ANALISIS PROVIDENCIA C-836/2001
Sentencia constitucionalidad C-836/2001
Fecha: 9 de agosto de 2001
Magistrado ponente: Rodrigo Escobar Gil
Tema: Doctrina Probable
Subtema: Garantías a la igualdad y Autoridad de juez
HECHOS JURIDICAMENTE RELEVANTES:
1. El demandado, declara la inexequibilidad del Art. 4 de la ley 169 de 1896 (Sobre
reformas judiciales), frente a la expresión “Cambio de la jurisprudencia cuando la
considere errónea”
2. Frente al derecho a la igualdad ante la ley y la igualdad de protección y trato por parte
de las autoridades
3. La vinculación de los jueces a la Doctrina probable y su relación.
PROBLEMA JURIDICO
¿La Corte Suprema de Justicia, según el Art. 4 de la Ley 169 de 1896, pueden considerar
erróneas en los diferentes sentidos, su jurisprudencia?
ARGUMENTOS DE LA CORTE CONSTITUCIONAL
1. La expresión ''erróneas'' que predica la norma demandada de las decisiones de la
Corte Suprema puede entenderse de tres maneras diferentes, y cada
interpretación da lugar a cambios jurisprudenciales por razones distintas.
a. En primer lugar, cuando la doctrina, habiendo sido adecuada en una
situación social determinada, no responda adecuadamente al cambio social
posterior. Este tipo de error sobreviniente justifica que la Corte cambie su
propia jurisprudencia.
b. En segundo lugar, la Corte puede considerar que la jurisprudencia resulta
errónea, por ser contraria a los valores, objetivos, principios y derechos en
los que se fundamenta el ordenamiento jurídico. En estos casos también
está justificado que la Corte Suprema cambie su jurisprudencia para evitar
prolongar en el tiempo las injusticias del pasado, haciendo explícita tal
decisión.
c. En tercer lugar, como resulta apenas obvio, por cambios en el
ordenamiento jurídico positivo, es decir, debido a un tránsito constitucional
o legal relevante.
2. Para interpretar correctamente el concepto de sometimiento de los jueces a la ley
y establecer el nivel de autonomía que tienen para interpretar el ordenamiento, el
juez constitucional debe partir de la premisa de que las potestades y prerrogativas
otorgadas a las autoridades estatales en la parte orgánica de la Constitución están
sometidas a un principio de razón suficiente. En esa medida, la autonomía e
independencia son garantías institucionales del poder judicial, que se legitiman
constitucionalmente en tanto que son necesarias para realizar los fines que la
Carta les asigna.
3. El derecho a la igualdad, consagrado en el artículo 13 de la carta, comprende dos
garantías fundamentales: la igualdad ante la ley y la igualdad de protección y trato
por parte de las autoridades. Sin embargo, estas dos garantías operan
conjuntamente en lo que respecta a la actividad judicial, pues los jueces
interpretan la ley y como consecuencia materialmente inseparable de esta
interpretación, atribuyen determinadas consecuencias jurídicas a las personas
involucradas en el litigio. Por lo tanto, en lo que respecta a la actividad judicial, la
igualdad de trato que las autoridades deben otorgar a las personas supone
además una igualdad y en la interpretación en la aplicación de la ley.
4. La labor del juez no pueda reducirse a una simple atribución mecánica de los
postulados generales, impersonales y abstractos consagrados en la ley a casos
concretos, pues se estarían desconociendo la complejidad y la singularidad de la
realidad social, la cual no puede ser abarcada por completo dentro del
ordenamiento positivo. De ahí se derivan la importancia del papel del juez como un
agente racionalizador e integrador del derecho dentro de un Estado y el sentido de
la expresión ''probable'' que la norma acuña a la doctrina jurisprudencial a partir de
la expedición de la Ley 169 de 1896. La palabra probable, que hace alusión a un
determinado nivel de certeza empírica respecto de la doctrina, no implica una
anulación del sentido normativo de la jurisprudencia de la Corte Suprema.
5. La función creadora del juez en su jurisprudencia se realiza mediante la
construcción y ponderación de principios de derecho, que dan sentido a las
instituciones jurídicas a partir de su labor de interpretación e integración del
ordenamiento positivo.
6. la doctrina dictada por la Corte Suprema proviene (1) de la autoridad otorgada
constitucionalmente al órgano encargado de establecerla y de su función como
órgano encargado de unificar la jurisprudencia ordinaria; (2) de la obligación de los
jueces de materializar la igualdad frente a la ley y de igualdad de trato por parte de
las autoridades; (3) del principio de la buena fe, entendida como confianza legítima
en la conducta de las autoridades del Estado; (4) del carácter decantado de la
interpretación del ordenamiento jurídico que dicha autoridad ha construido,
confrontándola continuamente con la realidad social que pretende regular.
7. Principio de Seguridad Judicial La certeza que la comunidad jurídica tenga de que
los jueces van a decidir los casos iguales de la misma forma es una garantía que
se relaciona con el principio de la seguridad jurídica.
8. las decisiones de la Corte Suprema, muestra porqué la norma dispone que la
doctrina probable está constituida por un número plural de decisiones judiciales
(tres decisiones uniformes sobre un mismo punto de derecho). Permite confrontar
reiteradamente la doctrina judicial con un conjunto más o menos amplio de
situaciones sociales concretas, pueda formular adecuadamente el alcance de los
principios que fundamentan su decisión.
9. El valor normativo formal de la doctrina judicial es una consecuencia de la
seguridad jurídica y de la confianza legítima en la administración de justicia, cuya
garantía resulta indispensable para el ejercicio de las libertades individuales.
DECISIÓN
De declarar exequible el artículo 4º de la Ley 169 de 1896, siempre y cuando se
entienda que la Corte Suprema de Justicia, como juez de casación, y los demás
jueces que conforman la jurisdicción ordinaria, al apartarse de la doctrina probable
dictada por aquella, están obligados exponer clara y razonadamente los fundamentos
jurídicos que justifican su decisión, en los términos de los numerales 14 a 24 de la
presente Sentencia.
SENTENCIA C-621 DE 2015
La Corte determinó que la doctrina probable y el precedente judicial, son dos vías distintas
para darle fortaleza a la decisión judicial y con ello contribuir a la seguridad jurídica y al
respeto por el principio de igualdad.
La doctrina probable establece una regla de interpretación de las normas
vigentes, que afecta la parte considerativa de la decisión judicial.
El precedente judicial establece reglas sobre la aplicación de las normas en
casos precisos, afecta por lo tanto aquellos casos cuyos hechos se subsuman en
la hipótesis y están dirigidos a la parte resolutiva de la decisión