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GASTROENTERITIS

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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria


Universidad Nacional Experimental de los Llanos centrales “Rómulo Gallegos”
Núcleo: José Tadeo Monagas
PNF: Nutrición

GASTR
OENTE
RITIS

Facilitador Autora

Negrín Ángeles CI: 32.223.349

Altagracia de Orituco 07 de Noviembre del 2024


Gastroenteritis
Es una inflamación y/o disfunción del intestino producida por un germen o sus
toxinas, que da lugar a una alteración de su capacidad para regular la absorción y secreción
de sales y agua, produciendo diarrea. Las toxinas pueden estar preformadas en los
alimentos o bien ser liberadas por el agente causal una vez ingerido y tras invadir la mucosa
desde la luz intestinal. Es un proceso agudo que cura espontáneamente en unos pocos días,
por lo que se suele hablar de gastroenteritis aguda.

Síntomas
Los síntomas que aparecen con mayor frecuencia en general son diarrea
(disminución de la consistencia de las heces con un aumento del número de deposiciones)
asociada o no a vómitos y dolor abdominal tipo retortijón, con constante sensación de
defecar. No suele cursar con fiebre ni quebrantamiento del estado general y, en general,
cede en 3-5 días. Cuando el agente causal invade la mucosa intestinal y libera su toxina,
como es el caso de la Salmonella, Shigella y Campylobacter, el periodo de incubación es
superior (24-48 horas).
Cursa con heces menos voluminosas y puede observarse en ellas sangre y/o moco.
Presentan dolor abdominal intenso, fiebre y escalofríos. La resolución total del cuadro
clínico puede tardar 10-14 días.

Causas
Las causas más comunes de la gastroenteritis son: Virus (lo más frecuente),
Bacterias, Parásitos, Toxinas químicas Fármacos y medicamentos. Las infecciones que
producen gastroenteritis se pueden transmitir de persona a persona, especialmente si la
persona con diarrea no se lava las manos minuciosamente después de cada deposición. La
infección también puede producirse si una persona se lleva la mano a la boca después de
tocar un objeto (como un pañal o un juguete) contaminado por heces infectadas. Todos
estos tipos de transmisión en que intervienen heces infectadas se denominan transmisión
fecal-oral.
Una persona, y algunas veces un gran número de personas (en cuyo caso el brote de
la enfermedad se considera epidemia), pueden también infectarse al ingerir alimentos o
beber agua que ha sido contaminada por heces infectadas. La mayoría de los alimentos
pueden estar contaminados con bacterias y producir gastroenteritis, si no se cocinan
adecuadamente o no se pasteurizan. A veces se ingiere agua contaminada de manera
imprevista, por ejemplo cuando se nada en un estanque contaminado por heces de un
animal o en una piscina contaminada por heces de otra persona.
En algunos casos, la gastroenteritis se adquiere mediante el contacto directo con
animales portadores del microorganismo infeccioso.

