CAPITULO III: El Pensamiento Cristiano
Se inaugura una nueva época para la vida humana, para la moral y el derecho que
nace en el mismo instante de La redención. el nacimiento o más precisamente la muerte de
Jesús dividió la historia. la cruz se alzó sobre el mundo como un púlpito de amor y desde
entonces es posible hablar como se ha dicho de dos épocas antes y después. Esta división que
marque el cristianismo en la historia de la humanidad, nos determina a considerar finalizada
allí la primera etapa de la filosofía occidental, no porque los inicios del pensamiento cristiano
estén en la edad media.
El pensamiento medieval propiamente dicho comienza en San Agustín, que es el
verdadero maestro de la edad media, y de su doctrina surge la filosofía de la iglesia cristiana
que a través de su pensamiento, se nutre en la herencia de la filosofía griega. por ello
consideramos al cristianismo como una unidad espiritual doctrinaria.
El problema que había sentido el griego y había determinado su filosofía era el
“movimiento” Platón lo trasladó a las “ideas” y así como el eje de la filosofía helénica había
sido por tanto la naturaleza cósmica del mundo, la sofistica lo “individualizó”. el cristianismo
va más allá y del hombre como naturaleza humana, la creación atiende al aspecto de la
conciencia del hombre.
Surge a través del cristianismo, una idea nueva y original expuesta vigorosamente,
que incide también en las concepciones naturalistas del pensamiento antiguo, nos referimos a
la doctrina de la creación, origen y existencia del mundo y del hombre por obra de Dios.
Este Dios del cristianismo legislador eterno y creador del universo, ha creado de la
nada ya legislado Estableciendo la definitiva separación entre lo justo y lo injusto, es
tradicional dividir el pensamiento cristiano en dos etapas, la primera de ellas usualmente
denominada de la “patrística”, Que representa el movimiento especulativo de los padres de la
iglesia, desde los comienzos de nuestra era aproximadamente hasta Carlomagno, comprende
los ocho primeros siglos siguientes a la muerte de Jesús.
A este periodo a su vez se lo divide Generalmente en dos épocas, separadas por el
Concilio de Nicea, celebrado en el año 323. en la primera de ellas encontramos la
personalidad de San Pablo de Tarso. en la segunda a San Agustín y la segunda etapa
propiamente medieval es la de la “Escolástica”, en la que se desataca la personalidad de
Santo Tomas de Aquino.
San Pablo de Tarso
San Pablo es el apóstol de la Libertad absoluta inmotivada de Dios, Esta afirmación
que enseña que la voluntad de Dios no tiene otro fundamento Para querer lo que quiere que la
sola circunstancia de que así lo quiere Él, no señala tampoco el camino de la arbitrariedad
divina, si no la posibilidad de Mostrar un Dios misericordioso para la criatura humana. la
justicia de Dios no tiene apoyos axiológicos susceptibles de la humana ponderación: son
decisiones inmotivadas cargadas de justicia, por la sola circunstancia de emanar de la
voluntad divina.
San Agustín de Hipona
San Agustín fue el último hombre antiguo y el primer hombre moderno, indicando
con ello que su vida y su pensamiento constituyen un trascendente hito de separación entre
los desenvolvimientos de la antigüedad y su tránsito a la modernidad medieval. Se conoce y
abarca ambos mundos, el pagano y el cristiano, y los penetra en lo más profundo y
significativo de ambos.}
Entre sus obras destacamos sus famosas “confesiones” expuestas no como biografía
sino como un itinerario psicológico, y de su Obra maestra de “civitate dei”, de que contiene la
esencia de su pensamiento político y jurídico.
Desde el punto de vista político, la tesis agustiana importa una continuación de las
ideas desenvueltas por Aristóteles y proclamadas enfáticamente después en la actitud
cosmopolita de los estoicos. el hombre es social por naturaleza, y esta sociabilidad natural lo
que lo conduce a la formación de la familia y a los agrupamientos de estas en la formación de
los estados.
Actualmente la interpretación válida del pensamiento político de San Agustín, es la
que atribuye el estado a la natural sociabilidad humana Y qué, aún constada con las ideas del
pecado, pone el acento en la condición antes mencionada, que vincula más Estas ideas con el
jusnaturalismo Moderno de las escuelas clásicas.
