PROTOCOLO DE ATENCIÓN PARA PRESUNTAS
SITUACIONES DE INCUMPLIMIENTO, NEGLIGENCIA
O ABANDONO DE LAS RESPONSABILIDADES DE LAS
FAMILIAS Y PERSONAS CUIDADORAS
Tipo de situación en el marco de la Ley 1620 de 2013.
De acuerdo con la normatividad expuesta en el Decreto 1965 de 2013 el artículo 40, reconoce
que todo tipo de situaciones que deban ser abordadas en articulación intersectorial con otras
entidades son consideradas como tipo II, teniendo en cuenta que hacen mención a hechos que
no son consecutivos de presuntos delitos.
Objetivo
Identificar señales o indicios de presuntas situaciones de incumplimiento, negligencia o
abandono de las responsabilidades de las familias y personas cuidadoras en contra de niños,
niñas y adolescentes, miembros de la comunidad educativa, en el marco de la garantía de
sus derechos como sujetos de especial protección, activando de manera oportuna la ruta
institucional e intersectorial, definida en el marco de la ley y en los protocolos de atención
integral para la convivencia escolar.
Introducción
Las situaciones de incumplimiento, negligencia o abandono son acciones ejecutadas por
personas que tienen la obligación legal de proteger y garantizar el goce efectivo de los derechos
de los niños, niñas y adolescentes, sea su familia o personas cuidadoras. Se considera un tipo de
violencia pasiva, ejercida contra poblaciones vulnerables, la cual se presenta como una serie de
sucesos sistemáticos generadores de daños.
Estas situaciones afectan principalmente dos esferas del niño, niña, adolescente en su
condición de persona, como lo es la física, frente a la insatisfacción de las necesidades básicas
para el desarrollo integral del niño, niña y adolescente, como falta de provisión de alimento,
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la permisividad para el uso de alcohol o sustancias psicoactivas o la restricción al acceso de
medicina; la esfera emocional, referente a la ausencia de acciones de cariño, afectividad o
acompañamiento, que restringen la comunicación de emociones y puede generar afectaciones
psicológicas en el niño, niña o adolescente.
Por lo tanto, resulta necesario la creación de este protocolo, que pretende establecer la guía de
acción ,para la identificación de señales o indicios de presuntas situaciones de incumplimiento,
negligencia o abandono de las responsabilidades de las familias y personas cuidadoras contra
los intgrantes de la comunidad educativa dentro de las instituciones educativas.
Definiciones
En el marco del Código de la Infancia y la Adolescencia (Ley 1098 de 2006) se establecen como
obligaciones de la familia la de garantizar los derechos de los niños, niñas y adolescentes.
Adicionalmente, ubicado desde la implementación del enfoque diferencial a la creación de
políticas públicas. Este enfoque, ha sido uno de los grandes elementos derivados del derecho
internacional de los derechos humanos, su implementación fija las bases y guías para orientar las
actuaciones de quienes son responsables de la protección de los derechos de las poblaciones
de especial protección constitucional.
Negligencia: Hace referencia a la falta de protección y cuidado mínimo que ha de tenerse por un
niño, niña, o adolescente por parte de su familia o de las personas cuidadoras. Hay negligencia
cuando no se protege a los niños, niñas o adolescentes de situaciones que representan riesgo
o peligro o no se atienden las necesidades básicas requeridas, aun cuando se cuenta con las
posibilidades para hacerlo.
La negligencia se diferencia de las consecuencias de hechos accidentales, derivados de
condiciones de pobreza o desconocimiento. (P. 34, ICBF, 2017).
Inobservancia: Es el incumplimiento, omisión o negación al acceso de servicios y obligaciones
que tienen a cargo las entidades del estado y la sociedad que permiten garantizar el goce y
ejercicio pleno de los derechos de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes nacionales o
extranjeros que se encuentren en el territorio nacional. (P. 68, ICBF, 2017).
Amenaza de derechos: Son todas aquellas situaciones que generan riesgos o peligros inminentes
para el goce y ejercicio pleno de los derechos por parte de los niños, niñas y adolescentes. (p.
