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Régimen de Gananciales en Derecho Civil

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TEMA 5: LOS REGÍMENES ECONÓMICOS

REGULADOS EN NUESTRO DERECHO POSITIVO.

1. EL RÉGIMEN DE GANANCIALES.

1. Sociedad de gananciales: concepto y naturaleza jurídica.

• Concepto:

El sistema de gananciales, se aplica de forma supletoria como régimen legal en los


territorios sometidos al Derecho común.

Su carácter de régimen legal supletorio de primer grado significa que establece


que a falta de capitulaciones o cuando estas sean ineficaces, el régimen será el
de la sociedad de gananciales.

En su virtud se hacen comunes y divisibles por mitad, cuando se disuelve el


matrimonio, los beneficios y ganancias obtenidos indistintamente durante el
matrimonio por cualquiera de los cónyuges.

La sociedad de gananciales comienza en el momento de la celebración del


matrimonio o, posteriormente, al pactarse en capitulaciones matrimoniales.

En la sociedad legal de gananciales coexisten los patrimonios privativos de cada


cónyuge y el patrimonio ganancial.

• Naturaleza jurídica:

Durante la vigencia de la sociedad de gananciales hay un patrimonio separado del


propio de los cónyuges que se rige por norma especiales de gestión y disposición.

Los bienes privativos son titularidad de cada cónyuge, y los bienes gananciales son
bienes comunes o gananciales de ambos, bienes de la sociedad de gananciales.

Cada tipo de bienes, dependiendo de que formen parte del patrimonio privativo o
ganancial, tiene sus propias reglas de administración y disposición, y su
responsabilidad frente a las deudas será diferente.

Este patrimonio separado que es la sociedad de gananciales no puede


considerarse como una comunidad ordinaria o de tipo romano, sino germánica o
de mano común.
2. Bienes privativos y gananciales.

Hay un patrimonio separado del propio de los cónyuges regidos por especiales
normas de gestión y disposición, pero ningún derecho específico y actual tienen
los cónyuges sobre cada uno de los bienes que la integran, ni sobre la titularidad de
ese patrimonio.

Sólo con la disolución cada uno de ellos es titular real y efectivo de una cuota sobre
el patrimonio disuelto, que se materializará en bienes concretos y determinados al
realizarse las operaciones de liquidación.

Los bienes privativos se caracterizan porque se administran y poseen en exclusiva


por su titular. Además, el titular puede disponer de ellos libremente. Por otro lado,
responden por las deudas personales del titular.

Los bienes gananciales se caracterizan porque atribuyen poderes y facultades a


los cónyuges. Además, responden del pago de algunas cargas y deudas. Por último,
al liquidar la sociedad, las ganancias se reparten por mitades entre los cónyuges.

Serán bienes privativos:

- de los que es titular un cónyuge antes de contraer matrimonio;


- los adquiridos por los cónyuges durante el matrimonio a título gratuito;
- los que fueran titularidad de un cónyuge antes de constituirse la sociedad
de gananciales;
- por virtud de la subrogación real, los adquiridos en sustitución de otros
bienes privativos.

El aumento de valor que pueda experimentar un bien privativo no es ganancial. Si


un bien se aportó al matrimonio como privativo de un cónyuge o se adquirió luego
como ganancial, ha de mantenerse dicho carácter al disolverse la sociedad,
incluyo cuando haya experimentado una transformación plus valorativa o mejora a
tener en cuenta si en su mera repercusión económica, en su caso.

Serán bienes gananciales:

- Los beneficios originados por la actividad de los cónyuges;


- las ganancias derivadas de los patrimonios privativos y gananciales.
- los bienes que por subrogación real sustituyen a otros que también lo sean;
- los bienes que existan en el matrimonio, salvo que se pruebe que
pertenecen privativamente a uno de los cónyuges.

Artículo 1346 CC: “Son privativos de cada uno de los cónyuges:

1.° Los bienes, animales y derechos que le pertenecieran al comenzar la sociedad.

