ALBERTO MOTTESI UNIVERSITY
COORDINACIÓN DE ORIENTE
SEDE LUZ Y VIDA B/COLOMBIA
AULA NÚMERO: 3
TRABAJO # 4: LA PERSONA A QUIEN DIOS
UTILIZA
ELABORADO POR:
JOSE JULIAN CAICAGUARE CAICAGUAN, C.I. 8.299.751
MARIBEL TUAREZ DE CAICAGUARE, C.I. 8.292.224
PASTOR: JOSÉ JULIAN CAICAGUARE PRADO
INSTRUCTOR: LUZ MARINA LARA DE CAICAGUARE
BARCELONA, 10 DE JUNIO DE 2023
1 – Escriba breve reseña de cada uno de los siete deberes del
evangelista.
I. EL EVANGELISTA TIENE QUE ENTENDER SU AUDIENCIA: Al
prepararnos para una cruzada debemos anticipar las características
sobresalientes del grupo al cual predicaremos. Averiguar los elementos
mínimos que caracterizan en ese momento a ese pueblo en particular. Si
entendemos la audiencia a la que vamos a ministrar, comprendiendo y
apuntando a sus características más sobresalientes, conseguiremos
muchísima más efectividad, cuando proclamamos el Mensaje, el efecto de la
Palabra y el Espíritu alcanzan y afectan a muchas personas en diferentes
situaciones. Esto se aplica tanto cuando predicamos en una cruzada, en un
programa de radio o de televisión, por lo tanto como evangelistas debemos
tomar en cuenta los siguientes puntos:
En los medios masivos de comunicación, tenemos que definir el tipo
de personas que queremos alcanzar:
En el programa de radio y televisión, se debe tener en mente a un
individuo, mujer u hombre, entre 20 y 35 años, que vive en una
situación urbana y que está medianamente informado. No es un
intelectual y tampoco un ignorante. Es alguien que lee y oye las
noticias. En una escala de 0 a 10 en su relación con Dios, si 0 es su
punto de conversión, entonces el individuo al que quiero alcanzar
está entre el punto 4 y 5.
II. EL EVANGELISTA TIENE QUE ENTENDER LAS CORRIENTES
SECULARES DE PENSAMIENTO:
El evangelista debe saber hablar a una creciente población estudiantil.
El número de profesionales en su audiencia, será cada vez mayor, es por
eso que el evangelista necesita dar una palabra de autoridad, a través, de un
mensaje sencillo para confrontar a un mundo competitivo, que debe saber
que la Verdad de Dios no está en contra de la razón; que el Mensaje de
Cristo tiene algo que decir sobre la guerra y la paz, el desastre ecológico, los
problemas raciales, las crisis económicas, los dramas familiares, etc.
III. EL EVANGELISTA TIENE QUE ENTENDER MUY CUIDADOSAMENTE
EL TEXTO BÍBLICO Y SU CONTEXTO:
El evangelista debe saber cómo partir el “Pan de la Palabra de Dios”,
su mensaje tiene que estar centrado en la palabra de Dios, y para que esto
se cumpla el evangelista tiene que descubrir que dijo el texto para ese
tiempo específico de la historia y hacer un puente para nuestro tiempo
relacionado con nuestra situación actual. Por ejemplo: los evangelistas que
saben partir el pan de la palabra de Dios, son los que Dios va a utilizar para
abrirle los ojos velados de las personas que no pueden reconocer a
Jesucristo como su Señor y Salvador. “Y aconteció que estando sentado con
ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y le dio. Entonces les
fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su
vista” (Lc. 24:30-31) .
IV. EL EVANGELISTA DEBE RESPALDAR SU MENSAJE CON UNA VIDA
SANTA: Estar reconciliados con Dios nosotros mismos para poder llamar a
otros a una reconciliación. El mensaje debe ser dado desde una plataforma
de Santidad. Santidad en nuestra vida personal: pensamiento, actitudes,
carácter, administración del dinero, familia, relación con otros predicadores.
Escrito está en: 2 Timoteo 2:20-21 “Pero en una casa grande, no
solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de
barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. Así que, si
alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado,
útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra”.
