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Las papas al horno de papá

Noel
Montserrat Vergara, Ilse Rodríguez, Emireth Teodoro,
Ana Sofía Gámez, Karol Geazul, Irving Enrique Hernández
“Las papas al horno de
papá noel”
Era una Nochebuena llena de movimiento y bullicio en el increíble pueblo
mágico de "Zacapeshpan" un pueblo mágico donde Papá Noel y sus elfos
habitaban, trabajando arduamente durante cada año para preparar la Navidad.
Pero había algo más que hacía este lugar tan importante, algo que todos los
habitantes esperaban con tantas ansias todos los años: la tradicional cena de
papas al horno con queso y jamón de Papá Noel.

Y es que era que, cada Nochebuena, sin falta el gran hombre de traje rojo,
tomaba su delantal, poniéndose a cocinar, y llenando el aire con el icónico y
bien conocido aroma para todos los elfos, papas derritiéndose poco a poco en
el horno.
Esto era considerado un momento sagrado para los elfos, un espacio
meramente destinado a la convivencia y alegría que marcaba el inicio oficial
de la Navidad.
Los regalos estaban listos, los renos, en calma, descansaban mientras que los
elfos se reunían alrededor de la mesa que era tan larga que parecía que no
tenía fin.

Jengi, un tierno pero inteligente elfo, portaba una gran sonrisa, ya que él y sus
amigos llevaban días hablando sobre el festín que estaba muy cerca. Tanto
que habían trabajado todos; pero en especial Jengi, Pepo y Peshpón, ( los más
cercanos a Papá Noel) que era inevitable que estuvieran más listos para
disfrutar la deliciosa cena que el hombre de barba blanca había preparado
para ellos.

Sin embargo, esta Navidad parecía extraña, pues había algo que se sentía
diferente. Papá Noel estaba más ocupado de la normal, los pedidos de regalos
habían aumentado, y el taller de Zacapeshpan se encontraba en pleno caos.
Habían juguetes volando por todos lados y un sinfín de cartas provenientes de
niños que deseaban todo tipo de regalos. A medida que se acercaba la icónica
noche, los elfos comenzaron a notar que algo estaba mal.

Los hornos, que estas alturas ya estarían


desprendiendo ese cálido aroma a queso y
papas, se mantenía completamente fríos y
apagados.
Jengi miraba ansioso hacia la cocina,
esperando ver a Papá Noel estar con su
delantal y gran sonrisa, pero este no estaba
por ningún lado. Algo andaba muy mal.
“Las papas al horno de
papá noel”
Llegó la hora de la cena, pero en lugar de los chistes, las risas y el
delicioso aroma de la cena, había cuchicheos por parte de los elfos en el
taller, así que, un sentimiento de decepción comenzó a aparecer en sus
corazones, cuando se dieron cuenta de lo que había ocurrido: PAPÁ
NOEL SE HABÍA OLVIDADO DE LA CENA.

-¿CÓMO ES POSIBLE?, ¿CÓMO ES POSIBLE QUE HAYA OLVIDADO


NUESTRA CENA? Era la pregunta que corría dentro de la cabeza de todos
los elfos, el momento que unía a todos había sido ignorado.

Jengi, Pepo y Peshpón, quiénes siempre habían admirado a Papá Noel,


intentaban contener su animo alto, pero no podían mantener el
sentimiento un momento de decepción que estaba creciendo en sus
corazones.

"Tal vez está demorando un poco...", dijo Jengi tratando de encontrar una
excusa para el imperdonable retraso de Papá Noel, sin embargo, las
horas pasaban y pasaban, pero no había rastro de Papá Noel, y mucho
menos de las papas.

Mientras tanto, Papá Noel estaba en su taller revisando sus largas listas y
ajustando sus detalles de última hora, para asegurarse que todos los
niños del mundo tuvieran un regalo que recibir esa noche. Estaba tan
sumergido en su trabajo, que no se había dado cuenta de la hora, ni de
las caras tristes que empezaban a pintar en los elfos.

