CONJUNTOS FINITOS
1. Primeros pasos
Una vez que hemos presentado la suficiente teorı́a de números naturales, podemos comenzar a
explorar algunas ideas respecto a lo finito. Una idea interesante para abrir es la llamada paradoja
de Galileo que se encuentra publicada en el texto Discurso y demostración matemática, en torno a
dos nuevas ciencias (Discorsi e dimostrazioni matematiche, intorno à due nuove scienze). Galileo
presenta el siguiente razonamiento en él:
≪Existen números que son cuadrado de un entero y otros que no lo son, esto quiere
decir que la colección de todos los números es más grande que el conjunto de los
números que son cuadrados como de los que no lo son. A pesar de esto, a cualquier
cuadrado se le puede asociar un entero y a cualquier entero se le puede asociar un
cuadrado, por lo que no puede haber más de un tipo que de otro.≫
La paradoja reside en la temprana idea que adquirimos al asumir que una parte no puede ser
igual al todo. Sin embargo, Galileo mismo resolvió de manera sutil la paradoja que el mismo planteó,
estableciendo que dicha noción es válida sólo para colecciones finitas. Galileo se adelantó a su tiempo
habiendo encontrado una idea que caracteriza a las colecciones no finitas.
Aunque el comentario anterior es anecdótico, hay un par de interesantes acercamientos en la
manera que Galileo compara las dos colecciones de números asociando a cada miembro de una,
un elemento de otra. Esto, en realidad, es algo que nos debe parecer conocido pues ya hemos
explorado la idea con anterioridad. En la siguiente definición tomaremos esta idea para comparar
dos conjuntos.
Definición. Diremos que los conjuntos A y B son equivalentes si existe al menos una función
biyectiva f : A → B.
Como un ejemplo de esto, puede pensarse en los conjuntos E[A] y P[A], los conjuntos de las clases
de equivalencia y de las particiones sobre A, respectivamente. Uno de los teoremas más importantes
(y elaborados) que hemos presentado en el curso, garantiza que estos conjuntos son equivalentes.
De hecho, la afirmación de ese teorema es parecida a la conclusión a la que llega Galileo acerca de
los cuadrados perfectos.
Definición. Para cualquier natural n, definimos el conjunto
[n] = {m ∈ N | 1 ≤ m ≤ n}.
Es importante observar que el conjunto [n] está perfectamente definido para todo natural sin
mayor consecuencia, el único caso que puede parecer extraño resulta al tomar n = 0. Sin embargo,
no es difı́cil resolverlo. Basta observar que no existe un número natural m que satisface al mismo
tiempo 1 ≤ m y m ≤ 0 por lo que
[0] = ∅.
Tampoco es complicado encontrar los otros conjuntos, por ejemplo,
[1] = {1},
1
[2] = {1, 2},
[3] = {1, 2, 3}
y en general podemos representar al conjunto como
[n] = {1, 2, . . . , n}.
Es importante observar que el conjunto [n] tiene exactamente n elementos y estos conjuntos servirán
como una base adecuada para construir nuestros conceptos de finitud pues en esencia un conjunto
tiene n elementos si se parece lo suficiente al conjunto [n]. Establecemos esto último con precisión
en la siguiente definición.
Definición. Sea A un conjunto cualquiera. Diremos que A es un conjunto finito si existe un número
natural n de forma que A y [n] son equivalentes. Un conjunto que no es finito, se dirá un conjunto
infinito.
Ejemplo. El conjunto A = {3, 79, 123, 345, 768} es un conjunto finito pues la función f : [5] → A,
definida como f (1) = 3, f (2) = 79, f (3) = 123, f (4) = 345 y f (5) = 768; es obviamente biyectiva.
Ejemplo. El conjunto A = {a, b, c, d, e, x, y, z} es un conjunto finito pues no es difı́cil ver que la
función h : [8] → A, definida como f (1) = a, f (2) = b, . . . , f (8) = z; es biyectiva.
