El ciclón Yaku es un fenómeno meteorológico que apareció en el Pacífico oriental,
frente a las costas del Perú y Ecuador, y que generó gran preocupación en los
primeros meses de 2023 debido a sus efectos adversos.
1. ¿Qué es el ciclón Yaku?
El ciclón Yaku es un ciclón tropical de características inusuales que apareció en el
océano Pacífico. Su origen fue particular ya que no se formó en las zonas típicas
donde suelen desarrollarse los ciclones tropicales, como el Caribe o el Atlántico, sino
en el Pacífico, cerca de la línea ecuatorial.
2. Nombre "Yaku"
El nombre "Yaku" proviene de la palabra quechua que significa "agua", lo cual es
apropiado dado que este fenómeno estuvo asociado con lluvias intensas y tormentas.
3. Impacto en Perú y Ecuador
El impacto del ciclón Yaku en Perú y Ecuador fue significativo debido a las lluvias
intensas, inundaciones y deslizamientos de tierra que afectaron a varias regiones
costeras .
Impacto en Perú
1. Regiones más afectadas:
o Piura, Tumbes y Lambayeque fueron las regiones más impactadas
por las lluvias intensas provocadas por el ciclón Yaku.
o Lima y otras áreas costeras también experimentaron lluvias inusuales
y desbordes de ríos.
2. Lluvias torrenciales:
o La costa norte peruana fue la más afectada. Se registraron lluvias
mucho más fuertes que las habituales, causando desbordes de ríos,
como el río Piura y el río Tumbes.
o Ciudades como Piura sufrieron inundaciones severas, lo que afectó la
infraestructura, viviendas y negocios.
3. Deslizamientos de tierra:
o Las lluvias persistentes causaron deslizamientos en varias zonas
montañosas. Esto resultó en el bloqueo de carreteras y aislamiento de
algunas comunidades rurales.
o En regiones como Áncash y La Libertad, los deslizamientos afectaron
viviendas y cultivos.
4. Pérdidas económicas:
o El sector agrícola fue gravemente afectado, con la pérdida de miles de
hectáreas de cultivos, principalmente arroz, banano y otros productos
de exportación.
o Infraestructuras, como puentes y carreteras, resultaron dañadas,
complicando el transporte y la logística en las regiones afectadas.
5. Afectación a la población:
o Miles de personas fueron desplazadas debido a la destrucción de sus
viviendas o por las inundaciones. Muchas zonas urbanas quedaron
temporalmente inhabitables.
o Se activaron refugios temporales para los damnificados y se brindó
asistencia humanitaria.
6. Emergencia sanitaria:
o Las inundaciones y el agua estancada aumentaron el riesgo de
enfermedades como el dengue, especialmente en las zonas tropicales
del norte.
o Se decretó estado de emergencia en varias provincias para movilizar
recursos y brindar asistencia.
Impacto en Ecuador
1. Lluvias y desbordes de ríos:
o Las provincias costeras de Guayas, Manabí y El Oro fueron las más
afectadas por las fuertes lluvias generadas por el ciclón Yaku.
o Al igual que en Perú, se registraron desbordes de ríos que causaron
inundaciones en áreas urbanas y rurales.
2. Afectación a la agricultura:
o Las plantaciones de banano, uno de los principales productos de
exportación de Ecuador, fueron gravemente dañadas, lo que generó
pérdidas económicas significativas.
o Otras áreas de cultivo, como cacao y café, también sufrieron daños por
las inundaciones y el mal estado de los suelos.
3. Infraestructura dañada:
o Carreteras y puentes quedaron inhabilitados debido a las lluvias
intensas y los deslizamientos. Esto dificultó el acceso a varias
comunidades.
o Algunas ciudades, como Guayaquil, experimentaron problemas en el
transporte urbano debido a las inundaciones en las calles.
4. Emergencia y respuesta gubernamental:
o El gobierno ecuatoriano declaró el estado de emergencia en las
provincias más afectadas y movilizó recursos para atender a la
población damnificada.
o Se activaron planes de contingencia para prevenir mayores daños y
asistir a las personas afectadas.
5. Riesgos de salud pública:
o Al igual que en Perú, el estancamiento de agua en zonas inundadas
aumentó el riesgo de brotes de enfermedades como el dengue y el zika.
4. Fenómeno inusual
El ciclón Yaku se destacó por ser un fenómeno meteorológico inusual en varios
aspectos, especialmente en su formación y comportamiento en comparación con otros
ciclones tropicales típicos.