Finalmente, un elfo llamado Ermenegildo, que siempre había sido muy


tosco y malhumorado, expresó lo que muchos elfos querían decir, pero
no se atrevían. "¡ESTO NO LO PUEDO ACEPTAR!, ¡ NOS OLVIDÓ!", Nos dejó
a todos de lado después de nuestro arduo trabajo. ¡ Ahora ni siquiera
puede darnos nuestras papas al horno! Gritó, mientras el resto de los
elfos observaban con sorpresa y empezaban a estar de acuerdo con
Ermenegildo.
“Las papas al horno de
papá noel”
En poco tiempo, la decepción se transformó en rabia. Los elfos que antes
estaban inundados de alegría comenzaron a murmurar entre ellos.

-"Si nosotros, que somos la razón por la que la Navidad existe no podemos
ser reconocidos, ¿por qué deberíamos salvar la Navidad?"- dijo Peshpón,
alimentando la frustración del grupo. (Zacapeshpan estaba muy tenso).

Los elfos enfadados, decidieron actuar. Así que muchos elfos empezaron a
sabotear los regalos intercambiando los juguetes por papas en forma de
protesta, otros desajustaban las máquinas de producción y pronto el caos
estaba por todo el taller. Jengi, el tierno elfo no puedo soportar ir en contra
de los elfos, por lo que decidió unirse a la protesta tirando papas por la
oficina de Papá Noel, en donde los juguetes eran controlados y repartidos.

(Empieza la canción Christmas Eve Montage- DannyElfman)

Papá Noel estaba agotado y estresado, por cómo el trabajo parecía aumentar
mágicamente, no comprendía en lo que pasaba: juguetes mal
empaquetados y regalos llegando tarde por los renos... lo peor de todo,
algunos niños comenzaban a recibir papas en lugar de juguetes causando
que los niveles de magia(equivalente a la electricidad), fueron bajando,
entorpeciendo las entregas. El ruido y el caos en el taller aumentaban cada
minuto , y Papá Noel se encontraba en el borde del colapso.

Papá Noel quería intentar hablar con los elfos, pero cada vez que lo
intentaba, estos terminaban alejándose e ignorándolo, papá Noel no
entendía cómo todo había salido tan mal en una noche tan importante -
¿qué hice mal? se preguntaba sin parar en su cabeza, hasta que finalmente,
exhaustado, su cuerpo no pudo más y Noel colapsó en su silla, incapaz de
manejar el estrés y desesperación de de cómo la Navidad se desmoronaba en
sus ojos.
“Las papas al horno de
papá noel”
El caos en Zacapeshpan era notable. Los elfos corrían de un lado a otro
sin saber adónde ir, las máquinas hacían sonidos fuertes sin poder
controlarlas, y en lugar de bonitos juguetes, lo único que salían eran
montones y montones de papas mal peladas.
y rápidamente lo que había iniciado como una pequeña pelea pacífica,
se convirtió en un gran problema, exigiendo los elfos que su trabajo
fuera valorado.

Jengi, quién había lanzado papas en la oficina, empezaba a darse cuenta


de lo que habían hecho. El y sus amigos, Pepo y Peshpón, se miraban
preocupados, mientras que el taller se desmoronaba poco a poco. Las
máquinas que antes servían, estaban descompuesta, y los 3 elfos que
solían trabajar felices, ahora corrían intentando arreglar todo "¡Esto se
está saliendo fuera de control!", -dijo Jengi con miedo la escena que
pasaba frente a sus ojos.

El ambiente en el taller que era tranquilo, ahora era un caos. Las


máquinas ahora solo hacían papas mal peladas y las cajas amontonaban
sin ningún orden. Jengi miró a Ermenegildo, que ahora estaba
controlando a algunos de los elfos como si ya nada se pudiera arreglar,
liderando todo el conflicto provocado
Peshpón, nervioso, solo movió la cabeza mirando a ermenegildo.
"Esto va a terminar mal", dijo Peshpón analizando la situación.
Jengi al darse cuenta que el problema empeoraba cada vez más,
comenzó a estresarse, lo que hizo que intentara buscar una solución.
Todo había sido por una protesta en contra, pero ahora el espíritu de la
Navidad y todo el taller estaban en peligro, Jengi sabía que tenían que
hacer algo antes de que ya no hubiera solución.