Santo Tomás de Aquino la escolástica
La escolástica (que debe su nombre al surgimiento y actividad de las escuelas
conventuales y catedralicias) alcanza su máximo apogeo a través de la doctrina de Santo
Tomás de Aquino. Entrando el siglo XII toda la formación escolástica era de rancia estirpe
agustiniana continuando y repitiendo con ello la tradición jusnaturalista Inspirada en el
platonismo.
En la teoría de la ley no se plantea Santo Tomás el problema de la necesidad de la
existencia de las leyes, tema que solo ligeramente es referido por el iluminismo jurídico y
definitivamente planteando en las doctrinas científicas a partir de Savigny. Ley según Santo
Tomás es una ordenación de la razón tendiente al bien común, Promulgada por aquel que
tiene el cuidado de la comunidad” donde estarían señalados, inclusive en un orden de
prelación jerárquica, los elementos razón y voluntad, que se debatirán durante la decadencia
de la escolástica. La vinculación de Santo Tomás con los antecedentes cristianos antes
mencionados- San Pablo y San Agustín.
La ley eterna es la razón sabia de Dios en cuanto dirige toda acción y todo
movimiento, recurriendo en su conceptualización al “todo en el universo está ordenado” de la
epístola a los romanos, donde dijimos- está lo más importante del pensamiento de San Pablo.
Esta idea de ley natural, indisolublemente vinculada al concepto de ley eterna,
importa un traslado de aquellos principios despojados de la idea de eternidad propia de Dios e
incardinados en seres inteligentes y dotados de razón, lo cual señala a sí mismo el sentido
imperativo y obligatorio de la ley natural, la ley natural es para Santo Tomás universal,
cognoscible, inmutable e indeleble. y define la justicia siguiendo la fórmula expresada por
Ulpiano débilmente modificada, como el “hábito por el cual con perpetua y constante
voluntad es dado a cada uno su derecho”.
La teoría de la justicia es la originalidad o el aporte de aquinatense al tema de la
justicia es su desarrollo de la justicia legal o social, es decir, en cuanto la justicia ordena a
otro Pero en cuanto lo consideran no individualmente sino como miembro de una comunidad
a la que sirve, donde, para utilizar el esquema elaborado por Cossío, se cierra el triángulo de
la justicia.
La justicia dice Santo Tomás tiene por objeto regular nuestras relaciones con otros
considerando socialmente, en cuanto servidor de una sociedad y, por lo mismo, de todos los
hombres que forman parte de ella, distingue la justicia, para lograr su plenitud, las partes
subjetivas o especies de justicia- que son las analizadas precedentemente-, las partes
integrales o integrantes de la justicia, que son hacer el bien y evitar el mal, y las partes
potenciales o virtuales anexadas a la virtud de la justicia, la equidad ordena dejar a veces la
palabra de la ley, siguiendo lo que demanda la razón de la justicia y la utilidad común.
Decadencia del Tomismo, Duns Escoto y Occam
Las dos figuras más importantes de este periodo, que jalonan este borde histórico
entre el esplendor de la escolástica del siglo VIII y su decadencia, son la de los padres
franciscanos ingleses profesores de la Universidad de Oxford, Juan Duns Escotto y Guillermo
de Occam.
El primero de ellos, fundador de la nueva escuela franciscana, Genio dialéctico y
crítico, nutre su Concepción en la filosofía agustiniana y en las enseñanzas de San Anselmo,
con las que se oponen a la recepción aristotélica en el pensamiento tomista, para Santo Tomás
el decálogo de la ley mosaica es derecho natural ya que todo el decálogo puede inferirse de
principios supremos, participando en consecuencia De los caracteres esenciales del derecho
natural, que son la invariabilidad y su ilimitada validez.
Entonces cuando el Antiguo Testamento nos trae la orden impartida por Dios a
Abraham de sacrificar a su hijo Isaac, o el mandato a los judíos de llevar consigo propiedades
egipcias o óseas en el de unir a una prostituta, la contradicción es magistralmente resuelta por
Santo Tomás, que demostrándola estirpe aristotélica de su lógica, ratifica la invariabilidad de
la ley, señalando que en esos casos no ha habido mutación alguna del principio general, sino
un cambio o mutación en el objeto de la acción.
la ley o el mandato no se aplica al caso singular, porque este no es apto para recibir el
precepto, la escuela franciscana objeta agudamente la solución señalada por el escolasticismo
a las contradicciones bíblicas sosteniendo que no se había sustituido el precepto general por
una orden particular emanada de voluntad divina, válida para el caso singular de que se
trataba.
