Instituto “Nuestra Señora del Perpetuo
Socorro” D-068
Espacio Curricular: Geografía
Profesora: Gretel Landini
Curso: 6° Año “Sociales”
Integrantes: Cesar. P, Mettler. S, Perez. B,
Rosales. K
Año Lectivo: 2024
Geografía: Argentina húmeda: ambientes y recursos
La Argentina posee una gran diversidad ambiental y ofrece recursos naturales importantes,
estos recursos son la base para las actividades económicas que se desarrollan en el país. La
región húmeda se caracteriza por la variedad de actividades económicas que utilizan los
recursos agua у suelo. La valoración es un paso previo al aprovechamiento de los recursos.
La construcción social de los ambientes se da por la relación entre la sociedad y la
naturaleza, y está marcada por las necesidades sociales, la forma de organización social y
las tecnologías disponibles. En la actualidad, la naturaleza está modificada en su totalidad,
pero con distintos grados de artificialización. En Argentina, la heterogeneidad de climas y
relieves se refleja en la diversidad biológica y en la amplia oferta de recursos naturales. Las
sociedades valoraron el territorio y comenzaron a producir a partir del aprovechamiento de
estos recursos. Los paisajes rurales pueden parecer naturales, pero el uso del recurso suelo
para cultivar los convierte en ambientes construidos por las sociedades.
En Argentina, la diversidad de ambientes se debe a la interacción entre la sociedad y la
naturaleza. Los criterios para definir estos ambientes varían, desde la configuración
histórica, tipo de actividades económicas, hasta las características naturales.
La regionalización de Argentina considera factores como la Forma de relieve, (Pampeano,
Puna, Altos Andes) y el tipo de aprovechamiento (Llanuras y Oasis Cuyanos).
Ambiente Pampeano
El ambiente pampeano se encuentra en el centro y sur de Argentina. Tiene un clima
templado con temperaturas medias anuales de 20°C. Las precipitaciones son abundantes y
se concentran en primavera y verano. El relieve es llano y disminuye su altura hacia la
costa atlántica. Hay ondulaciones en el sur de Santa Fe y Entre Ríos, y zonas con
anegamientos permanentes o cíclicos por la escasa pendiente del terreno como en la cuenca
del Salado.
El bioma original, el pastizal pampeano, ha sido reemplazado por la agricultura, pero aún se
encuentran áreas con vegetación originaria en el centro-este de la provincia de Buenos
Aires.
El ambiente está conformado por cursos hídricos permanentes que forman parte de la baja
cuenca del Plata, un gran sistema hídrico de vertiente atlántica. Los ríos más importantes de
esta cuenca son el Paraguay, el Uruguay y el Paraná.
La abundancia de las lluvias permite que los cursos de agua de esta cuenca sean caudalosos
todo el año.
Ambiente Pampeano Río Paraná
El ambiente pampeano es caracterizado por sus suelos ricos en materia orgánica y su
capacidad para el escurrimiento adecuado, ha sido fundamental para el desarrollo agrícola y
ganadero de Argentina. Durante el siglo XIX y principios del XX, estas actividades eran
predominantemente extensivas y poco tecnificadas. Sin embargo, a partir de la mitad del
siglo XX, se inició un proceso de intensificación impulsado por la adopción de nuevas
tecnologías agropecuarias. Este proceso alcanzó su apogeo a principios del siglo XXI, con
un notable grado de especialización en las prácticas agrícolas y ganaderas.
La agricultura se benefició de avances en fertilizantes, selección de semillas y maquinaria
específica, mientras que la ganadería evolucionó hacia un modelo intensivo, utilizando
corrales de engorde y alimentos balanceados. Aunque esta modernización ha permitido un
aumento significativo en la producción, también ha generado preocupaciones ambientales,
incluyendo el deterioro de recursos naturales como el suelo y el agua.
Hoy en día, el ambiente pampeano es el corazón de la producción agrícola argentina,
concentrando la mayor parte de las tierras cultivadas. La actividad agrícola se caracteriza
principalmente por el monocultivo, especialmente de soja y trigo, que son cultivos
altamente tecnificados y destinados mayormente al mercado internacional. Esta tendencia
hacia cultivos específicos ha llevado a una reducción en la diversidad agrícola, lo que
plantea riesgos para la sostenibilidad a largo plazo.