2.° Los que adquiera después por título gratuito.


3.° Los adquiridos a costa o en sustitución de bienes privativos.

4.° Los adquiridos por derecho de retracto perteneciente a uno solo de los
cónyuges.

5.° Los bienes y derechos patrimoniales inherentes a la persona y los no


transmisibles ínter vivos.

6.° El resarcimiento por daños inferidos a la persona de uno de los cónyuges o a


sus bienes privativos.

7.° Las ropas y objetos de uso personal que no sean de extraordinario valor.

8.° Los instrumentos necesarios para el ejercicio de la profesión u oficio, salvo


cuando éstos sean parte integrante o pertenencias de un establecimiento o
explotación de carácter común.”

Artículo 1348 CC: “Siempre que pertenezca privativamente a uno de los cónyuges
una cantidad o crédito pagadero en cierto número de años, no serán gananciales
las sumas que se cobren en los plazos vencidos durante el matrimonio , sino
que se estimarán capital de uno u otro cónyuge, según a quien pertenezca el
crédito”.

Este supuesto hace referencia a las cantidades o créditos privativos de uno de los
cónyuges.

Artículo 1349 CC: “El derecho de usufructo o de pensión, perteneciente a uno de


los cónyuges, formará parte de sus bienes propios; pero los frutos, pensiones o
intereses devengados durante el matrimonio serán gananciales.”

Artículo 1352 CC: “Las nuevas acciones u otros títulos o participaciones sociales
suscritos como consecuencia de la titularidad de otros privativos serán también
privativos”

Artículo 1359 CC: “Las edificaciones, plantaciones y cualesquiera otras mejoras


que se realicen en los bienes gananciales y en los privativos tendrán el carácter
correspondiente a los bienes a que afecten, sin perjuicio del reembolso del valor
satisfecho.

No obstante, si la mejora hecha en bienes privativos fuese debida a la inversión de


fondos comunes o a la actividad de cualquiera de los cónyuges, la sociedad será
acreedora del aumento del valor que los bienes tengan como consecuencia de la
mejora, al tiempo de la disolución de la sociedad o de la enajenación del bien
mejorado.”

También son bienes privativos los incrementos patrimoniales de empresas


privativas.
Artículo 1347 CC: “Son bienes gananciales:

1.° Los obtenidos por el trabajo o la industria de cualquiera de los cónyuges.

2.° Los frutos, rentas o intereses que produzcan tanto los bienes privativos como
los gananciales.

3.° Los adquiridos a título oneroso a costa del caudal común, bien se haga la
adquisición para la comunidad, bien para uno solo de los esposos.

4.° Los adquiridos por derecho de retracto de carácter ganancial, aun cuando lo
fueran con fondos privativos, en cuyo caso la sociedad será deudora del cónyuge
por el valor satisfecho.

5.° Las Empresas y establecimientos fundados durante la vigencia de la sociedad


por uno cualquiera de los cónyuges a expensas de los bienes comunes”.

También serán bienes gananciales los bienes donados o dejados en testamento


conjuntamente a los cónyuges, siempre que la liberalidad fuera aceptada por
ambos y el donante o testador no hubiese dispuesto lo contrario.

También serán bienes gananciales las mejoras realizadas en los bienes


gananciales.

También serán gananciales los incrementos patrimoniales de empresas


gananciales, así como los incrementos patrimoniales incorporados a una
explotación, establecimiento mercantil u otro género de empresa. Si la empresa es
ganancial, el incremento patrimonial también lo será, aunque para obtenerlo se
hayan invertido fondos privativos, si bien, en este caso, se procederá al reembolso
del valor satisfecho.

Destacamos casos especiales como son las adquisiciones a plazos. Los bienes
adquiridos por uno de los cónyuges, constante la sociedad, por plazo aplazado
tienen naturaleza ganancial siempre que el primer desembolso tuviera este
carácter, aunque los plazos restantes se satisfagan con dinero privativo.