Pero ahora el sentimiento de culpa que tenían, no era suficiente para


tener todo lo que estaba En marcha. Muchos de los regalos ya tenían
papas en lugar de juguetes, las hermosas y brdecoraciones navideñas,
ahora se encontraban destrozadas, desechas y apagadas. Todo seguía
muy tenso en Zacapeshpan, pues el descontinto de los elfos no dejaba
de crecer dentro de ellos. algunos seguían arrojando papas a los Muros
del taller y otros simplemente negaban a seguir trabajando, tristemente
empeorando la situaciÓn, todo El Desorden estaba llegando a tal punto
que no solo afectaba a Zacapeshpan si no que empezaba a resonar por
todo el mundo.
“Las papas al horno de
papá noel”
Esa misma noche, en diferentes hogares alrededor del mundo, había
niños esperando con mucha emoción la llegada de Papá Noel. Pero
algo estaba muy muy mal. A los niños los regalos les comenzaron a
llegar intercambiados, incompletos, o simplemente destrozados.
Juguetes desarmados, muñecas sin vestidos y bicicletas sin ruedas.
Pero lo más extraño de todo, era que los niños en lugar de encontrar
golosinas en sus botas, solo encontraban muchas papas crudas o
incluso chamuscadas.

El descontento fue creciendo, y pronto los padres también comenzaron


a preocuparse. ¿Qué rayos está pasando este año?, se preguntaban en
cada casa.

El espíritu Navideño, que año con año llenaba de alegría y emoción


comenzó a desvanecerse lentamente.

y con cada decepción, la magia navideña -el poder que mantenía a


zacapeshpan y a Papá Noel en funcionamiento -iba desapareciendo.

De vuelta en Zacapeshpan, la situación iba de mal en peor, el caos


crecía como la espuma.

Papá Noel seguía inconsciente en su gran silla roja, totalmente


agotado y superado por la presión de una Navidad que parecía que
estaba colapsando.

Mientras tanto, los elfos seguían muy enfurecidos y sin rumbo alguno.

Incluso los renos que usualmente se encontraban animados y listos


para volar, esperando cumplir con su labor navideña, habían
comenzado a mostrarse inquietos y desesperados por todo lo que
estaba ocurriendo.

En medio de todo este gran desastre, Jengi, Pepo y Peshpón, vieron


que ya no había vuelta atrás, de ninguna manera, evidentemente en
sus rostros se mostraba preparación, pero fue cuando en cuestión de
un instante que los 3 pequeños se miraron cambiando ese rostro de
preocupación a uno de determinación, y fue cuando se dieron cuenta
que debían hacer algo inmediatamente para poder salvar la Navidad y
parar el caos que estaba ocurriendo en sus narices.
“Las papas al horno de
papá noel”
"Esto no puede seguir así", dijo Pepo, mientras veía a unos elfos aventar cajas en el
suelo, si no detenemos esto, no solo será el fin de nuestra tradición será el fin de la
Navidad para todo el mundo.

Pero había un gran problema: Papá Noel estaba inconsciente y nadie sabía cómo
reanimarlo. Los elfos, aunque estaban enfadados, comenzaron a darse cuenta de
todo lo que habían hecho.

El ambiente festivo había cambiado por completo, todo se sentía melancólico y las
luces navideñas en el taller se estaban apagando poco a poco, como si la Navidad
estuviera dejando de ser especial y perdiendo su magia.
El ambiente que solía estar lleno de risas y celebraciones, ahora se sentía vacío,
reflejando una nostalgia que pesaba en el aire.
(Canción Have yourself a merry little christmas)
De repente, una melodía suave empezó a escucharse a lo lejos, esta canción
provenía del reproductor de música del más viejo de todos los elfos, quien estaba
unido en la protesta aunque se movía con gran dificultad.

La canción era una con la cual Papá Noel tendía a poner como fondo en la cena
anual, la cual tenía un significado muy profundo y sabido entre todos los elfos.

"¡La canción!" -exclamó Jengi, mientras veía a los demás delfos marcharse en forma
de protesta algunos más molestos que otros.

-¿Y si cantamos la canción? tal vez lo les podamos recordar a todos lo que
verdaderamente es la Navidad agregó Jengi a su propuesta.

Peshpón y Pepo lo miraron en confusión... ¿realmente era


suficiente una canción para revertir todo el daño y
movimiento que la causaron los elfos?. Pero no había
tiempo para dudar ni pensarlo.

