Opción Excluyente en Reparación Civil LRT
Opción Excluyente en Reparación Civil LRT
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CS, 21/9/2004, Aquino, Isanio c. Cargo Servicios Industriales S.A., Suplemento especial del diario La
Ley
1
tal naturaleza y reparación frente a otra víctima o un tercero productor del daño. Una
diferencia de trato, no debe ser caprichosa, siendo que cabe definir de ese modo a la
que sólo reconoce como fundamento meta jurídico la previsibilidad de los costos del
sistema y desatiende la efectiva responsabilidad en la causalidad y consecuente
reparación del daño, con respecto al principio constitucional del “alterum non laedere”.
El proyecto en este aspecto neurálgico implica un retroceso respecto al
escenario jurisprudencial actual, en el que el trabajador tiene derecho a percibir las
prestaciones de la LRT, -de carácter irrenunciables Art. 11 L.R.T.- y reclamar por la vía
civil la reparación de todos los demás daños sufridos por el trabajo, sin ninguna otra
limitación que la acreditación de los presupuestos de responsabilidad civil.
Mientras la Corte sostuvo que, además de la reparación civil, seguían
subsistentes todas las obligaciones de las ART, el proyecto establece una opción
excluyente una de otra. No se le permite al trabajador percibir la reparación tarifada y
aspirar a una sentencia que reconozca el daño mayor también sufrido.
Es más, se puede afirmar, que en el ámbito del Derecho Civil más ortodoxo, se
podría justificar que los trabajadores tuvieran una indemnización superior a los
restantes habitantes, sin recurrir al articulo 14 Bis de la Constitución Nacional, porque
para los dependientes la capacidad laboral lo es todo y el daño a la salud adquiere una
trascendencia distinta, ya que sólo cuentan con su fuerza de trabajo para participar del
proceso productivo y obtener como sustento la remuneración alimentaria.2
2
Álvarez Eduardo, El Fallo Aquino El esperado retorno de la seriedad científica a la Argentina, Revista de Derecho
Laboral, Ley de riesgos del Trabajo, Nro. 2, Pág.,165.
3
Fuente La Nación, del día 10-08.05., donde se recogen declaraciones de voceros de la UIA.
4
Según la S.R.T. en el año 2001, se registraron 406.000 accidentes, en el 2002, 344.000. y en el 2003:414.559,
verificándose en el este último año registrado que el aumento de la siniestralidad fue mayor que el crecimiento de la
actividad económica.
2
pública, un clima favorable destinado a restringir los derechos constitucionales
reconocidos por la Corte Suprema.
Por otro lado, una parte significativa de las acciones judiciales se refieren a
enfermedades laborales no reconocidas por las ART y las Comisiones Médicas. Por
ejemplo, en el año 2003, de los más de 400.000 siniestros acaecidos, sólo se han
registrado en las estadísticas de las S.R.T. 5630 enfermedades.5 En otras palabras, las
ART y el sistema son refractarios a reconocer las afecciones profesionales que
padecen los trabajadores a causa de sus tareas laborales y son expulsados del
sistema de la LRT hacia las Obras Sociales y el Hospital Público, lo que determina que
una parte significativa de los reclamos judiciales estén referidos al resarcimiento de los
daños producidos por este tipo de infortunios microtraumáticos.
La campaña desatada en los medios masivos de comunicación omiten informar
datos objetivos para la evaluación del régimen de A.R.T.s y su proyectada reforma.
Podemos afirmar que en los últimos años se han elongado las fronteras del
derecho de daños como fruto de un fenómeno de expansión de sus presupuestos
clásicos, y también se han expandido sus funciones, que van más allá de la reparación
y se proyectan hacia el plano de la prevención del perjuicio y de la punición de ciertos
ilícitos.
Sin embargo, el cambio más importante ha sido la configuración definitiva del
derecho a la reparación como derecho constitucional, a través de numerosos fallos
dictados por la Corte Suprema, que ha tenido como punto culminante el celebre caso
“Aquino”.6
En “Santa Coloma”7, la Corte dijo que “la sentencia apelada lesiona el principio
alterum non laedere que tiene raíz constitucional (art.19 de la Ley Fundamental) y
ofende el sentido de justicia de la sociedad, cuya vigencia debe ser afianzada por el
Tribunal dentro del marco de sus atribuciones y en consonancia con lo consagrado en
el preámbulo de la Carta Magna” (considerando 7º) . Y agregó seguidamente: “Que (...)
