Negentropía: la estrategia para
recuperar la energía y la armonía
La negentropía supone pasar del caos al equilibrio, a esa sensación
de control y seguridad donde todo lo que nos rodea tiene mayor
sentido. Este concepto heredado de la física puede aplicarse a la
psicología.
Pasar del caos al orden. Avanzar de la incerteza a la seguridad. Partir del
desequilibrio al equilibrio relajante. ¿Cómo saltar de una dimensión a otra? La
negentropía es un concepto surgido de la física que nos invita y nos propone
realizar esa transformación tan necesaria a día de hoy. En un contexto marcado
por lo imprevisible, necesitamos en la medida de lo posible cierta sensación de
control.
Fue Erwin Schrödinger quien introdujo este concepto en su libro de divulgación
científica ¿Qué es la vida? en 1944. En este trabajo, nos explicaba que la
negentropía es lo opuesto a la entropía y que se define por un proceso que nos
permite pasar de un desorden aleatorio a un orden previsible. La idea como tal
no deja de ser interesante por múltiples razones.
De algún modo, buena parte de las cosas que realizamos a diario siguen el
principio de negentropía. En ocasiones, el propio proceso de creación cumple
esta pauta, ahí donde partir del desorden y de múltiples ideas inconexas para
conformar de pronto algo con sentido y trascendencia. También nuestra vida
cotidiana puede llevar a cabo ese salto, ese proceso de cambio.
Hay épocas en las que todo lo que nos envuelve es desorden y hasta
caos. Lograr una realidad más organizada nos permitiría sentirnos más
competentes, eficaces y satisfechos con nosotros mismos.
La negentropía la estrategia para vencer el caos
Hay muchas formas en las que la entropía se instala en nuestra realidad diaria.
Cuando procrastinamos, por ejemplo, todo nuestro universo personal deriva en
ese abismo entrópico en el que todo es desorden, las tareas se acumulan y crece
la ansiedad. Los padres que no ponen límites ni normas claras a sus hijos
también evidencian este problema.
Asimismo, podríamos hablar a su vez de esas organizaciones que lejos de seguir
un objetivo común, se rigen por intereses propios sin lograr nada y consiguiendo
que se instale la frustración en toda la empresa. La entropía reina en múltiples
escenarios, tanto individuales, como familiares y también laborales.
Por ello, y más allá del campo de la física y la termodinámica, las disciplinas de
los sistemas sociales ya están ampliamente interesadas en este tema. Figuras,
como la doctora Alison Carr-Chellman, decana de la Universidad de Dayton
(Ohio), nos señalan que la negentropía es un espacio abierto a las múltiples
disciplinas que nos permitiría maximizar el progreso humano en infinitos
ámbitos. Para comprender mejor este concepto, vale la pena profundizar en una
serie de características.
Negentropia: la energía no se pierde, se transforma
Richard Buckminster Fuller fue un teórico de sistemas, inventor y arquitecto que
tomó el término de la negentropía introducido por Schrödinger para popularizarlo.
Algo que nos enseñó es que la entropía es esa fuerza energética que tiende a
desintegrar las cosas para dejarlas en su caos primordial.
Ahora bien, en la negentropía, la energía no disminuye ni desaparece, se limita
a transformarse constantemente. Estamos, por tanto, ante un mecanismo
autorregulador capaz de hacer que todo sistema sea más eficaz y sostenible.
Por ejemplo, como ya hemos señalado anteriormente el acto de procrastinar es
un claro ejemplo de energía entrópica.
En cambio, si aplicáramos esta teoría lo que se haría es transformar la energía
que acumula esa persona que procrastina (miedo, ansiedad, estrés) para
transformarla en algo nuevo (esperanza, confianza, eficacia).
Todo sistema (incluido el humano) está mediado por el
entorno
Todos los sistemas abiertos interactúan en su medio. La negentropía nos dice
que aquello que nos rodea puede darnos o quitarnos energía. De este modo,
mientras la entropía todo lo desordena, el sistema negentrópico busca el orden
y para ello intenta beneficiarse de esa energía del entorno que le genera ayuda
y equilibrio.
Esto nos obliga a reflexionar en dos cosas. La primera es que todo nuestro
entorno nos afecta para bien o para mal. La segunda es que si somos capaces
de estar abiertos a energías positivas y transformadoras, lograremos ese
impulso negentrópico.
Pasos para ganar en energía y eficacia según la
negentropía
Esta idea extraída la termodinámica y la física puede aplicarse a cualquier
escenario social. Las claves que la definen son tan inspiradoras como adecuadas
para transformar positivamente nuestra realidad.
Así, expertos como la doctora Alison Carr-Chelman nos dan las claves para
evitar la pérdida de la energía y lograr que nuestros entornos funcionen mejor.
Estas serían las estrategias:
• Identifica dónde está la entropía en tu vida. ¿Qué hace que
pierdas tu motivación, armonía y energía?
• Haz un listado de mayor a menor de aquello que más te
estresa o te preocupa. De ese modo sabrás dónde debes situar
primero la atención para ir mejorando tu vida cotidiana.
• Traza un plan para ir afrontando aquello que te hace perder
la energía. Por ejemplo, si tienes cosas pendientes que hacer o
entregar, ponte a ello. Si hay un problema que te preocupa,
resuélvelo. No dudes en pedir ayuda si lo necesitas (recibir
retroalimentación positiva siempre es esencial).
• Una vez hayas resulto esas molestias en tu vida, hay que
mantener el equilibrio que has logrado.
Esta última estrategia, la de conservar la energía y el equilibrio es lo más
importante de los sistemas negentrópicos. Para ello, hay que estar atento en
todo momento para cuidar que la entropía no se instale nuevamente en
nuestra vida.