0% encontró este documento útil (0 votos)
11 vistas2 páginas

Documento Sin Título

Cargado por

xviluis912
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
11 vistas2 páginas

Documento Sin Título

Cargado por

xviluis912
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

La imagen muestra a una persona afrodescendiente caminando en un entorno urbano,

acompañada por el texto: "Me llaman negro, pero yo me siento invisible". Esta frase expresa
una crítica sobre el racismo y la invisibilidad que sufren muchas personas
afrodescendientes.

La frase "me llaman negro" refleja una forma directa de racismo, donde una persona es
definida solo por su color de piel o su origen étnico, sin tener en cuenta su individualidad o
humanidad. Este tipo de categorización racial tiene raíces en la colonización, la esclavitud y
la explotación de las personas afrodescendientes, lo que generó jerarquías sociales
basadas en la raza.

Además, esta frase también nos muestra un prejuicio muy arraigado: lo “blanco” suele
asociarse con lo “bueno” y lo “negro” con lo “malo”. Esta idea ha creado una hegemonía
blanca, un sistema donde lo blanco se considera el estándar de belleza, bondad y valor,
mientras que lo negro se ve como inferior o negativo. Este sistema de ideas está tan
integrado en la sociedad que incluso las personas racializadas pueden tener prejuicios
internos sobre su propia raza o la de otros.

Un claro ejemplo de este racismo internalizado se observa en estudios como el famoso "Doll
Test", donde se mostró a niños de diferentes edades y razas muñecos de piel clara y
oscura. Cuando se les preguntaba cuál muñeco era "malo" o "feo" y cuál era "bueno" o
"bonito", la mayoría señalaba al muñeco de piel oscura como malo o feo, y al de piel clara
como bueno o bonito. Estos resultados revelan cómo, desde pequeños, los niños aprenden
prejuicios raciales que afectan la forma en que ven a los demás.

La segunda parte de la frase, "pero yo me siento invisible", refleja una forma más sutil de
racismo: la invisibilización. Aunque el personaje es identificado por su color de piel, se
siente ignorado o relegado a los márgenes de la sociedad. Esto representa cómo muchas
personas afrodescendientes, a pesar de estar presentes en la sociedad, no son tomadas en
cuenta en los espacios de poder, representación política o cultural, ni en las estructuras de
privilegio. En lugar de ser vistas como personas con derechos y sueños, simplemente se los
discrimina.
La imagen también puede interpretarse desde el concepto de estratificación social, que se
refiere a la división de la sociedad en diferentes niveles según factores como poder, riqueza,
educación o prestigio social. En muchas sociedades, la raza es un factor importante en esta
división. Las personas afrodescendientes, debido a la discriminación histórica, tienden a
ocupar los niveles más bajos, enfrentando mayores dificultades para acceder a recursos
como la educación o el empleo.

El personaje en la imagen, que parece caminar solo por un entorno urbano indiferente,
simboliza las barreras sociales y económicas que enfrenta cada día debido a su raza. Esta
división racial se traduce en menos oportunidades y en una vida diaria marcada por la
discriminación, tanto visible como invisible, lo que refuerza la sensación de exclusión.

La “hegemonía blanca” ha creado un sistema donde las personas de piel clara tienen más
ventajas en la sociedad. Este sistema no solo afecta a nivel institucional, sino que también
ha influido en cómo las personas ven y valoran a los demás según su color de piel. Incluso
las personas que son víctimas de esta discriminación pueden llegar a internalizar estos
prejuicios, repitiendo actitudes racistas sin darse cuenta.

Conclusión: la imagen no solo critica el racismo visible, que define a las personas
afrodescendientes según su color de piel, sino también el racismo estructural que las
excluye de los espacios donde deberían tener voz y reconocimiento, haciéndolas sentir
"invisibles". La frase "me llaman negro, pero yo me siento invisible" expresa esta doble
opresión: ser visiblemente diferente, pero al mismo tiempo no ser valorado ni considerado
en la sociedad. Además, muestra cómo la hegemonía blanca y el racismo internalizado
afectan nuestra forma de pensar desde la niñez, perpetuando la discriminación y la
exclusión.

- Paula Ojeda 5to H1

También podría gustarte