no figura entre las potestades de un estado constitucional imponer a los habitantes
cargas que superen a las requeridas por la solidaridad social” (considerando 8º).En
“Gunther”8 y también en “Luján”9 la Corte reconoció expresamente que el derecho a la
reparación del daño tiene jerarquía constitucional, con sustento, también en el art. 19
CN: “Los artículos 1109 y 1113 del Código. Civil consagran al principio general
establecido en el art. 19 CN que prohíbe a los hombres perjudicar los derechos de un
tercero. El principio alterum non laedere, entrañablemente vinculado a la idea de
reparación tiene raíz constitucional y la reglamentación que hace el Código Civil en
5
Boletín Periódico de la SRT, 05.01.05,Edición Nro. 25
6
RAMON DANIEL PIZARRO. Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba
(República Argentina) http://www.acader.unc.edu.ar Modernas fronteras de la responsabilidad civil: el derecho a la
reparación desde la perspectiva constitucional
7
CS, 5/8/66, Santa Coloma, Luis F. y otros v. Ferrocarriles Argentinos, Fallos, 308:1160 y JA, 1986-IV- 625
8
CS, 5/8/86, Gunther, Fernando v. Gobierno Nacional, Fallos 308: 1118 y JA, 1987-IV- 653.
9
Fallos, 308: 1109
3
cuanto a las personas y las responsabilidades consecuentes no las arraiga con carácter
exclusivo y excluyente en el derecho privado, sino que expresa un principio general que
regula cualquier disciplina jurídica”5
La doctrina fue reiterada en los años siguientes, pudiendo mencionarse, lo
decidido en “P., HF., c/ Ferrocarriles Argentinos” y “Peón”10, donde la Corte proclamó
que el principio constitucional de la reparación debe ser integral.
En estos fallos, la Corte esgrimió el fundamento constitucional del principio
naeminem laedere en el artículo 19 de la Constitución Nacional (art.19). Con ello otorgó
a la locución “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofenden al
orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios y
exentas de la autoridad de los Magistrados”, el valor de una descripción extensiva, que
tiene un enorme valor descriptivo y explicativo. A través del artículo 19, la Corte perfila y
complementa racionalmente las bases del derecho a no ser dañado y a obtener una
justa y plena reparación. La Corte proclamó que el derecho a la reparación del daño
injustamente sufrido – que deriva del principio alteran non laedere - tiene, en nuestro
sistema, raíz constitucional, sea que se lo considere como un derecho autónomo
(argumart. 33 C.N.) 9, o emplazado en el art. 19 C.N. (“Santa Coloma”, “Gunther” y
“Luján”), o como derecho inferido de la garantía de propiedad (arts. 14, 17 y concs.
(“Motor Once”)11
En “Aquino” la Corte consolida el derecho a la reparación como derecho
constitucional decididamente al declarar la inconstitucionalidad del art. 39 inc.1 de la
ley 24.557.
En el voto de los Dres. Petracchi y Zaffaroni se proclama:
1) El carácter constitucional del derecho a la reparación y el rango igualmente:
constitucional del principio alterum non laede “que prohíbe a los hombres dañar
los derechos de un tercero, a la justicia social y a la dignidad humana”.
2) Que la tutela de la dignidad humana se resiente gravemente en su dimensión
constitucional frente a normas que sólo en apariencia brindan protección a los
daños injustamente sufridos, a través de indemnizaciones menguadas, ínfimas o de
otras formas de exclusión resarcitoria.
3) El grave retroceso legislativo que apareja el art. 39, inc. 1º LRT “en cuanto
excluye la vía reparadora del Código Civil, comporta un retroceso legislativo en el marco
de protección que pone a ésta en grave conflicto con el Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales que está plenamente informado por el
principio de progresividad, según el cual, todo Estado Parte se compromete a adoptar
medidas para lograr progresivamente la plena eficacia de los derechos allí reconocidos,
existiendo una fuerte presunción contraria a que dichas medidas regresivas sean
compatibles con el Tratado, cuya orientación no es otra que la mejora continua de la
condiciones de existencia “.
4) Que la “exclusión y eximición de la vía reparadora civil que contiene el art. 39,
inc. 1º de la ley de riesgos del trabajo, mortifica el fundamento definitivo de los derechos
10
CS, 17/3/98, Peón Juan D. y otra c. Centro Médico del Sud S.A.
11
Conf: Mosset Iturraspe, Inconstitucionalidad de los topes indemnizatorios de origen legal respecto de los daños
injustos (violatorios de la Constitución Nacional y de los tratados internacionales), Revista de derecho de daños,
2001-1, p. 125 y ss, en esp. p.129.