V. EL EVANGELISTA DEBE TENER UN MINISTERIO DE AUTORIDAD
ESPIRITUAL: La autoridad la recibimos por haber sido llamados por Dios a
predicar su Palabra; luego la desarrollamos desde las plataformas: santidad,
oración, consagración, pasión evangelística y amor.
La autoridad es algo que depende del Espíritu Santo. Es el Espíritu
Santo el que revela al hombre su estado pecaminoso, el que aplica con gloria
y poder la Palabra en los corazones, el que convierte al pecador, el que
rompe las ligaduras de muerte.
Es el Espíritu Santo que capacita para vencer el poder de las
tinieblas. Pablo, en su primer campo misionero se encontró con un enemigo
formidable. Era un mago de nombre Elimas “Pero les resistía Elimas, el
mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al
procónsul” (Hch. 13:8), quien gozaba de gran influencia con el procónsul
de la región en contra de la fe. El apóstol, lleno del Espíritu Santo, lo increpó
y por un milagro lo cegó temporalmente y con ello, rompió el hechizo del
poder de las tinieblas sobre la isla de Chipre “Entonces Saulo, que también
es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, dijo: ¡Oh, lleno de
todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia!
¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora, pues, he
aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por
algún tiempo” (Hch. 13:9-11) Pablo señaló que Elimas era un instrumento de
Satanás y el Espíritu Santo le dio capacidad de vencerlo.
Debemos estar capacitados por el Espíritu Santo para enfrentar y
vencer el poder de las tinieblas, es la clave para alcanzar personas y ocupar
ciudades, para que las vidas a las que ministramos sean libertadas.
VI. EL EVANGELISTA DEBE TENER UNA CORRECTA RELACIÓN CON
LA IGLESIA LOCAL: El evangelista, de acuerdo a la Biblia, debe vivir y
ministrar bajo la autoridad del Cuerpo de Cristo, visible en una congregación
o asamblea de redimidos. Debe vivir bajo la autoridad y guía de la iglesia.
Debe hacer discípulos enseñándoles a vincularse con la iglesia para crecer
como servidores del Señor. La iglesia sigue siendo la representante de Dios
en la tierra.
Escrito está en Hechos 2:47 “alabando a Dios, y teniendo favor con
todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían
de ser salvos”
El siervo de Dios debe actuar y moverse bajo autoridad espiritual a
quien reporte, dé cuentas y obedezca en caso de ser amonestado.
VII. ¿CUÁL ES EL TIPO DE EVANGELISTA POR EL QUE CLAMA EL
CRISTIANISMO CONTEMPORÁNEO?
Evangelistas con visión, pasión y determinación. En los labios de
aquel que quiera ganar a otros para Cristo tienen que estar las Palabras del
Señor: “Por ellos, yo me santifico a mí mismo” (Jn. 17:19).
Evangelistas con la VISIÓN del Dr. Charles Simpson. Él fue el
fundador de la Alianza Cristiana y Misionera. El Dr. Simpson se levantaba a
las 4 de la mañana para orar. Iba a su oficina y se arrojaba sobre un gran
globo terráqueo. Oraba por cada nación de la tierra. Dios le usó para fundar
uno de los movimientos misioneros más importantes del cristianismo
moderno. Dios quiere darnos una visión-revelación de Él, mayor que nunca
antes, y lo quiere hacer para que seamos ejemplo en JUSTICIA, AMOR E
INTEGRIDAD.
Evangelistas con la PASIÓN de Juan Knox. Él pasaba noches
enteras de oración clamando: “¡Señor, dame Escocia o me muero!” ¡Dios le
concedió a Escocia!
Evangelistas con la DETERMINACIÓN de los hermanos Wesley. Ellos
vivieron en una época de decadencia espiritual. Las iglesias estaban vacías.
Un día en su habitación del colegio, los muchachos Wesley se determinaron
a llevar la Palabra de Dios por toda Inglaterra. Antes de que terminara esa
generación, cada hogar inglés tenía una Biblia, y desde Inglaterra salieron
misioneros a todos los rincones de la tierra. Simplemente porque dos jóvenes
no se conformaron con la situación y se determinaron a llevar la Palabra por
toda la tierra.
