Capitulo II
Mas allá del materialismo
El hombre es el ser intermedio, entre la materia y el espíritu puros. En el se da siempre una
parte oculta, desconocida y misteriosa. El propósito de los materialismos ha sido negar
esta parte de misterio y erradicarla del corazón del hombre.
En el análisis de este capitulo se quiere asumir el reto de las posiciones materialistas
precedentemente expuestas y evidenciar los puntos de verdad, aclarando al mismo tiempo
por que dichas posiciones son insuficientes para entender al hombre en su integridad. Hablar de
insuficiencia no significa necesariamente equipararla al error porque alguna vez en esos mismos
falsos sistemas se esconde algo de verdad.
El hombre es espíritu, trascendencia, pero no un espíritu puro y absoluto; es un espíritu
encarnado, contingente, finito y materia; como tal, pertenece realmente al mundo material.
El materialismo es insuficiente, y en este sentido también erróneo, porque reduce toda la riqueza
del hombre al único orden material, y pretende así dar una interpretación ultima y definitiva del
hombre. La insuficiencia del hombre atañe a la unilateralidad (en este contexto se introduce
también el tema de la mentira) de la interpretación, y a la absolutización de la sola dimensión
material
- El materialismo es insuficiente, y en este sentido también erróneo, porque reduce toda la
riqueza del hombre al único orden material, y pretende así dar una interpretación ultima y
definitiva del hombre.
- La mentira en la sociedad actual consiste objetivamente en definir al hombre sin tener en
cuenta todos los factores que lo constituyen, todas las dimensiones de su personalidad, en
su necesaria complementación e integración. La mentira no es solo un error, sino un error
intencionado.
1. El cientificismo tecnicista y el << terrorismo de los laboratorios>>
a) Mas allá del reduccionismo cientificista
El actual desarrollo científico y sus aplicaciones tecnológicas, ha mejorado sin duda las
condiciones de vida del hombre, pero al mismo tiempo, ha contribuido a crear una
mentalidad materialista cambiando nuestro modo de pensar lo que a esto le llamo
cientificismo
La ciencia es la búsqueda de la verdad de lo real; el cientificismo es el modo de pensar
según el cual lo real es únicamente lo materia; las realidades espirituales, éticas, religiosas,
al no ser materiales, no serían reales. La difusión de la mentalidad cientificista, según la
cual no existe mejor modo de conocer la realidad que el more científico. Esta mentalidad
sostiene que:
- No existe otra realidad que la alcanzada por las ciencias.
- No hay otra verdad que la verdad de orden científico-técnico.
Otro peligro considerable del cientificismo es que esta corriente filosófica no admite como
validas otras formas de conocimiento que no sean las propias de las ciencias positivas,
relegando al ámbito de la mera imaginación tanto el conocimiento religioso y teológico,
como el saber ético y estético.
La realidad, en toda su riqueza, queda reducida a un objeto para utilizar y poseer. Las
riquezas de la múltiple realidad humana se nivelan y se empobrecen. Una visión de este
género no podrá nunca calificarse como científica. La ciencia debe ser solamente ciencia, y
no metafísica camuflada, o peor aún, ideología.
Muchas realidades, y precisamente las mas importantes para la vida y para el
hombre, no podrán alcanzarse nunca con el método de la ciencia. Requieren otras vías
de acceso, como el arte, la filosofía, la teología. Mas allá del conocimiento científico se
encuentra el conocimiento por contemplación, donde entra el estupor, la maravilla, el
amor, la intuición, la emoción.
- Querer justificar la existencia de las realidades espirituales y metaempíricas y
aferrarlas como se aferran a las realidades materiales.
- Las realidades espirituales son cognoscibles, solo que poseen un modo de
existencia y requieren un método del acceso diverso del de las realidades
materiales.
b) Ciencia y fe: un falso dilema
La verdadera ciencia no puede estar nunca en contraste con la espiritualidad del hombre un
con la existencia de Dios.