La violación de derecho natural queda por tanto desplazada del hombre a Dios, que
sería su violador, Pero ellos se enseñarían que el mandato divino está por encima de la ley
eterna, Más allá del derecho natural consagrándose el triunfo del voluntarismo sobre el
intelectualismo.
Duns Escoto significa la restauración de las doctrinas agustinianas del primado del
amor sobre el intelecto, e introduce en su Concepción del derecho natural la noción
voluntarista de Dios de San Agustín y de San Pablo. en realidad, el antitético pensamiento
desarrollado podría circunscribirse a la fórmula que expresa, para Santo Tomás, que Dios
quiere lo bueno, no existiendo En consecuencia incompatibilidad entre lo que quiere la
voluntad y La idea de la bondad de Dios, mientras que para Escoto lo bueno es tal porque
Dios así lo quiere, razón por la cual no se concibe ningún obstáculo a la infinita voluntad del
creador.
CAPITULO IV: El Derecho Natural Moderno
La escuela clásica del derecho natural es un producto de la Edad Moderna nos precede
en el tiempo toda la civilización filosófica de la Hélade. Aquí asistimos al germinar de la
filosofía con una pureza virginal que nunca se repitió ni podrá jamás repetirse. Durante la
Edad Media, el conocimiento emanaba de las fuentes del dogma cristiano, y fue la Iglesia el
centro de la vida europea. Esta pretensión totalizante de la Iglesia es la que en alguna medida
va signando la crisis de la teología.
El tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna importa una inversión de este
enfoque. El principio ordenador de la naturaleza es aquí “la razón”, que es “todo lo que es".
Se habla del Renacimiento como un ataque a la construcción cultural medieval y del
surgimiento de un materialismo humano que le pertenezca por el solo hecho de ser hombre.
Se gesta también en lo político la teoría del “contrato social”, gracias a este contrato el
hombre transfería a la sociedad cierta parte a sus derechos y de su libertad para que la
sociedad le asegurara la protección de su vida y de su propiedad frente a los demás. Pero los
derechos básicos del individuo no podían ser disminuidos por la sociedad, ínsitos a la humana
naturaleza e inalienables.
Grocio
Prepara el terreno para el advenimiento de la doctrina, separando la ciencia del
derecho de la teología y de la religión y postulando la existencia de un derecho natural que
tiene su fuente en la naturaleza humana.
El rasgo mas saliente de la naturaleza humana era la tendencia del hombre a convivir
pacíficamente impulsado por su apetito de sociedad, que importa la búsqueda de una
comunidad pacífica y racionalmente ordenada.
El derecho natural como lo define Grocio es el “dictado de la recta razón que nos
indica que una acción por su conveniencia con la misma razón natural, es mal moralmente o
posee una necesidad moral y que por ello Dios como autor de la naturaleza, la ha prohibido o
la ha ordenado.
El derecho voluntario que carece de inmutabilidad y autonomía del derecho natural.
Tiene dos fuentes distintas: Dios o hombres. Cualquiera de ellos, al arbitrio de su voluntad,
puede modificarlo. El derecho divino obliga a quienes se encuentran voluntariamente
sometidos a Dios. El derecho humano comprende el derecho de la ciudad o positivo interno
emanado del poder civil; el derecho de gentes, al que dedica los más fecundos aportes de su
originalidad, y una tercera forma híbrida originada de fuentes diversas que reúne grupos de
derechos y preceptos paternos.
Hobbes
El hombre no es naturalmente social y gregario, sino egoísta y malvado, y en estado
de naturaleza el hombre es el lobo del hombre, y más lobo aún que los lobos puesto que ni
siquiera tiene las condiciones de gregariedad que caracterizan a esta raza animal.
La única medida de lo justo era el provecho. Su obra destaca la creación del Estado
como un mecanismo de protección: El Estado es para él, una institución colectiva nacida del
temor.