16, ICBF, 2021).
Vulneración de derechos: Son todas aquellas situaciones que generan un daño, lesión,
vulneración o perjuicio, que impida el goce y ejercicio pleno de los derechos de los niños, niñas
y adolescentes. (P. 28, ICBF, 2017).
Maltrato infantil: Son todas aquellas situaciones que vulneran los derechos fundamentales de
los niños, niñas y adolescentes y ponen en riesgo la vida e integridad física, psicológica, sexual,
emocional o mental. (P. 23, 24 ICBF, 2017).
La definición de maltrato infantil expresada en el Código de la Infancia y la Adolescencia (Ley
1098 de 2006): Es toda acción, omisión, abuso, uso de la fuerza o del poder que se expresa a
través de la violencia física, psicológica, sexual y la negligencia, así como a través de las amenazas
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de tales actos, la cual se puede presentar en distintos ámbitos y ser ejercido por parte de su
familia, cuidador o cuidadora, representantes legales o cualquier otra persona; produce daño y
afecta la integridad personal, el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes, llegando
incluso hasta la muerte.
Violencia contra niños, niñas, adolescentes: Son todos aquellos malos tratos ejercidos mediante
acciones o amenazas contra los niños, niñas o adolescentes, con el uso intencional de la fuerza
y el poder físico. Son acciones realizadas no solo su familia, cuidador o cuidadora, sino por
terceros a cargo del cuidado y protección. (P. 22 ICBF, 2017).
La violencia contra los niños, niñas y adolescentes se puede presentar en los siguientes contextos:
• Violencia al interior de la familia: Es toda acción u omisión que pueda causar daño o
sufrimiento físico, sexual, psicológico, amenaza, agravio, ofensa o cualquier otra forma
de agresión que se comenta en contra de los niños, niñas o adolescentes por uno o más
integrantes de la familia (Art 5 Ley 2126 de 2021).
• Violencia Escolar: Son todas aquellas acciones físicas, verbales, psicológicas y gestuales
ejercidas por uno o varios integrantes de la comunidad educativa, contra uno o más
integrantes de la misma, con la intención de generar alguna afectación. (P. 19,20 ICBF, 2017).
• Violencia sexual: Son todos aquellos actos o comportamientos de carácter sexual, ejercidos
contra los niños, niñas o adolescentes, mediante la utilización de la fuerza, amenaza y
coerción sea física o psicológica con el aprovechamiento de la condición de indefensión en
la que se encuentran. (P. 21 ICBF, 2017).
• Violencia contra la mujer: Se define como cualquier acción violenta ejercida contra una
mujer, en razón a su género, con intención de causarle daños físicos, psicológicos, sexuales
e incluso la muerte. (P. 19 ICBF, 2017).
Enfoque de género: Es el reconocimiento de las desigualdades que se presentan en razón del
género.
Enfoque de derechos: Es el reconocimiento de los niños, niñas, adolescente como sujetos de
derechos y obligaciones propias de su papel como actores sociales. Este enfoque es determinado
para la protección de las dimensiones del ser humano, con observancia del ambiente en el que
se desarrollan.
La perspectiva diferencial se da a través del marco de derechos lo que permite entender las
situaciones de un niño, una niña o joven, de las familias y las personas cuidadoras, y demás
sujetos de especial protección, con la finalidad de abarcar de forma completa la situación, para
que la atención que se brinde genere transformaciones positivas no solo para el individuo, si
no para la sociedad. Estas manifestaciones positivas se traducen en la creación de acciones
contundentes que eviten la perpetuación de estereotipos asociados a los roles de género, la
heteronormatividad, la discriminación, la homofobia y el racismo. Adicionalmente a que se
garantice la existencia de espacios dotados de los elementos necesarios para satisfacer las
necesidades particulares del individuo de conformidad con su territorio, ciclo vital, etnia, género
y/o discapacidad, entre otros.