4.1Ubicación de formación inusual
Los ciclones tropicales suelen formarse en regiones del Atlántico y el Caribe, o
en el Pacífico occidental, donde las temperaturas oceánicas y las condiciones
atmosféricas son favorables para su desarrollo. Sin embargo, Yaku se formó en
el Pacífico oriental, cerca de la costa de Perú y Ecuador, una zona donde los
ciclones tropicales no suelen originarse.
Esta área no es comúnmente propensa a la formación de ciclones, ya que las
aguas del Pacífico oriental suelen ser más frías y las condiciones atmosféricas
no son las típicas para ciclones.
4.2 Ausencia de desarrollo a ciclón fuerte
A pesar de ser un ciclón tropical, Yaku nunca alcanzó las categorías más
altas de un ciclón como huracán o tifón. Los ciclones suelen intensificarse con
fuertes vientos y velocidades significativas, pero Yaku se mantuvo con
características más débiles, lo que fue inusual considerando los efectos que
causó.
Aunque Yaku no desarrolló vientos extremadamente fuertes ni una estructura
ciclónica bien definida como otros ciclones tropicales, su principal peligro
estuvo en la generación de lluvias intensas y persistentes, que
desencadenaron inundaciones y deslizamientos de tierra.
4.3Relación con el Fenómeno de El Niño Costero
El ciclón Yaku ocurrió en un contexto de Fenómeno de El Niño Costero, que
provoca un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del mar frente a
la costa de Perú y Ecuador. Este calentamiento fue un factor clave para la
formación del ciclón, ya que las temperaturas más cálidas en el océano son
propicias para el desarrollo de sistemas meteorológicos como Yaku.
Esta combinación del Fenómeno de El Niño Costero con el ciclón tropical fue
inusual y amplificó los efectos del clima extremo en la región.
4.4 . Cambios en la trayectoria
Otro aspecto peculiar de Yaku fue su trayectoria errática. En lugar de seguir
una ruta típica hacia el oeste, como la mayoría de los ciclones en el Pacífico,
Yaku se desplazó hacia el sur, acercándose a las costas de Perú y Ecuador.
Este comportamiento inusual puso en alerta a las autoridades locales, ya que
no es común que un ciclón tropical se acerque tanto a esta parte del
continente.
Además, se esperaba que se disipara rápidamente, pero continuó afectando
las zonas costeras por más tiempo de lo previsto.
4.5 Cambio climático y su rol
El ciclón Yaku se ha considerado un reflejo de cómo el cambio climático está
alterando los patrones meteorológicos globales. Las temperaturas más cálidas
en el océano y los cambios en las corrientes de aire están creando las
condiciones para la aparición de fenómenos meteorológicos extremos en áreas
donde antes no eran frecuentes.
El calentamiento de las aguas del Pacífico oriental y los cambios en los
patrones de viento pueden estar contribuyendo a la aparición de ciclones en
zonas donde tradicionalmente no se registran estos eventos.
4.6 . Intensidad de las lluvias sin vientos extremos
A diferencia de otros ciclones, cuya amenaza principal son los vientos de alta
velocidad, en el caso de Yaku, los vientos no fueron el factor más peligroso,
sino las lluvias torrenciales que persistieron durante varios días en las áreas
afectadas.
Este tipo de ciclón provocó inundaciones severas y deslizamientos de tierra
debido a la acumulación de agua, a pesar de que no tenía la fuerza de un
huracán o tifón.
4.7. Duración prolongada
Aunque los ciclones tropicales suelen durar poco tiempo, Yaku mantuvo su
influencia en las condiciones climáticas por varios días, afectando severamente
las zonas costeras de Perú y Ecuador. Esta duración prolongada fue
inesperada para un sistema de baja intensidad.
5. Cambio climático
El cambio climático está estrechamente relacionado con la formación de fenómenos
meteorológicos inusuales como el ciclón Yaku.
1. Aumento de la temperatura del océano
El cambio climático ha provocado un aumento global en las temperaturas de
los océanos. Los ciclones tropicales se forman cuando la temperatura del agua
superficial del océano supera los 26.5 °C, lo que genera la energía necesaria
para alimentar estos sistemas meteorológicos.
En el caso del ciclón Yaku, se observó un calentamiento anómalo de las
aguas del Pacífico oriental, frente a las costas de Perú y Ecuador. Esto fue
clave para que se formara el ciclón en una región donde generalmente las
aguas son más frías y no propician la formación de ciclones tropicales.
2. El Niño Costero y su interacción con el cambio climático
El fenómeno de El Niño, que es un calentamiento inusual del océano Pacífico,
suele influir en el clima global. En particular, el Fenómeno de El Niño Costero
que se estaba desarrollando en ese momento provocó un aumento significativo
de la temperatura del mar en la región costera de Perú y Ecuador.