Los principios no son otros que los postulados del derecho natural y son definidos por
Hobbes como "el dictado de la recta razón que hay en nosotros, acerca de las cosas que hay
que hacer u omitir para la conservación constante de la vida y los miembros". El Estado es
para él, una institución colectiva nacida del temor, destinada a reprimir las fuerzas
destructoras del hombre. Su meta es proteger a todos contra todos; porque tiene el deber de
proteger al individuo. posee el derecho de mandarlo.
El propósito de Hobbes está orientado a probar que la violación de las leyes positivas
no puede quebrantarse ni menos aún disculparse bajo pretexto alguno, y así lo declara en su
Leviathan.
El derecho positivo debe aseguramos un orden coactivo que supere por lo menos el
caos del estado de naturaleza y ello puede lograrse sólo a través de la fuerza. Hobbes, en su
incansable búsqueda de los conceptos básicos de la justicia y del Estado, parte de la esencia
misma del ser humano.
Spinoza
Introduce la idea de la sustancia, que tiene un sentido más próximo al escolasticismo
identificado con el ser íntimo, esencial de las cosas.
La sustancia, identificada con la naturaleza y hasta con Dios, es concebida a la manera
de los maestros medievales, en un doble aspecto o función: como natura naturans, o proceso
activo y vital de la naturaleza, con un sentido productor; y como natura naturala, o proceso
pasivo, resultado, producto de la anterior. Aquélla, la productora. importa una total y absoluta
identificación entre "sustancia", "naturaleza" y "Dios".
“Tratado político” donde encontramos sus más preclaros aportes a la teoría del
derecho natural y del Estado, extraemos el párrafo: "La ley y la ordenación de la naturaleza
bajo las cuales han nacido todos los hombres y viven en su mayoría, únicamente prohíben lo
que nadie desea ni es capaz de hacer y no se oponen a la lucha, alodio, a la cólera. a la
traición o en general a lo que requiere el apetito".
Aparece así la finalidad del Estado, no como el cumplimiento de un imperativo de
dominación. "El fin último del Estado no consiste en dominar a los hombres, sino en librar a
cada uno del temor y hacer que pueda vivir y obrar con toda seguridad y sin daño para sí
mismo y para sus semejantes".
Existe una semejanza entre Hobbes y Spinoza y también notables divergencias. La
coincidencia teórica estaría en la descripción del estado prelegal de naturaleza, en que el
derecho de un individuo se extiende hasta dónde llega su poder. El odio, la envidia y la
guerra son las características de ese estado natural que el hombre debe intentar superar. El
poder de la razón lleva a los hombres a abandonar ese estado de naturaleza y a constituir un
estado que ordene sus vidas de modo racional y pacífico, otorgándoles a cambio de autoridad,
paz y seguridad. pero el sendero de Hobbes lo separa de Spinoza, en cuanto a los fines del
Estado y a las formas de gobierno. La función del Estado, según Spinoza, no se agota, como
en Hobbes, en el mantenimiento de la paz y la seguridad, sino que agrega, como ingrediente
necesario de la finalidad del Estado, la libertad. El soberano de Spinoza está limitado por el
derecho natural y si deja de lado un dictado de la razón, viola una ley de la naturaleza, la que
le ha dado su propia existencia
Locke
El respeto a la persona, el sentido de la igualdad y la medida del poder, importan una
vehemente defensa de la libertad personal. Considera que la asociación civil constituye el
origen de los poderes de la sociedad civil y enfatiza la protección de la vida, libertad y
propiedad.
Para poder comprender con certeza en qué consiste el poder político, será
absolutamente necesario que consideremos cuál es la condición en que se encuentran
naturalmente los hombres, la que es descripta por Locke como un estado de plena y absoluta
libertad, tanto para ordenar sus actos como para disponer de lo que poseen, estado este de
naturaleza que implica una situación de igualdad, en la que absolutamente nadie tiene más
que otro, puesto que a todos se los supone nacidos para participar sin ventajas del bienestar
de lo natural.