** Las compras de vivienda o ajuar familiar, corresponderán proindiviso a la


sociedad de gananciales y al cónyuge o cónyuges en proporción a sus respectivas
aportaciones.

En caso de duda rige la presunción general de ganancialidad conforme a la cual


se presumen gananciales los bienes existentes en el matrimonio, mientras no se
demuestre que pertenecen privativamente a alguno de los cónyuges.

Artículo 1361 CC: “Se presumen gananciales los bienes existentes en el


matrimonio mientras no se pruebe que pertenecen privativamente a uno de los dos
cónyuges.”
3. Cargas y obligaciones de la sociedad de gananciales.

Artículo 1362 CC: “Serán de cargo de la sociedad de gananciales los gastos que se
originen por alguna de las siguientes causas:

1.ª El sostenimiento de la familia, la alimentación y educación de los hijos


comunes y las atenciones de previsión acomodadas a los usos y a las
circunstancias de la familia.

La alimentación y educación de los hijos de uno solo de los cónyuges correrá a


cargo de la sociedad de gananciales cuando convivan en el hogar familiar. En
caso contrario, los gastos derivados de estos conceptos serán sufragados por la
sociedad de gananciales, pero darán lugar a reintegro en el momento de la
liquidación.

2.ª La adquisición, tenencia y disfrute de los bienes comunes.

3.ª La administración ordinaria de los bienes privativos de cualquiera de los


cónyuges.

4.ª La explotación regular de los negocios o el desempeño de la profesión, arte u


oficio de cada cónyuge.”

a. El levantamiento de cargas del matrimonio (artículo 1362.1 CC):

Son de cargo de la sociedad de gananciales los gastos que se originen por el


sostenimiento de la familia, la alimentación y educación de los hijos comunes y las
atenciones de previsión acomodadas a los usos y a las circunstancias de la familia.

La alimentación y educación de los hijos de uno sólo de los cónyuges cuando


conviven en el hogar familiar también correrá a cargo de la sociedad de gananciales.
Si esos hijos no convivieran en el hogar familiar, los gastos que se deriven de su
alimentación y educación serán costeados por la sociedad de gananciales, pero en
el momento de la liquidación, deberán serle reintegrados.

b. Los gastos u obligaciones relativos a los bienes:

Serán cargo de la sociedad de gananciales los gastos que se originen por la


adquisición, tenencia y disfrute de los bienes comunes. Se incluirá también
cualquier gasto de reparación o conservación de los bienes gananciales.

También serán de cargo de la sociedad de gananciales los gastos que se originen


por la administración ordinaria de los bienes privativos de cualquiera de los
cónyuges. Parece lógico que, si los rendimientos de los bienes privativos son
gananciales, los gatos también lo sean.
c. La explotación regular de los negocios o el desempeño de la profesión:

Serán de cargo de la sociedad de gananciales los gastos que se originen por la


explotación regular de los negocios o el desempeño de la profesión, arte u oficio de

cada cónyuge.

Teniendo en cuenta que el principal activo de la sociedad de gananciales son los


bienes obtenidos por el trabajo de los cónyuges, es lógico que los gastos derivados
de la explotación regular de un negocio o el desempeño de una profesión sean una
carga que debe asumir el patrimonio ganancial.

d. Las donaciones hechas por ambos cónyuges de común acuerdo:

Artículo 1363 CC: “Serán también de cargo de la sociedad las cantidades donadas
o prometidas por ambos cónyuges de común acuerdo, cuando no hubiesen
pactado que hayan de satisfacerse con los bienes privativos de uno de ellos en todo
o en parte.”

De no existir este último pacto, habrá que presumir iuris tantum que las cantidades
que han sido donadas o prometidas por ambos cónyuges, y por eso son de cargo de
la sociedad de gananciales.

e. Las obligaciones extracontractuales de un cónyuge:

Artículo 1366 CC: “Las obligaciones extracontractuales de un cónyuge,


consecuencia de su actuación en beneficio de la sociedad conyugal o en el ámbito
de la administración de los bienes, serán de la responsabilidad y cargo de aquélla,
salvo si fuesen debidas a dolo o culpa grave del cónyuge deudor.”

