Vínculo Niño-Familia de Acogimiento
Vínculo Niño-Familia de Acogimiento
Trabajo Final
Autores
Arias, Paola Sabrina
Cordero, María Paula
Marchisone, Camila
Nota, María Victoria
Directora
Lic. Etchegorry, Mariana
Codirectora
Lic. Martini, Carolina María
2019
ÍNDICE GENERAL
Resumen ____________________________________________________________3
Introducción _________________________________________________________4
Capítulo 1: Marco Legal del Programa Familia para Familias
1.1 Fundamento Legal ___________________________________________7
1.2 Programa Familia para Familias ________________________________11
Capítulo 2: Lo vincular y su relación con el aprendizaje
2.1 Teorías vinculares y de apego __________________________________13
2.2 Procesos vinculares __________________________________________14
2.3 Calidad de los vínculos _______________________________________15
2.4 El aprendizaje y la escuela ____________________________________17
2.5 Acompañamiento de la familia en la escolarización _________________18
Capítulo 3: Metodología _______________________________________________21
Capítulo 4: Interpretación de las categorías de análisis _______________________ 24
Conclusiones _______________________________________________________37
Bibliografía _________________________________________________________41
Anexo _____________________________________________________________
Resumen
El presente trabajo final de la Licenciatura en Psicopedagogía de la Facultad de
Educación y Salud de la Universidad Provincial de Córdoba, aborda la temática del proceso
vincular entre la familia de acogimiento y el niño/a, y su relación con el proceso de
aprendizaje. Nos proponemos analizar la construcción del vínculo entre la familia de
acogimiento y el niño/a; donde se desplegarán argumentos que justifican por qué el entorno
familiar es el ámbito adecuado para el desarrollo de los niños, niñas y adolescentes. Los temas
centrales serán los vínculos primarios, el apego y su entramado en los procesos de
aprendizajes; haciendo hincapié en que el sujeto construye su subjetividad a partir de la
relación con otros. Además, se profundizará en el concepto de familia, como espacio primario
y determinante en la construcción del aprendizaje, como también la encargada de trasmitir al
niño/a los modos culturales, de actuar y sentir; y cómo éstos repercuten en el desarrollo
integral del sujeto, en especial en lo que refiere al aprendizaje.
Se plantea como objetivo general: describir cómo se constituyen los vínculos entre el
niño/a y la familia de acogimiento; desprendiéndose como objetivos específicos: reconocer las
posibilidades y limitaciones presentes en el proceso vincular entre el niño/a y la familia de
acogimiento; indagar sobre la construcción de vínculos entre la familia de acogimiento y el
niño/a y su incidencia en el proceso de aprendizaje; y por último, describir cómo la familia de
acogimiento acompaña al niño/a en el proceso escolar.
El diseño metodológico es cualitativo. A través de un rastreo bibliográfico y de la
realización de las diversas entrevistas a la familia de acogimiento elegida para la
investigación, se analiza la relación existente entre familia de acogimiento y niño/a, eje
imprescindible para pensar los complejos procesos de aprendizaje.
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“Sujeto como emergente,
producido en una complejísima trama de
vínculos y relaciones sociales. Producido y
emergente, en tanto determinado, pero a la
vez productor, actor, protagonista.”
(Riviere, P, E, Pampliega de Quiroga, A, L, 1999)
Introducción
Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a crecer en un contexto familiar de
protección y afecto en el que se cubran sus diversas necesidades (UNICEF, 2015). No
obstante, no todas las familias logran brindar a sus hijos un entorno saludable; dichas acciones
se configuran como graves vulneraciones a sus derechos, poniendo en riesgo su desarrollo y
bienestar.
Es función de los padres o de quienes velan por el cuidado del niño/a, ofrecer un
ambiente de contención lo más saludable posible para el desarrollo físico, psíquico y social.
Hay ocasiones en las cuales la familia de origen por diferentes motivos no puede hacerse
cargo del niño/a, ya sea por violencia, abandono, problemas económicos etc., es por esta
razón, que el Estado como organismo regulador y encargado de promover y garantizar el
bienestar de todo ciudadano, tiene la obligación de intervenir en el cuidado de ese niño/a.
Frente a esta realidad, se toma a las familias de acogimiento como una medida excepcional,
como parte del Programa Familia para Familias para brindar el cuidado infantil.
Ante estas complejas circunstancias, surge como problema de investigación conocer e
indagar acerca del proceso vincular entre el niño/a y la familia de acogimiento; y su
entramado en el proceso de aprendizaje. Se focaliza entonces, la mirada en el proceso de
vinculación entre el niño/a y la familia de acogimiento que lo alberga temporalmente y de qué
manera ésta acompaña la re-adaptación a un nuevo contexto social y al proceso de
escolarización. La relevancia radica, en enfatizar la importancia que tiene la calidad de los
vínculos tempranos para asegurar el sano desarrollo integral del niño/a, ya que es un periodo
sustancial en la vida del ser humano, es el momento de mayor adquisición de aprendizajes.
Desde una mirada psicopedagógica que contempla a los vínculos primarios entre el
niño/a y sus padres, o quienes ejerzan dichas funciones, la construcción de vínculos familiares
entre el niño/a y adultos significativos propicia seguridad interna y autoestima en los sujetos,
siendo de suma importancia para la configuración de relaciones ulteriores, como también
conformar los pilares que darán sostén a los procesos de aprendizaje del niño/a. A su vez,
4
posibilitan un andamiaje para la contención que se requiere desde un principio y brindan al
sujeto los recursos, las certezas y la confianza necesaria para que pueda desenvolverse
cotidianamente; propiciando un terreno que dé lugar al deseo por lo nuevo y lo desconocido.
Así mismo, el proceso se irá complejizando a medida que el niño pueda ir incorporando
nuevas oportunidades, espacios e intereses, sin coartar su deseo y motivación.
Por lo tanto, el objetivo general de esta práctica de investigación es describir el
proceso vincular entre el niño/a y la familia de acogimiento. En cuanto a los objetivos
específicos, se busca reconocer las posibilidades y limitaciones presentes en el proceso, y
cómo dichos vínculos se entraman con el proceso de aprendizaje.
La metodología para llevar a cabo la presente práctica de investigación, de tipo
cualitativo, se ampara en la tradición historia de vida, método que nos permite, mediante el
relato de los sujetos, conocer los diferentes sucesos y lo que cada persona vive a lo largo de su
vida; por lo que se contextualizan los hechos, desde la perspectiva de esas personas, en este
caso, la familia de acogimiento y el niño/a.
La problemática se aborda a través de diferentes perspectivas, desde la teoría
psicoanalítica, la teoría de apego como así también distintos enfoques acerca de los derechos
humanos, las Políticas de Estado y las Leyes Provinciales y Nacionales que las sustentan,
como las instituciones involucradas; por lo que no se restringe a una sola mirada y da cuenta
de la importancia de pensar a la persona y su realidad física, psíquica, social y política desde
múltiples dimensiones, las cuales enriquecen el análisis de la problemática.
De dichos lineamientos, se rescata que la primera infancia es un periodo sustancial en
la vida del ser humano, es el momento de mayor adquisición de aprendizajes. Es una etapa
donde prima la necesidad y dependencia de un otro. Marchesi (2011) afirma que “La infancia
es la etapa evolutiva más importante de los seres humanos, pues en los primeros años de vida
se establecen las bases madurativas y neurológicas del desarrollo.” (p.7) Durante los primeros
años no solo es importante el desarrollo a nivel biológico, sino que también lo es a nivel
afectivo y emocional. Las familias biológicas o en el caso del Programa de Acogimiento
Familiar, proporcionan las primeras herramientas para la formación de las relaciones. En estos
primeros años el ser humano establece vínculos y recibe estímulos que le permiten adquirir
las habilidades necesarias para relacionarse con su entorno y son la base de todo su desarrollo
futuro.” (UNICEF, 2015, p.3). Es pertinente enfatizar en la importancia que tiene la calidad de
los vínculos tempranos en la primera infancia para asegurar el adecuado desarrollo integral
del niño. Así por su parte, la Teoría del Apego propone que esto se debe a que el niño necesita
de otros responsables que posibiliten un marco donde se sienta contenido y pueda crear un
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apego fundamental para sus futuras relaciones. A su vez, Marchesi (2011) plantea que “las
experiencias de los niños en sus primeros años son fundamentales para su progresión
posterior.” (p.7) En consecuencia, si el niño o niña tuvo una relación sana con sus padres (o
con las personas a cargo del mismo) durante su infancia, donde le hayan brindado el afecto y
los cuidados adecuados, se espera que en el futuro pueda generar vínculos saludables con
otros.
En cuanto al desarrollo del trabajo final, se encuentra estructurado en cuatro capítulos.
En el primero, se conceptualiza y describe qué es la familia de acogimiento, las leyes que
reglamentan y sustentan la protección del niño/a en Córdoba y Argentina, como así también el
funcionamiento del Programa Familia para Familias. Un segundo capítulo, que expone las
teorías que permiten abordar y analizar los vínculos que se construyen entre la familia y el
niño que es acogido, destacando los vínculos, cómo se construyen en relación a los procesos
de aprendizaje y cómo la familia acompaña la escolarización del niño/a. El tercer capítulo,
especifica la metodología mediante la cual se lleva a cabo el presente trabajo y en el cuarto
capítulo, se analizan datos en función de las categorías construidas, triangulando y
relacionando a la vez, los datos recogidos a lo largo de las entrevistas, los antecedentes y
construcciones teóricas expuestas en los capítulos anteriores. Por último, se presenta la
conclusión final donde se sintetizan los resultados obtenidos en relación a los objetivos
planteados, lo cual permite fundamentar la importancia del proceso vincular entre el niño/a y
la familia de acogimiento. A continuación, se encuentra el material bibliográfico y anexos que
contienen todas las entrevistas realizadas a lo largo de la práctica de investigación.
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Capítulo 1: Marco Legal del Programa Familias para Familias
1.1 Fundamento legal
Es fundamental exponer el marco legal en el que el Programa se desarrolla, para poder
conocer sus condiciones y las situaciones que atraviesan los niños/as, las familias de origen,
las familias de acogimiento y los equipos de acompañamiento.
Desde la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño y de la sanción de
la Ley 26.061, se llevó a cabo la adecuación de la legislación nacional a los principios
garantizados por la primera y se creó una nueva institucionalidad que dio lugar a que la
Argentina tenga hoy un sistema de protección de derechos de niños, niñas y adolescentes
acorde con los estándares internacionales en derechos humanos.
La sanción de dicha Ley impulsó una transformación normativa e institucional entre
los años 2005 y 2014, en la cual obtuvo un protagonismo de importancia el Consejo Federal
de Niñez, Adolescencia y Familia (COFENAF) y la Secretaria de Niñez, Adolescencia y
Familia (SENAF). Esta transformación entre sus objetivos más importantes incluyó un fuerte
proceso de desinstitucionalización de los niños/as que se encontraban albergados en diferentes
institutos por motivos que ponían en riesgo el ejercicio pleno de sus derechos. Este proceso
fue y es llevado a cabo actualmente en forma constante y paulatina, teniendo en cuenta los
objetivos de los Planes Nacionales de Acción por los Derechos de Niñas, Niños y
Adolescentes, y adecuándose las legislaciones locales a la ley nacional.
La Ley Nacional de Protección integral de los derechos de las niñas, niños y
adolescentes, Ley 26.061 establece en su Artículo 1:
Esta ley tiene por objeto la protección integral de los derechos de las niñas, niños
y adolescentes que se encuentren en el territorio de la República Argentina, para
garantizar el ejercicio y disfrute pleno, efectivo y permanente de aquellos
reconocidos en el ordenamiento jurídico nacional y en los tratados
internacionales en los que la Nación sea parte.
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implementación de Políticas Públicas focalizadas en el núcleo familiar como responsable
prioritaria de asegurar dichos derechos, en lo que respecta a cuidado, desarrollo y educación
integral de sus hijos, coincidiendo con lo que se ha expresado acerca de la Ley Nacional.
Las disposiciones de esta ley se aplican por igual a todas las niñas, niños y
adolescentes sin discriminación alguna como así también, tanto el Estado, como la sociedad y
la familia deben agotar todas las medidas administrativas, legislativas y judiciales entre otras,
para garantizar el efectivo cumplimiento de los derechos reconocidos en la presente ley.
Hoy en día, en Argentina de acuerdo con el estudio realizado por el Fondo de las
Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia
y Familia (SENAF, 2014): “Situación de niños, niñas y adolescentes sin cuidados parentales
en la República Argentina”, hay 14.675 niños, niñas y adolescentes sin cuidados parentales
porque fueron separados de sus familias de origen e ingresaron a una institución de puertas
abiertas o a un programa cuidado familiar, hasta que se resuelva el conflicto que los alejó de
su hogar y pueden volver, o son adoptados por otra familia cuando la causa sea judicializada o
cumplan la mayoría de edad y se independicen.
Las principales causas de ingreso a estas instituciones o programas alternativos de
cuidado familiar son la violencia doméstica y el maltrato, definidos por la Organización
Mundial de la Salud (OMS, s.f) como: “Cualquier acción u omisión de acción que viole los
derechos de los niños y los adolescentes y afecte la posibilidad de que disfruten de un grado
óptimo de salud, que afecte su supervivencia o su desarrollo”. Esto implica a las diversas
formas de maltrato como puede ser: físico, emocional y por negligencia. La violencia, desde
el punto de vista de quien la ejerce, es toda conducta realizada con la intención de destruir,
herir, coaccionar o atemorizar a otra persona. En las situaciones en las que se dé el maltrato
siempre está presente alguna forma de violencia. Así, se considera violencia familiar a
cualquier forma de conducta abusiva entre los miembros de una familia que se da
reiteradamente de los más fuertes hacia los más débiles. El maltrato, a su vez se encuentra
definido como cualquier omisión o acción, intencional o no, por parte de las personas que se
encuentran a cargo del niño, niña o adolescente que comprometan la satisfacción de sus
necesidades primarias físicas, como son la alimentación, abrigo y protección contra el peligro.
Y por otro lado también se considera maltrato a la no satisfacción y cuidado de las
necesidades socio-emocionales que son la interacción con otros, el afecto, atención,
estimulación y juego, por ejemplo, y que por este motivo se vea afectado su desarrollo físico y
emocional, su integridad y que implique una vulneración de sus derechos. El 44% de los
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niños y niñas sin cuidados parentales fue separado de su hogar o familia de origen por esta
razón.
En segundo lugar, como principal causa de separación, se ubica el abandono, definido
por UNICEF (2011) como: “Aquella situación que se produce cuando se da una ruptura con
las figuras de apego, especialmente con la madre. Bowlby (1973) utiliza la noción de
separación para hablar de la ausencia temporal de las figuras de apego, y la noción de pérdida,
para referirse a la ausencia permanente de estas, ya sea por fallecimiento o abandono” (p. 30).
En lo que respecta al abandono, hay dos categorías del mismo. El abandono explícito, se
entiende como aquella situación en la cual los padres del niño rechazan clara y explícitamente
asumir los cuidados de sus hijos y desean que otros adultos se hagan cargo de las
responsabilidades y los derechos del rol parental que concierne a ellos. Es importante aclarar
y tener en cuenta que no siempre los padres cuentan con la posibilidad o libertad de elegir, y
que, a causa de graves problemas sociales o presiones familiares, deben dejar a sus hijos. El
abandono implícito por otro lado puede adoptar dos modalidades distintas. El abandono “de
hecho” el cual comienza generalmente con el ingreso forzado o voluntario en instituciones de
protección infantil y evoluciona paulatinamente hacia el abandono definitivo. La otra forma se
presenta cuando los hijos son cedidos o entregados, a causa de las dificultades que tienen sus
padres para cuidarlos, a otras personas como pueden ser vecinos, familiares políticos u otros;
y se termina perdiendo toda vinculación con la familia biológica. Los casos de abandono, sea
en cualquiera de sus modalidades abarcan el 31% de los niños o niñas que ingresan a los
programas.
