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Estrategias para Regular Emociones Docentes

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Grupo Espacio Prevención

Lic. Inés Ferraco

Mg. Matilde Jáuregui

Psicop. Graciela Zunino

grupoespacioprevencion@[Link]
[Link]

Encuentro 2: Experiencias que despiertan emociones

Como se ha mencionado en el encuentro anterior, la respiración es un aspecto


importante asociado a nuestra capacidad de alcanzar un estado de bienestar.
La respiración es un recurso excelente para anclarnos al presente: nos focaliza en
este preciso momento. Si ponemos toda nuestra atención en respirar: el aire que
entra, recorre nuestro cuerpo en su totalidad y luego sale, animamos a nuestra
atención a quedarse allí. Si algún pensamiento ajeno se nos interpone podemos
correrlo con suavidad y volver a nuestra respiración.

Nuestras emociones van y vienen, no nos definen pero sí nos aportan mucha
información acerca de nosotros mismos.
Se ha visto que los maestros que manejan su estrés y regulan efectivamente sus
emociones pueden experimentar con mayor frecuencia emociones positivas,
conduciendo a una mayor capacidad de superación y disfrute de la enseñanza
Tomando 65 estudios independientes del estrés docente extraídos de fuentes
confiables se hizo un meta análisis y se vio precisamente que la regulación de las
emociones es clave para prevenir el estrés docente (Montgomery & Rupp, 2005).
Además se vio que el trabajo emocional que a los maestros les demanda manejar las
emociones negativas puede provocar agotamiento emocional y es un factor de riesgo
de burn out. Por lo tanto desarrollar estrategias adaptativas contribuye al
bienestar y al rendimiento de los docentes.
El estrés es un mensaje: por lo tanto debemos escucharlo.
Es una reacción física y emocional, que conduce a un aumento del ritmo cardíaco,
de la respiración y la liberación de adrenalina y oxitocina. El estrés puede
proporcionarnos la energía necesaria para lograr accionar y ayudar a las personas
que nos rodean. Puede ser un beneficio o no serlo si nos conduce al burn-out. En
este último caso significa que el problema es más grande que los recursos con los
cuales contamos para abordarlo.
No siempre podemos controlar las condiciones que nos rodean, pero podemos
cultivar prácticas y actitudes para manejarlas y responder a ellas con integridad y
sabiduría.
A partir de los estudios interculturales de Paul Ekman se determinó la existencia de
seis emociones básicas: ira, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa.
Existen numerosas emociones a partir de ellas y el número varía de acuerdo a los
criterios que se establecen para clasificarlas. Dentro de ese amplio universo, un 40 a
50% corresponden a emociones positivas.
Son estas emociones positivas las que nos permiten amplificar otras emociones que
también sentimos y esto nos ayuda a sobrellevar los tiempos de crisis. Cuando
sentimos mucha ansiedad tal vez nos tienta escondernos o escaparnos pero también
podemos utilizar alguna emoción positiva para acercarnos a otros y reconectar con
ellos.

Jon Kabat-Sinn nos dice que la seducción de siempre estar haciendo nos puede
apartar de ejercer la disciplina que el ser requiere.
Este estar siendo resume la dinámica del pensamiento de muchos pueblos
originarios a través de distintas culturas. Dicho pensamiento es una manera distinta
de acercarse a la realidad, considerando al ser humano como una hebra del tejido
vivo.
La propuesta para trabajar el ser puede empezar en el mandato socrático de Conócete
a ti mismo. El autoconocimiento incluye reconocer, aceptar y luego buscar cómo
gestionar nuestras emociones.

Una emoción, según la RAE es una alteración del ánimo intensa y pasajera,
agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática. De esta
manera la emoción se manifiesta como alteración fisiológica, cognitiva y
comportamental como consecuencia a un estímulo que da lugar a una determinada
respuesta.
La inteligencia emocional engloba todas aquellas capacidades que nos permiten
resolver problemas relacionados con las emociones y los sentimientos. Para ser
felices es más importante saber descifrar lo que nos ocurre y actuar en
consecuencia, que tener almacenados muchos conocimientos y no saber hacer uso
de ellos. La educación emocional busca el crecimiento integral de las personas para
conseguir un mayor bienestar en la vida.

Las emociones que hemos estado mencionando y trabajando forman parte de


nuestro caudal de emociones.