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Con atención a este enfoque diferencial el Distrito cuenta con la Política Pública de Infancia y
Adolescencia de Bogotá, en su primer eje “Niños, niñas y adolescentes en ciudadanía plena”
contempla nueve (9) componentes y seis (6) situaciones que inobservan, amenazan o vulneran
la realización de los derechos de niños, niñas y adolescentes. En este sentido, situaciones como
el maltrato infantil, abuso sexual, explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes, se
consideran como una situación de vulneración de derechos que se puede presentar, expresar u
ocurrir en diferentes escenarios y modalidades de la cotidianidad de ellas y ellos.
De las obligaciones, se mencionan algunas que tienen relación con el propósito de este
protocolo de atención, a saber: (…) “protegerles contra cualquier acto que amenace o vulnere
su vida, su dignidad y su integridad personal”; ”formarles, orientarles y estimularles en el ejercicio
de sus derechos y responsabilidades y en el desarrollo de su autonomía”; “Inscribirles desde
que nacen en el registro civil de nacimiento”; “proporcionarles las condiciones necesarias para
que alcancen una nutrición y una salud adecuadas, que les permita un óptimo desarrollo físico,
psicomotor, mental, intelectual, emocional y afectivo y educarles en la salud preventiva y en
la higiene”; “incluirlos en el sistema de salud y de seguridad social desde el momento de su
nacimiento y llevarlos en forma oportuna a los controles periódicos de salud, a la vacunación
y demás servicios médicos”; “asegurarles desde su nacimiento el acceso a la educación y
proveer las condiciones y medios para su adecuado desarrollo, garantizando su continuidad y
permanencia en el ciclo educativo”; y “brindarles las condiciones necesarias para la recreación
y la participación en actividades deportivas y culturales de su interés” (CRC, 2006, artículo 39).
Las actuaciones contrarias a dichas obligaciones por parte de las familias y las personas
cuidadoras de los niños, niñas y adolescentes, se configuran en una clara situación de amenaza
y vulneración de sus derechos que, para los casos que se abordan desde este protocolo,
corresponden a incumplimiento, negligencia y abandono de las responsabilidades de la familia
y personas cuidadoras. El propósito de este protocolo es que los niños, niñas y adolescentes
cuenten con las condiciones necesarias para su desarrollo integral y el goce efectivo de sus
derechos.
Al respecto, a la luz de la legislación y de conformidad con lo estableció en el Código de Infancia
y la Adolescencia, la violencia contra niños, niñas y adolescentes puede ser vista como toda
acción, omisión, abuso, mediante la utilización de la fuerza o ejerciendo acciones de poder, que
generan daños físicos, psicológicos, sexuales y por negligencia. Así mismo, la violencia contra
niños, niñas y adolescentes puede presentarse mediante actos de intimidación y amenaza en la
esfera social y familiar, siendo ejercida esta, por su familia, cuidador o cuidadora, representantes
legales, familiares o cualquier persona cuidadora. Dichos actos generan consecuencias para la
integridad personal, el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes, e incluso generando
la muerte.
Señales o indicios de presuntas situaciones de incumplimiento, negligencia o abandono de la
familia o personas cuidadoras.
• Aspecto físico descuidado e higiene personal deficiente.
• Desórdenes alimenticios.
• Patrón de crecimiento deficiente.
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• Síntomas físicos y dermatológicos desatendidos (brotes, heridas, infecciones, etc.).
• Inasistencias injustificadas en el establecimiento educativo.
• Manifestaciones emocionales como tristeza, retraimiento o baja autoestima.
• Asume responsabilidades de un adulto, por ejemplo, una niña que cuida a sus hermanos
menores (parentalización).
• Falta de acompañamiento en situaciones relacionadas con retroceso en los procesos de
desarrollo integral.
• Cambios en el rendimiento académico.
• Falta de compromiso o desinterés en el acompañamiento en el proceso educativo del
estudiantado a cargo, cuando se cuenta con los recursos materiales y simbólicos para
hacerlo (evidenciar el seguimiento y acompañamiento a las familias por medio de alternativas
pedagógicas).
• Incumplimiento en citaciones de seguimiento académico y convivencial del estudiante.
