UNIVERSIDAD NACIONAL DE TUMBES
FACULTADECIENCIAS SOCIALES
PROGRAMA DE EDUCACIÓN INICIAL
LAS EMOCIONES
Estudiante
Balladares Balladares, Karol
Asignatura
Seminario taller de investigación aplicada
Docente
Dr. Tapia Cabrera Segundo Cesar
Carrera
Educación Inicial
Tumbes
2024
INDICE
II. PREAMBULO..........................................................................................................................3
III. TEMATICA.............................................................................................................................5
IV. APRECIACIÓN CRÍTICA.....................................................................................................7
V. REFERENCIAS........................................................................................................................8
VIII. FIRMA..................................................................................................................................9
2
II. PREAMBULO
Las emociones han sido objeto de estudio en la psicología y otras disciplinas debido a su
relevancia en el comportamiento y desarrollo humano. Desde una perspectiva general, se
entiende que las emociones son reacciones complejas y multifacéticas que involucran cambios
fisiológicos, cognitivos y conductuales en respuesta a estímulos internos o externos (Izard,
1977). Estas respuestas pueden variar en intensidad y duración y se consideran adaptativas, ya
que permiten a los individuos responder a sus entornos de manera efectiva y eficiente (Ekman,
1992).
Uno de los primeros en proponer una teoría sistemática sobre las emociones fue Charles Darwin
en The Expression of the Emotions in Man and Animals (1872), quien destacó que las emociones
son universales y cumplen una función de supervivencia. De acuerdo con Darwin, los humanos
comparten expresiones emocionales básicas con otros animales, lo que sugiere un origen
evolutivo.
Más recientemente, Paul Ekman (1992) propuso la existencia de seis emociones básicas (alegría,
tristeza, ira, miedo, sorpresa y asco), argumentando que estas emociones son innatas y se
expresan de manera similar en todas las culturas. Su investigación se centró en la identificación
de expresiones faciales universales, lo cual refuerza la idea de que las emociones cumplen una
función adaptativa al facilitar la comunicación entre individuos.
Por su parte, Richard Lazarus (1991) introdujo el concepto de evaluación cognitiva en la
experiencia emocional. Según él, las emociones no solo son respuestas automáticas, sino que
también implican una valoración subjetiva de la situación. Este enfoque sugiere que las
emociones son un proceso activo en el cual las personas interpretan y valoran el significado de
los eventos, y sus reacciones emocionales se ven afectadas por factores como sus creencias y
experiencias previas.
En el ámbito educativo, Mayer y Salovey (1997) acuñaron el término “inteligencia emocional”,
señalando que esta habilidad permite a los individuos reconocer y manejar sus propias
emociones, comprender las emociones de los demás, y utilizar esa comprensión para guiar su
pensamiento y acciones. La inteligencia emocional se ha vinculado con un mejor rendimiento
3
académico y relaciones interpersonales más satisfactorias, ya que permite una mayor regulación
emocional.
Estos enfoques subrayan que las emociones son fenómenos complejos que no solo afectan la
forma en que reaccionamos ante el mundo, sino que también influyen en nuestro desarrollo
personal y social. La comprensión de las emociones y su regulación se ha convertido en un tema
central en el estudio de la psicología, especialmente en contextos como la educación y el trabajo,
donde el manejo emocional es esencial para el éxito y el bienestar (Goleman, 1995).
4
III. TEMATICA
El estudio de las emociones abarca múltiples dimensiones y perspectivas que permiten entender
su naturaleza, función y rol en la vida humana. Las emociones no solo influyen en el
comportamiento y las relaciones, sino que también están profundamente integradas en el
desarrollo cognitivo y social, así como en la salud mental y física.
1. Naturaleza y universalidad de las emociones: Charles Darwin (1872) fue pionero en
proponer que las emociones y sus expresiones tienen un origen evolutivo, destacando su
universalidad en el ser humano y su continuidad con otras especies. Este enfoque sugiere
que las emociones son adaptativas y tienen un papel crucial en la supervivencia,
permitiendo respuestas rápidas ante amenazas y facilitando la comunicación social.
2. Teorías básicas y universales: Paul Ekman (1972) desarrolló una teoría de las
emociones básicas, identificando seis emociones universales –alegría, tristeza, ira, miedo,
sorpresa y asco– y planteando que todas las personas, independientemente de su cultura,
expresan estas emociones de manera similar a través de microexpresiones faciales. Su
investigación en etnografía y psicología ha sido clave para estudiar cómo las emociones
pueden funcionar como un lenguaje universal de comunicación humana.