Jengi comenzó a cantar y su voz comenzó a sonar por


todo el taller:

Poco a poco todos los elfos que seguían extremadamente


enojados y protestando, comenzaron a detenerse al
escuchar la canción que les había recordado la
importancia y el punto de la navidad, no eran ni los
regalos,ni la magia en intercambio qué conseguían en su
pueblo,más bien era la convivencia y el vínculo que tenían
con Papá Noe, el cual ellos habían destruido. Algo en la
melodía calmaba sus corazones enfurecidos, y aunque no
todos se unieron a cantar algunos dejaron de sabotear los
regalos reuniéndose en el centro del taller. Sin embargo,
aunque la canción calmó los problemas
momentaniamente, los problemas seguían sin resolverse
todavía.
“Las papas al horno de
papá noel”
Los niños seguían descontentos alrededor del mundo, y la magia navideña se
desvanecía cada vez más rápido. Ermenegildo el elfo gruñón, no había sido
influenciado, y en lugar de detenerse, había huido al gran árbol de Nochebuena que
crecía todos los inviernos en lo alto de la colina de Zacapeshpan. El muy inteligente,
se dio cuenta antes de todos los elfos que ahí se encontraría la clave para salvar a
Papá Noel: una flor mágica que se sabía solo florecía en Nochebuena y era capaz de
hacer un milagro Navideño.

Si la conseguía los elfos podrían hacer una porción para reanimar a Papá Noe, pero
Ermenegildo tenía otros planes. Quería robar la flor y asegurarse de que Papá Noel
no se recuperara.

Mientras tanto en el centro del taller Jengi, Pepo y Peshpón intentaban organizar a
todos los elfos para poder salvar a Papá Noel.

Todos los elfos empezaron a dar propuestas e ideas para intentar salvar a Papá Noel.
Primer, Pepo el elfo decidió agitar a Papá Noel pero él parecía no despertar; al
encontrarse con esa situación Pepo decidió sacudirlo aún más con desesperación,
pero éste jamás despertó, provocando pánico en algunos de los elfos que observaban
en la escena.

"Quizás y necesita algo más sutil, papá Noel no es alguien que despierta con
métodos agresivos". Dijo Peshpón apartando los a todos de su camino, quizás y con
un gran plato de galletas recién horneadas y vaso de leche fría pueda despertar.
Peshpón lo puso frente de él esperando que Papá Noel despertaste, pero al no ver
señales de movimiento, agarró las galletas y las puso enfrente de la nariz de Papá
Noel, aún con esperanza de que su aroma rindiera efecto, pero al final Papá Noel
seguía sin moverse.
Jengi observó la escena y a todos los elfos entrando en un estado de pánico, cuando
su cabeza comenzó a pensar " Ojalá ocurriera un milagro navideño..."

Los ojos de Jengi Se abrieron como 2 platos redondos al recordar un detalle que al
parecer nadie contaba todavía; todos habían dudado que además de cooperar en
equipo necesitaran un remedio, algo mágico.

Jengi Correo a la oficina de Papá Noel, donde desesperadamente buscó en sus


múltiples estanterías, por algo que una vez Papá Noel mencionó brevemente en sus
historias de aventuras cuando era joven.

Después de buscar tanto, encontró el libro extremadamente antiguo arrumbado


entre múltiples itinerarios y cartas de hace tantos años en su oficina, este libro
antiguo que reposaba en una estantería volver a dar tenía la respuesta: la flor de
Nochebuena.
“Las papas al horno de
papá noel”
Esta flor crecía en lo más arriba de la colina de
Zacapeshpan floreciendo solo una vez en todo el año; tenía
el poder de conceder solo un milagro Navideño que
conmueva al universo antes de marchitarse.

Rápidamente, Jengi se apresuró a en señales dicho libro a


sus amigos, explicándoles lo que deberían hacer, los 3
comenzaron a armar un plan para llegar prontamente al
árbol donde se encontraba la flor.

Sin perder el tiempo los 3 amigos corrieron hacia el gran


árbol pero al llegar, se encontraron con Ermenegildo,
quien sostenía la flor mágica su mano, con una sonrisa
malévola dijo ¡No salvarán la Navidad esta vez! mientras
retrocedía lentamente hacia el tronco del árbol, dispuesto
a destruir la única esperanza de los elfos, la flor.