4
humanos enunciado por la Declaración Universal de Derechos Humanos, esto es, la
dignidad del ser humano, que no deriva de un reconocimiento ni de una gracia de las
autoridades o poderes, sino que resulta intrínseca e inherente a todas y cada una de las
personas humanas y por el solo hecho de serlo ”
5) “por más ancho que fuese el margen que consienta la Constitución Nacional
en orden a dichas limitaciones, resulta poco menos que impensable que éstas puedan
obrar válidamente para impedir que, siendo de aplicación el tantas veces citado
principio contenido en el art. 19 de la Constitución Nacional: "alterum non laedere",
resulte precisamente el trabajador, sujeto de preferente tutela constitucional, quien
pueda verse privado, en tanto que tal, de reclamar a su empleador la justa
indemnización por los daños derivados de un accidente o enfermedad
laborales”.(Considerando 14 del voto de los Dres. Petracchi y Zaffaroni
En sentido coincidente la Dra. Elena Highton de Nolasco, declara la
inconstitucionalidad de la norma en cuestión señalando que: “Resulta censurable en la
medida en que traduce el abandono de los preceptos constitucionales de protección al
trabajador, que se ve privado, por su sola condición de tal, de acceder a la justicia en
procura del amparo de sus derechos que, paradójicamente, tienen expreso y especial
reconocimiento en la Ley Fundamental y en los pactos de igual jerarquía que le
acceden. Que esa discriminación no encuentra razonable apoyo en el texto
constitucional, pues la igualdad de tratamiento ante la ley —no exenta de razonables
distinciones, según constante jurisprudencia del Tribunal—, no admite que se distinga
negativamente a quienes ven lesionada su capacidad laborativa por un infortunio,
privándoles de aquello que se concede a los restantes habitantes en circunstancias
similares... “al vedar la promoción de toda acción judicial tendiente a demostrar la
existencia y dimensión de los daños sufridos por el trabajador, y disponer, además, la
exención de responsabilidad civil para el empleador, vulnera de manera inconciliable
con los principios constitucionales, el derecho a obtener una reparación íntegra, en
tanto la mencionada ley sólo admite una indemnización por la pérdida de la capacidad
de ganancias del trabajador la cual, a su vez, resulta mensurada de manera restrictiva”
En el voto de los Ministros Belluscio y Maqueda, y también en el de Boggiano, se
afirma que el solo hecho de que la ley haya determinado una limitación indemnizatoria o
un régimen diferente del previsto por el código civil no es por sí propio inconstitucional.
Lo es, en cambio, en el caso concreto, cuando se demuestra que su aplicación conduce
“ al desarraigo del principio “alterun non laedere ”que aquella norma reglamenta” y
comporte “un menoscabo sustancial al derecho a la adecuada reparación”..
Los jueces del alto Tribunal, en forma coincidente que la reparación de un
infortunio laboral debe comprender en forma integral todos los daños: desde la
incapacidad física, psíquica, moral, la pérdida de ganancia, los perjuicios en la vida de
relación, social, deportiva y artística; la pérdida de chance de la víctima de ascender en
su carrera. Inclusive resaltaron en la evaluación que el juzgador no debe seguir
estrictamente los porcentajes dados por los peritos médicos en razón de que no
computan todas las consecuencias que afectan a la víctima en lo individual y social, lo
que conlleva a que la valoración sea más amplia”.
Reafirmaron también que para que una indemnización sea considerada “justa” no
puede existir daño que no sea cabalmente reparado, “lo cual no se logra si el daño o el
perjuicio subsisten en cualquier medida”.
5
La Dra. Argibay adhiriendo a la posición de los Ministros Petracchi y Zaffaroni en
fallo posterior señaló 12: “Considero que la Ley de Riesgos del Trabajo, en particular su
artículo 39, inciso 1), ha anulado parte de la protección que constitucionalmente
corresponde al empleado contra la interferencia ilegal del empleador en sus derechos y
libertades individuales (artículos 18 y 19, CN) y en la medida que esa desprotección
consiste en la imposibilidad de demandar judicialmente indemnización por la pérdida de
su capacidad económica, obligándole así a soportar, total o parcialmente, el costo de
las acciones ilícitas culposas del empleador, también se encuentra involucrado el
derecho de propiedad (artículo 17, CN). Es cierto que la protección prevista en el
Código Civil no tiene por qué ser la única reglamentación concebible de la Constitución.
Pero, es la que otorga nuestro derecho privado desde 1871 y, mientras ella no sea
sustituida, excluir a un grupo de personas de ese régimen, implica privarlo de la
protección que la ley ha dispuesto de la libertad e integridad personal garantizadas en el
artículo 19, CN. Una restricción semejante no puede reclamar en su favor la genérica
presunción de constitucionalidad que cabe reconocer a las leyes que el Congreso dicta
dentro del marco genérico de sus atribuciones legislativas.
A la luz de estos conceptos del Máximo Tribunal es que aparece como
inconstitucional la propuesta de una opción civil excluyente, que obliga a la víctima a
una resignación de derechos, percibiendo por los daños sufridos sólo una reparación
parcial, que no es otra que la indemnización tarifada.
Aún en el supuesto de mejora de dicha reparación fosfataría, la cual es
bienvenida, ello no obsta que el impedimento a una reparación completa no implique,
una renuncia injustificada para el trabajador de poder obtener de un juez el
reconocimiento a la restitución integral de todos los demás daños padecidos.
Lo dicho se ve refrendado en el fallo Aquino, cuando expresamente dice que las
prestaciones de la LRT, (art. 20, inc. 1, a, b y c), “nada agregan a lo que el régimen civil
hubiese exigido al empleador Otro tanto correspondería decir si se quisiera integrar al
plexo de prestaciones, las previstas para la situación de incapacidad laboral temporaria
y de provisionalidad de la incapacidad laboral permanente total (LRT, arts. 13 y 15, inc.
