompañadas de acalorados debates en los que los defensores de la
digitalización se enfrentan a los que defienden los beneficios cognitivos
y culturales de la escritura a mano. El crecimiento constante de
publicaciones sobre el arte olvidado de la escritura manuscrita es otra
evidencia del grado en que la gente se interesa por este tema (por
ejemplo, D. Baron, 2009; Neef et al., 2006; Florey, 2009; Hensher, 2013;
Keim, 2013; Konnikova, 2014).
La investigación experimental en psicología y neurociencia, que se enfoca en
“
“ las asociaciones entre los procesos motores finos y los resultados
cognitivos, tiende a encontrar que la escritura manuscrita, y no la mecanográfica,
permite la identificación y recordación de las letras.
33
Modos de escritura en la era digital
En varios países, las escuelas están implementando programas uno a
3
uno con iPads o computadores portátiles , y los estudiantes de primer
grado están aprendiendo a escribir las letras con teclados y
funcionalidades de pantalla, tales como la retroalimentación de audio. De
forma particular, el método Escribir-para-Leer (Trageton, 2003) ha
ganado fuerza en los países escandinavos. Con este método se anima a
los niños a descubrir la correspondencia grafema-fonema (el vínculo
entre la letra, grafema, y su sonido, fonema), a través de la
experimentación con la producción de letras y textos en teclados, en
lugar de aprender a escribir cada letra a mano. La instrucción formal y
sistemática de la escritura se pospone hasta el segundo o tercer grado.
La investigación sobre el método Escribir-para-Leer es escasa, pero un
estudio encontró que los estudiantes escribieron “textos más largos con
mejor estructura, contenido más claro y un lenguaje más elaborado” que
aquellos que no fueron formados con este método (Genlott y Grönlund,
2013). Es probable que la facilidad para escribir en teclados también sea
importante como motivación para los niños, especialmente para
aquellos a quienes las habilidades motoras finas requeridas para escribir
a mano les dan brega.
En contraste, la investigación experimental en psicología y neuro-
ciencia, que se enfoca en las asociaciones entre los procesos motores
finos y los resultados cognitivos, tiende a encontrar que la escritura
manuscrita, y no la mecanográfica, permite la identificación y
recordación de las letras (por ejemplo, James y Gauthier, 2006; Kiefer et
al., 2015; Longcamp, Boucard et al., 2006; Longcamp et al., 2008). La
investigación en estos campos revela cómo la escritura manuscrita es
una huella de acción. Longcamp, Tanskanen y Hari (2006) señalan el
sorprendente hecho de que normalmente somos capaces de reconocer
la escritura manuscrita con precisión, incluso si el trazo de un escritor
varía considerablemente del de los demás: “Varios estudios psicofísicos
han demostrado una sorprendente capacidad del sistema perceptivo
para extraer de forma fiable información relacionada con la producción
4
del trazo gráfico” .
En otras palabras, aplicamos el conocimiento sobre las reglas mo-
toras implícitas en la escritura manuscrita durante la percepción de los
trazos. Por consiguiente, una creciente marginación y, en última
instancia, el abandono de la enseñanza de la escritura manuscrita puede
mermar la capacidad de las generaciones futuras para leer textos
escritos a mano. Vale la pena detenerse a reflexionar sobre las
implicaciones de este escenario.
Comparación entre la escritura
manuscrita y la mecanográfica
A pesar de la creciente influencia de las tecnologías digitales en los
contextos educativos, la investigación empírica que compara la escritura
manuscrita con la mecanográfica sigue siendo escasa. Esto puede
parecer una paradoja, especialmente a la luz de la creciente visibilización
de las estrechas asociaciones entre la acción motora, la percepción y los
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Modos de escritura en la era digital
procesos cognitivos, gracias al paradigma de la cognición incorporada
(véase, por ejemplo, Coello y Fischer, 2016; Davis y Markman, 2012;
Shapiro, 2011; Wilson, 2002). El simple hecho de observar nuestros
dedos durante la escritura sugiere que el proceso de escribir por medio
de un teclado es, de hecho, muy diferente al de escribir a mano con lápiz
sobre papel. Sin embargo, las implicaciones de tales diferencias en los
resultados cognitivos y emocionales están lejos de ser claras y la
investigación empírica apenas ha comenzado a mapear los efectos de la
digitalización en la escritura.
