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Neumatología: Espíritu Santo y Su Obra

Estudio del espíritu santo
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Neumatología: Parte de la Teología Sistemática que estudia la persona y la obra del Espíritu Santo en las diferentes

épocas de la historia humana, incluyendo además temas como su relación con Jesucristo, con la iglesia, y con el
cristiano.

1 “El Espíritu Santo da a conocer a Jesucristo y lo glorifica;

El Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad. Su obra divina es evidente en el Antiguo Testamento en la
Creación (Gé. 1:2), en la Providencia (Ex. 31:3 y 35:30-35, Nm. 11:17, 25, Sal. 104:29-30, Job 26:13, Is. 28:26),
y en la Revelación (2 S. 23:2, Ez. 2:2, 8:3, 11:1 y 24, Hch. 28:25, 2 P. 1:21). Aunque el Antiguo Testamento no
revela completamente toda la obra que el Espíritu Santo realizaba en esos tiempos, si encontramos abundante
información acerca de ella. Hay información, incluso, acerca de la obra que el Espíritu Santo habría de hacer en
los tiempos futuros, con relación al Mesías y al reino mesiánico, asuntos que el propio Jesucristo cita durante su
ministerio terrenal. El Nuevo Testamento abunda mucho más en mostrarnos la Deidad y la obra del Espíritu
Santo.

El Espíritu Santo da a conocer a Jesucristo enseñando y recordando a los cristianos acerca de las enseñanzas de
Cristo (Jn. 14:25-26). Por ese ministerio docente del Espíritu, es que la “producción” del Nuevo Testamento
estaba predicha y garantizada (Jn. 15:26; 16:12-15). Jesús les hizo tres promesas equiparables a sus discípulos.
Prometió que estaría entre aquellos que se reunieran en Su nombre (Mt. 18:20). Prometió que no los dejaría
huérfanos (Jn. 14:16-20). Prometió estar con ellos en todo lugar y en todo momento (Mt. 28:20). ¿Cómo se
cumplen esas promesas en nosotros? Parece evidente que ocurre a través de la presencia y obra del Espíritu Santo
en hacer realidad en nosotros la gloria de Jesucristo (Ver 2 Co. 3:17-18).

Tener la presencia del Espíritu Santo es tener la presencia espiritual permanente del Jesús resucitado, ascendido y
glorificado. El Espíritu Santo vino, por lo tanto, a tomar el lugar de Jesús como la Palabra encarnada o el Hijo de
Dios. Pero el Espíritu no vino a reemplazar o a desplazar a Jesús. Cuando decimos, entonces, que el Espíritu Santo
da a conocer a Jesucristo, queremos decir que lo muestra, es decir, que lo hace efectivamente presente en, y con
nosotros.

3. La glorificación de Jesús por medio del Espíritu Santo está estrechamente relacionada con el testimonio del
Espíritu acerca de Jesús (Jn. 16:14). Así, el Espíritu Santo no solamente da a conocer al Jesús resucitado, sino que
también lo honra y lo glorifica.

2. persuade de pecado, de justicia y de juicio a los seres humanos;

Juan 16:8-11 enseña que el Espíritu Santo convence al mundo de pecado, de justicia, y de juicio. El verbo
“convencer” en ese pasaje significa “dar clara evidencia de un acto criminal con el propósito de producir
arrepentimiento”. El sustantivo que aparece en He. 11:1, traducido por muchas versiones como “convicción”, se
refiere a una persona que sabe y entiende lo que cree. El Espíritu Santo convence de pecado porque el mundo es
incrédulo. Esta incredulidad es la base sobre la cual se convence, se acusa, o se saca la evidencia. El Espíritu
Santo convence de justicia porque durante su vida y ministerio, Cristo fue el máximo testimonio de justicia. Hoy
en día, puesto que Cristo ya no está presente en cuerpo en la Tierra, para convencer al mundo de justicia se hace
necesario el convencimiento por parte del Espíritu enviado por Cristo. El Espíritu Santo convence de juicio pues
el juicio mismo de Satanás provee la base para dar por sentado que con seguridad vendrá juicio para el mundo.