Gastroenteritis Viral
Los virus son la causa más frecuente de gastroenteritis en los países desarrollados.
Algunos virus infectan las células que recubren el intestino delgado, donde se multiplican y
causan diarrea acuosa, vómitos y fiebre. Existen cuatro tipos de virus que causan
gastroenteritis: norovirus, rotavirus, astrovirus y adenovirus entérico (intestinal). La
mayoría de las infecciones por gastroenteritis víricas están causadas por Norovirus y
Rotavirus
El astrovirus puede infectar a personas de todas las edades, aunque es mucho más
frecuente en bebés y niños pequeños. En climas templados, la infección es más frecuente
durante los meses de invierno. En los climas tropicales, la infección es más frecuente
durante los meses de verano. La transmisión es fecal-oral. Los síntomas empiezan 3 o 4
días después de la infección.
Los adenovirus suponen la cuarta causa más frecuente de gastroenteritis vírica
infantil. Afecta más comúnmente a niños menores de 2 años. Las infecciones se producen a
lo largo de todo el año y aumentan ligeramente en verano. La infección se disemina por
transmisión fecal-oral y a través de las gotitas de humedad respiratorias, como las
producidas por la tos. Cualquier persona cercana puede inhalar estas gotitas e infectarse.
Los síntomas empiezan de 3 a 10 días después de la infección.
Otros virus (como el citomegalovirus y el enterovirus) pueden causar gastroenteritis
en personas con un sistema inmunitario deficiente.
Gastroenteritis Bacteriana
Las causas bacterianas más comunes de la gastroenteritis son: Campylobacter,
Clostridioides difficile (C. diff), Escherichia coli (E. coli), especialmente la cepa O157:H7,
Salmonella, Shigella y Estafilococos, causando intoxicación alimentaria por estafilococos.
La gastroenteritis bacteriana es menos frecuente que la gastroenteritis vírica. Las bacterias
causan gastroenteritis de diversas formas.
Algunas especies, como Vibrio cholerae, y cepas enterotoxigénicas de Escherichia
coli (E. coli) se adhieren al revestimiento de los intestinos de forma no invasiva y producen
enterotoxinas. Estas toxinas hacen que los intestinos secreten agua y electrolitos, lo que
produce una diarrea acuosa.
Otras bacterias (como el Staphylococcus aureus [véase también Intoxicación
alimentaria por estafilococos] Bacillus cereus, y Clostridium perfringens) producen una
exotoxina que pueden estar presentes en alimentos contaminados. El agente tóxico puede
causar gastroenteritis sin producir una infección bacteriana. Estas toxinas suelen causar
náuseas, vómitos y diarrea intensos. Los síntomas empiezan unas 12 horas después de
haber ingerido alimentos contaminados y remiten en unas 36 horas.
Algunas bacterias (como ciertas cepas de E. coli, Campylobacter, Shigella,
Salmonella y Clostridioides difficile) invaden el revestimiento del intestino delgado o el
colon. Allí, dañan las células y causan heridas (ulceraciones) que sangran y provocan una
pérdida considerable de líquido que contiene proteínas, electrólitos y agua. La diarrea
contiene glóbulos blancos (leucocitos) y rojos (eritrocitos) microscópicos y, a veces, sangre
visible.
Las bacterias Salmonella y Campylobacter son las que frecuentemente causan
diarrea en los países de nuestro entorno. Ambas infecciones se adquieren en la mayoría de
los casos por el consumo de carne de ave poco cocinada. La leche no pasteurizada también
es una posible fuente. En algunos casos, el Campylobacter se transmite por perros o gatos
con diarrea. La Salmonella se puede transmitir mediante la ingestión de huevos crudos o
semicrudos y al tener contacto con reptiles (como tortugas o lagartos), aves o anfibios
(como ranas y salamandras).
Las especies de Shigella también son una causa de diarrea bacteriana y suelen
transmitirse de persona a persona (especialmente en guarderías), aunque también se pueden
producir brotes de origen alimentario. La gastroenteritis por E. coli puede estar causada por
varios subtipos diferentes de la bacteria.
Actualmente, Clostridioides difficile (C. diff) es probablemente la causa bacteriana
más frecuente de diarrea y es la causa más frecuente de diarrea que se produce después del
tratamiento con antibióticos. No obstante, a veces también se da en personas que no han
sido tratadas con antibióticos. Los antibióticos matan las bacterias saludables que residen
normalmente en los intestinos, lo que permite a la bacteria Clostridioides difficile crecer en
su lugar. Clostridioides difficile produce una toxina que causa diarrea acuosa que puede ser
de leve a grave y sanguinolenta (véase también diarrea inducida por Clostridioides
difficile).
Hay otras bacterias que causan gastroenteritis, pero la mayoría son poco comunes.
La Yersinia enterocolitica puede causar gastroenteritis o un síndrome similar a la
apendicitis. La infección se adquiere comiendo carne de cerdo poco hecha o bebiendo leche
sin pasteurizar o agua contaminada. Varias especies de Vibrio (como el Vibrio
parahaemolyticus) causan diarrea si se consume marisco semicrudo. Vibrio cholerae, que
causa cólera, es responsable de la diarrea acuosa que a veces causa deshidratación grave en
personas que habitan en países de bajos recursos. Las epidemias pueden ocurrir después de
un desastre natural o en campamentos de refugiados. En raras ocasiones, la listeria puede
causar gastroenteritis alimentaria, pero con más frecuencia causa una infección en el
torrente sanguíneo o meningitis en mujeres embarazadas, recién nacidos o personas
mayores. Las Aeromonas se adquieren al nadar o al beber agua dulce contaminada o agua
salada. Plesiomonas shigelloides causa diarrea en personas que han comido marisco crudo
o que han viajado a países tropicales de bajos recursos.

Gastroenteritis Parásitaria
Los parásitos más frecuentes son: Giardia y Cryptosporidium. Ciertos parásitos
intestinales, en especial la Giardia intestinalis, se adhieren a las células del revestimiento
intestinal, causando náuseas, vómitos, diarrea y una sensación de malestar general. La
infección resultante, llamada giardiasis se da en cualquier parte del mundo. Si la infección
se vuelve persistente (crónica), puede evitar que el cuerpo absorba nutrientes (lo que se
denomina síndrome de malabsorción).
Por lo general, la infección se transmite por beber agua contaminada (en ocasiones
obtenida de pozos o de fuentes de agua no convencionales hallados durante caminatas por
la naturaleza o al ir de acampada), ingerir alimentos contaminados o por contacto de
persona a persona (como en el caso de las guarderías).
Otro parásito intestinal, llamado Cryptosporidium parvum, provoca diarrea acuosa
que algunas veces se acompaña de retortijones abdominales, náuseas y vómitos. La
infección resultante, llamada criptosporidiosis, es generalmente leve en personas por lo
demás sanas, pero puede ser grave e incluso mortal en personas que tienen el sistema
inmunitario debilitado. Se adquiere habitualmente al beber agua contaminada. Debido a que
es resistente a las concentraciones habituales de cloro, este parásito es la causa más común
de la enfermedad de las aguas recreativas.
Hay otros parásitos que pueden causar síntomas similares a los de la
criptosporidiosis, entre los que se incluyen Cyclospora cayetanensis y, en personas con el
sistema inmunitario deficiente, Cystoisospora belli y una serie de microorganismos
denominados microsporidios. La Entamoeba histolytica causa amebiasis, una infección del
intestino grueso y a veces del hígado y otros órganos. La amebiasis es una causa frecuente
de diarrea sanguinolenta en países donde el saneamiento es insuficiente.