Al igual que los procesos mecánicos o motores, la escritura
manuscrita y la mecanográfica difieren en varios aspectos, algunos
fácilmente observables, otros no tanto. La transición de la escritura a
mano hacia la escritura mediante el uso de un teclado provoca una
mayor conciencia del papel de la háptica (Mangen y Velay, 2010); CITA
CORTA INDIRECTA en otras palabras, de las formas en que nuestras
5
manos y dedos interactúan con las interfaces tecnológicas y materiales .
Para empezar, cuando escribimos en el teclado, normalmente utilizamos
“
ambas manos y, si somos hábiles, los diez dedos.
En la escritura a mano hay una estrecha “
contigüidad temporal y espacial de la atención
visual y el esfuerzo motriz.
En comparación, escribir a mano es uno de los procesos más late-
ralizados, ya que muy pocos son capaces de escribir igualmente bien con
6
ambas manos . Otras diferencias se refieren, por ejemplo, a la
coordinación del esfuerzo motriz fino y la atención visual. Al escribir a
mano, la atención visual se dirige principalmente a la punta del lápiz, muy
cerca de la ubicación del esfuerzo motriz. De esta manera, en la escritura
a mano, hay una estrecha contigüidad temporal y espacial de la atención
visual y el esfuerzo motriz.
En cambio, al escribir en un teclado, la atención visual del escritor
puede desplazarse entre la ubicación del esfuerzo motriz (el teclado) y la
pantalla o, dependiendo de la habilidad para escribir en el teclado, el
escritor puede enfocarse principalmente en la pantalla. En este sentido,
la mecanografía puede describirse como más abstracta y
fenomenológicamente distante que la escritura a mano (Mangen, 2014).
Esta división entre el esfuerzo motriz y la atención visual puede explicar,
al menos parcialmente, los resultados de los estudios donde los
participantes reportan que, al escribir en un computador, el acto de
escribir con teclado puede separarse del de pensar y escuchar (como
tomar notas durante una clase), mientras que escribir a mano requiere y
permite el enfoque y la concentración (Park y Baron, 2017).
Así lo expresa uno de los estudiantes del estudio de Park y Baron
(2017):
35
Modos de escritura en la era digital
[La escritura a mano] ayuda a mi cerebro a pensar. Cuando escribo en
clase [en papel] asimilo mejor la información, en cambio, cuando
estoy sentado en frente de un computador me siento como… en
blanco. Creo que con la escritura manuscrita tienes que involucrarte
más, tienes que concentrarte en lo que estás escribiendo, mientras
7
que con la mecanográfica puedes estar en blanco . CITA LARGA
DIRECTA
Es importante destacar que algunas de las diferencias entre es-
cribir a mano y con teclado pueden tener implicaciones en nuestros
modos de lectura y en las formas en las que entramos en contacto con
nuestra propia lengua. La lectura y la escritura están estrechamente
relacionadas en muchos aspectos, y la digitalización de uno de estos
procesos y habilidades tendrá implicaciones para el otro en formas que
no necesariamente conocemos.
Herramientas y soportes de lectura y
un comentario sobre la toma de notas
Antes de explorar las diferencias entre escribir a mano y escribir con el
teclado con más detalle, establezcamos primero algunas características
clave de la escritura en general. Toda escritura, independientemente de la
tecnología, el destinatario, el propósito y el contenido, implica el manejo
manual de un dispositivo o herramienta para crear una representación
visual en alguna modalidad o sistema de signos. Desde el uso de tablillas
de arcilla y pieles de animales, pasando por rollos de papiro y papel,
hasta la gama de dispositivos digitales disponibles hoy en día, los
escritores deben manejar con destreza algún implemento o tecnología.
En este sentido, para Christine Haas (1996), la escritura no puede
separarse de la tecnología:
Ya sea el puntero de tiempos antiguos, la pluma y la tinta del escriba
medieval, los crayones de cera de un niño o un nuevo Powerbook, la
tecnología hace posible la escritura. Para ir más lejos, escribir es
tecnología, ya que, sin el crayón, el puntero o el Powerbook, escribir
simplemente no es escribir. La tecnología siempre ha estado
involucrada en la escritura: el comportamiento verbal sin
8
herramientas tecnológicas no es, y no puede ser, escritura . CITA
LARGA DIRECTA
Dado que diferentes tecnologías y dispositivos están involucrados
en la escritura, puede ser útil distinguir entre la herramienta de escritura y
el soporte o la presentación en la que aparece la escritura. El lápiz, el
bolígrafo, el lápiz digital y los teclados son ejemplos de herramientas de
escritura, mientras que el papel y los diferentes tipos de pantallas son
ejemplos de soportes.