Los cultivos más destacados incluyen cereales como trigo y sorgo, así como oleaginosas
como soja y girasol. La demanda global por estos productos ha impulsado un aumento en la
superficie sembrada, afectando negativamente a otros cultivos y prácticas agrícolas más
tradicionales.
La construcción social del ambiente pampeano ha estado fuertemente ligada a la
valorización agrícola y ganadera, lo que ha permitido el desarrollo de una infraestructura
densa en términos de población y transporte. Esta región cuenta con una red significativa de
rutas, ferrocarriles y puertos marítimos clave como los de Buenos Aires, Rosario, Mar del
Plata y Bahía Blanca.
La proximidad a estos mercados ha facilitado la radicación de diversas industrias.
Inicialmente concentradas alrededor de las grandes ciudades durante la mitad del siglo XX,
las industrias han evolucionado hacia parques industriales. Hoy en día, los sectores
industriales más prominentes incluyen el automotriz, petroquímico, metalmecánico y
agroindustrial. La industria aceitera vinculada con la producción de soja es particularmente
relevante en este contexto.
El delta del Paraná es una región ecológicamente rica que se extiende entre las provincias
de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires. Esta área se caracteriza por un mosaico de islas
formadas por sedimentos acumulados a lo largo del río Paraná. Presenta un microclima
subtropical con abundante vegetación conocida como bosque en galería.
Históricamente, las actividades predominantes en el delta incluían ganadería a pequeña
escala, pesca artesanal y producción forestal. Sin embargo, en las últimas dos décadas,
cambios económicos y sociales han transformado esta región. Algunas tierras han sido
valoradas para la producción ganadera intensiva debido al desplazamiento de esta actividad
desde tierras más fértiles por el avance agrícola. Además, otras áreas han sido desarrolladas
para el turismo y residencias privadas de altos ingresos.
Ambiente del Nordeste Argentino
El nordeste argentino es conocido por su abundancia hídrica y su diversidad ecológica. Se
pueden distinguir dos subambientes principales: el Chaqueño y el Mesopotámico. El
subambiente Chaqueño incluye provincias como Chaco, Formosa y partes del norte de
Santa Fe y Santiago del Estero. Su clima es subtropical con estación seca, caracterizado por
temperaturas cálidas y precipitaciones abundantes.
Por otro lado, el subambiente Mesopotámico abarca Misiones, Corrientes y el norte de
Entre Ríos. Aquí se presenta un clima subtropical sin estación seca, con lluvias más
abundantes que en el Chaqueño. El relieve también varía: mientras que el Chaqueño es
mayormente plano (parte de la llanura Chaco-pampeana), en Mesopotamia se encuentran
formaciones montañosas como la meseta misionera.
Ambos subambientes albergan ecosistemas únicos; los bosques en el Chaqueño y las selvas
en el Mesopotámico son importantes reservas de biodiversidad animal y vegetal.
La hidrología es un aspecto crucial en los ambientes del nordeste argentino. En el
subambiente Chaqueño, ríos como Pilcomayo y Bermejo fluyen desde los Andes bolivianos
hacia el este, desembocando en ríos mayores como Paraguay y Paraná. Estos ríos son
vitales para la ecología local.
En contraste, el subambiente Mesopotámico presenta una mayor cantidad de ríos y arroyos
que recorren todo su territorio. Las sierras en Misiones actúan como divisorias hídricas
importantes; generan vertientes que alimentan tanto al río Uruguay como al Paraná. Esta
complejidad hidrológica no solo influye en los ecosistemas locales sino que también
plantea desafíos para la gestión del agua en un contexto donde las sequías e inundaciones
pueden ser comunes.
El Nordeste ofrece amplias áreas boscosas y selváticas, lo que lo valorizó como un recurso
Forestal. La madera que se obtenía de estos bosques era utilizada en la construcción de
casas y botes.
En esta región se cultiva hace mucho tiempo el árbol de yerba mate (desde los guaraníes) y
esto provocó que actualmente sea el principal cultivo de las provincias de misiones y
corrientes. Aquí también hay otros tipos de cultivos como el té, el tabaco; y algunas frutas,
como naranjas y bananas
En el subambiente chaqueño, el suelo es aprovechado para el cultivo de algodón y soja. En
Formosa la actividad agrícola se especializa en ananá, batata y mango. Otra actividad
importante es la producción Forestal, donde se plantan pinos y eucaliptos, estas son para la
industria de madera o para la fabricación de pasta de celulosa.