2 – Defina Visión y escriba que ocurre cuando no hay visión.
“Visión es la capacidad de ver lo que puede y debe hacerse, y cómo
lograr hacerlo”. En el ministerio, “si la visión es correcta, desembocará en
pasión que inevitablemente nos llevará a la acción.”
Dios quiere darnos una visión-revelación de Él, mayor que nunca
antes, y lo quiere hacer para que seamos ejemplo en JUSTICIA, AMOR E
INTEGRIDAD.
Salomón dijo: “Sin visión el pueblo perece”. Otra traducción más
fidedigna expresa: “Sin visión el pueblo se desenfrena”. (Proverbios 29:18).
Cuando los cristianos no tenemos visión (revelación), la gente se desenfrena.
Por la falta de visión en el Pueblo de Dios, ocurren tragedias en la
sociedad, abortos, crímenes, divorcios, opresión al pobre, abuso a la niñez,
hipocresía, la gente comienza a quebrantar la ley, la gente peca.
No hay revelación de Dios, en los hombres que son infieles a sus
esposas. En el pobre que corre a gastar su salario en licor.
Cuando no hay revelación de Dios: la gente no respeta la ley, se
lastiman unos a otros, se destruyen a ellos mismos, los cristianos se dividen,
las iglesias se atrincheran en sus posiciones exclusivistas.
“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y
oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos;
entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su
tierra” (2 Crónicas 7:14). Cuando el Pueblo de Dios sigue este patrón de
comportamiento, el pueblo afuera verá a Dios y será cambiado.
3 – A usted que le enseña cada uno de los siete aspectos de
la visión.
1) Visión de Dios: Esta es la visión más importante que necesitamos. Si la
visión es correcta nos llevará a decir como Juan: “Cuando le vi, caí como
muerto a sus pies” (Apocalipsis 1:17)
2) Visión de la Integridad: Todo ministerio: Debe estar bajo autoridad,
guardar pureza sexual y tener finanzas claras.
Proverbios 10:9 “El que camina en integridad anda confiado; mas
el que pervierte sus caminos será quebrantado”.
Números 32:23 “Mas si así no lo hacéis, he aquí habréis pecado ante
Jehová; y sabed que vuestro pecado os alcanzará”.
Job 27:5b “Hasta que muera, no quitaré de mí mi integridad”.
Salmo 26:11 “Mas yo andaré en mi integridad; redímeme, y ten
misericordia de mí”.
3) Caminando en Su Presencia: Debemos vivir en Su presencia, para
familiarizarnos con la Voz del Maestro. El rebaño nos seguirá si somos
personas que humildemente buscamos la dirección de Dios. Nuestra
autoridad espiritual está en proporción directa a nuestra humildad y
dependencia del Señor. Debemos cuidar “nuestros” planes, por buenos que
parezcan.
Salmo 40:1 “Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó
mi clamor”.
Juan 8:47 “El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no
las oís vosotros, porque no sois de Dios”.
Hechos 20:22-23 “Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a
Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; salvo que el
Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que
me esperan prisiones y tribulaciones”.
Juan 12:49-50 “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el
Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y
de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así
pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho”.
Proverbios 3:5-6 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes
en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él
enderezará tus veredas”.
4) Visión del Señorío de Cristo: Señor = Amo, dueño, jefe, soberano,
máxima autoridad. La única reacción correcta al Señorío de Cristo es la
entrega total. Nuestra visión del Señorío de Cristo debe llevarnos cada día a
ser menos semejantes al mundo y más semejantes a Jesús. Necesitamos
ser mujeres y hombres de visión clarísima para ser usados por Él. Dios está
más interesado en lo que somos que en lo que hacemos. Si lo que somos no
satisface Sus normas santas, entonces lo que hacemos es inútil.
Filipenses 2:5-11 “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en
Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios
como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma
de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de
hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y
muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un
nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble
toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios
Padre”.