El cambio climático está exacerbando los eventos de El Niño, haciéndolos más
frecuentes e intensos. Este calentamiento adicional de las aguas oceánicas
puede haber sido un factor crucial en la aparición de Yaku. La combinación
de El Niño con un océano más cálido debido al cambio climático creó
condiciones propicias para la formación de un ciclón en esa zona.
3. Patrones atmosféricos alterados
El cambio climático no solo calienta los océanos, sino que también modifica los
patrones atmosféricos globales. Estos cambios en la circulación del aire,
como el debilitamiento de los vientos alisios o la alteración de los sistemas de
alta y baja presión, pueden permitir que ciclones se formen y sigan trayectorias
inusuales.
En el caso de Yaku, los vientos y corrientes atmosféricas permitieron que este
sistema se desarrollara cerca de la línea ecuatorial y se moviera hacia el sur,
acercándose peligrosamente a las costas de Perú y Ecuador, en lugar de
moverse hacia el oeste, como sería típico en el Pacífico.
4. Mayor humedad en la atmósfera
El aumento de la temperatura global no solo calienta el océano, sino que
también incrementa la capacidad de la atmósfera para retener humedad.
Esto significa que cuando se forman tormentas o ciclones, pueden contener
más agua, lo que resulta en lluvias más intensas.
El ciclón Yaku, aunque no fue un ciclón de alta intensidad en términos de
viento, produjo precipitaciones extremadamente fuertes, causando
inundaciones severas en Perú y Ecuador. Esto está directamente relacionado
con la mayor cantidad de vapor de agua disponible en la atmósfera debido al
calentamiento global.
5. Eventos meteorológicos extremos más frecuentes e intensos
Una de las consecuencias más preocupantes del cambio climático es la mayor
frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, como
ciclones, huracanes y tormentas. Aunque en el pasado los ciclones en el
Pacífico oriental eran raros, el calentamiento global está aumentando la
probabilidad de que estos fenómenos se formen en zonas donde antes eran
inusuales.
Yaku podría ser un ejemplo de cómo el cambio climático está alterando los
patrones climáticos y facilitando la aparición de ciclones tropicales en áreas no
tradicionales, como la costa de Perú y Ecuador.
6. Impacto a largo plazo del cambio climático en los ciclones tropicales
Los científicos han advertido que el cambio climático probablemente
intensificará la actividad ciclónica en el futuro. Es posible que, con el aumento
continuo de la temperatura de los océanos, los ciclones se vuelvan más
comunes en regiones como el Pacífico oriental, lo que representaría un nuevo
desafío para los países de América del Sur.
La formación de ciclones tropicales fuera de sus áreas habituales, como Yaku,
podría ser una advertencia temprana de cómo los fenómenos meteorológicos
extremos podrían volverse más impredecibles y devastadores en las próximas
décadas.
6 . Preparación y respuesta
La preparación y respuesta ante el ciclón Yaku en Perú y Ecuador mostró tanto
fortalezas como debilidades en la gestión de desastres. Debido a la naturaleza inusual
de este fenómeno, las medidas tomadas estuvieron enfocadas en mitigar los efectos
de las intensas lluvias, inundaciones y deslizamientos que afectaron principalmente las
zonas costeras.
1. Preparación en Perú
Activación de planes de emergencia
El gobierno peruano declaró el estado de emergencia en varias regiones afectadas,
especialmente en las zonas del norte como Piura, Tumbes, Lambayeque, La Libertad
y Áncash, para movilizar recursos y equipos de emergencia.
Se activaron los Centros de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) para
coordinar acciones entre las diferentes autoridades locales y nacionales.
Prevención y descolmatación de ríos
Previendo el riesgo de inundaciones, se realizaron esfuerzos para la descolmatación
de ríos, es decir, remover los sedimentos acumulados en los cauces, con el fin de
aumentar la capacidad de los ríos para evitar desbordamientos. Sin embargo, en
algunos casos, estas obras no fueron suficientes para contener las intensas lluvias.
Alerta temprana y evacuación
Las autoridades emitieron alertas tempranas a la población sobre las lluvias intensas y
los riesgos de desbordes e inundaciones. Se activaron campañas de comunicación
para informar a las comunidades vulnerables sobre los protocolos de evacuación.
En algunas áreas críticas, las autoridades organizaron evacuaciones preventivas,
trasladando a las familias de las zonas más afectadas hacia refugios temporales.