En tercer lugar, una de las peores formas de violencia contra la niñez y la
adolescencia, que es el abuso sexual, y que ocupa un 13% de los casos. A pesar de ser un
problema cada vez más creciente en el mundo, la mayoría de los casos de abuso no son
detectados ni denunciados con facilidad. Este tipo de violencia es definida como cualquier
contacto sexual de un niño, niña o adolescente con un adulto que de esa manera adopta una
posición de abuso de poder sobre él. Es importante destacar que, en el abuso sexual, no rige la
consideración de la reiteración en el tiempo, si no que a la primera perpetración ya es
considerado violencia. En la mayor parte de los casos judicializados los abusos son cometidos
por conocidos y familiares, que acceden con facilidad al niño y aprovechan la confianza
nacida en la convivencia, y suelen reiterarse en el tiempo, durante meses e incluso años, antes
de ser descubiertos.
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1.2 Programa Familias para Familias
El Programa Familias para Familias a cargo del Ministerio de Desarrollo Social de la
Provincia de Córdoba, se implementó en el año 2010 y tiene como objetivo brindar al niño/a
cuyas familias biológicas no pueden ofrecerles las condiciones adecuadas para su crecimiento,
una familia acogedora provisoria. El programa consiste fundamentalmente en el cuidado
transitorio del niño, niña o adolescente que por diversos motivos no pueda permanecer en el
núcleo de su familia de origen. Este cuidado es brindado por una familia, denominada
“familia de acogida”, “familia amiga” o “familia acogedora”. Apunta principalmente a
garantizar el cuidado, en tanto que, se busquen las estrategias y herramientas destinadas a
resolver aquellas dificultades que se encuentran amenazando o poniendo en peligro la
integridad de sus derechos.
Los requisitos para inscribirse en dicho programa son: ser mayor de 21años de edad,
cualquiera fuese su estado civil, debiendo guardar una diferencia de más de 15 años respecto
del niño, niña o adolescente bajo su cuidado; residencia en la Provincia de Córdoba; no estar
inscrita/o en ningún registro sea provincial o nacional para adopción, presentar certificado de
buena conducta expedido por la policía de la provincia, obtener el apto psicológico y social,
comprometerse con las actividades de revinculación familiar que se instrumenten desde el
equipo profesional interdisciplinario y/o programas intervinientes; y por último, firmar el
Acta Acuerdo del Sistema de Acogimiento Familiar.
Dichos requisitos constituyen la primera etapa en el proceso de selección, existiendo
entrevistas personales con los grupos familiares con los que se trabaja especialmente la
condición de incorporación del niño/a al grupo familiar y la temporalidad del acogimiento,
teniendo en cuenta que el proceso de revinculación familiar y el trabajo que se realiza con la
familia biológica puede culminar en la restitución del niño/a a su grupo familiar biológico y/o
externos de vínculos significativos; como así también de no encontrarse alternativas puede
derivar en un proceso de adopción cuando el juez que interviene en el control de legalidad así
lo disponga. Posteriormente, se avanza en los estudios psico-sociales y una vez completados
los mismos se procede a la incorporación del niño/a a la familia de acogimiento, evaluándose
a través del proceso de selección que incluye entrevistas y visita al domicilio de un trabajador
social. En el caso de grupos de hermanos, desde el organismo público, se acude a la búsqueda
de alternativas que puedan contenerlos en un mismo hogar, y en el caso de no ser posible, se
apela a que el vínculo pueda ser sostenido.
Cabe destacar que Familias para Familias no es un programa de adopción, tal es así
que se realiza un taller informativo para expresar que aquellas familias interesadas en formar
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parte del mismo, no podrían ser a la vez familia de adopción. Como otro punto importante,
figura la necesidad de no estar atravesando duelos o pérdidas afectivas recientemente,
embarazos dentro del núcleo familiar o problemas de salud graves que incapaciten a la
persona. Por último, se aspira a que los niños, niñas o adolescentes sean recibidos por una
familia que los acoja en su hogar hasta que se resuelva la situación que provocó el alejamiento
de su familia de origen, resulta indispensable entonces tener una actitud flexible, capacidad de
adaptación y respeto por las diferencias, por parte de todos los integrantes que reciben a los
infantes.
El acogimiento familiar implica restituir el derecho de vivir en familia que poseen
todos los niños, niñas y adolescentes, evitando la institucionalización; articulando la
necesidad del niño de tener una familia, la intencionalidad de una familia que se postula como
familia de acogida y lo jurídico que rige en el programa propiamente dicho. A su vez, el
proceso del acogimiento tiene como característica principal la transitoriedad y finaliza cuando
la autoridad competente decide que no se necesita más el apoyo por parte de la familia de
acogida. Es decir, cuando se soluciona la situación por la que está atravesado el niño/a, en ese
momento aparecen dos alternativas: regresar con su familia de origen, es decir ser re-
vinculado con la misma o judicializar el caso para ser adoptado por una nueva familia. Las
causas más frecuentes especificadas por la Dirección de Fortalecimiento Familiar son
abandono, violencia doméstica y familiar, abuso, negligencia en los cuidados y vulneración de
los derechos del niño.
Las Familias Acogedoras son familias que de manera “solidaria y voluntaria” se
ofrecen a cuidar algún niño, niña o adolescente que esté atravesando situaciones complejas
(fundamentalmente vinculadas a sus familias de origen). La misma de manera voluntaria,
posibilita el derecho que poseen todos los niños/as de poder vivir en familia en un entorno
adecuado para el desarrollo de los mismos, y en caso que sea beneficioso para el niño/a y
adolescente, el vínculo con la familia de origen se mantiene mientras este permanece con la
familia de acogida.
El acogimiento familiar tal como lo mencionan desde el Programa Familias para
Familias, apunta a mejorar las condiciones, tanto personal y familiar como social en la vida de
los menores que, por diferentes circunstancias, no pueden residir en su familia de origen. Por
ello, se contempla que las familias de acogida puedan brindar a los niño/as o adolescentes, un
ambiente familiar, afectivo y socializador saludable, posibilitando además el aprendizaje de
pautas educativas, de higiene, alimentación, entre otras; facilitar la participación en
actividades de ocio que contribuyan a establecer y construir relaciones sociales.
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Capítulo 2: Lo vincular y su relación con el aprendizaje
2.1 Teorías vinculares y de apego
El término vínculo fue introducido por Enrique Pichón Riviere y retomado por Isidoro
Berenstein y Janine Puget (2002). Teniendo en cuenta la definición de la Real Academia
Española (2016), el término vínculo, del latín vinculum, significa “unión o atadura de una
persona o cosa con otra” (p. 35). Por lo tanto, esta unión o atadura con otro nos hace devenir
como sujetos. El vínculo es entonces una organización inconsciente formada por dos polos,
un yo y otro junto con una ligadura, conector.
Eduardo González (s.f) hace mención a estudios realizados por el psicoanalista René
Spitz (1935) en centros para huérfanos, quien observó el desarrollo de niños abandonados por
sus madres y lo llevaron a concluir que la figura materna sería la representante del medio
externo del bebé y a través de la misma éste podía ir constituyendo la objetividad de ese
mundo.
Bleichmar (2005) toma aportes de Bowlby y describe el apego como un sistema
motivacional de base biológica que mediante las constantes sensoriales ya sea visual, táctil,
auditiva y olfativa garantiza al bebé la proximidad con otro ser humano (madre) a quien
reconoce y prefiere frente a otros sujetos. El apego se estructura mediante la interacción, la
comunicación precede a la representación simbólica. Se puede afirmar que se trata de una
relación recíproca con el sistema de cuidados que toma el adulto, quien es figura de apego y
será el encargado de los cuidados del bebé. El sentimiento que es buscado y generado a través
del vínculo de apego es el de seguridad afectiva. Este vínculo se mantiene a lo largo de la
vida, siendo estable y pudiendo darse con más de una persona.
Según Hernández (s.f) el apego a la madre o cuidador primario es la relación más
importante en la vida del niño, ya que ésta es la primera relación que determina la estructura
emocional y biológica en las relaciones futuras. Un apego saludable hacia la madre o hacia
quien ejerce dicha función, construye una base sólida para futuras relaciones. Desde los
últimos años también está tomando importancia el vínculo de apego del niño con su padre o
quien lleve a cabo esta función, figura de gran importancia para el normal desarrollo evolutivo
de todo sujeto.
La teoría del apego sostiene que el niño necesita de otros responsables que posibiliten
un marco donde se sienta contenido y pueda crear un apego fundamental para sus futuras
relaciones. Así, la familia es considerada el ámbito en el que los niños generan vínculos
emocionales, donde reciben sostén, afecto, confianza, estabilidad y contención; influye en el
desarrollo de la identidad y la personalidad, ya que también encuentran en ella, personas de
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referencia, favoreciendo en el niño su regulación emocional. La familia tiene como función,
satisfacer todas las necesidades y brindar un entorno adecuado para su crecimiento, es a su
vez portadora de derechos. Motivo por el cual, el Estado debe proteger y brindar a la familia
las condiciones necesarias para que pueda cumplir su rol dentro de la sociedad.
El apego, es el vínculo emocional que establece el niño con su madre en primera
instancia, y a su vez, con las personas que se encuentran en su entorno más próximo. Así, para
que se logre desarrollar un vínculo de apego de buena calidad y seguro, el niño que se
encuentra bajo el acompañamiento con una familia de acogimiento, requiere que se esté
atento a sus señales, calidad de empatía necesaria para interpretarlas correctamente y a su vez,
la capacidad de respuesta para satisfacer sus necesidades de forma adecuada; proporcionando
un entorno sustentador.
De esta manera, el niño podrá sentirse más seguro y confiado para relacionarse con los
demás, explorar y aprender sobre el mundo que lo rodea. El sujeto está inserto en una
sociedad, y condicionado en su subjetividad por otros sujetos que lo componen y
complementan día a día en una relación dialéctica. Es el vínculo quien invita a hacernos una
representación que es más que la suma del yo y del otro; y los lugares y el significado de los
mismos, van a depender del vínculo de filiación y el lugar que ocupe. Asimismo, sujeto-
vínculo-cultura se van retroalimentando de forma abierta y compleja generando constantes
emergencias e intercambios. Debido a esto, aquellos vínculos que hayan sido parte del sujeto
van a influir de una u otra forma en la subjetivación del mismo.
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familiar es un factor protector del desarrollo, en tanto que la disfunción familiar es un factor
predisponente de la aparición de dificultades psicosociales, es decir, factor de riesgo.
Perea Quesada (2006) infiere que se debe tratar de entender la vida afectiva como eje
protagónico de la existencia particular y como motor fundamental para el desarrollo de
relaciones familiares seguras. La vinculación segura promueve la competencia social, la
confianza y, en gran parte, la autoestima de sus miembros; por el contrario, la ausencia de
vinculación puede provocar trastornos de desarrollo y personalidad. Comprender el papel que
juega la afectividad, permitirá sanar sus propias heridas, restaurar la autoestima y
posteriormente encontrar maneras de romper barreras ofreciendo modelos de convivencia que
tienden u orienten estas clases de dinámicas alejadas de la violencia y de la vida que llevan.
Se denomina “actitud afectiva” a los sentimientos de la madre hacia el hijo, los cuales
tienen una importancia primordial en el desarrollo del mismo. Mediante las manifestaciones
afectivas de la madre, el niño percibe y reacciona afectivamente. Según Spitz (1958), el niño
siente de una manera afectiva mucho más pronunciada que el adulto, y durante los primeros
tres meses las experiencias del niño se limitan al afecto (p.26). Aparecen dos factores que
interactúan: la madre con su individualidad ya formada y el niño con su individualidad en
formación. A su vez, ambos viven en un medio económico y social que determina su cultura y
se encuentra en el marco de un momento histórico. La madre no es la única que rodea al niño,
aparecen figuras como el padre, los hermanos, abuelos, tíos, entre otros.
El niño para poder crecer necesita de los padres o cuidadores para recuperar el
equilibrio perdido cada vez que atraviesa una situación que le genera temor, inseguridad o
estrés.
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neurológicas del desarrollo. Las experiencias de los niños en sus primeros años son
fundamentales para su progresión posterior.
De acuerdo con la teoría psicoanalítica, las experiencias que fundan las diferentes
formas de aprendizaje, comienzan desde el nacimiento. Las figuras parentales imprimen
particularidades de relación que el niño intentará reeditar con los objetos que interactúa. Las
relaciones primarias determinan la calidad de relación que el niño establece con la realidad en
la que se inserta. El sentimiento de vínculo o pertenencia familiar, se arraiga profundamente
en el interior de cada uno, siendo el factor básico en la construcción de la personalidad del
individuo.
Las relaciones vinculares primarias garantizan la salud mental y las posibilidades de
crecimiento y adaptación de las personas. Uno de los elementos fundamentales en la
construcción del vínculo, es la profunda convicción de saberse querido, deseado y de formar
parte del núcleo familiar. La primera relación o vínculo que establece el niño/a es con la
madre, comienza desde antes del nacimiento, se prolonga por un tiempo de manera simbiótica
mientras va adquiriendo cierta independiente a medida que camina, habla y explora el mundo
por cuenta propia/ de forma autónoma.
La separación del niño/a con la familia biológica, podría provocar angustia o
sufrimiento; por lo cual requiere del apoyo y contención de un cuidador que le proporcione un
buen andamiaje emocional, que le permita enfrentarse de forma autónoma a la vida,
propiciando protección que impida que el niño se desequilibre. A su vez, éste debe poder
brindar los recursos necesarios para potenciar la seguridad del niño/a en sí mismo, y fomentar
la confianza en los demás y su sentido de autoeficacia.
La conducta de apego despierta sentimientos muy fuertes en el niño, como amor y
seguridad debido a la presencia de su madre, angustia ante la posibilidad de perderla, dolor
cuando la pérdida es real y rabia ante estas dos últimas circunstancias.
Son diversas las variables que pueden determinar el mayor o menor éxito del
acogimiento, entre ellas: la calidad e intensidad del vínculo entre el progenitor biológico y el
menor, la manera en el que el vínculo se rompe, la edad a la que se produce la separación y
sus razones, la presencia de abuso y/o negligencia, el tipo de servicios que reciben la familia
de origen, entre otros.
El vínculo no puede considerarse como una función aislada, sino que son experiencias
afectivas elementales y primarias presentes en nuestras vivencias, pensamientos y acciones
que influyen por completo y ayudan a darle sentido a la vida. La calidad del apego instaurado
16
con los cuidadores influye tanto en el proceso adaptativo a la nueva familia como en el
rendimiento escolar.
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Al tomar a la escuela como un sistema social, se establece que se encuentra en constante
interacción con el entorno en el cual se encuentra inserto. La educación es una totalidad, un
sistema conformado por elementos que son interdependientes del contexto que los rodea. La
escuela, cumple en la sociedad una diversidad de funciones de carácter social, económico y
político.
Existen tres actividades que son propias de la escuela: en un principio instruir o enseñar
conocimientos, desarrollar habilidades, destrezas y aptitudes. Por otro lado, socializar, es
decir, formar actores sociales, construir individuos capaces de ejercer roles en diferentes
ámbitos. Un actor social es un individuo capaz de actuar en la sociedad, por lo tanto, la
socialización es un proceso de aprendizaje que conduce a la adaptación en dicho ámbito. Por
último, educar, que consiste una actividad orientada a crear subjetividades, formación de
sujetos y personas autónomas capaces de tomar decisiones y de dominar sus actos de manera
responsable y consciente.
Alfiz (1991) aporta que “la escuela es una organización en la que queda involucrado el
individuo como persona, es un lugar donde aprende a relacionarse con los otros, que puede
dar cuenta de los cambios y permanencias a través de la historia, de las diferencias sociales,
de la marginación y de la distribución de poder”. (p. 21)
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En sí misma las familias, como toda institución social e histórica, van atravesando
distintas transformaciones, ya sea en los miembros que las componen, en la
organización de las actividades y en las relaciones (por ejemplo, cómo se distribuyen
las obligaciones y responsabilidades entre los géneros y las generaciones). Hoy, con
mayor o menor aceptación social, muchas conformaciones familiares se corren del
modelo nuclear prototípico: un matrimonio heterosexual, hijos provenientes de un
matrimonio permanente, donde todos los miembros viven en un mismo hogar.
(Santillán, 2012, p. 3).
La Convención sobre los Derechos del Niño, otorga a la familia el carácter de medio
natural y la define como un grupo fundamental de la sociedad para el crecimiento y el
bienestar de todos sus miembros, y en particular de los niños/as. Así mismo, aboga por el
reconocimiento y la aceptación de las diversas configuraciones y estructuras familiares
asumiéndolas como aptas y capacitadas para la crianza y constitución de la identidad de los
niños. (UNICEF 2003) (p. 7).