• Fallas reiteradas en el cumplimiento de horarios de ingreso y salida del establecimiento
educativo.
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DIAGRAMA DE ATENCIÓN
Diagrama 1. Protocolo de atención para presuntas situaciones de incumplimiento, negligencia o abandono de las responsabilidades de las familias y personas cuidadoras.
*NNA: niños, niñas y adolescentes
Situaciones o casos que activan el protocolo de atención
Caso 1. El niño, niña, adolescente presenta señales de descuido, desatención y/o abandono
Cualquier integrante de la comunidad educativa o un tercero puede identificar en un niño, niña o
adolescente las señales o indicios de presunto incumplimiento, negligencia y/o abandono de las
responsabilidades su familia, cuidador(a) que fueron expuestas anteriormente. Ante esta situación
debe informar directamente al (la) orientador(a), rector(a) o a quien este último delegue. Estas
serán las únicas personas responsables del manejo y conocimiento del caso.
Caso 2. El niño, niña, adolescente o un tercero reporta una presunta situación de descuido,
desatención y/o abandono
Esta situación implica que el propio niño, niña o adolescente o cualquier integrante de
la comunidad educativa o un tercero informe una presunta situación en la que se describe
incumplimiento, negligencia y/o abandono de las responsabilidades de la familia o personas
cuidadoras. En esta situación, se debe informar directamente al orientador (a), rector(a), o a
quien este último delegue.
Sobre el manejo de este tipo de situaciones es importante considerar lo siguiente:
Indicar a quien informa la situación sobre la necesidad de mantener la confidencialidad de los
datos del niño, niña o adolescente.
Los terceros que reporten casos de incumplimiento, negligencia y/o abandono de las
responsabilidades de la familia o personas cuidadoras, no están obligados a dejar sus datos, en
caso de hacerlo, la información será manejada de manera confidencial. Esto se hará explícito al
contacto o conversación con las personas que refieran la situación.
• Cualquier integrante de la comunidad educativa que tenga conocimiento del caso debe
abstenerse de dar información sobre la situación del niño, niña o adolescente a personas
diferentes al orientador(a), rector(a) o la persona que este(a) delegue.
• No se debe minimizar o restar importancia a la información que se entrega por parte del
niño, niña, adolescente o el tercero.
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• Realizar actividades de sensibilización a la comunidad educativa sobre la importancia de
reportar de manera oportuna las situaciones de incumplimiento, negligencia y/o abandono
de las responsabilidades de la familia o de las personas cuidadoras al (la) rector(a) del
establecimiento educativo o a quien delegue.
Descripción de actividades
Actividad 1. Identificar señales o indicios de descuido, desatención y/o abandono
En este primer paso se realiza la identificación de señales o indicios físicos o comportamentales
que pueden estar relacionados con una presunta situación de incumplimiento, negligencia y/o
abandono de las responsabilidades de la familia y personas cuidadoras. Es importante que la
identificación contemple un análisis integral del caso, pues al considerar cada señal o indicio de
manera aislada se corre el riesgo de no atender de manera adecuada y oportuna al niño, niña o
adolescente.
Una vez algún integrante de la comunidad educativa (docente, orientador(a), coordinador(a),
rector(a), o a quien delegue) conozca la presunta, amenaza o vulneración de derechos, debe
tener cuidado en no revictimizar al niño, niña o adolescente y guardar confidencialidad.
El abordaje del caso de presunto incumplimiento, negligencia y/o abandono de las
responsabilidades de la familia o personas cuidadoras con el niño, niña o adolescente, debe
hacerse en un espacio fuera del aula, en un diálogo individual, con un lenguaje y tono de
voz adecuado, con actitud de escucha, permitiéndole al niño, niña o adolescente expresarse
tranquilamente y garantizando la confidencialidad de la situación. Asimismo, los docentes que
conozcan de la situación de un niño, niña o adolescente que se encuentre en proceso de
atención, no deberán exponer en el aula la razón por la cual se encuentra ausente, esto para
evitar la revictimización y así preservar su derecho a la intimidad y confidencialidad.
