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Inconstitucionalidad del Art. 39 L.R.T. en Buenos Aires

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La Declaración de Inconstitucionalidad del Artículo 39 Párrafo 1ero.

Según
La Suprema Corte de Justicia de La Provincia de Buenos Aires

Por Horacio Schick

La Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires ha dictado


dos trascendentes sentencias declarando la inconstitucionalidad del artículo 39
1
párrafo 1ero de la L.R.T. en los casos “Yaman” y “M. L. y Otros c Municipalidad
de San Isidro”2.

Estos pronunciamientos constituyen una evolución respecto a la doctrina de

los casos “Castro” 3 y “Abacca”4 del citado Tribunal, y la aplicación en el ámbito de


la Provincia de Buenos Aires del precedente “Aquino” de la Corte Suprema de

Justicia de la Nación5.

En el caso Yaman el Tribunal del Trabajo Nro 5 de Quilmes declaró la


inconstitucionalidad de los arts. 6 ap. 2 y 39 ap. 1 de la ley 24.557 e hizo lugar a la
demanda por la que reclamaba el cobro de una indemnización por los daños y
perjuicios por el padecimiento del actor de una dolencia columnaria
(espondiloartrosis, espondiolosistesis y artrosis reaccional), así como una
hipoacusia bilateral por trauma acústico, enfermedades que le originaron una

1
Suprema Corte de Justicia de Provincia de Buenos Aires, 11.05.05, Expediente 81.826, autos
“Yaman, Gabriel R. contra Du Pont Argentina S.A. Daños y perjuicios"

2
M. L., E. D. y A. R. C. -, N. V., L. B. , E. D. , M. C. y A. O. C. contra la Municipalidad de San Isidro.
3
SCJBA L. 81.216, sent. del 22-X-2003. "Castro Héctor Jesús c/ DYCASA S.A. y otros s/
reparación daños y perjuicios”.
4
SCJBA.2005,03/07,Abacca José c/Cinamyd Argentina S.A.y/o Santo José, La Ley –
Responsabilidad Civil y Seguros,2005,pag. 81.
5
"Recurso de hecho. Aquino, Isacio c/Cargo Servicios Industriales S.A." (sent. del 21-IX-2004,
publicado en "La Ley", suplemento especial del 27-IX-2004)

1
incapacidad del 21,59% de la total obrera y condenó a la empleadora al pago de
la suma de $48.317,50 en concepto de indemnización integral por los daños
materiales y morales sufridos por el trabajador. Si eventualmente se hubiera
reparado por la LRT le hubiera correspondido sólo la suma de $6.924,50, según
lo declaran los Jueces intervinientes..
Si bien no fue objeto del recurso extraordinario es dable destacar que el
Tribunal del Trabajo interviniente hizo lugar a la reparación de las enfermedades
reclamadas por el actor que no se encontraban incluidas en el listado cerrado
previsto por el artículo 6 apartado 2do. de la L.R.T. pero que guardaban relación
de causalidad con las tareas prestadas por el trabajador.
El Tribunal de Trabajo se sustentó en dos argumentos distintos pero que
determinaron el mismo resultado condenatorio.
Por un lado se sostuvo que para otorgar amparo a las enfermedades no
enlistadas no era necesario declarar la inconstitucionalidad de la LRT, ya que son
indemnizables en el marco del derecho común, dado que al trabajador no le
corresponden las prestaciones del sistema tarifado, por lo que no está limitado por
la valla del art. 39 , párrafo 1ero. de la LRT. Si no hay prestaciones, no hay
eximición alguna de la responsabilidad civil.
También hemos sostenido conjuntamente con otros especialistas que la
expresión contenida en el 2do párrafo in fine del articulo 6to de la LRT, de que las
"enfermedades no incluidas en el listado como sus consecuencias no serán
consideradas resarcibles", sólo debían ser interpretadas dentro del estrecho
marco de la L.R.T.. No puede concluirse que si el siniestro no está contemplado
en la LRT sus consecuencias no serán reparables, conclusión que se impone
máxime cuando existe una norma que ampara a todos los ciudadanos del país
cuya aplicación, en estos casos, no se encuentra vedada por una disposición
especial, lo que impone la responsabilidad en razón del riesgo creado (art.1113) o,
en su caso, de la culpa o negligencia de aquél que dio origen con su conducta al
evento dañoso (art.1109 CC). De lo contrario, se produciría una verdadera
autorización a los empleadores para dañar, en abierta conculcación con el art. 19
de la Constitución Nacional, interpretación que a todas luces resulta inconcebible.