Por obligaciones extracontractuales debemos entender las nacidas por culpa o


negligencia, así como las derivadas de responsabilidad objetiva.

f. Las deudas de juego:

Artículo 1371 CC: “Lo perdido y pagado durante el matrimonio por alguno de los
cónyuges en cualquier clase de juego no disminuirá su parte respectiva de los
gananciales siempre que el importe de aquella pérdida pudiere considerarse
moderada con arreglo al uso y circunstancias de la familia.”

Artículo 1372 CC: “De lo perdido y no pagado por alguno de los cónyuges en los
juegos en que la ley concede acción para reclamar lo que se gane responden
exclusivamente los bienes privativos del deudor.”

Es decir, de estas obligaciones nacidas del juego lícito responderán los bienes
privativos.
4. Gestión.

Artículo 1375 CC: “En defecto de pacto en capitulaciones, la gestión y


disposiciones de los bienes gananciales corresponde conjuntamente a los
cónyuges, sin perjuicio de lo que se determina en los artículos siguientes.”

La gestión conjunta no excluye la posibilidad de que, en algunos supuestos,


cualquiera de los cónyuges pueda llevar a cabo actos de administración y
disposición respecto de los bienes gananciales. Dicho principio se refiere tanto a
las facultades de administración como de disposición.

Para realizar actos de disposición a título oneroso sobre bienes gananciales se


requerirá el consentimiento de ambos cónyuges. Por ello, en el caso de que uno de
los cónyuges llevase a cabo el acto de disposición relativo a un bien ganancial sin
contar con el consentimiento del otro cónyuge, procedería el régimen de nulidad
en sentido estricto.

En cambio, en relación con los actos de disposición a título gratuito procede la


nulidad radical en caso de falta de consentimiento de cualquiera de los cónyuges.

Asimismo, se establece un deber de información recíproca entre los cónyuges,


de manera periódica, sobre la situación y rendimientos de cualquier actividad
económica suya. Puede ser causa suficiente para que uno de los cónyuges inste la
disolución judicial de la sociedad de gananciales que el otro incumpla grave y
reiteradamente.

La exigencia de la actuación conjunta de los cónyuges ha obligado al legislador a


introducir un mecanismo mediador en los supuestos en que, resultando necesario
el consentimiento de ambos cónyuges, uno de ellos no se aviniera a prestarlo. Se
trata de la autorización judicial supletoria que sustituye al consentimiento de uno
de los cónyuges y convierte al juez en protagonista de una decisión que, en general,
será repudiada por uno u otro de los consortes.

El CC legitima la actuación individual de uno de los cónyuges:

- en relación con la potestad doméstica.


- respecto de los frutos de sus bienes privativos.
- tomar como anticipo el numerario ganancial que le sea necesario.
- en relación con los bienes y derechos a nombre de uno de los cónyuges.
- los actos necesarios para la defensa del patrimonio ganancial.
- para realizar gastos urgentes de carácter necesario, tenga o no
conocimiento el otro cónyuge.

También se contemplan por el CC, los actos lesivos o fraudulentos relativos a


bienes gananciales:
Artículo 1390 CC: “Si como consecuencia de un acto de administración o de
disposición llevado a cabo por uno solo de los cónyuges hubiere éste obtenido un
beneficio o lucro exclusivo para él u ocasionado dolosamente un daño a la
sociedad, será deudor a la misma por su importe, aunque el otro cónyuge no
impugne cuando proceda la eficacia del acto.”

Artículo 1391 CC: “Cuando el cónyuge hubiere realizado un acto en fraude de los
derechos de su consorte será, en todo caso, de aplicación lo dispuesto en el
artículo anterior y, además, si el adquirente hubiere procedido de mala fe, el acto
será rescindible.”