Los ejemplos anteriores muestran cómo la definción de conjunto finito captura nuestra intuición.
Sin embargo, también muestra que no todos los conjuntos finitos están cortados con la misma tijera.
El primero es un conjunto que tiene 5 elementos mientras el segundo 8 y aunque reunidos poseen
una propiedad en común nos gustarı́a distinguir su número de elementos. Para llevar la teorı́a a esa
posición necesitamos mostrar un par de lemas que nos permitiran presentar una noción intuitiva la
teorı́a que hemos estado desarrollando.
Lema 1. Sea n un número natural. Para cualquier subconjunto propio S ⊂ [n], existe un número
natural m < n de forma que S y [m] son equivalentes.
Demostración. Usaremos inducción sobre n. Para n = 0, por vacuidad el resultado debe ser cierto
pues no existe subconjunto propio del conjunto vacı́o. Supongamos ahora que cada subconjunto
propio de [n] es equivalente con [m] para algún m ∈ N tal que m < n. Queremos probar el mismo
resultado para n + 1, para esto supongamos S ⊂ [n + 1]. Tenemos solamente dos posibilidades
Si por un lado n + 1 ∈ / S, entonces S ⊆ [n] y si es un subconjunto propio, entonces por
hipótesis de inducción, existe m tal que S es equivalente con [m] y además m < n < n + 1
de lo que el resultado sigue. Si por el contrario, S = [n], entonces a través de la identidad
tenemos que S es equivalente con [n] y como n < n + 1, el resultado sigue de igual forma.
Supongamos ahora que n + 1 ∈ S. Como S es un subconjunto propio de [n + 1], entonces
existe k ∈ [n + 1] tal que k ∈ / S, como n + 1 ∈ S, entonces k ̸= n + 1 y por tanto debemos
tener que k ∈ [n]. Definimos entonces una función f : S → [n] como
(
i si i ̸= n + 1
f (i) = .
k si i = n + 1
Basta observar que si i ̸= j entonces f (i) ̸= f (j), por lo que debemos concluir la función
es inyectiva. Por otro lado sabemos que f [S] ⊆ [n]. Si resultara f [S] = [n] entonces f es
biyectiva y S serı́a equivalente con [n] siendo n < n + 1 de lo que sigue el resultado. Por otro
lado, si f [S] ⊂ [n], entonces podemos utilizar la hipótesis de inducción para encontrar m tal
que f [S] es equivalente con [m] lo que garantiza que m < n < n + 1. Esto anterior afirma que
2
existe una función biyectiva g : f [S] → [m]. Afirmamos que g ◦ f es una biyección entre S y
[m]. En efecto, g ◦ f es inyectiva pues tanto f como g lo son; también, al ser g sobreyectiva,
si j ∈ m entonces existe s ∈ f [S] de forma que g(s) = j. Como s ∈ f [S] entonces existe i ∈ S
de forma que s = f (i) conectando estas igualdades, podemos concluir que j = g(s) = g(f (i))
por lo que g ◦ f es sobreyectiva. En ese caso, la composición enunciada es una biyección
mostrando que S es equivalente con [m].
Para cualquier de los dos casos, hemos observado que, podemos encontrar una número m < n + 1
de forma que S sea equivalente con [m], afirmando con esto el resultado. ■
Lema 2. Sea n un número natural. Si S ⊂ [n], entonces S y [n] no son equivalentes.
Demostración. Usaremos inducción sobre n. Para n = 0 el resultado debe ser cierto al no existir
subconjunto propio del conjunto vacı́o. Supongamos que cualquier subconjunto propio de [n] no es
equivalente a [n]. Queremos probar lo mismo para n + 1 para lo cual procedemos por contradicción.
