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Semana 6 - Informe - Etica

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UNIVERSIDAD PRIVADA SAN JUAN BAUTISTA FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA

INFORME ACADEMICO

Semana 6

Integrantes:
➢ Carasas Sossa, Rossy

➢ Herrera Chenett, Mauricio Sebastián.

➢ Parco Rojas, Paul Sebastian

➢ Polanco Kawashima, Alejandro Jasyel.

➢ Salazar Niño, Josué Isaí.

➢ Vargas Estrella, Natalia Gabriela

➢ Villacorta Dávila, Mauricio Alejandro.

Docente:

Delia Rico Chanamé

Materia:

Ética profesional y Responsabilidad Social

Sede: San Borja


Turno: mañana Ciclo:
VIII
Introducción

La ética y la sociedad son dos conceptos que, aunque pueden parecer independientes en un primer
vistazo, están profundamente interconectados y juegan roles fundamentales en la vida de los
individuos y en la estructura misma de las comunidades. A medida que el mundo avanza hacia un
contexto cada vez más globalizado y diverso, los dilemas morales y éticos se han vuelto más
complejos y omnipresentes. Estos dilemas no solo afectan a los individuos, sino que también impactan
a grupos, organizaciones e incluso a naciones enteras. En este sentido, la ética se convierte en una
brújula que orienta las decisiones y acciones humanas, mientras que la sociedad proporciona el marco
dentro del cual estas decisiones se toman y se llevan a cabo.

La ética se puede entender como el estudio de los principios morales que rigen el comportamiento
humano. No se limita a una simple noción de lo que es bueno o malo, sino que abarca un amplio
espectro de teorías y enfoques que buscan definir cómo deben actuar las personas en diferentes
situaciones. La ética nos invita a reflexionar sobre nuestras acciones, motivaciones y el impacto que
nuestras decisiones tienen en los demás y en el entorno. A medida que las sociedades evolucionan,
también lo hacen las normas éticas que guían el comportamiento colectivo, adaptándose a nuevas
realidades y desafíos.

Por otro lado, la sociedad, entendida como un conjunto de individuos que comparten una cultura,
valores y normas, se ve constantemente influenciada por las decisiones éticas de sus miembros. La
forma en que una sociedad define lo que es aceptable o inaceptable está profundamente ligada a las
creencias éticas que predominan en esa comunidad.

Esta interrelación plantea preguntas cruciales sobre cómo la ética puede influir en el desarrollo de
sociedades más justas y equitativas, y cómo las dinámicas sociales pueden, a su vez, modificar
nuestras percepciones sobre la ética. La importancia de estudiar esta relación se hace evidente en la
vida cotidiana, donde cada elección que hacemos puede estar impregnada de implicaciones éticas.

En este informe, se explorará en profundidad la relación entre la ética y la sociedad, analizando


conceptos fundamentales, su importancia y características, y cómo se manifiestan en la vida cotidiana.
Al hacerlo, se busca ofrecer una comprensión más clara de cómo estos dos elementos interactúan y
cómo pueden contribuir a la construcción de un mundo más armonioso y justo. A medida que nos
adentramos en este análisis, se destacó la necesidad de una reflexión crítica y continua sobre nuestras
acciones y sus repercusiones, tanto a nivel individual como colectivo.

II. Concepto de Ética


La ética se define como la rama de la filosofía que se ocupa de los principios que rigen el
comportamiento humano en relación con lo que se considera bueno o malo. Abarca un conjunto de
normas, valores y creencias que guían las acciones de los individuos y sus interacciones con los
demás. La ética no se limita a cuestiones de comportamiento individual; también se extiende a grupos
y sociedades, influyendo en la legislación, las instituciones y las prácticas culturales. Existen diversas
corrientes éticas, como el utilitarismo, la ética deontológica, la ética de la virtud, entre otras, que
ofrecen diferentes enfoques sobre cómo determinar lo que es moralmente correcto.

III. Concepto de Sociedad

La sociedad se puede definir como un conjunto de individuos que interactúan entre sí y comparten una
cultura, normas y valores comunes. Esta interacción se manifiesta en diversas formas, como la
familia, la educación, el trabajo y las instituciones sociales. La sociedad está compuesta por diferentes
grupos y estratos, cada uno con sus propias características y dinámicas. Las normas sociales, que son
pautas de comportamiento esperadas en un contexto determinado, juegan un papel fundamental en la
cohesión y funcionamiento de la sociedad. La sociedad evoluciona constantemente, adaptándose a los
cambios culturales, tecnológicos y políticos, lo que a su vez impacta en las normas éticas que rigen el
comportamiento de sus miembros.