La consecuencia de tales actos es que el cónyuge contratante se constituye en


deudor de la sociedad de gananciales por el importe correspondiente aunque el
otro cónyuge no impugne cuando proceda la eficacia del acto. En el momento de la
liquidación de la sociedad de gananciales, el cónyuge perjudicado puede instar el
correspondiente reintegro en favor de la masa ganancial.

5. Disolución y liquidación del régimen.

Artículo 1392 CC: “La sociedad de gananciales concluirá de pleno derecho:

1º Cuando se disuelva el matrimonio.


2º Cuando sea declarado nulo.
3º Cuando se acuerde la separación legal de los cónyuges.
4º Cuando los cónyuges convengan un régimen económico distinto en la
forma prevenida en este Código.”

Artículo 1393 CC: “También concluirá por decisión judicial la sociedad de


gananciales, a petición de uno de los cónyuges, en alguno de los casos siguientes:

1.° Si respecto del otro cónyuge se hubieren dispuesto judicialmente medidas de


apoyo que impliquen facultades de representación plena en la esfera patrimonial,
si hubiere sido declarado ausente o en concurso, o condenado por abandono de
familia. Para que la autoridad judicial acuerde la disolución bastará que el cónyuge
que la pidiere presente la correspondiente resolución judicial.

2.° Venir el otro cónyuge realizando por sí solo actos dispositivos o de gestión
patrimonial que entrañen fraude, daño o peligro para los derechos del otro en la
sociedad.

3.° Llevar separado de hecho más de un año por acuerdo mutuo o por abandono
del hogar.

4.° Incumplir grave y reiteradamente el deber de informar sobre la marcha y


rendimientos de sus actividades económicas.
En cuanto a la disolución de la sociedad por el embargo de la parte de uno de los
cónyuges por deudas propias, se estará a lo especialmente dispuesto en este
Código.”

Disuelta la sociedad legal de gananciales se abre un proceso de liquidación que


concluirá con la adjudicación a cada cónyuge de bienes concretos. Aun cuando
nada se establece sobre la forma en que se otorgará el inventario, éste se hará por
escrito.

Artículo 1396 CC: “Disuelta la sociedad se procederá a su liquidación, que


comenzará por un inventario del activo y pasivo de la sociedad.”

Artículo 1397 CC: “Habrán de comprenderse en el ACTIVO:

1.° Los bienes gananciales existentes en el momento de la disolución.

2.° El importe actualizado del valor que tenían los bienes al ser enajenados por
negocio ilegal o fraudulento si no hubieran sido recuperados. En este caso se tendrá
en cuenta el precio real que tenía el bien, equivalente al de libre mercado, en el
momento de ser enajenado.

Es decir, en el caso de estos bienes, el valor que constará en el inventario no será el


actual sino el actualizado valor que tuvo el bien cuando se adquirió actualizado a
euros de hoy.

3.° El importe actualizado de las cantidades pagadas por la sociedad que fueran
de cargo sólo de un cónyuge y en general las que constituyen créditos de la
sociedad contra éste.”

En este caso último, la sociedad tendrá derecho a que, en el momento de la


liquidación, se le reembolse lo que haya pagado que fuera de cargo de un cónyuge
y los créditos que tenga contra él, salvo que ya se hubieran saldado antes.

Para la determinación de los bienes gananciales habrá que recurrir a lo dispuesto


en el artículo 1347 CC y también se tendrá en cuenta la presunción de
ganancialidad del artículo 1361 CC.

En el inventario constará la valoración de esos bienes gananciales. Quedarán fuera


los bienes privativos y los que aparecen recogidos en el artículo 1321 CC.

Artículo 1398 CC: “El PASIVO de la sociedad lo integran las siguientes partidas:

1.ª Las deudas pendientes a cargo de la sociedad.

2.ª El importe actualizado del valor de los bienes privativos cuando su restitución
deba hacerse en metálico por haber sido gastados en interés de la sociedad. Igual
regla se aplicará a los deterioros producidos en dichos bienes por su uso en
beneficio de la sociedad.