La familia es una institución donde en el marco de su cotidianeidad se van configurando
valores y pautas de conducta, entramando así un modelo de vida para sus hijos; enseñando y
comunicando normas y costumbres que contribuyan en la madurez y autonomía de sus hijos.
A su vez, la familia y la escuela comparten un objetivo en común: la formación integral y
armónica del niño a lo largo de los distintos períodos del desarrollo humano y del proceso
educativo; estas dos agencias de socialización aportan los referentes que les permiten
integrarse en la sociedad. Los sistemas de influencias, necesitan converger para garantizar la
estabilidad y el equilibrio para una formación adecuada.
Es la familia quien, como consecuencia de su estilo de vida, relaciones, conversaciones,
juicios, etc., va creando una cultura familiar que es clave en todo el proceso de maduración de
la persona. La misma, tiene la posibilidad de decidir acerca de la vida de sus hijo/as, y es al
elegir la escuela cuando la hacen partícipe de sus deseos, ideales y valores.
En este sentido, la familia puede acompañar desde una actitud activa y participativa,
donde de respuesta a los interrogantes planteados por la institución, más allá de las
aportaciones puntuales de información sobre los hijos, en la medida que lo requiera el
proyecto común de educación. Si no se produce ese acuerdo previo sobre cómo y para qué
queremos educación a nuestros hijo/as, la disfuncionalidad en la relación padres-escuela y en
el mismo proceso educativo, estará asegurada. Además, podemos decir que la educación es
una tarea compartida entre padres y educadores cuyo principal objetivo es la formación
integral del niño/a. Las acciones deben llevarse a cabo de manera conjunta. La institución
19
tiene la responsabilidad de hacer partícipes a los padres y facilitarles toda la información
necesaria para que se sientan unidos a la escuela, por tanto, responsable del proceso educativo
de sus hijo/as. Familia y escuela entonces, intentan propiciar y potenciar un adecuado
desarrollo y adquisición de hábitos hacia la progresiva autonomía personal.
20
Capítulo 3: Metodología
Para el desarrollo del presente trabajo se plantea como problema de investigación
cómo se generan los vínculos entre el niño y la familia de acogimiento y qué incidencia tiene
en los procesos de aprendizaje del niño/a. De dicho problema se desprenden los siguientes
interrogantes: ¿Cómo es el proceso de adaptación del niño/a? ¿Qué consecuencias desde lo
emocional, produce la permanencia de un niño en sus primeros años de vida dentro de la
familia de acogimiento? ¿Cómo se entrama el aprendizaje en la permanencia del niño/a en la
familia de acogimiento? En función de estos interrogantes, se plantean los objetivos que guían
la investigación, estableciendo como objetivo general de este trabajo describir cómo se
constituyen los vínculos entre el niño/a y la familia de acogimiento. Mediante los objetivos
específicos, se busca reconocer las posibilidades y limitaciones presentes en el proceso
vincular entre el niño y la familia de acogimiento, indagar sobre la construcción de vínculos
entre la familia de acogimiento y el niño/a y su incidencia en el proceso de aprendizaje; y por
último, describir cómo la familia de acogimiento acompaña al niño en el proceso escolar.
Se considera pertinente abordar el tema de investigación desde un enfoque cualitativo,
ya que dicha perspectiva tiene como objetivo fundamental caracterizar y describir la realidad
que se estudia; no sólo realizando una recolección de una variedad de materiales empíricos
que describen los momentos habituales y problemáticos, sino también de los significados en
la vida de los individuos. Indagar estas situaciones naturales, permite interpretar los
fenómenos en los términos del significado que las personas les otorgan. La investigación se
presenta como la búsqueda de respuestas a un problema contextualizado en tiempo y espacio
mediante el uso de estrategias metodológicas que involucran el estudio minucioso de esa
realidad compleja y la vinculación entre datos desde una mirada crítica y reflexiva. Desde la
tradición biográfica e historias de vida, realizamos entrevistas a la familia de acogimiento xx,
siendo un método abierto que pretende explorar, describir, explicar y reflexionar el tema
elegido. Para Vasilachis (2006), la historia de vida proporciona una lectura de lo social a
través de la reconstrucción del lenguaje, en el cual se expresan los pensamientos, los deseos y
el mismo inconsciente de los actores; y constituye, por tanto, una herramienta invaluable para
el conocimiento de los hechos sociales, para el análisis y el estudio de los sucesos presentes
en la formación de identidades. Mediante la historia de vida es posible comprender las
concepciones y experiencias de socialización relatadas por los padres de los niño/as. Este
método se constituye también como un medio para el conocimiento de las personas
implicadas en la investigación; sus vivencias, experiencias, sentimientos; en donde se ponen
en juego y se presentan tiempos y espacios diferentes. En primer lugar, el tiempo del
21
entrevistado; es decir, de quien acepta "contar su historia" y reconstruir sus experiencias
pasadas con los ojos del presente. En segundo lugar, el tiempo del investigador, quien
reelabora y sistematiza la información a partir de las interpretaciones orientadoras que se ha
planteado, y que de una u otra forma en las formulaciones está presente algo de su propia
historia. Con estos dos tiempos se entrelaza el tiempo histórico, es decir, las diversas épocas
en que se desenvuelven los acontecimientos, cuyo reconocimiento permite contextualizar
tanto a sus protagonistas como sus vivencias.
La historia de vida se realiza a una familia compuesta por los padres Adriana (40) y
Marcos (44) y dos niñas en edad escolar, una asistiendo a jardín en sala de 5 años y a 1° grado
respectivamente, del Colegio FASTA Santo Domingo de Guzmán de la Ciudad de Córdoba;
la familia se encuentra desde el año 2014 en el programa de familias de acogimiento.
Se planifican y llevan a cabo tres entrevistas en profundidad, donde no sólo se
mantiene una conversación con un informante, sino que los encuentros se repiten hasta haber
aclarado todos los temas emergentes o cuestiones relevantes para el estudio de la temática.
Taylor y Bogdan (1992), definen la entrevista en profundidad como reiterados encuentros cara
a cara entre el entrevistador y los entrevistados, dirigidos hacia la comprensión de las
perspectivas que tienen éstos respecto de sus vidas, experiencias o situaciones, tal y como las
expresan con sus propias palabras, por lo tanto son entendidas como una relación social a
través de la cual se obtienen enunciados y verbalizaciones en una instancia de observación
directa y de participación como mencionamos anteriormente. (p.2) Es importante que el
entrevistador pueda ir articulando con algunas preguntas abiertas o ir guiando la conversación
hacia los temas que interesan ser abordados. La validez de las entrevistas, radica en obtener
información verificable y confiable, es decir, en una serie de intercambios discursivos entre el
investigador que pregunta y quién responde. Los tipos de entrevistas que se utilizaron fueron
abiertas y semiestructuradas con una guía orientadora sobre qué focos abordar, lo cual
permitió que el informante pueda hablar e ir contando su experiencia de vida sin cortes e ir
relatando tal cual se le viene a la mente los hechos que ha vivido en sus experiencias de vida.
Conjuntamente a las entrevistas, se llevaron a cabo instancias de observación participante en
la casa donde vive la familia y en el Centro Educativo Terapéutico donde trabaja Adriana,
donde las niñas comparten tiempo con su mamá. De esta manera se pudo observar cómo son
los lazos entre los integrantes de la familia, las rutinas que llevan a cabo, el modo de
comportarse de las niñas en su ambiente privado como también en la escuela, el cual es
considerado el ámbito social y público donde se desenvuelven.
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Como prueba piloto de ingreso al campo, se llevaron a cabo diversas entrevistas. Por
un lado, a la Secretaría de Niñez y Adolescencia, por un equipo de profesionales a cargo,
entre ellos Psicólogos, Trabajadores Sociales y Abogados; a fin de conocer acerca de los
requisitos para la selección de familias de acogimiento, cómo es la participación y el
seguimiento por parte del equipo profesional, qué tipo de política pública se implementa,
entre otras. De la misma forma, se realiza una entrevista en profundidad a la familia López,
quienes desde hace varios años se encuentran en el programa “Familia para Familias”,
recibiendo en su hogar a niños que se encuentran desvinculados de su familia de origen. Esta
experiencia de acercamiento al campo, sirvió para conocer de antemano cuestiones acerca del
acogimiento familiar en relación a lo burocrático y a lo vincular que se teje al interior de la
familia con la llegada del niño/a.
La entrevista a la primera familia de acogimiento consultada, abrió el panorama del
proceso que se lleva a cabo para ser familia de acogimiento, desde las entrevistas hasta el
proceso de revinculación que se llevan a cabo desde la SENAF (Secretaría de Niñez,
Adolescencia y Familia). Los datos brindados por parte de la familia, fueron muy
enriquecedores para introducir e informar acerca del Programa Familias para Familias, y si
bien el contacto se mantuvo por un tiempo, se descartó la posibilidad de considerarlos como
familia de acogimiento para este trabajo de investigación, ya que todas sus experiencias
corresponden a niños que no se encuentran en situación escolar; motivo por el cual se decidió
profundizar y continuar con la historia de vida de Adriana y Marcos junto a sus dos niñas,
Milena y Sofía. (Los nombres y apellidos de los integrantes de las familias entrevistadas
fueron modificados para resguardar su identidad).
Para llevar a cabo un correcto análisis de datos y responder a los objetivos planteados,
se establece una gran categoría denominada pasado, presente y futuro que permite enmarcar
temporalmente la historia de vida de la familia; de la cual se desprenden subcategorías
descritas como vínculos, proceso de aprendizaje e instituciones. Las mismas orientan el
trabajo de investigación y posibilitan desarrollar adecuadamente la triangulación a través de
datos recabados en las entrevistas, antecedentes y construcciones teóricas.
23
Capítulo 4: Análisis de los datos
Mediante el presente análisis, se intenta indagar y profundizar los conocimientos
según el aporte de diferentes teorías, acerca de la importancia que adquiere la familia en los
primeros años de vida. Cómo se anudan sentidos en relación al vínculo entre la familia de
acogimiento y el proceso de aprendizaje del niño/a fue el foco de interés para llevar a cabo la
investigación. A continuación, resulta relevante abordar las diversas categorías de análisis que
se consideran pertinentes para responder a los objetivos del trabajo final.
Como se menciona en la descripción metodológica, el siguiente análisis se estructura
en base a una categoría general definida como pasado, presente y futuro, que permite
organizar temporalmente la historia de vida sobre la cual se profundiza. Conectar el pasado, el
presente y el futuro de Marcos, Adriana, Milena y Sofía, es decir, la familia de acogimiento
elegida, requiere de la elaboración de un registro cronológico de los elementos más
significativos de su pasado, de sus experiencias presentes y de sus expectativas y deseos
respecto al futuro. Lo importante es asumir desde un comienzo, las posibilidades y
limitaciones que pueden manifestarse en las niñas al establecer sus vínculos afectivos y cómo
éstos pueden incidir en los procesos de aprendizaje. Dentro de ello, se trata de dar sentido al
devenir de la vida de los niño/as que se encuentran en acogimiento, ordenando los recuerdos y
los acontecimientos; poniendo en cuestión la relación de los actores involucrados dentro de
éstos, respecto a su situación actual y su vida futura.
24
esencial el deseo de los padres y si cuentan o no con condiciones materiales y subjetivas, sino
también si existe disponibilidad subjetiva para recibir al niño/a con su historia personal, su
pasado, su presente y sus expectativas a futuro. Tanto la historia de las niñas, como la de
Adriana y Marcos, se encuentran atravesadas por diferentes acontecimientos, hechos y
pérdidas, las cuales muchas veces precisan de tiempo y trabajo de duelo; aspectos que pueden
condicionar sus primeros encuentros como familia, los vínculos y la cotidianeidad.
El discurso de los padres en las entrevistas realizadas, permite dar cuenta de lo
significativo que fue la llegada de las niñas, del proceso que atravesaron, de lo compleja que
puede resultar dicha adaptación y la construcción de vínculos saludables para todos los
involucrados en la historia, tal como menciona: “lo difícil fue adaptarse de golpe” - “lo
importante es que hubo de las dos partes, porque a veces uno no sabe si va a ser recíproco”.
Retomando a Larbán Vera (2005), quien afirma que la prehistoria de la maternidad y
paternidad se inscribe en los diferentes estadios o fases del desarrollo infantil de la madre o
padre; y como esto en cierta forma puede condicionar o no el deseo de ser padres; así, la
función parental en este caso -tanto materna como paterna-, es un proceso de aprendizaje
continuo en el que el camino se hace al andar.
De la misma forma, durante los encuentros, se observa la postura de los padres
respecto a las niñas y el deseo de atravesar este desafío “lo viviríamos una y mil veces más”
como así también, su interés de que tengan una infancia sana, que logren desarrollarse y
crecer como tales; Adriana relata: “Que sea una nena, que viva cosas de nena”. Tomando el
aporte de González (2003), quien sostiene que no todo niño es hijo, sino que para serlo debe
encontrarse con un otro que lo acoja, lo proteja y que lo inscriba en una cadena de filiación en
la cual se respete su condición de niño con todo lo que eso implica, que sean mirados como
tales.
Situando la historia de Milena y Sofía desde un tiempo pasado, se retoman los
acontecimientos más significativos que dieron lugar al acogimiento familiar, recuperando
como hecho no menor la situación de abandono de los progenitores, lo que deja en evidencia,
cómo las primeras inscripciones necesarias fueron en parte vulneradas y ponen de manifiesto
la falta de construcción de un vínculo fuerte respecto a los mismos; pudiendo dar cuenta de
ello cuando Adriana comenta: “vivían con la mamá y le dejó diez pesos al más grande y se
fue. Estuvieron 3 días solitos, hasta que la vecina de adelante se da cuenta y se los lleva con
ella”; como así también, la situación de angustia ante la circunstancia y la resistencia a la
revinculación, en este caso con su padre de origen, que se pone de manifiesto cuando relatan
acerca del motivo por el cual las niñas fueron separadas: “un día iban a hacer una salida los
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cuatro juntos y Milena lloraba desesperada que no quería ir” - “Yo venía sosteniendo la
revinculación, pero se comenzó a dificultar. Mile empieza a ir a la psicóloga y a partir de
ahí, empieza a dejar de ir por recomendación de la psicóloga de la SENAF, que me dijo que
no la lleve más si no quería”.
Recuperar aquí lo que se puntualiza en el marco legal en referencia a la vulneración de
los derechos mencionados desde un comienzo y el posterior proceso por el que las niñas
atravesaron (revinculación), permite deducir que no siempre la familia de origen puede dar
cuenta del cuidado de sus hijos, responsabilizarse de garantizar su crecimiento como así
también, el contribuir a la construcción de vínculos saludables que favorezcan el desarrollo
psíquico, social del niño/a; dicha construcción se trata de un proceso y no de algo inherente.
Lo construido y establecido entre las niñas y la familia de acogimiento da cuenta de la
importancia del afecto, el amor y el acompañamiento en las relaciones primarias. La
necesidad de pertenecer a un hogar que actúe como sostén, donde aparece la mirada, el
diálogo, el cuidado de un adulto que opere como referente, se manifiesta de diferentes formas,
por ejemplo, el significado que las niñas le otorgan al hecho de hoy poder llevar el apellido
paterno de su nueva familia, nada menos que un atributo que les permite pertenecer e
identificarse dentro de una familia; lo que se percibe en frases como: “Mile se aferró
muchísimo a la familia y quiere el apellido” - “Ellas necesitan ir cerrando la historia,
pidieron el cambio de apellido”; sin dejar de lado, la necesidad que también se evidencia en
los padres en querer “cerrar la historia”, no sólo desde el lugar afectivo sino además desde el
marco legal. Así, resulta pertinente tomar y relacionar lo expuesto por Dora Laino (2000),
quien determina que la construcción de la identidad del niño/a se produce por una
estructuración simbólica de sus vivencias subjetivas, en un contexto socio-cultural definido.
En trabajo paralelo con el autor Mead (1976), puede decirse que el niño/a en gran medida,
aprende a cumplir mandatos en el contexto de los cuidados que recibe y de la satisfacción de
sus propias necesidades.