La tensión aumentaba con cada segundo, las luces del pueblo parecían apagarse
y el taller de Papá Noel parecía más sombrío, los renos se inquietaban y se
asustaban, los niños empezaban a desilusionarse, mientras que Papá Noel estaba
más débil, sin moverse. El tiempo comenzaba a terminarse, solo quedaban 5
horas para salvar la Navidad hizo su única solución estaba en las manos
equivocadas.

Jengi y sus amigos sabían que debían actuar rápido.


Pero Ermenegildo no estaba dispuesto a rendirse, no tan fácilmente, sin
embargo, los elfos no tenían tanto tiempo que perder, así que se prepararon
para enfrentarlo, y así la batalla por la flor de Nochebuena apenas había
comenzado.

El viento soplaba fuerte en la punta de la colina donde estaba el gran árbol de


Nochebuena, sus rambas brillaban como si estuvieran desvaneciéndose,
mostrando los problemas que estaban pasando en Zacapeshpan. Jengi, Pepo y
Peshpón corrían lo más rápido que podían hacia el árbol sintiendo miedo.
Ermenegildo el elfo que los había traicionado, tenía la flor mágica en sus manos
y quería destruirla, lo que terminaría con la única forma de salvar a Papá Noel y
a la Navidad.

¡No podemos dejar que escape! Grito Pepo, con el sudor en la cara.¡Si rompe la
flor,todo habrá acabad!

Jengi, siendo positivo trataba de mantener la calma, aunque su corazón estaba


agitado. Mientras corrían, un pensamiento estaba en su mente: no solo estaba en
peligro la flor, sino que el verdadero sentido de la Nochebuena, la unión y el
amor que hacía que funcionara de forma correcta. Pero ¿cómo podrían
enfrentarse a Ermenegildo? un enfoque lleno de enojo, había querido destruir
todo lo que Papá Noel había construido con muchos años de esfuerzo.
“Las papas al horno de
papá noel”
Cuando llegaron al inicio del árbol Ermenegildo ya estaba subiendo la cima, agarrando
la flor de Nochebuena. Jengi sintió como su esperanza desaparecía,"no lo
lograremos", dijo en voz baja. Pero en ese momento una canción suave empezó a
sonar (Canción Slient night- Frank Sinatra)
Era la canción del árbol una canción muy antigua que cantaba sobre el poder de la
esperanza y el trabajo de los demás.

Mientras subían por el Ermenegildo, los elfos comenzaron a cantar, llenando el aire
con un mensaje que se escuchaba por cada rincón. Sus voces elevaban como un rayo
de luz en la oscuridad, y pronto los demás elfos en Zacapeshpan también iniciaron a
cantar. La canción los unía a todos recordándoles el verdadero espíritu Navideño, que
habían olvidado por su enojo.

Ermenegildo se giró con una sonrisa maliciosa al ver que los elfos intentaban
alcanzarlo ¡No hay nada que ustedes puedan hacer!, apretaba más y más fuerte la flor,
decidido a acabar con la roja y brillante nochebuena. Pero lo que Ermenegildo no
esperaba, era la poderosa y fuerte energía que estaba surgiendo dentro de los elfos.
La canción había encendido algo misterioso en el árbol de nochebuena, pues las
ramas empezaron a brillar, como si fuera el mismo árbol el que respondiera a la
unidad y el espíritu navideño.
Gracias a esta fuerte energía ahora Jengi, Pepo y Peshpon podían subir más rápido,
impulsados por la retumbante música y el amor profundo que tenían por la navidad.
“¡Ermenegildo, esto no tiene que terminar así!” dijo Jengi. “Sabes tan bien como
nosotros que la navidad no es solo Papa Noel o los regalos. ¡Es el amor, la comunidad
y la esperanza!”
Pero Ermenegildo no escuchaba. Su corazón estaba lleno de odio y resentimiento, un
rencor que había alimentado durante años. “¡Siempre me relegaron! ¡Siempre fui el
último en ser elegido y reconocido!” gritó

"¡Ahora todo estará arruinado, para que todos sientan lo que


yo sentí!"
De repente mientras Jengi lograba acercarse a quitarle la
flor a Ermenegildo, este le arrancó un pétalo a la
nochebuena y la luz que emitía comenzó a apagarse. Jengi al
observar lo que pqsaba, sintió una fuerte punzada de miedo.
Ya que, si Ermenegildo destruía la nochebuena
completamente, no habría manera de salvar a Papá Noel, ni
de devolver la magia a Zacapeshpan, lo que causaría un caos
mundial.
Era momento de mucha desesperación, así que Peshpón
tomo una pequeña bola de nieve y la lanzó con precisión a
Ermenegildo. La bola de nieve golpeó la mano de
Ermenegildo haciendo que soltara la flor por un segundo.

