“Saca la basura”. “Apaga el televisor”. “Limpia tu cuarto”.
“Haz
tu tarea”. “Estudia tu lección bíblica”. Probablemente has escuchado
enunciados como estos muchas veces en tu vida. Pero, ¿cuán
frecuentemente desobedeces las instrucciones que tus padres te
dan? ¿Cuántas veces has fallado en limpiar tu cuarto después que tus
padres te han dicho que lo hagas? Desafortunadamente, la gente
joven frecuentemente ignora las reglas que sus padres ponen.
Tú puedes pensar que obedecer a tus padres realmente no es tan
importante. Puedes pensar que “olvidar” sacar la basura o no
estudiar la lección bíblica antes del domingo es una ofensa menor.
Aparte del castigo de tus padres, tal vez no pienses que es un gran
problema. Si esta es la manera en que piensas (y muchos jovencitos
lo hacen), necesitas considerar lo que Dios dice en cuanto a obedecer
a tus padres.
Aunque deberías temer el castigo que recibes por romper alguna de
las reglas de tus padres (sea el castigo corporal o la prohibición de
salir de casa, etc.), deberías temer más desobedecer los
mandamientos de Dios. Según la Biblia , Dios “ha establecido un día
en el cual juzgará al mundo” (Hechos 17:31)—“los que hicieron lo
bueno, saldrán a resurrección de vida (el cielo); mas los que hicieron
lo malo, a resurrección de condenación (el infierno)” (Juan 5:29).
Dios ha llenado la Biblia de enunciados en cuanto a la necesidad que
los hijos tienen de obedecer a sus padres. Al escribir su carta a la
iglesia en Colosas, el apóstol Pablo se dirigió específicamente a los
hijos con estas palabras: “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo,
porque esto agrada al Señor” (Colosenses 3:20). Pablo creía que este
mensaje era tan importante que también lo repitió cuando escribió a
la iglesia en Éfeso. Allí instruyó a los jovencitos, diciendo:
Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.
Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con
promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra
(Efesios 6:1-3).
Nota que este pasaje es una cita de la quinta ley en los Diez
Mandamientos que Dios dio a Moisés en el Monte Sinaí (“Honra a tu
padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que
Jehová tu Dios te da”—Éxodo 20:12).
La razón por la cual Pablo dijo que este es “el primer
mandamiento con promesa” es porque este mandamiento fue el
primero con una promesa especial adjunta. Generalmente, la
persona que obedece y honra a sus padres tendrá una vida más
larga, más feliz y más útil en la Tierra que aquellos que no lo hacen.
Se debe admitir que algunas veces un hijo obediente puede morir en
un accidente terrible, pero ese jovencito no morirá por muchas de las
razones por las cuales los hijos desobedientes mueren. Ya que los
hijos obedientes no consumen drogas ilegales, roban de personas o
negocios, o se asocian con personas involucradas en tales pecados,
no sufrirán como los jovencitos desobedientes. Además, aquellos que
obedecen a sus padres desarrollan buenos hábitos (como el estudio
de la Biblia y el uso de buen lenguaje), lo cual contribuye a una vida
feliz. Lo cierto es que si quieres ser feliz, tanto en esta vida y la
siguiente, debes asegurarte de obedecer a tus padres.
Respetar y obedecer a los padres siempre ha sido un tema serio para
Dios. En el Antiguo Testamento, era extremadamente terrible que un
jovencito deshonrara a sus padres por medio del lenguaje
irrespetuoso, y tal comportamiento era castigado severamente
(Éxodo 21:17; Levítico 20:9). Tristemente, ya que muchos jovencitos
ven que otros en el mundo frecuentemente desobedecen y faltan el
respeto a sus padres, ellos comienzan a pensar que la desobediencia
no es un tema serio. Pero tú debes recordar esto la próxima vez que
te sientas tentado a deshonrar a tu madre o padre.
La única vez que está bien desobedecer a tus padres es cuando ellos
te dicen que hagas algo contrario a lo que la Biblia dice. Aunque la
mayoría de padres cristianos quiere que sus hijos obedezcan la
Palabra de Dios, a algunos padres en el mundo no les gusta las
enseñanzas de la Biblia. En tal caso, debes recordar lo que Pedro y
Juan dijeron casi 2,000 años atrás: “Es necesario obedecer a Dios
antes que a los hombres” (Hechos 5:29).