3.ª El importe actualizado de las cantidades que, habiendo sido pagadas por uno
solo de los cónyuges, fueran de cargo de la sociedad y, en general, las que
constituyan créditos de los cónyuges contra la sociedad.”

Artículo 1399 CC: “Terminado el inventario se pagarán en primer lugar las deudas
de la sociedad, comenzando por las alimenticias que, en cualquier caso, tendrán
preferencia. Respecto de las demás, si el caudal inventariado no alcanzase para
ello, se observará lo dispuesto para la concurrencia y prelación de créditos.”

Cada cónyuge tendrá preferencia sobre:

- Finalizado el inventario se pagarán:


o las deudas de la sociedad;
o las indemnizaciones y reintegros debidos a cada cónyuge hasta
donde alcance el caudal inventariado.
- Cumplido lo anterior, el remanente constituirá el haber de la sociedad de
gananciales, que se dividirá por mitad entre los cónyuges o sus respectivos
herederos.

Artículo 1406 CC: “Cada cónyuge tendrá derecho a que se incluyan con
preferencia en su haber, hasta donde éste alcance:

1.° Los bienes de uso personal diferentes de las ropas y objetos que no sean de
extraordinario valor.

2.° La explotación económica que gestione efectivamente.

3.° El local donde hubiese venido ejerciendo su profesión.

4.° En caso de muerte del otro cónyuge, la vivienda donde tuviese la residencia
habitual.”

Artículo 1407 CC: “En los casos de los números 3 y 4 del artículo anterior podrá el
cónyuge pedir, a su elección, que se le atribuyan los bienes en propiedad o que se
constituya sobre ellos a su favor un derecho de uso o habitación. Si el valor de los
bienes o el derecho superara al del haber del cónyuge adjudicatario, deberá éste
abonar la diferencia en dinero.”
2. EL RÉGIMEN DE SEPARACIÓN DE BIENES.

1. Concepto y casos en que rige.

El régimen de separación de bienes tiene lugar cuando cada uno de los cónyuges
tiene su propio patrimonio (patrimonio privativo), sin que por el hecho mismo del
matrimonio se produzca ningún tipo de comunidad, de manera que a cada
cónyuge le corresponde la titularidad, la administración y el disfrute de sus
propios bienes. Por tanto los ingresos y las rentas los obtiene para sí, sin perjuicio
de su obligación de contribuir al levantamiento de las cargas del matrimonio.

2 patrimonios privativos separados entre sí.

Artículo 1435 CC: “Existirá entre los cónyuges separación de bienes:

1.° Cuando así lo hubiesen convenido.

2.° Cuando los cónyuges hubieren pactado en capitulaciones matrimoniales que


no regirá entre ellos la sociedad de gananciales, sin expresar las reglas por que
hayan de regirse sus bienes.

3.° Cuando se extinga, constante matrimonio, la sociedad de gananciales o el


régimen de participación, salvo que por voluntad de los interesados fuesen
sustituidos por otro régimen distinto.”

En cuanto a su naturaleza, destacamos que se trata de un régimen legal supletorio


de segundo grado, es decir, que regirá cuando los cónyuges hayan pactado en
capitulaciones matrimoniales la no aplicación del régimen de gananciales, sin
establecer las normas por las que han de regirse sus bienes.

Este régimen se rige por las estipulaciones de las partes y, en su defecto, por las
normas del CC.

2. Propiedad de los bienes. Presunción.

Artículo 1437 CC: “En el régimen de separación pertenecerán a cada cónyuge los
bienes que tuviese en el momento inicial del mismo y, los que después adquiera
por cualquier título. Asimismo corresponderá a cada uno la administración, goce y
libre disposición de tales bienes.”

Artículo 1441 CC: “Cuando no sea posible acreditar a cuál de los cónyuges
pertenece algún bien o derecho, corresponderá a ambos por mitad.”