1, primer párrafo)”. (Considerando 5to. del voto de los Dres. Petracchi y Zaffaroni en el
caso Aquino).
También se dijo en este histórico fallo que el propósito perseguido por el
legislador de la LRT fue el de “consagrar un marco reparatorio de alcances menores
que el Código Civil”, y que el marco legal cuestionado se ha apartado de la concepción
reparadora integral”. Estos conceptos más allá de las mejoras que se pueden conceder
en el proyecto oficial a las indemnizaciones tarifadas, no pueden soslayar que la
finalidad de la tarifa siempre traduce la finalidad de disminuir las indemnizaciones
integrales de carácter civil.
Se desoye también el mandato de la Corte que además de otorgar el
resarcimiento civil, ratificó la obligación de las A.R.Ts. de cumplir con todos las
obligaciones derivados de la ley vigente, esto es otorgar las prestaciones dinerarias y
en especie que manda la L.R.T.
12
CSJN Buenos Aires, 7 de marzo de 2006: Recurso de hecho deducido por la actora en la causa “Díaz, Timoteo
Filiberto c/Vaspia SA”
6
Del pensamiento glosado de los Jueces de la Corte Suprema puede concluirse
que el derecho constitucional a la reparación de los daños sufridos por un infortunio
laboral se ve seriamente afectada por la imposición del Anteproyecto Oficial que regula
la opción excluyente en la vía de reparación.
13
Álvarez Eduardo, La irrenunciabilidad del crédito remuneratorio, Revista de Derecho Laboral 2004-2, Edit.
Rubinzal Culzoni Pág. 256).
7
reglas de las transacciones”. Esto significa que conforme a la definición del artículo
832: la transacción es un acto jurídico bilateral, por el cual las partes haciéndose
concesiones recíprocas, extinguen obligaciones litigiosas o dudosas”
De acuerdo a los conceptos del derecho civil, en el sistema proyectado, el
trabajador es obligado a efectuar una renuncia a titulo gratuito, es decir no recibe
ningún beneficio ni contraprestación de su empleador como consecuencia de este
abandono. Sólo recibe la indemnización tarifada a cargo de la ART, la que siempre
tuvo derecho a percibir y que el empleador no está obligado a oblar.
Ahora bien, para efectuar tal negocio jurídico en el marco de un contrato de
trabajo deben cumplirse los recaudos establecidos por el artículo 15 de la LCT que
legitima la transacción de negocios litigiosos siempre que implique, que tal modo de
extinción de la obligación configure “una justa composición de los derechos e
intereses de las partes” reconocida por la autoridad administrativa o judicial mediante
resolución fundada.
Si el trabajador sólo puede transigir, compensar o ceder derechos nacidos de
normas no imperativas, cumpliéndose determinados requisitos, a pesar de tratarse
de negocios que garantizan una contraprestación, con mucha más razón carecerá
del poder de disponer y renunciar de aquellos a cambio de nada. 14
En consecuencia con lo expuesto y lo previsto por el principio protectorio
reconocido en el articulo 14 bis de la Constitución Nacional, debe entenderse por nula
e inválida la imposición al trabajador para que renuncie a titulo gratuito de sus
derechos, liberando en forma total y absoluta a su empleador de sus
responsabilidades legales.
Como técnica legislativa puede aceptarse que los valores resarcitorios de la Ley
especial sean mejorados y elevados- para darle previsibilidad a los costos de
aseguramiento y, de esa forma, disuadir el reclamo civil. Lo que es constitucionalmente
inaceptable es que la ley especial sea abortiva del acceso al resarcimiento civil y se
restrinja inconstitucionalmente el acceso del trabajador a la justicia para reclamar su
indemnización plena.
8
Pero la mayor cantidad de infortunios son atribuibles a la culpa del empleador por
incumplimiento a las normas sobre higiene y seguridad en el trabajo. Son supuestos de
daños que pudieron preverse y no se previnieron, se podrían haber evitado y no se han
evitado.15 En la culpa siempre se recae en un defecto de conducta, por falta de
previsión o de precaución, ya sea por imprudencia, torpeza negligencia o
desatención16
La tarifa en consecuencia cubre limites mínimos por los llamados riesgos de
actividad, pero en los demás casos cuando la violación a las disposiciones legales es
demostrable y es factor causal del infortunio el responsable debe responder ante el
damnificado por sus propias conductas 17
Es inadmisible que se trate igual la responsabilidad objetiva y a la subjetiva. Los
topes cuantitativos de las indemnizaciones, se ciñen exclusivamente a la
responsabilidad objetiva o sea por riesgo de desarrollo o actividad y nunca a los
supuestos de dolo o culpa. La justificación que sólo se admita el límite en las
indemnizaciones de responsabilidad objetiva tiene un claro e innegable trasfondo ético,
porque no es posible, repito, tratar de igual manera al que dañó a otro sin incurrir en
incumplimiento alguno ni en negligencia reprochable por el sólo riesgo de su actividad, y
al que produjo un perjuicio por su objetiva ilicitud, por su culpa, por el incumplimiento de
las normas que se tornan exigibles, en atención a las circunstancias de persona tiempo
y lugar para no dañar (doctrina arts. 512 y Cates Código Civil.18
Cuando se diluye el costo de la reparación, al punto de liberar al dañarte de sus
responsabilidades por culpa, se corre el peligro de promover una conducta empresarial
irresponsable. Si así sucede por lógica consecuencia aumenta sensiblemente la
accidentabilidad.