Coordinación interinstitucional
Instituciones como el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), junto con las
fuerzas armadas y la policía, participaron activamente en las labores de preparación,
respuesta y atención a la emergencia. Su trabajo incluyó la distribución de ayuda
humanitaria, evacuación de personas y asistencia médica.
2. Preparación en Ecuador
Declaración de emergencia
En Ecuador, el gobierno también declaró el estado de emergencia en varias provincias
costeras como Guayas, Manabí y El Oro, donde se preveían las mayores afectaciones
por lluvias e inundaciones.
Se desplegaron brigadas de defensa civil, equipos de rescate y personal médico en las
áreas más vulnerables.
Planes de contingencia
Ecuador implementó planes de contingencia para responder a los impactos esperados,
enfocándose en medidas preventivas para mitigar los efectos de las lluvias y evitar
daños mayores a la infraestructura crítica, como carreteras y sistemas de drenaje.
Se activaron sistemas de alerta temprana y se implementaron operativos de
evacuación en áreas de alto riesgo, especialmente en zonas cercanas a los ríos que
corrían peligro de desbordarse.
Asistencia internacional
Tanto en Perú como en Ecuador, organismos internacionales, como la ONU y
organizaciones de ayuda humanitaria, ofrecieron apoyo y asistencia técnica para
enfrentar la emergencia.
3. Respuesta ante el ciclón Yaku
Distribución de ayuda humanitaria
Las autoridades en ambos países coordinaron la distribución de alimentos, agua
potable, medicinas y ropa a las personas desplazadas por las inundaciones. Se
establecieron refugios temporales para albergar a las familias que habían perdido sus
hogares o que fueron evacuadas.
Las fuerzas armadas y la policía jugaron un rol clave en el transporte de suministros a
las zonas más afectadas, que muchas veces quedaron aisladas debido a los
deslizamientos de tierra o carreteras inundadas.
Restauración de infraestructura
Uno de los grandes desafíos durante la respuesta fue la restauración de la
infraestructura dañada. En Perú, varios puentes y carreteras fueron destruidos por los
deslizamientos o las crecidas de ríos, lo que dificultó el acceso a las zonas afectadas.
Se movilizaron brigadas de reparación de carreteras y equipos de ingenieros militares
para restablecer el transporte y las comunicaciones. Las autoridades locales también
trabajaron en la limpieza de escombros y el desagüe de calles inundadas.
Asistencia médica y control de enfermedades
Debido a las inundaciones y el estancamiento de aguas, se incrementó el riesgo de
enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue y el zika. Los sistemas de
salud de ambos países respondieron intensificando las campañas de fumigación y
control vectorial.
Se desplegaron equipos médicos en las áreas más afectadas para atender a los
damnificados, particularmente a los niños y ancianos, que son los más vulnerables en
este tipo de desastres.
4. Desafíos y lecciones aprendidas
Falta de infraestructura resiliente
A pesar de los esfuerzos de preparación, la infraestructura en muchas zonas
afectadas no era lo suficientemente resiliente para soportar lluvias intensas y
desbordes. En varias regiones, las obras de descolmatación y construcción de
defensas ribereñas resultaron insuficientes ante la magnitud del fenómeno.
Las lecciones aprendidas subrayan la necesidad de invertir en infraestructuras más
robustas y sistemas de drenaje adecuados para hacer frente a futuras tormentas o
ciclones que puedan surgir debido al cambio climático.
Falta de preparación en algunas áreas
Si bien hubo esfuerzos para alertar y evacuar a la población, algunas zonas no
estaban suficientemente preparadas para un fenómeno tan inusual como el ciclón
Yaku. La rapidez con la que se desarrollaron las lluvias hizo que en algunas áreas los
protocolos de evacuación no se implementaran a tiempo, lo que causó un mayor
número de damnificados.
Capacitación en gestión de desastres
Tanto en Perú como en Ecuador, la experiencia con el ciclón Yaku destacó la
importancia de capacitar a las comunidades en la gestión de desastres. Si bien hubo
campañas de comunicación, algunas áreas rurales no contaban con suficiente
información sobre cómo actuar durante las inundaciones, lo que dificultó la respuesta
local.
7. Consecuencias a largo plazo
El ciclón Yaku dejó consecuencias significativas que tendrán un impacto a largo plazo
en las regiones afectadas de Perú y Ecuador. Estas consecuencias van más allá de
los daños inmediatos causados por las inundaciones y deslizamientos, ya que afectan
el desarrollo social, económico y ambiental, lo que repercutirá especialmente en las
nuevas generaciones.