La pertenencia de los bienes se acredita mediante la prueba del hecho adquisitivo,


es decir, si ninguno de los cónyuges consigue probar el hecho adquisitivo, el bien
corresponderá a ambos por mitad.
Para dicha prueba, se entiende que llevar las gestiones individuales de compra, o a
portar el dinero del peculio privativo, no suponen, sin más, que la adquisición sea
individual.

Además, debe tenerse en cuenta lo dispuesto en el artículo 1324 CC, aplicable a


todo régimen económico matrimonial, relativo a la confesión que haga uno de los
cónyuges a favor del otro sobre la propiedad de determinados bienes, confesión
que valdrá como prueba de la titularidad de los bienes entre los cónyuges, pero
que, por sí sola, no perjudicará a los herederos forzosos del confesante, ni a los
acreedores.

Artículo 1442 CC: “Declarado un cónyuge en concurso, serán de aplicación las


disposiciones de la legislación concursal.”

Declarado el concurso de persona casada en régimen de separación de bienes, se


presumirá, en beneficio de la masa, salvo prueba en contrario, que donó a su
cónyuge la contraprestación satisfecha por éste para la adquisición del bien a título
oneroso cuando esa contraprestación proceda del patrimonio del concursado.

La presunción de donación admite prueba en contrario. En ese sentido, la


contraprestación, proveniente del patrimonio del concursado, no constituye
donación.

3. Gestión de los bienes propios y Derechos del cónyuge que realiza la


gestión doméstica.

Los actos de administración y disposición sobre los bienes del otro cónyuge deben
encontrar fundamento en el otorgamiento de una serie de poderes por parte de
este, o en la existencia de una serie de hechos y circunstancias que permitan
deducir, aunque sea de forma tácita, que el cónyuge actuante cuenta con la
aquiescencia del otro.

Artículo 1438 CC: “Los cónyuges contribuirán al sostenimiento de las cargas del
matrimonio. A falta de convenio lo harán proporcionalmente a sus respectivos
recursos económicos. El trabajo para la casa será computado como contribución a
las cargas y dará derecho a obtener una compensación que el Juez señalará, a falta
de acuerdo, a la extinción del régimen de separación.”

Sea cual fuese el régimen económico matrimonial que rige entre los cónyuges,
se obliga a ambos a contribuir al levantamiento de las cargas del matrimonio
(artículo 1318 CC) para atender a las necesidades de la familia en función de sus
circunstancias y de su nivel de vida.

El primer criterio para determinar la medida en que cada cónyuge debe contribuir a
las cargas del matrimonio lo constituye el acuerdo o convenio entre ambos
cónyuges.
No es necesario que conste en capitulaciones matrimoniales, se admite cualquier
acuerdo, expreso o tácito. No obstante, la constancia formal del pacto facilita la
prueba de su existencia.

El trabajo para la casa será computado como contribución a las cargas. Lo que se
pretende es beneficiar al cónyuge que, por dedicarse al trabajo para la casa, no
genera ingresos y sacrifica su capacidad laboral o profesional en favor del otro
cónyuge.

4. Conclusión del régimen.

El régimen de separación de bienes se puede extinguir por los siguientes motivos:

- por pactar los cónyuges un régimen distinto mediante capitulaciones.


- por disolución del matrimonio.
- por declaración judicial de separación de dos personas.

La liquidación de este régimen es mucho más sencilla que en los sistemas de


participación y de sociedad de gananciales.

No obstante, comprende el pago de las contribuciones atrasadas a las cargas


del matrimonio y la división de las comunidades de bienes indivisas de bienes
adquiridos durante el matrimonio (por ejemplo, la vivienda común).

3. RÉGIMEN DE PARTICIPACIÓN.

1. Concepto y funcionamiento.

Los cónyuges que quieran que la economía de su matrimonio se rija por el régimen
de participación deberán pactarlo en capitulaciones matrimoniales, ya que su
existencia exige que se haya pactado.

De dichas capitulaciones se hará mención en la inscripción del matrimonio en el


Registro Civil. Estas capitulaciones se otorgarán en escritura pública antes o
después de celebrado el matrimonio.