Respecto a la situación de hermandad entre Milena y Sofía, se vislumbra que a pesar
de las situaciones de precariedad afectiva que han vivenciado de muy pequeñas, en el presente
logran establecer vínculos saludables y mantener aquellos que han sido construidos desde más
temprana edad. A su vez, ayudan y colaboran a que puedan transitar y superar situaciones
difíciles o complejas, como lo es adaptarse a un nuevo hogar, un nuevo contexto, costumbres
diferentes, límites, etc. Esto se advierte en las entrevistas, en las cuales Adriana comenta:
“Milena es muy madraza con Sofía, la cuida y se preocupa mucho por ella en cuestiones
cotidianas, como higiene y cuidado personal, como también en cuestiones relacionadas a la
26
escuela y tareas”. Bank y Kahn (1988) consideran que el apego entre los hermanos tiene un
significado trascendente sobre todo en las primeras etapas infantiles, en varios niveles:
visceral, corporal, previo a la adquisición del lenguaje, conformando de alguna manera el
basamento de su vínculo posterior, y estos son lazos que establecen la base de su relación
posterior. Resulta fundamental entonces no perder de vista la manera en la que se suscitan las
emociones, deseos, fantasías, temores y anhelos de ambas niñas, desplegándose en Milena
como forma de resarcir heridas y experiencias del pasado, un fuerte lazo afectivo con Sofía,
impregnado de protección y atención hacia su hermana menor. Implica recuperar el
significante de la familia de origen, compartir momentos y aportar mejores condiciones de
vida, muchas veces tan dañadas. Según Minnicelli, Ballarin y Lampugnani (2018), fortalecer
el vínculo permite conservar y reconfigurar en el marco del respeto a la identidad, lazos de sus
familias de origen con las cuales la convivencia no ha resultado posible.
Vínculos
Destacando entonces, al vínculo como una subcategoría de análisis, se alude a que el
mismo se va entretejiendo entre las niñas y la familia de acogimiento, donde el proceso de
adaptación no es algo que se da automáticamente, por el contrario, requiere de un tiempo que
resulta necesario para que pueda expresarse la sintomatología, siendo ésta producto de la
situación que las menores se vieron obligadas a atravesar. Diferentes indicadores como falta
de límites, violencia, hábitos cotidianos, problemas de conducta en la escuela, dificultades en
la adquisición de aprendizajes, falta de estrategias para manifestar un problema por medio de
la palabra, se exponen como posibles síntomas a ser considerados, producto de las primeras
relaciones establecidas con su familia de origen; si bien existen factores desencadenantes,
éstos actúan sobre esa historia que se viene tejiendo aún desde antes del nacimiento. Dicha
sintomatología, como mencionan las profesionales de la SENAF, puede observarse tanto en
los momentos de revinculación, como así también cuando los niño/as llevan poco tiempo con
la familia de acogimiento. Se considera entonces que tal acontecimiento, requiere de un
acompañamiento específico, de un marco de contención, tanto para las menores, como para la
familia encargada de acompañar en este proceso; tales situaciones se perciben cuando los
padres expresan: “En cuanto a la adaptación fue difícil. Milena no tenía límites, buscaba el
límite constantemente. Frente al límite pegaba y mordía, Sofía es más tranquila, pero se
pegaban y peleaban entre ellas”- “Milena era muy limpia y ordenada”- “Necesidad de
limites siempre”.
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En relación a lo expresado por Adriana en cuanto a los límites, resulta importante
rescatar la postura de González y Orchanski (2011), quienes sostienen que estas conductas
pueden estar denunciando su propio límite, como llamado de atención y requerimiento de
tiempo y amor; dado el caso de Milena y Sofía, en el cual estos dos aspectos fueron
descuidados por un lapso de tiempo. A su vez, dichos autores consideran que es fundante que
el amor que se tiene hacia los hijos debe ir siempre acompañado del límite necesario para que
desde pequeños puedan comprender que no siempre puede tenerse todo o actuar sin saber que
sus actos tienen consecuencias. En la historia de esta familia, vemos cómo los padres de
acogimiento, han podido establecer límites firmes y fundados en el amor hacia las niñas. Este
reconocimiento del límite por parte de los niños/as -el cual es acompañado por los padres- que
se evidencia en que puedan poner freno a impulsos, palabras, acciones o actuaciones,
posibilita y facilita el ingreso del sujeto a la cultura y a los distintos ámbitos donde
comenzarán a forjar lazos sociales; dejando al niño/a un espacio posible para la acción.
En la historia de vida sobre la cual se profundiza, además de dar cuenta de las
consecuencias que se manifiestan en los niños/as cuando se les priva de un ambiente familiar
saludable, también es posible observar los cambios que se producen en su desarrollo cuando
se les brinda un lugar de contención y afecto. Claro está, que el vínculo que se establece entre
la familia de acogimiento y el niño/a, es algo que implica un proceso de construcción, un
periodo de adaptación entre ambos; un vínculo necesario que se establezca. La experiencia
que manifiesta la familia, indica que no se trata de un proceso fácil y que requiere de tiempo,
sin embargo, actualmente no recuerdan lo difícil de dicho proceso, solo el amor con el que
lograron atravesarlo, pudiéndose resumir en frases como: “Volveríamos a vivir una y mil
veces más esta experiencia”- “Mili se aferró muchísimo a la familia”- “Ella quiere el
apellido”- “No dudamos nunca en decir que sí”.
Los diferentes discursos proporcionados en las entrevistas, coinciden en los cambios
que se producen en los niños/as cuando se insertan en una familia de acogimiento, ya sean
cambios físicos, cuidados de salud, educación; siendo notables y significativos cuando se les
brinda tal oportunidad. “Intentan superarse todo el tiempo”- “Le ponen mucha voluntad” -
“Intentamos que aprendan ciertas costumbres de educación”, son algunas de las frases de la
familia de acogimiento para describir la situación actual de las menores.
Lo mencionado en los párrafos anteriores, permiten resaltar todas aquellas
transformaciones que atraviesan a las niñas en el presente y como tal, repercuten en su futuro,
proyectándose e identificándose dentro de su núcleo familiar. Es decir, abordar y trabajar en
conjunto con las niñas, facilita de alguna manera su adaptación al acogimiento y fortalece los
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vínculos con los padres de acogida, como se observa en la entrevista donde los papás
transmiten: “Difícil… lo difícil fue adaptarse de golpe”- “En que ella hoy sea una nena, viva
cosas de nena”; Y si se tienen cuenta las expectativas a futuro, lo que Marcos y Adriana
intentan, es disminuir la incertidumbre sobre lo que va a pasar con ellas, expresando
sentimientos y deseos; brindándoles afecto y apoyo, disfrutando del momento que atraviesan
como familia.
De la misma manera, es posible observar la contextualización temporal de ambos
padres de acogimiento que, en base a su experiencia como hijos, hoy actúan como tal, con
ambas niñas. Este aspecto se vislumbra en la entrevista cuando Marcos relata los valores que
él recibió de sus padres y que son los mismos que hoy intenta transmitir a Sofía y Milena.
Cuando se habla de valores, cabe destacar que no son ni inmutables ni esenciales, sino
construcciones históricas que se van dando en el proceso de la cultura e interactúan en la
cotidianidad de la vida del niño/a. Es por ello, que cada sujeto está interpelado por un
conjunto de valores que son propios de la época y de la sociedad en la cual está inserto. Las
familias están atravesadas por elecciones distintas, y aparecen dentro de ellas valores nuevos
y diferentes que hacen entrar en crisis otros valores incorporados.
Así, la enseñanza de los valores está asociada a la experiencia de los mismos y como
estos los transmiten a través del ejemplo diario. La familia como vínculo primario es la
responsable de esa trasmisión, que se da de generación en generación, y que es establecida por
la historia que se ha ido tejiendo dentro de la misma. Se retoma a Bourdieu (1994), quien
toma a la familia como un principio de construcción de la realidad social, este principio es
inmanente a los individuos y trascendente en relación a ellos; dado que lo reencuentran bajo la
forma de la objetividad en todos los otros. Esta transmisión no va a ser exactamente igual de
una generación a otra ya que va a estar determinada por el momento socio-histórico y cultural
por el que se esté atravesando, por la historia personal y las experiencias de los padres, que
también los trasciende.
Se insiste y apela entonces desde la psicopedagogía, sobre la relevancia que adquiere
una mirada singular y profunda de todo sujeto, desde la familia, la historia, el contexto;
entramado que incide en el proceso de humanización, como en la adquisición o dificultad de
aprendizajes. Resulta pertinente en este punto, citar a González (2003) quien sostiene que en
la familia se habla de un amor que incluye la desidealización, la desilusión y aceptar al otro
como es y no armado según las necesidades y proyecciones personales o narcisistas, pudiendo
rescatar en Marcos y Adriana esta actitud hacia sus hijas y ubicándose por encima de la
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situación de abandono que las niñas vivieron, darles un espacio de amor y contención en el
cual puedan crecer y aprender.
Proceso de Aprendizaje
En referencia entonces a la segunda categoría de análisis, el proceso de aprendizaje, se
establece que los seres humanos a lo largo de la vida atraviesan diferentes aprendizajes y
cuando se habla de tales no se limita solo a lo escolar, sino por el contrario desde el
nacimiento se comienza con el aprendizaje de hábitos y formas de comunicarse, incluso
cuando aún, no se ha adquirido la lengua propiamente dicha, reglas sociales, entre otras. Es la
familia el primer espacio que tiene a cargo dicho procesos de aprendizajes y en relación a
esto, se observa la bilateralidad del vínculo, es decir, la reciprocidad del mismo entre Milena
y Adriana. Es Adriana quien en una oportunidad relata la manera en que la niña se aferra a
ella, lo cual confirma en relación a lo que expresa la teoría del apego, acerca de la necesidad
emocional, el afecto, otorgando seguridad para sí mismo y confianza como adulto referente.
Se observa también y siguiendo con dicho aporte teórico, como la familia se muestra atenta a
cualquier cambio que las niñas puedan manifestar, producto de la situación por la que
atravesaron. Expresan la forma en la que se preocupan e intentan satisfacer sus demandas,
tanto desde lo vincular y emocional, como lo que respecta a la salud y cuidados. La familia
intenta llevar un ritmo de vida acorde a lo que consideran conveniente y necesario para las
niñas, manteniendo una rutina ordenada, acompañando en tareas escolares, inculcando valores
y normas, entre otras. Se resaltan los aspectos inconscientes que subyacen en la realidad
familiar, la propia historia como hijos de Adriana y Marcos que hoy hacen que ellos pongan
en juego su subjetividad, su historia, en las funciones maternas y paternas tal como se
menciona en el apartado teórico y el cual se toma como referencia.
Las diferentes modalidades familiares y la incidencia del vínculo, mantienen una
estrecha relación con el aprendizaje, que está configurado desde las primeras experiencias de
vida. Fernández (2002) en su libro “La inteligencia atrapada”, define al aprendizaje como el
proceso que permite transmitir el conocimiento desde un sujeto que presenta conocimientos a
otro que se formará como tal, a través del mismo.
El vínculo de apego brinda al niño la posibilidad de regular y modular sus procesos
cognitivos y emocionales, además de la confianza necesaria para explorar su entorno y
desplegar su curiosidad intelectual; esto constituye la esencia del aprendizaje significativo.
Bronfenbrenner (1987), lo confirma en sus investigaciones con niño/as y sus padres, donde
señala que los infantes mantienen su atención en sus actividades cuando sienten que ellos son
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valorados de manera positiva. En el caso de Milena y Sofía, se advierte la fortaleza de este
vínculo, no solo en la manera en las que ellas se han adaptado a los cambios, si no en los
procesos de aprendizaje tanto escolares como no escolares. Al principio, mostraron algunas
dificultades en relación a lo conductual, pero como comentaban los padres, se fueron
trabajando para que puedan modificar ciertas conductas que en parte vienen determinadas por
la historia que había transitado Milena. Stovall y Dozier (1998) difieren que la capacidad del
niño acogido para construir un vínculo de confianza estable con su acogedor puede estar
influenciado por las previas experiencias de maltrato y la separación temprana que ha vivido
el niño/a de sus cuidadores anteriores, lo que puede dar origen al surgimiento de apegos
inseguros o desorganizados. Por lo tanto, el éxito del acogimiento requerirá un elevado nivel
de sensibilidad de los acogedores respecto a las necesidades de los niño/as para alcanzar un
apego seguro, siendo esencial una formación especializada para alcanzar los conocimientos
necesarios ante las especiales circunstancias y comportamientos de los niño/as acogidos.
Así, Howe (2009) señala que en primera instancia el proceso de adaptación de los
niño/as al acogimiento puede manifestarse a través de una serie de comportamientos
complejos, como el rechazo del niño/a, la excesiva autosuficiencia o conductas muy
demandantes, agresividad, etc., los cuales pueden provocar en los acogedores actitudes como
el desconcierto, la falta de comprensión y en algunos casos, el alejamiento. Dichos aspectos,
se evidencian en sus relatos: “lo que más le costaba no fue en cuanto a la no adquisición de
conocimientos sino a su conducta”, “el límite no estaba y si vos decías algo, se plantaba o te
pegaba y mordía”, “poner el límite y... fuimos de poquito haciéndolo”, “la retabas y te
pegaba, le tiraba algo a la hermana, se peleaban y pegaba mucho”.
Continuando con estos aportes, se destaca la importancia de que los acogedores no
entren en la lógica defensiva del niño/a, sino, en poder interpretar el origen de esos
comportamientos o entramados que se tejen para poder ser abordados, generando así, lazos de
mayor seguridad y apego gradualmente, entre el niño/a y su familia de acogimiento. Adriana
y su esposo, describen que actualmente “nos llaman por nuestros nombres, pero cuando
hablan con alguien somos su mamá y su papá”, “Milena dibuja la familia y te hace dibujitos.
Cuando estaba empezando a escribir, en una carta me puso: “mamá te amo con todo mi
“codazón”. De la misma manera, Minnicelli, Ballarin y Lampugnani (2018) en su libro
Fraternidades y Parentalidades Malheridas, establecen lo fundamental que resulta estar atentos
a la manera en que niño/as nombran a sus progenitores o referencias de crianzas. Al mismo
tiempo, atender las formas en que los niño/as son nombrados por sus referentes también
orienta para encontrar el lugar en el cual es reconocido.
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Se rescata entonces, el papel y la importancia que se le da a la familia, como espacio
óptimo para el desarrollo de los niños/as, constituyéndose como el primer espacio social y
cultural, que en parte determina y forja la historia subjetiva de toda persona.
En función de lo mencionado anteriormente, por un lado, se destaca la actitud, el
compromiso y la voluntad de los padres frente a la cotidianidad con las niñas a fin de poder
mejorar e incorporar nuevos aprendizajes. Esto se logra sobre la base de confianza que ellos
han podido transmitir a las niñas; percibiendo a los padres como enseñantes y capaces de
transferir conocimientos (académicos y vivenciales), posibles de observar en frases como,
“Así que de ahí me vine y agarré los colores y empecé a preguntarle: ¿Qué color es este? ¿Y
este?... lo fuimos trabajando. No tenía nada adquirido en cuanto a contenidos de jardín, ni
letras ni números, absolutamente nada”. “se ponen las dos a hacer la tarea juntas conmigo”.
De igual manera, cuando se retoman los aportes de la teoría del apego, se observa
cómo han podido encontrar en sus padres personas de referencia, a su vez, generar en ellas
aspectos de su identidad y personalidad que les han permitido sobreponerse y hacer frente a
las dificultades, superarlas e ir progresando día a día. Por otro lado, se identifica como clave
la actitud de Marcos y Adriana, de no estigmatizar esas dificultades que al principio
presentaban las niñas, si no por el contrario, acompañar el proceso de mejora y adaptación de
las mismas. Además, como sostiene Schlemenson (1996), dando lugar a que se generen
preguntas, que puedan decir no sé, ya que es ahí donde surge la duda y la curiosidad, donde
nace y se despierta el deseo de aprender, generando en las niñas un plus de placer y
satisfacción; posibilitando la adquisición de objetos de conocimientos que se irán
enriqueciendo de acuerdo al sentido que ellas otorgan a los mismos.
Por su parte, González (2005) resalta la importancia que tiene el entramado entre
vínculo y aprendizaje y la existencia de un otro para poder concretarse. Las primeras
experiencias de vida dejan huellas que delinean el proceso de constitución subjetiva y
construcción del conocimiento. Es desde un comienzo que se conecta el aprender con el
entramado vincular en la escena familiar, por lo que, desde el origen, lo intelectual no es
independiente de lo afectivo. Tanto las posibilidades y condiciones como la calidad del
encuentro con el otro, como sujeto deseante, posibilitan la apertura del universo simbólico.