Romanos 12:1-2 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de
Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo,
agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este
siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro
entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios,
agradable y perfecta”.
La norma de Dios para una vida entregada. “Presentar” es un acto
que incluye ramificaciones e implicaciones para el resto de nuestra vida. Es
dar toda la vida a Dios sin reservas.
La ofrenda (sacrificio) debe ser:
o Viva
o Santa
o Agradable
Agradar a Dios en nuestra vida privada como en público.
Revela que el Propósito de Dios para una vida rendida es:
o La transformación del carácter
o La regulación de la conducta
Lo glorioso es que Su voluntad es buena, agradable y perfecta (Rom.
12:2). ¡Gozo da servir a Cristo!
5) Visión de Nosotros Mismos: Dios quiere que tengamos esta visión de
nosotros mismos: TODOS PODEMOS CAMBIAR LAS COSAS.
Emerson escribió: “El mundo pertenece a los dinámicos”.
Sir Thomas Buxton dijo: “Lo que hace la diferencia entre un hombre y
otro, el grande y el insignificante, es la energía; esa determinación invisible,
el propósito que una vez concebido nada puede derribarlo. Esta capacidad
energética hará cualquier cosa que Dios quiere que se haga en este mundo,
y ningún talento, ninguna preparación, ninguna circunstancia, hará que un
hombre sea un hombre, si carece de ella”.
Sutiles – terribles – dañinos errores que nos afectan:
Que todo lo que sucede es porque Dios quiere que suceda.
Que no hay nada que podamos hacer con las cosas que
suceden, porque son nuestro destino.
• Romanos 8:37 “Antes, en todas estas cosas somos más que
vencedores por medio de aquel que nos amó”.
• 2 Corintios 2:14 “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo
en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor
de su conocimiento”.
• Deuteronomio 28:13 “Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola;
y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los
mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los
guardes y cumplas”.
• Isaías 54:1 “Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y
da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los
hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová”.
6) Visión del Mundo: Debemos conocer al mundo que tenemos que
alcanzar:
Corrientes seculares de pensamiento.
Política.
Arte – Teatro – Música – Deporte.
La actitud de la Iglesia frente al mundo.
La actitud de Jesús frente al mundo.
7) Estableciendo Metas: Tengamos sueños grandes; hagamos grandes
oraciones; esperemos grandes resultados:
Llenemos los medios masivos con los mejores programas de radio y
televisión.
Celebremos las cruzadas evangelísticas más grandes que podamos
celebrar.
Vivamos vidas íntegras e intachables.
Enseñémosle al infierno que Satanás y los impíos no son los dueños
ni los señores de las ciudades. Dios es el dueño, Jesucristo es el
Señor y nosotros Sus administradores.
Dejemos que Cristo sea el SEÑOR de nuestras vidas, AMO, DUEÑO,
JEFE, SOBERANO, MÁXIMA AUTORIDAD.
4 – Escriba la definición de Jesucristo como Señor.
Jesucristo como SEÑOR de nuestras vidas, es el AMO, DUEÑO,
JEFE, SOBERANO, MÁXIMA AUTORIDAD.
5 - Escriba breve reseña: El papel de la familia en el
ministerio.
1) ES UN EJEMPLO VIVO DELANTE DE SU FAMILIA: Llenar el corazón de
nuestra familia de paz, a través, de la integridad y sólidos principios. El
hombre íntegro (cuyo andar sea recto, limpio y seguro), proveerá a los suyos
de una bendita atmósfera de paz, seguridad y de la presencia de Dios en el
hogar. La mujer quiere tener por compañero a un hombre íntegro y de
principios sólidos. El hombre quiere tener por compañera una mujer sabia y
prudente. La mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos es una vida
cuyo testimonio sea digno de imitarse.
El cristiano no debe tomar ventaja ni aprovecharse de los demás. Las
pruebas más difíciles que se pasan, se tornan en bendición al no negociar
nuestros principios. Se debe ser fiel al Señor y a sus compromisos.
Escrito está 1 Timoteo 1:12 “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús
nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio”.
La mujer necesita a su lado un hombre “cuyo sí sea sí, y cuyo no sea no”.