Al caer la nochebuena los tres elfos se apresurado a


atraparla antes de que se perdiera para siempre.
“Las papas al horno de
papá noel”
Mientas la flor se balanceaba entre las ramas, Ermenegildo saltó para
recuperarla. Pero Jengi fue más rápido, tomando la flor en sus manos justo a
tiempo. Ermenegildo quedó furioso y comenzó a desatar su frustración. “¿Crees
que esto cambia algo? ¡Nada va a salvar esta Navidad ahora! ¡Es demasiado
tarde!”

En ese momento Jengi, con la flor en sus manos, intentó razonar con él una vez
más. “Ermenegildo, ¡Aún podemos salvarla! ¡Podemos arreglarlo todo, pero
necesitamos urgentemente tu ayuda!

Ermenegildo lo miró con desprecio “¿Mi ayuda? ¡Ustedes nunca quisieron mi


ayuda! Solo soy un elfo más en su mundo perfecto, olvidado y apartado, de todo
y de todos. Ya no quiero formar parte de todo esto”

Mientras hablaba, la luz en el árbol comenzó a apagarse de una forma muy


rápido. La magia de la navidad se estaba esfumando, y no solo Zacapeshpan,
sino todo el mundo estaba a punto de perder la Navidad para siempre. Los
regalos seguían descontentos, y el cansancio de Papa Noel babia llegado al
límite.

Jengi sabía que no había tiempo que perder, pero también entendía que no
podían dejar que Ermenegildo se fuera sintiéndose rechazado. Necesitaban
sanar algo mas profundo que la flor. La flor de Nochebuena solo representaba el
símbolo de lo que había roto en Zacapeshpan: la confianza y la unidad entre los
elfos.

Mientras Jengi y sus amigos bajaban del árbol con la flor de Nochebuena, algo
raro empezó a pasar. Las luces de Zacapeshpan parpadeaban como locas, como
si la navidad estuviera en problemas. El tiempo se acababa, solo quedaban unas
horas antes de que la magia navideña se perdiera.

“Tenemos que volver rápido con Papa Noel”, dijo Pepo, pero antes de que
pudieran correr hacia el taller, Ermenegildo les bloqueó el paso, “Si no puedo
tener la Navidad, entonces nadie lo hará”

Jengi, Pepo y Peshpon se quedaron sin aliento al ver el dispositivo. No solo la


flor estaba en peligro ahora, sino todo Zacapeshpan. El detonador podría
destruir el taller, los juguetes…. todo lo hacia la navidad.
No había tiempo para pensar, solo para actuar.
Peshpón dio un paso adelante. “No vamos a pelear contigo, Ermenegildo” dijo
tranquilo. “No porque no podamos, sino porque no queremos perderte, ¡Eres
uno de nosotros!” Ermenegildo titubeó. Su mano temblaba sobre el dispositivo,
pero aún se le veía el enojo en los ojos.
Entonces Jengi dio un paso adelante también, extendió la flor hacia el. “La
navidad es más que todo esto. Si destruyes esto, destruyes algo dentro de ti
también. No queremos que lo hagas”
“Las papas al horno de
papá noel”
El detonador vibraba en la mano del Ermenegildo, el rencor y tristeza luchaban
dentro de él y durante un instante, pareciera que apretaría el tentador botón rojo y
acabaría con todo de una vez por todas. Pero algo en la voz afligida y débil de Jengi
y en la flor de noche buena que este sostenía lo detuvieron.

El canto de los elfos en el taller llegó hasta los oídos de Jengi, Peshpón, Pepo y
Ermenegildo golpeándolos persistentemente.

( The first Noel)

Los elfos entonaban la canción con cada parte de su corazón, tratando de devolver la
luz y el encanto a Zacapeshpan, transmitiendo esperanza y redención.
Ermenegildo finalmente bajo el detonador, con sus manos temblorosas se tumbó en
el suelo, rendido. Una lágrima apenada corrió por su mejilla.
"No era justo..", dijo entre dientes "Solo quería ser parte de todo esto. Solo quería
pertenecer".

