La investigación del ciclo celular aporta nuevas herramientas contra el
cáncer
La participación de las proteínas ciclinas en la división celular, descubiertas por
el Nobel Tim Hunt, clave en el desarrollo de aplicaciones diagnósticas y
terapéuticas en enfermedades oncológicas. En el año 2001, los investigadores
Tim Hunt, Paul Nurse y Leland Hartwell recibieron el Premio Nobel de
Fisiología y Medicina por sus descubrimientos sobre los mecanismos de control
de la división celular. Los resultados de sus investigaciones han abierto nuevas
vías de estudio en la lucha contra el cáncer. Así, el papel de las proteínas
ciclinas en el control del ciclo celular, descubiertas por el Nobel Tim Hunt,
puede ayudar de manera fundamental al desarrollo de nuevas aplicaciones
diagnósticas y terapéuticas contra las enfermedades oncológicas. En general,
se estima que en una persona adulta existen más de 100 billones de células,
todas ellas originadas a partir de una única célula mediante un proceso de
división celular. Esta capacidad de división se mantiene en muchas de nuestras
células adultas, lo que permite llevar a cabo procesos de reparación y
regeneración de tejidos. A modo de ejemplo, la médula ósea produce al día
más de 250 millones de células nuevas que van a parar a la sangre.
Fases del ciclo o división celular
El fenómeno de la división de una célula se desarrolla en cuatro fases
sucesivas. Este proceso se conoce como ciclo celular. En la primera fase
(denominada G1), la célula que va a dividirse crece hasta llegar a un tamaño
adecuado. A continuación, si las señales del entorno lo permiten y la célula
está preparada para ello, ésta entra en la siguiente etapa del ciclo, la fase S.
En esta fase la célula duplica completamente su material genético. Una vez
terminada esta etapa, la célula entra en fase G2 y se prepara para el proceso
de división en la fase M. En esta última fase la célula se divide en dos células
hijas, cada una de ellas con una copia exacta de la información genética
contenida en la célula original. Tras finalizar la fase M, el ciclo celular queda
completado y las dos células hijas se encuentran nuevamente en fase G1,
preparadas para iniciar un nuevo ciclo de división si el organismo así lo
requiere. Si no es así, las células pueden entrar en un estado de reposo
denominado G0.
División celular incontrolada: cáncer
Es evidente que para el correcto funcionamiento de nuestro organismo los
procesos de división celular deben estar perfectamente controlados. La división
incontrolada de una célula podría dar lugar a un cáncer. Hace ya cincuenta
años se empezaron a describir los mecanismos moleculares mediante los
cuales las células son capaces de regular el inicio y la progresión de una fase a
otra a lo largo del proceso del ciclo celular. Uno de los hitos científicos en este
campo lo protagonizó el Profesor Tim Hunt a comienzos de los años 80 con el
descubrimiento de las proteínas ciclinas. Estas moléculas tienen un papel
esencial en el ciclo celular ya que regulan la actividad de las proteínas
quinasas dependientes de ciclinas (CDK).
Estas proteínas habían sido descritas unos años antes por Paul Nurse y son
las responsables de llevar a cabo las transiciones de una fase a otra del ciclo
celular. Las concentraciones de las proteínas CDK en una célula permanecen
constantes en el ciclo celular, mientras que las concentraciones de las ciclinas
varían de forma periódica a lo largo de las distintas fases del ciclo. Fue esta
variación cíclica de sus niveles lo que inspiró el nombre de estas moléculas.
Las ciclinas se unen específicamente a las CDK y las activan. Las CDK son
enzimas que modifican proteínas importantes que a su vez permiten el tránsito
de la célula a lo largo de las fases del ciclo celular. En resumen, el incremento
de la concentración de las ciclinas permite que la célula se divida. En
reconocimiento a sus descubrimientos, Tim Hunt y Paul Nurse, junto con
Leland Hartwell, uno de los primeros investigadores que estudió las fases del
ciclo celular y los genes implicados en ellas, recibieron el Premio Nobel de
Fisiología y Medicina.
Posibles aplicaciones contra el cáncer
Los descubrimientos de estos investigadores han tenido un gran impacto en la
forma de entender el proceso de división celular, no sólo en condiciones
fisiológicas sino también en condiciones patológicas. Los trabajos pioneros de
Hunt, Nurse y Hartwell han permitido identificar muchas otras moléculas
implicadas en la progresión del ciclo celular. Estos conocimientos posibilitan el
desarrollo de aplicaciones biomédicas que inciden sobre los mecanismos
patológicos de enfermedades relacionadas con el control del ciclo celular. Sin
duda, el campo más beneficiado ha sido la Oncología. El esclarecimiento de los
procesos moleculares que controlan el ciclo celular ha permitido entender la
particular inestabilidad genética de los tumores y su anormal capacidad para
dividirse de manera descontrolada. Tanto moléculas CDK como ciclinas
pueden actuar como proteínas oncogénicas facilitando la división de las células
malignas. También se han identificado genes supresores tumorales que
cuando se encuentran inactivados en la célula tumoral facilitan la progresión
del ciclo celular y, por lo tanto, el desarrollo del cáncer. Es el caso de genes tan
conocidos como p53 y retinoblastoma. Estos descubrimientos permiten el
desarrollo de nuevas herramientas diagnósticas y terapéuticas contra el cáncer.
Investigaciones actuales
En la actualidad, se están llevando a cabo estudios preclínicos y clínicos sobre
la utilidad antitumoral de inhibidores de las proteínas CDK, en muchos casos
en combinación con quimioterápicos clásicos. Estas estrategias terapéuticas se
basan en el poder de estos inhibidores para bloquear la capacidad de división
de la célula maligna, evitando así el crecimiento de los tumores. Existen
muchas otras terapias en desarrollo, que aun sin actuar directamente sobre la
actividad de las CDK, también tratan de inhibir la división celular. En cualquier
caso, estamos todavía lejos de entender de manera completa los procesos de
progresión y control del ciclo celular. El profesor Tim Hunt, actualmente en los
Laboratorios Clare Hall del London Research Institute, investiga los
mecanismos mediante los cuales determinadas ciclinas controlan únicamente
determinadas etapas del ciclo celular. Su equipo también está interesado en los
mecanismos de degradación de las ciclinas, un aspecto clave en el control de
los niveles de esta proteína en cada fase del ciclo. Sin duda, estas
investigaciones contribuirán al mejor entendimiento del ciclo celular y al diseño
de terapias más eficaces contra el cáncer.