Es importante destacar que tanto la herramienta como el soporte
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Modos de escritura en la era digital
son tecnologías con distintas características materiales. Las
9
contingencias sensomotoras de las herramientas y los soportes de la
escritura manuscrita son distintas de las de los dispositivos digitales y,
en consecuencia, permiten y fomentan ciertos modos de uso a expensas
de otros. Por ejemplo, la materialidad del papel garantiza la fijación y la
permanencia (relativa) de cualquier inscripción. Una vez que han
aparecido en el papel, las palabras no se mueven. Asimismo, esta
fijación hace que el papel sea mucho menos flexible que su contraparte
digital en cuanto a las necesidades de edición y revisión del escritor. La
infinita maleabilidad de un texto digital garantiza que pueda ser revisado
“
y editado sin problemas, en los ámbitos tanto local como mundial.
El hecho de que podamos escribir prácticamente tan
rápido como alguien habla puede tener como
consecuencia que la toma de notas se convierta en una
mera copia y, de esta manera, termine fomentando la
retención superficial en lugar de una comprensión más
“
profunda.
Otra diferencia entre la escritura manuscrita y la escritura con teclado
es la velocidad. La mayoría de nosotros escribimos mucho más rápido
en un teclado que a mano. Además, teclear permite la producción de
grandes cantidades de texto sin la fatiga motora fina típicamente
asociada con la escritura a mano. Esto es, para muchos propósitos de
escritura, una gran ventaja. Sin embargo, para ciertas tareas de escritura,
la velocidad de la escritura con teclado tiene un aspecto negativo quizás
inesperado. El hecho de que podamos escribir prácticamente tan rápido
como alguien habla puede tener como consecuencia que la toma de
notas se convierta en una mera copia y, de esta manera, termine
fomentando la retención superficial en lugar de una comprensión más
profunda.
Esto es exactamente lo que Mueller y Oppenheimer (2014) evi-
denciaron. En su artículo acertadamente titulado “La pluma es más
poderosa que el teclado: ventajas de la toma de notas a mano sobre la
toma de notas con computador portátil” CITA CORTA DIRECTA, los
autores presentan tres estudios que comparan ambas modalidades para
tomar notas. La toma de notas, como observan Mueller y Oppenheimer,
puede ser generativa (por ejemplo, resumir o parafrasear) o no
generativa (es decir, copiar textualmente). Esta última tiende a predecir
un desempeño más pobre en términos de una comprensión más
profunda, mientras que el procesamiento adicional que conlleva la toma
de notas generativa normalmente conduce a mayores beneficios
cognitivos (Igo et al., 2005; Kiewra, 1985; Slotte y Lonka, 1999).
Los estudiantes tomaron notas mientras veían una conferencia ted
(estudio 1 y estudio 2) y durante la escucha de cuatro pasajes de texto en
37
Modos de escritura en la era digital
prosa leídos de un teleprónter (estudio 3). Mueller y Oppenheimer
evaluaron el rendimiento de los estudiantes en varios indicadores,
incluyendo preguntas sobre recuerdos de hechos que evaluaban la
memoria superficial y preguntas conceptuales que requerían de un
procesamiento más profundo, una mejor comprensión del material. Los
resultados evidenciaron que, en los tres estudios, quienes utilizaron
computadores portátiles para tomar notas se inclinaron más a tomar
notas textuales (incluso cuando se recomendó explícitamente que no lo
hicieran) y que, en consecuencia, su rendimiento en el indicador de la
memoria conceptual fue inferior al de quienes tomaron notas a mano.
Los autores suponen que la facilidad para escribir en un teclado fomenta
la transcripción sin sentido, mientras que el esfuerzo adicional que
supone escribir a mano puede ser una “dificultad deseable” que
contribuye positivamente a un procesamiento más profundo del
contenido. Por lo tanto, Mueller y Oppenheimer afirman que el uso de
computadores portátiles en las aulas “debería considerarse con una
dosis saludable de precaución. Los computadores portátiles, a pesar de
su creciente popularidad, pueden estar haciendo más daño que bien en
10
las aulas” .
Además de la toma de notas, hay otros aspectos de la escritura que
merecen atención en momentos en que los teclados están empezando a
reemplazar a los bolígrafos y al papel en las escuelas. La siguiente
sección se centrará en un tema que a menudo es objeto de debates
polémicos: el inicio de la enseñanza de la escritura en los niños.