Jengi Puso una mano en su hombro incándose frente a él y dándole un cálido y


amoroso abrazo dijo "todos tenemos un lugar aquí" ,Ermenegildo no es demasiado
tarde para arreglarlo.

¡Pero no me siento parte de aquí! Ermenegildo grito con una expresión que
desesperada. Él estaba sintiendo muchas emociones mixtas y su máscara de odio por
Papá Noel se estaba revelando por poco por sentimientos de funebrabilidad y una
incapacidad de poder expresarse por quién era ese gruñón elfo en realidad.

¡ Siempre todos me ven como el enojo del taller sin intentar conocerme desde un
principio!. Y es todo porque siempre me gustó que todo quede perfecto, ¡Lo único
que me molesta es cuando no hacen su trabajo bien! Ermenegildo exclamó
provocando caras de pena y culpa en los 3 elfos que intentaban detenerlo.

"¡Pero.. Sin ti no hay nadie que


garantice que nuestro trabajo es
perfecto!"
-Tú eres importante y todos te
consideramos parte de nosotros, te
aceptamos tal y como eres y
apreciamos todo el trabajo que haces.
¡ Papá Noel también!, él es el que más
consciente está de cada uno de sus
elfos. Entonces por favor ayúdanos
Ermenegildo. Peshpón gritó
provocando un silencio rotundo en toda
la colina escuchándose únicamente
ráfugas de vientos a su alrededor.
“Las papas al horno de
papá noel”

Con una profunda respiración, Ermenegildo soltó el detonador de bomba, dejándolo


caer en la gruesa capa de nieve que reposaba en el suelo. En ese momento, las luces
del árbol de Nochebuena comenzaron a brillar más fuerte, consiguiendo que la
magia empezara a regresar a todos a Zacapeshpan.

El tiempo seguía corriendo, y aunque la mágica flor había sido recuperada y el


corazón de Ermenegildo ya había sido sanado, aún faltaba la última y más crucial
parte: Reanimar a Papá Noel

Solo quedaba algunas horas y si pronto no hacían la poción...


La Navidad se perdería para siempre. Apurado los elfos corrieron bajo la colina de
vuelta al taller de juguetes.

Papá Noel seguía tirado en el suelo, pálido y exhausto. El ambiente en el taller


parecía poco a poco alumbrarse más, las luces poco a poco brillaban y los cantos
comenzaban a sonar de nuevo, pero sin la poción papá Noel no despertaría a tiempo.

“¡Corran todos!, Traigan la flor!” exclamó Jengi, con las manos temblorosas el colocó
la flor en el calderon mientras Peshpón sostenía el gran libro mágico del que
provenía la información de la flor. Los elfos escuchaban al rededor del caldero con
atención y contemplantes a cada acción de Jengi.

Necesitamos tres cucharadas de canela, un vaso de leche, la flor y… ¿la verdadera


esencia de la navidad?” Muchos elfos salieron despavoridos a conseguir los
ingredientes que recién salían de la boca de Jengi, consiguiendo todo al instante,
todo menos la misterioso último ingrediente. Pepo, Jengi y Peshpón se quedaron
pensando que podría significar eso mientras agregaban todos los ingredientes a la
mezcla.

“¡Intenta poner una papa!” exclamó un pequeño elfo al fondo. “¡No… un regalo debe
ser!” respondió al comentario provocando que el taller entero se convirtiera en una
zona de bullicio debatiendo que era la verdadera esencia de la navidad.

“No tenemos tiempo para esto” dijo Jengi mientras todo el lugar calló haciendo un
silencio profundo… Indeciso, Ermenegildo, quien veía todo desde el fondo, decidió
hablar.
“Las papas al horno de
papá noel”
Papá Noel seguía tirado en el suelo, pálido y exhausto. El ambiente en el taller
parecía poco a poco alumbrarse más, las luces poco a poco brillaban y los cantos
comenzaban a sonar de nuevo, pero sin la poción papá Noel no despertaría a tiempo.

“¡Corran todos!, Traigan la flor!” exclamó Jengi, con las manos temblorosas el colocó
la flor en el calderon mientras Peshpón sostenía el gran libro mágico del que
provenía la información de la flor. Los elfos escuchaban al rededor del caldero con
atención y contemplantes a cada acción de Jengi.