Instituciones
Cada sujeto perteneciente a una sociedad se encuentra inserto y atravesado por
diferentes instituciones que regulan la vida humana y guían la vida social. Estas últimas
constituyen la tercera categoría de análisis; donde se encuentra la escuela y por lo que resulta
32
necesario remarcar el papel que juega la misma en la historia de vida de Milena y Sofía, y por
supuesto la de sus padres. La elección de la escuela para ellos es de suma importancia, no sólo
por la formación que se brinda desde los contenidos curriculares, sino también en cuanto a la
formación humanística y religiosa que buscan para sus hijas. Durante las entrevistas, ponen de
manifiesto que el proyecto que plantea la institución les gustó mucho por el lugar que ocupa
la familia y las actividades que se proponen para compartir en dicho ámbito. Se observa una
relación de cooperación, participación y reciprocidad por parte de ambas instituciones
(familia y escuela), desde ésta última han podido brindar un espacio de contención y
comprensión a la familia en general. Según comentan Adriana y Marcos, la escuela se ha
mostrado muy abierta, predispuesta al diálogo y a la comunicación frente al proceso que han
atravesado las niñas, pudiendo colaborar con la integración y adaptación a dicho espacio sin
inconvenientes. Minnicelli, Ballarin y Lampugnani (2018), relatan en relación a la
importancia que cobra la institución como espacio de contención que “Educar para la paz
significa colaborar a que el individuo se libere de todo lo que le impide gozar de las cosas más
elementales de la vida, sea debido a la violencia directa o la estructural” (p. 17). Siguiendo
con dicho lineamiento, las autoras mencionan, además, que los niños/as que atraviesan por
estos procesos (separación familiar), pueden sufrir trastornos del vínculo manifestándose con
problemas de atención, autocontrol, aprendizajes, dificultades para gestionar emociones o
problema de identidad en la adolescencia.
Como se dijo anteriormente, las instituciones atraviesan a las personas y forman parte
de sus vidas. En este caso, además de la familia y la escuela, se puede observar como las niñas
han sido atravesadas por instituciones del Estado, que desempeñándose en su función han
podido velar y responder por el cumplimiento de sus derechos, se hace referencia a la SENAF
que, como organismo estatal, crea el Programa Familias para Familias.
Sofía y Milena, como en el de otros menores en Córdoba, cuando son separadas de su
familia biológica o de origen; quien toma la decisión es la SENAF, organismo que tiene a
cargo decidir sobre la medida de separación, como así también velar por los menores hasta
encontrar algún pariente que pueda hacerse cargo, su incorporación a una familia de
acogimiento, y en última instancia, su permanencia en los centros destinados. El objetivo
principal al que se aspira desde Familias para Familias es: garantizar el derecho a vivir en
familia evitando la institucionalización, favoreciendo el desarrollo armónico de la
personalidad y facilitar la revinculación de los niño/as a su familia nuclear o su comunidad de
referencia en el menor tiempo posible.
33
Los profesionales a cargo del programa remarcan la urgencia de los tiempos, en pos de
velar por la integridad de los menores, actuando en consonancia con la Ley Nacional de
Protección de los Derechos de niños, niñas y adolescentes y también de la Ley Provincial, la
cual en sus fundamentos adhieren a la mencionada anteriormente. Ambas leyes responden a la
Convención de los Derechos del niño y establecen la obligación de proteger integralmente los
derechos de los niños y niñas, garantizando el ejercicio pleno y efectivo de los mismos.
En el caso de Milena y Sofía, el motivo que dio origen a su judicialización fue el
abandono de la madre y el padre, quedando al cuidado de una vecina, quien no pudo sostener
los cuidados y recurrió a la SENAF; allí se pusieron en marcha los mecanismos para ubicar a
los niños en diferentes familias de acogimiento hasta ver si podía realizarse una revinculación
con el padre, ya que la ley prevé que así sea, que puedan volver con alguno de los padres o
bien con algún familiar. Dichas familias, son convocadas a dar respuesta a una demanda
social que crece cada vez más. Para poder ser familia de acogimiento se deben anotar en el
programa y cumplir determinados requisitos los cuales han sido expuestos en el marco legal
que encuadra este programa.
Como parte del trabajo de investigación se realizan entrevistas a la SENAF y a dos
familias de acogimiento: la familia López y la de Milena y Sofía. Ambas remarcan la
informalidad del proceso y de las entrevistas que realizaron para quedar como familias de
acogimiento. Comentaron sobre cuáles y cómo fueron los tipos de evaluaciones psicológicas y
capacitaciones que debían realizar para formar parte del programa, aunque la realidad es que
solo tuvieron una charla con una psicóloga del equipo y luego firmaron una especie de
contrato. Se les explicó acerca de la intención del Programa en relación a que los niños
puedan volver a formar parte de un entorno familiar saludable por un determinado periodo de
tiempo. Las profesionales de la SENAF que forman parte del equipo del programa remarcan
que trabajan sobre la urgencia, y que las entrevistas que se llevan a cabo son de pareja, y
posteriormente una individual a cada uno; pero se aclara que no necesariamente se debe estar
en pareja para ser familia de acogimiento; cuestión que se enuncia en los cambios de
paradigma y de tipología familiar que vemos hoy en día en la sociedad.
En las entrevistas, se indaga sobre si reciben alguna ayuda o resarcimiento económico
por realizar la tarea; frente a lo cual, tanto las familias como la SENAF respondieron que sólo
se les brinda leche, pañales y la obra social APROSS. También se consultó sobre si se recibe
algún tipo de ayuda o de seguimiento psicológico durante el periodo de acogimiento, y
respondieron que depende del equipo que le toca a cada familia, hay algunos profesionales
más predispuestos y otros que no tanto. Las dos familias hacen hincapié en que por momentos
34
necesitan y quieren ayuda o apoyo de la SENAF frente a algunas situaciones; sobre todo
Adriana y Marcos.
Al respecto, Amorós y Palacios (2004) establecen que una de las necesidades
primordiales de los niño/as que ingresan al sistema de protección es conocer su propia
historia. A su vez, el proceso de comunicar facilita el camino hacia el conocimiento de sí
mismos y hacia el desarrollo de una identidad positiva en los niños, niñas y adolescentes
acogidos. Jiménez y Palacios (2008), señalaron que la comunicación constituye uno de los
aspectos más relevantes de la marcha del acogimiento e influye en la mejor adaptación de los
niños, niñas y adolescentes acogidos. Se destaca la importancia de comunicar sobre los
orígenes familiares del menor y el acogimiento como un proceso continuo y gradual y no
como un evento aislado, considerando además la etapa de desarrollo del niño, niña o
adolescente. Si bien en la investigación se pone de manifiesto que en las familias de acogida
se habla con el niño/a respecto a su historia y que la valoración suele ser positiva, por otra
parte, parece haber una incongruencia ante esta apreciación y la baja frecuencia de las
conversaciones, lo que evidencia la dificultad de esta tarea para los acogedores. No obstante,
en aquellos casos en que la comunicación es más continua se ha puesto de manifiesto que la
evolución del niño/a acogido es aún más satisfactoria. Por tanto, los estudios coinciden en
señalar la importancia del apoyo profesional específico en esta temática a los acogedores y al
niño/a acogido.
Las palabras de los profesionales de la SENAF, ponen de tensión los cambios y
progresos que se observan y producen en los niños después de transcurrido un tiempo en una
familia de acogimiento, por ejemplo, niños que se encontraban con bajo peso, que no
hablaban y después de un tiempo de estar en acogimiento, es posible visualizar las repentinas
transformaciones, por ejemplo, desde la alimentación y conducta. Esto en cierta forma,
reafirma la idea de cuán necesario resulta un entorno familiar óptimo y cariñoso, el cual
propicie contención, crecimiento y desarrollo en todas sus aristas.
En última instancia, los aportes de la Universidad de Sevilla sostienen que el
acogimiento ayuda a configurar las experiencias que vive el niño/a en el momento presente
mientras se incorpora y se adapta a su nuevo hogar; sirve para conectar las experiencias del
pasado con las vivencias del presente y las expectativas que se abren en el futuro de la vida de
los niño/as durante el acogimiento. Además, se debe tener presente que la percepción y la
comprensión que tiene el niño/a de sí mismo y de su historia, están mediatizadas por el
momento evolutivo en el que se encuentre, por lo que las experiencias que parecían
asimiladas pueden requerir nuevas reelaboraciones, aumentando su capacidad cognitiva para
35
interpretar su historia y su circunstancia familiar. En el trabajo de historia de vida, esto
significa que la construcción de un relato personal debe registrar las idas y venidas que el
niño/a necesite; los viajes que precise a lo largo del eje temporal que constituye la historia
personal de cada niño/a.
36
Conclusiones
A partir de esta práctica de investigación, las conclusiones e interpretaciones se
desprenden del análisis de los datos obtenidos mediante las entrevistas y la triangulación con
la teoría profundizada. Los objetivos planteados para este trabajo consisten en describir cómo
se constituyen los vínculos entre el niño/a y la familia de acogimiento, reconocer las
posibilidades y limitaciones presentes en el proceso vincular entre el niño y la familia de
acogimiento, indagar cómo el vínculo entre la familia de acogimiento y el niño influye en el
proceso de aprendizaje; y por último, describir cómo la familia de acogimiento acompaña al
niño en el proceso escolar.
El recorrido bibliográfico realizado en una primera instancia, dio la oportunidad de
ahondar en aportes de diferentes especialistas, lineamientos teóricos, marco legal y entrevistas
realizadas; y es a través de ello que se pudo conocer en qué consiste la familia de
acogimiento, el proceso por el cual acceden a formar parte del Programa Familias para
Familias, qué medidas se tienen en cuenta a la hora de seleccionar una familia de
acogimiento, la importancia del acompañamiento y la construcción del vínculo entre la
familia y el niño/a, todo esto, enmarcado bajo las leyes provincial y nacional de protección.
Lo mencionado anteriormente, permite dar cuenta de la importancia y el cuidado que se le da
a los derechos de los niños/as y adolescentes; con el fin de preservarlos ante situaciones de
abandono, violencia o maltrato; y como en aquellos casos en los que éstos son vulnerados se
exigen medidas que velan por la mejora de la situación de los mismos; por lo tanto, se
considera importante concientizar y trabajar como sociedad y como futuros profesionales para
la protección de los mismos.
En este contexto extraemos de la Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada
por Ley Nacional 23.849, que en su preámbulo alude concretamente al derecho a vivir en
familia de los niño/as y adolescentes:
(...) convencidos de que la familia, como grupo fundamental de la sociedad y medio
natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros, y en particular de los
niños, debe recibir la protección y asistencia necesaria para poder asumir plenamente
sus responsabilidades dentro de la comunidad, reconociendo que el niño para el pleno
y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un
ambiente de felicidad, amor y comprensión.
Todos los seres humanos necesitan establecer relaciones emocionales que les permitan
vincularse con otros. Al comienzo de la vida, resulta necesario contar con la presencia de
otros, tanto para satisfacer las necesidades básicas como para el desarrollo integral de la
37
persona. Con el paso del tiempo, los vínculos que se generan y se van entretejiendo e
incidiendo día a día en el desarrollo, lo que permite construir vínculos de confianza en los
niños/as, el sentimiento de autoestima, y la manera en que exploran el mundo, entre otros
tantos aspectos de la persona, como en el aprendizaje el cual se intenta profundizar en esta
investigación. Lo expuesto se cristaliza a través del testimonio de la familia entrevistada para
dicho trabajo, en donde se expresa el proceso paulatino que se atravesó en la construcción del
vínculo con las niñas, y en el que se pone en juego las subjetividades y experiencias de los
diferentes integrantes de la familia.
Bowlby (1969), plantea que la conducta de apego es un vínculo duradero, que en
principio se caracteriza por la búsqueda de seguridad y proximidad con la persona que está a
cargo, sobre todo en situaciones que al niño/a le generen temor, incertidumbre o inseguridad.
Por lo que, es importante estar atentos a sus necesidades, considerarlas importantes, y de esta
manera brindar una sensación de protección; y en consecuencia el niño/a se sentirá protegido,
querido, y valorado. Resaltando también que los progenitores o quienes velan por el niño/a,
puedan promover vínculos seguros que posibilite un adecuado desarrollo. Cuando los padres
no pueden hacerse cargo, por los motivos antes mencionados, los niños tienen el derecho a
insertarse en una familia que les permita crecer en un entorno adecuado, que brinde estos
cuidados, entre otros. Surge así, el Programa Familias para Familias, con el fin de que el
niño/a acceda a una familia temporal, que acompañe, apoye y sea garante de sus derechos. En
este aspecto resaltamos la función del Estado, como garante de ellos, quien crea y sanciona
leyes como la Ley Nacional 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y
Adolescentes y la Ley Provincial 9994 de Promoción y Protección Integral de los Derechos de
las Niñas, Niños y Adolescentes para la protección y cuidado de los mismos, generando
alternativas de ingreso para los niños y niñas en hogares e instituciones; remarcando y
confirmando la importancia de la familia, como institución primaria y de las diversas
relaciones que establece el niño/a con la sociedad, ya que, todos los seres humanos nos
constituimos como sujetos mediante la relación con otros. En el caso de Milena y Sofía se
puede ver como al haberse insertado en un espacio de contención, afecto y amor ha
posibilitado sus vínculos con el aprendizaje, haciendo hincapié no sólo en relación a la
educación formal sino también en el aprendizaje y adquisición de hábitos y de habilidades
sociales. Fue la oportunidad del acogimiento familiar lo que restituyo a las niñas la
posibilidad de vivir en familia, evitando así la institucionalización; articulando la necesidad
del niño de tener un entorno sano de crecimiento y contención.
38
En relación a la construcción de los vínculos y las posibilidades y limitaciones de este
proceso, el discurso de ambos padres permite dar cuenta de lo significativo que fue la llegada
de las niñas a su vida, del camino que transitaron y lo compleja que puede resultar la
adaptación tanto de las niñas como de ellos. Las vivencias afectivas establecidas hasta el
momento en la familia, se encuentran directamente relacionadas a la forma en cómo ellos se
proyectan como padres y debido a la creencia que poseen del rol materno y paterno;
considerándose las manifestaciones de afecto como elementales para la constitución de dichos
vínculos. Es a partir de estas relaciones que se ponen en juego las significaciones, las
experiencias y vivencias de todos los implicados en dicho proceso.
Se puede observar en Milena y Sofía que si bien experimentaron situaciones precarias
en lo afectivo, logran establecer vínculos saludables y mantener aquellos que sí fueron
construidos desde más temprana edad como el que mantienen ellas entre hermanas; se ayudan
y colaboran mutuamente a que puedan transitar y superar situaciones difíciles o complejas,
todo lo que implica adaptarse a un nuevo hogar, a un nuevo contexto, relacionarse con
personas que resultan extrañas y traen consigo costumbres diferentes, aceptar límites, etc.
Respecto al proceso de aprendizaje se destaca la importancia del vínculo primario
como base para la constitución del psiquismo y esencial para el aprendizaje. Se concluye así,
que los vínculos de apego, permiten regular y construir procesos cognitivos y emocionales, lo
cual posibilita en las niñas de esta historia de vida, adquirir confianza y seguridad en sí
mismas y en los demás; fortaleza que se refleja y manifiesta en sus desempeños tanto en los
aprendizajes escolares y no escolares, adquisición de hábitos como tarea y estudio;
habilidades sociales con docentes y compañeros. Se observa entonces, como el apoyo que
brindan las familias de acogimiento contribuye de manera significativa y profunda para
cambiar la trayectoria de vida estos niños, niñas y adolescentes otorgándoles la oportunidad
de resignificar sus experiencias pasadas, su presente y su futuro. Cabe destacar que el caso de
Milena, Sofia y su familia de acogimiento devino en proceso de adopción para ambas,
situación que no es común en estos casos, erigiéndose como excepcional.
La práctica profesional en psicopedagogía ha podido incluir diferentes marcos
referenciales y teóricos que sustentaron y sustentan actualmente sus intervenciones. Tal vez
sea tiempo de formalizar e incorporar dichos aportes para dar luz de estos nuevos ámbitos que
interpelan el quehacer psicopedagógico. Si se parte desde considerar al sujeto en situación de
aprendizaje como objeto de estudio de la psicopedagogía, es importante poder contextualizar
la sociedad de la que hoy se es parte y actualizar las diferentes transformaciones que la misma
atraviesa, entre ellas las nuevas configuraciones familiares, relacionadas directamente con los
39
recientes cambios sociales, entre otros factores que impactan tanto en las constituciones
subjetivas como en los modos de aprender y la relación familia-escuela.