Las ganancias de las que podrá participar cada cónyuge serán las obtenidas
constante en el régimen de participación.

El régimen de participación funciona durante su vigencia como un régimen de


separación y, por ello, durante la existencia de este régimen, para todo lo que no
esté previsto por las normas que lo regulan en el CC, se aplicarán las del régimen
de separación de bienes.

Las cuestiones no previstas en los artículos del CC que regulan el régimen de


participación y a las que se aplicarán las normas del de separación de bienes son:
- la contribución al sostenimiento de las cargas del matrimonio, que se
llevará a cabo, en ausencia de convenio entre los cónyuges, en proporción a
sus correspondientes recursos económicos.
- la forma de computar el trabajo para la casa, que se considerará
contribución a las cargas del matrimonio.
- los casos de administración o gestión por uno de los cónyuges de bienes
o intereses del otro. En este supuesto, el administrador quedará sometido
a las mismas responsabilidades y obligaciones que tendría un mandatario,
y de los frutos percibidos y consumidos como consecuencia de esa
actuación no tendrá que rendir cuentas, pues se presumirá que se han
invertido en la atención de levantar las cargas del matrimonio, presunción
que al ser iuris tantum, admitirá prueba en contrario y, si fruto de esa prueba
se desbarata, implicará la rendición de cuentas de esos frutos;
- las obligaciones que contraiga cada cónyuge, de las que responderá
exclusivamente él;
- las obligaciones contraídas al ejercer la potestad doméstica ordinaria, de
las que deberán responder ambos cónyuges;
- los supuestos de imposible acreditación de la titularidad de un bien, se
entenderá que el bien es de ambos cónyuges por mitad;
- la situación de declaración de concurso de uno de los cónyuges.

2. El patrimonio inicial y el patrimonio final.

Artículo 1418 CC: “Se estimará constituido el patrimonio inicial de cada cónyuge:

1.° Por los bienes y derechos que le pertenecieran al empezar el régimen.

2.° Por los adquiridos después a título de herencia, donación o legado.”

Artículo 1422 CC: “El patrimonio final de cada cónyuge estará formado por los
bienes y derechos de que sea titular en el momento de la terminación del régimen,
con deducción de las obligaciones todavía no satisfechas.”

3. Extinción y liquidación.

El régimen de participación se extingue en los casos prevenidos para la sociedad


de gananciales.

A la hora de liquidar el régimen de participación, habrá que realizar las siguientes


operaciones:

1. cómputo del patrimonio inicial.


2. cómputo del patrimonio final.
3. determinación o cálculo de las ganancias.
4. participación en las ganancias.
La liquidación del régimen de participación NO podrá solicitarse hasta que no sea
firme la resolución que lo declare disuelto.

Firme esa resolución, se extinguirá el régimen y se determinarán las ganancias por


las diferencias entre los patrimonios inicial y final de cada cónyuge.

La solicitud de liquidación del régimen tendrá que ir acompañada de una


propuesta de liquidación en la que se incluya una estimación del patrimonio
inicial y final de cada cónyuge, expresando la cantidad que deba pagar el cónyuge
que haya experimentado un incremento patrimonial mayor.

 A la hora de evaluar esos bienes que constituyen el patrimonio inicial habrá


que distinguir 2 fases:

1. Se llevará a cabo la estimación dependiendo del tipo de bienes de que se trate.

- Si se trata de los bienes que le perteneciesen a cada cónyuge al comenzar


el régimen, se tasarán según el estado y valor que tuvieran al empezar el
régimen
- Si se trata de los bienes donados, heredados o legados se valorarán
atendiendo al tiempo en que se adquirieron.

2. El valor de la estimación determinado en la primera fase se actualizará a fecha


del día en que cese el régimen de participación. Por lo tanto, el valor del activo de
ese patrimonio inicial será el que tengan los referidos bienes al comenzar el régimen
de participación o cuando se adquirieron, pero actualizados a la fecha de extinción
del régimen.

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