Tecnologías en el inicio de la enseñanza
de la escritura
Durante mucho tiempo, el aprendizaje de la escritura solía implicar un
manuscrito con letras minúsculas y mayúsculas, seguido en una etapa
posterior por la escritura en letra cursiva (también conocida como letra
pegada). Hoy, sin embargo, muchos niños tienen sus primeras
experiencias de escritura por medio de diferentes tipos de teclados. Los
programas de iPad uno a uno se implementan en un número cada vez
mayor de escuelas primarias y, como consecuencia, la enseñanza
sistemática de la escritura a mano puede posponerse, mientras que los
niños de primer grado aprenden las letras utilizando iPads o
computadores portátiles. Tales desarrollos invitan a un escrutinio más
profundo de las formas en que las prestaciones de las diferentes
herramientas de escritura moldean e influyen en los modos de empezar a
escribir.
A pesar de la evidencia de que existe una estrecha relación entre la
escritura manuscrita y otras habilidades motoras finas y el desarrollo
cognitivo en general, hay una falta de conocimiento sobre los medios
óptimos para enseñar a escribir en la escuela primaria (Dinehart, 2015).
Una de las razones puede estar relacionada con el hecho de que la
investigación sobre la escritura (a mano o con teclado), tanto en general
como en el contexto educativo, tiende a privilegiar aspectos muy
diferentes (por ejemplo, dar forma a cada letra correctamente frente a la
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Modos de escritura en la era digital
motivación para producir oraciones y textos) dependiendo del enfoque
teórico y metodológico. La escritura, al igual que la lectura, es una
habilidad multifacética y no se puede asumir que un solo marco o
modelo teórico da cuenta de todos los procesos involucrados. Un buen
punto de partida, sin embargo, es la visión general de Van Galen (1991)
de las diferentes etapas y niveles de la escritura manuscrita (véase
Figura 1), donde describe la escritura como una jerarquía de tareas que
necesitan ser completadas. La formulación de la idea se sitúa en el nivel
más alto y los trazos de las letras, en el nivel más bajo.
Figura 1. Arquitectura de los módulos de procesamiento, unidades de procesamiento y
memorias de almacenamiento para la producción de la escritura manuscrita
Tamaño de
Módulo de procesamiento Memoria de almacenamiento
la unidad
Activación de la intención Ideas Memoria episódica
Extracción semántica Conceptos Léxico verbal
Construcción sintáctica Frases Memoria a corto plazo
Ortografía Palabras Memoria ortográfica
Selección de alógrafos Grafemas Memoria motora
Control del tamaño Alógrafos Memoria de la producción motora
Ajuste muscular Trazos
Formación de la trayectoria en
tiempo real
La columna de la izquierda presenta los módulos de procesamiento; la columna central, los
tamaños de las unidades, y la columna de la derecha, los nodos de almacenamiento que
intervienen en la comunicación entre los niveles11
Escribir a mano implica la formación de letras con formas y tamaños
particulares, en un proceso que, una vez automatizado e incorporado en
el repertorio de habilidades del cuerpo, el neuropsicólogo ruso Alexander
Lurija llama “melodía cinética”:
En las etapas iniciales [...] la escritura depende de la memorización de
la forma gráfica de cada letra. Esta tiene lugar a través de una cadena
de impulsos motores aislados, cada uno responsable de la ejecución
de solo un elemento de la estructura gráfica; con la práctica, esta
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Modos de escritura en la era digital
estructura se altera radicalmente y la escritura se convierte en una
única "melodía cinética", que ya no requiere la memorización de la
forma visual de cada letra aislada o de impulsos motores individuales
para realizar cada trazo [...]. La participación de las áreas auditivas y
visuales de la corteza, esenciales en las primeras etapas de la
formación de la actividad, ya no es necesaria en etapas posteriores y
la actividad empieza a depender de un sistema diferente de zonas de
12
trabajo coordinado . CITA LARGA DIRECTA
La escritura manuscrita requiere la integración de información visual,
propioceptiva (háptica/cinestésica) y táctil; por lo tanto, los comandos
motores y la retroalimentación cinestésica están estrechamente ligados
a la información visual cuando escribimos a mano, mientras que este no
es el caso de la mecanográfica. Esta separación del esfuerzo motriz y la
atención visual puede tener implicaciones en la posterior percepción del
resultado: las letras o el texto. Un número creciente de experimentos en
neurociencia ha demostrado que el elemento grafomotor de la escritura
a mano —formar la letra a partir de trazos, líneas, puntos y círculos que
encarnan distintas trayectorias y “trazos motores”— ayuda al
reconocimiento visual de las letras. (James, 2010; James y Engelhardt,
2012; James y Gauthier, 2006; Longcamp et al., 2003; Longcamp et al.,
2008; Longcamp, Boucard et al., 2006; Longcamp et al., 2011; Longcamp,
Tanskanen et al., 2006; Longcamp et al., 2005).