Que no esconda, ni mienta o traicione. El hombre cuya veracidad en los
hechos diarios de la vida, marque la de los hijos y determine el carácter de
ellos. Que nuestros hijos digan: “Somos lo que somos por el papá que
tenemos”.
Escrito está en el Salmo 1:1-2 “Bienaventurado el varón que no
anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla
de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su
delicia, y en su ley medita de día y de noche”.
2) AMA AL SEÑOR CON TODO SU CORAZON: Cuando Dios ocupa el
primer lugar en el hombre, su mujer y sus hijos se sienten seguros. En el
trono de nuestro hogar, el lugar de privilegio, el sitio de honor lo debe ocupar
el Señor. Amándolo “con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro corazón y
con toda nuestra mente”.
Permitir que Jesús y el Espíritu Santo sean el centro de todo y tengan
el control, produce paz, deleite, gozo, prosperidad, crecimiento y victoria.
Cuando un hombre ama a Dios intensamente, la vida de la familia es como
una majestuosa sinfonía. En el hogar hay belleza, armonía, entendimiento,
perdón, fe y esperanza. Una mujer se realiza plenamente cuando su
compañero ama a Dios con todo su corazón. Cuando los hijos se asoman a
la oficina y ven a su papi, su gran papá, orando de rodillas y buscando el
rostro de Dios, se llenan de seguridad. Su papá sabe hacia donde lleva el
barco.
3) SIEMPRE TOMA BUEN CUIDADO DE SU FAMILIA: A causa del
ministerio, no se puede faltar a los deberes del hogar. Los pequeños detalles
deben estar en el corazón del ministro y llevar al núcleo familiar a estar
confiados.
El ministro debe suplir las necesidades de su familia, ya sean
materiales, emocionales, intelectuales o espirituales.
El hombre para su mujer no es sólo un proveedor. Es compañero, amigo,
consejero para los hijos y para ella, un padre a cabalidad. Ilumina la casa con
su influencia, infunde autoridad por sus hechos y trae paz por sus
convicciones. Sabe quebrantarse en sus oraciones y llena el corazón de su
esposa con su romanticismo.
4) MANTIENE VIVA SU TERNURA: Una mujer necesita que la amen. Tener
detalles importantes para la naturaleza femenina. Debe tener amor y la
habilidad de escoger el momento, la palabra o la actitud ideal cuando su
esposa lo necesita.
En el ministerio, mantengan la frescura del amor del noviazgo. El
romanticismo, también implica ayudar en los quehaceres de la casa.
“Si su vida de Familia no es correcta, algo sonará desafinado en su
Ministerio”.
5) SEAN AMIGOS DE SUS HIJOS: Sentirnos verdaderos amigos. Estar
presente cuando nuestros hijos necesiten de nosotros. Lo fundamental son
nuestros hijos. Jugar a la pelota con ellos, ayudarlos en sus deberes
escolares, ser amigos de sus amigos, compartir juntos actividades,
interesarse por sus vidas. Tener tiempo para nuestros hijos. Es saludable
que los padres reconozcamos los errores que cometemos con nuestros hijos.
Representar a nuestra familia, tener buen trato con esposa(o) e hijos.
La responsabilidad de los padres y madres es dar un buen ejemplo a
sus hijos y criarlos con principios y valores éticos, cristianos y bíblicos.
Los padres de familia debemos administrar muy bien el tiempo, de modo que
podamos dedicar tiempo de calidad a la familia; sólo así podremos en verdad
formar a nuestros hijos. Dar tiempo a la buena comunicación, a apoyarlos, a
instruirlos con sabios consejos de manera que ellos se sientan seguros con
el consejo de los padres. No hay mejor satisfacción que esa.
6 - ¿Cuáles son los dos principios inalterables de vida
familiar a seguir por el evangelista?
Uno: El mensaje más importante es el que compartimos con nuestra
familia.
Dos: El evangelista debe establecer sus prioridades.
1er Lugar: Su relación con Dios. Su amor y pasión por Jesucristo.
2do Lugar: Su familia.
3er Lugar. Su ministerio.