La dispensa de una conducta negligente, descuidada imprudente del obligado
atenta contra el concepto mismo de obligación. Si desde el principio se asegura al
deudor que cualquiera sea la magnitud de su indolencia no se lo hará responsable, el
vínculo obligatorio pierde seriedad, dándole carta blanca al obligado, excusándolo ab
initio de manera que sea una verdadera invitación al incumplimiento. También esta
dispensa de la culpa configura un ataque directo al principio de buena fe, al permitirse
al deudor a limitarse de su responsabilidad, aún por su desidia. Por otra parte a la
amparo de una dispensa indiscriminada de la culpa puede encubrirse fácilmente un
incumplimiento doloso.19
Aún en un sistema de reparación con base a sistemas de seguridad social o de
aseguramiento colectivo obligatorio, la responsabilidad civil y otras vías del derecho
privado fundantes de la función resarcitoria seguirán operando como regla general
aplicable en el ámbito de la reacción jurídica frente a la dañosidad, por cuanto lo mas
15
Bustamante Alsina,Teoría General de la Responsabilidad Civil,Nro 795
16
Código Civil ,Análisis doctrinario y jurisprudencial, dirigido por Alberto Bueres, Coordinado por Elena Highton,
T. 3 A, pag. 403
17
Conforme Cornaglia Ricardo. En “La Salud y la Seguridad en el Trabajo es un derecho” transcripción del debate
del simposio del 15.03.06, En Boletín Noticias SRT, Internet srt.gov.ar.
18
Alvarez Eduardo “La Responsabilidad Civil, Validez Constitucional del articulo 39 de la LRT, Revista de Derecho
L2001-2Ley de Riesgos del Trabajo-I, 164 y 165
19
Trigo Represas Felix A. Y Lopez Mesa Marcelo, Tratado de la Responsabilidad Civil, T. 1,pag. 729.
9
corriente es que ambas coexistan. El principal problema de la responsabilidad civil en la
hora actual es de delimitación de campos respectivos y relaciones legítimas de
responsabilidad por culpa y de los medios colectivos de indemnización. Lo que es
impensable es un sistema de responsabilidad sin culpa. Responsabilidad subjetiva y
responsabilidad objetiva ocupan parcelas distintas del firmamento de la responsabilidad
y deben necesariamente complementarse.20
En definitiva en ningún caso, es constitucionalmente aceptable que se combine
tarifación con eximición de culpa subjetiva (art. 1109 CHA.).
20
Represas Trigo Félix y Lopez Mesa M. Teoría General de la Responsabilidad Civil, T. 1,pag. 114.
21
Vergara Leandro Reglas, Funciones Objetivos de la Responsabilidad Civil, La Ley T.1999, pág. 1140 y
siguientes
10
Inclusive en los supuestos de responsabilidad subjetiva cuando el agente
dañador actuó con culpa o dolo se adiciona una “multa civil “ que obviamente carece de
tope cuantitativo. Así el Articulo 1587 del Proyecto 2000 dice: “El Tribunal tiene
atribuciones para aplicar una multa civil a quien actúa con grave indiferencia respecto
de los derechos ajenos o de los intereses de incidencia colectiva. Su monto se fija
tomando en consideración las circunstancias del caso, en especial los beneficios que
aquel obtuvo o pudo haber obtenido con su conducta...”.-
Algunos especialistas se han pronunciado antes de ahora sobre el tema que nos
ocupa. Así, Ackerman señala que: “No obstante la percepción de las prestaciones del
sistema, el trabajador y los damnificados indirectos no deberían perder el derecho de
reclamar al empleador la reparación de los daños y perjuicios que no resulten
compensados por las prestaciones del sistema, siempre que concurran los
presupuestos que imponen el deber de reparar según la legislación general, aunque
podría tal vez admitirse la excepción del daño causado por el riesgo propio de la
actividad”22
También Ackerman opina que: “La opción por el sistema de responsabilidad civil
–renunciando a las garantías del sistema tarifado-nunca fue una respuesta adecuada a
las necesidades de la víctima ya que en muchos casos, pone al trabajador- o a su
familia-frente a la elección dramática de entre el alea de una reparación integral-
subordinada a una decisión judicial que acoja adecuadamente su reclamo y
condicionada a la solvencia del empleador o de su asegurador –y una indemnización
insuficiente –de la que, de todos modos, debe abdicar si pretende efectuar el reclamo al
amparo de las normas civiles” En cuanto a sugerencias de contenidos de una reforma
a la LRT, en lo que refiere a la responsabilidad civil, este mismo autor propone: “No
obstante la percepción de las prestaciones del sistema, el trabajador y los damnificados
