Tema 23: El texto como
unidad comunicativa. Su
adecuación al contexto. El
discurso
1. Introducción
Los últimos enfoques ampliaron el nivel de estudio lingüístico de la oración al texto,
como elemento en que se da realmente la comunicación. Esto ha generado que los
textos y su tipología sean hoy elementos claves en la investigación universitaria y en el
currículo de la Secundaria.
Al tratar de los mecanismos de comprensión y producción textuales, este tema aparece
en las competencias específicas 2 y 3 (comunicación oral), 4 y 5 (comunicación escrita)
y ser trabajado en clase a través de los saberes básicos del bloque B: Comunicación
tanto en el RD 217/2022 (ESO) como en el RD 243/2022 (Bachillerato).
2. El texto como unidad comunicativa
2.1 EL ESTUDIO DEL TEXTO
Se remonta a los griegos con su estudio de la retórica. Tradicionalmente la lingüística,
sin embargo, consideró la oración como la unidad máxima de descripción lingüística y
en su estudio volcó sus esfuerzos ignorando el concepto de texto.
A partir de los años 60 del siglo pasado, esa concepción de la oración como máximo
exponente del estudio lingüístico cayó en desuso dando lugar a diferentes corrientes.
En primer lugar, surge una nueva corriente gramatical: la lingüística del texto. Un
postulado básico es que no cree que la oración sea la unidad más compleja de la lengua.
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Impugnan que sea una unidad independiente en el plano semántico e incluso sintáctico.
Para ellos, este papel debe ser ocupado por el texto y dan varios argumentos.
Existen relaciones supraoracionales significativas; es decir, que superan el ámbito de
la oración y que la gramática no describe a fondo. En un texto como El niño llora.
La madre lo coge resulta evidente que hay relaciones que exceden el ámbito de la
oración y que permiten la comprensión del texto, como la relación entre lo y niño.
La facultad del lenguaje no se ejerce mediante enunciados aislados sino en un texto o
discurso donde se articulan los enunciados con significado global. Así, una oración
puede variar su significado según cuales la precedan o sigan.
Por otro lado, también la pragmática ha participado del estudio del texto al trascender el
estrecho marco de la frase abarcando los elementos que forman parte de la situación
comunicativa. Consideran la lengua (además de por ser un sistema de signos y reglas)
por la utilización concreta que el hablante hace en cada situación de la misma y con
intención determinada. Se trata de un estudio pragmático del habla.
2.2. DEFINICIÓN DE TEXTO
Ha sido definido de muchas formas a lo largo de la historia.
Partiendo de Bajtín, para quien el texto era el dato primario de cualquier disciplina,
la semiótica rusa realizó una primera aproximación como "conjunto sígnico
coherente" y así sería texto tanto una obra literaria como una sinfonía.
Lotman y Piatigorsky insistían en que el texto se considera como un mensaje
cerrado, acabado y con una intención.
Petöfi aclara que un texto tiene una extensión variable. Puede ser una palabra:
¡Fuego! o la serie de novelas de La comedia humana.
Weinrich ha insistido en la intencionalidad del hablante y Gindin ha abundado.
Propone que texto es "aquello que el hablante considera texto o que delimita con
ayuda de signos especiales". Es decir, el texto lo es precisamente porque el emisor
quiere que lo sea.
Bernárdez acaba definiendo el texto como la unidad lingüística comunicativa
fundamental, producto de la actividad verbal humana, que posee carácter social; está
caracterizado por su cierre semántico y comunicativo, así como por su coherencia
profunda y superficial, debida a la intención del hablante de crear un texto integro, y a
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su estructuración mediante dos conjuntos de reglas: las propias del nivel textual y las del
sistema de la lengua.
2.3. CONCEPTOS CERCANOS AL DE TEXTO. EL DISCURSO
Existen diferentes conceptos cercanos a texto y que se suelen emplear.
Un término muy usado es el de discurso:
es un término ambiguo con el que se suele designar tanto a la actividad verbal y
social como al producto de esa actividad. Así, como interacción el discurso es la
secuencia coherente de turnos y acciones de varios participantes mientras que, como
estructura verbal, es una secuencia coherente de enunciados.