Supongamos entonces que S ⊂ [n + 1] y que S es equivalente a [n + 1], i. e., existe una función
biyectiva f : [n + 1] → S. Tenemos que analizar dos posibilidades:
Si n + 1 ∈/ S, entonces S ⊆ [n]. En ese caso, podemos tomar el conjunto T = S\{f (n + 1)} y
considerar que la restricción de f al conjunto [n] es una función f |[n] : [n] → T la cual debe
ser biyectiva. En ese caso, T es equivalente a [n] lo que deriva en una contradicción con la
hipótesis de inducción pues T ⊂ [n].
Si n + 1 ∈ S, como S es un subconjunto propio, entonces existe 1 ≤ k ≤ n de forma que
k∈ / S. Esto significa que S\{n + 1} ⊂ [n]. Como hemos supuesto que S es equivalente con
[n + 1], lo anterior implica que S\{n + 1} es equivalente con [n + 1]\{n + 1} = [n]. En ese
caso, [n] serı́a equivalente a uno de sus subconjuntos propios lo que contradice, de nueva
cuenta, la hipótesis de inducción.
Con los casos anteriores, debemos concluir que S no puede ser equivalente a [n + 1] si S es un
subconjunto propio de [n + 1]. De esto sigue el resultado. ■
Es importante observar que los lemas anteriores podrı́an parecer resultados extremadamente
obvios. Sin embargo, nuestra teorı́a debe ser desarrollada de manera clı́nica de modo que ningún
detalle escape de nuestro entendimiento. A pesar de esto, una vez planteado este resultado podemos
comenzar a usarlo de a poco como nuestra intuición nos dicta sin olvidar, claro, que el resultado
admite prueba.
2. Tamaño de un conjunto
Vamos a comenzar a aplicar lo establecido por los lemas anteriores, a través de establecer el
significado preciso del tamaño de un conjunto y para esto estableceremos el concepto de cardinalidad
únicamente para conjuntos finitos. Para poder definirlo de manera adecuada, haremos uso de los
números naturales asignando un número natural a cada conjunto finito estableciendo ası́ una noción
formal de tamaño. Para poder garantizar que no estamos definiendo esto de manera ambigua,
establecemos el siguiente resultado:
Lema 3. Si [m] y [n] son equivalentes, entonces m = n.
Demostración. Procemos por contraposición. Si m ̸= n, solo existen dos posibilidades o m < n o
n < m. Si m < n, entonces [m] ⊂ [n] consiguiendo que éste sea un subconjunto propio de [n]. Según
el lema, esto indica que [m] no puede ser equivalente a [n]. El caso en que n < m sigue del mismo
razonamiento. ■
3
El lema anterior muestra hay, a lo más, un número n para el cual un conjunto es equivalente.
Esto se debe a que si f : [m] → A y g : [n] → A son funciones biyectivas, entonces g −1 ◦ f : [m] → [n]
es también una biyección y según el lema anterior m = n. Esto nos permite clasificar a ese único
número de una manera muy particular cuando existe.
Definición. Para un conjunto finito A, al único número n de forma que sea posible obtener una
función biyectiva f : [n] → A se le denomina la cardinalidad de A. En general, denotamos esto
utilizando los sı́mbolos
|A| = n.
Ejemplo. Debemos recordar que [0] = ∅ por lo que existe una única función [0] → ∅. Esta función,
por vacuidad, es biyectiva por lo que el vacı́o es finito y tiene cardinalidad 0, i. e.,
|∅| = 0.
Ejemplo. Tampoco es difı́cil convencernos que los conjuntos [n] tienen todos cardinalidad n, i. e.,
|[n]| = n.
Teorema 4. Si A y B son conjuntos finitos y existe una función inyectiva f : A → B entonces,
|A| ≤ |B|.
Demostración. En ese caso, f [A] ⊆ B y distinguimos dos casos. Si f [A] = B, entonces f es biyectiva
y por el ejercicio 7 se tiene |A| = |B|. Si por otro lado, f [A] ⊂ B entonces |A| < |B|. Esto prueba
el resultado. ■
Teorema 5. Si A y B son conjuntos finitos y existe una función sobreyectiva f : A → B entonces,
|B| ≤ |A|.