indirectos no deberían perder el derecho de reclamar al empleador la reparación de los
daños y perjuicios que no resulten compensados por las prestaciones del sistema,
siempre que concurran los presupuestos que imponen el deber de reparar según la
legislación general, aunque podría tal vez admitirse la excepción del daño causado por
el riesgo propio de la actividad”
A su vez, Ricardo Cornaglia afirma que “el artilugio de la opción que no da
derecho a más reparaciones que la inicialmente alcanzada en un estado de necesidad,
depende de la ficción impuesta, de la renuncia de lo irrenunciable, a mérito de una
disposición legal arbitraria. Insistir en activarlo es desconocer la razón constitucional
que inspira el principio de indemnidad.23 “Las sentencias de la Corte Suprema de
Justicia de la Nación, en las causas “Castillo” y “Aquino”, declarando la
inconstitucionalidad de los artículos 46 y 39 apartado lo. de la L.R.T. 24.557, habilitan
plenamente a procurar la reparación integral de los daños padecidos y al ejercicio
22
Ackerman, Mario La Responsabilidad civil en la LRT, Editorial Hamurabi, pág. 278
23
Ricardo Cornaglia: Diario La Ley, Suplemento Actualidad del martes 2 de mayo de 2006, año LXX, N°
84, p. 1.
11
subsidiario de las acciones que responden a los distintos regímenes de responsabilidad:
Debiendo ser esos regímenes y las acciones con que se instrumentan interpretados
como formas operativas que la ley adopta en virtud de consagrar a partir del art. 19 de
la Constitución Nacional, el principio “alterum non laedere”.
“Esto es lo que se está tratando de dejar sin efecto, con la reforma que se
promueve del tema de la opción excluyente de acciones. Se pasa con ello torpemente
por alto, la violación que implica del principio de razonabilidad y del art. 28 de la
Constitución Nacional, encargándole al legislador esa tarea que pretende desvirtuar la
doctrina de Corte. En esto el menor costo del empresario, puede traducirse en mayor
costo social y económico subsidiado por las víctimas. El sistema de cobertura de los
riegos del trabajo no consiste en un negocio preparado para los dañantes, sino en un
servicio público relacionado profundamente con las prestaciones de salud. Las
resoluciones administrativas de la administración al respecto, constitucionalmente
deben contar con la garantía de revisión judicial de sus actos, a partir del acceso
irrestricto al reclamo ante el juez natural, para asegurar a las víctimas, del abuso y la
ilicitud del proceder de los dañantes y quienes los aseguren. La revisión judicial de esos
procederes, debe formar parte del libre acceso a la justicia de los trabajadores desde su
condición de víctimas hiposuficientes. Desactivar las normas que les vedan u
obstaculizan el ejercicio de sus defensas, es un deber del Estado de derecho, que
lamentablemente ha sido contradicho a partir de un discurso autoritario y de patas
cortas, que hace del dañante, la víctima”24
24
Ricardo Cornaglia: Diario La Ley, Suplemento Actualidad del martes 2 de mayo de 2006, año LXX, N°
84, p. 1.
12
cooptada por los actores del sistema.
Según informes de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo con relación al
cuestionamiento por parte de las víctimas: “han existido más acuerdos que divergencias
entre aseguradores y damnificados, ya que en los últimos períodos, se han requerido
intervención de las Comisiones Médicas sólo en el 6% del total de los siniestros
denunciados y asistidos por el ART.”..25
Es decir, que en el resto del 94% son acuerdos suscriptos entre el trabajador y
su asegurador y sometido a una “homologación” en las Oficinas de Visados y
Homologación dependiente de las Comisiones Médicas.
La elevada cantidad de “acuerdos” que se formalizan entre las víctimas y las
ART, sobre incapacidades laborales, lejos de demostrar la “salud” del sistema,
corroboran el estado de indefensión en el que se encuentran los trabajadores, que sin
asesoramiento que aceptan sumisamente la determinación de la aseguradora.
Estos datos demuestran que hoy día la mayoría de los trabajadores suscriben
acuerdos con la A.R.T., enfrentando sólo a la sociedad comercial aseguradora, sin
siquiera cuestionar las propuestas indemnizatorias ante las comisiones médicas,
quedando, en definitiva, sometido a la entera voluntad de la ART.
Que esperanza existe entonces para que no se repita esta experiencia, pero
agravada con la renuncia a derechos hasta hoy irrenunciables.