La investigación en prevención (Seligman & Cikszentmihalyi, 2000) ha descubierto


que existen fortalezas humanas que funcionan como amortiguadoras frente a las
enfermedades mentales: coraje, orientación hacia el futuro, optimismo,
habilidades interpersonales, fe, ética laboral, esperanza, honestidad, perseverancia
y la capacidad de fluir y autopercibirse, entre otras.

La mayor parte de las tareas de prevención en este nuevo siglo estará orientada
hacia la creación de una ciencia de la fortaleza humana cuya misión será
comprender y aprender cómo desarrollar estas virtudes en los jóvenes.

El reconocimiento de nuestras emociones nos conduce a una autoconciencia que


nos abre la puerta a gestionar nuestras emociones, es decir, a la regulación
emocional.

Un ejemplo podría ser interrumpir una emoción con otra; si alguna emoción
aflictiva (dolorosa) nos invade, usar otra emoción que también sentimos aunque
tal vez en un tono más bajo, para interrumpirla. ¿Qué sucedería si cuando estamos
muy enojados interrumpimos con otra emoción? ¿Si a la tristeza la interrumpimos
con un recuerdo agradable? ¿A la ansiedad con gratitud?

De esta manera usamos nuestro bagaje de emociones positivas para ayudarnos en


momentos difíciles.
También podemos regular nuestras emociones apoyándonos en los otros, en las
personas que nos rodean.

Somos seres sociales, idea que se refuerza con el resultado de diferentes


investigaciones que demuestran que la variable más frecuente que correlaciona
con el bienestar es la cantidad de tiempo que estamos con otras personas en un
contexto agradable.

Marc Brackett es fundador y director del Centro de Inteligencia Emocional de Yale.


En su nuevo libro Permission to Feel (2019) traducido en 2020 Permiso para sentir,
nos plantea que se debe ir más allá de la inteligencia emocional y dar/darse permiso
para sentir. Hace referencia a dos posiciones frente a las emociones: el juez
emocional que atribuye emociones y el científico emocional que es abierto y
curioso por lo cual investiga cómo se siente tanto él como los que lo rodean. Este
último es un camino de percepción de las emociones propias y las ajenas, de un
alerta a responder: ¿De dónde vienen estas emociones? Luego de este paso se
sucede un aprendizaje preciso y sofisticado que abarque el nombre de un rango
inmenso de emociones, a la vez que poder sentirse cómodo expresando esos
sentimientos. Y allí aparece una nueva pregunta: ¿Tenemos permiso para expresar
nuestros sentimientos? La respuesta de Brackett es que el primer paso consiste en
darnos permiso a nosotros mismos y a las personas que amamos a sentir. Luego
convertirnos en científicos emocionales y no en jueces, desarrollando una
mentalidad de crecimiento en referencia al desarrollo emocional.

En línea con lo que se ha mencionado acerca del autoconocimiento, les


proponemos para el Foro de este Encuentro, pensar un Diario de a bordo de
nuestras emociones, e ir compartiendo algunas conclusiones (pueden ser tanto
logros como dificultades) en el Foro.

Registrar durante algunos días aquellas emociones que hayan experimentado al


comenzar y finalizar cada día.

Pensar con qué situaciones las asocian.


Diario de a bordo de nuestras emociones
El conocerlas e identificarlas nos va a brindar la capacidad de poder actuar sobre
Elellas.
objetivo es profundizar en el conocimiento y la identificación de las emocioqu

Preguntas que pueden ayudarnos en este recorrido:

¿Qué emoción era?

¿Cómo sé qué se trataba de esa emoción?

¿Con qué puedo asociarla?


Referencias Bibliográficas

Brackett, M. (2019). Permission to feel: Unlocking the Power of Emotions to help


our kids, ourselves and our society. Celadon/Macmillan.(2020); Permiso para
sentir. Diana Editorial.

Ekman, P. & Oster, H. (1979). Expresiones faciales de la emoción. Annual Review


of Psychology, 30, 527-554.

Montgomery, C., & Rupp, A. A. (2005). A meta-analysis for exploring the diverse
causes and effects of stress in teachers. Canadian Journal of Education/Revue
Canadienne Education, 28, 458 – 486.

Seligman, M. & Csikzentmihalyi, M. (2000) Positive Psychology: An Introduction.


American Psychologist (January)

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