7 – ¿Por qué es necesario el Balance en la vida del
evangelista?
Si no hay balance algo está mal, tiene que haber un balance entre el
ministerio y la familia. El liderazgo familiar es igual de importante que el
liderazgo ministerial. El evangelista tiene que entender las prioridades que
tiene en su vida: 1) Dios: intimidad con la palabra, 2) Familia: que tu familia
sea el mensaje de orden, de integridad y de justicia, 3) Iglesia y Ministerio:
sujeto a la iglesia y al pastor y pasión por las almas. La persona que Dios
utiliza siempre cuida a su familia.
Es necesario el Balance en la vida del evangelista, porque su
ministerio será evaluado por su liderazgo familiar. Tiene que haber un
balance entre la consagración y el liderazgo familiar. Nuestra dedicación al
trabajo ministerial no nos puede hacer abandonar la familia.
La familia es prioridad delante de los ojos de Dios. Debe ser también
nuestra prioridad. Se debe ser un hombre o una mujer de Dios. Amar a Dios
con todo nuestro corazón. Trabajar ardientemente para Cristo. Pero debe
existir balance para poder ser un ministro aprobado.
“Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es
aprobado por los hombres” Romanos 14:18
.
8 – Explique brevemente los Cinco elementos insustituibles
del mensaje.
Nº 1: LA OBRA INSUSTITUIBLE DEL ESPÍRITU SANTO.
Es el Espíritu Santo el que revela al ser humano su estado
pecaminoso, el que aplica con gloria y poder la Palabra en los corazones, el
que convierte al pecador, el que rompe las ligaduras de muerte. Dice el Dr.
Jaime Crane: “El Espíritu Santo hace efectivo en el hombre, lo que Cristo
hizo posible en la Cruz”. Es como si Cristo con Su sangre firmara un cheque
a nuestro favor, y al presentarnos en el banco del Espíritu de Dios, Él hace el
cheque efectivo para nosotros.
Nuestro trabajo debe estar impulsado por la iniciativa del Espíritu
Santo. El Espíritu Santo convence al pecador de su situación de muerte
espiritual; Él guía al conocimiento práctico de la verdad de Dios; Él recuerda
a quien le sirve a Dios las palabras del Señor, palabras que son Vida. El
Espíritu Santo glorifica, en todo lo que hace, a Cristo. Él es Cristocéntrico. La
iglesia debe ser Cristocéntrica.
Ya en las vísperas de la Cruz, Jesucristo, reunido con sus discípulos
les dio la promesa de enviar el Espíritu Santo: “Y yo rogaré a Padre, y os
dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” (Jn. 14:16),
“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi
nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he
dicho.” (Jn. 14:26)
Jesucristo previo a su muerte, les definió el papel que el Espíritu
jugaría, para llamar la atención del pecador y volverlo a Dios, como para
capacitar a la Iglesia en su función de predicar y discipular: “...Os conviene
que yo me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros;
mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando El venga, convencerá al mundo de
pecado, de justicia y de juicio...” (Jn. 16:7-8), “Pero cuando venga el Espíritu
de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia
cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que
han de venir” (Jn. 16:13)
Nº 2: SENCILLEZ EN LA PRESENTACIÓN DEL MENSAJE.
Nuestra presentación será más sencilla, cuanto más confiemos en la
obra insustituible del Espíritu Santo. Nuestra comunicación se tornará más
simple; la Palabra ungida de lo Alto, en sí misma, lleva el Poder del Reino de
los Cielos.
Lo especial está en el trabajo del Espíritu Santo a través de una muy
simple presentación de la persona de Jesús y Su obra redentora.
No hay mejor sencillez para proclamar el Evangelio, que permitirle al
Espíritu Santo que nos moldee a la misma imagen de Jesús y en
consecuencia nos deje predicar y enseñar como Él también enseñó, con
autoridad.
Nº 3: ALTA NOTA DE ESPERANZA.
La esperanza de Cristo sana. La esperanza de Jesucristo es lo único
que puede sanar. Jesús vino a darnos: esperanza.