Para Ducrot-Todorov es una unidad superior a la oración; está formado por una
sucesión de elementos con un principio y un final, que constituyen un mensaje. Es
decir, sinónimo de texto.
Como actividad social, habrá que tener en cuenta al analizar el texto que en él
influyen las estructuras verbales, los conocimientos socioculturales y los procesos de
interacción social en que se emplea.
Para Teun A. Van Dijk, texto es un concepto abstracto que se manifiesta en
discursos concretos (parecido al concepto de lengua y habla de Saussure). Es decir,
el discurso sería la manifestación concreta de la capacidad verbal. Esta última
definición está en la base de lo que hoy se entiende como discurso.
A partir de Harris comenzó a realizarse el análisis del discurso que, a partir de los
estudios de la pragmática y la lingüística del texto, tanta influencia ha tenido. Esta
disciplina se dedica a estudiar el discurso, entendido como el uso que de la lengua hacen
los hablantes en unas situaciones determinadas.
En relación con el análisis del discurso han surgido otros conceptos:
En primer lugar, los géneros discursivos son las formas de discurso estereotipadas,
fijadas por el uso de una comunidad y se repiten. Se trata de formas discursivas
reconocibles y compartidas por los hablantes. Entre los géneros discursivos estarían
la carta comercial, el anuncio publicitario, el discurso político…
De hecho el Marco común europeo de referencia para las lenguas parte de estos
postulados y acaba definiendo cuatro ámbitos de uso: el ámbito personal, en el que
los hablantes se comunican con géneros como la conversación o las cartas
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personales; el ámbito público, caracterizado por el uso de avisos públicos y carteles,
etiquetas o envases; el ámbito profesional, en el que la comunicación se realiza a
través de cartas comerciales, notas o informes y el ámbito educativo, en el que las
formas típicas de comunicación son los libros de texto, artículos de investigación o
resúmenes.
3. La adecuación al contexto
3.1 ¿QUÉ ES EL CONTEXTO?
El contexto ha relacionado las estructuras lingüísticas con las sociales.
Tradicionalmente se ha considerado el contexto como las circunstancias externas o
entorno en que se desarrollaba el acto comunicativo. Evidentemente la expresión:
"¡Solo!" no es igual en la barra de un bar que en un campo de fútbol. Desde Bühler
hasta Chomsky se ha señalado que el contexto otorga diferente significado a las
emisiones.
A partir de Teun Van Dijk se establecen otras diferenciaciones:
Contexto: conjunto de relaciones lingüísticas extensionales que exceden el ámbito
del texto producido. Por ejemplo, el término "rojo" durante la dictadura tuvo unas
connotaciones despectivas.
Co-texto: Conjunto de relaciones internas establecidas en el marco del propio texto.
Relaciones de tipo lógico, semántico o gramatical construidas por los componentes
textuales en el seno del discurso verbal. Esto tendría que ver con los mecanismos de
coherencia y cohesión.
3.2 LA ADECUACIÓN AL CONTEXTO DESDE EL ENFOQUE PRAGMÁTICO
Lo primero que conviene aclarar es que supera las ideas de lengua o gramaticalidad. Por
ejemplo, un mensaje como "quiero que te calles", que es gramaticalmente correcto,
resulta inadecuado para la pragmática si nadie está hablando.
Entienden por tanto la adecuación como la pertinencia del texto o del enunciado en una
situación comunicativa determinada. Por ello, es muy importante tomar en
consideración el lenguaje como una actividad con fines e intenciones determinados y
prestar atención a los participantes y al contexto en que se desarrolla la comunicación.
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Aunque fue Austin el al analizar la actividad lingüística como otra actividad humana
más y fue el que dio base a todas estas teorías pragmáticas posteriores, la aportación
más importante al tema que nos ocupa desde la pragmática, la realizó Searle, que
analizó la adecuación al contexto planteando que son cuatro las condiciones que
gobiernan la adecuación de los enunciados al contexto y a las necesidades
comunicativas:
Condiciones de contenido proposicional: un enunciado resulta adecuado si cumple
con la lógica de la construcción proposicional. "He ido, pero no he ido" es ilógico.
