Boletín: 41/24
Guadalajara, Jalisco, 30 de agosto de 2024
Posicionamiento de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco en la
Conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de
Desapariciones Forzadas
A partir del año 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 30
de agosto, como Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.
Para la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco es fundamental reafirmar
nuestro compromiso con los derechos humanos y la búsqueda de la verdad.
La desaparición forzada no solo causa un dolor irreparable a las familias de las
víctimas, sino que también socava los cimientos de la justicia y la paz en nuestras
sociedades.
En el marco de la conmemoración de este día, es imperativo hacer un llamado a la
reflexión y la acción en torno a la grave crisis de derechos humanos que representa
el fenómeno de las desapariciones forzadas. Esta fecha no solo es un recordatorio
del sufrimiento de miles de familias que aún esperan respuestas, sino también una
oportunidad para reafirmar nuestro compromiso con la justicia, la verdad y la
dignidad humana.
La paz no es simplemente la ausencia de conflicto, sino un estado activo de justicia,
reconocimiento y respeto por los derechos de todas y de todos. En este contexto,
es vital unir esfuerzos entre gobierno, organizaciones de la sociedad civil, familias
de personas desaparecidas y la comunidad en general para adoptar acciones
integrales y específicas para poner fin a esta práctica, que constituye una violación
flagrante de los derechos humanos.
La promoción y defensa de los derechos humanos son un camino que debemos
recorrer juntos, con el objetivo de construir un futuro donde la dignidad de todos y
todas sea respetada. La unión en esta causa es esencial para lograr un cambio real
y duradero hacia una cultura de paz.
La conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones
Forzadas debe ser un llamado a construir una cultura de paz, donde se respeten los
derechos humanos y se garantice la seguridad y dignidad de todas y todos. Esto
implica no solo la erradicación de la violencia, sino también el fomento de un
ambiente donde se valore y respete la vida en todas sus formas.