Cuando se predica en un estadio, los que se tienen por delante son
como los enfermos que llegan a un hospital; la multitud está formada por
huérfanos espirituales. Tienen soledad, se sienten vacíos, vienen arrastrando
años de miserias de todo tipo. Los recuerdos de golpes, hambres, abusos y
desprecios. Sus propios pecados acumulados, de todas formas y tamaños.
La culpabilidad que les carcome. No importa si son ricos o pobres, si son
cultos o ignorantes; traen la misma carga horrible del pecado. Se debe sentir
la compasión de Cristo en el corazón; todo lo que somos y tenemos, es el
poder del Espíritu Santo, para predicar acerca de la esperanza de Dios en
Cristo Jesús, Señor nuestro.
Existen hombres famosos, de gran reputación por su capacidad,
intelecto y personalidad, frustrado, desilusionado, carente de esperanza.
La Palabra de Dios lo llenar todo, la esperanza del evangelio brilla.
Cuando Cristo toca, algo nuevo y fresco de Dios inunda la vida. No se quiere
terminar; se quiere empezar. No hay muerte, hay vida. No hay llanto, se
sonríe.
Nº 4: LA MISERICORDIA.
Para representar el carácter de Cristo, nuestra presentación debe
estar saturada de amor. “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no
tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y
si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si
tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo
amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los
pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de
nada me sirve” (1 Corintios 13:1-3).
La Biblia dice que si no tenemos amor nada somos y de nada nos
sirve. Un cristiano saturado por el amor de Cristo, es uno de los más
poderosos atractivos para conducir a la gente hasta la puerta del Reino de
Dios.
Debemos amar entrañablemente al pecador. Fue a los religiosos de su
época a quienes Jesús trató rudamente: “Mas ¡Ay de vosotros, escribas y
fariseos hipócritas!...” Hipócritas quiere decir que: usan máscara, que
actúan, que por fuera representan una cosa, pero que por dentro la realidad
es otra. Por lo menos en trece ocasiones Jesús los llama: hipócritas, ciegos,
insensatos, necios, sepulcros blanqueados, inicuos, serpientes, generación
de víboras... y les pregunta: “¿Cómo escaparéis de la condenación del
infierno?” Mt. 23:33. Sin embargo, estos mismos líderes religiosos un día le
traen a una mujer que ha sido sorprendida adulterando contra su esposo.
Quieren probar a Jesús. La Ley de Moisés era clara, contundente: la mujer
debía morir a pedradas... Pero Cristo los confronta con su mismo pecado...
se fueron... “¿Dónde están los que te acusaban? ... Ni yo te condeno, vete,
pero no peques más” Jn. 810-11. Cristo, por la santidad de su vida, tenía el
derecho de tirar piedras, no las tira. Ama, tiene misericordia, no condena;
pero exhorta con la firmeza del que tiene autoridad. Cuando la autoridad se
ejercita en la salsa de la misericordia, siempre será bien aceptada.
Nº 5: LA INVITACIÓN EVANGELÍSTICA.
Este es un punto culminante y requiere de honestidad y fe. Aquí no
puede haber lugar a manipulaciones. No nos interesan números sino “frutos
que permanezcan” para Dios.
¿Invitación a qué?, nos preguntamos: Invitación a colocarse bajo el
señorío de Jesucristo y convertirse en uno de sus discípulos. Invitación para
darle a Cristo el gobierno central de nuestra vida. “Mas buscad primeramente
el Reino de Dios y su justicia, y todas las estas cosas os serán añadidas” Mt.
6:33.
La invitación se debe alinear con la Palabra de Dios. Debe depender
estrictamente del Espíritu Santo; es como si “Dios hablara por medio de
nosotros: reconciliaos con Dios” 2 Co. 5:20.
9 – Escriba la importancia de la invitación evangelística.
La importancia de la invitación evangelística, consiste en atraer a los
seres humanos a una relación dinámica con el Espíritu de Dios, conducirlos
bajo el señorío de Cristo, en el entendimiento de que aceptar a Cristo implica
darle a Él el gobierno total de la vida; significa convertirlos en genuinos
adoradores de Dios. Y esto incluye una intensidad espiritual y costo a pagar,
que no se encuentra en otro tipo de ministerio cristiano. El que quiera
conducir a las gentes al terreno de la entrega, tiene que vivir
permanentemente en el terreno de la entrega.