Necesitamos tres cucharadas de canela, un vaso de leche, la flor y… ¿la verdadera


esencia de la navidad?” Muchos elfos salieron despavoridos a conseguir los
ingredientes que recién salían de la boca de Jengi, consiguiendo todo al instante,
todo menos la misterioso último ingrediente. Pepo, Jengi y Peshpón se quedaron
pensando que podría significar eso mientras agregaban todos los ingredientes a la
mezcla.

“¡Intenta poner una papa!” exclamó un pequeño elfo al fondo. “¡No… un regalo debe
ser!” respondió al comentario provocando que el taller entero se convirtiera en una
zona de bullicio debatiendo que era la verdadera esencia de la navidad.

“No tenemos tiempo para esto” dijo Jengi mientras todo el lugar calló haciendo un
silencio profundo… Indeciso, Ermenegildo, quien veía todo desde el fondo, decidió
hablar.
“Recuerdan cuando papá Noel quedó atorado en la chimenea, mientras ensayaba
para repartir regalos de navidad y Rodolfo el reno terminó desatorandolo con su
nariz?” dijo Ermenegildo, y los demás elfos soltaron una pequeña risa seguida por
carcajadas inmediatas de la mayoría, logrando que por un segundo, olvidaran todo lo
que estaba sucediendo. En el momento de risa de los elfos, aparecieron unas cálidas
luces amarillas provenientes de ellos que se dirigían inmediatamente al caldero
donde se preparaba la poción.

La posición comenzó a brillar tal cual luz navideña y Jengi rápidamente la sirvió en
un vaso mientras los elfos observaban la escena con admiración, la verdadera
esencia navideña era la felicidad.

Todos los elfos corrieron a Papa Noel u Jengi le acercó el vaso a Noel quien seguía
colapsado, lentamente haciendo que bebiera la poción. “Por favor funciona…” susurró
Jengi.

Por un momento todo pareció congelarse mientras los elfos contuvieron la


respiración, ”¡Ho, Ho, Ho!, Hola, que pasa aquí?”. Una grave voz felizmente habló y los
elfos gritaron de alegría al ver que Papa Noel había regresado, brincando a
abrazarlo.
“Las papas al horno de
papá noel”
A pesar de que quedaba poco tiempo, papa noel no se desanimó, “¡Vamos
todos!¡Tenemos cosas por hacer!”

Todos los elfos se organizaron, reparando los últimos juguetes, corrigiendo los
regalos intercambiados y llenando el trineo de regalos, Papa Noel, dejándoles
los últimos detalles a los elfos, se metió a la cocina, comenzando a crear su
platillo estrella, papas al horno con queso, pero las terminó dejando al horno
antes de partir.

Con una velocidad impresionante, y con la ayuda de todos, papá Noel partió a
la entrega de regalos rápidamente, con su equipo de renos que harían más fácil
la entrega.
Mientras papá Noel repartía todo, los elfos en el taller se percataron del olor
tan emblemático que comenzaba a percibirse por todo el taller , y felices
decidieron ayudarle a Papá Noel poniendo la mesa y a terminar de preparar la
cena, esta vez con un sentido nuevo de felicidad y convivencia , papá Noel pudo
regresar justo a tiempo para el festín navideño qué según la tradición, el y los
elfos habían preparado en conjunto.

"Muchas gracias por todo lo que haces“ dijeron


los elfos abrazando a papá Noel quien apenas
regresaba de su repartición. “ Es gracias a
ustedes que puedo hacerlo“. respondió Papá Noel
con dulzura.

La noche terminó siendo uno inolvidable para el


taller de Zacapechpan, llenas de bullicio y
apreciación para todos , ya que no solo Papá Noel
aprendió que siempre podemos tener un
momento para apreciar a nuestros seres más
queridos y lo que hacen por nosotros, si no que
los elfos también se llevaron una lección muy
importante: No abandonar a nuestros amigos en
los momentos en los que más nos necesitan.

Jengi, Pepo y Peshpon, exhaustos se quedaron


dormidos en la mesa después de haber logrado
salvar la Navidad mundial, el resto de los elfos se
rieron mientras comenzaron a contar al alrededor
de la mesa después de su gran y merecido festín.

Fin

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