Con el cambio propuesto nuevamente sé transgrediría el principio de igualdad
ante la ley, pues se colocaría a las víctimas de accidentes laborales en una
diferenciación peyorativa –como virtuales ciudadanos de segunda- respecto a las
restantes categorías de dañados.
Por la sola circunstancia de estar unido a un contrato de trabajo con su
empleador, el trabajador es colocado en situación de menor beneficio al obligarlo a
renunciar al derecho al “integrum restituto”.
En este sentido tampoco puede aceptarse como argumento un supuesta
transaccionalidad del sistema de la L.R.T., basado en el otorgamiento de las llamadas
prestaciones en especie, ya que éstas también integran el daño emergente y son
otorgadas a todas las víctimas por el Derecho de Daños porque son integrantes de la
reparación civil, más allá de sus facetas temporales de concreción. La víctima de un
accidente de tránsito producido por la negligencia del que conduce también tiene
derecho a que se le paguen los remedios, los tratamientos médicos e, incluso la
jurisprudencia ha admitido condenas a solventar rehabilitaciones.26
25
Riesgos del trabajo informe anual julio 2001 – junio 2002 Superintendencia de Riesgos del Trabajo
26
Alvarez Eduardo, El Fallo Aquino El esperado retorno de la seriedad científica a la Argentina, Revista de Derecho
Laboral, Ley de riesgos del Trabajo, Nro 2, pag., 159.
13
responsabilidad civil del empleador, tiene la clara intencionalidad de derivar un conflicto
netamente laboral como es el derivado de un accidente del trabajo, hacia una justicia no
especializada, abarrotada de juicios de características totalmente disímiles a las
derivadas de un contrato de trabajo.
También se reitera el enfoque de la vigente LRT que apartó a la Justicia del
Trabajo para entender en las apelaciones a la resolución de la Comisiones Medicas y
que derivó inusitadamente a la Justicia Federal.
Esta alteración de la jurisdicción ordinaria fue declarada inconstitucional por la
Corte Suprema en el caso “Castillo”, 27 en el que se determinó que es competente para
actuar la Justicia del Trabajo, de igual modo que se asigno a los jueces laborales la
competencia de las acciones civiles emergentes de un accidente del trabajo.28
27
C. 2605. XXXVIII - "Castillo, Angel Santos c/ Cerámica Alberdi S.A." - CSJN - 07/09/04
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"UGALDE, JUANA c/ EL CONDOR E.T.S.A. s/ INDEMNIZACION POR FALLECIMIENTO" a través del
dictamen del Señor Procurador General del Trabajo, Nº 23.100 del 15 de agosto de 1997, al cual adhirió la C.N.A.Tr.
Sala I a mediante la sentencia Nº 45.057 del día 5.9.97.en el cual se señaló que: "Resulta competente la Justicia
Nacional del Trabajo para entender en las actuaciones que persiguen el cobro de la reparación integral, con
fundamento en el Derecho Civil, aún en le marco de la ley 24.557 cuya inconstitucionalidad resulta planteada en
subsidio por la parte actora. Ello así pues estamos en presencia de una demanda dirigida contra la empleadora y
fundada en el Derecho Civil, por el fallecimiento del trabajador mientras prestaba servicios para la demandada, que
más allá de su admisibilidad o del acierto o error del planteo, encuadra claramente en el diseño amplio del art. 20 de
la ley 18.345, que no ha sido derogada..."Y concluye, en su dictamen el señor Procurador señalando que: "... En
efecto, la citada norma adjetiva establece la aptitud jurisdiccional de la Justicia Nacional del Trabajo en las causas
entre trabajadores y empleadores '...aunque se funden en disposiciones del derecho común aplicables a aquél..." sin
argumentación del escrito de inicio, que deberá ser analizada al dictar la sentencia definitiva." Esta postura fue
ratificada por el Máximo Tribunal de la República, cuando debió dirimir sobre que fuero era el competente para
resolver sobre un accidente de trabajo fundado en el derecho civil, vigente la ley de Riesgos de Trabajo Nº 24.557, si
el fuero Civil o el del Trabajo,. Fallando que fuera competente el fuero de Trabajo : Autos MUNILLA, GLADYS c/
UNITY OIL S.A. s/ACCIDENTE-ACCION CIVIL, sentencia C-315.34 del 6/10/1998) donde se indicó que: "..
insistiendo el actor respecto de la validez de la vía por el derecho común, que la Justicia Nacional del Trabajo es la
llamada a entender en esta presentación, desde que despojada la controversia de su innegable complejidad jurídica,
nos encontramos frente a un infortunio suscitado en el marco de una relación de trabajo que tiene por sujeto pasivo a
un empleador, en al que se reclama una reparación con amparo en disposiciones del derecho laboral y común, todo
en consonancia con el citado artículo 20..."
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responsabilidad que se regula es independiente y compatible con las de todo orden,
incluso penal, que puedan derivarse de la infracción."