El propósito de este diálogo es confirmar si las señales o indicios identificados están relacionados
con un posible incumplimiento, negligencia o abandono de las responsabilidades de la familia
o personas cuidadoras, además de dar a conocer al niño, niña o adolescente el apoyo que
podría recibir por parte de las entidades competentes. Durante el abordaje se debe evitar hacer
juzgamientos y recoger las pruebas, lo cual es competencia de las entidades encargadas de
atender el caso.
De requerirse ayuda u orientación para la identificación de las señales o indicios de presunto
incumplimiento, negligencia o abandono de las responsabilidades de la familia y personas
cuidadoras, el responsable del abordaje del caso podrá recurrir a las redes de apoyo con las
que cuente el establecimiento educativo, a través de las entidades que participan en la atención
de este tipo de situaciones u otras instancias como fundaciones, organizaciones o grupos
relacionados, que funcionen a nivel de cada localidad.
Actividad 2. Obtener más información sobre la situación
La información que se obtenga de la situación de incumplimiento, negligencia o abandono de
las responsabilidades de su familia, cuidador(a) debe ser clara y precisa, que permita determinar
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la gravedad y afectación de la salud física y mental del niño, niña o adolescente lo cual será
relevante para el abordaje del caso por parte del establecimiento educativo o para realizar la
remisión a la entidad competente.
Además de contar con los datos básicos del niño, niña o adolescente, como nombres y
apellidos completos, fecha de nacimiento, NUIP, número de tarjeta de identidad, nombre
de su cuidador(a) o representante legal, dirección de residencia, números telefónicos de
contacto, nombre de la entidad de salud en la cual se encuentra vinculado, conformación
de su grupo familiar, identificar qué personas conviven con el niño, niña, o adolescente o son
cercanas a él o ella, así como datos de contacto de otros familiares, como tíos/as, abuelos/
as y/o hermanos/as; es necesario conocer los antecedentes y el contexto de la situación de
presunto incumplimiento, negligencia o abandono de las responsabilidades de su familia o
cuidador(a), en el que se identifiquen las condiciones y circunstancias de tiempo, modo y lugar,
qué tan recurrentes han sido las señales o indicios y qué relación pueden tener unas con otras
e identificar los y las posibles responsables. Es importante reiterar que esta última información
contempla la que ha sido expresada libremente por el niño, niña, adolescente o por la persona
que conoce la situación, en sus propios términos.
En la identificación de los integrantes de la familia del niño, niña o adolescente es importante
tener presente el concepto de familia y quiénes la conforman en el marco de la Ley 2126 de
2021 , información que será pertinente, en caso de que aplique, para hacer la remisión del caso
de maltrato infantil a la entidad correspondiente (CRC, 1996):
“Artículo 2o. La familia se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión
libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de
conformarla.
Para los efectos de la presente Ley, integran la familia:
a) Los cónyuges o compañeros permanentes;
b) El padre y la madre de familia, aunque no convivan en un mismo hogar;
c) Los ascendientes o descendientes de los anteriores y los hijos adoptivos;
d) Todas las demás personas que de manera permanente se hallaren integrados a la
unidad doméstica.”
Así mismo, en la identificación de los y las integrantes de la familia del niño, la niña o adolescente,
es importante tener presente el concepto de familia y quiénes la conforman en el marco de la
Política Pública para las Familias de Bogotá 2011 – 2025, información que será pertinente, en
caso de que aplique, para hacer la remisión del caso a la entidad correspondiente.
“Organizaciones sociales, construidas históricamente, constituidas por personas que se
reconocen y son reconocidas en la diversidad de sus estructuras, arreglos, formas, relaciones,
roles y subjetividades; las cuales están conformadas por grupos de dos o más personas de
diferente o del mismo sexo, con hijos o sin ellos, unidas por una relación de parentesco por
consanguinidad, afinidad, adopción o por afecto, en las que se establecen vínculos de apoyo
emocional, económico, de cuidado o de afecto, que comparten domicilio, residencia o lugar de
habitación de manera habitual y son sujetos colectivos de derecho” (SDIS, 2011).