2
En este orden de ideas, la mayoría de las Salas de la C.N.A.T. adopta este
criterio. 6,como también el Tribunal de Trabajo Nro 2 de Morón.7
Pero volviendo al caso Yaman, también el tribunal de Trabajo interviniente
declaró la inconstitucionalidad del art. 6 apartado 2do. de la LRT al entender que
la exclusión de las enfermedades laborales que afectaban al actor del marco
tarifado de la LRT sería claramente violatoria del “alterum non laedere” del art. 19
de la C.N. y otras normas constitucionales como los artículos 16,17,18 y 31 del
mismo cuerpo normativo superior.
Estas decisiones del Tribunal no fueron objeto de cuestionamiento por parte
de la demandada recurrente ante la Suprema Corte, quien sólo ocurrió por la
declaración de inconstitucionalidad del art. 39 de la L.R.T., que también así fue
declarada por el Tribunal de Trabajo.
La posición mayoritaria de la Suprema Corte en los dos casos bajo análisis
fue que para resolver los planteos de inconstitucionalidad de esta norma había
que comparar, las indemnizaciones tarifadas que la LRT da a la víctima con
relación al resarcimiento integral, para verificar si se daba un perjuicio relevante
constitucionalmente al trabajador, en particular con el artículo 19 de la C.N.-
Se tomo como fuente interpretativa lo decidido por la Corte Suprema en el
referido precedente “Aquino” en el cual se perfilaron dos posiciones.
La primera sostenida por los Ministros Petracchi,Zafaroni y Highton que
determinaron que la veda de acceso a la reparación integral del Derecho Civil y el
acceso a la justicia para obtener dicho reclamo constituía en si mismo una
inconstitucionalidad absoluta del articulo 39 párrafo 1ero de la LRT.

6
vg.: C.n.a.t. sala I, sentencia nº 79.784, del 30.08.02, en los autos: "Sandoval Eyzaguirre Juan de
la Cruz c/Asociación Francesa Filantrópica y de Beneficencia s/accidente", Cnat, Sala X, en la
sentencia nº 9.231, del 26.02.2001 autos: "Fernández, Hipólito c/Tecnucon s.a. y otro s/
accidente";Cnat,Sala VII, "Rial, José María c/ Decker Indelqui S.A. y otros s/ accidente- acción civil"
(expte nº 18.170/99,) sentencia nº 36.039, del 18 de marzo de 2002, Cnat, Sala VI: "Fernández,
José Ernesto c/Decker s.a. s/accidente acción civil" del 26 de marzo. de 2.001. Sala VI;. Cnat,
Sala IX,"Perrino, Juan c/ Guillermo Decker s.a. s/ accidente -acción civil", expte. nº 8.532/99,
sentencia nº 9585/02. del 4 de abril de 2002,
7
Tribunal de Trabajo Nº 2 del Departamento Judicial de Morón, en los autos caratulados: "Silguero,
Marcelino Ricardo c/ Inciarte S.R.L. y Otros s/Accidente", Expte Nº 27.515 el día 26 de abril de
2002.-

3
En cambio los Jueces del mas alto Tribunal Belluscio, Maqueda y Boggiano
sin perjuicio de reconocer el derecho a la reparación integral que tiene toda
víctima incluida la laboral, interpretaron que debía verificarse en cada caso
concreto si existía lesión al articulo 19 de la C.N.
La mayoría de los Jueces de la Corte Provincial, adhieren a esta segunda
postura y confirmaron la declaración de inconstitucionalidad del artículo 39 párrafo
1ero. de la L.R.T. luego de efectuar una comparación o cotejo entre los dos
sistemas, concluyendo que los casos concretos el sistema de la ley especial
otorgaba una indemnización “irrisoria e irrazonable” que no reparaba el daño
causado por el empleador y no satisfacía el Test de razonabilidad que impone el
artículo 28 de la C.N. Asimismo los jueces reinvidican la actuación de los
Tribunales de Trabajo intervinientes que habían sustanciado todo el proceso para
recién declarar la inconstitucionalidad en el momento de dictar la sentencia
definitiva.
Una observación nos merece esta solución en relación al caso Yaman
referido a las enfermedades laborales. A nuestro entender el criterio comparativo
no sería operativo en los supuestos de afecciones no enlistadas como las que se
reclamaron en la causa, nos referimos, en la causa que se comenta, a las
afecciones columnarias, ya que según el sistema cerrado del artículo 6to. párrafo
segundo la LRT nunca podrían haber sido reparadas por el sistema.
Si en cambio, según el razonamiento de la Suprema Corte, sería aplicable
la comparación respecto a la enfermedad auditiva, en tanto la misma esta
contenida en el listado del decreto 658/96.
Otra reflexión que nos merece el criterio comparativo, es que no existen
supuestos en que las indemnización tarifada pueda llegar a ser superior a la
integral del derecho civil, ya que como los resaltaron los Ministros Petracchi y
Zaffaroni las primeras reparan, en forma acotada y con topes, sólo la pérdida de
ganancias futuras del trabajador por la incapacidad laborativa. A ello cabe agregar
que las incapacidades superiores al 50% de la T.O. son abonadas en el sistema
tarifado mediante una renta periódica, mientras que en el derecho civil no existe
imposición de cobro fragmentado.