Este examen de la relación de dependencia que se entabla entre gobernados y
gobernantes, también es sugerido por Locke en el plano familiar. Aquí existe el deber de
velar por el hijo que carece de la necesaria capacidad de dirigirse a sí mismo en los
comienzos de su estructuración vital, lo que admite una sumisión absoluta de los hijos y un
correlativo poder ilimitado de los padres.
Locke es quizás uno de los representantes mas genuinos y de personalidad más noble
de ese denso período de la historia de la humanidad que abarca los siglos XVI y XVII. En el
plano político asistimos al nacimiento efectivo de las nacionalidades. que, perfiladas aun
débilmente, se fortalecen al amparo de las ideas que fluyen de ese pensamiento político. El
fracaso del absolutismo inglés abre las puertas a la primera solución política de tipo liberal,
que sin duda encuentra en Locke a su expositor más fecundo.
Para John Locke. fundador del empirismo inglés, 'inspirado en .1 derecho natural, la
construcción del Estado significa el punto de partida de la doctrina liberal, que con algunas
modificaciones, en razón di circunstancias temporales, tiene vigencia hoy en el mundo
occidental.
La mención de Locke en este trabajo está determinada en mayor medida por su
significación como precursor de las ideas de Rousseau, las que van a cristalizar en la
declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de la Revolución francesa, que por
su significación en nuestra disciplina específicamente, ya que sus aportes fueron sin duda
volcados a la filosofía general.
Pufendorf
Plantea que el derecho natural es la socialitas como el principio supremo del derecho
natural que permite superar la imbecillitas o debilidad inherente al hombre.
Esta socialitas que es sólo el principio y no aún el derecho natural, alcanza carácter
jurídico y fuerza obligatoria al prescribir Dios la necesidad de la observancia de la socialitas.
de donde se derivan los postulados materiales básicos del derecho natural, que son la idea de
la «libertad" y de la "igualdad" de todos los hombres.
En Pufendorf, el contrato, fundado en esa humana condición natural, necesario para
mantener la sociedad y garantizar la aplicación del derecho, es un pacto doble: en el primero
el hombre abandona el estado de naturaleza y penetra en una comunidad permanente con el
propósito de garantizarse mutua seguridad; luego tiene que entronizarse la forma de gobierno
y de ahí proviene el segundo pacto entre el gobierno y los ciudadanos, en el cual el
gobernante asegura el cuidado de la seguridad común y los ciudadanos prometen obediencia
y someten su voluntad a la autoridad de aquél en todo lo que él disponga para la seguridad del
Estado.
Rousseau y Montesquieu
En "El contrato social", se encuentra una forma de asociación que defienda y proteja,
con toda la fuerza común, la persona y los bienes de cada asociado, y por lo cual, uniéndose
cada uno a todos, no obedezca sin embargo más que a sí mismo, y quede tan bien como
antesJ8 • Por el contrato, el hombre transfiere sus derechos naturales a la comunidad y ésta se
los devuelve en forma de derechos civiles, quedando en consecuencia subordinado, no a
ningún individuo, sino a la voluntad general.
Montesquieu dedica especial atención a la organización de un sistema político que
asegure la observancia del derecho natural, tratando de postular un sistema donde se
establezcan las barreras que impidan los abusos de autoridad a los que son tan proclives
quienes están investidos de poder, como se lo propone en su obra cumbre. Su principio de "la
separación de los poderes” supone un sistema de división de funciones entre los distintos
órganos del estado para que éstos se compensen y moderen entre sí recíprocamente.
CAPITULO V: La Filosofía Jurídica en el Siglo XIX
La Escuela de la Exégesis
Contexto histórico: Surge en Francia tras la Revolución Francesa (1789) y la
codificación del Código Civil de 1804. La exégesis refleja un cambio
fundamental en la concepción del Derecho, que pasa de la influencia
jusnaturalista al control estatal.
Principales características:
Primacía de la ley estatal: El Derecho se identifica exclusivamente con la
legislación emitida por el poder soberano.
Culto al texto legal: La tarea jurídica se limita a interpretar la ley, utilizando
métodos analíticos y gramaticales, sin acudir a fuentes externas ni a principios
universales.
Rol del legislador: Considerado como la única fuente creadora del Derecho, lo
que consagra la omnipotencia jurídica del Estado.
Finalidad política: Garantizar la estabilidad jurídica del sistema
postrevolucionario y evitar el regreso de estructuras monárquicas.