Inclusive en este supuesto modelo inspirador de la LRT se prevé que además de
las prestaciones sistémicas y el derecho a las indemnizaciones de otros regímenes,
inclusive la civil, se establece un agravamiento entre un 30 y 50% de las prestaciones
sistémicas para el empleador cuando hubiera incurrido en incumplimientos a la
prevención de riesgos, prohibiendo el aseguramiento de esta responsabilidad adicional
En Francia luego de sucesivas normativa el trabajador damnificado sólo tiene
derecho a las prestaciones tarifadas del sistema, excepto en caso de “falta inexcusable
o de falta intencional del empleador”.
Según la jurisprudencia de la Corte de Casación Francesa se establecieron 5
notas distintivas para tipificar la falta inexcusable del empleador:1) Gravedad
excepcional de la falta, 2)conciencia del peligro 3) voluntariedad del acto u omisión,
4)Ausencia de intención de dañar 5) ausencia de causa de justificación.
Luego existen dos presunciones que establecen una falta inexcusable del
empleador de pleno derecho en caso de infortunio laboral:1.) cuando el trabajador o el
comité mixto de higiene y seguridad hubieran comunicado al empleador el riesgo de
aquellos se produzcan 2) cuando el accidente lo sufra un trabajador a plazo
determinado afectado a un puesto peligroso y no se le hubiera dado una formación en
higiene y seguridad en el trabajo.
En todos los casos de falta inexcusable del empleador el damnificado tiene
derecho a un incremento de las prestaciones tarifadas y a la reparación de otros
perjuicios fundados en el Código Civil como el daño moral, estético y pérdida de la
posibilidad de ascenso profesional.
Similares situaciones se repiten en la ley uruguaya 16.074 que establece la
responsabilidad civil del empleador cuando "haya mediado dolo o culpa grave en el
incumplimiento de las normas sobre seguridad y prevención" (art. 7mo. primer párrafo).
En Brasil donde ley 8.213 del año 1991, fija que "el pago por la previsión de las
prestaciones por accidente de trabajo, no excluye la responsabilidad civil de la empresa
ni de otros".
Es decir, que en los países del Mercosur tienen establecidas la compatibilidad
entre las prestaciones del sistema de cobertura social y las indemnizaciones que
correspondan según el régimen general, al menos cuando existe un factor de atribución
subjetiva del empleador responsable.
El sistema de indemnizaciones por accidentes de trabajo previsto en el " Labour
Code"del Estado de California, Estados Unidos de América " y que es tomado por
varios estados de más de EEUU, se establece que en el caso de que un trabajador se
encuentre disconforme directa o indirectamente con la orden o decisión final que le
regula el régimen tarifado de indemnizaciones por infortunios laborales, como ser los
casos de discrepancia con la incapacidad determinada, montos de la indemnización,
modo en que se produjo el accidente, que la decisión haya sido irrazonable, injusta e in
equitativa podrá iniciar, podrá iniciar una acción civil ante la justicia en contra de su
empleador y en caso de que la acción prospere deberá la indemnización deberá ser
abonada por el "El fondo de Seguro de Empleadores", solventado por los empleadores,
está destinado a pagar indemnizaciones laborales por negligencias con los trabajadores
y todo lo relativo al excedente de las indemnizaciones laborales tarifadas. Asimismo, en
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el supuesto de que se pruebe la intención de dañar del empleador, está prevista una
sanción punitiva que asciende a 10 veces el monto de la indemnización que ascienden
generalmente a cientos de millones de dólares.
En otras palabras, el modelo de “opción con renuncia” que propone el proyecto
del P.E.N. de reforma a la LRT no era ni es establecido en otros países.
A modo de síntesis:
Luego que la Corte efectuara un valioso viraje jurisprudencial dejando de lado la
corriente economicista del derecho vigente en los “90”, y mandara al “mercado” a
amoldarse los derechos humanos y constitucionales, nos encontramos ahora de nuevo,
con un giro regresivo y una licuación de contenidos, impulsado por los actores del
sistema y aceptado por los funcionarios gubernamentales.
En definitiva el impedimento de la vía civil, ahora con el disfraz de una elección
de la víctima, es una salida gatopardista, que conlleva una falacia formal, que
desnaturaliza los principios y garantías constitucionales de acceso a la justicia, de
reparación integral, de no discriminación, de protección del trabajo subordinado y de
progresividad.
¿Cuál es el motivo de privar a la víctima de una reparación tarifada a cuenta de
la integral?.
Como respuesta, la única imaginable es la eterna reivindicación de los obligados
del sistema de la reducción del costo del seguro y la teleología lucrativa de las
compañías aseguradoras, transfiriendo ese costo a las víctimas.
Seguir sosteniendo la necesidad de obstaculizar el acceso a la justicia de las
víctimas, a mérito de operar sobre las acciones por daño, propias del derecho común,
implicará un tratamiento discriminador a los trabajadores, que determinará nuevos
planteos de inconstitucionalidad al nuevo régimen de riesgos del trabajo.
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