4
Es dable destacar que la posición comentada no es unánime por cuanto el
Dr. Negri, ratificando la posición adoptada en anteriores fallos, afirmó en los dos
pronunciamientos que se comentan que la limitación de acceso de los
trabajadores a la vía civil articulo 39 párrafo 1ero de la LRT, constituye “un
distingo inaceptable entre aquellos y cualquier otro habitante de la Nación
respecto de los terceros que los dañan y perjudican”. Entiende este magistrado
que la “falta de equivalencia matemática” con el sistema implementado por la LRT
no es de por si sola demostrativa de discriminación, del articulo 39 sino que el
perjuicio se patentiza porque lisa y llanamente determina “la cancelación del
derecho de los damnificados a la reparación del daño así como a su integralidad”
Respecto a la responsabilidad de la Aseguradora de Riesgos del Trabajo,
en el caso “Yaman”, la Suprema Corte aclaró que no era objeto de
pronunciamiento, atento que la desvinculación de aquella del pleito decidido por el
Tribunal de Trabajo no fue cuestionado por la demandada recurrente.
De tal manera que la responsabilidad extracontractual de las ART en el
marco del artículo 1074 del Código Civil es un tema pendiente que seguramente el
Supremo Tribunal Provincial tendrá oportunidad de pronunciarse en el futuro.
En la segunda sentencia objeto de análisis se refería a la muerte de un
trabajador que cayó desde una planta alta por la abertura de un montacargas en
desuso.
El Tribunal del Trabajo Nº 4 de San Isidro resolvió acoger el planteo de
inconstitucionalidad del art. 39 de la ley 24.557 e hizo lugar a la demanda por la
reparación civil integral, en base a los artículos 1109 y 1113 del Código Civil y 75
de la L.C.T., condenando a la accionada a pagar a la suma de $ 211.776 en
concepto de daños y perjuicios materiales y morales a favor de la viuda e hijos
menores, sin perjuicio de que la viuda podría seguir cobrando la renta vitalicia por
la reparación tarifada de la LRT.
A más de resolver la cuestión constitucional, el Tribunal sostuvo que la
percepción de la renta vitalicia por la esposa del trabajador fallecido -de
conformidad con las disposiciones de la L.R.T.- no resultaba óbice para reclamar
una indemnización con fundamento en el derecho común, en tanto que por esta

5
última vía se perseguía una reparación de tipo integral comprensiva tanto del daño
material como el moral.
Consideró el “a quo” que no resultaba equitativo que los accionantes
cobraran dos indemnizaciones por el mismo hecho, razón por la cual resolvió
descontar de la indemnización por daños, la suma integrada por la aseguradora de
riesgos del trabajo a la compañía de seguros de retiro, para abonar la renta
vitalicia que - aquellos venían percibiendo.
Quedó una vez más desestimada cierta peregrina y aislada jurisprudencia
que, fundada en la teoría de los "actos propios", pretendía cercenar el derecho
a la percepción de la reparación integral, por el hecho de que la víctima
reclamante hubiera percibido las prestaciones de la L.R.T. 8
Para evaluar el monto resarcitorio el Tribunal de Trabajo determinó que
correspondía indemnizar a los deudos “con una suma que les permitiera
mantener un estándar de vida similar al que habrían tenido en caso de no
haberse visto afectados por la pérdida de quien había sido su cónyuge y padre”.
Todas las circunstancias referidas quedaron firmes, siendo la única
cuestión sobre la cual se pronunció la Suprema Corte fue la relativa a la
inconstitucionalidad declarada del art. 39 ap. 1 de la ley 24.557, decisión que fue
confirmada.
La Suprema Corte también ratificó en este pronunciamiento la doctrina
sentada en"CASTRO, Héctor Jesús c/ DYCASA S.A. y otros s/ reparación daños
y perjuicios”.9, como también tuvo en cuenta lo señalado por la Corte Suprema
Nacional en el caso “Aquino” en el sentido de que los damnificados tienen el
derecho a la reparación de todos los daños que puedan sufrir: incapacidad
física, psíquica, moral, pérdida de ganancia, perjuicios en la vida de relación,