Críticas:
Excesiva dependencia del texto legal, ignorando el contexto histórico o social.
Imposibilidad de adaptarse a cambios sociales debido a su rigidez interpretativa.
Influencia internacional: Este modelo marcó profundamente el Derecho civil en
Europa y América Latina, especialmente en países como Argentina.
El Historicismo Jurídico
Reacción al jusnaturalismo clásico y al racionalismo: Cuestiona la idea de un
Derecho universal y eterno, promoviendo un enfoque histórico y cultural.
Principios fundamentales:
El Derecho se desarrolla históricamente a partir del espíritu del pueblo
(Volksgeist), una conciencia colectiva que da forma a las instituciones jurídicas.
Las leyes no son imposiciones abstractas, sino manifestaciones de costumbres y
tradiciones arraigadas.
Subraya la importancia de la evolución histórica en el desarrollo del Derecho.
Representantes destacados:
Savigny:
Defendió que el Derecho surge de la vida orgánica de una sociedad y no debe ser
impuesto artificialmente por el legislador. Rechazó la codificación temprana del
Derecho alemán, argumentando que Alemania aún necesitaba madurar su
conciencia jurídica colectiva. Propuso un enfoque sistémico para la interpretación
de la ley, incorporando elementos gramaticales, lógicos, históricos y sistemáticos.
Aportaciones del historicismo:
Introdujo el análisis histórico como herramienta fundamental en la interpretación
jurídica.
Propició la crítica al positivismo exegético al considerar que el Derecho debe
reflejar las necesidades y valores de la sociedad.
El Positivismo Jurídico
Origen filosófico: Vinculado al pensamiento de Auguste Comte, que desarrolló una
filosofía empírica enfocada en los hechos observables y en las leyes científicas.
Adaptación al Derecho:
Concibe al Derecho como un sistema normativo autónomo, desvinculado de
juicios morales o metafísicos.
Se enfoca en el análisis de las normas creadas por la autoridad soberana.
Ramas y exponentes:
Ihering:
Evolucionó desde el historicismo hacia una visión teleológica del Derecho,
proponiendo que el Derecho es una herramienta para proteger intereses
sociales.
Sus ideas sentaron las bases para la "jurisprudencia de intereses", que
prioriza la función práctica del Derecho sobre su forma.
Duguit:
Influenciado por Durkheim, rechazó la noción de derechos subjetivos y
defendió la "solidaridad social" como base del sistema jurídico.
Propuso que el Derecho debe organizarse en torno a funciones sociales,
dejando de lado construcciones individuales.
Impacto y críticas:
Aunque promovió un análisis riguroso del Derecho positivo, fue criticado por su
visión reduccionista y por ignorar los aspectos valorativos y culturales.
Relación entre Juspositivismo y Jusnaturalismo
Contrastes teóricos:
Juspositivismo: Define al Derecho como un conjunto de normas creadas y
aplicadas por el Estado, ignorando cualquier referencia a valores externos.
Jusnaturalismo: Ve al Derecho como una proyección de principios universales y
éticos que trascienden las normas positivas.
Similitudes prácticas:
A pesar de sus diferencias filosóficas, ambos enfoques coinciden en la necesidad
de proporcionar estabilidad y predictibilidad en la práctica jurídica.
Reflexión de Norberto Bobbio:
Identifica tres formas del positivismo jurídico:
Como método científico: Neutralidad ética y análisis descriptivo del
Derecho.
Como teoría del Derecho: Relaciona al Derecho con el poder estatal.
Como ideología: Exalta el Derecho positivo sin cuestionar su contenido
ético.
Legado del Siglo XIX
Tensiones entre estabilidad y cambio:
Mientras el positivismo buscaba consolidar sistemas jurídicos estables y
universales, el historicismo introdujo la necesidad de adaptar el Derecho a las
realidades culturales y sociales.
Transformación del pensamiento jurídico:
Las corrientes del siglo XIX sentaron las bases para la evolución de las teorías
contemporáneas, incluyendo el constitucionalismo y el postpositivismo.
Perspectiva crítica:
Este período marcó una transición entre el formalismo y la búsqueda de un
Derecho más dinámico y acorde con las necesidades sociales.