Pascal dice: Los hombres sienten desprecio por la religión. Le tienen odio y temen que sea
verdadera. Para curar esto es necesario comenzar por mostrar que la religión no es contraria
a la razón.
La fe no se opone a la razón, <<no hay, pues, motivo de competitividad alguna entre la
razón y la fe: una esta dentro de la otra, y cada una tiene su propio espacio de
realización>>. Fides et ratio menciona:
- En la fe, pues, la libertad no solo esta presente, sino que es necesaria. Mas aun,
la fe es la que permite a cada uno expresar mejor la propia libertad. La libertad
no se realiza con las opciones contra Dios.
2. El ateísmo y el inmanentismo antropológico
a) Negar a Dios es negar al hombre
En las interpretaciones materialistas expuestas, el punto es la antropología inmanentista:
“El hombre es el ser supremo para el hombre”. Su historia se cierra dentro del mundo
material, sin posibilidad ninguna de apertura a la trascendencia. Concebido de modo
inmanente, Dios no es otra cosa que una idea forjada por el hombre en estado de alienación
económica, psicológica o social.
Esta es la perspectiva del materialismo contemporáneo. El centro es el hombre; se piensa en
Dios solo para refutarlo, porque es nocivo para el hombre. En la falsa base de la
antropología materialista hay una falsa visión del hombre y de Dios. Para hacer grande al
hombre, es preciso destruir a Dios, ya que lo empobrece y lo aliena.
- Max Scheler dice: “El hombre cree en Dios o se fabrica un ídolo: La raza, el estado,
una mujer, el dinero. El hombre adora a algo o alguien de manera automática”.
Con el materialismo, el hombre ha perdido su identidad, y se ha convertido en algo
abstracto, en un fantasma privado de su realidad objetiva. Se proclama la muerte de Dios,
pero quien ha sido matado verdaderamente es el hombre.
- Cuando desaparece el hombre, abierto al Trascendente, como medida de todas las
cosas, comienza el reino de la arbitrariedad, del abuso, y en los peores casos, que la
historia ya ha lamentablemente conocido, del genocidio legalizado.
- El estado deja de ser casa común, para ser un estado tirano
b) El hombre es un sujeto personal y no un objeto de consumo
Se tiene una visión del hombre que coloca los valores morales y espirituales en una
posición subordinada al bienestar material; se considera este bienestar capaz de satisfacer
las necesidades del hombre y de darles una respuesta exhaustiva a todas sus aspiraciones.
Este consumismo es el que inspira el permisivismo que está destruyendo la sociedad
occidental. Pareceria contradictorio definir como absolutista una sociedad que esta
orgullosa de no imponer nada a nadie. Pero el permisivismo consumista es un verdadero
absolutismo del libertinaje
- Que la sociedad no respeta las leyes de un desarrollo armonioso y, por esto, las
partes actúan sin respeto a los derechos de los demás.
Si no se reconoce la verdad trascendente, triunfa la fuerza del poder y cada uno tiende a
utilizar hasta el extremo los medios de que dispone para imponer su propio interés o la
propia opinión, sin respetar los derechos de los demás.
3. ¿Autonomía del hombre o dependencia de Dios?
a) La libertad humana como participación de la libertad divina
Uno de los escollos mas graves que el materialismo encuentra es la dificultad de conciliar
la libertar humana con la existencia de Dios, razón por la cual se niega a Dios
La libertad humana es finita porque el ser del hombre es finito y tiene un grado de
perfección que es participación del Ser subsistente. Así la libertad humana es participación
de la libertad divina y es tanto mas perfecta cuanto mas depende de ella. Es verdad que
para nosotros, someternos incondicionalmente a otra libertad finita es esclavitud, porque
esta libertad es exterior a la nuestra
- Por eso los hombres prefieren depender del determinismo del universo antes que de
una libertad suprema
Pero la libertad absoluta no es exterior a nosotros: es interior y se encuentra en la raíz de
nuestra libertad, como el Ser divino es interior a nuestro ser: interior intimo meo que decía
San Agustín.