De igual manera, surge la necesidad de estar abiertos al trabajo interdisciplinario que
permite a través de distintas miradas enriquecer la práctica profesional con el fin de abordar y
mejorar la intervención durante los años fundantes de todo sujeto; ofrecer posibilidades de
cambio a los niños, niñas y adolescentes vulnerables y con indicadores de riesgo debido a su
situación en la relación familiar, es decir, aquellos y aquellas que les ha tocado nacer en el
seno de una familia donde la calidad de las competencias parentales no favorece un buen
desarrollo mostrando carencias o negligencias. Además, crear y recrear nuevas formas de
intervención para contribuir al fortalecimiento de vínculos parentales y familiares, cuando
éstos se encuentran deteriorados.
En todos los casos, es imprescindible la escucha del niño/a. Dicho aspecto es vital para
la construcción, desarrollo y expansión de la subjetividad humana. Según Minnicelli, Ballarin
y Lampugnani (2018), no hay posibilidad de emergencia de un sujeto sin el intervalo que la
escucha instituye. Así, la participación activa de los niño/as en los procesos que les
conciernen, requiere el soporte de la asimetría adulto-niño/a, centrándose la responsabilidad
en los adultos, cualquiera sea su función, con el fin de generar condiciones para que esto se
produzca. Es necesario dar lugar a sus palabras, a sus tiempos, a lo que muestran, poniendo en
juego el respeto y amor por su condición de dependencia inherente a todo niño/a, la
vulnerabilidad que esa condición implica y el trato especial que merece; además, atender,
descifrar, leer y analizar las múltiples formas de expresión. Tarea que implica la revisión de
procesos subjetivantes y de reconstrucción de lazos sociales y familiares en los límites de la
experiencia y el saber disciplinar.
Se invita a reflexionar acerca de los desafíos que la sociedad y el mundo proponen a
esta práctica, por medio de un fragmento de González (2016) quien expone que la
psicopedagogía “ya está instalada en la sociedad y sigue creciendo. Por eso la propuesta es
continuar enriqueciéndola compartiendo experiencias y recreándolas sin perder su esencia
fundante: el aprender y sus dificultades” (p.18).
40
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44
ANEXO
Entrevista a Secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF)
Dirección de Fortalecimiento Familiar
Programa FAMILIAS PARA FAMILIAS
Lic. en Psicología Claudia Reboredo
Lic. en Psicología María Eugenia Gandollo
- ¿Cuáles son las causas más comunes por los que los niños, niñas o adolescentes
son retirados de sus hogares o familias biológicas e incluidas en el programa
Familias para Familias? Bueno las más comunes son abuso, violencia, abandono y
negligencia de cuidados que es un tipo de maltrato también; siempre que el menor se
encuentre en alguna situación de vulneración de sus derechos sea cual sea, por
ejemplo: falta de escolaridad, salud, que no los lleven a controles médicos, que los
chicos sean bebés y estén solos todo el día. Cualquier caso que los expongan a riesgos.
La violencia no es directamente con los chicos solamente, sino entre los padres.
- ¿Cómo llegan ellos hasta acá? ¿Quién puede hacer la denuncia o traerlos? En
todos los casos hay alguien que denuncia o se comunican al 102 o 103 que es la línea
para comunicarse y denunciar maltrato infantil, entonces a partir de allí se toman las
medidas correspondientes, se evalúa el caso en cuanto a las alternativas familiares que
tiene el menor, ya sea volver con alguno de los padres o abuelos, tíos, etc. A veces se
le consulta directamente al papá y a la mamá si quiere proponer a alguien que pueda
quedar al cuidado del niño, niña o adolescente y en el caso de que no haya, se pide
lugar en un instituto para menores o se ve de ingresarlo al programa Familia para
Familia. Igual, debería haber un trabajo previo al ingreso del niño a estos lugares, pero
no se puede porque trabajamos siempre sobre la urgencia. Además, esto último, según
la ley, sólo excepcionalmente el menor puede ir a una familia de acogimiento o
residencia, antes se tienen que agotar todos los recursos posibles, es decir que se
conserva hasta última instancia.
- ¿Cuáles son los requisitos para ser familia de acogimiento? Son varios en realidad,
algunos son no atravesar el duelo, pero la verdad es que somos bastante flexibles. Se
realizan entrevistas de pareja y una de manera individual a cada uno. Después lo que
se hace es, que el equipo designado va a la casa a ver las condiciones y cuestiones más
socioeconómicas, además se hace un seguimiento por medio de un psicólogo
asignado.
- ¿Reciben alguna capacitación como familia para recibir a los niños? La verdad
que no. Nosotros lo propusimos desde el equipo, pero no se nos escucharon
demasiado. Se hacen talleres, pero son posteriores, es decir, después que el niño
ingresa a la familia. Nosotros propusimos que durante la selección se hagan estos
talleres y después el filtro, pero sinceramente eso lleva mucho tiempo en relación a la
urgencia que se maneja acá adentro. Se hacen por lo menos dos reuniones para la
gente que llama, se explica en qué consiste, llenan una fichita para saber cuáles son las
que están de acuerdo con el programa, porque muchos vienen pensando que es
adopción. Generalmente se hace un taller previo para contar, viene una familia que ya
fue de acogimiento y cuenta su propia experiencia, se toman los datos, pasan por la
selección y se los llaman a medida que se va necesitando.
- ¿Qué tipo de ayuda económica reciben las familias? Casi nada, solamente leche,
pañales y el APROSS como obra social.
- Y con respecto al tema que nos comenta la familia de acogimiento sobre la “re
vinculación”, ¿en qué consiste y cómo se realiza? Las re vinculaciones en general se
hacen una vez a la semana, durante una hora o un poquito más si es que hay un
familiar que quiere. Primero tenes que buscar todos los familiares posibles, tienes que
agotar todas las instancias; por ahí estás trabajando en eso durante seis meses y se
pincha y es volver a empezar. Por eso los tiempos judiciales son tan largos y los niños
están más de 6 meses en las familias de acogimiento. Muchas veces, se presentan
diciendo que los pueden tener y sin embargo después, cae por sí solo en las entrevistas
que no lo van a poder sostener. De igual manera, se prepara principalmente al niño en
la re vinculación, inclusive se aconseja que no les digan a los niños con mucha
anticipación que van a ir para que no les genere ansiedad. Siempre que vuelven de este
proceso, hay alguna sintomatología ya sea física o emocional, porque es encontrarse
con su familia, aunque estén bien con la de acogimiento, pero después se acostumbran
y lo toman algunos como una visita.
- ¿Cuánto tiempo dura este proceso de re vinculación? Eso depende del trabajo que
haga el equipo que se dedica a la re vinculación y cómo se vaya dando todo.
Trabajamos articuladamente con ellos, se investiga porque es una decisión fuerte
después; cada caso es diferente y cada familia también.
Damos por concluida la entrevista, ya que las profesionales tienen que retirarse del
trabajo. Agradecemos y saludamos cordialmente.
Entrevista a la primera familia.
La familia López se encuentra constituida por los padres: Lucas y Graciela, y sus
cuatro hijos: Paola, Felipe, Francisco y Pedro. Al momento de realizar la entrevista, se
encontraban presentes todos los miembros de la familia, incluido Santos, al bebé a quien
acogen actualmente.
Relatan que decidieron formar parte del programa a fines del año 2014, luego de haber
asistido a un hogar de niños judicializados. Desde el comienzo de la entrevista, toda la familia
se mostró dispuesta a hablar y contar sobre la experiencia de ser una familia de acogimiento.
- ¿Cuántos niños han tenido? Cuatro en total. Nosotros nos anotamos para recibir a
bebés, ya que podes anotarte en la edad que prefieras. Los motivos por lo que fueron
separados de su familia biológica son diferentes. Débora, tenía 13 meses, fue la
primera; estuvo un tiempo con nosotros hasta que salieron todos los trámites de
adopción, después esa familia lo elige a Lucas como padrino. La mamá biológica
según lo que conocemos tenía problemas psiquiátricos. Otro de los casos fue Luz, que
fue abandonada por su mamá, ella ocultó el embarazo. Lo tuvo en el baño de la casa,
lo tenía en brazos cuando llegó el hermano y ella le dijo que la habían dejado. Después
se conoció que ella era la madre y que se había dejado con el papá. Luego contó la
verdad, le dijo a su pareja y él enseguida se hizo cargo. La llevamos al SENAF y ahí la
entregamos. Seguimos en contacto con ellos, incluso me eligieron como madrina.
Están muy bien ahora. Después nos tocó otro bebé, que se lo sacaron a su mamá
porque era adicta y actualmente está con la madrina que era una amiga de la madre
quien la adoptó. La nena tiene una discapacidad, un retraso, no es nada fácil pero así
mismo ella se hizo cargo. Con la mamá no tenemos contacto, si con la chica que la
tiene, hace unos días nos contó que necesitaba el DNI para poder gestionar el
certificado de discapacidad; al documento lo tiene la mamá para cobrar la asignación.
Yo le dije que hiciera los papeles porque a esa plata le corresponde cobrar a ella. Yo
anduve mucho con esta nena, tenía muy poco peso y hongos en la boca. Tuve que
pedir turno en el hospital de niños, pero viste que te dan de acá a un mes, así que no
me quedó otra más que pelear para que lo atendieran rápido. Y el último es Santos,
tiene 4 meses y está en lista para adopción. La mamá lo dejó en el hospital, tenía 5
hijos más y no podía hacerse cargo. Para mí fue un gran acto de amor reconocer que
no podía hacerse cargo de un hijo más y darle la posibilidad de que otra familia le de
todo.
- ¿Cuál es la ayuda que reciben de la SENAF? Recibimos todos los meses leche,
pañales y contamos con la obra social Apross. Los pañales no están viniendo de buena
calidad, se rompen mucho, ya reclame, pero me dijeron que es lo que están mandando.
Desde lo económico es lo único, no te dan nada más, nosotros nos hacemos cargo del
resto. La ropa la hemos ido juntando, los amigos de los chicos, siempre un conocido o
alguien que te da una mano; con el turno para el médico también fue así. Siempre hay
un conocido que te da una mano.
- ¿Les dan alguna capacitación antes de recibir a un niño? No nada, si te hacen las
entrevistas psicológicas para ver si estas apto, pero nada más. Hacen algunos
encuentros de las familias, pero no se trata de terapia o capacitación.
- ¿Cuánto tiempo están con ustedes los niños o niñas? ¿Saben cómo sigue todo
después? Los niños según la ley y pueden estar en familia de acogimiento hasta 6
meses, que es lo que teóricamente tarda en definirse su situación, pero todos los casos
que tuvimos nosotros están más tiempo porque los tiempos de la justicia son otros y
los procesos de re vinculación muchas veces no funcionan. Nosotros tuvimos una re
vinculación en la que los padres llegaban drogados o borrachos al lugar, entonces eso
no funcionó y desde ahí hay que volver a empezar, descartar si no hay ningún otro
familiar que quiera y pueda hacerse cargo, etc.; entonces durante todo ese tiempo el
niño o niña sigue con nosotros. Una vez que nos entregan al menor, se empieza a
investigar sobre quién puede hacerse cargo y si se encuentra quien, se comienza el
proceso de re vinculación.
- A: Las cosas fueron así, yo había hecho tratamientos para quedar embarazada y no
quedaba, así que nos anotamos en adopción. Esto fue en el 2008 y nunca me
llamaban. En el año 2014, trabajaba haciendo domicilios con ancianos, fue ahí donde
voy a la casa de una familia y la hija me comenta de una amiga que tenía niños en
acogimiento. Cuando lo veo a Marcos hablamos de esto y vamos directo a hablar a la
dirección del SENAF... Ahí nos cuentan de qué se trata, pero no sinceramente no nos
terminaba de cerrar la idea porque queríamos adoptar. Conversamos de nuevo con
Marcos, pero quedó en la nada y a los dos meses lo hablamos nuevamente; dijimos:
“bueno ya que estamos ayudemos”. En enero fuimos y nos contaron bien de qué se
trataba, nos hicieron la entrevista psicológica a cada uno por separado y después
juntos; luego tuvimos otra con la asistente social y así dimos por terminado todos los
trámites. Esto fue en marzo, al tiempo me llaman por un nene de 6 años, al que
tuvimos que decir que no, ya que se nos complicó porque no nos daban los horarios y
bebés no queríamos porque no tenemos hijos. Luego de eso, me llaman al rato por una
nena de 4 años, que no dudamos en decir que sí porque mi cuñada tiene guardería así
que nos vino bárbaro para poder organizarnos. La fuimos a buscar con mi socia y llegó
a SENAF y estaba Mile llorando a un costadito. De ahí fuimos las tres a los
mayoristas a comprar ropa y la llevamos a casa.
(Adriana, hace un corte con lo que venía hablando hasta ese momento y cuenta sobre
la familia de Milena) Son 4 hermanos: el más grande que se llama Benjamín y tiene 10
años, Ismael de 8 años, Milena de 6 y Sofía de 5 años.
(Adriana retoma el tema de cuando llevó a Milena a su casa.) Llegue a casa y la nena
estaba como si nada, traía un valijón enorme, nos miraba a nosotras dos que estábamos
nerviosas y nos decía: “ustedes son dos locas”. Mile se aferró muchísimo a la familia
desde que llegó a casa en marzo. Ellos vivían con la mamá y le dejó diez pesos al más
grande y se fue. Estuvieron 3 días solitos, hasta q la vecina de adelante se da cuenta y
se los lleva con ella, ahí estuvieron y cuando ella vio que no había ningún subsidio o
ayuda, los llevó a la SENAF. Entonces al tiempo, en junio maso menos aparece el
papá y empieza la re vinculación los días martes con los hermanitos. A partir de ahí,
Benja va una familia, Ismael a otra y Sofía también a otra, es decir, todos a familias
diferentes. Benja cuando aparece el papá entra en crisis, ya que quiere irse con el papá,
pero no sale muy bien y pide ir al hogar. Isma está con una familia de chicos
jovencitos y tienen la guarda pre adoptiva. Yo tengo a Mile en ese momento, ya con
guarda adoptiva también. Con ese tema, estamos viendo si podemos hacer las dos
juntas, ya que Mile quiere el apellido y queríamos agilizar las cosas. Cuando apareció
el papá, Mile no quería ir, pero se encontraron igual. Un día iban a hacer una salida los
4 juntos con el papá y ella lloraba desesperada que no quería. Ese día le pedí a Marcos
que fuera a acompañarme y cuando llegamos Mile no quería entrar, pero entramos
todos juntos. Marcos habló con el equipo de re vinculación que está con ellos, porque
hay un equipo para cada uno, es decir, uno para la familia de acogimiento, otro para
con los niños y otros para con la familia biológica. Hablo y les dijo que no era
necesario someter a los chicos a ese momento, con todo lo que ella cuenta, pero así
mismo no le dieron mucha bolilla. Desde ahí, se dio que lo comiencen a escuchar más
a Benja, el más grande. Yo venía sosteniendo la re vinculación, pero se comenzó a
dificultar. Mile empieza a ir a la psicóloga y a partir de ahí empieza a dejar de ir por
recomendación de la psicóloga de la SENAF, que me dijo que no la lleve más si no
quería. Sofía no iba porque era difícil para la familia con la que estaba llevarla. Ese día
que iban a salir todos juntos, el papá se mostró realmente como era, se puso agresivo
con Benjamín. Benja se puso a correr por la SENAF y a partir de eso se cortó la
revinculación y se empieza a judicializar el caso. En diciembre del 2015, me llama el
juez y nos dice si no queremos la adopción, dijimos que sí y que también nos
interesaría Sofía, ya que la familia de Sofía tenía muchos niños ya. Sofi iba los fines
de semana, compartía mucho ya, todo se iba dando natural y cuando se judicializa, aún
más razón para la guarda preadoptiva, ya que veíamos que Mile se aferró tanto y que
la psicóloga dijo que cortemos acá, que ella ya tendrá su tiempo en el que necesite
hablar con el papá, pero que ahora está aferrada a vos. Al juez le gustó la idea de que
sean las dos, por lo que nos dicen que es posible, así que la familia que tenía a Sofi
nos la da y el juez en diciembre no decía nada, tuve que pedir a SENAF que se haga el
pase de Sofía. El 20 de diciembre del 2016 Sofi se viene con nosotros a casa.