¿Quién puede padecerla?


Puede padecerlo cualquier persona. Influyen factores propios del individuo
invadido, como una menor secreción de ácidos gástricos, una menor motilidad intestinal,
alteración de la flora intestinal habitual o un estado inmunodeprimido que puede aumentar
la susceptibilidad a la infección, reducir la cantidad necesaria de germen para iniciarla y
potenciar su gravedad.

Prevención
Puesto que la vía más frecuente de adquisición de una infección intestinal es a través
de los alimentos o agua contaminada, se debe cuidar el estado de los productos ingeridos,
tanto su conservación, como su cocinado.
No beber agua de ríos o fuentes estancadas, lavar adecuadamente la verdura que se
va a ingerir cruda, evitar el consumo de productos que tengan entre sus ingredientes huevo
crudo y hayan estado sometidos a altas temperaturas y un adecuado cocinado de carnes
pueden evitar muchas infecciones intestinales.

Diagnostico
-Evaluación médica
-Antecedentes de contacto con personas enfermas, ciertos animales o alimentos o agua
contaminados; viaje reciente; o uso de antibióticos
-Análisis de heces
El diagnóstico de gastroenteritis suele ser evidente solo por los síntomas, pero los
médicos consideran otros trastornos gastrointestinales que causan síntomas similares (por
ejemplo, colitis ulcerosa).
La causa de la gastroenteritis a menudo no es evidente y debe buscarse. A veces,
otros miembros de la familia o compañeros de trabajo han estado recientemente enfermos
con síntomas similares o bien se ha tenido contacto con ciertos animales. En otros casos, la
gastroenteritis puede provenir de aguas contaminadas o alimentos cocinados
inadecuadamente, estropeados o contaminados, como puede ocurrir con los mariscos
crudos o la mayonesa dejada fuera de la nevera demasiado tiempo. También pueden
proporcionar algunas pistas los viajes recientes, especialmente a ciertos países, donde la
probabilidad de la infección es mayor, y el uso reciente de antibióticos.
Si los síntomas son intensos o duran más de 48 horas, pueden examinarse muestras
de heces en el laboratorio para valorar la presencia de glóbulos blancos (leucocitos) y de
bacterias, virus o parásitos.
Las personas gravemente enfermas pueden necesitar análisis de sangre para
determinar si presentan desequilibrios de agua y electrólitos o pruebas para determinar
cómo funcionan sus riñones. Si los síntomas persisten más de lo esperado, el médico
necesita examinar el intestino grueso con un sigmoidoscopio (un tubo flexible de
visualización utilizado para explorar la parte inferior del tubo digestivo), con el fin de
determinar si la persona sufre una enfermedad como la colitis ulcerosa.
Tratamiento
-Líquidos y soluciones de rehidratación
-Medicaciones

Rehidratación: Habitualmente, el único tratamiento necesario para la gastroenteritis


es reposar en cama y tomar una cantidad adecuada de líquidos. Incluso una persona que
esté vomitando debe tomar tanto líquido como pueda, a pequeños sorbos y de forma
frecuente.
Si el vómito o la diarrea se prolongan o la persona se deshidrata gravemente, son
necesarios líquidos y electrólitos por vena (intravenosos). Dado que los niños se
deshidratan con mayor facilidad, deben recibir líquidos con un equilibrio apropiado de sales
y azúcares. Cualquiera de las soluciones disponibles comercialmente diseñadas para
reponer los líquidos perdidos y los electrólitos (denominadas soluciones de rehidratación
oral) son satisfactorias. Las bebidas carbonatadas, té, bebidas para deportistas o que
contienen cafeína y zumos de fruta no son apropiados. Si el niño es amamantado, debe
continuarse la lactancia materna.
A medida que los síntomas mejoran, la persona puede añadir gradualmente
alimentos a la dieta. Aunque a menudo se recomienda, no hay necesidad de limitar la dieta
a alimentos suaves como cereales, gelatina, plátanos, arroz, compota de manzana y pan
tostado. Sin embargo, algunas personas no toleran los productos lácteos hasta algunos días
después de tener diarrea.

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