8
En identico sentido ver SCJBA “Romero Jose C/Conarco Alambre y Soldaduras, 24.09.03”

9
"CASTRO, Héctor Jesús c/ DYCASA S.A. y otros s/ reparación daños y perjuicios” citado en 1:
donde se resolvió “que si del cotejo de la indemnización tarifada por la L.R.T., e impugnada la
misma, resultare que existe "una grave insuficiencia en el valor garantizado por el régimen de la ley
24.557 como reparación (a cargo de la A.R.T.), el trabajador que hubiere logrado acreditarla en el
marco de un proceso con amplitud de debate y prueba como el diseñado por la ley 11.653, podrá
obtener del patrono la diferencia del valor, según el quantum que el tribunal del trabajo reputare
suficiente para resguardar los derechos constitucionales inherentes al bien jurídico protegido (arts.
14, 14 bis, 17, 19, 28 y 33, Constitución Nacional)”,

6
lesión estética. De tal modo que para que una indemnización sea considerada
justa no puede existir daño que no sea cabalmente reparado.
En cambio la L.R.T. sólo otorga, en forma amenguada, la reparación de la
pérdida de ganancias que sufre el trabajador por el infortunio, sólo basada en
sus haberes sujetos a aportes, por lo tanto el resto de los daños los resarce la
reparación civil.
Se tuvo también en cuenta, el caso “Aquino”, en especial a la posición de
los Ministros Maqueda, Belluscio y Boggiano en el sentido de que resultaría
necesario realizar una comparación entre distintos regímenes preparatorios para
verificar el agravio constitucional. Así señalan como línea interpretativa del
Tribunal que: “es indispensable verificar en cada caso la lesión experimentada a
consecuencia de la inaplicabilidad del régimen indemnizatorio basado en la
responsabilidad civil, que consagra el art. 39 de la ley 24.557, para concluir
afirmando o desconociendo la validez constitucional de esta norma” (voto del
doctor Soria)
Como parámetro para verificar la insuficiencia de las prestaciones de la LRT
también fundándose caso "Aquino" se expresó que: “la comparación o cotejo han
de llevarse a cabo según los términos de la extensión del resarcimiento al que la
víctima accedería aplicando el régimen de responsabilidad emergente de los arts.
1109 y 1113 del Código Civil” ya que estos reglamentan:” el deber de no dañar
consagrado en el art. 19 de la Constitución nacional”.. “régimen que regula
cualquier disciplina jurídica ("Fallos", 308:1118), aplicable a todos los habitantes
de la Nación (art. 1, Código Civil), su reemplazo por una normativa especial de
responsabilidad sólo puede ser constitucionalmente válido en tanto pueda de ésta
predicarse una suficiencia reparadora que, a tenor de las peculiaridades de cada
litis, se aproxime o armonice con la que pudiera corresponder bajo el derecho
común”.
En este entendimiento se entendió en el fallo que la prestación que la ley
especial otorgaba era insuficiente para reparar adecuadamente el daño sufrido, lo
que se veía agravado por la imposición de cobro mediante de una renta de $
252,36 por mes imposibilitando de disponer en forma integra dicha exigua