La predicación del Evangelio no concluye con la invitación. Esta es
una faceta importantísima del ministerio evangelístico; la otra faceta
comienza a desarrollarse en el seno de la iglesia local, donde el nuevo
convertido debe llegar a ser un discípulo genuino del Señor Jesucristo.
10 – Si sólo cuenta con tres minutos para una presentación
evangelística ¿Qué diría?
El apóstol Pablo compartió con los corintios: “Pues me propuse no
saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” (1
Corintios 2:2), y “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a
Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos, por amor a
Jesús” (2 Corintios 4:5). En estos pasajes Pablo habla de dos cosas: lo
que Cristo hizo, y lo que Jesús es. El mensaje evangelístico, debe
incluir ambas cosas, porque ellas son realidad de un mismo hecho: el
insondable amor de Dios por cada hombre y mujer del mundo.
a) LO QUE CRISTO HIZO:
Hablemos primero de lo que Cristo hizo: el apóstol Pablo hace una
declaración solemne con respecto a Cristo y Su obra: “Cristo murió por
nuestros pecados conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que
resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:3b-4)
Él está diciendo dos cosas:
Existe en primer lugar el hecho histórico. Cristo existió, vivió, se hizo
hombre, “el Verbo se hizo carne y habitó (Gr. puso su tabernáculo) en medio
de nosotros”. (Juan 1:14) “Si alguno niega que Cristo vino en carne, el tal no
es de Dios” 1 Juan 4:3
Por otro lado tenemos lo que se llama el hecho teológico, es decir la
implicación de Su vida y Su muerte en el Plan de Dios, y la manera como
todo ello afecta a la humanidad en general. “Murió por nuestros pecados
conforme a las Escrituras”. La vida de Cristo no es sólo la de un hombre
perfecto, que se estanca al nivel del educador, político, maestro, filósofo o
filántropo.
Lo que Cristo hizo se resume así: vivió como un hombre común,
sujetando aún su divinidad a la autoridad del Padre. Murió crucificado por
nuestros pecados. Resucitó de entre los muertos. Fue declarado el Señor y
está sentado intercediendo por Su Iglesia, hasta que regrese de nuevo a
consumar Su Reino. Todo esto para que “los que en Él creen tengan vida
eterna”, “tengan el derecho de ser llamados hijos de Dios”, “para ser
adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo”, “para que fuesen hechos
conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre
muchos hermanos” (Juan 3:16; Juan 1:12; Efesios 1:5; Romanos 8:29).
b) LO QUE JESÚS ES:
En segundo lugar tenemos lo que Jesús es. En la biografía eterna de
Jesucristo, el apóstol Pablo habla del proceso de humillación del Divino
Maestro de Galilea: “Haya pues en vosotros este sentir que hubo también en
Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios
como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma
de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de
hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y
muerte de cruz” (Filipenses 2:5-8)
Y finalmente lleva su vida, como si fuera el crescendo de una sinfonía,
hasta el climax glorioso de la Cruz del Calvario. Pero aquí, el músico sagrado
(porque creo que este pasaje era un himno), en un tono solemne, ritual, con
toda la instrumentación de la orquesta vibrando sonoras notas, da una de las
más hermosas declaraciones de toda la Biblia: “Por lo cual Dios lo exaltó
hasta lo sumo, y le dio el nombre que es sobre todo nombre. Para que en el
nombre de Jesús (el que es sobre todo nombre) se doble toda rodilla, de los
que están en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra (¿hasta los demonios
también?), y toda lengua confiese que JESUCRISTO ES EL SEÑOR, para
gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11). ¡Y esto es lo que Jesús es: el
Señor! Una palabra que implica y envuelve toda la autoridad del universo.
Con razón Él mismo dijo: “Toda autoridad me es dada en el cielo y en la
tierra. Por tanto id...” (Mateo 28:18b-19a)