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La documentación que se genere producto del abordaje al niño, niña, adolescente o de la
información entregada por parte del tercero que reporta la presunta situación de incumplimiento,
negligencia o abandono de las responsabilidades de la familia o personas cuidadoras o la
que se obtenga por parte del establecimiento educativo, debe conservarse y custodiarse
adecuadamente restringiendo su acceso solo a personal autorizado. Estas actividades podrían
involucrar la apertura de un expediente o carpeta por cada niño, niña o adolescente, en el cual
se archivará la documentación del caso, así como los seguimientos y el cierre correspondiente:
Informes, actas de reunión de seguimiento de compromisos con los familiares responsables,
entre otros.
Actividades 3, 4 y 5. Contactar y notificar la situación a la familia o personas cuidadoras
de los niños, niñas o adolescentes, establecer acuerdos y realizar seguimiento.
El (la) orientador(a), rector(a), o la persona que este(a) delegue contacta al padre, madre de familia
o a la persona cuidadora e informará la situación de descuido, desatención o abandono del niño,
niña o adolescente. Durante este paso la labor del (la) orientador(a), o la persona responsable
de abordar el caso es generar acuerdos con la familia o las personas cuidadoras del niño, niña
o adolescente que aseguren su bienestar. Estos deberán quedar suscritos formalmente en un
documento o acta de reunión, en el que se describan las actividades y sus respectivas fechas de
cumplimiento, lo que permitirá realizar los posteriores seguimientos.
También es importante que el (la) orientador(a), o el/la responsable de abordar el caso realice
una sensibilización empática con el familiar o cuidador(a), mediante la cual le informe de la
importancia de un desarrollo sano de la niña, niño o adolescente y de su obligación de ofrecer
condiciones materiales y afectivas suficientes para la garantía y goce de los derechos.
Es posible que, durante este contacto, el familiar o cuidador(a), requiera asesoría o información
para el acceso a recursos materiales, legales o de apoyo emocional (acuerdos para cuota
alimentaria, asesoría psicológica, etc). Para ello el(la) orientador(a) o el/la responsable de abordar
el caso podrá consultar la oferta de servicios de las entidades que cuentan con programas de
promoción y prevención de situaciones de incumplimiento, negligencia y/o abandono de las
responsabilidades de las familias y de las personas cuidadoras, así como las redes de apoyo con
las que cuente el establecimiento educativo en esta materia, para que así se pueda apoyar a la
familia a superar la situación de inobservancia o negligencia.
Se debe verificar el cumplimiento de las acciones acordadas con o persona cuidadora en las
fechas definidas. Adicionalmente, se monitoreará la apariencia física, la conducta, la asistencia y
el rendimiento académico del niño, niña o adolescente con el fin de descartar la continuidad de
la posible amenaza o vulneración de sus derechos. Se podrá solicitar que el familiar o cuidador(a)
responsable asista a reuniones de seguimiento.
En esta actividad es importante informar a la familia o cuidador(a) que, en caso de identificarse
señales o indicios recurrentes en el niño, niña o adolescente que impliquen un riesgo para
su salud física y emocional o del incumplimiento de los acuerdos establecidos, es deber del
establecimiento educativo hacer el reporte a las entidades competentes, que considera el
reporte a través del Sistema de Alertas al SIVIM de la SDS, así como al ICBF.
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Actividad 6. Contactar a la familia o a las personas cuidadoras del niño, niña o adolescente
que sean garantes de sus derechos e informar las actuaciones del colegio.
Es necesario que el (la) orientador(a) , rector(a) o la persona que este(a) delegue establezca
contacto con algún familiar o persona cuidadora para informar las actuaciones del
establecimiento educativo frente a la garantía de los derechos del niño, niña o adolescente.
Durante este contacto el (la) orientador(a), rector(a) o la persona que este(a) delegue debe
sensibilizar al familiar o cuidador(a) sobre la necesidad de iniciar el proceso de atención ante las
entidades competentes. Debe dejar constancia por escrito de la notificación correspondiente y
de la información proporcionada.