IV. Importancia de la Ética en la Sociedad

La relación entre ética y sociedad es esencial para el desarrollo de una convivencia armónica y justa.
La ética proporciona un marco moral que guía las decisiones y acciones de los individuos,
fomentando la responsabilidad y la consideración hacia los demás. Sin un fundamento ético sólido, la
sociedad puede caer en la anarquía, donde prevalece el egoísmo y la falta de respeto por los derechos
ajenos. Por otro lado, las normas y valores que emergen de la interacción social también influyen en la
evolución de la ética, creando un ciclo en el que ambos elementos se retroalimentan.

V. Características de la Ética y la Sociedad

1. Relatividad : Tanto la ética como la sociedad son contextuales y pueden variar en diferentes
culturas y momentos históricos.
2. Normativa : La ética establece normas de comportamiento, mientras que la sociedad crea
expectativas y reglas que regulan la convivencia.
3. Interdependencia : La ética y la sociedad se influyen mutuamente; las normas éticas
impactan en la organización social y viceversa.
4. Dinamicidad : Ambos conceptos están en constante evolución, adaptándose a los cambios en
el contexto social, cultural y tecnológico.
Vi. La Relación de la Ética y la Sociedad

La ética y la sociedad están entrelazadas de manera intrínseca, formando una simbiosis que es
fundamental para el funcionamiento armónico de cualquier comunidad. La ética actúa como una
brújula moral que orienta el comportamiento de los individuos, mientras que la sociedad proporciona
el contexto en el cual estos comportamientos se manifiestan y se regulan. Este vínculo se puede
observar en múltiples aspectos de la vida cotidiana, donde las normas éticas no solo guían la conducta
individual, sino que también se reflejan en las leyes y normas que rigen la convivencia social.

➔ Ética como Pilar Fundamental de la Sociedad

En su esencia, la ética está relacionada con cuestiones de justicia, equidad y derechos


humanos, que son fundamentales tanto en la reflexión ética como en el funcionamiento
práctico de la sociedad. Por ejemplo, las leyes que protegen los derechos individuales y
garantizan la igualdad ante la ley son el resultado de un consenso ético sobre la importancia
de la dignidad humana. Las decisiones éticas que toman los individuos en sus interacciones
sociales no solo influyen en su propia vida, sino que también impactan la dirección moral de
la comunidad. Una sociedad que prioriza la ética será más propensa a establecer leyes y
políticas que fomenten la justicia y el bienestar general, contribuyendo así a un entorno más
equitativo.

➔ Impacto de las Decisiones Éticas en la Comunidad

Las decisiones éticas, sean pequeñas o grandes, tienen un efecto acumulativo en la moral
colectiva de una sociedad. Cuando los individuos actúan con integridad y toman decisiones
basadas en principios éticos, crean un ambiente que fomenta la confianza y el respeto mutuo.
Por el contrario, cuando prevalecen la deshonestidad y el egoísmo, se erosiona la cohesión
social, lo que puede llevar a conflictos, desconfianza y desigualdad. Por lo tanto, las
elecciones éticas de los individuos son fundamentales para el mantenimiento de la estructura
social y para el bienestar de la comunidad en general.

➔ Manifestaciones de la Ética en la Vida Cotidiana

La ética se manifiesta en la vida cotidiana a través de decisiones tanto simples como


complejas. En el ámbito familiar, los padres desempeñan un papel crucial en la formación
ética de sus hijos, enseñándoles valores como la honestidad, la responsabilidad y el respeto.
Estas lecciones no solo afectan el desarrollo personal de los niños, sino que también influyen
en cómo interactúan con el mundo que los rodea, estableciendo las bases para futuras
relaciones sociales saludables.
En el entorno laboral, los profesionales a menudo se enfrentan a dilemas éticos que pueden
impactar no solo su carrera, sino también el bienestar de sus colegas y de la comunidad en
general. La ética en el trabajo es fundamental para la creación de un ambiente laboral
positivo, donde la colaboración, el respeto y la equidad son valores centrales. Las decisiones
que los empleados toman en situaciones críticas —como la honestidad en la comunicación, el
trato justo a los demás y la responsabilidad hacia el medio ambiente— no solo afectan la
cultura organizacional, sino que también pueden tener repercusiones más amplias en la
comunidad y en la reputación de la empresa.