También está presente la actividad ganadera, donde el 10% de la producción nacional se
encuentra en las provincias de Chaco y Formosa.
En esta región, se aprovecha el recurso del agua de diversas maneras.
La primera de ellas es para el traslado. Puede ser para el comercio como también para el
traslado de personas.
La ruta más común es la hidrovía Paraná-Paraguay, que es una red que conecta los países
de Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil.
Esta al ser utilizada diariamente, necesita que se mantenga en buen estado, por eso es
necesario su degradación, equipamiento y el complemento de la Modernización de puertos.
La segunda manera es para la pesca comercial y deportiva. En las provincias del nordeste,
se aplican períodos de veda para la preservación de las especies.
Otra manera, es para la producción de energía a través de represas hidroeléctricas. Aquí en
el nordeste dos de las represas más importantes de Argentina: Yacyretá-Apipé, construida
sobre el río Paraná y la represa de Salto Grande construida sobre el Río Uruguay. Y ambas
son Binacionales, la primera con Paraguay y la Segunda con Uruguay.
En este sector del país, esta una de las mayores reservas de agua, está un pedazo de la que
se conoce como el Acuífero Guaraní.
Este se utiliza para la obtención de agua dulce y para recursos turísticos por sus aguas
termales.
En esta región, la actividad turística es apartir de la valoración sobre lo que nos ofrece la
naturaleza.
Las cataratas del iguazú, es una de las más importantes y esta al norte de la provincia de
misiones.
Estas son un conjunto de 270 saltos que se encuentran sobre el macizo de Brasilia. El salto
con mayor altura es conocido como la garganta del diablo y alcanza los 80 metros.
Estas tierras en su momento estaban en una propiedad privada, donde su dueño empezó a
utilizarlas con fines turísticos. En el 1930 el Estado las recuperó y las declaró Como Parque
Nacional Iguazú, donde se construyeron senderos, pasarelas y diversos servicios para el
turismo.
El ambiente de las sierras subandinas
Este ambiente se extiende en los territorios húmedos de las provincias de Jujuy, Salta y
Tucumán, y está atravesado por diversos sistemas serranos cuyo origen se vincula con la
formación de la cordillera de los Andes.
El clima de este ambiente es subtropical serrano con precipitaciones concentradas en el
verano, lo que permite el desarrollo de formaciones de bosques y selvas. La selva que se
desarrolla se llama selva de las yungas. Este es un ambiente muy heterogéneo, debido a la
influencia de la altura en el desarrollo de la vegetación.
Debido al cambio térmico de altitud, en las sierras subandinas, se pueden identificar
diferentes pisos térmicos: franjas en las que la flora y la fauna son diferentes por la
temperatura y la humedad.
Cada piso térmico tuvo una valorización por las diferencias en la oferta natural y de las
finalidades sociales. Las sociedades, moldearon las laderas de los cerros para uso agrícola
con la construcción de andenes de cultivo y canales de riego. Desde mediados de 1800, la
construcción del ambiente estuvo orientada por la explotación de algunas especies
forestales en la selva y en el bosque montano (lapacho, roble, etc.)
La transformación de la selva de yungas estuvo muy vinculada con la valorización del suelo
para la actividad agrícola. Hasta principios del siglo XXI, la deforestación de las yungas se
relacionaba con la expansión del cultivo de caña de azúcar. La deforestación avanzó y
como consecuencia solo existe un 10% de la selva de yungas original
En la construcción del ambiente de las sierras subandinas, predominaron tres tipos de
valorizaciones: una forestal, con la extracción de madera de la yungas, otro agrícola, debido
a la aptitud de sus suelos y otro minera, con la explotación de hierro y petróleo.
El uso forestal es el más antiguo, ya que comenzó en la época colonial. La forma de
explotación fue cambiando desde una tala de las especies más valoradas a una tala para la
obtención de rollizos (troncos de madera para uso industrial). La tala fue el paso para el
aprovechamiento agrícola del suelo.
En la actividad agrícola predomina la producción de azúcar, cítricos, hortalizas y bananas,
aunque en los últimos años la producción de soja tuvo un importante avance.