Es importante indicar que el establecimiento educativo tiene la obligación de remitir el caso a
las entidades competentes; actuación que igualmente deberá informar al familiar o cuidador(a)
del niño, niña o adolescente, y de la cual debe dejar constancia por escrito.
Actividad 7. Registrar el caso en el Sistema de Alertas
El (la) orientador(a), rector(a), o la persona que este(a) delegue debe reportar en el Sistema
de Alertas de la SED los casos de los niños, niñas o adolescentes afectados por presuntas
situaciones de incumplimiento, negligencia o abandono de las responsabilidades de la familia
o de las personas cuidadoras. A través de este registro, vía web service, se realiza el reporte al
Sistema de Vigilancia Epidemiológica de la Violencia en el contexto familiar , el Maltrato Infantil
y la Violencia Sexual (SIVIM) de la SDS.
La información que se registra en el Sistema de Alertas reviste características de reserva
y confidencialidad y por lo tanto su acceso, consulta y uso debe hacerse solo por parte de
personal autorizado.
Actividades 8 y 9. Elaborar reporte y remitir el caso al Centro Zonal de ICBF de la localidad
donde reside el niño, niña o adolescente y al sector salud (cuando se presenten signos
sugestivos de afectación a la salud)
El reporte con el que se remite el caso al ICBF o al sector salud, debe registrar la información
básica del niño, niña o adolescente, así como describir detalladamente los antecedentes
y contexto en el que se da la situación, tal como se indicó anteriormente en la actividad 2
para obtener más información. El contexto del reporte debe ser claro con relación a que la
información que se registra corresponde a situaciones que han sido expuestas por el niño, niña
o adolescente, por algún integrante de la comunidad educativa o por un tercero. El nivel de
precisión de la información será determinante para garantizar una atención oportuna y eficaz a
la situación del estudiante por parte del Centro Zonal del ICBF. Este reporte puede ser generado
directamente del Sistema de Alertas.
Otra información importante que podría considerarse en la elaboración del reporte es la siguiente:
• Describir las gestiones que ha realizado el establecimiento educativo frente al caso, de las
cuales debe contar con los soportes correspondientes, por ejemplo, notas en el observador
del niño, niña o adolescente, registro de llamadas telefónicas realizadas a los y las familiares
responsables, citaciones, actas de reuniones con la familia o personas cuidadoras, entre otros.
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• Hacer un pronóstico de la situación de riesgo que podría correr el niño, niña o adolescente.
• Dejar constancia del requerimiento de atención médica inmediata, cuando aplique,
considerando la gravedad del caso por evidencia de daño al cuerpo o a la salud del niño,
niña o adolescente.
• Enmarcar la presunta situación de incumplimiento, negligencia o abandono de las
responsabilidades de la familia o de las personas cuidadoras en la Ley 1098 de 2006, por la
cual se expide el Código de la Infancia y la Adolescencia, en la posible amenaza o vulneración
de derechos del niño, niña o adolescente, de tal manera que se garantice su restablecimiento.
• Dejar explícito el compromiso de mantener la confidencialidad de la información del niño,
niña o adolescente, garantizando así el derecho a la intimidad.
• El reporte es firmado por el (la)rector(a), orientador(a) o el primer respondiente en el
establecimiento educativo, entendido este último como quien conoce y aborda en primera
instancia la situación. Este debe firmarse en nombre del establecimiento educativo.
Actividad 10. Realizar seguimiento y actualizarlo en el sistema de alertas.
El seguimiento que realiza el (la) orientador (a) , o el responsable de abordar la situación tiene
alcance para aquellos casos en los cuales se han establecido acuerdos con las personas
cuidadoras del niño, niña o adolescente, así como para los casos remitidos a las entidades
competentes, como aquellos casos en los cuales no se hayan identificado señales o indicios
de incumplimiento, negligencia o abandono de las responsabilidades de la familia o de las
personas cuidadoras una vez se han evaluado integralmente.