Demostración. Como la función f es sobreyectiva, admite inversa por la derecha g : B → A. La
función g debe ser inyectiva pues ésta admite inversa por la izquierda. Según el lema anterior eso
implica que |B| ≤ |A| como buscábamos. ■
Es importante notar que los lemas afirman que los conjuntos [n] no tienen subconjuntos propios
equivalentes a ellos y esto admite una interpretación de la frase ≪el todo no es igual a las partes≫ en
la teorı́a de conjuntos. Como afirma Galileo, esto sólo se cumple si hablamos de objetos finitos
y en realidad esto es lo que motiva a usar los conjuntos [n] como la base de nuestra idea de
conjunto finito pues podemos transferir, a través de la funciones biyectivas, dicha propiedad. Sin
embargo, es importante cuestionar qué sucede si un conjunto no es finito. El siguiente teorema
es una caracterización propuesta por el famoso matemático alemán Richard Dedekind en 1888.
En realidad, Dedekind propuso el enunciado del siguiente teorema como la definición de conjunto
infinito con la tremenda ventaja que esta no depende de los números naturales para ser formulada.
Teorema 6. Un conjunto S es infinito si es equivalente a un subconjunto propio de sı́ mismo.
Demostración. Supongamos que S fuera equivalente con algún natural n, en ese caso existe una
función biyectiva f : S → [n]. Si T ⊂ S es un subconjunto propio, entonces f [T ] ⊂ [n] es un
subconjunto propio, por lo que f [T ] no puede ser equivalente a n y en consecuencia tampoco
puede ser equivalente a S. Hemos probado ya que, si S es finito, entonces no es equivalente a un
subconjunto propio de si mismo. Por contraposición, de esto sigue el resultado. ■
4
Es interesante notar que el teorema anterior es precisamente la manera en que Galileo resolvió
la paradoja que el mismo encontró: El problema es que, en los conjuntos infinitos, el todo puede
ser igual a las partes. No sólo podemos entonces resolver la paradoja de Galileo en conjuntos sino
dar el primer ejemplo de un conjunto infinito (el cual no deberı́a ser una sorpresa).
Teorema 7. El conjunto N es infinito.
Demostración. Basta observar que la función f : N → N\{0} definida como f (n) = n+1 es biyectiva.
Luego, N es equivalente con un subconjunto propio de sı́ mismo. ■
A pesar de que el tema ha salido a la luz, estudiaremos primero y detalle los conjuntos finitos y
presentaremos algunos resultados que serán útiles para resolver algunos problemas de corte aplicado.
3. Operaciones elementales
Lema 8. Si A y B son conjuntos finitos tales que A ∩ B = ∅ entonces, |A ∪ B| = |A| + |B|.
Demostración. Por ser finitos A y B es posible encontrar funciones f : A → [m] y g : B → [n], ambas
biyectivas, donde m y n son las cardinalidades de A y B, respectivamente. Sea h : A ∪ B → [m + n]
la función definida como sigue:
(
f (x) si x ∈ A
h(x) =
g(x) + m si x ∈ B\A
Como A ∩ B = ∅, h(x) = h(y) implica que ambos están o en A o en B pero no ambos. En ese caso,
f (x) = f (y) o g(x) = g(y) por lo que en cualquier caso x = y, mostrando con esto que h es inyectiva.
Más aún, debe ser sobreyectiva pues si i ∈ [m + n] entonces, 1 ≤ i ≤ m o m + 1 ≤ i ≤ m + n. En el
primer caso, usamos la función f para encontrar un elemento a ∈ A de forma que h(a) = f (a) = i y
el segundo, expresamos i = m + k y usando la función g encontramos b ∈ B de forma que g(b) = k
por lo que h(b) = g(b) + m = m + k = i. Lo anterior muestra que h es sobreyectiva. En ese caso, la
cardinalidad de A ∪ B se encuentra descrita por el número m + n. ■
Corolario 9. Para conjuntos finitos A y B, se cumple
|A ∪ B| ≤ |A| + |B|.