Condiciones preparatorias: hacen que adquiera sentido el acto: Para decir ¡Cállate! es
preciso ser superior jerárquicamente y que ese alguien estuviese hablando.
Condiciones de sinceridad: Es lo que el hablante siente o debe sentir al realizar el
acto. Resulta inadecuado al contexto una declaración de amor cuando realmente hay
odio.
De Condiciones esenciales: regulan la adecuación a una tipología textual adecuada.
La lista de la compra escrita en forma de soneto no parece muy adecuada.
Otra aportación interesante en este mismo sentido es la de Sperber y Wilson que parten
de la idea de que los receptores siempre damos a los mensajes que oímos la máxima
relevancia o incidencia en el contexto; es decir, los interpretamos como si siempre
fueran perfectamente adecuados al contexto en que se emiten. Un caso típico de esto es
que, al oír conversaciones a medias, interpretamos sus enunciados partiendo de nuestra
información pragmática sobre los que hablan y sobre el tema del que hablan, para inferir
o extraer el mayor sentido posible a los enunciados que oímos relacionándolos con
nuestra información y suposiciones.
3.3. LA ADECUACIÓN AL CONTEXTO EN LA LINGÜÍSTICA DEL TEXTO
Desde la lingüística del texto, lo primero que habría que señalar es que es en el acto de
enunciación es donde se genera el texto. Y en la propia enunciación hay un emisor, un
receptor y un contexto. La enunciación se construye desde un yo que habla a un tú. Por
tanto, va a ser indispensable que esa adecuación al contexto se manifieste por elementos
textuales. Entender un texto no es comprender sus palabras sino identificar sus
referentes. De ahí que la adecuación al contexto suponga que para ello debamos
identificar elementos contextuales.
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Jakobson señaló la existencia de unos símbolos-índice que se caracterizan porque
implican una referencia constante al proceso de enunciación. Por ejemplo, yo, tú, aquí
Mediante estas palabras se produce una referencia constante al contexto. Tienen una
significación genérica y ambigua que se actualiza y adquiere sentido concreto sólo en
el momento en que son pronunciadas.
Un concepto también relacionado es el de localización, que es la operación de
rellenar los deícticos del receptor. La comprensión cabal de lo que se está diciendo
sólo es posible si el receptor rellena con elementos del contexto los deícticos.
Cuando el receptor oye a alguien que le dice: "yo soy profesor", sabe que ese yo es
quien se dirige a él en ese momento.
El descubrimiento de estos "índices" tuvo enorme importancia para la lingüística pues
legitimó el estudio de la lengua teniendo en cuenta sus condiciones de uso, ya que estos
elementos no se pueden definir sin el discurso efectivo, sin un contexto al que referirse.
Así la adecuación al contexto de un texto se hacía por medio de estos índices
lingüísticos.
Estos elementos de contextualización son de dos tipos: deícticos y anafóricos.
Los deícticos son aquellos perfectamente comprensibles y carentes de ambigüedad
gracias al contexto de situación. Son elementos que se definen sólo en relación a la
situación en que el discurso se emite (yo, tú,).
Los anafóricos se refieren a elementos definidos por otros anteriores del discurso; es
decir, nos sitúan en relación con el texto antes citado o lo que es lo mismo con el
contexto lingüístico o co-texto. Hoy es deíctico, pero <<el día anterior>> se refiere a
un día ya mencionado. Se trata pues de elementos anafóricos y catafóricos que
reenvían a elementos anteriores o posteriores del discurso con los que son
correferenciales y permiten la cohesión del texto.
Los primeros deícticos de los que nos ocuparemos son los personales: pronombres
personales y posesivos.
Hay que anotar que en las lenguas románicas las formas verbales incluyen el número
y la persona en sus desinencias por lo que no es necesario explicitar estos
pronombres. Sin embargo, su presencia se da como forma de mostrar énfasis o
individuación (yo creo que, yo no he sido, etc.)
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Yo y tú son deícticos puros pues extraen su contenido referencial del propio acto de
enunciación. Sin embargo, él puede ser tanto deíctico como anafórico pues se puede
dar el caso de que al nombrar él o ella, el contenido referencial sea uno de los
presentes en el momento de la enunciación o bien se trate de alguien no presente.