- P: Ahora, los tiempos son bastante cortos o rápidos por lo que se ve, muy
dinámico. ¿Es así realmente?
- A: No, en realidad no, parece, pero es largo todo. En abril recién me llegó una carta,
porque es asi todo re frio, de que me daba la guarda para Mile y que al otro día me
citaba el juez con Sofía. Nos vieron, me dijeron que estaba todo bien y pasaron el
acogimiento de ella directamente por juzgado. Recién ahora nos dijeron que de acá a 6
meses se va a juicio por la adopción de Mile. Ahora íbamos a ir, pero a veces por
cuestiones de trabajo se complica, pero cuando te plantas dan bolilla y el juez empieza
a moverse. Nos dicen que hay casos mucho más severos con problemas de violencia y
como ellos ven que las niñas están bien siguen tranquilos, pero ellas necesitan ir
cerrando su historia. Mile, quiere ya el cambio de apellido, justamente que puedan ir
cerrando la historia.
- C: Lo importante para ellas, más allá de los tiempos y los trámites, que ellas
puedan concluir ese ciclo.
- A: Si, por supuesto. Ella en el colegio usa el otro apellido. Y bueno, en cuanto a la
adaptación fue difícil. Milena no tenía límites, buscaba el límite constantemente. Era
muy limpia, ordenada, barre y acomoda, pero el límite no estaba y si vos decías algo,
se plantaba o te pegaba y mordía. A todo lo fuimos trabajando. Yo a ella lastima no le
tengo así que es: “bueno te vas y cuando se te pase volve”, así poner el límite y
fuimos de poquito haciéndolo. Con Sofi no es lo mismo, porque cuando viene de vez
en cuando vos le decís algo, pero tranqui. La otra familia donde estaba, se ve que
mucho de límite no había, estaba con ellos, pero esas cosas pasaban. Ya cuando vino a
casa y se quedó, vos la retabas y te pegaba, le tiraba algo a la hermana, se peleaban y
pegaba mucho, entonces era trabajar muchas cosas que con Mile ya estaban
trabajadas, pero bueno, tuvimos que volver a esto de no pegar y no enojarse. En
cuanto al colegio y al aprendizaje, primero Mile fue a la guardería de mi cuñada; el
segundo año hizo sala de 5 en el San José, donde venía bien y se integró bien y
después 1er grado. Cuando yo fui a hacer la valoración para que entre al FASTA a 1er
grado, yo no le daba mucha bolilla a lo cognitivo realmente pero no sabía que las
vocales se llamaban letras vocales, su nombre lo escribía, pero los números más o
menos y bueno, en la escuela me dijeron que en el verano refuerce todas esas cosas.
Empezamos con un fonoaudiólogo, ya que tenía algunas cositas que decía mal, pero re
bien, solo le quedó la rr que pronuncia un poquito mal. Se adaptó muy bien a la
escuela, le pone garra, si le toman lectura y estuvo floja se pone sola y práctica.
Siempre se supera, no le encanta, pero se supera y va mejorando. Lo que le costó es el
tema de dialogar ante un problema, ya que llora o se defiende. En el informe de la
libreta desde principio de año hasta ahora, todos los ítems han cambiado mucho, se
superó y mejoró muchísimo. Le costó un poco porque ella no tenía adquiridas esas
cosas así que apenas llego a casa la verdad me concentro en otras cosas: en que ella
hoy sea una nena, viva cosas de nena; ella es re madraza, porque se hacía cargo de su
hermanita. Cuando me llaman del FASTA, vamos y hacemos la entrevista, me dicen
que sí, pero también me dicen que espere; me hacen pasar y me informan que Sofía no
conocía los colores, que solo conocía el rosa el violeta. Cuando me dijo así, dije
sonamos. Así que de ahí me vine y agarré los colores y empecé a preguntarle: ¿Qué
color es este? ¿Y este?... lo fuimos trabajando. No tenía nada adquirido en cuanto a
contenidos de jardín, ni letras ni números, absolutamente nada. Ella iba a un público
cuando estaba con la otra familia, la escuela era de muy bajos recursos y la señora la
sacó de ahí y fue boyando. No iba siempre porque a veces no la podían llevar,
entonces no tenía una continuidad en relación a lo escolar pero cuando empezó en el
Santo Domingo se adaptó bien; la seño dice que la adaptación fue muy buena y que va
adquiriendo los aprendizajes.
- C: ¿A qué seño tiene?
- A: Sofi tiene la seño Clara, quien se siente muy identificada con nuestra realidad, por
lo cual la ayuda mucho. De a poco también se ha ido superando. Hace un tiempo me
contó que estuvo con Anita, la psicopedagoga del colegio y que apenas entró le mostró
los colores y los números que había aprendido. Sofi la verdad que está muy
incentivada por Mile, se ponen las dos a hacer la tarea juntas conmigo.
- C: Desde lo institucional en relación a la escuela, ¿Uds. deciden a dónde va?
- A: No, no te ponen ninguna regla en relación a eso. Es a donde vos puedas mandarlos
y conseguir banco en el momento que ellos llegan. En sala de 4 con Mile, que era
obligatoria yo no conseguí lugar y fue a la guardería. Y en FASTA, insistimos un
montón desde que llegó Mile, mi marido que es transportista conoce a Willy que es un
transportista de toda la vida de ese colegio y pudimos conseguir entrevista, pero
apenas entra Mile al colegio, llega Sofía, así que ahí nomás empezamos también a
tratar de que pueda entrar.
- P: En lo que respecta a ustedes, ¿Tienen algún apoyo psicológico fuera de la
revinculación o solo es en ese momento? ¿Tienen otras entrevistas con
profesionales de la SENAF?
- A: Nosotros la verdad nos sentimos re acompañados por Carolina Zemborain, que es
psicóloga, ella nos acompañó muchísimo. Ahora ya quedamos como fuera de SENAF,
pero cuando se dio la revinculación íbamos seguido y hablamos mucho con ella, nos
escuchaba y nos contenía la verdad. (En ese momento, entran Milena y Sofía a la sala
donde estábamos hablando con Adriana y se ponen a hablar con las entrevistadoras. Se
ven niñas alegres, un poco tímidas por estar con dos desconocidas, pero rápidamente
comienzan a interactuar y conversar de cosas como el colegio y sus seños.)
- P: ¿Así que van al Santo Domingo? ¡Yo también fui a ese colegio! ¿Quiénes son
sus seños?
- Sofía: La seño Clara. ¡Y ya falta poco para que pase a primero! Porque cumplí 6 años.
- P: ¿Se divierten en el cole?
- Milena y Sofía: ¡Si!
- P: Mile, ¿Y vos a que seño tenes?
- Milena: A la seño Agus. (En ese momento, las dos se ponen a jugar con el cabello de
una de las entrevistadoras y comparten el hacer las trenzas, se dividen quien peina y se
ponen a jugar. La mamá expresa que Mile la convence de todo a Sofía, su hermana
más chica.)
- P: Adriana, una pregunta, ¿Ninguna de las dos sigue yendo a revinculación no?
- A: No, nosotros ahora nos vemos con los hermanos. Al Isma lo buscamos y lo traemos
en casa y el más grande que está en el hogar lo vimos el sábado. A Benja, es al que
más le costaba adaptarse a las familias, pero ahora parece que enganchó y esta con una
chica soltera, de unos 40 años. Empezó a ir al hogar y se ve que se armó un lindo
vínculo y el pidió ir con ella, así que a lo mejor se va a vivir con ella cuando termine el
colegio. Pero hay que ver hasta fin de año cómo va todo, ya que con la época escolar
se complica a veces por los tiempos. Con los hermanos se ven una vez cada mes y
medio más o menos. Ya no les cuesta tanto separarse de ellos cuando se ven como era
antes. Pero bueno mientras se vean y no pase tanto tiempo, es importante que el
vínculo no se corte, que sepan que están. (Entra Marcos a la sala, el esposo de Adriana
y papá de las nenas, dialogan entre ellos sobre el almuerzo y nos pregunta si hay algo
en lo que pueda ayudarnos.)
- P: ¿Hay algo que les resultó muy difícil en este proceso a ustedes como papás y
como pareja?
- Marcos: Difícil… lo difícil fue adaptarse de golpe. No tuvimos los 9 meses de
preparación como quien dice y en la dulce espera. Y en relación a lo escolar,
empezamos con una, deci que fue con una y con la posibilidad del segundo pronto,
pero bueno, de a poco y con el plus de que venía Sofi los fines de semana, así que bien
de a poquito arrancamos. Nos ayudó mucho poder hacerlo de a poco. Te sale el
instinto ese que tenes guardado, el amor de adentro. Uno lo piensa y lo analiza todo,
pero después se da en el momento.
- A: Sí, y también lo importante que hubo de las dos partes. Porque a veces uno no sabe
si va a ser recíproco.
- C: En el colegio, frente a las vivencias de las niñas, ¿Se mostraban comprensibles
en relación a los tiempos de Milena? ¿Es decir, entendían cómo podía influir en el
aprendizaje de ella?
- A: Sí, sí. Cuando yo tuve una de las primeras entrevistas la seño por ahí me contaba
de situaciones en las que Milena reaccionaba mal o se plantaba, y que fue de a poco
mejorando y cambiando eso, en relación a lo social.
- Marcos: Sí, la verdad que sí, y sobre todo también en el tema de los límites.
- A: Si, a parte Milena empezó con una maestra, porque Agustina estaba de licencia por
embarazo, así que cuando ella me llamo y hablamos le dije que en ese sentido ella sea
firme, que le ponga límites claros.
- Marcos: Si, en esta escuela sí, porque antes iba a otra, pero ahí nunca nos dijeron
nada.
- A: Si, en la otra nunca nos dijeron nada, pero porque no es lo mismo sala de 5 que 1er
grado.
- Marcos: Sí, vivimos un poco lo que está viviendo Sofía este año. En jardín es más lo
que juega y esas cosas, no tanto contenido como en 1er grado.
- A: Claro, el año que viene ya son otras pautas, más claras… tiene que sentarse, copiar,
etc.
- Marcos: Pero la necesidad de límites, siempre.
- P: Sí, el cambio de jardín a 1er grado siempre es fuerte.
- A: Sí, ni hablar. Igualmente, a Milena en las evaluaciones le va re bien, tiene
excelentes, muy buenos, pero hay cosas que le cuestan.
- P: ¿Hay por parte de ustedes un acompañamiento en las tareas, en el estudio?
- A: Si, por supuesto, siempre.
- Marcos: Sí, más que todo de Adriana, ya que yo trabajo como transportista todo el día
y llego a la noche cuando ya a esa hora las nenas ya están bañadas y casi listas para la
cama, con las cosas del colegio terminadas. Ella también tiene un poco más de
paciencia que yo.
- A: Ellas a las 10 de la noche ya están durmiendo, diez y cuarto como muy tarde ya
están acostadas.
- C: Por lo que se ve, tienen hábitos y rutinas ordenadas.
- A: Sí, así es.
- Marcos: Sí, intentamos que tengan una vida ordenada, más allá de que por ahí
nuestros horarios son medio hasta tarde, pero que ellas no tengan desorganización.
- A: Sí, ellas ya saben que comen acá en el CET, con los chicos, etc.
- Marcos: Sí, hay orden y hay hábitos en todo, como sentarse, comer con la boca
cerrada, pedir permiso para levantarse de la mesa, poder compartir más o menos como
fueron nuestros hogares de cuando nosotros éramos chicos y como fuimos educados.
Yo personalmente tuve papás muy estrictos, mi papá, sobre todo, pero estoy muy
agradecido por eso, porque ayuda a uno a ser responsable. Él me dijo vas a terminar el
secundario a los treinta, pero lo terminas. Y bueno, lo termine, no estudie en la
universidad, pero termine el colegio y el sentido de responsabilidad esta.
- A: Sí, ellas estudian, les gusta el colegio y estudiar, disfrutan ir. En lo social también
se ha adaptado muy bien, van a los cumpleaños y comparten momentos con sus
compañeritos.
- Marcos: Es una escuela estricta, que les exige también. La vice del colegio iba al
colegio en frente del colegio al que iba yo, que era de curas y el de ella era de monjas,
donde abogaban mucho por la conducta, el estudio, la religión; y este cole es muy
parecido en ese sentido.
- A: Ellas les encanta el colegio y todo lo de la religión, así que rezan mucho el ave
maría, el padre nuestro y les encanta las actividades que tiene el colegio.
- Marcos: Nosotros buscamos si están o no bautizadas en las parroquias de Córdoba,
pero no encontramos nada, así que no están. La Iglesia para bautizarlas, nos exige que
nosotras ya las tengamos en guarda, en este proceso todavía no podemos, pero
nosotros queremos hacer el proceso juntas.
- A: Claro, hasta que el juez no nos de la guarda, no las podemos bautizar. Ellas ya se
van a quedar con nosotros, pero en otro caso a lo mejor nosotras las bautizamos y ellas
iban a una familia que nada que ver, eso ya no va a pasar, porque se quedan con
nosotros. Todo tiene sus tiempos.
- Marcos: Judicialmente, están más sobre casos de violencia y casos más graves,
entonces no está frenado esto, pero va más lento porque las nenas están bien, entonces
están más atentos a esos casos más graves; sobre todo con el nuevo Código Civil, en el
cual se escucha mucho más a los chicos y donde los jueces han recibido muchísimos
más casos que antes.
- A: Nosotros ya hicimos todas las entrevistas para la adopción, con los psicólogos, de
manera individual y los dos juntos. Ya mandaron la carpeta y ahora solo queda
esperar.
- Marcos: Mientras nosotras ya teníamos la guarda de Milena, nos llamaron de
adopción, por un nene, pero les dijimos que ya teníamos a las nenas en guarda
entonces no, ni enterados ellos de la situación. Nosotros ya tenemos el apto psicofísico
y económico, todavía nos faltan algunos requisitos, pero ya nos dijeron que nos iban a
llamar. Ahora tenemos preparados todos unos estudios médicos y otras cosas del
colegio que tenemos que llevar y de paso vamos a hacer el pedido para las vacaciones;
para poder sacarlas del país, el año pasado fuimos con las dos y el otro año con Milena
sola… mientras tenga la firma del juez podemos pasar. El tema de los papeles de
adopción viene bien también, más sabiendo que el hermano está en una casa ahora y
eso puede pechar un poco más; pensábamos que el hecho de que Benjamín siguiera
dando vueltas, ya que él quería que estuvieran los 4 juntos, a lo mejor podía frenar las
cosas.
- A: Claro, porque Benjamín seguía dando vueltas de hogar en hogar.
- Marcos: Sí, creemos que a lo mejor ha podido manejar la situación, ha madurado y
vio que es imposible ir por su camino y ver a sus hermanos. Ojalá que funcione con
esta chica que está ahora y se lleven bien.
- A: Dice la psicóloga de la SENAF que a lo mejor la ve como amiga y no como
alguien impuesto, como tu mamá y que se la imponen; porque la realidad es que él la
tenía muy presente a la mamá, él era el más grande y compartió mucho con ella.
- P: Ahora desde la SENAF, ¿Les piden los informes del colegio?
- A: No, la SENAF ya no, directamente vamos al juzgado.
- Marcos: La SENAF hace un año que ya no, ellos llevaron todo nuestro expediente al
juzgado así que dependemos de ellos ahora.
- C: Aprovecho que no están las nenas, ¿La mamá de ellas? ¿No la vieron más a su
mamá?
- Marcos: Desde la SENAF la buscaron, desde marzo más o menos del 2015 hasta
mayo estuvieron buscándola y la encontraron; la buscaron por Facebook, por redes y a
través de los amigos consiguieron el teléfono. Creo que estaba en Río Tercero, a
nosotros nos dan muy poca información o nos decían casi nada, calculamos que por
algunos datos que se prostituía, porque aparte el papá decía lo mismo, pero él es
alcohólico, entonces no sabemos hasta qué punto es verdad.
- A: El papá era grande, un tipo de 50 y pico de años.
- Marcos: A la mamá la llamaron por teléfono, ella lloraba. La citan a re vinculación
porque querían ver qué pasaba, cuál era el estado psicológico, porque hacía 6 o 7
meses que no los veía a los chicos. Cuando llega el jueves, no se presenta y el día
viernes la llaman y ya no tenía ese celular.