➔ Construcción de una Cultura de Respeto y Cooperación

La aplicación de principios éticos en la vida cotidiana contribuye al desarrollo personal y


fortalece el tejido social. Al promover una cultura de respeto y cooperación, se crean espacios
en los que las personas se sienten valoradas y escuchadas. Esto no solo mejora las relaciones
interpersonales, sino que también fomenta una participación activa en la comunidad, donde
los individuos se sienten motivados a contribuir al bien común.

Además, esta cultura ética puede extenderse más allá de las interacciones individuales,
influyendo en políticas públicas y prácticas institucionales. Una sociedad que abraza la ética
en todos los niveles —desde las decisiones personales hasta la formulación de leyes— es más
capaz de enfrentar desafíos sociales complejos, como la pobreza, la discriminación y la
corrupción.

➔ Desafíos y Oportunidades en la Relación Ética-Sociedad

A pesar de la profunda interconexión entre ética y sociedad, esta relación no está exenta de
desafíos. En un mundo cada vez más globalizado y diverso, las diferencias culturales pueden
generar tensiones en torno a lo que se considera ético. Las sociedades deben encontrar formas
de negociar estas diferencias y construir un marco ético inclusivo que respete la diversidad de
perspectivas y valores. Esto requiere un diálogo constante y una apertura a la reflexión crítica
sobre las normas y prácticas existentes.

Al mismo tiempo, estos desafíos presentan oportunidades para el crecimiento y la evolución


ética. Las sociedades que abordan activamente los dilemas éticos emergentes —como la
tecnología, el medio ambiente y los derechos humanos— pueden desarrollar un sentido más
profundo de responsabilidad colectiva y solidaridad. La ética se convierte, entonces, en una
herramienta poderosa para la transformación social, impulsando cambios que benefician a
todos los miembros de la comunidad.
Conclusión

Por último;, la relación entre la ética y la sociedad es crucial para fomentar la cohesión social y el
desarrollo humano integral. La ética actúa como el fundamento moral que guía el comportamiento de
los individuos, estableciendo un conjunto de principios y valores que son esenciales para la
convivencia pacífica y justa. A través de estos principios, se forjan normas que no solo regulan las
interacciones individuales, sino que también contribuyen a la creación de un tejido social sólido y
armonioso.

Por su parte, la sociedad no solo refleja estas normas éticas, sino que también las modelos y las
adaptan a las necesidades y realidades de su contexto específico. A medida que las dinámicas sociales
cambian —influenciadas por factores como el avance tecnológico, los movimientos sociales y la
diversidad cultural—, las normas éticas también deben evolucionar para mantenerse pertinentes y
efectivas. Este proceso de retroalimentación entre ética y sociedad es esencial, ya que permite que
ambos conceptos se ajusten y respondan a los desafíos emergentes.

En un mundo que se enfrenta a una creciente complejidad y pluralidad, es más importante que nunca
que los individuos reconozcan y asuman la responsabilidad de actuar éticamente en su vida diaria.
Este compromiso no solo mejora las relaciones interpersonales, sino que también contribuye a la
creación de un entorno social más justo y equitativo. La ética no debe ser vista como un conjunto
rígido de reglas, sino como un marco flexible que invita a la reflexión ya la deliberación constante
sobre lo que significa vivir bien en comunidad.

Además, la educación ética juega un papel fundamental en este proceso. Instruir a las futuras
generaciones en los valores de respeto, justicia y solidaridad no solo les equipará con las herramientas
necesarias para enfrentar dilemas éticos, sino que también fomentará una cultura de responsabilidad
cívica y social. Así, al promover una ética del cuidado y del compromiso con el bien común, se puede
contribuir a la construcción de sociedades más inclusivas y resilientes.

Finalmente, la reflexión constante sobre la relación entre ética y sociedad permitirá a las futuras
generaciones afrontar los desafíos de un mundo en constante cambio. Este ejercicio de reflexión
crítica no solo fortalecerá la capacidad de los individuos para tomar decisiones informadas, sino que
también fomentará un diálogo constructivo sobre los valores que deben guiar nuestras interacciones
en un entorno cada vez más interconectado. Al priorizar la ética en nuestras vidas y en nuestras
comunidades, estamos invirtiendo en un futuro donde el respeto, la justicia y la solidaridad sean los
pilares fundamentales de nuestra convivencia.

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