Nosotros equivale a yo + otros. Este otros puede ser muy variable, pues puede
englobar al tú o a otros elementos. Igual ocurre con vosotros que equivale a tú +
otros.
La deixis espacial tiene que ver con el lugar en que se produce el acto de enunciación.
La desempeñan los pronombres demostrativos (éste, ése, aquél), los adverbios de lugar
(aquí, ahí, allí) o expresiones referenciales o locuciones adverbiales (a la derecha, a la
izquierda, lejos, cerca, etc.). También hay verbos de carácter deíctico como ir, venir,
llevar, etc.
La deixis temporal está relacionada con el momento concreto de la enunciación. Es el
eje de referencia para situar los acontecimientos en el tiempo. Los adverbios hoy/ahora
serían el eje desde el que se proyecta el tiempo hacia el pasado (ayer, antes) o hacia el
futuro (después, mañana) como acontecimientos ocurridos simplemente antes o después
del punto 0 al que nos referimos. Los tiempos verbales también toman su significado del
momento de la enunciación cuando son absolutos, pero cuando son relativos toman
relación con el propio discurso por lo que tienen un carácter más complejo y menos
deíctico Cuando llegues, ya habré terminado. Los adverbios o locuciones adverbiales
de tipo temporal pueden ser deícticos o anafóricos según se refieran al contexto o al co-
texto. Los sintagmas referidos al tiempo y que incluyen a los demostrativos este, esta, se
refieren tanto al pasado como al futuro y pueden también incluso expresar
simultaneidad con el momento de enunciación: Este verano está pegando fuerte el sol.
Intentaremos con esta tabla reflejar lo señalado hasta ahora
DEÍCTICOS ANAFÓRICOS
PERSONA Yo (mí, me…) mío, tú (te, ti), Él, ella, lo(s), la(s), le(s), si, suyo
tuyo, nosotros, vosotros (a/s), ellos
TIEMPO Ahora, en este momento, hoy, Entonces en ese momento el mismo
hace un momento, ayer, mañana día, poco antes, el día anterior, el día
siguiente
Tiempos verbales absolutos (soy,
seré, iré, comí) Tiempos verbales secundarios (habré
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comido, había comido)
ESPACIO Aquí este venir Allí ese ir
4. CONCLUSIONES
Las definiciones de texto desde el enfoque comunicativo son diversas si bien se pueden
extraer características comunes y seguir la línea de Bernárdez, apta para nuestro
propósito, y a la cual nos hemos ceñido en el desarrollo del tema. Desde este punto de
vista se valoran los elementos comunicativos, verbales y extraverbales, que intervienen
en el acto comunicativo, entre ellos el contexto, despreciado anteriormente por la
gramática tradicional, y que ahora es destacado como uno de los factores principales en
la producción y recepción de los textos y relaciona la lingüística con otra ciencia, la
pragmática. Asimismo, la adecuación constituye una de las propiedades del texto y en
relación de éste con el contexto se han establecido los registros y el principio de
cooperación en la conversación. Se deduce, pues, que la adecuación es la propiedad que
hace que los textos sean apropiados a la situación comunicativa en que se emiten y se
adaptan a ella (adecuación a un interlocutor concreto o adecuación a un ámbito
concreto).
5. BIBLIOGRAFÍA
Bernárdez, E. (1982). Introducción a la Lingüística del Texto. Espasa- Calpe.
Brucart, J. M., y Hernanz, M. L. (1987). La sintaxis. Crítica.
Escandell Vidal, M. V. (2006). Introducción a la pragmática. Ariel.
García Berrio, A. y Petöfi, J. S. (1979). Lingüística del texto y crítica literaria.
Alberto Corazón.
Jakobson, R. (1984). Ensayos de lingüística general. Ariel.
López García, A. (1991). La psicolingüística. Síntesis.
Rall, M. (1980). Texto y contexto (Semántica y pragmática del discurso). Cátedra.
Van Dijk, T. A. (1992). La ciencia del texto. Un enfoque interdisciplinario.
Paidós.