- A: Un amigo la cita al Olmos y ella fue, estaba la policía y les dijo que ella no podía
hacerse cargo de los nenes; la policía no puede obligarte a nada. Desde ahí, no se supo
más nada de la mamá.
- P: ¿Y el papá?
- A: El papá apela, pero el juez no le da lugar. Menos con dos nenas.
- Marcos: Él se puso en contra del juez, con que no aceptaba esto y desapareció dos
meses. El tipo no cumplía los requisitos mínimos, como tratar el alcoholismo, tener un
hogar fijo demostrado y no puede hacerse cargo de 4 chicos.
- A: A parte es un hombre grande, no tiene ni familia política como para que le den una
mano, porque cuando ven que son 4 chicos es difícil y se borra. En abril nos dicen que
él había apelado cuando se entera que habían salido los papeles de la guarda pre
adoptiva, pero todo eso demora. Él tiene un abogado que va frenando la causa, pero al
ver que los chicos están bien, no dan lugar a nada.
- Marcos: Cuando salieron los papeles de la adopción, nos citaron con el juez y con el
nuevo Código Civil, se les consulta directamente a los chicos y se los escucha mucho
más. A Milena la miro a los ojos y le preguntó: ¿vos quién querés vivir? Milena ahí
nomás nos señaló. En ese momento estaba el juez, la secretaria del juez y nosotros, así
que había de sobra dos testigos; la verdad nos tocó un juez muy humano. Y más allá
de los tiempos que son muy largos, como institución toda funcionó muy bien, nos
acompañaron en todo, bastante bien. Yo estoy tranquilo mientras estén las nenas con
nosotros, pero me gustaría que este tema se cierre y quedarme tranquilo, ya que a
veces el tema es medio lento. Yo les prometí que el día que ya tengamos todo y ellas
se queden con nosotros, yo dejo de fumar. No sé cómo lo voy hacer, pero lo voy a
cumplir. Son códigos de padre e hijo.
- P: ¿Cómo son entre ellas?
- A: Se cuidan mucho entre ellas, a Milena la llevamos al médico y la hermana la
agarraba y lloraba. Son muy compañeras, pelean como hermanas, pero se cuidan
mucho.
- C: ¿Desde la SENAF reciben alguna ayuda económica?
- Marcos: No, solamente la obra social, Apross. Pensábamos cambiarla a la nuestra,
pero nos recomendaron que las dejáramos ahí. Es una obra social muy grande, el día
de mañana nos puede hacer falta un trasplante y Apross te lo cubre. Nosotros tenemos
Nobis, nos atienden en los centros como el Allende, Cerro Salud, en donde se las
atienden rápido, pero no es una obra social, es una prepaga, inclusive estamos viendo
si yo me paso al Apross pero como todavía estamos en veremos con todo esto,
veremos más adelante llegado el momento. En cuanto ayuda, esa es la única que
recibimos.
- P: ¿Cómo eran las condiciones en las que llegaron las niñas?
- Marcos: Bien, llegaron bien. Lo único que tenían en estado de abandono son los
dientes, estaban todos picados o rotos. La chica que tenía a Sofía le hizo las fundas y
nosotros con la misma chica se los hicimos a Mile para que se le acomoden. Los
dientes si, se suele decir las caries del biberón, es cuando se le pone jugo o coca en la
mamadera, para que no hinchen o dejen de llorar. Era raro que las dos tuvieran lo
mismo, tan chiquitas, no era falta de calcio, ya que nosotros tratamos de que tengan
una dieta balanceada. Lo demás bien, a la señora que las tenía ellas le dicen: “la
segunda mamá”, las tenía bien vestidas, con el hábito de bañarse seguido y de hecho
el día que llegaron estaban impecables. En general se resfría seguido Milena, pero la
hemos llevado al médico alergista, tiene un poco grande las amígdalas, pero no más
que eso. Lo que sí, el hermano más chico de ellas, que está con otra familia, él si tiene
una discapacidad. La chica que lo tiene le sacó el certificado de discapacidad. Es un
TGD leve, pero si se le nota, tiene dificultades en el aprendizaje, en el habla, en varias
cosas; tiene nueve años, pero habla como un chico de 5, eso era lo único que nunca se
le había prestado atención. No sé qué puede pasar con el tiempo, que puede pasar con
ellas, que habrán visto, si ellos vivían todos en una misma habitación, si la madre se
prostituía o no, eso lo vamos a saber con el tiempo. A nosotros nos dijeron: “ellas van
a necesitar un cierre, ellas solas lo van a decir, cuando lo necesiten y posiblemente se
tenga que empezar terapia”, estamos atentos a eso.
- A: Yo creo que es por una cuestión que ellas tienen de salvarse, de tener una familia.
- Marcos: Cuando vino Milena e íbamos a un evento familiar, todo el mundo le
regalaba cosas; Milena guardaba todo en una bolsita y se lo llevaba, no sabía si iba a
volver. Buscaba la bolsa y guardaba todo. Así anduvo por un mes más o menos.
- A: La señora que las tenía, cuando la llevo, nos dijo que esa bolsita era de Abigail,
porque ella se llama Abigail Milena, así que andaba con esa bolsita. También ese día
empezamos a decirle Mile.
- C: ¿Los llaman por su nombre o mamá y papá?
- A: No, nos llaman por nuestros nombres, pero cuando hablan con alguien somos su
mamá y su papá. Por ahí para salamerearnos nos dicen mamá o papá. Si ustedes les
preguntan y no estamos nosotros somos sus papás. Milena dibuja la familia y te hace
dibujitos. Cuando estaba empezando a escribir, en una carta me puso: “mamá te amo
con todo mi “codazon”, porque no le sale la R y todo el tiempo, te hace dibujos con
corazones.
- P: ¿Cómo fue cuando llegaron?
- Marcos: Mile tenía esas cosas al principio, que con Sofía no nos pasó. Ella la tenía
más clara, ella sabía que en la casa donde estaba era de paso, de a poco se le fue
hablando hasta que se dio que se quedó en casa. Era rebelde, incluso cuando vino tenía
cara de enojada siempre, pero ahora cambio todo, es otra nena.
- A: Ella habrá pensado, me van a traer acá con los padres, ella le decía a Vicky que
quería ir con la familia de la Mile; y después sola el día que fuimos, tenía todo
preparado, desde el bolso, la bicicleta, así que cargue todo en el baúl y nos vinimos.
Cuando llego a casa estaba la hermana, Sofirita. Ahora dibuja la familia con el perro.
- C: Dentro de lo difícil que puede haber sido para ustedes, bastante bien la
manera en que se adaptaron.
- Marcos: Sabíamos que iba a ser difícil pero capaz que por otro lado de lo que fue,
igual lo vuelvo a enfrentar mil veces.
- A: El primer año con Mile fue difícil. Era duro con la revinculación, tratar de que
tenga hábitos, respete turno y que haga cosas.
- Marcos: En SENAF tenes coordinadores del niño, de los padres biológicos y de los
padres de acogida. Uno de esos días, de golpe una de las que estaba dice: “se van a ir
con el padre cuatro horas.” Fue una puñalada en el corazón para mí. Aparte yo sabía
que Mile no quería saber nada de ir. La traía siempre Adriana que tiene más libertad
en los horarios. Ese día me predispuse y fui yo a acompañarla. Milena obviamente de
las cuatro siempre fue la más artista, lloraba y no quería; el hermano más grande, que
siempre quiso a los cuatro juntos, venía y le decía: “vamos Mile la vamos a pasar
lindo.” Entonces yo en ese momento agarre a la que había dicho que se van a ir con el
padre, María se llama, y le digo: “discúlpame ¿qué es lo ves vos para hacer esto?
“pero mal, con este tono y esta cara (muestra desde lo corporal). Me pregunto: ¿Vos
quien sos? Yo soy el que tengo a cargo a Milena, y me dijo: Yo con vos no tengo nada
que hablar (le responde al papá). Ya sé que no, pero me parece que viste mal y vos vas
a ser la responsable de lo que suceda, te aclaro porque voy a ir hasta las últimas
consecuencias. Milena estaba a los gritos y me ayudaba digamos. Obviamente no le
gusto, pero se dio vuelta y se fue. Yo estaba con las coordinadoras que están con
nosotros, son muy piolas las chicas, me dijeron que me quede tranquilo, que siendo así
no la van a dejar ir. Estábamos en una habitación cuando veo que se iban los cuatro
con el padre y un amigo del padre. Fue una puñalada al corazón, una traición, no sé,
todo junto. A Adriana le saltaban las lágrimas como un sifón, pero disimulamos, acá
no, en esta situación y bueno, nos fuimos. Después había que ir a buscarlas, fue la
única vez. Igual fue buena la situación, las exigencias hizo que el padre se borrara, lo
que yo hice de increpar la coordinadora sirvió, levantó un poco el pie del acelerador;
no es casualidad que después de haber dicho eso, ya hacía seis meses que estaban con
nosotras.
- C: El tema de la revinculación sirve. Nosotras en base al testimonio de otras
familias hemos visto que ayuda, por supuesto que cada caso es particular, pero
una revinculación forzada no tendría sentido.
- Marcos: No no, en este caso no. El más grande era el que más quería la revinculación,
al que más convenció. Al otro hermano, con los regalitos que le llevaba el padre un
poco lo convencía. Pero el padre tenía más relación con los varones. Lo que pasa es
que, si a él le daban a elegir, elegía llevarse los varones, pero eran los cuatro o
ninguno. Y yo creo que en algún momento lo ha manifestado a eso. Que de los
varones se podía hacer cargo y que de las nenas no; pero si es como decís vos, cada
caso es particular. Yo como papá biológico me quedo sin trabajo en la calle, entonces
la SENAF me lo saca para cuidar al niño, pero no es que este mal conmigo, consigo
un trabajo y tengo donde quedarme y me lo devuelven... hay miles de casos, la chica
que la tuvo a Sofía tuvo siete, y hubo uno en donde después de dos años volvió con la
familia biológica. Son muy duros. El amigo de un hermano también tuvo, pero con
violencia. Yo soy muy creyente, no practico, pero creo en Dios, y Dios quiso que sea
así, que sea Milena; ella se aferraba tanto a nosotros, nos tocará el juez que nos tocó.
Cuando se anota en la SENAF renuncia a la adopción. Pero todo cerro para que sea
así. Por empezar fue todo un duelo no ser papás biológicos. Paso a paso, nos casamos
y Adriana se dejó de cuidar y no venía y no venía. Pasamos por estudios de todo tipo
que nos indicaba que estaba todo bien, dentro de los parámetros normales, pero no se
daba, en medio de todo eso me quedo sin trabajo, la muerte de mi mamá y ahí Adriana
me propone anotarnos en adopción por medio de la SENAF. Yo estaba negado, tenía
recelo de todo esto, incluso vergüenza, hasta que comencé a abrirme un poco más.
Nadie sabía nada que nos habíamos anotado para adoptar, lo sentía como algo muy
íntimo y se lo conté solo a mi hermano. Cuando empezó lo de ellas cambió todo, no
voy contando por todos lados, pero bajo cualquier circunstancia, con los papás de la
escuela, cuando se habla del tema les explico de qué manera la tenemos por el
momento. Cuando se habla de cómo se portan o cómo es cada uno de sus hijos, yo
puedo comentar acerca de nuestra experiencia desde que estamos con ellas, antes no lo
vivimos y no lo sabemos. Pero volvería a vivir esta experiencia, incluso cuando te
preguntan acerca de cómo es. Tengo un amigo que conoce a una pareja que quiere ser
familia de acogimiento, pero no terminan de decidirse, entonces los invite a casa y
puede contar mi experiencia, pero no quiero ilusionar a nadie que les va a ir como a
nosotros, que a todos les va a ir bien, este es nuestro caso, no son todos iguales, quizás
el nuestro es uno en diez; no es que después de esto van a ser papás. Hay casos
durísimos, quizá estás dos años con el niño y después vuelve con su familia biológica,
son casos y casos. Yo volvería a vivir este.
- ¿Cómo las observas a ellas a la hora de ir a la escuela? A las dos les gusta mucho ir
a la escuela, les encanta. Yo creo que en el colegio se han sentido muy contenidas
también y por eso están tan a gusto, son muy sociables, conocen a todo el mundo y eso
hizo que disfruten mucho del colegio.
- ¿Cómo acompañan el proceso de aprendizaje diario de ellas cuando aparece una
dificultad? Por ejemplo, cuando a Mile en primer grado no le sale algo o le cuesta a
veces en la tarea, primero es como que se frustra y dice: “no, no, no puedo”. Me
acuerdo que una vez tuvo una lectura que le tomaron y la seño le puso que estaba
floja, ella misma todas las noches se sentaba y se ponía y leía; y ahora ya el otro día le
tomaron y tiene todos bueno o muy bueno. Notamos que la imprenta minúscula le
cuesta un poco y se supera constantemente. En cambio, Sofi, cuando hay algo que no
le sale o no sabe hacer se frustra mucho, he notado que le cuesta más volver a
intentarlo, pero bueno vamos a ver qué pasa cuando esté en primer grado.
- ¿Qué cambios en el aprendizaje notan en las nenas desde que están en la familia?
En los aprendizajes escolares no muchos, ellas tienen una inteligencia más práctica, si
algo no les sale van a buscar la forma para lograrlo, buscando ayuda más allá de que
no lo tengan a lo mejor al aprendizaje. Los cambios que notamos ahora es que ellas
han logrado los aprendizajes escolares, las letras, escribir su nombre que antes no lo
tenían; sentimos que disfrutan de esto y se ponen contentas ante los logros y van por
más.
- ¿Nos podrían contar una anécdota de las nenas en cuanto al aprendizaje? Si, por
ejemplo, la Sofi cuando hizo la valoración con la psicopedagoga para entrar al FASTA
(Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino), la admitieron no sé porque,
creo que porque ya estaba la hermana porque conocía el rosita, algunos colores, no
conocía las vocales era un desastre la situación y ahora la semana pasada tuve una
entrevista con la psicopedagoga y ella se acordaba, me comentaba “estuve con Anita,
te acordas cuando entre al colegio que no me salía nada, bueno ahora fui y le escribí
los números, mi nombre”, es decir, que hasta ella misma se da cuenta del cambio que
había hecho; era consciente que antes no sabía nada. Tiene mucho para dar Sofía, pero
le faltaba un poco de estimulación, que ellas puedan interesarse por estas cosas; a lo
mejor cuando vivían con su mamá o con su otra mamá, había otras necesidades que no
llegaban a interesarse por la adquisición de este tipo de conocimientos, sino más bien
inteligencia práctica, como hago para comer, como hago para vestirme, para
arreglármela sola.
- ¿Cómo creen que se adaptaron a la escuela? ¿Porque eligieron esa escuela? Muy
bien, desde el colegio nos sentimos siempre muy acompañados. Les encanta ir al cole,
es como una gran familia. Elegimos ese colegio porque teníamos referencia de que no
solo tenían buen nivel de enseñanza, sino también formación religiosa y era muy
familiar.
- ¿Creen que influye la calidad de los vínculos en el aprendizaje? Sí, Sofi necesitó
organizarse. Pensamos que, al estar de un lugar a otro, esto se traduce con ese
desorden de perder cosas; en el cuaderno al principio era un desastre ahora mejoro
muchísimo.
- ¿La escuela a la que asisten tiene gabinete o equipo técnico? ¿Tuvo alguna
participación el mismo en el ingreso de las niñas a la escuela? ¿Por parte de la
escuela, se realizó algún seguimiento especial a ellas? Si, el colegio tiene gabinete y
participó con Sofi al hacer la admisión. A mitad de año, se le realiza la valoración y la
devolución que nos dieron fue muy positiva, había ido adquiriendo los contenidos.
Mile no requirió de participación de Gabinete.
- ¿Cómo se maneja la cuestión de los límites con Milena y Sofía? ¿De qué manera
se fueron estableciendo o manejando los límites? Ante el límite, obedecen y en
algún caso, recurrimos a penitencias, sacándoles algo que les gusta mucho, como ir a
patín, la Tablet o la tele; se le prohíbe y se cumple. En un principio, lloraban y
pataleaban, ahora saben que si es NO es NO, y enseguida tratan de pedir perdón y
acercarse a abrazarnos o darnos un beso.