Se monitoreará la apariencia física, conducta, asistencia y el rendimiento académico del niño,
niña o adolescente con el fin de descartar la continuidad en la amenaza o vulneración de
derechos. Se podrá solicitar que la persona cuidadora asista a reuniones de seguimiento.
Para los casos remitidos a las entidades competentes, se debe reportar cualquier novedad a la
entidad que se está haciendo cargo. Asimismo, debe hacerse seguimiento a las acciones que
estas instancias adelantan desde su competencia, a través del intercambio de información que
permita conocer el estado del proceso de atención del niño, niña o adolescente. En estos casos,
la información para los seguimientos podrá igualmente solicitarla el establecimiento educativo,
mediante comunicación oficial, a la Dirección Local de Educación, desde la cual se hará el
requerimiento a la entidad competente.
Todas las acciones resultantes del seguimiento deben registrarse en el Sistema de Alertas de la
SED, en el que se incluirá la información de seguimiento aportada por las diferentes entidades a
las cuales se les remitió el caso. Es importante mencionar que desde SIVIM se retorna información
de las actividades de atención otorgadas al niño, niña o adolescente, la cual se podrá consultar
en la parte de seguimiento del Sistema de Alertas.
Actividad 11. Adoptar e implementar acciones de promoción y prevención
Ante las situaciones de incumplimiento, negligencia o abandono de las responsabilidades de su
familia, o personas cuidadoras, el (la) orientador(a)reporta al Comité Escolar de Convivencia, las
estadísticas generales de los casos presentados, manteniendo siempre la confidencialidad de la
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información del niño, niña o adolescente. Desde el Comité Escolar de Convivencia se podrán
identificar estrategias y alternativas de abordaje pedagógico, considerando que este tipo de
situaciones afectan la convivencia escolar y el ejercicio de los derechos humanos, sexuales y
reproductivos de los niños, niñas o adolescentes, y se hace pertinente abordar desde el ambiente
pedagógico temas sobre derechos humanos, desarrollo infantil y adolescente, responsabilidad
y obligaciones de la familia, entre otros. Estas acciones pueden ser coordinadas en el ámbito
interinstitucional e intrainstitucional con el fin de ampliar la oferta de servicios ofrecida por los
programas en el orden distrital y nacional.
El Comité Escolar de Convivencia debe verificar la efectividad de las acciones implementadas,
permitiendo de esta forma identificar oportunidades de mejoramiento en la convivencia escolar
y en el ejercicio de los derechos humanos, sexuales y reproductivos de los niños, niñas o
adolescentes. Esto podrá realizarlo a través de los reportes y estadísticas que genere desde el
Sistema de Alertas o a través del seguimiento de indicadores que den cuenta del resultado de las
acciones de promoción y prevención que se implementen.
Actividad 12. Realizar cierre del caso en el Sistema de Alertas
El cierre del caso en el Sistema de Alertas de la SED se realiza cuando se verifique que las
acciones tomadas frente a la situación de incumplimiento, negligencia o abandono de las
responsabilidades de la familia de las personas cuidadoras fueron efectivas, es decir cuando
no exista una amenaza o vulneración de los derechos del niño, niña o adolescente. Esto
implica, por un lado, realizar una evaluación de las actividades que fueron desarrolladas por el
establecimiento educativo para abordar la situación, actividades que pueden estar relacionadas
directamente con el niño, niña o adolescente, la familia o la comunidad educativa en general,
tales como reuniones, talleres, jornadas de sensibilización, conversatorios, actividades culturales,
entre otras; y por otro, evaluar las acciones y medidas adoptadas por las entidades a las cuales
se les remitió el caso. El cierre del caso se realiza por parte del (la) orientador(a), rector(a), o la
persona que este(a) delegue en el Sistema de Alertas de la SED.
Si se presenta una nueva situación de incumplimiento, negligencia o abandono de las
responsabilidades de la familia o personas cuidadoras después de realizar el cierre del caso,
debe generarse un nuevo reporte en el Sistema de Alertas de la SED y aplicar el protocolo de
atención establecido.
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