Por ejemplo, Longcamp et al. investigaron las diferencias entre la
escritura a mano y la mecanográfica en niños (Longcamp et al., 2005) y
en adultos (Longcamp, Boucard et al., 2006). Al guiar a los participantes
en el aprendizaje de un conjunto de letras desconocidas, los autores
descubrieron que quienes habían aprendido a escribir las letras a mano
se desempeñaban mejor en tareas de memoria y reconocimiento visual.
A estos estudios del comportamiento le siguieron estudios de
neuroimagen (Longcamp et al., 2008), en los que se les mostró a los
participantes las letras que habían aprendido a escribir, ya sea con la
práctica manual de trazos, líneas, puntos y curvas, ya ubicándolas
correctamente e identificándolas visualmente en un computador portátil
especialmente diseñado. Los resultados evidenciaron que el
procesamiento de la orientación de las letras escritas a mano y
mecanografiadas no dependía de las mismas áreas cerebrales: en
aquellos que habían aprendido las letras a mano se activaban varias
regiones del cerebro que se sabía que estaban involucradas en las
imágenes, la observación y la ejecución de la acción motora. En aquellos
que habían aprendido las letras escribiendo en un teclado no había tal
activación (Longcamp et al., 2008; véase también Mangen y Balsvik,
2016). La letra manuscrita es, literalmente, “una huella de acción”,
diferente a escribir con un teclado (Longcamp, Tanskanen et al., 2006), y
esta característica puede tener implicaciones cognitivas que deberíamos
reconocer a la hora de debatir la necesidad de escribir a mano en el
futuro.
En la misma línea, Markus Kiefer et al. (2015) han estudiado el
40
Modos de escritura en la era digital
efecto de la tecnología de la escritura, tanto a mano como
mecanografiada, en las tareas de lectura y escritura palabra a palabra de
niños en edad preescolar. A partir de juegos similares de aprendizaje de
letras, hicieron que los niños aprendieran ocho letras usando la escritura
a mano o en teclado. Después, evaluaron su desempeño en el
reconocimiento de las letras, su denominación y su escritura, así como
su desempeño en la lectura y escritura de palabras. Los resultados no
indicaron que la enseñanza de escritura en teclado fuera superior en
alguna de estas tareas, aunque se encontró que la escritura
mecanográfica era inferior a la enseñanza de la escritura a mano al
momento de escribir palabras y, marginalmente significativa, en la
lectura de palabras. Los autores concluyen que este estudio respalda las
teorías que indican los efectos beneficiosos de los acoplamientos acción
-percepción que están ausentes cuando se escribe en un teclado (Kiefer
et al., 2015).
Un aspecto relacionado es cómo aprendemos a escribir. El
aprendizaje de la escritura a mano implica un proceso donde el niño
produce una serie de versiones —incompletas, imperfectas— de letras, en
su camino hacia una escritura fluida. La exposición a una serie de
variaciones de un prototipo —por ejemplo, de la letra G / g— desempeña
un papel importante en la categorización de las letras. Por ejemplo, en un
experimento de Li y James (2016), se enseñó a los niños los nombres de
cuatro símbolos griegos en una de seis condiciones de aprendizaje: tres
involucraban la producción motora (copiar símbolos, trazar símbolos en
una sola fuente y trazar símbolos escritos a mano) y las otras tres
condiciones no contenían ningún componente motriz (los niños
estudiaron con material visual y auditivo, símbolos en una sola fuente,
símbolos en múltiples fuentes y símbolos escritos a mano).
Posteriormente, Li y James evaluaron el desempeño de los niños en la
categorización a través de un juego de clasificación de tarjetas. Los
resultados mostraron que los niños que habían estudiado múltiples
instancias de los símbolos —bien producidos de forma propia, o bien
estudiados de forma visual— se desempeñaban mejor que los niños que
habían estudiado un solo ejemplo prototípico del símbolo. Con base en
estos resultados, los autores sostienen que, puesto que los símbolos
variables se producen a través de la escritura a mano y no a través del
teclado, es importante que los niños produzcan símbolos a través de la
escritura a mano desde el principio, ya que “el resultado
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