Impacto económico prolongado
Pérdidas en la agricultura y ganadería: El ciclón Yaku causó daños graves a
la agricultura en ambas naciones, destruyendo cultivos clave como arroz,
banano, cacao y café. La recuperación de estas pérdidas puede tardar años, y
la falta de productos agrícolas genera inseguridad alimentaria y afecta las
exportaciones, que son fundamentales para las economías locales.
o Afecto en la seguridad alimentaria: Las generaciones más jóvenes
podrían enfrentar un acceso limitado a alimentos o precios más altos
debido a la reducción en la producción agrícola.
Destrucción de infraestructuras: La pérdida de puentes, carreteras y
viviendas ralentiza el desarrollo económico, ya que los recursos que se habrían
destinado a proyectos de mejora tendrán que invertirse en la reconstrucción.
o Esto afectará a las generaciones futuras al reducir las oportunidades
laborales y el acceso a servicios esenciales como educación y salud en
las áreas más afectadas.
2. Desigualdad social y vulnerabilidad aumentada
Las comunidades rurales y las zonas más pobres fueron las más afectadas por
el ciclón, y la falta de recursos para recuperarse aumenta la desigualdad
social. Las nuevas generaciones, especialmente en estas áreas, crecerán en
un entorno con menos oportunidades de desarrollo debido a la destrucción de
infraestructura básica, como escuelas, centros de salud y caminos.
Esta situación puede generar una migración interna hacia las ciudades,
buscando mejores oportunidades, lo que puede aumentar la presión sobre los
servicios urbanos y crear tensiones sociales.
Además, la falta de acceso a recursos adecuados para reconstruir sus hogares
puede perpetuar el ciclo de pobreza, afectando el bienestar de las
generaciones más jóvenes.
3. Degradación ambiental y riesgos futuros
El ciclón Yaku también provocó daños al medio ambiente, como la erosión del suelo,
la destrucción de ecosistemas costeros y la deforestación en áreas montañosas
debido a los deslizamientos. Estos efectos ambientales pueden tener consecuencias
duraderas:
Erosión y pérdida de suelos fértiles: La destrucción de tierras agrícolas afecta la
capacidad de las futuras generaciones para cultivar alimentos y puede llevar a una
mayor inseguridad alimentaria.
Aumento de riesgos de futuros desastres: Las regiones afectadas pueden quedar
más vulnerables a futuros fenómenos climáticos extremos debido a la degradación de
los ecosistemas naturales que actuaban como barreras protectoras (bosques,
manglares, etc.). Las nuevas generaciones tendrán que enfrentar más desastres
naturales y un clima más volátil, incrementando los riesgos de vida y dificultades
económicas.
4. Cambio climático y resiliencia futura
El ciclón Yaku es un recordatorio de cómo el cambio climático está intensificando los
fenómenos meteorológicos extremos en áreas donde antes no eran comunes. Las
nuevas generaciones vivirán en un contexto en el que el cambio climático está
empeorando las condiciones ambientales, aumentando la frecuencia e intensidad de
ciclones, inundaciones y sequías.
Para las futuras generaciones, esto significará la necesidad de adaptarse a un
entorno cada vez más impredecible. Tendrán que vivir en condiciones de mayor
incertidumbre climática y participar en esfuerzos para mitigar y adaptarse al cambio
climático.
La inversión en infraestructura resiliente y en educación sobre el cambio climático
será esencial para preparar a las nuevas generaciones para enfrentar estos desafíos.
Si no se toman medidas proactivas, las generaciones futuras podrían verse atrapadas
en un ciclo de vulnerabilidad climática y desastres.
5Salud pública y riesgos sanitarios
El ciclón Yaku generó condiciones que aumentaron el riesgo de brotes de
enfermedades como el dengue, la malaria y otras enfermedades transmitidas por
mosquitos debido al estancamiento de agua. Las generaciones futuras estarán
expuestas a estos problemas de salud pública si no se mejoran las condiciones
sanitarias y el control de vectores.
Además, la falta de acceso a agua potable y saneamiento adecuado después del
desastre puede tener consecuencias graves en la salud infantil, aumentando la
mortalidad y morbilidad entre los niños.
6. Desplazamiento de poblaciones
Las inundaciones y la destrucción de viviendas obligaron a muchas personas a
desplazarse hacia otras áreas en busca de refugio. A largo plazo, es probable que
algunas comunidades afectadas no puedan regresar a sus hogares debido a la
inestabilidad de las tierras o la falta de recursos para la reconstrucción.
Esto generará migraciones internas o internacionales, afectando la cohesión social
y sobrecargando los servicios en las áreas receptoras. Las nuevas generaciones
tendrán que enfrentar los desafíos de integración en nuevas comunidades o países, lo
que puede afectar su bienestar social y económico.