Demostración. Sólo debemos mostrar que existe una función sobreyectiva f : A ∪ B → [m + n]
donde m y n son las cardinalidades de A y B respectivamente. En realidad es la misma que se usa
en el lema anterior la cual era sobreyectiva, la única diferencia es que ahora no podemos garantizar
sea inyectiva. ■
Corolario 10. Sea A un conjunto finito y sea B ⊆ A entonces,
|A \ B| + |B| = |A|
Demostración. Como A \ B y B son conjuntos disjuntos, por el principio de adición sabemos que
|A \ B| + |B| = |(A \ B) ∪ B|. Además, dado que B ⊆ A tenemos que (A \ B) ∪ B = A. Lo anterior
es suficiente para encontrar el resultado que buscamos. ■
Lema 11. Para conjuntos finitos A y B, el producto cartesiano satisface
|A × B| = |A| · |B|.
5
Demostración. Es sencillo concluir que para un elemento de b ∈ B, se satisface
|A × {b}| = |A|.
Si tomamos m y n como las cardinalidades de A y B respectivamente, y suponemos que f : [n] → B
es una biyección, entonces
n
[
A×B = A × {f (i)}.
i=1
Según el principio de adición debemos tener
Xn n
X
|A × B| = |A × {f (i)}| = m = mn.
i=1 i=1
■
Teorema 12. Sean A1 , . . . , An conjuntos finitos disjuntos por pares. Entonces,
n
[ n
X
Ai = |Ai |
i=1 i=1
Demostración. Por inducción sobre n. Cuando n = 1 la igualdad se cumple, además, para un
natural cualquiera n, debemos suponer que la igualdad se cumple para n conjuntos finitos disjuntos
por pares. Entonces, para conjuntos A1 , A2 , . . . , An finitos y disjuntos por pares, se cumple lo
siguiente: !
n+1
[ [n
Ai = Ai ∪ An+1 .
i=1 i=1
Es importante notar que los conjuntos a la derecha de la igualdad son disjuntos al ser la colección
disjunta por pares, entonces
n+1
[ n
[ n
X n+1
X
Ai = Ai + |An+1 | = |Ai | + |An+1 | = |An+1 |.
i=1 i=1 i=1 i=1
■
Lema 13. Para conjuntos finitos A y B, el producto cartesiano satisface
|A × B| = |A| · |B|.
Demostración. Es sencillo concluir que para un elemento de b ∈ B, se satisface
|A × {b}| = |A|.
Si tomamos m y n como las cardinalidades de A y B respectivamente, y suponemos que f : [n] → B
es una biyección, entonces
n
[
A×B = A × {f (i)}.
i=1
Según el principio de adición debemos tener
Xn n
X
|A × B| = |A × {f (i)}| = m = mn.
i=1 i=1
6
■
Debemos recordar que el producto cartesiano no es asociativo, i. e., en general no se cumple
(A × B) × C = A × (B × C).
Esto puede ser un poco problemático, sin embargo la equivalencia entre conjuntos resuelve este
problema sin mucho trabajo. Por ejemplo, si transformamos (a, (b, c)) 7→ ((a, b), c) estamos defi-
niendo una función A × (B × C) → (A × B) × C que resulta biyectiva. Esto quiere decir que aunque
los conjuntos en cuestión no son iguales, sı́ resultan equivalentes. Es por esta razón que nosotros
convendremos definir el producto de los conjuntos A1 , A2 , . . . , An usando recursión de la siguiente
manera:
1
× Ai = A1
i=1
y
k+1 k
× Ai = × Ai × Ak+1 .
i=1 i=1
Es importante notar que la forma en que se define este producto asocia de una manera en particular.