Imparte nueva vida a aquellos que ponen su fe en Jesucristo.”


. La regeneración por el Espíritu Santo.
La regeneración es el acto divino que produce nueva vida en el creyente. Sin regeneración no hay salvación.
Esto es fundamental. Es el principio

Del texto en Juan 3:1-13 aprendemos tres aspectos relacionados con la regeneración.
Lo primero es que para entrar al reino de Dios necesitamos haber nacido de nuevo (vrs. 1-4). Los pasajes claves
del Antiguo Testamento para explicar y entender Juan 3 son Isaías 44:3 y Ezequiel 36:25-27.

Lo segundo es que es el Espíritu Santo el que hace que nazcamos de nuevo (vrs. 5-8). Dios es quien proporciona
la revelación necesaria para alimentar y dar base firme a la fe, por medio de la cual el hombre será regenerado.

Lo tercero que enseña Juan 3 es que sólo los que hemos nacido de nuevo podemos entender la esperanza de una
nueva y maravillosa vida (9-13).

La regeneración que el Espíritu Santo efectúa en los que creen en Cristo produce frutos: Produce una nueva vida
(Jn. 1:12, 1 Jn. 5:1). Produce una nueva naturaleza (2 Co. 5:17). Produce una capacidad para servir a la justicia y
buscar el bien (Ro. 6:13). Produce una nueva esperanza (Ef. 2:1,4-7, Ro. 15:13).

La morada del Espiritu Santo


El Espíritu Santo llega a morar en el creyente para siempre (Jn. 14:16-17). La morada del Espíritu Santo es un
regalo (Hch. 11:17; Ro. 5:5; 1 Co. 2:12; 2 Co. 5:5).

El bautismo en el Espiritu Santo.


No hay referencia del bautismo del Espíritu en el Antiguo Testamento, pero si es presentado como un evento
en los evangelios y en Hechos (Mt. 3:11, Mr. 1:7-8, Lc. 3:16, Jn. 1:33, Hch. 1:5). El bautismo del Espíritu Santo
es una obra instantánea, permanente y no se repite vez tras vez en un creyente. Por lo tanto, es una obra que no se
basa en, ni se deriva de, la experiencia: ni se busca ni se merece. 1 co 12: 13
El sello del Espíritu Santo. El sello del Espíritu es la certeza de que nuestra salvación llegará a su culminación, y
por lo tanto, los creyentes no podemos ni podremos perdernos. Esta doctrina es de gran importancia porque da
seguridad y convicción de que somos propiedad de Dios. Si de tener seguridad se trata, pues aquí está la
respuesta: ¡El que ha aceptado a Jesucristo como su Salvador personal, le pertenece a Dios para siempre!
La obra de haber sido sellados fue instantánea, no es un proceso. Según Efesios 1:13-14, Dios el Padre es quien
nos selló (agente) por medio del Espíritu Santo (instrumento). Ver también 2 Corintios 1:20-22. El Espíritu Santo
mismo es también el sello con que han sido sellados todos los creyentes sin distinción (2 Co. 1:22, Ef. 1:13-14,
4:30).

“El Espíritu Santo da el poder para el crecimiento en santidad.”

La plenitud o llenura del Espíritu Santo. Esta es la obra mediante la cual Él controla al creyente y le hace vivir
una vida espiritual, la cual se hace evidente con un crecimiento de santidad y madurez cristiana. En el libro de los
Hechos, la llenura –o control– se relaciona directamente con una capacidad especial necesaria para una
determinada ocasión, sobre todo para predicar el Evangelio en medio de oposición

Espíritu Santo realiza en la medida en que el cristiano es controlado (Ef. 5:18). Por eso mismo decimos que ésta
si es una obra repetitiva (Hch. 2:4, 4:8, 4:31) que produce un cambio de conducta. El poder que el Espíritu Santo
da para crecer en santidad podría entenderse como que en ese proceso el Espíritu Santo tendrá más del creyente,
pero no que el creyente obtendrá más del Espíritu Santo.

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