- Lo que en primer lugar define al hombre no es su libertad, sino su dependencia de la
Libertad Absoluta, precisamente por ser esta libertad absoluta la causa inmediata del
ser del hombre.
Desde el punto de vista metafísico, el concepto de participación implica tres importantes
significados:
- Imitación: el ser creado participa del Ser absoluto por imitación de su perfección.\
- Dependencia: El ser creado depende no solo como causa ejemplar, sino también y
sobre todo como causa eficiente. Depender del ser.
- Finalidad: el ser creado está orientado teleológicamente hacia el Ser Absoluto y
tiene en el la causa final de su ser y de su actuar.
Todo ser participado, por tanto, ontológicamente imita, depende y tiende al Ser absoluto
que es Dios.
El problema de fondo de muchas interpretaciones materialistas y ateas del hombre esta en
haber establecido una oposición radical entre Dios y el hombre. “El hombre no se fía de
Dios. Tentado por las palabras de la serpiente, abriga la sospecha de que dios, en definitiva,
le quita algo de su vida.
Esta relación antropomórfica queda superada si la relación entre Dios y el hombre se ve en
la óptica de la creación. Ahora bien, la creación no forma parte del mundo de la acción,
sino del ser. Dios crea, no hace. El no es un fabricante del hombre, sino su creador. La
creación es amor que se dona, no una producción técnica. Es decir: “la creación no conlleva
un ‘hacer’ de parte de Dios, sino que establece una relación en fuerza de la cual Dios en la
relación con el hombre es Aquel que da el ser libremente; y el hombre, en la relación con
Dios es aquel que en el ser depende radical y necesariamente de Dios.
- “Por eso, para el hombre, ser creado significa que no ha sido ‘hecho’ por Dios, sino
que ‘depende’ de El en el ser.
b) La autonomía teónoma
Por lo que se acaba de decir se entiende que una pura heteronomía de la libertad humana,
entendida como dependencia de alguien totalmente externo a uno mismo, no tiene sentido,
porque ese modo de ser no seria sino pasividad, sumisión. “El hombre libre no es un objeto
instrumental para los demás, ni siquiera para Dios; con su libertad el fija de antemano unos
fines, realiza unos valores, pone en juego su espontaneidad hasta el punto de que, en un
cierto sentido, se crea a sí mismo”.
- Cada hombre es para si mismo una ley: es autónomo y responsable de los propios
actos. Por otra parte, una autonomía total no tiene sentido, porque el hombre no es
causa de su mismo ni la fuente primera ni única de su ley.
- Por esto nuestra autonomía es, en cierto sentido, heteronomía; mejor “nuestra
autonomía es la expresión de una ontonomia, que una reflexión metafísica reconoce
como teonomia.
El hombre es autónomo porque tiene la capacidad de autogestionarse y de integrar
sistemáticamente todas sus funciones y su desarrollo interior
- Autónomo y Autárquico.
Nuestra autonomía, no es autarquía sino teonomia, en el sentido mas pleno de la palabra.
Al ser Dios lo mas intimo de nosotros y el fundamento mismo de nuestro ser, nuestro
autentico autos es el theos.
Las interpretaciones materialistas estan lejos de esta visión objetiva de la libertad humana,
y no alcanzan a entender, como afirmaba en cambio Kierkegaard, que solo la omnipotencia
de Dios puede hacer al hombre totalmente libre, y ser el verdadero y único fundamento de
su libertad.
- Por esto un hombre no puede jamás hacer completamente libre a otro. Solo la
omnipotencia puede retomarse a Si misma mientas se dona, y esta relación
constituye precisamente la independencia de todo el que la recibe.