Por ejemplo, el producto de los conjuntos A1 , A2 y A3 resulta (A1 × A2 ) × A3 . Sin embargo, no nos
n
interesa distinguir todas las asociaciones y es por esta razón que los elementos del conjunto × Ai
i=1
se escribirán como
(a1 , a2 , . . . , an ).
Abusando de esta notación, consideraremos al producto como el conjunto
n
× Ai = {(a1 , a2 , . . . , an ) | ai ∈ Ai para todo 1 ≤ i ≤ n}.
i=1
Vamos ahora a determinar el tamaño de este conjunto cuando los componentes son finitos.
Teorema 14. Sean A1 , . . . , An conjuntos finitos. Entonces,
n
n Y
× Ai = |Ai |
i=1
i=1
Demostración. Es parecido al principio de adición, y de igual forma se prueba por inducción basando
el paso inductivo en nuestra convención para el producto cartesiano:
k+1 k
× Ai = × Ai × Ak+1
i=1 i=1
por lo que
n−1
! n
n n−1 Y Y
× Ai = × Ai |An | = |Ai | |An | = |Ai |.
i=1 i=1
i=1 i=1
■
7
Ejercicios
Ejercicio 1. Demuestra que si f : [m + 1] → [n] es inyectiva, entonces f |[m] es también inyectiva.
Ejercicio 2. Sean A y B conjuntos y sea f : A → B una función biyectiva. Si a ∈ A y tomamos
g : A\{a} → B\{f (a)} como una función definida por g(x) = f (x) para todo x ∈ A\{a}, demuestra
que g es también una función biyectiva.
Ejercicio 3. Sean A y B conjuntos no vacı́os. Si A es equivalente con B, demuestra que A\k es
equivalente con B\{t} cuando k ∈ A y t ∈ B.
Ejercicio 4. Si h : [m] → [n] una función inyectiva, demuestra que im(h) es equivalente con [m].
Ejercicio 5. Este ejercicio se debe resolver sin utilizar los lemas principales y en su lugar se deben
usar los ejercicios anteriores: Si f : [n] → [n + 1] es una función inyectiva, demuestra que f no es
sobreyectiva.
Ejercicio 6. Demuestra que |A| = 0 si y sólo si A = ∅.
Ejercicio 7. Sea f : A → B una función biyectiva entre conjuntos finitos. Demuestra que
|A| = |B|.
Ejercicio 8. Sean A y B conjunto cualquiera. Si B y S son equivalentes, demuestra que son equi-
valentes los conjuntos [ [
A × {b} y A × {s},
b∈B s∈S
Ejercicio 9. Para un conjunto A finito cualquiera, demuestra que
|A × {b}| = |A|.
Ejercicio 10. Sea f : A → B una función inyectiva. Si S ⊂ A es un subconjunto propio, demuestra
que f [S] ⊂ B.
Ejercicio 11. Demuestra que si A y B son conjuntos finitos, entonces
|A ∪ B| + |A ∩ B| = |A| + |B|.
Ejercicio 12. Vamos revisitar un problema de otra semana, ahora con nuestra terminologı́a de
conjuntos finitos. Sean A y B conjuntos finitos.Para una función f : A → B demuestra que son
equivalentes los enunciados:
f es biyectiva.
f es inyectiva.
f es sobreyectiva.
Ejercicio 13. Sea A un conjunto finito y sea f : A → [n] una función. Demuestra que
Xn
|A| = f −1 [{i}]
i=1
Ejercicio 14. Sea p : A → A una función de forma que p ◦ p = p. Demuestra que existe un conjunto
B ⊂ A de forma que:
1. p transforma cada elemento a sı́ mismo, i.e., p(b) = b.
2. p transforma cada elemento fuera de A, en un elemento en A, i.e., si a ∈ A pero a ∈ / B,
entonces p(a) ∈ B.
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Referencias
Gómez, C. 2014. Álgebra superior: curso completo. Universidad Nacional Autónoma de México.