La actividad minera tiene dos explotaciones de gran relevancia. La explotación de petróleo
y gas y la explotación de hierro. En el contexto del proceso del ISI, el estado recuperó el
control y organizó su explotación mediante empresas públicas (como Altos Hornos Zapla)
Jujuy, comenzó en 1943 con Altos Hornos Zapla, convirtiéndose en la base de la industria
siderúrgica argentina. El crecimiento impulsó el desarrollo de la población y la economía
local. Sin embargo, también generó un impacto ambiental significativo. En 1992, la
empresa fue privatizada y vendida a Aceros Zapla, lo que llevó a una reducción del
personal y un desarreglo en la organización social local.
El Ambiente de los Andes Patagónico-Fueguinos
La región de los Andes patagónico-fueguinos, ubicada entre los 38° y 55° latitud sur,
presenta un ambiente único y diverso. Se caracteriza por un clima frío y húmedo, con
precipitaciones en forma de nieve durante el invierno.
La topografía de la región incluye bosques, lagos y glaciares, como el famoso glaciar Perito
Moreno. Los bosques andino-patagónico y subpolar-magallánico cubren gran parte de la
región, ofreciendo un hábitat para una variedad de flora y fauna.
Sin embargo, la actividad humana ha impactado significativamente en este ambiente. El uso
forestal y la cría de ganado han sido prácticas comunes, mientras que las plantaciones
forestales de pinos y eucaliptos han ganado terreno desde la década de 1970, reemplazando
en ocasiones a especies nativas.
La región abarca las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del
Fuego, y su conservación es crucial para mantener la biodiversidad y el equilibrio
ecológico.
La región de los Andes patagónico-fueguinos alberga una riqueza hidrológica sin igual. Sus
lagos y ríos, como el Colorado, Chubut y Gallegos, ofrecen una fuente inagotable de agua
dulce.
La pesca artesanal y deportiva es una de las actividades más populares en estos ríos,
regulada por normas estrictas para preservar la biodiversidad acuática.
Además, la energía hidroeléctrica es otra de las formas en que se aprovechan estos recursos.
Centrales como Pichi Picún Leufú, Florentino Ameghino y Salto Andersen generan
electricidad para abastecer a la región.
El manejo responsable de estos recursos hídricos es fundamental para mantener el
equilibrio ecológico y asegurar su disponibilidad para las generaciones futuras.
El subsuelo del área patagonica es rico en minerales e hidrocarburos gracias a los procesos
naturales.
La reserva de gas y petróleo más importante de Argentina se ubican en la cuenca neuquina
que ocupa varios territorios como Neuquen, Río Negro, La Pampa, etc.
Allí se encuentra el yacimiento Vaca Muerta que es el que más contiene hidrocarburos a
nivel nacional. Su explotación empezó a principios del siglo xx.
Aquí también se encuentran las cuencas petrolíferas De San Jorge (en Santa Cruz) y la
cuenca Austral (Santa Cruz y Tierra del Fuego).
En Santa Cruz, también se realiza la explotación de carbón mineral en la mina de Río
Turbio. Este yacimiento fue descubierto y empezó a ser aprovechado en los años 40.
Aunque en el 70 decayó por la caída del valor del carbón como recurso energético. Hoy en
día sigue en funcionamiento.
También esta la minería, donde se extrae oro y plata en los emprendimientos mineros de
San José Huevos Verdes y Cerro Negro.
La región de los Andes patagónico-fueguinos es un verdadero tesoro natural, con su belleza
escénica y diversidad biológica única. Para proteger este patrimonio, el gobierno ha
establecido una red de áreas protegidas, que incluye 7 parques nacionales y 17 reservas y
parques provinciales.
El turismo sustentable, también conocido como ecoturismo, es una forma de disfrutar de la
región sin dañar el medio ambiente. Esto incluye actividades como cabalgatas, recorridos
gastronómicos, actividades náuticas y observación de aves, que permiten a los visitantes
conectar con la naturaleza y la cultura local de manera respetuosa.
Gracias a estas iniciativas, la región ha experimentado un aumento en el turismo, lo que ha
generado ingresos y oportunidades económicas para las comunidades locales. Al mismo
tiempo, se protege y conserva el patrimonio natural para las generaciones futuras.