7
indemnización.
El resultado de la aplicación de esta reparación acotada era que quedarían
sin reparar una serie de daños que sufrieron los derecho habientes. Así por
ejemplo quedaban sin reparación los hijos mayores no incluidos en la renta
vitalicia; el daño material resultaba sólo parcialmente resarcido en relación al
monto por la reparación civil que fijó el Tribunal de Trabajo; el daño moral también
quedaría lisa y llanamente sin resarcimiento;
También fueron merituados las eventuales ventajas comparativas de la
reparación especial, en relación al costo económico financiero de transitar un
proceso judicial en pos de obtener una indemnización mayor, concluyendo que en
el caso, dicha indemnización tasada resulta significativamente menor que la
integral obtenida al cabo de tramitar el juicio.
La eventual celeridad y automaticidad de las prestaciones tarifadas
invocada por los creadores y defensores del sistema restrictivo de la LRT, no
compensaba el grave desfasaje reparatorio de ésta última en relación al régimen
civil, lo que determinó que se condenase a la empleadora que tuviera que
responder por la porción del daño no cubierta por el régimen legal de riesgos del
trabajo, desde que la suma integrada por la aseguradora de riesgos fue
descontada del importe total a abonar por la demandada.
El Ministro Roncoroni puso de relieve que suponiendo que el régimen de la
LRT fuera de seguridad social, y que establezca un sistema cerrado que no
contemple la reparación integral, lo que es inaceptable, es que el mismo sistema
inhiba el acceso a éste último resarcimiento, que hunde sus raíces en el régimen
general de la responsabilidad civil que campea en todo el "derecho privado común
o general" y en cada una de sus ramas, entre las que se cuenta el derecho
laboral”
Una reflexión también nos merece el interrogante que expone el Dr.
Genoud en el sentido de que: “¿Debería el Estado nacional asumir el pago de las
diferencias cuando los empleadores sean pequeñas y medianas empresas,
limitando esa responsabilidad a los procesos judiciales que hubieran tramitado con
anterioridad a la declaración de inconstitucionalidad del régimen del art. 39,

8
evitando así que parte de su capital sea desafectado de la actividad productiva y la
creación de empleo?”
En nuestra opinión dicho interrogante debe ser respondido en forma
negativa. Desde la misma sanción de la LRT, en 1995, y aún antes de su puesta
en vigencia, ya la doctrina y los congresos científicos pregonaron la
inconstitucionalidad del articulo 39 párrafo 1er. de la LRT. En 1996 aparecieron las
primeras declaraciones de inconstitucionalidad de los valientes jueces de la
Provincia de Buenos Aires. De allí en adelante las sentencias judiciales se fueron
sucediendo a lo largo y ancho del país.
De manera que nadie puede llamarse a sorpresa sobre el resultado más
probable que incierto, que el torrente de pronunciamientos a lo largo de estos años
determinaría que la Justicia en el Estado de Derecho iba a llegar en algún
momento, superando el fundamentalismo de mercado de los que crearon la archí
cuestionada norma y los legisladores complacientes que la sancionaron a pie
juntillas.
Por otra parte, la socialización del riesgo empresario al transferirlos a toda
la sociedad desconoce, que durante estos 8 años de vigencia de la LRT , las
víctimas laborales, en su inmensa mayoría, fueron expropiadas de sus justos
derechos a una reparación integral de los daños sufridos y sólo una ínfima minoría
pudo acceder a estas indemnizaciones luego de batallar largos años en la justicia.
Mientras ello ocurría, el sector empleador se veía beneficiado con un costo del
seguro que era uno de los más bajos del mundo, (actualmente en promedio de un
2% de la masa salarial, lo que equivale a menos de $ 18 pesos también promedio
por trabajador).
Recordemos que según las estadísticas de la Superintendencia de Riesgos
del Trabajo que los últimos años se han producido alrededor de 400.000
10
accidentes laborales por año, sólo considerando los 5.000.000 de trabajadores
registrados y no computando los sufridos por los 4.700.000 no registrados, siendo

10
Según la S.R.T. en el año 2001, se registraron 406.000 accidentes, en el 2002, 344.000. y en el
2003:414.000, verificandose en el este último año registrado que el aumento de la siniestralidad fue mayor
que el crecimiento de la actividad económica.

9
que los casos en tramitandos ante la justicia no alcanzan siquiera al 1% de esos
siniestros.
Sobre este tópico trae a la memoria la frase del Fiscal General del Trabajo
Dr. Eduardo Álvarez quien a poco de sancionarse la LRT señaló que esta ley era
“erga omnes: “era contra todos”, y por supuesto afectaría a los empresarios
imprevisores.
Finalmente puede observarse que en la reforma de la L.R.T. proyectada
por el Ministerio de Trabajo, al establecer la vía civil como una opción excluyente,
cuyo ejercicio implica el renunciamiento a la reparación tarifada, y a la inversa la
percepción de esta última determina la perdida de la civil, se contradice con la
jurisprudencia tanto de la Corte Nacional en el caso Aquino, como la de los fallos
de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, que estamos
comentando, colocando a la víctima en un status inferior a la actual L.R.T., en el
escenario posterior a estos fallos.

10

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