3. Dimensiones cognitivas y evaluativas: Richard Lazarus (1991) introdujo el concepto de
evaluación cognitiva en la teoría de las emociones, sosteniendo que estas no son
reacciones automáticas sino procesos complejos que incluyen una valoración del evento
que las genera. Según Lazarus, las emociones se originan cuando las personas evalúan
una situación y deciden si representa una amenaza, un desafío o un beneficio, lo que
determina su respuesta emocional.
4. Inteligencia emocional y regulación emocional: En un enfoque que abarca la
comprensión y el manejo de las emociones, Mayer y Salovey (1997) propusieron el
concepto de inteligencia emocional. Según ellos, la inteligencia emocional incluye la
habilidad para reconocer, comprender y gestionar tanto las propias emociones como las
de los demás. Daniel Goleman (1995) amplió esta teoría, enfatizando la importancia de la
inteligencia emocional en el ámbito laboral, académico y en el desarrollo personal.
5. Aspectos sociales y culturales: Arlie Hochschild (1983) introdujo el concepto de
“trabajo emocional” en su estudio sobre el rol de las emociones en el ámbito laboral y
5
social. Su enfoque subraya que las emociones están reguladas y determinadas
culturalmente, ya que las sociedades crean “reglas de sentimiento” que indican cómo
deben expresarse o suprimirse determinadas emociones en contextos específicos.
6. Neurociencia de las emociones: Con el desarrollo de tecnologías como la resonancia
magnética funcional, el estudio de las emociones se ha expandido al ámbito de la
neurociencia. Investigadores como Joseph LeDoux (1996) han examinado la estructura
cerebral y los procesos neuronales que subyacen a las emociones, en especial el papel de
la amígdala en la regulación del miedo y las respuestas de estrés. Según LeDoux, la
amígdala es clave para las respuestas emocionales inmediatas, proporcionando una base
biológica para comprender por qué algunas emociones se activan de manera automática e
inconsciente.
7. Salud mental y bienestar: Autores contemporáneos como Barbara Fredrickson (2001)
han investigado cómo las emociones positivas, más allá de proporcionar bienestar,
amplían el repertorio de pensamientos y acciones, facilitando el desarrollo de recursos
personales y sociales. La “teoría de ampliación y construcción” de Fredrickson plantea
que las emociones positivas pueden contrarrestar los efectos de las emociones negativas,
promoviendo la resiliencia y el bienestar.
Estas contribuciones destacan la complejidad y el impacto de las emociones en la vida humana,
mostrándolas como procesos que no solo guían nuestras respuestas inmediatas, sino que también
moldean nuestra personalidad, relaciones y bienestar a lo largo del tiempo
6
IV. APRECIACIÓN CRÍTICA
. El estudio de las emociones es crucial para comprender la experiencia humana, y
aunque ha avanzado considerablemente, es esencial mantener una perspectiva crítica.
Reconocer la complejidad, la interseccionalidad y la diversidad de las emociones
enriquecerá nuestra comprensión y permitirá abordar mejor los desafíos que enfrentan las
personas en su vida diaria. En última instancia, la emoción no puede ser completamente
entendida a través de un único lente; requiere una integración de enfoques biológicos,
psicológicos y socioculturales para captar la riqueza de la experiencia humana.
7
V. REFERENCIAS
Darwin, C. (1872). La expresión de las emociones en el hombre y los animales. Ediciones
Istmo.
Ekman, P. (1992). ¿Existen emociones básicas? Psicología Contemporánea, 99(3), 550-
553.
Hochschild, A. R. (1990). El corazón gestionado: la comercialización del sentimiento
humano. Tusquets Editores.
Lazarus, R. S. (1991). Emoción y adaptación. Editorial Omeg.
LeDoux, J. (1997). El cerebro emocional: los misteriosos fundamentos de la vida
emocional. Ediciones Urano.
Fredrickson, B. L. (2001). El papel de las emociones positivas en la psicología positiva:
la teoría de ampliación y construcción de emociones positivas. American Psychologist,
56(3), 218-226.
Goleman, D. (1996). Inteligencia emocional: por qué es más importante que el
coeficiente intelectual. Editorial Kairós.
Mayer, J. D., & Salovey, P. (1997). ¿Qué es la inteligencia emocional? En P. Salovey &
D. J. Sluyter (Eds.), Desarrollo emocional e inteligencia emocional: implicaciones
educativas (pp. 3-31). Ediciones Siglo XXI.
8
VIII. FIRMA
Balladares, Balladares K.